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6 de octubre de 2018

Las momias más antiguas

En el árido desierto de Atacama, un grupo de pescadores, cazadores y recolectores convirtieron a sus muertos en obras de arte durante más de 3.500 años (entre el 6000 y el 1500 antes de Cristo). Tenían unos extraordinarios conocimientos de anatomía, química y biología, y lo hicieron 2.000 años antes que los egipcios. La civilización chinchorro, que habitó la costa entre la parte sur de Ilo, en Perú, y norte de Antofagasta, en Chile, no legó grandes edificios ni novedosos métodos de cultivo, pero sus momias —conservadas gracias a avanzadas técnicas de embalsamamiento— cuentan hoy al mundo contemporáneo cómo se vivía entonces, por qué momificaban a sus muertos y cómo lo hacían.


“Conservaban los cuerpos con propósitos mágico-rituales”, explica Sergio Medina, antropólogo y director de extensión de la Universidad de Tarapacá. “Y el medio ambiente natural aquí [caracterizado por la salinidad y aridez del desierto] es perfecto para preservar las momias durante miles de años”. Las primeras fueron descubiertas en esta zona en 1917, en la concurrida playa chilena de Chinchorro, por el arqueólogo alemán Max Uhle. En ese momento no se contaba con la tecnología del carbono-14 para datarlas y erróneamente se calculó su antigüedad en 2.000 años cuando era mucho mayor.

Los chinchorro fueron hábiles taxidermistas. Los vestigios se han encontrado sobre todo en las regiones de Arica y Parinacota, conocidas por su sol y playas, frutas exuberantes y una costa rocosa que sigue una línea extensa del océano Pacífico. Sus técnicas incluían la extracción de órganos, el corte de miembros, descueramiento, destazamiento de vísceras y el relleno de cavidades corporales. Después rearmaban los cuerpos para darles una existencia eterna. La mirada de los expertos intenta reconstruir el proceso de momificación para tratar de responder las preguntas centrales: ¿cuánto tiempo pasaba desde el momento de la muerte hasta el proceso de momificación?, ¿quiénes dentro del grupo tenían los conocimientos necesarios para estos procedimientos?, ¿cómo se explicaban la muerte?, ¿qué lugar daban al cuerpo muerto en su sistema de vida?

Hasta el momento han sido estudiadas 208 momias y se ha descubierto que las técnicas de embalsamamiento variaron a lo largo del tiempo y se fueron simplificando en las etapas tardías. Las primeras fueron momias naturales, que se formaban por el propio desecamiento del cadáver, facilitado por las características físicas del terreno. Más adelante comenzaron a intervenir en los cuerpos.

Al cuerpo le cortaban la cabeza y las extremidades, partes que luego eran expuestas al sol. A continuación, los órganos eran extraídos a través de incisiones, el cuerpo era despojado de la carne y las vísceras, y así quedaba un esqueleto limpio y seco. Por último, se extraía el cuero cabelludo y la piel del rostro, e intervenían el cráneo para sacarle el cerebro, en cuyo lugar, una vez seco, ponían cenizas, tierras, arcillas y pelos de animal. Para darle rigidez, se deslizaban maderos puntiagudos debajo de la dermis y las cavidades eran rellenadas. Luego se modelaba el rostro, ataban los miembros con varas y al final se pintaba y se le ponía vestimenta de tejido vegetal.


Fuente:
* https://elpais.com/elpais/2018/10/01/eps/1538404415_892915.html


22 de septiembre de 2018

Los manuscritos del mar Muerto (II)

Al descubrimiento de los manuscritos de mar Muerto siguieron las propuestas de identificación de la comunidad que aparecía en ellos: desde los fariseos, los saduceos y los zelotas (todos ellos contemporáneos de los esenios), hasta los primeros núcleos judeocristianos ─el "Mesías de Aarón y de Israel" del que hablan los textos sería Juan Bautista, mientras que el "Maestro de Justicia" sería Jesús─. Pero hoy en día la hipótesis del origen esenio de los manuscritos de Qumrán es la más extendida. Hace años se creyó que los manuscritos podrían proceder del Templo de Jerusalén, pero la crítica hacia los sacerdotes del Templo que aparece en los textos y la noción de que la comunidad habría reemplazado al Templo en sus funciones restan credibilidad a dicha teoría.


Se ha sugerido que las ruinas fueron una villa de recreo o un centro comercial, pero no ha podido probarse la existencia de ninguna ruta comercial próxima; por otra parte, la arquitectura de Qumrán difiere de la arquitectura rural propia de las villas de la zona, mientras que las sepulturas individuales de su cementerio contrastan con las habituales sepulturas familiares judías de ese periodo. El análisis químico de los restos de cerámica encontrados en las ruinas y en las cuevas donde fueron hallados los manuscritos ha confirmado la conexión entre éstos y los habitantes de Qumrán, que probablemente vivían en las cuevas cercanas o en tiendas, y que utilizaban los edificios como su centro de reunión y estudio.

Pero ellos no pudieron redactar todos los textos encontrados, ya que algunos manuscritos se remontan al siglo III a.Cm y hoy se piensa que Qumrán comenzó a ser habitado hacia el año 80 a.C. más bien que en torno a 130 a.C. Esto último se había supuesto a partir de monedas localizadas en el yacimiento y datadas en el reinado de Juan Hircano (134-104 a.C.), pero hoy sabemos que estas monedas no constituyen un criterio de datación definitivo puesto que siguieron circulando durante el siglo I a.C. Por otra parte, el estudio químico y paleográfico de los manuscritos ha descartado que sean obra de cristianos primitivos. Ahora bien, ¿fue Qumrán un centro esenio entre otros o bien sus habitantes eran esenios disidentes? La hipótesis de que la secta de Qumrán fue un cisma del esenismo ha prevalecido durante las dos últimas décadas. Según ella, el esenismo fue un influyente movimiento religioso surgido tras los dramáticos acontecimientos que Israel vivió a mediados del siglo II a.C. Por aquel entonces, la dinastía de los Seleúcidas (que gobernaba Oriente a la muerte de Alejandro Magno) impuso a los judíos el modo de vida griego, masacró a quienes se le opusieron y saqueó el Templo de Jerusalén. Al cabo de unos años, la familia judía de los Macabeos capitaneó una gran revuelta contra los Seléucidas y restableció las tradiciones religiosas judías y el culto del Templo. Pero los Macabeos se proclamaron sumos sacerdotes del Templo de Jerusalén, lo que disgustó a algunos sacerdotes esenios que pensaban que dicho cargo debía recaer en los antiguos linajes sacerdotales. Descontentos con la condescendiente actitud de los demás esenios hacia los Macabeos, estos sacerdotes se separaron del resto del grupo y tomaron el camino del desierto. Así surgió la comunidad de Qumrán.

El principal aval de la citada teoría ha sido la creencia de que el ejemplar de la Regla de la Comunidad hallado en la Cueva 1, con sus alusiones al desierto, era el documento fundacional de una comunidad cismática. Pero el estudio reciente de los otros ejemplares de dicha obra hallados en la Cueva 4, algunos anteriores al asentamiento de Qumrán, muestra que quienes se retiraron al desierto a comienzos del siglo I a.C. apenas elaboraron nada nuevo en relación con el grupo más amplio del cual provenían, cuyos orígenes seguramente se sitúan en la propia Jerusalén. Y que nunca rompieron con él, ya que conservaron sus escritos sin alterarlos. Simplemente, marcharon al desierto creyendo que podían llevar allí una vida acorde por completo con sus creencias. Esta perspectiva se ha impuesto en los últimos cinco años y coincide con el testimonio de Flavio Josefo, del siglo I d.C., según el cual había en el movimiento esenio dos "órdenes" cuyos modos de vida eran similares salvo por el mayor ascetismo de uno de ellos. Pero solo el tiempo puede decir qué sorpresas nos deparará el estudio de Qumrán y sus manuscritos.


Fuente:
* Carlos A. Segovia. "La biblioteca oculta de los esenios. Los manuscritos del mar Muerto". Historia National Geographic, Nº 88, Pág. 43-48


16 de septiembre de 2018

Los manuscritos del mar Muerto (I)

Hacia el año 796 d.C., el obispo de Seleucia (en el actual Irak) mencionaba el hallazgo de ciertos escritos, diez años antes, en una cueva cercana a Jericó, en las proximidades del mar Muerto. Pero, aunque a esta noticia se suman otras parecidas de autores judíos y musulmanes medievales, han sido necesarios casi dos mil años para que los manuscritos del mar Muerto vean nuevamente la luz. Destacan entre ellos los 600 manuscritos identificados a partir de varias decenas de miles de fragmentos de pergamino escritos en hebreo y arameo, encontrados en once cuevas entre 1946 y 1956. Estas cavidades estaban situadas en las inmediaciones de Khirbet Qumrán, las "ruinas de Qumrán", un yacimiento arqueológico al sur de Jericó, en la orilla occidental del mar Muerto, en pleno desierto de Judea.

Su hallazgo, calificado como el mayor descubrimiento documental de los tiempos modernos, causó gran conmoción entre los estudiosos del judaísmo antiguo. La razón es fácil de entender: se trataba en su mayoría de textos desconocidos hasta entonces, compuestos entre mediados del siglo III a.C. y mediados del siglo I d.C., que prometían arrojar nueva luz sobre el judaísmo del periodo grecorromano, del cual surgieron el cristianismo y la religión judía como la conocemos.


En el invierno de 1946-1947, tres pastores beduinos descubrieron los siete primeros manuscritos en la llamada Cueva 1 de Qumrán. Los escritos anunciaban lo que, a través de nuevos hallazgos, se reveló como una extraordinaria biblioteca, integrada por obras que reflejaban las ideas de una secta o comunidad cuyos miembros pensaban que la historia obedece a un plan predeterminado por Dios.

Según ellos, Dios había dividido a la humanidad en dos grupos enfrentados entre sí: Los "Hijos de la Luz" o "seguidores de la Ley" y los "Hijos de las Tinieblas". La lucha entre unos y otros, liderada por dos arcángeles, concluiría con la victoria de los "Hijos de la Luz", anunciada por la llegada de dos Mesías. Uno de ellos es de signo celestial, mientras que el otro tiene carácter sacerdotal, lo que sugiere que una parte de los integrantes de dicha secta procedía de un linaje sacerdotal. Sus miembros creían que el fin de los tiempos era inminente y que, entre tanto, debían dedicar su vida a cumplir escrupulosamente los preceptos de la Ley comunicada por Dios a Moisés en el Sinaí, al estudio de los libros sagrados y a rezar a Dios para que les ayudara a mantenerse en el camino de la santidad. A sus ojos, ellos formaban el verdadero Israel y eran sus auténticos sacerdotes.

Los restantes manuscritos fueron encontrados en diez cuevas descubiertas entre 1952 y 1956. Algunos estaban debidamente enrollados, envueltos en lino y depositados en jarras de cerámica ─como los procedentes de la Cueva 1─, pero la mayoría, en especial los localizados en la Cueva 4, estaban en un estado tan fragmentario que su reconstrucción exigió un trabajo ingente.

Los textos hallados en las cuevas tienen un carácter muy diverso. Aparte de numerosas copias de casi todos los libros de la Biblia hebrea (que constituyen el grueso del Antiguo Testamento cristiano), tenemos una serie de reglas y textos legales con las normas por las que se deben regir los miembros de la comunidad: actividades y oraciones diarias, abluciones y purificaciones rituales, normas alimenticias y sexuales, penas y castigos... Tales textos nos permiten deducir también la organización de la secta, formada por un consejo comunitario bajo la autoridad de un supervisor y por sacerdotes y laicos distribuidos en diferentes "campamentos" o lugares de residencia. Algunos de ellos se localizaban en el desierto, como Qumrán, y tal vez estaban reservados para varones en régimen de celibato; otros, de carácter familiar, estaban situados en las ciudades e integrados por varones, mujeres y niños. Al ingresar en la secta tras una larga instrucción ritual, los nuevos miembros debían poner sus propiedades a disposición de la comunidad.

Hay también una gran cantidad de comentarios y paráfrasis de los libros bíblicos, especialmente del Pentateuco y de los libros proféticos. Pero también existen diversos textos apocalípticos no recogidos en la Biblia hebrea, como el Primer Libro de Henoc. Se trata de obras que reflexionan sobre el origen del mal y que describen mediante visiones lo que sucederá al final de los tiempos, cuando el Dios de Israel juzgará a los transgresores de su Ley, regenerará la tierra y propiciará la victoria de Israel sobre sus enemigos.

Por último, hay que mencionar una serie de manuscritos sobre el calendario litúrgico y su correlación con los ciclos astronómicos, diferentes colecciones de himnos, bienaventuranzas, bendiciones y maldiciones, y el misterioso Rollo de Cobre, que describe un tesoro cuyo paradero ─si es que no se trata de un escrito meramente simbólico─ ha sido imposible descifrar.

Desde el principio se pensó que los autores de los manuscritos podrían haber sido los esenios, cuyo nombre proviene del hebreo 'osei ha-tora', "seguidores de la Ley". Esta secta judía del periodo grecorromano aparece mencionada en los escritos de diversos autores antiguos, como Filón de Alejandría, Flavio Josefo, Plinio el Viejo, Dión de Prusa, Hipólito Romano o Epifanio de Salamina, cuyas descripciones se ajustan a lo que los manuscritos descubiertos nos dicen acerca de la comunidad de los "Hijos de la Luz".

Por lo general, los autores grecorromanos aluden a la comunidad que los esenios habrían fundado a orillas del mar Muerto, mientras que los autores judíos se refieren al esenismo como un movimiento extendido por todo Israel. Pero ambos datos casan bien en el panorama geográfico que presentan los manuscritos: existirían diferentes "campamentos", de los cuales varios habrían sido erigidos por los esenios en el desierto. En este sentido se ha podido demostrar arqueológicamente la conexión entre Qumrán y otros yacimientos de la misma época situados algo más al sur, como 'Ein Feshka' y 'Ein el-Guweir'.


Fuente:
*Carlos A. Segovia "La biblioteca oculta de los esenios. Los manuscritos del mar Muerto". Historia National Geographic Nº 88, pág. 42-43


4 de abril de 2018

Pelusio, la batalla que ganaron los gatos

En el siglo VI antes de Cristo los persas vivieron una vertiginosa expansión después de que Ciro el Grande unificara Persia y Media hacia el año 550 a.C. Estos pueblos, de etnia irania, llevaban en la zona desde principios del primer milenio antes de Cristo, permaneciendo en un discreto segundo plano hasta el gobierno de Ciro. Tras obtener Persia y Media, los reyes persas se fijaron dos nuevos objetivos: el milenario Egipto y la cultivada Grecia.

Cambises sucedió a su padre, Ciro el Grande, hacia el 530 a.C. Lo primero que hizo fue ponerse manos a la obra para llevar a cabo la colosal tarea que le habían encomendado: conservar y agrandar el imperio más grande del mundo conocido. Mientras tanto, Egipto estaba de capa caída. Tras dos milenios de existencia, en los que tuvieron buenas y malas épocas, Egipto se había desplomado, perdiendo gran parte de su capacidad económica y militar.

Cinco años después de que Cambises accediera al trono, Psammético III se convirtió en el faraón de Egipto. El rey persa conocía la debilidad egipcia y que la alianza del país del Nilo con los mercenarios griegos era muy débil, por lo que si se ganaba a estos los egipcios quedaban aislados, por lo que decidió no esperar más para atacarles. La noticia de la expedición persa no pilló a Egipto desprevenido ya que desde la campaña expansiva sin precedentes de Ciro se esperaba un ataque de los persas.

La primera mala noticia para Psammético llegó pronto: los griegos le habían abandonado. Incluso el tirano de Chipre había decidido apoyar a Persia.

El objetivo del ataque persa era la estratégica ciudad de Pelusio, situada en al nordeste del Delta del Nilo vigilando la entrada de Egipto desde el desierto de Sinaí. Pese al abandono de los griegos, el faraón logró reunir un pequeño ejército para enfrentarse a los persas, pero la victoria era casi imposible.

A Cambises, que conocía perfectamente las costumbres, los dioses y la cultura de los egipcios, se le ocurrió una idea genial. Sabía que para los egipcios los gatos eran sagrados, como reencarnación de la diosa Bastet, así que mandó pintar en los escudos una imagen de Bastet. De esta forma consiguió que los soldados egipcios, temerosos de profanar la imagen de su diosa, luchasen desmoralizados. Según el historiador griego Ctesias, murieron en la batalla cincuenta mil egipcios.

Los supervivientes corrieron a esconderse a la cercana fortaleza de Pelusio. Cambises no quería enfrentarse a un largo y penoso asedio, máxime cuando tenía que conquistar un país árido y hostil. Tenía que vencer a los atrincherados y debía hacerlo cuanto antes. El rey persa dio una nueva muestra de su genialidad y ordenó a sus hombres que capturaran cuantos gatos fueran posibles. Posteriormente empezó a lanzarlos contra el interior de la fortaleza.

Cundió el pánico entre los egipcios, temerosos de herir a uno de aquellos animales sagrados. Los arqueros no se atrevían a disparar a sus enemigos. El impacto moral fue brutal, por lo que los egipcios se rindieron y la fortaleza cayó en las manos de Cambises. El monarca persa supo aprovechar el respeto y veneración existente en el antiguo Egipto hacia estos animales.


Psammético fue capturado pero en un principio le fue perdonada la vida. Cambises se autoproclamó faraón, tomó los títulos tradicionales de la realeza egipcia y tomó todo el país, proyectando incluso descender e invadir el país de los nubios. Psammético comenzó a tramar una revuelta para recuperar su corona pero fue descubierto y ejecutado por los persas. Cambises murió tres años más tarde pero se desconoce si se suicidó debido al éxito de una revuelta en Persia que había alzado al trono a un mago llamado Gaumata o si se debió a un accidente. Cambises fue sucedido por otro gran rey: Darío, el monarca que fue derrotado por los griegos en Maratón.


Fuentes:
* https://bellumartis.blogspot.com.es/2015/03/batalla-de-pelusium-525ac.html
* https://eltemplodelahistoria.wordpress.com/2015/09/29/la-batalla-que-fue-ganada-por-gatos


22 de enero de 2018

Los asirios y la sucesión al trono

«Rey fuerte, rey del universo, rey de Asiria, rey de las cuatro partes,...». Con esta fórmula se presentaban ante sus súbditos los grandes monarcas asirios. El rey asirio era el eje del imperio, en torno al cual giraba todo el sistema. Su poder era absoluto y sin rival. No había ningún contrapeso a su autoridad. Ostentaba el poder sobre la vida y la muerte de sus súbditos, que le debían lealtad absoluta. Sin embargo, en la práctica su autoridad se veía limitada por ciertas costumbres religiosas, como la adivinación.

Dentro de este rígido sistema autocrático, la sucesión al trono era un proceso fundamental para preservar la posición central del rey. De ello dependía la supervivencia del imperio. Por esta razón, los monarcas asirios intentaron con éxito desigual reglamentar el proceso de sucesión al trono. En este sentido, se debe destacar la institución llamada bit riduti por los asirios, literalmente "la casa de la sucesión", que alcanzaría su máximo apogeo entre la dinastía de los sargónidas (722-631 a.C).

La casa de la sucesión asiria era un verdadero palacio en el que el príncipe heredero se iniciaba en el oficio de rey. El proceso se iniciaba con la elección del sucesor por parte del rey, que debía ser confirmada por los dioses, en particular por Shamash (dios de la justicia), a través de un complejo proceso de adivinación y consulta de oráculos. El rey hacía ratificar su decisión mediante un juramento de fidelidad, que afectaba tanto a la familia real y altos dignatarios como al pueblo de Asiria. El objetivo era el de evitar las usurpaciones.

Dentro ya de la casa de la sucesión, el heredero iniciaba su formación. En compañía de su séquito y mentores, el sucesor iba asumiendo progresivamente responsabilidades en la administración del imperio, como parte de su preparación como rey. La educación del príncipe heredero incluía, entre otras cosas, el aprendizaje de la etiqueta real, de la pericia militar, y de la sabiduría y la erudición tradicionales. En estos campos era instruido por los expertos que se le asignaban cuando se trasladaba a la casa de la sucesión.


Fuente:
* Juan Luis Montero Fenollós. Asiria, el imperio del río Tigris. Clío Nº 108, pág. 20


5 de mayo de 2016

Las carreras de caballos hace 2.000 años

El mundo de las carreras de caballos ya tiene su piedra filosofal. Se trata de una tablilla de 2.000 años de antigüedad donde aparecen escritas en griego las normas de este deporte hípico, y que ha sido descubierta esta semana entre las piedras de un antiguo hipódromo en la Anatolia Central (Turquía). El hallazgo, por investigadores turcos que trabajaban junto a un monumento funerario dedicado a un jinete romano llamado Lukuyanus, se antoja clave para entender los orígenes de este deporte.

Siempre se ha sabido que las carreras de caballos fueron parte de las competiciones de la Grecia antigua, Egipto y Babilonia, pero se desconocía de la existencia de una normativa tan precisa. "Nunca he visto una tablilla similar que contenga la forma de cómo una carrera se ha de llevar a cabo. Hay fuentes que mencionan este deporte, pero no había ninguna descripción igual", ha dicho el profesor de Historia de la Universidad de Selçuk, Hasan Bahar, al diario turco 'Hürriyet'.

Las normas están escritas para carreras de jinetes a caballo y no para cuadrigas como se practicaba en sus orígenes. En ellas, se indica que un caballo nunca podrá volver a competir si gana una carrera o que un propietario no podrá correr con un caballo en determinadas pruebas si tiene un ejemplar en su cuadra que es ganador. También aparecen consideraciones sobre la cría ecuestre.

"Estas reglas, a diferencia del mundo moderno, demuestran que la carreras estaban basadas en la conducta caballerosa. Ofrecen la oportunidad de que ganen todos, no como las carreras actuales", dice Bahar.

El hallazgo, por tanto, confirma que hace 2.000 años las carreras de caballos se regían por una mentalidad más igualitaria, limpia y competitiva. Muy al contrario del actual, donde las apuestas corrompen a veces muchas carreras y el propio sector necesita de 'cracks' que humillen en competición. O sea, otra forma bien distinta de entrar en el Olimpo de los campeones.


Fuente:

* http://www.elperiodico.com/es/noticias/deportes/hallado-reglamento-carreras-caballos-2000-anos-antiguedad-5109763


1 de septiembre de 2015

Batalla de Gaugamela

Macedonia, unificada por el Rey Filipo II, se había convertido en un territorio de gran importancia y peso en el mundo antiguo. Su eficacia militar, y su riqueza basada en el oro y el comercio, llevó a los macedonios a querer expandirse y a buscar un salida al mar para dominar el Mediterráneo. Tras la muerte de Filipo en el año 336 a.C. su hijo Alejandro asumió el trono. Alejandro a los 20 años ya era un respetado líder militar y siguió con la tendencia expansionista de su padre. Esto le llevó a entrar en guerra con el Imperio Persa, amparado en una unión de pueblos griegos denominada Liga de Corinto en la que tan solo faltaba Esparta, ya que las demás polis griegas estaban representadas. Alejandro acabaría siendo conocido como Alejandro Magno, siendo uno de los personajes más importantes de la historia. Esta guerra permitía a Macedonia poder expandirse hacia el este y a las demás polis griegas vengarse de los persas por invasiones anteriores.

En el 333 a.C., tras una aplastante derrota de los persas en Issos, las conquistas llevaron a Alejandro Magno a la costa del Mediterráneo, a Egipto y Siria. Cuando el macedonio fue abriéndose camino, le volvió a tentar la idea de derrotar a su mayor enemigo, el poderoso Imperio Persa. Sin embargo, Darío III, rey de Persia, no se había quedado de brazos cruzados durante los últimos dos años, había ido reclutando hombres hasta formar un ejército lo suficientemente grande como para detener el avance de Alejandro.

Darío, a pesar de tener un ejército mucho mayor, ya había sufrido una derrota a manos de Alejandro y quería evitar a toda costa el conflicto. Estaba dispuesto a ofrecerle la mitad del imperio persa con tal de que cesara su invasión. Alejandro rechazó la oferta. A Darío no le quedó otra opción que preparar sus tropas para la batalla. Darío escogió una amplia llanura para evitar el problema que había tenido en Issos, cuando el estrecho campo de batalla limitó el despliegue de sus muchos soldados. Con 200 carros armados con guadañas y 15 elefantes de guerra era de vital importancia un terreno llano, así que envió un contingente a lo que sería el campo de batalla para allanar el terreno. Alejandro había tomado prisioneros a varios jinetes persas y por ellos se enteró del lugar elegido por Darío para la batalla y de sus tácticas. Marchó con su ejército y montó el campamento a 11 kilómetros de donde se hallaban los persas.

Moneda con la imagen de Darío III
El 1 de octubre, Alejandro marchó a enfrentarse a su enemigo. El imponente ejército persa se alzaba a lo ancho de la explanada y en el centro se hallaba Darío, rodeado de los famosos Inmortales y de sus 15 elefantes de guerra. Los soldados de Alejandro, aunque menos numerosos, eran luchadores de élite dirigidos por un hombre que nunca había sido derrotado en el campo de batalla. Utilizando una estrategia única, el ejército macedonio fue capaz de romper la línea enemiga y lanzar un ataque devastador en el centro del debilitado ejército persa.


La batalla

Alejandro se sitúa con su caballería a la derecha de Parmenio, dejando a su general en el flanco izquierdo. Inicia la batalla con un brusco y repentino avance de sus hombres. Los hombres a su derecha se mueven oblicuamente hacia el ala izquierda. Lo que pretende Alejandro es atraer al ejército enemigo para abrir una brecha en su formación. Darío cae en la trampa y envía a su caballería contra el ejército macedonio.

Alejandro continúa su marcha, Darío envía sus carros armados y elefantes de guerra contra él, en un intento de mostrar su poder. Los carros cargan contra la infantería ligera macedonia, pero quedan detenidos por una lluvia de jabalinas para después ser atacados y destruidos por la caballería de Alejandro.

Alejandro envía 400 jinetes a contraatacar a la izquierda persa, pero quedan abrumados por la enorme tropa de Darío y retroceden. Viendo una oportunidad, Darío hace cabalgar a su caballería hasta alcanzar a Alejandro y detener su avance por la derecha. Sin embargo, Alejandro envía un contraataque mayor contra los persas. Se desanta una feroz y sangrienta batalla entre los hombres de Alejandro y lo que queda del ejército persa. Hay muchas bajas en ambos bandos, pero al final las fuerzas macedonias logran reducir a las persas.

Viendo lo rápido que se acercan los soldados de Alejandro, Bessos, situado a la izquierda de Darío, envía el resto de su caballería a la batalla. Tras otra sangrienta lucha, los soldados de Bessos también se retiran. La concentración de soldados persas a la derecha ha creado exactamente lo que esperaba Alejandro, una brecha en el centro de la formación de Darío. Alejandro coloca a sus hombres formando una cuña gigante y, con él en el centro, cabalgan hacia la brecha abierta en la línea persa por el avance de sus propia caballería. El ataque sorpresa se abre camino en el frente persa y la guardia real queda abatida. Darío se da cuenta de que todo está perdido y sale huyendo del campo de batalla.

Falange macedonia

Pero la batalla aún no ha terminado. El avance ha dejado abierta una brecha en la primera línea del frente macedonio y muchos soldados persas se abren paso. No saben que su líder ha huido, llegan al campamento de Alejandro y lo saquean. Este hecho supone perder la batalla para los persas. Conocedor de estos hechos, Alejandro regresa hacia el campamento con la caballería pesada y ataca a los persas, venciéndolos. Al mismo tiempo, la falange ataca el ala derecha persa que no ha conseguido abrir brecha.

Alejandro intentó capturar a Darío pero no pudo, ya que el rey persa fue asesinado por Bessos, su comandante, que codiciaba su poder. Su muerte marcó el fin del Imperio Persa y coronó a Alejandro como "Rey de Reyes". Hoy en día, las tácticas de Alejandro Magno siguen estudiándose en las escuelas militares.


Fuentes:
* Vive la Historia Nº 20.
* http://www.batallasdeguerra.com/2013/03/la-batalla-de-gaugamela.html
* http://igorgaratu.es/batalla-de-gaugamela-331-a-c
* https://latunicadeneso.wordpress.com/2008/10/01/la-batalla-de-gaugamela


29 de marzo de 2015

Jarras de cerveza de 5.000 años


Unas excavaciones en el centro de Tel Aviv han sacado a la luz 17 pozos que sirvieron para el almacenaje de producción agrícola y la fabricación de cerveza hace 5.000 años, informó el arqueólogo Diego Barkan, de la Dirección de Antigüedades de Israel.

"Entre los cientos de fragmentos de cerámica típicos de la población de la zona, hemos descubierto también varios fragmentos de grandes envases de estilo egipcio que servían para fabricar cerveza", dice Barkan en un comunicado. El arqueólogo agregó que objetos similares ya había sido descubiertos más al sur, en Ein Habesor, en la parte occidental del desierto del Négev. "Este es el primer testimonio que tenemos de que los egipcios se asentaron en la zona de Tel Aviv", explicó el investigador sobre la importancia del hallazgo. Hasta ahora se desconocía que los egipcios hubiesen llegado tan al norte en la primera Edad de Bronce, entre el 3.500 y el 3.000 a.C., aunque se sabía de un asentamiento de pueblos locales.

Los envases egipcios eran fabricados entonces con paja o cualquier otro material orgánico para fortalecer la estructura, una técnica que no era conocida por esos residentes. La cerveza era una suerte de "bebida nacional" en Egipto en tiempos antiguos, de consumo tan común como el pan.

Se fabricaba a base de una mezcla de cebada y agua parcialmente cocida y después dejada al sol hasta fermentar. Los egipcios agregaban a este brebaje todo tipo de concentrados de fruta para hacer más agradable su sabor, y después la filtraban en envases como los encontrados en Tel Aviv antes de beberla. "Ahora sabemos que los egipcios sabían disfrutar de un vaso de cerveza tanto como los telavivenses de hoy", concluyó Barak.


Fuente:
20 Minutos

24 de septiembre de 2014

Extensiones, moda de hace 3.000 años

Cráneo femenino con extensiones hallado en Amarna
Hacerse extensiones en el cabello puede parecer una moda relativamente reciente, pero recientes descubrimientos arqueológicos demuestran que no es así, que hace miles de años que extensiones, trenzas o el tinte ya formaban parte de la estética capilar, especialmente en mujeres.

Un grupo de investigadores el Proyecto Amarna, con Jolanda Bos a la cabeza, dio en el cementerio de una ciudad egipcia fundada por el faraón Akhenatón a mediados del siglo XIV a. C (hoy llamada Amarna) con un cráneo de mujer de más de 3.300 años de antigüedad en el que se apreciaban extensiones en el pelo (hasta 70 se contabilizaron y en diferentes capas).

Los investigadores han destacado que están hallando más restos que invitan a pensar que, en esa época, existía ya toda una cultura, compleja y diversa, de estilismo capilar entre las mujeres. Esta mujer con extensiones no es el único caso. Hay restos de cientos de personas cuyos peinados permanecen casi inalterados. En ellos se adivina el uso, además, de tintes (quizá para tapar las canas), trenzas, etc.

Habitualmente eran "trenzas simples y no muy largas", explicaba Bos, lo que hace del hallazgo de la mujer con 70 extensiones algo inusual y una vía para seguir investigando en este terreno.

También se han encontrado restos de otras personas con extensiones, con la peculiaridad de que, en algunos casos, se había recurrido a mechones de otras personas, tal y como se hace hoy.


Fuente:
20 Minutos


Más información:
Amarnaproject (en inglés)
Livescience (en inglés)

9 de marzo de 2014

Descifran una carta escrita por un soldado en Egipto hace 1.800 años

Científicos de la Universidad de California Berkeley han descifrado el contenido de una carta que data de hace 1.800 años y que fue escrita por un soldado egipcio que se muestra desesperado por volver a casa con su familia.

La misiva está escrita principalmente en griego. El remitente es Aurelio Polion que, según han señalado los expertos, probablemente servía como voluntario en una legión romana en Europa. En el texto Polion le dice a su familia —madre, hermana y hermano— que está "desesperado por saber de ellos" y que va a pedir permiso para hacer el largo viaje a casa para verlos.

"Rezo noche y día para que usted tenga buena salud y siempre hago una reverencia ante los dioses en su nombre para su bienestar", se puede leer en la carta, en la que añade: "Estoy preocupado por ti porque, a pesar de que has recibido cartas mías a menudo, nunca me has escrito de nuevo para que yo pueda saber cómo...". El resto de esta última frase no fue posible recuperarlo. Además, el dorso de la carta contiene instrucciones para el transportista para que le entregue la misiva a un veterano militar, cuyo nombre puede haber sido Acucio León, encargado de enviarla a su familia.

La carta fue encontrada, hace más de un siglo, fuera de un templo en la ciudad egipcia de Tebtunis por una expedición arqueológica dirigida por Bernard Grenfell y Arthur Hunt. En el lugar se encontraron también numerosos papiros y, hasta ahora, quedaban muchos por traducir. En el autor del trabajo, Grant Adamson, ha señalado que no está seguro de que la familia respondiera a Polion, pero parece que su mensaje sí fue entregado a sus familiares. "La carta menciona direcciones y lugares egipcios y se encontró en un templo egipcio del periodo romano, situado no muy lejos del río Nilo", ha indicado.

El estudio, que ha sido publicado en American Society of Papyrologists, precisa que Polion, que vivió en una época en que el Imperio Romano controló Egipto, fue parte de la legión II Adiutrix situada en Panonia Inferior (alrededor de lo que en la actualidad es Hungría). "Creo que él salió de su país sin saber dónde iba a ser asignado", ha explicado el autor.


Fuente:
20 Minutos

5 de abril de 2013

La astronomía sumeria

La astronomía está considerada como la ciencia más antigua de todas. Los sumerios, a partir de la observación de su entorno, desarrollaron una visión del universo. Pensaban que la tierra flotaba en el centro de un gran mar llamado Nammu. Nammu era el origen de la creación. De él salieron los peces, las fieras, el cielo y la tierra. Un buen día, cielo y tierra se separaron. Por un lado, el cielo se encarnó en el Dios An, y la tierra en la diosa Ki. Ambos fecundaron un hijo llamado Entil, que fue el responsable de la atmósfera, del viento y de la tormenta.

Todo esto tenía lugar dentro de una gran cúpula de latón. En la base se encontraba el gran mar. En el medio, estaba flotando la tierra, plana por supuesto. En el Este y el Oeste había cadenas montañosas, por detrás de las cuales salían y se ponían el Sol y la Luna. Debajo de la tierra había un submundo donde iban a parar las almas de los muertos, algo así como el infierno.

El estudio del cielo les llevó a pensar que la cúpula de latón no era única. Veían que, al fondo del todo, había una serie de puntitos de luz que no se movían. Pensaron que todas estas estrellas debían estar en una capa muy lejana. En otra más próxima se encontraban una serie de estrellas que se movían con independencia de los elementos ubicados en cúpulas del fondo. Se trataba de los planetas. Los sumerios fueron los primeros en identificar que había “estrellas errantes” que, durante todo el año avanzaban en una dirección pero, durante algún tiempo, deshacían el camino andado y retrocedían (movimiento retrógrado). En cúpulas más cercadas a nosotros estaban el Sol y la Luna.

Un hecho curioso es que, aunque descubrieron cinco planetas (Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno) no consiguieron identificar que los dos planetas interiores aparecían tanto por la mañana como por la noche. De hecho, pensaron que eran diferentes según el momento en el que apareciesen.
El estudio del movimiento de los cuerpos celestes les ayudó a definir la eclíptica, que es la ruta que sigue el Sol a lo largo del firmamento. Gracias a este movimiento desarrollaron un calendario solar, que se dividía en dos estaciones: verano e invierno. El verano empezaba en el equinoccio de primavera y el invierno en el de otoño. El día de Año Nuevo, uno de los más importantes para esta civilización, tenía lugar en el equinoccio de primavera.

También crearon un calendario lunar. Gracias a él, asignaron 12 meses al año. Y, para ajustar este calendario con el solar, añadían un mes extra cada cuatro años. Prestaron especial atención al estudio de la Luna, llegando incluso a predecir cuándo tendrían lugar los eclipses.

Mucha gente piensa que el origen de las constelaciones a la debemos al pueblo griego. En realidad, fueron los sumerios quienes dividieron la eclíptica en 12 partes, y asignaron un símbolo a cada una de ellas.

Los primeros mapas celestes también corrieron a cargo del pueblo sumerio y bautizaron las estrellas más brillantes del firmamento.
Esta civilización es una de las más antiguas que se conocen y aún así destacaron en aritmética, geometría y álgebra. Desarrollaron tablas de multiplicar, se han descubierto textos en los que se plantean ejercicios geométricos y hasta divisiones. También ellos les debemos la creación del ábaco y las magnitudes. Era tal su dominio de las matemáticas que asignaron 360° a la circunferencia y dividieron el día en 24 horas. Cada hora la dividieron en 60 minutos y cada minuto en 60 segundos.

Este pueblo tan avanzado asentó las bases de la cultura clásica. Pueblos como los Babilonios, Egipcios o Griegos tomaron parte de sus conocimientos.


Fuente:
AstroFácil

20 de junio de 2012

La Biblioteca de Alejandría

Por el año 300 a.C. la ciudad griega de Alejandría, fundada por Alejandro Magno en la costa mediterránea de Egipto, era la urbe más grande del mundo. Tenía avenidas de 30 metros de ancho, un magnífico puerto y un gigantesco faro para anunciar a los marinos que allí se dirigían que se acercaban a su destino. El faro fue una de las siete maravillas del mundo antiguo.

Alejandría era una ciudad cosmopolita donde convivían en paz ciudadanos de muchas nacionalidades; era el lugar ideal para un centro internacional de investigación. Ese centro, fundado alrededor del año 300 a.C., era la biblioteca y museo de Alejandría. El museo, un lugar dedicado a las especialidades de las Nueve Musas, era el centro de investigaciones propiamente dicho. La biblioteca se guiaba por el ideal de reunir una colección de libros internacional, con obras griegas y traducciones al griego de obras escritas originalmente en otras lenguas del Mediterráneo, el Medio Oriente y la India.

A la muerte de Alejandro Magno en 323 a. C., Ptolomeo I Sóter, uno de sus generales más destacados, fue nombrado gobernador de Egipto. Con él se inició una larga dinastía que administró el país de los faraones durante más de trescientos años. Él fue el encargado de llevar a la práctica el sueño de Alejandro de hacer de Alejandría un centro de conocimiento y aprendizaje. Asistido por el arquitecto Demetrio de Falero, Ptolomeo I inició la construcción del denominado Museo (santuario de las Musas) hacia el 290 a.C., que fue concluido bajo el mandato de su hijo, Ptolomeo II Filadelfo.

Si bien se desconoce la ubicación exacta del Museo, se cree que estaba instalado en el nordeste de la ciudad, en el barrio palaciego. El Museo estaba compuesto por varias salas dedicadas a distintas ramas del saber, desde un zoológico, a un jardín botánico, un observatorio astronómico y un salón de anatomía. También disponía de habitaciones para alojar a los sabios y a los estudiantes, cuyos gastos eran costeados por la casa real, que acudían a Alejandría atraídos por el impulso intelectual.

La biblioteca fue, sin duda, el eje destacado del santuario, el de mayor crecimiento y difusión a lo largo de la historia. A medida que fue adquiriendo importancia y aumentando sus volúmenes, fue necesaria la construcción de un edificio cercano que albergara el resto de los libros. Así se edificó, durante el reinado de Ptolomeo III, la “biblioteca hija”, situada en una zona próxima al puerto, concretamente en el Serapeum (templo consagrado al dios Serapis).


Se calcula que la biblioteca llegó a albergar unos 700.000 manuscritos, cada uno de los cuales era catalogado, referenciado y colocado en el estante (bibliothekai) preciso destinado a ese saber. El primer catálogo temático de la historia (Pinakes) se atribuye a Zenódoto, el primer bibliotecario de Alejandría. Las personas que trabajaban en la biblioteca se afanaban en la búsqueda de libros de todas las culturas conocidas, la mayoría eran comprados o donados (como la biblioteca de Aristóteles), pero otros eran copiados. Todo buque que atracaba en Alejandría era registrado por la guardia, en el caso de que se encontrasen libros, estos eran confiscados y llevados a la biblioteca; en ocasiones, se compensaba a sus dueños por la pérdida; mientras que en otros casos los libros eran copiados y devueltos los originales. Las copias eran especialmente ricas por las anotaciones críticas que se hacían en los márgenes.

Se dice que la primera traducción al griego del Antiguo Testamento fue escrita en Alejandría. Ptolomeo II habría encargado a 70 sabios judíos que tradujesen y copiasen los libros de la Ley judía. La conocida como “versión de los 70” habría sido la base de muchas traducciones posteriores.

Durante la regencia de Ptolomeo II Alejandría y su biblioteca vivieron su máximo esplendor, inmersas en un trajín constante de libros y estudiosos. Entre los visitantes más célebres se encuentran Arquímides, Euclides, Hiparco, Claudio Ptolomeo y Galeno.


Se desconoce el motivo o momento exacto de su desaparición, pero todo apunta a que fueron diversos motivos los que la causaron. Hacia el 200 d. C. Alejandría se enfrentó a numerosos saqueos que contribuyeron a la paulatina destrucción de la biblioteca. En el 391 d. C. el emperador Teodosio prohibió el paganismo, los templos no cristianos fueron destruidos y los paganos fueron asesinados. Ese mismo año el obispo de Alejandría demolió el Serapeum y sobre sus ruinas construyó un templo cristiano. Ante el previsible ataque, los libros habrían sido dispersados.

En el 616, Alejandría fue invadida por los persas. La entrada del islamismo terminó por arruinar lo que quedaba de la biblioteca, seguramente ya muy reducida. La leyenda cuenta que los gobernantes musulmanes decretaron que su contenido debía ser destruido, tanto si contradecía la ley islámica como si la apoyaba, en cuyo caso los libros serían innecesarios.

Hoy sólo podemos especular con las maravillas del saber antiguo que la gran biblioteca de Alejandría llegó a alojar, pero su espíritu fue la inspiración directa de los actuales centros de investigación.


Fuentes:
- www.redescolar.ilce.edu.mx
- Papel en blanco

18 de junio de 2012

La Atlántida del mundo antiguo

Las primeras citas sobre este reino antiguo provienen de un texto del filósofo griego Platón en una conversación entre Timeo y Critias. Estas conversaciones cuentan como en un tiempo anterior los atenienses debieron enfrentarse a este reino ubicado más allá de los bordes del Mediterráneo.

En este relato de Platón la historia se cuenta como si hubiera ocurrido y con total veracidad sobre la existencia de estas tierras. Por esta razón es que aún se está en búsqueda de este avanzado imperio antiguo.

Por otra parte es cierto que este mismo relato cuenta con partes de las cuales se sabe su irrealidad y por esta razón tampoco se aceptan todos los datos de la antigua tierra hundida.

En los relatos de los antiguos griegos la Atlántida se ubicaba justo después de las Columnas de Hércules, esto quiere decir más allá de la salida oceánica del mar Mediterráneo. En cuanto a su tamaño se habla de una isla más grande que Libia y Asia juntas, por lo menos en los tamaños que se estimaban en la época.

Se trataba de una enorme extensión de montañas con un claro con menores elevaciones en el medio donde se erguía el centro del reino. En ese semi claro una montaña más alta que las demás dio vida a Evenor, el primer habitante del imperio, quien según la mitología nació del suelo.

Poseidón por otra parte era el amo de esta gran extensión de tierra ya que en la división de territorios entre los dioses la misma se le fue entregada. Por otra parte, y continuando la historia, Evenor tuvo una hija llamada Clito quien luego formaría pareja con Poseidón y ambos tendrían diez hijos.

Poseidón para mantener cautiva a su amante creó tres anillos de agua al rededor de esta montaña y luego entregó el poder al hijo mayor de la pareja: Atlas o Atlante. El resto de la isla se dividió entre los demás hermanos, pero por voto del dios de los mares Atlas tenía autoridad sobre sus demás hermanos.

Por esta razón la Atlántida lleva este nombre y el océano circundante el nombre de Atlántico, por el nombre del soberano mayor, el más grande de los diez hermanos: Atlas.

Atlántida fue bendecida por Poseidón con una infinidad de recursos materiales, por esta razón se consagró como una de los más poderosas reinos de la antigüedad, con un gran ejército, grandes monumentos y una sociedad envidiada por todos los demás pueblos.

Se presume que la caída de la Atlántida vino a partir de que sus reyes, los descendientes de los diez hijos de Poseidón, se corrompieron de poder y comenzaron una campaña expansionista que los llevó a dominar pueblos de África y Europa.

Cuando la conquista llegó al pueblo ateniense y al egipcio, los primeros derrotaron a las fuerzas de la Atlántida y después de esto los dioses decidieron castigar la isla por su soberbia. Aunque en ninguna parte se ve escrito el castigo se piensa que fue un gran terremoto y una gran inundación que borró la isla para siempre de la faz de la Tierra.

A pesar de todos los estudios y especulaciones al respecto de esta antigua civilización, nadie ha podido encontrar rastros de la misma. Se ha dicho que podría ser realmente alguna parte de lo que es actualmente España, también de que fuese simplemente América, tal vez alguna isla del Mediterráneo, o que simplemente todo fuese una mentira.

Varios escritos antiguos hablan sobre esta antigua civilización pero ninguna ha señalado un dato concreto que conecte estas historias con la realidad.


Fuente:
Ojocientífico

23 de marzo de 2012

El arte de la Glíptica

La glíptica es el arte de grabar o tallar las piedras finas y ha pasado en la Antigüedad por tres grandes fases:

1.En la primera, se limitan a grabar pictogramas sobre piedras más o menos duras para que sirvan de signos o sellos a los altos dignatarios, sacerdotes o reyes. Este primer periodo de la glíptica abraza las civilizaciones del Antiguo Egipto y la de Sumeria.

2.En los comienzos del segundo periodo encontramos los fenicios, la Antigua Grecia y los etruscos. En estos pueblos, la glíptica empezó a convertirse en verdadero arte.

3.La glíptica llegó a su apogeo en el tercer periodo en Grecia en el siglo de Pericles y en la Antigua Roma en el reinado de Augusto. Los griegos buscaron sobre todo la pureza de la forma y los contornos como la belleza de los rasgos y líneas mientras que los romanos se ocupaban más en hacer resaltar los colores y la transparencia de las piedras finas.

Entre las piedras así grabadas que nos ha legado la Historia se encuentran:

•el Demóstenes, Mecenas, Perseo y Mercurio del grabador Dioscórides.
•el Toro de Hilo
•la Medusa de Solón:


•el Aquiles tocando la lira de Panófilo
•la Minerva de Aspasio:


•el Julia de Evodo o Sello de Miguel Ángel porque de tal uso sirvió al artista.

Las piedras antiguas se clasifican con nombres especiales sacados de alguna particularidad de su forma o de la naturaleza de los asuntos representados en ellas:

•caprichos, aquéllas cuyas figuras se agrupan cómicamente.
•escarabeos, las análogas egipcias que son consideradas como las más antiguas:


•quimeras, las que tienen objetos de pura invención, resultado del conjunto de partes de distintos animales.
•astríferas, las de los astros.


Se conocen también otras piedras grabadas que contienen los símbolos del culto de ciertas sectas gnósticas. Estas piedras se llamaban abraxas (ver foto), según la palabra en letras griegas que se lee en todas ellas y según otros, piedras basilidianas, nombre que reciben por creerlas simbólicas de la secta de Basilides.


La glíptica casi desapareció después del Imperio romano pero volvió a reaparecer en el siglo XV en Italia. Dos artistas la cultivaron en Milán: Juan el de las Cornalinas y Dominico el de los Camafeos. Este arte fue importado en Francia por Mateo del Vassaro que fue a París siguiendo a Francisco I.

Fuente:

-Wikipedia
-http://www.artehistoria.jcyl.es

8 de enero de 2012

Ciro el Grande y el río condenado a muerte

Este es un extraño caso en que un río fue condenado a muerte, y también de la curiosa forma en que la pena fue ejecutada. Lo podemos saber gracias Heródoto de Halicarnaso.

Cerca del año 540 a.C, el Rey Ciro II el Grande, de Persia, estaba con sus ejércitos invadiendo con éxito el este de Europa y algunos territorios del cercano oriente. Avanzaba hacia Babilonia.

Él y su ejército llegaron a las orillas del río Gyndes (el actual río Diyala que corre entre Irán e Irak y desemboca en el río Tigris). Estando haciendo los preparativos para cruzarlo (lo cual no podía hacerse sino con barcazas), uno de los caballos blancos sagrados propiedad del rey se lanzó al agua y trató de cruzar a nado, pero entre los remolinos, murió ahogado.

El soberbio rey Ciro no estaba acostumbrado a recibir el reto de nadie, ni siquiera de un río. Se encolerizó de tal manera por la muerte del caballo, que condenó al rio a morir como tal, dejándole tan pobre de caudal que hasta las mujeres pudiesen atravesarlo sin que sus aguas les cubrieran nada más que sus pies.

Ciro aplazó su campaña contra Babilonia y ordenó ejecutar la sentencia. Para ello dividió en dos partes su ejército, cada uno en una orilla del Gyndes, marcando con cordeles 180 acequias a cada lado del río y ordenó que comenzasen a cavar. Cerca de tres meses duró la empresa, hasta que al final las acequias se convirtieron en 360 canales que desangraron el río. Al final de la colosal obra, Ciro marchó en señal de triunfo con sus hombres sobre el Gyndes, que quedó reducido a una red de arroyos insignificantes.

Por suerte, la Naturaleza quiso que muchos años después el río volviese de nuevo a su cauce.


Fuente:
Taringa!

4 de noviembre de 2011

El ejército de los Inmortales




Integraban el cuerpo de guardia de los reyes persas y se consideraban la reencarnación de las divinidades con alas que servían al dios Ahura Mazda. Fueron armados por el rey Ciro II (559-529 a. C.) y constituyeron el primer cuerpo de custodios reales documentado de la historia. Aquellos 10.000 guerreros, que eran los mejores combatientes, debían medir 1,60 metro como mínimo, lo que era una altura muy considerable en aquella época. En los campos de batalla, los Inmortales se distinguían por su variado armamento: un arco, una lanza larga, un cuchillo y una espada de hierro. Llevaban una espectacular coraza de escamas de oro y trajes con hilvanes de hilo dorado.

Se les denominaba Inmortales porque cuando uno de ellos caía en combate lo sustituía otro de la misma talla dando la impresión de que nunca morían. Participaron en la batalla de las Termópilas (siglo V a. C.) junto a los 250.000 hombres de Jerjes. Aquella formidable fuerza se enfrentó a los escasos 7.000 soldados del ejército griego, a los que se sumaban los 300 espartanos que componían la guardia personal del rey Leonidas. Fueron estos 300 los que resistieron como héroes el ataque final de los Inmortales.


Fuente:
Actual y Curioso

13 de enero de 2011

Descubren la bodega más antigua del mundo


Un equipo de arquólogos ha descubierto en una cueva de Armenia la unidad completa de producción de vino más antigua del mundo. Los restos tienen 6.100 años y prueban que ya en la edad de cobre se realizaba el proceso de elaboración de vino. Hasta ahora, los vestigios más antiguos tenían 5.150 años y se encontraron a finales de los años 80 en la tumba del rey egipcio Escorpión I.

La cueva en la que se ha hallado esta bodega prehistórica está en una profunda garganta situada en la provincia armenia de Vayotz Dzor, fronteriza con Irán y Turquía. Se da la circunstancia, que en el mismo lugar, el pasado junio, se halló un mocasín en perfecto estado de conservación el zapato más antiguo conocido hasta ahora, de 5.500 años.

El responsable de las excavaciones y director adjunto del Instituto de Arqueología Cotsen de la Universidad de California, Gregory Areshian, se ha felicitado por el descubrimiento porque "por primera vez tenemos una imagen arqueológica completa del proceso de elaboración del vino". Los restos estaban rodeados de decenas de tumbas, hecho que hace pensar a los investigadores que el vino podría haber tenido un papel ceremonial.

Entre los restos hay pepitas de uva, restos de uva prensada y ramas de viña, además de un recipiente de arcilla utilizado aparentemente para la fermentación con capacidad para entre 52 y 54 litros. También se ha encontrado un barreño de arcilla de un metro por un metro y de 15 centímetros de profundidad que serviría para depositar el zumo de la uva. Los granos de uva hallados en el lugar son de la especie Vitus vinifera, variedad de viña que todavía se cultiva.


Fuente:
El Periódico

23 de noviembre de 2010

La adivinación entre los hititas

El hombre hitita vivía en una realidad compleja y fatal. Cualquier desgracia que le ocurría se debía a un castigo de los dioses por sus pecados. De ahí su necesidad de escrutar permanentemente a la divinidad para averiguar cuál era el pecado cometido y poder aplacarla. De este modo nació la adivinación, que también era utilizada para averiguar lo que deparaba el futuro. Así pues, el arte adivinatorio era el lenguaje privilegiado de relación entre dioses y hombres.

La práctica de la predicción estaba muy extendida en todas las clases sociales. Desde el monarca al campesino, todo el mundo consultaba la voluntad del dios antes de emprender una empresa importante, o ante un hecho desagradable. Para el ejército era un acto imprescindible antes de entrar en batalla y el resultado de los augurios era lo que determinaba si se emprendía o se demoraba una campaña.

Los hititas utilizaban varias técnicas de adivinación, algunas de ellas adoptadas de países vecinos. Las más empleadas fueron: la ornitomancia, o estudio del vuelo de las aves; la hepatoscopia, o estudio del hígado de animales; los sueños, o incubatio; y un método basado en el azar, en el que las ancianas jugaban un papel fundamental. También se sabe que observaban los astros y el comportamiento de algunos animales.

Las aves mánticas por excelencia eran el águila, el gavilán, la perdiz y la paloma. Los augures eran expertos en la interpretación de todo lo que pudiera estar relacionado con el comportamiento de estas. Se les instruía sobre el sentido que tenía la forma de levantar el vuelo, posarse, piar y comportarse de los pájaros.

Los sacerdotes encargados del examen de vísceras de animales también recibían una minuciosa formación. Estos hombres eran seleccionados por su capacidad de concentración y poder mental, y se servían principalmente del hígado de la oveja para predecir el futuro. Este órgano ejerció una poderosa fascinación sobre todas las civilizaciones de Oriente. No sucedió así con el corazón, los pulmones o el cerebro, sino solo con el hígado, considerado el centro y asiento de la vida por asirios y babilonios. A través de los vasos, apéndices y hendiduras se podía saber si se acercaban tiempos de guerra, de paz, pestes, buenas cosechas, etc. Existen muchos restos arqueológicos relacionados con la lectura del hígado. En Hattusas, capital del Imperio hitita, han aparecido múltiples figurillas de barro imitando hígados de oveja.

Otro método habitual de adivinación era el de los sueños o incubatio. Este método se consideraba especialmente eficaz, porque eran los mismos dioses los que se comunicaban con el adivino. La técnica era sencilla; ante una cuestión importante los sacerdotes iban a dormir al templo. Mientras dormían, uno o varios de ellos recibían la revelación por parte de la divinidad.

El cuarto método es el que resulta más desconocido. Tiene que ver con las mujeres ancianas, que a través de un método basado en el azar debían desentrañar el futuro. La protagonista era la hasawa, término que significa literalmente “la vieja”. Esta mujer, se servía de varias sustancias, hilos, panes y figuras de arcilla que representaban a personajes concretos.

La hechicería estaba ligada fundamentalmente a las mujeres, no tanto a los hombres. A estas se las consideraba privilegiadas para el desempeño de estas prácticas, y aunque la magia era de uso común para todos los hititas, solo se podía practicar la magia blanca, la magia negra estaba penada de muerte para todo aquel que la ejerciera.


Fuente:
Dioses, templos y oráculos – Francisco José Gómez Fernández

8 de septiembre de 2010

El misterio de la tumba de Herodes

El fiero carácter de Herodes el Grande no se ablandó ni siquiera en sus últimos años de vida. En su testamento, para provocar un duelo general en Israel, ordenó que trescientos nobles, encerrados en el anfiteatro de Jericó, fueran ejecutados a la vez que él abandonaba la escena de este mundo. Por suerte para ellos, la albacea, su hermana Salomé, no se atrevió a ejecutar la orden. Herodes también dejó dispuesto que se le enterrara en la fortaleza de Herodión, 12 kilómetros al sur de Jerusalén, donde había hecho construir un mausoleo.

Que la ceremonia tuvo lugar lo prueba el testimonio de Flavio Josefo, pero durante largos años los arqueólogos buscaron en vano su tumba. Las pesquisas se habían centrado en el llamado "Bajo Herodión", una zona palaciega a los pies de la fortaleza que incluía espléndidos edificios, jardines, piscinas... Un estudioso israelí, Ehud Netzer, decidió seguir una pista diferente y explorar un camino que subía por la colina. En 2007, una pequeña prospección sacó a la luz diversos fragmentos esculpidos de excepcional calidad, que no podían corresponder sino a la tumba de Herodes. Según Netzer, se trataba de un mausoleo de 24 metros de altura, con una primera planta cuadrada, un segundo piso circular y un tejado puntiagudo. Se han apreciado signos de que la obra fue destrozada en la Antigüedad, seguramente por los judíos rebeldes que ocuparon el Herodión durante la gran revuelta del año 64 d.C., entre quienes se mantenía el recuerdo de Herodes como un rey tiránico y sacrílego.


Fuente:
Historia National Geographic, núm. 77


13 de mayo de 2010

La invención de la escritura

La escritura surgió en muchas culturas diferentes y en numerosos lugares de todo el mundo antiguo. No fue la creación de un sólo pueblo. Sin embargo, se atribuye a los sumerios de la antigua Mesopotamia la invención de la primera forma de escritura hacia el año 3500 a.C. Las tablillas de arcilla de la imagen están datadas hacia el 3200 a.C. y fueron descubiertas en Tell Asmar (Irak).

Los escritos de estas tablillas son imágenes sencillas o pictogramas que representan un objeto o una idea. Debido a que la arcilla es un material sobre el que es difícil dibujar líneas y curvas, los mesopotámicos eventualmente redujeron los pictogramas a una serie de signos en forma de cuña que grababan en la arcilla con un estilete de caña. Esta forma de escritura es la llamada cuneiforme. La invención de la escritura fue el amanecer de la revolución de la información. Este gran avance tecnológico permitió trasladar noticias e ideas a lugares lejanos, sin tener que depender de la memoria de un mensajero. Al igual que todos los inventos, la escritura surgió para cubrir una necesidad. En Mesopotamia permitió mantener registros de las transacciones comerciales o dejar constancia de procedimientos administrativos. También hay textos que sirvieron de "cartillas" para la educación de los escribas en el futuro. Asimismo, la escritura cuneiforme se utilizó para producir algunas de las más grandes obras literarias de la historia.
Fuente:
  • The Oriental Institute of the University of Chicago

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