Fuentes:
* http://luanamores.blogspot.com.es/2011/09/matanza-de-cholula-matanza-de-cholula.html
* http://www.historiacultural.com/2015/09/matanza-de-cholula.html
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| Estatua de Tecún Umán en Quetzaltenango |
Tecún Umán: ¿Personaje Legendario o Histórico?
En un decreto legislativo de 1960, Tecún Umán fue oficialmente nombrado “héroe nacional” en Guatemala. Aunque en aquella época se creía en la historicidad del personaje, posteriores historiadores guatemaltecos la han puesto en duda.
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| Pau-brasil |
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| Mapa de Brasil. Siglo XVI |
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| Documento de Tordesillas |
"No y mil veces no, ¡paz en todas partes y para todos los hombres, paz sin diferencia de raza! Sólo existe un Dios, único y verdadero para todos los pueblos, indios, paganos, griegos y bárbaros. Por todos sufrió muerte y suplicio. Podéis estar seguros de que la conquista de estos territorios de ultramar fue una injusticia. ¡Os comportáis como los tiranos! Habéis procedido con violencia, lo habéis cubierto todo de sangre y fuego y habéis hecho esclavos, habéis ganado grandes botines y habéis robado la vida y la tierra a unos hombres que vivían aquí pacíficamente... ¿Creéis que Dios tiene preferencias por unos pueblos sobre los demás? ¿Creéis que a vosotros os ha favorecido con algo más que aquello que la generosa naturaleza concede a todos? ¿Acaso sería justo que todas las gracias del cielo y todos los tesoros de la tierra sólo a vosotros estuvieran destinados?" (Fr. Bartolomé de las Casas)
Vicente Yáñez Pinzón.
Vicente Yáñez nació hacia 1461. Su gran experiencia en las artes de navegación las adquirió desde su juventud acompañando a su hermano en viajes comerciales.
Entre 1477 y 1479, se le conocen acciones de piratería por las costas catalanas y de Ibiza. Sirvió como capitán de la Niña y, a diferencia de su hermano, actuó siempre con lealtad a Colón. Se dice que oportunamente salvó la misión de descubrimiento tras el naufragio de la Santa María, y que luego del primer viaje abandonó con prudencia y discreción las relaciones con el entonces triunfador y soberbio Almirante.
Como segundón, siempre se sintió atraído por las espectativas de riqueza que abría el descubrimiento de las nuevas tierras americanas. Sin embargo, 1495 lo encuentra preparando dos carabelas, la Vicente Yáñez y la Fraila, para participar en la Armada que Alonso de Aguilar, hermano del Gran Capitán, iba a dirigir contra el norte de África. Entonces estallan las guerras de Nápoles y el marino se dirige a Italia, lugar del cual no retorna hasta 1498.
El 19 de noviembre de 1499 zarparon del puerto de Palos cuatro carabelas al mando de Vicente Yáñez. Pasadas las Canarias, las naves tomaron rumbo sudoeste hasta perder de vista la estrella polar. Por primera vez en la historia, los marinos españoles cruzaban el Ecuador y se adentraban en el hemisferio sur.
Pese a que las estrellas australes los desconcertaron, después de sufrir un fuerte temporal tocaron tierra en la costa brasileña, en la zona de la actual Recife. La hostilidad de los indígenas los decidió a reemprender el viaje y tomaron rumbo noreste bordeando la costa. Un día, no sin asombro los marineros comprobaron que el agua del mar se había vuelto dulce. Vicente Yáñez descubrió así el Amazonas.
Francisco Martín Pinzón. Francisco Martín nació hacia 1445. Es sin duda el menos recordado de los tres hermanos. Un olvido injusto porque fue siempre un ejemplar colaborador de sus hermanos, y en algunos casos su participación fue decisiva en varios viajes. Fue maestre de la Pinta cuando se descubrió América. Era un marino experto y leal, y contribuyó con su esfuerzo y conocimiento al éxito final de la empresa. En noviembre de 1492, se apartó con la Pinta junto a su hermano y capitán Martín Alonso de las otras dos naves, lo que hizo que a su regreso a España el Almirante lo incluyese entre las personas no gratas. Cuando muere Martín Alonso, Francisco pasa a ser el segundón de su otro hermano Vicente Yáñez. Con Vicente hizo varios viajes a Italia y África al servicio de la Corona. Sin embargo, en 1498 participó en el tercer viaje de Colón. ¿Qué había cambiado para que un Pinzón se enrolara en tal viaje? Probablemente fue la decisión de la Corona de acabar con el monopolio descubridor de Colón y permitir que otros marinos fueran a descubrir. Seguramente su hermano Vicente pensó en ir a descubrir por cuenta propia y envió a Francisco con Colón para recabar valiosa información sobre los conocimientos del Almirante. En el cuarto viaje de Colón, Francisco Pinzón murió ahogado. Fuentes:
Cuando el 1 de enero de 1494 fondeaban las diecisiete naves del segundo viaje colombino y desembarcaban ansiosas las cerca de 1.500 personas, junto con el ganado, plantas, semillas y las restantes provisiones, se iniciaba de forma definitiva el proceso de conquista y colonización del continente americano. La llegada del segundo contingente castellano a la Española representó el primer esfuerzo de transplantar el modo de vida peninsular a los espacios americanos y la primera experiencia de un poblamiento efectivo.
Fundada a primeros de enero de 1494 por el propio Almirante, reflejaba la idea dominante en aquellos primeros años de establecer una relación comercial beneficiosa en base al establecimiento de factorías al estilo portugués. La Isabela nacía como una mezcla de almacén, puerto y fortaleza que asegurase la presencia estable de los pobladores y permitiese una política de intercambios comerciales ventajosos y la explotación de lavaderos de oro.
"dióse grandísima priesa y puso suma diligencia en edificar luego casa para los bastimentos y municiones del armada, e iglesia y hospital, y para su morada casa fuerte, según se pudo hacer. Y repartió solares, ordenando sus calles y plaza y avecindáronse las personas principales y manda que cada uno haga su casa como mejor pudiese. Las casas públicas se hicieron de piedra; las demás, cada uno hacía de madera y paja y como hacerse podía".
Las Casas nos da los ingredientes esenciales de toda fundación; reparto de solares, ordenación del espacio, construcción de edificaciones y ocupación del mismo por los nuevos vecinos. La construcción de la ciudad exigió un considerable esfuerzo físico, movimiento de tierras incluido, que los nuevos colonos no estuvieron nunca en condiciones óptimas de afrontar, y ahí empezaron los problemas para Colón. La consecuencia inmediata de un penoso viaje marítimo y los esfuerzos iniciales en un medio tropical al que aún no se habían aclimatado, fue la aparición de enfermedades que afectaron a la mayoría de los recién llegados y el surgimiento de tensiones en un grupo humano, que no consigue estabilizar su situación sanitaria y de consumo. Aunque los nativos acudieron en los primeros días trayendo pescado fresco y ajes, productos propios de una cultura alimentaria eminentemente agrícola basada en el conuco, Colón en el Memorial de Antonio de Torres especifica la falta de trigales y viñedos, ganado, puercos y animales de tiro para que la colonia pudiera vivir al "estilo español". Proveer los alimentos acostumbrados, es decir, evitar salirse de la norma cultural alimentaria castellana que les debía asegurar la salud. Objetivo que nunca se va a conseguir en función de las dificultades de aprovisionamiento peninsular, costes económicos y necesidades diarias de alimentar a un contingente tan numeroso. Hernando Colón deja bien claros cuáles son los motivos de los primeros problemas que tendrá que afrontar su padre.
"Estaban descontentos y fatigados por la construcción del nuevo pueblo y extenuados por las dolencias que les traía la calidad del país, nuevo para ellos, la del aire y de los alimentos".
Para algunos historiadores, Colón ordenó la construcción de una ciudad innecesaria en un lugar errado. Innecesaria porque de alguna manera se contradecía con la práctica comercial de un sistema de factorías que no necesitaba la presencia de tal cantidad de personas para su funcionamiento. Si erró o no al escoger el emplazamiento, la verdad es que la zona de La Isabela no producía demasiados excedentes agrícolas que paliaran las carencias de los colonizadores. Aún cuando rápidamente se comenzó a racionar los alimentos y quedó claro que el problema de suministro alimentario era cada vez más importante, se descuidó la tarea de producir alimentos en beneficio de objetivos como la búsqueda y explotación de recursos auríferos, política que solamente hizo agravar la situación de la colonia. A medida que el hambre se hacía más patente, fue desapareciendo todo lo comestible y aumentando al mismo tiempo la presión sobre unas comunidades taínas que no estaban dispuestas a colaborar por más tiempo. Para los indios, los cristianos eran comedores en exceso y no se preocupaban de cavar y trabajar con sus manos la tierra que tenía que alimentarles. Según Las Casas, la situación que encuentra el Almirante en la Isabela al regresar de Cibao, a fines de marzo de 1494 es realmente preocupante.
La mala aclimatación, la escasez de víveres propios y ajenos, la nula colaboración nativa y las propias tensiones internas llevaron al hambre, a la enfermedad (la sífilis o "mal de Bubas" hizo verdaderos estragos) y a la muerte de un gran número de pobladores. El abandono final del lugar no sólo se debió a las causas mencionadas anteriormente sino también a las mejores posibilidades que ofrecía la costa sur de la isla, más fértil, poblada y cercana a la zona minera interior sobre la que se volcaban todos los esfuerzos.
Abandonada por orden de Bartolomé Colón a partir de la construcción de la ciudad de Santo Domingo en 1496, la expansión del primer núcleo urbano castellano en América había durado poco menos de tres años. Es el tiempo transcurrido entre su fundación en enero de 1494 y el regreso de Colón en su tercer viaje a las Indias en 1498 cuando lo hace directamente a Santo Domingo. Para entonces o poco después, sólo los cerdos traídos de España paseaban por los arrabales de un núcleo donde ya sólo se instalaría la leyenda.
Entre las diversas expediciones que Hernán Cortés inició en la vasta y en su momento desconocida América, se encuentra la llegada a Tenochtitlan, la capital de los “mexicas”, también conocidos como aztecas. Allí el 8 de noviembre de 1519, Cortés, acompañado de su ejército y el apoyo de unos 3.000 tlaxcaltecas, se encontró con Moctezuma II, quien creyó que los españoles eran enviados del dios que vendría del Este y, por lo tanto, los recibió con el respeto que ello merecía.
En los días siguientes Cortés y los soldados visitaron los palacios y templos de la gran capital azteca, así como el gran cú (templo) de la ciudad gemela del imperio, Tlatelolco y su mercado, sin saber que se encontrarían mientras residían en el templo, con una gran sorpresa.
Los españoles habían decidido que era tiempo de tener una capilla propia y ante esta necesidad pidieron permiso a Moctezuma para erigirla en su alojamiento. Mientras se llevaban a cabo las tareas de construcción, un soldado que era carpintero notó en una pared la existencia de una puerta tapiada y encalada de pocos días. Recordaron entonces que se rumoreaba que en aquellos aposentos tenía depositados Moctezuma los tesoros que había ido reuniendo su padre Axayácatl.
Sin tiempo que perder, y tras derribar la puerta de la recamara e ingresar Cortés y algunos capitanes, hallaron el enorme tesoro confirmando sus dudas y sabiendo que tal descubrimiento les podía costar la vida. Llegaba la hora de tomar rápidas precauciones. Cuatro capitanes y doce soldados se presentaron a Cortés para hacerle presente la conveniencia de prender al emperador manteniéndole como rehén, para que respondiera con su vida ante un inminente ataque por parte de los aztecas.
De momento esta acción fue anulada, pero los hechos cambiaron su curso cuando los mexicas atacaron a un grupo de españoles en las cercanías de la Villa Rica de la Vera Cruz y se dieron cuenta de que no eran semidioses, debido a la ineficacia de las armas de fuego, y que podían ser vencidos.
Cortés no tenía alternativa. El disfraz de dios tras el que se ocultaba ya no servía y, por ende, era hora de usar la violencia. Moctezuma fue tomado como rehén amenazado de muerte inmediata y apaciguó a su guardia diciendo que se encontraba con los españoles por propia voluntad. De esta manera, todos los enseres del emperador azteca fueron robados y trasladados, y aquellos soldados mexicas que habían asesinado a soldados españoles en el conflicto de Vera Cruz fueron sentenciados a morir en la hoguera.
Finalmente, Cortés consiguió que Moctezuma se declararse vasallo del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Carlos V, y así logró salvar su vida.
(Fuente consultada: Historia General - Jeremías Rodríguez)
Durante 500 años, nos hemos basado en las crónicas que los conquistadores españoles escribieron para saber qué pasó. Según dichas crónicas, en 1532 Francisco Pizarro llegó a la frontera del Imperio Inca con menos de 200 hombres. Desde ese momento los historiadores nunca han tenido claro qué ocurrió después.
¿Por qué el gran ejército inca no se movilizó cuando los mensajeros llevaron la noticia de la pequeña invasión por todo el imperio? ¿Cómo pudo doblegar un puñado de aventureros españoles a la mayor civilización indígena de Sudamérica? ¿Acaso fue la superioridad de las armas de los españoles? ¿Quizá alguna enfermedad europea que los incas no resistieron? ¿O hay algo más?
Durante 3.000 años, las montañas y las costas de Perú vivieron una de las civilizaciones más avanzadas de Sudamérica. El imperio inca fue el último de muchos que prosperaron y decayeron en Perú, pero fue el de más importancia.
Los incas fueron los romanos del Nuevo Mundo. Eran unos ingenieros y constructores sin parangón, ya que levantaron el Machupicchu y crearon el sistema de caminos más sofisticado de Sudamérica. También fabricaron numerosas obras maestras de oro.
Pero lo que mejor hacían era conquistar territorios. En el siglo XV se hicieron con el control de toda la región andina.
La llegada de Pizarro en 1532, enfrentó al ejército inca y sus armas de piedra con la tecnología militar europea más avanzada del siglo XVI.
Las primitivas pero mortíferas armas de la época, llamadas 'arcabuces', eran una de las horripilantes novedades que los españoles llevaron a Sudamérica.
La combinación de armas de fuego, metálicas y caballería tuvo un efecto devastador en los ejércitos nativos. Los europeos habían tenido siglos para desarrollar técnicas para repeler los ataques de caballería, pero los incas no tenían ni idea de cómo hacerles frente.
Según las crónicas españolas de la época, el valor junto a las armas y las espadas de acero dieron a un pequeño grupo de conquistadores tanta ventaja que acabaron con miles de incas. Pero las crónicas españolas restaron importancia a un hecho decisivo: Cuando Pizarro y sus conquistadores llegaron a Perú, el imperio inca se estaba desmoronando. Sólo tenía unos 100 años de antigüedad, desde que los incas se desplegaron desde su capital, Cuzco, para someter a los numerosos pueblos indígenas de la región.
En 1532 la mayoría de los más de diez millones de habitantes del imperio, estaban sometidos al dominio inca y deseaban aliarse con los españoles para acabar con dicha dominación. Para los españoles, aquello supuso un gran golpe de suerte. Además de la gran ventaja tecnológica de que disponían, eran una fuerza de combate extraordinaria.
Muchos de los conquistadores eran analfabetos, incluido el propio Pizarro. La mayoría provenían de entornos rurales españoles y eran hombres de acción, no de palabras. La responsabilidad de contar la historia de la conquista recaía sobre todo en escribas y cronistas. A lo largo de los años fue cobrando forma una versión oficial de lo ocurrido. Los historiadores y arqueólogos actuales sospechan que durante el proceso se alteraron ciertos acontecimientos y se olvidaron otros tantos.
Las crónicas intentan justificar la conquista. Se exageraron para magnificar la gloria de los españoles. Se puso mucho empeño en resaltar su fuerza y su heroísmo, pero se ignoró la ayuda que recibieron por parte de los aliados indígenas. En ellas, se relata una serie de duras confrontaciones en las que el pequeño batallón de Pizarro se enfrenta al vasto ejército inca y consigue el triufo contra todo pronóstico.
La contienda más notable tiene lugar tan sólo semanas después de la llegada de los españoles.
Pizarro y sus hombres se enfrentan a las tropas del rey inca Atahualpa en Cajamarca, al norte de Perú, mientras éstas celebran el triunfo en una campaña militar. Los incas no están preparados para la batalla. Los españoles les atacan por sorpresa y los liquidan. Durante la contienda hacen prisionero al rey. Pizarro pide como rescate por Atahualpa una gran cantidad de oro; aún así, mata al rey después de recibirlo. El mundo inca está desconcertado y Pizarro lo aprovecha para atacar Cuzco, que cae enseguida en manos españolas. El imperio inca es suyo en cuestión de meses.
La resistencia inca tarda cuatro años en concretarse. En 1536 las tropas incas entran en acción, y atacan a los conquistadores en Cuzco y en la recién fundada ciudad de Lima. Comienza la gran rebelión inca.
Según las crónicas, el 10 de agosto de 1536 Francisco Pizarro observa aterrorizado cómo un inmenso ejército inca toma la llanura costera en Lima.
En 1536, la ciudad de Lima se compone de unas cuantas casas de barro dispuestas en cuadrícula alrededor de una plaza central. Según las crónicas, el día de la batalla se echó sobre Lima un gran ejército liderado por el gran general inca Quizo Yupanqui. Cuentan que había decenas de miles de hombres, y Pizarro sólo cuenta con unos centenares. A pesar de que todo está su contra, decide jugárselo todo a una carga de caballería a la desesperada. Los españoles intentan matar antes a los líderes porque saben que eso mina la moral enemiga.
Por eso, la caballería se abre paso entre las tropas incas hacia Quizo Yupanqui y los altos mandos. Ante el poder de la caballería, éstos retroceden y Quizo queda a su merced. Le matan al momento. El ejército inca se retira sin orden ni concierto. Tal como lo cuentan las crónicas, un puñado de hombres ha vuelto a vencer heroicamente a todo un ejército indígena.
