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19 de octubre de 2015

La matanza de Cholula

La matanza de Cholula ocurrió el 18 de octubre de 1519 cuando se enfrentaron las fuerzas de Hernán Cortés junto con sus aliados los tlaxcaltecas y totonacas contra la población de la ciudad de Cholula durante su marcha hacia la ciudad de Tenochtitlan.

Según algunos cronistas, se debió a una acción preventiva contra el ataque que planeaban los cholultecas junto a los mexicas dentro de la ciudad. El resultado de la matanza fue de cerca de 6.000 cholultecas muertos en menos de seis horas, en su mayoría población civil. Después de la masacre, los cholultecas abandonaron su alianza con los mexicas y tuvieron que aliarse al ejército de Cortés para no ser exterminados completamente.

Antes de dirigirse hacia Tenochtitlan, Cortés llegó a Cholula,ciudad tributaria y aliada de los mexicas con una población de 30.000 habitantes. Una comitiva de cholultecas dirigida por los capitanes Tlaquiach y Ttalchiac, salió al encuentro del ejército de Cortés siendo recibidos y hospedados 400 españoles y 400 totonacas dentro de la ciudad. Durante dos días el trato para los recién llegados fue hospitalario; poco después, las autoridades cholultecas comenzaron a evadir a Cortés y sus capitanes, ya que habían recibido en forma secreta instrucciones de Moctezuma para realizar una emboscada y aniquilar a los españoles. Una anciana confió a una intérprete de Cortés lo que ocurría y ésta a su vez puso sobre aviso al propio Cortés.

A la mañana siguiente el conquistador, anticipándose, capturó a los líderes cholultecas. Con una señal prevista mandó a su ejército realizar un ataque preventivo, provocando la llamada matanza de Cholula. Más de 5.000 hombres murieron en menos de cinco horas bajo el acero de las espadas españolas y la furia incontrolable de sus aliados tlaxcaltecas y totonacas. También se dio la orden de incendiar casas y templos. A pesar de haber sido una acción preventiva, muchas de las víctimas fueron civiles que se encontraban desarmados. Pocos guerreros ofrecieron resistencia reaccionando después de las dos primeras horas del sorpresivo ataque. Se sospechaba de 20.000 guerreros mexicas acampados en las inmediaciones de la ciudad para reforzar la emboscada. Sin embargo, estos nunca aparecieron. Tras la victoria, los españoles se apoderaron del oro y las joyas, mientras que los aliados indígenas tomaron sal y algodón. El contingente español, tlaxcalteca y totonaca permaneció en Cholula durante catorce días. Los cholultecas que habían sido tributarios de los mexicas, fueron sometidos y en la derrota terminaron aliándose a las fuerzas de Cortés.


Fuentes:
* http://luanamores.blogspot.com.es/2011/09/matanza-de-cholula-matanza-de-cholula.html
* http://www.historiacultural.com/2015/09/matanza-de-cholula.html


25 de abril de 2015

La conquista de Guatemala

El 6 de diciembre de 1523 y por orden de Cortés, el conquistador Pedro de Alvarado sale de México para conquistar los confines más meridionales. Los territorios habitados por los mayas comprendían extensas regiones cubiertas de selva tropical, muy difíciles de penetrar. En la expedición participaron grupos de indígenas amigos, convertidos en auxiliares de los 300 hombres que acompañaban a Alvarado.

Guatemala estaba habitada por muchos grupos indígenas. Los reyes Quichés habían intentado unir a todos los grupos por la fuerza, sin conseguirlo. Los mayas se enfrentaron a los españoles divididos entre sí. El primer combate tuvo lugar a orillas del Río Tilapa. Fue una batalla sangrienta, el ejército español era poderoso, poseía caballería y armas de fuego, pero los indígenas eran valientes, grandes arqueros y expertos en la lucha cuerpo a cuerpo. A Alvarado y sus hombres les costó vencerlos.

Después de su primera victoria, Alvarado y su ejército se dirigieron a Zapotitlán, donde se libraron encarnizadas batallas. La ciudad cayó finalmente en poder de los invasores. Continuaron su avance hacia Xelajú, en Quetzaltenango, pero en el camino se encontraron con tropas indígenas comandadas por el principe Azumanché, pariente de Tecún Umán. Se produjo una batalla en las faldas del volcán Santa María en la que murieron muchísimos guerreros, hasta el punto de que las aguas del río Olintepeque se tiñeron de sangre. Desde entonces los nativos llamaron al río Xequijel, que quiere decir "río de sangre". En esta batalla perdió la vida el príncipe Azumanché.

El mando del ejército Quiché pasó a manos de Tecún Umán, que se enfrentó a los invasores en las llanuras de Quetzaltenango. Fue un duro combate en el que se luchó cuerpo a cuerpo. En esta sangrienta batalla murió heroicamente Tecún Umán y los mayas fueron vencidos.

Estatua de Tecún Umán en Quetzaltenango
Después de la muerte de Tecún Umán, los reyes Quichés Oxib Quej y Belejeb Tzii intentaron engañar a los españoles, instándoles a trasladarse a Gumarcaaj, su capital. Desde el principio, los castellanos sospecharon que el propósito de los reyes mayas era atraerlos a la ciudad para quemarlos en ella. Alvarado mostró desconfianza y decidió acampar en unos llanos de las afueras en lugar de instalarse en la capital. A pesar de la insistencia de los reyes, el conquistador se negó a entrar y a su vez los invitó a su campamento. Alvarado tomó prisioneros a los reyes Quichés, los acusó de traición y los mandó quemar vivos. También ordenó incendiar la ciudad de Gumarcaaj.

Los reyes cakchiqueles Belejep-Qat y Cahi-Imox al saber de la derrota de los Quichés, recibieron a Alvarado en la ciudad de Iximché con toda clase de atenciones y le pidieron que los ayudara a combatir a sus enemigos los Tzutujiles. Estos vivían a orillas del lago de Atitlán, su capital era Chitinamit y su rey Tepepul. Alvarado aceptó gustosamente y envió mensajes a los tzutujiles ordenándoles que se rindieran, pero éstos se negaron dando muerte a los emisarios. Entonces Alvarado decidió someterlos por la fuerza, se puso al frente de su ejército y atacó la ciudad. Los tzutujiles se resistieron, pero terminaron sometiéndose al dominio español.

Desde la ciudad de Iximché los conquistadores emprendieron un ataque contra Izquintepeque (actualmente Escuintla), en la que resultaron victoriosos. Continuaron hacia el este a lo largo de la costa sur de Guatemala, entrando en lo que hoy es conocido como Guazacapán. En varios pueblos no hubo enfrentamiento ya que los españoles eran recibidos en paz, aunque luego los indígenas dejaban sus pueblos y huían hacia las montañas. Al llegar a Pasaco, los españoles fueron recibidos por un ejército desafiante al cual derrotaron con facilidad. Siguieron la expedición hasta cruzar el Río Paz, penetrando en lo que actualmente es El Salvador. En Acajutla, sostuvieron una batalla en la cual Alvarado resultó herido en una pierna quedando cojo para el resto de su vida. De Acajutla se dirigieron a Tucuxcalco, y de allí a Miguaclán (que encontraron despoblado), luego a Atehúan (Ateos), y finalmente llegaron a Cuscatlán, donde fueron bien recibidos al principio, pero debido a los abusos de los españoles, los indígenas terminaron por huir hacia las montañas, de donde Alvarado ya no los pudo hacer bajar.

De regreso a Iximché el 21 de julio de 1524, el conquistador procedió a fundar una villa, la que después se convirtió en ciudad con el nombre de Santiago. Poco tiempo después de la fundación de Santiago se desintegra la alianza entre los españoles y los cakchiqueles, por el mal trato que éstos últimos recibían de los conquistadores. Los cakchiqueles estuvieron a punto de vencer a los conquistadores, ya que estaban militarmente bien organizados. Esta fue una de las rebeliones más importantes de la conquista. Después de cinco años de tenaz resistencia, finalmente se rindieron y muchos de ellos fueron hechos prisioneros. Según los "Anales de los Cakchiqueles", el rey Belejep-Qat pasó sus últimos días lavando oro en los ríos. Con esto terminó el poderío de los Cakchiqueles y se consumó la conquista de Guatemala.

Tecún Umán: ¿Personaje Legendario o Histórico?

En un decreto legislativo de 1960, Tecún Umán fue oficialmente nombrado “héroe nacional” en Guatemala. Aunque en aquella época se creía en la historicidad del personaje, posteriores historiadores guatemaltecos la han puesto en duda.


Fuentes:
- deGuate.com
- http://www.angelfire.com/ar/guatemala/conquista.html
- http://www7.uc.cl/sw_educ/historia/conquista/parte2/html/h41.html
- Sajcabajá. Muerte y resurrección de un pueblo de Guatemala - Jean Piel, ed. Centro de estudios mexicanos y centroamericanos. 1997.

12 de octubre de 2012

10 curiosidades sobre Cristóbal Colón




El 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón desembarcó en las playas de una isla de las Bahamas, desplegó el estandarte real español y reclamó el territorio para los reyes Católicos. Aunque Colón creyó que estaba en Asia, en realidad había llegado al "Nuevo Mundo". Veamos 10 curiosidades sobre el famoso almirante.

1. Colón no tenía la intención de demostrar que la tierra era redonda.

Colón no tenía ninguna necesidad de desacreditar a los que creían que la Tierra era plana, de eso ya se habían encargado los antiguos griegos. En el siglo VI a.C. Pitágoras dedujo que el mundo era redondo y dos siglos más tarde Aristóteles lo respaldó con sus observaciones astronómicas. En 1492, la gente más instruida sabía que el planeta no era plano.

2. Colón no fue el primer europeo en cruzar el Atlántico.

Ese honor lo tienen los vikingos de Leif Eriksson, que llegaron a la actual Terranova alrededor del año 1000, casi cinco siglos antes de que Colón iniciase sus viajes. Algunos historiadores afirman incluso que San Brendan de Irlanda u otros pueblos celtas cruzaron el Atlántico antes que Eriksson. Los EE.UU conmemoran el 'día de Colón', aunque éste no puso un pie en la parte continental de Norteamérica.

3. Tres países se negaron a respaldar el viaje de Colón.

Durante casi una década Colón presionó a las monarquías europeas para que le financiasen su búsqueda de una ruta hacia Asia occidental. Portugal, Inglaterra y Francia siempre se negaron. Los expertos decían al navegante que sus cálculos estaban equivocados y que el viaje llevaría mucho más tiempo de lo que él pensaba. Los asesores de los Reyes Católicos plantearon inquietudes similares y no andaban desencaminados. Colón subestimó la circunferencia de la Tierra y el tamaño de los océanos. Por suerte para él, se topó con el continente desconocido.

4. La Niña y la Pinta no eran los nombres reales de dos de los tres barcos de Colón.

En la España del siglo XV los barcos se bautizaban tradicionalmente con nombres de santos. Después los marineros se encargaban de ponerles apodos menos sagrados. Así, "la Pinta" realmente significaba "la pintada", y la Santa Clara fue apodada "la Niña" en honor a su patrón, llamado Juan Niño. La Santa María fue apodada "la Gallega", por haberse construido en Galicia.

5. La Santa María naufragó el histórico viaje de Colón.

En la Nochebuena de 1492 la Santa María encalló en un arrecife de coral en la costa norte de La Española. La tripulación pasó la noche intentando salvar el cargamento del barco. Colón regresó a España a bordo de la Niña, dejando atrás a 40 miembros de su tripulación para que pusieran en marcha el primer asentamiento europeo en aquellas tierras. Cuando Colón regresó a la colonia en otoño de 1493 ninguno de los tripulantes fue hallado con vida.

6. Colón hizo cuatro viajes al Nuevo Mundo.

Aunque es más conocido por su histórica expedición de 1492, Colón regresó a América más de tres veces en la década siguiente. Sus viajes lo llevaron a las islas del Caribe, América del Sur y América Central.

7. Colón regresó a España encadenado en 1500.

El gobierno de Colón en La Española parece que fue brutal y tiránico. A los isleños nativos que no reunían suficiente oro se les cortaban las manos y los colonos rebeldes españoles eran ejecutados en la horca. Los colonos se quejaron a la monarquía sobre la mala gestión del almirante, y un comisionado real enviado a La Española ordenó su detención y lo trajo a España encadenado. Aunque Colón fue despojado de su cargo de gobernador, el rey Fernando no sólo lo deja en libertad, sino que le financia un cuarto viaje.

8. Un eclipse lunar puede haber salvado Colón.

En febrero de 1504 un desesperado Colón quedó varado en Jamaica. Abandonado por su tripulación, los isleños se negaban a darle comida. Sabiendo por su almanaque que un eclipse lunar iba a tener lugar el 29 de ese mismo mes, el almirante advirtió a los isleños que su dios estaba enojado con ellos por no proporcionarle alimentos, y que la luna "se levantaría inflamada de ira". La noche del eclipse la luna se oscureció y adquirió un tono rojizo, y los isleños aterrorizados se pusieron a disposición de Colón y le suplicaron que abogara por la misericordia divina.

9. Después de muerto, Colón siguió cruzando el Atlántico.

Después de su muerte en 1506, Colón fue enterrado en Valladolid, España, y luego su cadáver se trasladó a Sevilla. A petición de su nuera, los cuerpos de Colón y su hijo Diego fueron enviados a través del Atlántico a la Española y enterrados en la catedral de Santo Domingo.

10. Los herederos de Colón y la monarquía española estuvieron en litigio hasta 1790.

Después de la muerte de Colón, sus herederos libraron una larga batalla legal con la corona española, alegando que la monarquía no había abonado el dinero y las ganancias debidas al explorador. La mayoría de los pleitos colombinos fueron resueltos en 1536, pero el proceso judicial se prolongó hasta casi 300 años después del famoso viaje de Colón.


Fuente:
History.com


29 de septiembre de 2011

La colonización de Brasil

Ocho años después del descubrimiento de América por los españoles, los portugueses llegaron a un territorio en el cual existía un árbol (Caesalpinia echinata) que usaban los amerindios de las selvas. A este árbol se le llamó en portugués pau-brasil, por desprender un color rojizo al hervirse en agua, lo que recordaba llamas de un fuego, o las brasas del carbón ardiendo. De ahí el nombre de terra do pau-brasil.

El litoral atlántico del Brasil fue explorado por expediciones de origen español y portugués‚ desde los últimos años del siglo XV. A principios del siglo XVI Portugal dio carácter oficial al descubrimiento del Brasil a fin de legalizar la posesión de territorios ubicados al este de la demarcación de Tordesillas.

La carencia de metales preciosos desalentó la colonización portuguesa postergándola por más de tres décadas. Durante ese período la extracción del palo brasil fue el único aliciente para que se instalaran pequeñas factorías en las costas atlánticas a cargo de empresarios europeos.

Fracasado el sistema de colonización a través de las concesiones hereditarias (capitanías) la corona portuguesa emprendió la colonización efectiva del Brasil a mediados del siglo XVI, el poder político y administrativo quedó centralizado en la ciudad de Bahía y desde esta ciudad y la de San Vicente se impulsó la difusión del cultivo de la caña de azúcar que se había iniciado anteriormente con éxito en 1a región de Pernambuco.

Dos áreas bien definidas constituyeron los núcleos de la producción azucarera durante un siglo y medio: el nordeste (Pernambuco, Bahía) y el sur (San Vicente, Río de Janeiro).

Pau-brasil
El desarrollo del cultivo de la caña de azúcar en Brasil condujo a la creación de una economía agrícola de exportación basada en el sistema de plantaciones. Las plantaciones azucareras demandaban importantes inversiones de capital para la instalación de ingenios, grandes extensiones de tierra y una mano de obra dócil que trabajara en las mismas. La población aborigen de la región atlántica que practicaba una economía de recolectores resultaba poco apta para el trabajo organizado de las plantaciones. En consecuencia se incorporó una numerosa mano de obra esclava africana. La explotación azucarera quedo limitada en manos de una "aristocracia del azúcar" capaz de afrontar los elevados costos de producción que exigía el cultivo del azúcar, Brasil mantuvo el monopolio mundial de la producción de azúcar hasta mediados del siglo XVII cuando los holandeses y franceses iniciaron la competencia en las Antillas. Los holandeses habían intentado previamente la colonización del área de Pernambuco en donde por treinta años se dedicaron a la producción de azúcar hasta que fueron expulsados del Brasil por los mismos portugueses.

Una franja fronteriza en constante expansión hacia el interior fue sumando recursos ganaderos a las plantaciones e ingenios que presentaban tan pocos vínculos de intercambio entre sí.

Mapa de Brasil. Siglo XVI
Mientras tanto la escasa población del interior del Brasil se expandía en búsqueda de indígenas para esclavizar y de metales preciosos. La acción de esta población, conocida como bandeirantes, apoyó las pretensiones de Portugal por superar hacia el oeste la línea de Tordesillas. E1 centro de estas expediciones de caza de esclavos fue la antigua misión de San Pablo que comienza a desarrollar una actividad azucarera desde mediados del siglo XVII y consecuentemente necesitaba mano de obra abundante. San Pablo cumplió también un papel trascendente como base para la expansión de Portugal hacia el Río de la Plata. En ese sentido la fundación de la ciudad de Colonia del Sacramento en la margen izquierda del Río de la Plata constituye uno de los intentos de Portugal por alcanzar el acceso directo al Río de la Plata.

En los últimos años del siglo XVII se produjo el hallazgo de yacimientos auríferos y de piedras preciosas en la actual región de Minas Geraes. Durante el siglo XVIII un gran movimiento migratorio proveniente de las áreas costeras condujo a la fundación de nuevas ciudades y a la vinculación de las distintas regiones económicas del Brasil que hasta entonces se habían mantenido como unidades productivas independientes.

El interior selvático de Brasil por sus condiciones de difícil acceso se mantuvo por dos siglos como región poco poblada y aún inexplorada en gran parte.


Fuentes:
- Monografías.com
- Wikipedia

16 de septiembre de 2011

El Tratado de Tordesillas

Cuando Cristóbal Colón regresó a España después de descubrir el Nuevo Mundo contaba con la simpatía de los Reyes Católicos, así como de los comerciantes europeos que veían la posibilidad de explotar las nuevas tierras. Para ello y debido a la rivalidad con Portugal en materia de exploración, los Reyes Católicos solicitaron ayuda a la Iglesia pidiéndole al Papa Alejandro VI autorización para explotar y evangelizar las tierras descubiertas.

El 4 de mayo de 1493, el Papa Alejandro promulgó la Bula Inter caetera, también conocida como Bula Alejandrina, mediante la cual los países ibéricos debían repartirse las islas y tierras descubiertas y por descubrir, de la siguiente manera: para España las que se situaran al oeste de una línea imaginaria trazada de polo a polo a cien leguas al occidente de las islas Azores y el Cabo Verde; y para Portugal las situadas al oriente de la misma línea.

Sin embargo, los portugueses llevaban mucho tiempo buscando una ruta marítima a Asia bordeando África y se consideraban con mayores derechos sobre las también llamadas islas de las especias, aunque Vasco de Gama no iba a llegar a la India hasta 1498.

Documento de Tordesillas

Pero, además, debido a que la línea Inter caetera no fijaba límites puntuales y al hecho, para entonces conocido, de que las islas Azores se encuentran más hacia el oeste que Cabo Verde, España se vio obligada a negociar con Portugal delimitaciones más precisas.

Se reunieron geógrafos y cartógrafos de los dos países y acordaron, en 1494 el Tratado de Tordesillas, según el cual se "trazaba" una línea imaginaria a 370 leguas al oeste de Cabo Verde. Las tierras situadas al oeste de este meridiano serían para España, y las ubicadas al este para Portugal. Naturalmente, al ser la Tierra redonda, el conflicto de dominio territorial iba a surgir también en Asia -cuando al poco tiempo Vasco de Gama llegó a la India-, pero por el momento la disputa quedaba resuelta.


Como tras los descubrimientos de Colón españoles y portugueses se disputaron sus respectivos derechos a descubrir y colonizar nuevas tierras, mediante el Tratado de Tordesillas correspondió a los lusitanos la colonización del actual Brasil.

Omitidas de participar en el reparto de las tierras recién descubiertas, Inglaterra y Francia, seguidas de Holanda, persistirían en la búsqueda de colonias, cosa que con el paso del tiempo lograrían. Ese fue el inicio de los imperios coloniales en América.


Fuente:
Atlas de historia de América - Sergio Orlando Gómez

Información relacionada:
Wikisource: Texto del Tratado de Tordesillas (transcripción del original)

12 de septiembre de 2011

Bartolomé de las Casas, el apóstol de los indios

Fray Bartolomé de las Casas nació en Sevilla en 1484. Estudió en Salamanca y recién graduado como abogado viajó a América con su padre estableciéndose en La Española. Durante ocho años tomó parte en la guerra contra los indios y los empleó para explotar la tierra.

Regresó a España durante un breve periodo de tiempo en el que fue ordenado sacerdote. Después, en 1510, volvió a La Española junto a un grupo de dominicos liderado por Fray Pedro de Córdoba, a los que hacía de intérprete en sus prédicas a los indios. Uno de esos sermones, pronunciado por Fray Antonio de Montesinos, le impacta profundamente. Es a partir de ese momento cuando su visión de los indígenas empieza a cambiar.

Se trasladó a Cuba como capellán del ejército y recibió nuevas tierras y nuevos indios a los que siempre trató con bondad, pero vio que los demás no eran así, sino que los hombres perecían en las minas, las mujeres eran abusadas y ancianos y niños morían de hambre. En 1514 renunció públicamente a sus tierras y empezó a predicar contra todo aquel sistema.

Fray Pedro de Córdoba decidió enviar a Bartolomé, junto con Antonio de Montesinos, a España para denunciar los abusos. Las Casas y Montesinos pudieron entrevistarse el 23 de diciembre de 1515 con Fernando el Católico, ya muy enfermo. También hablaron con el obispo Rodríguez de Fonseca que no les concedió mayor atención. Mejor suerte tuvieron al dirigirse al cardenal Jiménez de Cisneros y a Adriano de Utrecht, el futuro papa Adriano VI, con los que discutieron algunos remedios, como enviar a Santo Domingo a tres frailes jerónimos en calidad de gobernadores. Las Casas les acompañaría como asesor y por esas mismas fechas fue también nombrado "procurador o protector universal de todos los indios de las Indias".

De regreso nuevamente en La Española, en 1517, los jerónimos entraron pronto en conflicto con Las Casas y los dominicos, quienes volvieron a enviar a Bartolomé a España. El 19 de mayo de 1520 obtuvo en La Coruña una capitulación para llevar a cabo un proyecto de colonización pacífica en la costa de Paria, actual Venezuela. A principios de 1521 emprendió viaje con sus labradores españoles hacia San Juan de Puerto Rico. Su idea era establecer en Paria a esos labradores y propiciar de manera pacífica el acercamiento a los indios que, conservando plenamente su libertad, escucharían la predicación del Evangelio y, sin violencia alguna, como la gente de otros muchos lugares, aceptarían al rey de España como el suyo propio. A finales de 1521, tras fracasar, reemprendió viaje a Santo Domingo.

Un año después, Las Casas decidió ingresar en la Orden de Predicadores. La vida conventual le proporcionó a fray Bartolomé tiempo para el estudio y la iniciación de sus primeras obras escritas. Estuvo hasta 1526 en el convento dominico de la ciudad de Santo Domingo, y en ese año se le encomendó establecer otro convento en Puerto Plata. Además de algunos memoriales que había redactado ya haciendo denuncias y proponiendo remedios, dio entonces comienzo a su Historia de las Indias, que habría de prolongarse hasta 1552, por lo menos.

A partir de 1531 comenzó a predicar en Puerto de Plata contra los colonos españoles, los cuales consiguieron que sus superiores lo trasladaran a Santo Domingo. En esta capital, en 1533, consiguió la rendición del cacique Enriquillo, sublevado desde 1519. A finales de 1534, fray Bartolomé y otros tres dominicos emprendieron un viaje al Perú para trabajar en defensa de los indios y fortalecer también las actividades de su orden. Una serie de dificultades impidió a Las Casas llegar a su destino. En lugar de ello, estuvo en Panamá, Nicaragua y México (1536). De allí pasó a Guatemala, en donde residió poco menos de dos años. En ese lugar escribió otra de sus obras más importantes, la intitulada De unico vocationis modo, conocida en español como Del único modo de atraer a todos los pueblos a la verdadera religión. En ese largo tratado la tesis central era que la única forma de promover la conversión de cualquier ser humano no era otra que la vía de la persuasión y jamás valiéndose de las armas o de cualquier otra manera de violencia. Proceder así sería actuación "temeraria, injusta, inicua y tiránica". En paralelo con lo que escribía, acometió entonces el proyecto de penetración pacífica en la región de Tezulutlán, considerada hasta entonces como tierra de guerra en Guatemala. La entrada en la que se llamaría la Vera Paz, implicaba la prohibición de que ningunos otros españoles podrían pasar a ella en tanto que allí se efectuaba la conversión de los indígenas en términos del único modo de atraer a todos los pueblos a la verdadera religión, por medio del diálogo y la persuasión.

Escribió más obras y realizó muchos viajes por toda Sudamérica, pero fracasó estrepitosamente en su intento de hacer las cosas de forma pacífica y respetando los derechos humanos. Los últimos años de su vida los pasó en Madrid. Había concluido ya para entonces la Historia de las Indias. Todavía escribió varios memoriales, así como la obra que intituló De thesauris, en la que cuestionaba el supuesto derecho de propiedad, tanto de los tesoros derivados del rescate del inca Atahualpa, como de aquellos otros encontrados en los sepulcros o guacas de los indígenas. En febrero de 1564 hizo su testamento y todavía pudo escribir un memorial al Consejo de Indias reafirmándose en todo lo que había expresado en defensa de los indios. El 17 de julio de 1566 murió fray Bartolomé de Las Casas en el convento de Nuestra Señora de Atocha en Madrid. Sepultado en la capilla mayor del convento, sus restos fueron llevados más tarde al convento dominico de San Gregorio en Valladolid.

"No y mil veces no, ¡paz en todas partes y para todos los hombres, paz sin diferencia de raza! Sólo existe un Dios, único y verdadero para todos los pueblos, indios, paganos, griegos y bárbaros. Por todos sufrió muerte y suplicio. Podéis estar seguros de que la conquista de estos territorios de ultramar fue una injusticia. ¡Os comportáis como los tiranos! Habéis procedido con violencia, lo habéis cubierto todo de sangre y fuego y habéis hecho esclavos, habéis ganado grandes botines y habéis robado la vida y la tierra a unos hombres que vivían aquí pacíficamente... ¿Creéis que Dios tiene preferencias por unos pueblos sobre los demás? ¿Creéis que a vosotros os ha favorecido con algo más que aquello que la generosa naturaleza concede a todos? ¿Acaso sería justo que todas las gracias del cielo y todos los tesoros de la tierra sólo a vosotros estuvieran destinados?" (Fr. Bartolomé de las Casas)

Fray Bartolomé de Las Casas, que dedicó su vida a la defensa de los pueblos indígenas, es hoy reconocido universalmente como uno de los precursores en la teoría y en la práctica de la defensa de los derechos humanos.


Fuentes:
- www.ciudadseva.com
- www.fortunecity.es
- mgar.net

3 de mayo de 2010

Los hermanos Pinzón

Entre las más destacadas familias que habitaban en Palos cuando se descubrió América encontramos a los Pinzón. De origen aragonés, el nombre llegó a Andalucía procedente de Asturias, siendo, según algunos árboles genealógicos, deformación del término "espinzas" o "pinzas". Para muchos historiadores el verdadero apellido de la familia sería Martín, nombre del abuelo de los famosos hermanos. Indisociables de la figura de Cristóbal Colón, los hermanos Pinzón, quizás a causa de su nombre sonoro que se adaptó fácilmente al plural de "Pinzones", o más bien porque fueron una parte clave de la flota del Almirante, llegan a nosotros cubiertos de gloria pero también de zonas de oscuridad y no pocos mitos. Los Pinzón fueron tres navegantes españoles del siglo XV: Martín Alonso, Vicente Yáñez y Francisco Martín, siendo éste último el menos conocido y recordado. Naturales los tres de Palos de la Frontera, en el momento de embarcarse en la aventura del descubrimiento de América ya tenían gran experiencia, fama e incluso modesta fortuna. Aunque algunos historiadores moralistas todavía lo niegan, hoy es bien sabido que los "Pinzones" se dedicaron desde jóvenes al tráfico marítimo, tanto lícito como ilícito. Martín Alonso Pinzón. Martín Alonso nació hacia 1440. Era el mayor de los hermanos y propietario de un barco con el que hacía frecuentes viajes comerciales por el Mediterráneo y el Atlántico. Ejerció alguna vez de corsario, cosa nada extraña en la época. Estaba casado con María Álvarez, de condición hidalga, con la que tuvo cinco hijos. Los dos varones, Arias Pérez y Juan Martín participarían en varias expediciones por tierras americanas. De las tres niñas, Mayor, Catalina y Leonor, la más pequeña sufría frecuentes ataques de lo que ellos llamaban "gota coral" y que hoy se asocia a algún tipo de epilepsia. En los años que antecedieron al descubrimiento de América, no había en toda la comarca un armador y navegante más famoso que él. Se dice que conseguir su apoyo y participación era imprescindible para el éxito de la empresa de Colón. Asumió el mando de la Pinta y llevó a su hermano Francisco como maestre. Durante la travesía demostró sus habilidades de marinero en numerosas ocasiones, como por ejemplo cuando resolvió el grave problema de la rotura del timón y pudo seguir navegando. El 21 de noviembre de 1492 abandonó al Almirante y siguió navegando por su cuenta. Se dice que Colón nunca perdonó esta iniciativa. En enero de 1493 volvieron a encontrarse en la costa norte de La Española y, de nuevo juntos, emprendieron viaje de regreso a España, pero una tormenta los interceptó cerca de las islas Azores y volvió a separar las naves. Llegó a Palos el 15 de marzo de 1493, y la historia quiso que lo hiciera apenas pocas horas después de que lo hubiera hecho Colón. Falleció alrededor del 31 del mismo mes en el monasterio de la Rábida.
Martín Alonso Pinzón

Vicente Yáñez Pinzón. Vicente Yáñez nació hacia 1461. Su gran experiencia en las artes de navegación las adquirió desde su juventud acompañando a su hermano en viajes comerciales. Entre 1477 y 1479, se le conocen acciones de piratería por las costas catalanas y de Ibiza. Sirvió como capitán de la Niña y, a diferencia de su hermano, actuó siempre con lealtad a Colón. Se dice que oportunamente salvó la misión de descubrimiento tras el naufragio de la Santa María, y que luego del primer viaje abandonó con prudencia y discreción las relaciones con el entonces triunfador y soberbio Almirante. Como segundón, siempre se sintió atraído por las espectativas de riqueza que abría el descubrimiento de las nuevas tierras americanas. Sin embargo, 1495 lo encuentra preparando dos carabelas, la Vicente Yáñez y la Fraila, para participar en la Armada que Alonso de Aguilar, hermano del Gran Capitán, iba a dirigir contra el norte de África. Entonces estallan las guerras de Nápoles y el marino se dirige a Italia, lugar del cual no retorna hasta 1498. El 19 de noviembre de 1499 zarparon del puerto de Palos cuatro carabelas al mando de Vicente Yáñez. Pasadas las Canarias, las naves tomaron rumbo sudoeste hasta perder de vista la estrella polar. Por primera vez en la historia, los marinos españoles cruzaban el Ecuador y se adentraban en el hemisferio sur. Pese a que las estrellas australes los desconcertaron, después de sufrir un fuerte temporal tocaron tierra en la costa brasileña, en la zona de la actual Recife. La hostilidad de los indígenas los decidió a reemprender el viaje y tomaron rumbo noreste bordeando la costa. Un día, no sin asombro los marineros comprobaron que el agua del mar se había vuelto dulce. Vicente Yáñez descubrió así el Amazonas.

Vicente Yáñez Pinzón

Francisco Martín Pinzón. Francisco Martín nació hacia 1445. Es sin duda el menos recordado de los tres hermanos. Un olvido injusto porque fue siempre un ejemplar colaborador de sus hermanos, y en algunos casos su participación fue decisiva en varios viajes. Fue maestre de la Pinta cuando se descubrió América. Era un marino experto y leal, y contribuyó con su esfuerzo y conocimiento al éxito final de la empresa. En noviembre de 1492, se apartó con la Pinta junto a su hermano y capitán Martín Alonso de las otras dos naves, lo que hizo que a su regreso a España el Almirante lo incluyese entre las personas no gratas. Cuando muere Martín Alonso, Francisco pasa a ser el segundón de su otro hermano Vicente Yáñez. Con Vicente hizo varios viajes a Italia y África al servicio de la Corona. Sin embargo, en 1498 participó en el tercer viaje de Colón. ¿Qué había cambiado para que un Pinzón se enrolara en tal viaje? Probablemente fue la decisión de la Corona de acabar con el monopolio descubridor de Colón y permitir que otros marinos fueran a descubrir. Seguramente su hermano Vicente pensó en ir a descubrir por cuenta propia y envió a Francisco con Colón para recabar valiosa información sobre los conocimientos del Almirante. En el cuarto viaje de Colón, Francisco Pinzón murió ahogado. Fuentes:

  • La Trama Colón/The Columbus Intrigue - Antonio Las Heras

      1 de febrero de 2010

      La Isabela, ciudad fantasma

      Cuando el 1 de enero de 1494 fondeaban las diecisiete naves del segundo viaje colombino y desembarcaban ansiosas las cerca de 1.500 personas, junto con el ganado, plantas, semillas y las restantes provisiones, se iniciaba de forma definitiva el proceso de conquista y colonización del continente americano. La llegada del segundo contingente castellano a la Española representó el primer esfuerzo de transplantar el modo de vida peninsular a los espacios americanos y la primera experiencia de un poblamiento efectivo. Fundada a primeros de enero de 1494 por el propio Almirante, reflejaba la idea dominante en aquellos primeros años de establecer una relación comercial beneficiosa en base al establecimiento de factorías al estilo portugués. La Isabela nacía como una mezcla de almacén, puerto y fortaleza que asegurase la presencia estable de los pobladores y permitiese una política de intercambios comerciales ventajosos y la explotación de lavaderos de oro.

      "dióse grandísima priesa y puso suma diligencia en edificar luego casa para los bastimentos y municiones del armada, e iglesia y hospital, y para su morada casa fuerte, según se pudo hacer. Y repartió solares, ordenando sus calles y plaza y avecindáronse las personas principales y manda que cada uno haga su casa como mejor pudiese. Las casas públicas se hicieron de piedra; las demás, cada uno hacía de madera y paja y como hacerse podía".

      Las Casas nos da los ingredientes esenciales de toda fundación; reparto de solares, ordenación del espacio, construcción de edificaciones y ocupación del mismo por los nuevos vecinos. La construcción de la ciudad exigió un considerable esfuerzo físico, movimiento de tierras incluido, que los nuevos colonos no estuvieron nunca en condiciones óptimas de afrontar, y ahí empezaron los problemas para Colón. La consecuencia inmediata de un penoso viaje marítimo y los esfuerzos iniciales en un medio tropical al que aún no se habían aclimatado, fue la aparición de enfermedades que afectaron a la mayoría de los recién llegados y el surgimiento de tensiones en un grupo humano, que no consigue estabilizar su situación sanitaria y de consumo. Aunque los nativos acudieron en los primeros días trayendo pescado fresco y ajes, productos propios de una cultura alimentaria eminentemente agrícola basada en el conuco, Colón en el Memorial de Antonio de Torres especifica la falta de trigales y viñedos, ganado, puercos y animales de tiro para que la colonia pudiera vivir al "estilo español". Proveer los alimentos acostumbrados, es decir, evitar salirse de la norma cultural alimentaria castellana que les debía asegurar la salud. Objetivo que nunca se va a conseguir en función de las dificultades de aprovisionamiento peninsular, costes económicos y necesidades diarias de alimentar a un contingente tan numeroso. Hernando Colón deja bien claros cuáles son los motivos de los primeros problemas que tendrá que afrontar su padre.

      "Estaban descontentos y fatigados por la construcción del nuevo pueblo y extenuados por las dolencias que les traía la calidad del país, nuevo para ellos, la del aire y de los alimentos".

      Para algunos historiadores, Colón ordenó la construcción de una ciudad innecesaria en un lugar errado. Innecesaria porque de alguna manera se contradecía con la práctica comercial de un sistema de factorías que no necesitaba la presencia de tal cantidad de personas para su funcionamiento. Si erró o no al escoger el emplazamiento, la verdad es que la zona de La Isabela no producía demasiados excedentes agrícolas que paliaran las carencias de los colonizadores. Aún cuando rápidamente se comenzó a racionar los alimentos y quedó claro que el problema de suministro alimentario era cada vez más importante, se descuidó la tarea de producir alimentos en beneficio de objetivos como la búsqueda y explotación de recursos auríferos, política que solamente hizo agravar la situación de la colonia. A medida que el hambre se hacía más patente, fue desapareciendo todo lo comestible y aumentando al mismo tiempo la presión sobre unas comunidades taínas que no estaban dispuestas a colaborar por más tiempo. Para los indios, los cristianos eran comedores en exceso y no se preocupaban de cavar y trabajar con sus manos la tierra que tenía que alimentarles. Según Las Casas, la situación que encuentra el Almirante en la Isabela al regresar de Cibao, a fines de marzo de 1494 es realmente preocupante. La mala aclimatación, la escasez de víveres propios y ajenos, la nula colaboración nativa y las propias tensiones internas llevaron al hambre, a la enfermedad (la sífilis o "mal de Bubas" hizo verdaderos estragos) y a la muerte de un gran número de pobladores. El abandono final del lugar no sólo se debió a las causas mencionadas anteriormente sino también a las mejores posibilidades que ofrecía la costa sur de la isla, más fértil, poblada y cercana a la zona minera interior sobre la que se volcaban todos los esfuerzos. Abandonada por orden de Bartolomé Colón a partir de la construcción de la ciudad de Santo Domingo en 1496, la expansión del primer núcleo urbano castellano en América había durado poco menos de tres años. Es el tiempo transcurrido entre su fundación en enero de 1494 y el regreso de Colón en su tercer viaje a las Indias en 1498 cuando lo hace directamente a Santo Domingo. Para entonces o poco después, sólo los cerdos traídos de España paseaban por los arrabales de un núcleo donde ya sólo se instalaría la leyenda.

      Ruinas de La Isabela
      Fuente consultada: Episodios de hambre urbana colonial: Las hambrunas de La Isabela (1494), Santa María la Antigua del Darién (1514) y Santa María del Buen Aire (1536) - Ricardo Piqueras Céspedes. Universidad de Barcelona.

      6 de noviembre de 2009

      Hernán Cortés y el tesoro de Tenochtitlan

      Entre las diversas expediciones que Hernán Cortés inició en la vasta y en su momento desconocida América, se encuentra la llegada a Tenochtitlan, la capital de los “mexicas”, también conocidos como aztecas. Allí el 8 de noviembre de 1519, Cortés, acompañado de su ejército y el apoyo de unos 3.000 tlaxcaltecas, se encontró con Moctezuma II, quien creyó que los españoles eran enviados del dios que vendría del Este y, por lo tanto, los recibió con el respeto que ello merecía. En los días siguientes Cortés y los soldados visitaron los palacios y templos de la gran capital azteca, así como el gran cú (templo) de la ciudad gemela del imperio, Tlatelolco y su mercado, sin saber que se encontrarían mientras residían en el templo, con una gran sorpresa. Los españoles habían decidido que era tiempo de tener una capilla propia y ante esta necesidad pidieron permiso a Moctezuma para erigirla en su alojamiento. Mientras se llevaban a cabo las tareas de construcción, un soldado que era carpintero notó en una pared la existencia de una puerta tapiada y encalada de pocos días. Recordaron entonces que se rumoreaba que en aquellos aposentos tenía depositados Moctezuma los tesoros que había ido reuniendo su padre Axayácatl. Sin tiempo que perder, y tras derribar la puerta de la recamara e ingresar Cortés y algunos capitanes, hallaron el enorme tesoro confirmando sus dudas y sabiendo que tal descubrimiento les podía costar la vida. Llegaba la hora de tomar rápidas precauciones. Cuatro capitanes y doce soldados se presentaron a Cortés para hacerle presente la conveniencia de prender al emperador manteniéndole como rehén, para que respondiera con su vida ante un inminente ataque por parte de los aztecas. De momento esta acción fue anulada, pero los hechos cambiaron su curso cuando los mexicas atacaron a un grupo de españoles en las cercanías de la Villa Rica de la Vera Cruz y se dieron cuenta de que no eran semidioses, debido a la ineficacia de las armas de fuego, y que podían ser vencidos. Cortés no tenía alternativa. El disfraz de dios tras el que se ocultaba ya no servía y, por ende, era hora de usar la violencia. Moctezuma fue tomado como rehén amenazado de muerte inmediata y apaciguó a su guardia diciendo que se encontraba con los españoles por propia voluntad. De esta manera, todos los enseres del emperador azteca fueron robados y trasladados, y aquellos soldados mexicas que habían asesinado a soldados españoles en el conflicto de Vera Cruz fueron sentenciados a morir en la hoguera. Finalmente, Cortés consiguió que Moctezuma se declararse vasallo del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Carlos V, y así logró salvar su vida. (Fuente consultada: Historia General - Jeremías Rodríguez)

      26 de septiembre de 2009

      La rebelión inca

      Durante 500 años, nos hemos basado en las crónicas que los conquistadores españoles escribieron para saber qué pasó. Según dichas crónicas, en 1532 Francisco Pizarro llegó a la frontera del Imperio Inca con menos de 200 hombres. Desde ese momento los historiadores nunca han tenido claro qué ocurrió después. ¿Por qué el gran ejército inca no se movilizó cuando los mensajeros llevaron la noticia de la pequeña invasión por todo el imperio? ¿Cómo pudo doblegar un puñado de aventureros españoles a la mayor civilización indígena de Sudamérica? ¿Acaso fue la superioridad de las armas de los españoles? ¿Quizá alguna enfermedad europea que los incas no resistieron? ¿O hay algo más? Durante 3.000 años, las montañas y las costas de Perú vivieron una de las civilizaciones más avanzadas de Sudamérica. El imperio inca fue el último de muchos que prosperaron y decayeron en Perú, pero fue el de más importancia. Los incas fueron los romanos del Nuevo Mundo. Eran unos ingenieros y constructores sin parangón, ya que levantaron el Machupicchu y crearon el sistema de caminos más sofisticado de Sudamérica. También fabricaron numerosas obras maestras de oro. Pero lo que mejor hacían era conquistar territorios. En el siglo XV se hicieron con el control de toda la región andina. La llegada de Pizarro en 1532, enfrentó al ejército inca y sus armas de piedra con la tecnología militar europea más avanzada del siglo XVI. Las primitivas pero mortíferas armas de la época, llamadas 'arcabuces', eran una de las horripilantes novedades que los españoles llevaron a Sudamérica. La combinación de armas de fuego, metálicas y caballería tuvo un efecto devastador en los ejércitos nativos. Los europeos habían tenido siglos para desarrollar técnicas para repeler los ataques de caballería, pero los incas no tenían ni idea de cómo hacerles frente. Según las crónicas españolas de la época, el valor junto a las armas y las espadas de acero dieron a un pequeño grupo de conquistadores tanta ventaja que acabaron con miles de incas. Pero las crónicas españolas restaron importancia a un hecho decisivo: Cuando Pizarro y sus conquistadores llegaron a Perú, el imperio inca se estaba desmoronando. Sólo tenía unos 100 años de antigüedad, desde que los incas se desplegaron desde su capital, Cuzco, para someter a los numerosos pueblos indígenas de la región. En 1532 la mayoría de los más de diez millones de habitantes del imperio, estaban sometidos al dominio inca y deseaban aliarse con los españoles para acabar con dicha dominación. Para los españoles, aquello supuso un gran golpe de suerte. Además de la gran ventaja tecnológica de que disponían, eran una fuerza de combate extraordinaria. Muchos de los conquistadores eran analfabetos, incluido el propio Pizarro. La mayoría provenían de entornos rurales españoles y eran hombres de acción, no de palabras. La responsabilidad de contar la historia de la conquista recaía sobre todo en escribas y cronistas. A lo largo de los años fue cobrando forma una versión oficial de lo ocurrido. Los historiadores y arqueólogos actuales sospechan que durante el proceso se alteraron ciertos acontecimientos y se olvidaron otros tantos. Las crónicas intentan justificar la conquista. Se exageraron para magnificar la gloria de los españoles. Se puso mucho empeño en resaltar su fuerza y su heroísmo, pero se ignoró la ayuda que recibieron por parte de los aliados indígenas. En ellas, se relata una serie de duras confrontaciones en las que el pequeño batallón de Pizarro se enfrenta al vasto ejército inca y consigue el triufo contra todo pronóstico. La contienda más notable tiene lugar tan sólo semanas después de la llegada de los españoles. Pizarro y sus hombres se enfrentan a las tropas del rey inca Atahualpa en Cajamarca, al norte de Perú, mientras éstas celebran el triunfo en una campaña militar. Los incas no están preparados para la batalla. Los españoles les atacan por sorpresa y los liquidan. Durante la contienda hacen prisionero al rey. Pizarro pide como rescate por Atahualpa una gran cantidad de oro; aún así, mata al rey después de recibirlo. El mundo inca está desconcertado y Pizarro lo aprovecha para atacar Cuzco, que cae enseguida en manos españolas. El imperio inca es suyo en cuestión de meses. La resistencia inca tarda cuatro años en concretarse. En 1536 las tropas incas entran en acción, y atacan a los conquistadores en Cuzco y en la recién fundada ciudad de Lima. Comienza la gran rebelión inca. Según las crónicas, el 10 de agosto de 1536 Francisco Pizarro observa aterrorizado cómo un inmenso ejército inca toma la llanura costera en Lima. En 1536, la ciudad de Lima se compone de unas cuantas casas de barro dispuestas en cuadrícula alrededor de una plaza central. Según las crónicas, el día de la batalla se echó sobre Lima un gran ejército liderado por el gran general inca Quizo Yupanqui. Cuentan que había decenas de miles de hombres, y Pizarro sólo cuenta con unos centenares. A pesar de que todo está su contra, decide jugárselo todo a una carga de caballería a la desesperada. Los españoles intentan matar antes a los líderes porque saben que eso mina la moral enemiga. Por eso, la caballería se abre paso entre las tropas incas hacia Quizo Yupanqui y los altos mandos. Ante el poder de la caballería, éstos retroceden y Quizo queda a su merced. Le matan al momento. El ejército inca se retira sin orden ni concierto. Tal como lo cuentan las crónicas, un puñado de hombres ha vuelto a vencer heroicamente a todo un ejército indígena. Pero recientemente, en las excavaciones del cementerio de Puruchuco en Lima, se han descubierto cráneos con fracturas que no pudieron haber sido realizadas con armas españolas, sino que corresponderían a las armas de piedra incas. De esto se desprende una sorprendente conclusión: la mayoría de los indígenas que murieron en la batalla de Lima, no lo hicieron a manos de españoles sino de otros indígenas. Esto pone en duda las crónicas españolas. Según declaraciones de algunos indígenas en un juicio celebrado pocos años después del asedio y que se conservan en el Archivo del Convento de San Francisco de Lima, la batalla no fue tal, sino que consistió en pequeñas reyertas principalmente de indígenas contra indígenas. También declararon que el ejército inca estaba formado por miles de hombres, no decenas de miles como dicen las crónicas, y que no hubo tal carga heroica de la caballería por parte de Pizarro y los españoles, que habían luchado con la ayuda de indígenas que les apoyaban. Esto sugiere que el asedio de Lima y la conquista de Perú pudo haber ocurrido de forma muy diferente a la que siempre nos han contado.

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