26 de junio de 2016

Personajes históricos: El Conde-Duque de Olivares

El Conde-Duque de Olivares a Caballo
(Velázquez)
Gaspar de Guzmán y Pimentel, más conocido como el Conde-Duque de Olivares, nació en Roma, donde su padre era embajador, el 6 de enero de 1587. Su padre, Enrique de Guzmán, conde de Olivares, estaba emparentado con la casa de Medina-Sidonia, grandes de España, aunque él no poseía este título. Su madre fue doña María de Pimentel y Fonseca.

De joven realizó estudios eclesiásticos en la Universidad de Salamanca, llegando a ser nombrado rector por sus compañeros en 1603. Dejó los estudios cuando sus hermanos mayores fallecieron y acudió a la corte con su padre. Al fallecer éste en 1607, se hizo cargo del mayorazgo y recibió el título nobiliario perteneciente a su padre.

Se estableció en Sevilla, donde se dedicó al mecenazgo de artistas. Contrajo matrimonio con Isabel de Velasco, dama de honor de la reina Margarita, lo cual le abrió las puertas del círculo cortesano, y en 1615 ingresó en la corte al servicio del futuro rey Felipe IV.
Protegido por su tío Baltasar de Zúñiga fue ganando poder y prestigio, ganándose el favor del futuro rey y observando la caída en desgracia del duque de Lerma y de los Sandoval, hechos que aprovechó para sus propios fines.

En 1621, siendo ya Felipe IV rey, es nombrado sumiller de corps y un año más tarde se le nombraba caballerizo mayor, puestos desde los que obtiene un poderoso control sobre la corte. Ya en 1623, durante la visita del príncipe de Gales aparece como valido del rey, cargo que obtiene mediante favores, regalos e intrigas, y después de una encarnizada lucha con otras facciones. El cargo de valido le proporcionó una gran fortuna, consiguiendo extensos territorios, rentas y títulos.

Felipe IV de España (Velázquez)
España se encontraba entonces inmersa en una gran crisis. La monarquía había perdido el poder que tuviera en el pasado y se habían ido perdiendo territorios en el continente europeo. Por ello, Olivares decidió poner en marcha el Gran Memorial, un programa centrado en tratar de recuperar el poder de la monarquía y concentrarlo en la figura del propio valido. Consistía en reorganizar el uso de los recursos para que todos los territorios sufragaran por igual los gastos, y no únicamente Castilla como venía sucediendo. Esto se haría mediante la Unión de Armas.

Las reformas no funcionaron debido a la oposición que se encontró en los diferentes territorios del reino. Por este motivo hubo que endeudarse para pagar la guerra de Flandes. En 1627 se produjo la bancarrota.

En 1629 tuvieron lugar los Sucesos de Mantua, que permitieron al Conde-Duque ejercer el poder de forma autoritaria. Así, durante los siguientes cinco años puso en práctica un gran programa de reformas. Sin embargo, tuvo que ponerles fin al romper las relaciones con Francia.

Debido a su mal gobierno estuvo a punto de ser depuesto en varias ocasiones, pero su don de gentes le permitió conservar el cargo. La victoria de Fuenterrabía le ayudó a mantenerse en su puesto, pero esto supuso un daño aún mayor a las arcas reales. Esto provocó el descontento entre la población y el levantamiento del pueblo catalán. Además, se produjo la separación del reino de Portugal en 1640. Finalmente, en 1643 Felipe IV decidió destituirle. Se retiró a Loeches para pasar sus últimos años y falleció el 22 de julio de 1645 en la localidad de Toro.

Fuentes:
* http://redhistoria.com/biografia-del-conde-duque-de-olivares/#.V26tmriLSUk
* http://www.artehistoria.com/v2/personajes/6250.htm
* http://www.phistoria.net/reportajes-de-historia/EL-CONDE-DUQUE-DE-OLIVARES-&-SU-EPOCA_98.html


20 de junio de 2016

Los demonios del mar (José Javier Esparza)

Año 844, los vikingos atacan las costas de España. Después de haber sometido Irlanda y media Inglaterra, asolar Francia y sojuzgar nada menos que París y Nantes, los normandos desembarcan en la Torre de Hércules, en La Coruña. En tierras gallegas serán derrotados por las huestes del reino de Asturias.

Pasarán después a sangre y fuego Lisboa, Cádiz y Sevilla, pero también aquí terminarán vencidos por los ejércitos del emir Abderramán.

Todo ello en un tiempo en el que crecían los grandes monumentos en las faldas del Naranco, avanzaba la repoblación de Castilla, los cristianos intentaban la reconquista de León y el emirato de Córdoba vivía turbias intrigas políticas.

14 de junio de 2016

El 'Águila de sangre' ¿mito o realidad?

En los últimos 50 años, la historia de los vikingos ha pasado por varias revisiones que han atenuado su violenta fama. Antes de esto, la historia los presentaba como bárbaros que asesinaban y destruían otros pueblos. La fama de los vikingos empezó a cambiar cuando Peter Sawyer publicó, en 1962, el libro The Age of Vikings, en el que redime al pueblo vikingo.

Las conquistas de los nórdicos son bien reconocidas -navegaron hasta el continente americano e incluso hay quien los señala como agentes que impulsaron la economía-. En realidad, los vikingos construyeron una civilización, tenían granjas y eran grandes maestros trabajando el metal, aunque no dejaban de ser enemigos imparables y codiciosos. ¿Cómo acabaron ideando una tortura tan brutal como el Águila de Sangre?

El Águila de Sangre era un método de tortura y ejecución mencionado en algunas sagas nórdicas. Consistía en practicar una o dos incisiones en la espalda de la víctima viva, para partir y sacar las costillas y extraer los pulmones a través del orificio, de forma que quedaban colgantes en la espalda como unas alas sangrantes. Algunos aseguran que las heridas se cubrían con sal para hacer más doloroso aún el trance.

Esta tortura la encontramos en la saga Orkneyinga, en la Knútsdrápa, o en la más conocida Crónica Anglosajona. Algunas de sus víctimas habrían sido Edmundo el Mártir rey de Anglia oriental, Halfdan Hárfagri de Noruega o el conocidísimo rey Aelle de Northumbria.

Representación del 'Águila de Sangre'

La autenticidad y veracidad de esta práctica ha sido muy cuestionada por historiadores y expertos lingüistas, ya que a día de hoy no existen evidencias arqueológicas que sustenten la práctica del Águila de Sangre. Todo lo que tenemos sobre esta tortura proviene de las sagas que beben, en su mayoría, de la tradición oral que pasó durante siglos de boca en boca y que lo que buscaba era ensalzar las figuras heroicas del ideario escandinavo.

Según la Crónica Anglosajona del año 867, el rey Aelle de Northumbria moriría a manos de Ivar el Deshuesado, quien le aplicó esta tortura. La leyenda que ha llegado hasta nuestros días cuenta cómo Aelle acabó con el rey vikingo Ragnar Lodbrok al arrojarlo a un pozo lleno de serpientes venenosas, negándole así el honor de morir en combate y, por lo tanto, de entrar en el Valhalla. Esto provocó la ira de los hijos de Ragnar, quienes pondrían rumbo a Inglaterra, donde Ivar el Deshuesado vengaría la muerte de su padre practicándo a Aelle el Águila de Sangre.

Los escaldos escandinavos utilizaban figuras literarias muy rebuscadas llamadas kennings, que servían para ensalzar hechos banales o poco atractivos. Esta forma de narrar era conocida por los vikingos. Sin embargo, con el tiempo las historias pasaron de generación en generación y de boca en boca, los vikingos se cristianizaron y olvidaron el arte de la escáldica y los significados de estas metáforas. Transcripciones y malas traducciones derivaron en un mito que, según muestran los análisis históricos, tiene pocos visos de ser real. El mito se propagó y todos dieron por sentado que el Águila de Sangre fue una práctica habitual de los vikingos.

Piedra rúnica Stora Hammars I. Gotland (Suecia)

Algunos historiadores han querido ver en la piedra rúnica Stora Hammars I hallada en Gotland (Suecia) la imagen de un Águila de Sangre en proceso. En la piedra podemos ver a un hombre boca abajo y a otro hombre sobre él con algún tipo de objeto punzante que, presumiblemente, podría haber utilizado sobre su espalda. Sin embargo, sabemos que los vikingos aunque sí sacrificaban humanos no tenían por norma torturalos antes. Los sacrificios eran limpios y generalmente se practicaban con esclavos.


Fuentes:
* https://thevalkyriesvigil.com/2013/11/15/el-aguila-de-sangre-o-aguila-sangrienta
* http://marcianosmx.com/aguila-de-sangre-vikingos


12 de junio de 2016

1816, el año en el que no hubo verano

Tambora
El 5 y el 10 de abril de 1815, el monte Tambora, un volcán situado en Sumbawa, en el archipiélago indonesio, entró repentinamente en erupción. El estallido arrojó inmensas nubes de polvo y cenizas a la atmósfera. Más de 12.000 personas murieron en las primeras 24 horas, sobre todo por la lluvia de ceniza y las coladas piroclásticas. Otras 75.000 personas murieron de hambre y enfermedad después de la mayor erupción en más de 2.000 años. Millones de toneladas de cenizas volcánicas y 55 millones de toneladas de dióxido de azufre se elevaron a más de 32 kilómetros en la atmósfera. Las fuertes corrientes de viento arrastraron hacia el oeste las nubes de gotas en dispersión, de forma que dieron la vuelta a la tierra en dos semanas. Dos meses más tarde estaban en el Polo Norte y el Polo Sur. Las finísimas partículas de azufre permanecieron suspendidas en el aire durante años. En el verano de 1815-1816, un velo casi invisible de cenizas cubría el planeta. El manto traslúcido reflejó la luz del sol, enfrió las temperaturas y causó estragos climáticos en todo el mundo. Así nació el tristemente famoso "año sin verano": 1816.

La plena repercusión del enfriamiento de todo el planeta derivado del cataclismo del Tambora no se notó hasta un año después. La nube de gotas en dispersión en la estratosfera redujo la cantidad de energía solar que llegaba a la tierra. El aire, la tierra y después los océanos bajaron de temperatura. Los anillos de crecimiento de los robles europeos nos dicen que 1816 fue el segundo año más frío en el hemisferio norte desde 1400. A medida que se extendía, durante el verano y el otoño de 1815, la nube engendró espectaculares atardeceres rojos, morados y naranjas en Londres. El cielo "exhibía fuego en algunos sitios". En la primavera de 1816 seguía habiendo nieve en el noreste de Estados Unidos y en Canadá, y el frío llegó hasta Tennessee. El tiempo helador duró hasta el mes de junio, hasta el punto de que en Nuevo Hampshire fue prácticamente imposible arar la tierra. Todavía en ese mes, un aire frío e impropio de la estación soplaba hacia el sur, hasta las Carolinas. El 6 de junio cayó una tremenda tormenta sobre Quebec. Las aves murieron congeladas en las calles dos semanas antes del solsticio de verano. En Maine, las cosechas se marchitaron en los campos por "una helada muy severa". Rebaños enteros de ovejas perecieron de frío. En una época en la que todavía no existía una ciencia meteorológica seria, los devotos dijeron que las tormentas llevaban "la misma letra de Dios" y eran un símbolo de la ira divina.

Mientras tanto, el frío brutal, unido a la sequía, arrasaba las cosechas de heno y maíz en el este de Estados Unidos. "Tenemos un aire de octubre, más que de agosto", escribió un neoyorquino en ese mes de 1816. Europa también estaba mal, con lluvias constantes y fuertes nevadas en las montañas suizas. Los ríos y torrentes se desbordaban. Las campesinas trabajaban como locas para salvar sus hortalizas, y los hombres transportaban el heno empapado en barcas. Mary pasaba casi todo su tiempo en casa, escribiendo. En Alemania, las patatas se pudrían en la tierra, y las tormentas arruinaron un tercio de la cosecha de cereal. Las uvas no maduraban en las viñas. En Copenhague llovió casi todos los días durante cinco semanas. The Times de Londres, con la habitual sutileza británica, dijo que el tiempo era "poco amable". En París, las autoridades eclesiásticas ordenaron plegarias especiales durante nueve días. "Una inmensa congregación de fieles" llenó las iglesias. En previsión de malas cosechas, los comerciantes de toda Europa subieron los precios, mientras la angustia de los pobres alcanzaba niveles alarmantes.

También en España y Portugal persistió el frío, con temperaturas medias dos o tres grados por debajo de lo normal. Las precipitaciones fueron excepcionalmente abundantes en agosto, un mes en general seco. El frío y la humedad dañaron cosechas por todo el país. Un observador meteorológico particular señaló que en todo julio no hubo más que tres días sin nubes. Las frígidas temperaturas mataron las frutas, en especial las uvas en los viñedos: sólo maduró una pequeña proporción de la cosecha, lo cual produjo un vino malo. Los olivos, sensibles al frío y faltos de calor, tampoco produjeron frutos de calidad. En Mallorca cayeron granizadas. La cosecha de trigo tardó más de lo habitual, y, durante la trilla, hubo que separar con esfuerzo el cereal seco y maduro de las semillas verdes. Los precios del pan subieron. En Londres, el embajador de Estados Unidos, John Quincy Adams, se quejó de que las noches estivales eran tan frías que no había podido dormir ningún día sin manta. En la época de la cosecha nevó al norte de la ciudad, algo insólito. En septiembre, violentos vendavales arrancaron los árboles y arrasaron los campos. The Times escribió: "El país se encuentra en un estado catastrófico". En Suiza, llovió 132 de 152 días. El precio del pan subió a más del doble, hasta el punto de que, en las cenas, se pedía a los invitados que se llevaran sus panecillos. Algunas sectas religiosas extremistas proclamaron que el fin del mundo estaba cerca. Los pobres sufrían penalidades en todas partes. La emigración de Irlanda a Estados Unidos creció de forma notable. Muchos inmigrantes llegaban muertos de hambre, en un momento en el que las cosechas norteamericanas también estaban siendo horribles. Muchas familias campesinas de Nueva Inglaterra viajaron con todas sus posesiones hacia el oeste para huir del frío.

El otoño trajo más sufrimiento a Europa: algunas zonas de Alemania tuvieron la peor cosecha en cuatro siglos. En Gran Bretaña estalló la agitación social cuando subieron los precios del pan y la leche. En noviembre, una gran helada agravó los problemas. Hubo disturbios y manifestaciones, y los amotinados saquearon almacenes y se apoderaron en los ríos de cargamentos de cereal. Miles de campesinos suizos vagaban mendigando en grupo. El velo de gotas de azufre procedente del Tambora siguió alterando las pautas climáticas durante dos años más. Las temperaturas veraniegas a ambos lados del Atlántico no recuperaron la normalidad hasta 1818.


Fuente:
* http://elpais.com/elpais/2016/06/08/ciencia/1465406477_390660.html


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