15 de abril de 2018

Libro: Fernando VII. Un rey deseado y detestado (Emilio La Parra)

Fernando VII (1784-1833) ha sido considerado uno de los monarcas más nefastos de la historia de España, tanto por su carácter, muy influenciable, determinado por su doblez y desconfianza hacia todo y hacia todos, como por sus actuaciones. Autoritario y cruel, ejerció un acusado poder personal y reprimió toda disidencia. Entre otras consecuencias, ello supuso la pérdida de casi la totalidad de las colonias americanas y el declive de España como potencia internacional.

Basado en múltiples fuentes y documentos, en los relatos de la época y en las interpretaciones de la historiografía actual, Fernando VII. Un rey deseado y detestado traza la biografía de este contradictorio monarca, mitificado por algunos de sus contemporáneos, que lo convirtieron en el rey virtuoso e inocente, y detestado al mismo tiempo por casi todos. Su reinado marcó el final de una época y el inicio de la política moderna en España.

10 de abril de 2018

La Piedra de Scone


La Piedra del Destino, también conocida como Piedra de Scone o Piedra de la Coronación, es un bloque de piedra arenisca, históricamente conservada en la Abadía de Scone (hoy derruida y sustituida por el Palacio de Scone), que se empleaba en las ceremonias de coronación de los reyes escoceses durante la Edad Media. En el siglo XIII la Piedra fue capturada por el rey Eduardo I de Inglaterra y llevada a la Abadía de Westminster en Londres, para emplearla en la coronación de los reyes ingleses. En 1996, el Gobierno Británico decidió devolver la Piedra a Escocia, con la condición de que volviera a Londres para su uso en futuras coronaciones, por lo que ahora puede ser vista en el Castillo de Edimburgo, junto con las joyas de la corona escocesa.

Es una piedra caliza color amarillo pálido, pesa unos 152 kilogramos y mide 66 centímetros de largo, por 28 de ancho y 41,60 de alto. En su obra Monument Celtiques publicada en 1805, Jaques Cambray asegura que la piedra exhibía la siguiente inscripción: "Ni fallat fatum, Scoti quocumque locatum Invenient lapidiem,regnasse tenetur ibídem" (Si el destino es verdadero, luego los escoceses serán conocidos por haber sido reyes donde sus hombres encuentren esta piedra).

Mito o realidad lo cierto es que hoy en día la única inscripción visible sobre la piedra considerada legítima, es una cruz latina. Tiene además insertadas dos anillas metálicas, agregadas posiblemente para facilitar su transporte.

La leyenda oficial de los reinos de Escocia e Inglaterra afirma que la Piedra del Destino es la utilizada por Jacob para apoyar la cabeza en el pasaje del Génesis en el que sueña con la llamada Escalera de Jacob (Génesis 28:10-18). Luego la leyenda sostiene que esta roca fue robada al heredero de la Piedra de Jacob, Moisés, después de que este la dejara a orillas del mar rojo en la guerra contra Egipto y fue llevada a Escocia por la hija de un faraón, llamada Scota o Scot. Scota era la hija de un faraón contemporáneo de Moisés, que se casó con Geytholos y se convirtió en la fundadora epónima de los escoceses y los galos después de ser exiliados de Egipto. Las primeras fuentes de Escocia afirman que Geytholos era “un rey de los países de Grecia, Neolus o Heolaus, por su nombre”, que fue exiliado a Egipto y entró al servicio del faraón, casándose con la hija. Hay varias versiones de cómo llegaron Gaythelos y su esposa a ser expulsados de Egipto, pero todas coinciden en que Scota fue la fundadora de los escoceses y que también dio su nombre a Escocia.

Los orígenes históricos de la piedra como elemento de los rituales de coronación tampoco están muy claros. Lo más probable es que se trate del antiguo sitial de coronación de los Dalriadas, originalmente instalado en Dunadd, y finalmente en Scone, en el norte de Perth, su ubicación definitiva durante al menos cuatro siglos. Todos los reyes escoceses fueron coronados sobre esta piedra, al menos desde Kenneth I de Escocia (847) hasta John Balliol (1296).

Durante la Edad Media, la Piedra del Destino apenas sufrió traslados ni modificaciones. Una leyenda tradicional afirma que Roberto I de Escocia (Robert the Bruce) regaló un pedazo a los irlandeses en agradecimiento por su colaboración en la batalla de Bannockburn. El fragmento de piedra, otorgado a Cormac McCarthy, rey de Munster, fue instalado en su fortaleza del Castillo de Blarney, por lo que pasó a ser denominada Piedra de Blarney.

En 1296, en un intento por despojar a Escocia de sus símbolos básicos de identidad, el rey Eduardo I de Inglaterra saqueó la Abadía de Scone y se apropió de la Piedra del Destino como botín de guerra, instalándola en la Abadía de Westminster para su uso en las ceremonias de coronación. Para ello, hizo construir una silla especialmente diseñada sobre la que desde entonces han sido coronados todos los reyes británicos excepto María II de Inglaterra. Hay leyendas sin embargo que afirman que Eduardo I no logró llevarse la auténtica piedra, ya que los monjes de la Abadía de Scone la ocultaron y entregaron al rey inglés una copia o falsificación.

En 1328, durante las conversaciones de paz entre los reinos de Escocia e Inglaterra, parece ser que el rey Eduardo III de Inglaterra se comprometió a devolver la piedra a Escocia. Sin embargo, dicha condición no formó parte del definitivo Tratado de Northampton, por lo que la piedra se conservó en la Abadía de Westminster sin interrupción durante más de seis siglos. Con la unificación de las coronas de Escocia e Inglaterra bajo la dinastía de los Estuardo, los reyes de Escocia volvieron a ser coronados sobre la Piedra del Destino, aunque sin que ésta se desplazase de su ubicación en ningún momento.

Durante el siglo XX la Piedra del Destino realizó dos viajes muy distintos a Escocia: uno temporal y otro oficial y definitivo en 1996.


Fuentes:
* http://www.nuestromar.org/noticias/categorias/26-09-15/piedra-scone
* http://www.esascosas.com/piedra-de-scone


4 de abril de 2018

Pelusio, la batalla que ganaron los gatos

En el siglo VI antes de Cristo los persas vivieron una vertiginosa expansión después de que Ciro el Grande unificara Persia y Media hacia el año 550 a.C. Estos pueblos, de etnia irania, llevaban en la zona desde principios del primer milenio antes de Cristo, permaneciendo en un discreto segundo plano hasta el gobierno de Ciro. Tras obtener Persia y Media, los reyes persas se fijaron dos nuevos objetivos: el milenario Egipto y la cultivada Grecia.

Cambises sucedió a su padre, Ciro el Grande, hacia el 530 a.C. Lo primero que hizo fue ponerse manos a la obra para llevar a cabo la colosal tarea que le habían encomendado: conservar y agrandar el imperio más grande del mundo conocido. Mientras tanto, Egipto estaba de capa caída. Tras dos milenios de existencia, en los que tuvieron buenas y malas épocas, Egipto se había desplomado, perdiendo gran parte de su capacidad económica y militar.

Cinco años después de que Cambises accediera al trono, Psammético III se convirtió en el faraón de Egipto. El rey persa conocía la debilidad egipcia y que la alianza del país del Nilo con los mercenarios griegos era muy débil, por lo que si se ganaba a estos los egipcios quedaban aislados, por lo que decidió no esperar más para atacarles. La noticia de la expedición persa no pilló a Egipto desprevenido ya que desde la campaña expansiva sin precedentes de Ciro se esperaba un ataque de los persas.

La primera mala noticia para Psammético llegó pronto: los griegos le habían abandonado. Incluso el tirano de Chipre había decidido apoyar a Persia.

El objetivo del ataque persa era la estratégica ciudad de Pelusio, situada en al nordeste del Delta del Nilo vigilando la entrada de Egipto desde el desierto de Sinaí. Pese al abandono de los griegos, el faraón logró reunir un pequeño ejército para enfrentarse a los persas, pero la victoria era casi imposible.

A Cambises, que conocía perfectamente las costumbres, los dioses y la cultura de los egipcios, se le ocurrió una idea genial. Sabía que para los egipcios los gatos eran sagrados, como reencarnación de la diosa Bastet, así que mandó pintar en los escudos una imagen de Bastet. De esta forma consiguió que los soldados egipcios, temerosos de profanar la imagen de su diosa, luchasen desmoralizados. Según el historiador griego Ctesias, murieron en la batalla cincuenta mil egipcios.

Los supervivientes corrieron a esconderse a la cercana fortaleza de Pelusio. Cambises no quería enfrentarse a un largo y penoso asedio, máxime cuando tenía que conquistar un país árido y hostil. Tenía que vencer a los atrincherados y debía hacerlo cuanto antes. El rey persa dio una nueva muestra de su genialidad y ordenó a sus hombres que capturaran cuantos gatos fueran posibles. Posteriormente empezó a lanzarlos contra el interior de la fortaleza.

Cundió el pánico entre los egipcios, temerosos de herir a uno de aquellos animales sagrados. Los arqueros no se atrevían a disparar a sus enemigos. El impacto moral fue brutal, por lo que los egipcios se rindieron y la fortaleza cayó en las manos de Cambises. El monarca persa supo aprovechar el respeto y veneración existente en el antiguo Egipto hacia estos animales.


Psammético fue capturado pero en un principio le fue perdonada la vida. Cambises se autoproclamó faraón, tomó los títulos tradicionales de la realeza egipcia y tomó todo el país, proyectando incluso descender e invadir el país de los nubios. Psammético comenzó a tramar una revuelta para recuperar su corona pero fue descubierto y ejecutado por los persas. Cambises murió tres años más tarde pero se desconoce si se suicidó debido al éxito de una revuelta en Persia que había alzado al trono a un mago llamado Gaumata o si se debió a un accidente. Cambises fue sucedido por otro gran rey: Darío, el monarca que fue derrotado por los griegos en Maratón.


Fuentes:
* https://bellumartis.blogspot.com.es/2015/03/batalla-de-pelusium-525ac.html
* https://eltemplodelahistoria.wordpress.com/2015/09/29/la-batalla-que-fue-ganada-por-gatos


11 de marzo de 2018

La historia empieza en Egipto (José Miguel Parra)

¿Mujeres golpeadas por sus maridos que presentan una denuncia ante el tribunal correspondiente? Violencia doméstica. ¿Trabajadores que reciben asistencia médica del Estado cuando sufren algún tipo de percance laboral? Seguridad Social. ¿Ladinos funcionarios que se aprovechan de su posición y exigen sobornos para cumplir su labor? Cohecho. ¿Trabajadores que se ponen en huelga al no cobrar sus salarios? Huelga.

Más de uno quedará sorprendido al saber que estamos hablando del antiguo Egipto, y no de sucesos aparecidos en las últimas noticias. Este es el mundo de sorprendente modernidad en el que nos sumerge el egiptólogo José Miguel Parra Ortiz con su nueva obra.

Famosa sobre todo por sus pirámides y sus grandes templos, la cultura faraónica contiene aún muchos detalles desconocidos que no dejarán de interesar al aficionado a las civilizaciones antiguas. Con la intención de ofrecer al lector pequeñas ventanas desde donde ver el mundo de los faraones desde una perspectiva diferente, el autor ha indagado en profundidad en el lado más cotidiano de la vida a orillas del Nilo miles de años atrás. Los sorprendentes datos conseguidos sobre el significado oculto de la decoración de las tumbas, los problemas legales de la gente, los intentos de asesinato del faraón... sin duda fascinarán tanto al estudioso como al amante de la antigua sociedad faraónica.

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