18 de abril de 2017

Foto histórica: El terremoto de San Francisco de 1906


En la madrugada del 18 de abril de 1906, la ciudad de San Francisco (California) despertó con uno de los terremotos más destructivos de su historia, el cual provocó la muerte de más de 3.000 personas (según una revisión realizada en 2005), la destrucción de 28.000 edificios y la pérdida de sus hogares a más de 225.000 personas. Las personas tuvieron que ser evacuadas por transporte marítimo y la mayoría de ellas vieron como perdían a sus familiares, sus casas y sus negocios. Durante más de cuatro días un intenso incendió arrasó la ciudad de San Francisco, haciendo que los destrozos fuesen aún mayores.

26 de marzo de 2017

Batalla de Bannockburn

El 24 de junio de 1314 tuvo lugar la Batalla de Bannockburn, en la que las tropas escocesas bajo el mando de Robert Bruce derrotaron a las tropas inglesas comandadas por Eduardo II. Esta batalla, en la que los ingleses superaban a los escoceses por cuatro a uno, fue decisiva para garantizar la independencia de Escocia 13 años más tarde.

Eduardo contaba con unos 20.000 soldados de infantería, entre lanceros y arqueros. Los lanceros llevaban una especie de alabarda o voulge de 2,5 metros. La caballería eran unos 3.000 caballeros que incluían contingentes feudales, tropas montadas de su Guardia Real y mercenarios. El problema táctico de combinar fuerzas a pie y a caballo lo más eficazmente posible implicaba tender un puente en la brecha social existente entre las dos, y en Bannockburn esa brecha fue un factor determinante. La primera tarea de Eduardo era liberar el castillo de Stirling, que estaba siendo asediado por los escoceses. Es más, Bruce había pactado con el gobernador de Stirling, sir Tomas Mowbray, que el castillo se rendiría si no era liberado antes del verano de 1.314. El castillo dominaba el sur de Escocia y Bruce sabía que quién lo poseyera tendría la clave de acceso al norte de Escocia. Mientras los ingleses marchaban al norte, Bruce preparó a sus hombres para la inevitable batalla que decidiría el futuro del país.

El 17 de Junio, las columnas inglesas vadearon el río Tweed. El conde de Pembroke iba a la cabeza con una división de caballería, pero no encontró ninguna oposición. Dos días después llegaron a Edimburgo. Aquí esperaron hasta el 21 de Junio, para dar tiempo a llegar al tren de equipajes y provisiones, formado por más de 200 elementos, que iba muy detrás de las largas columnas de infantería y caballería.

En el cercano puerto de Leith, los barcos ingleses desembarcaron provisiones para las tropas. Antes de caer la noche del 22 de Junio, los elementos de la avanzadilla inglesa ya estaban en los alrededores de Falkirk. A menos de 16 km. El ejército de Bruce se hallaba congregado entre el ejército inglés y el castillo de Stirling.

El 24 de junio, muy temprano, el ejército inglés avanzó desde Falkirk. El condestable, encargado de la organización y conducta del ejército, solía dirigir la vanguardia o combate inicial. En Bannockburn el condestable era el conde de Hereford, aunque Eduardo II designó a su sobrino el conde de Gloucester como comandante adjunto de la vanguardia. Con tal desprecio por las cuestiones militares, Eduardo socavó la valía de Hereford y dejó la vanguardia inglesa sin una dirección decisiva.

Avanzaban desordenadamente, con gran parte del ejército rezagado y muy estirado. Mientras Hereford y su vanguardia cruzaban el valle del arroyo de Bannock, avanazando por la calzada romana hacia la entrada de New Park, su temperamental sobrino Enrique de Bohun divisó a un caballero montado dirigiendo a sus piqueros. El león con doble trechor de su sobretodo y la corona le identificaban como Bruce y solo tenía un hacha de guerra. De Bohun, convencido de que había llegado su momento de gloria, espoleó su caballo y arremetió contra él lanza en ristre. Bruce dirigió su caballo hacia el enemigo, que se le venía encima a galope tendido. Cuando estaban cerca, Bruce tiró de su caballo para esquivar la lanza de Bohun, y de pie sobre los estribos, le asestó tal golpe con el hacha que partió el yelmo del caballero inglés en dos y se la clavó en el cráneo. El mango del hacha se hizo añicos con el impacto y de Bohun se desplomó de la silla, muerto antes de tocar el suelo. Entonces la división de Bruce emergió del bosque en apoyo del grupo de piqueros y los ingleses se replegaron. Con un sonoro grito, los escoceses cargaron en tropel y la caballería inglesa se volvió y emprendió la huida, derrotados y en desorden.

Mientras tanto otra poderosa fuerza a caballo dirigida por sir Robert Clifford se adelantó y se dirigió al norte, hacia Stirling, con el objetivo de bordear New Park y llegar al castillo, rebasando el flanco izquierdo escocés. Sin embargo, una división de escoceses estaba apostada cerca de St. Ninian para proteger el camino principal hacia el norte de un movimiento de este tipo, y se apresuró cerrar el paso a Clifford. Al ver a los escoceses saliendo en tromba de New Park, los ingleses aguardaron sobre sus caballos y les dejaron que se acercasen y se alejaran de la protección del bosque. El comandante de la división escocesa vio el riesgo que corrían y ordenó volverse a las filas de para adoptar la formación de schildron. La caballería inglesa rodeó a los escoceses, pero no fueron capaces de romper su compacta y disciplinada formación. Los escoceses empalaban con sus picas a los caballos que se acercaban y mataban a los jinetes al caer, mientras que otros salían como flechas de entre las filas para golpear a los caballos con sus espadas y derribar a los caballeros. Sin el apoyo de los arqueros, los jinetes de Clifford fueron incapaces de romper el schildron escocés. Los ingleses se replegaron. Algunos de los hombres de Clifford se dirigieron hacia el castillo de Stirling; otros, incluido el propio Clifford, se unieron al bloque principal del ejército inglés.

Aquella noche, un caballero escocés al servicio inglés, sir Alexander Seton, se dirigió al cuartel general de Bruce. Senton contó a Bruce el estado de desorganización de los ingleses, y juró por su vida que si Bruce atacaba por la mañana obtendría la victoria. El rey reunió a sus oficiales en consejo de guerra, y en una muestra de valentía votaron al unísono para atacar.

Atacaron, y a media mañana la batalla estaba perdida para los ingleses, que solo pensaban en sobrevivir y escapar. Cuando los líderes ingleses vieron que todo estaba perdido, el conde de Pembroke y Sir Giles d’ Argentan, que estaban en el bando del rey Eduardo, se dieron cuenta de que su seguridad era vital y que el monarca no debía caer en manos escocesas, pues traería unas consecuencias impensables. En el último momento, sacaron al rey del campo de batalla y lo condujeron a salvo al castillo de Stirling. Tan pronto como vio que el rey estaba fuera de peligro, sir Giles d’ Argentan, temeroso por su honor y para quien la huida no era una opción, se dio media vuelta y se lanzó al galope al núcleo de la pelea, donde perdió la vida.

Roberto Bruce

La huida de Eduardo del campo de batalla supuso la desbandada total del ejército inglés. Algunos siguieron al rey hasta Stirling, otros huyeron hacia el río Forth, pero era difícil de cruzar y muchos murieron ahogados en el intento. Otros huyeron al sur e intentaron cruzar el arroyo de Bannock, aquí fue donde sufrieron sus mayores pérdidas, incluido el senescal del rey, sir Edmundo Mauley.

Los ingleses perdieron unos 9.000 hombres, de los cuales 700 serían caballeros, mientras las bajas escocesas fueron muchas menos. Las formaciones de piqueros provocaron el principio del fin de la caballería pesada medieval.

Los escoceses habían tomado la iniciativa en las guerras contra Inglaterra, con profundas incursiones en el norte del país, llevadas a cabo en varias ocasiones y con relativa facilidad. El rey Inglés, Eduardo II, parecía incapaz de tratar con efectividad el problema, distraído además en una lucha política contra sus propios barones.


Fuentes:

* http://www.ruizhealytimes.com/un-dia-como-hoy/de-1314-se-libro-la-batalla-de-bannockburn
* https://arrecaballo.es/edad-media/guerras-anglo-escocesas/batalla-de-bannockburn-1-314


13 de marzo de 2017

Novela histórica: El rey de la ciudad púrpura (Rebecca Gablé)

En el Londres del siglo XIV, Jonah es el joven aprendiz de un comerciante de paños, su pérfido primo Rupert Hillock. De una crueldad y una brutalidad sin parangón, Rupert hace la vida imposible a Jonah y a todas las personas de su entorno. El único apoyo con el que puede contar Jonah es el de su abuela Cecilia. Pero cuando la sirvienta Annot es violada por Rupert, expulsada de la casa y finalmente vendida a un prostíbulo, la anciana Cecilia no hace nada por ella, provocando así un profundo enfadado en el siempre caritativo Jonah.

Cuando su abuela muere, él recibe toda su fortuna en herencia y cree que va a poder iniciar una nueva vida. Sin embargo, debe esperar a que su primo apruebe su liberación y, para ello, primero tiene que emprender un peligroso viaje a Norvich.

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