4 de junio de 2018

La pequeña momia del antiguo Egipto


Cuando la pequeña momia se descubrió, los investigadores dieron por hecho que aquella pieza de hace 2.100 años del antiguo Egipto contenía los restos de un ave. Una teoría con mucho sentido si tenemos en cuenta las decoraciones con temática de halcón y el tamaño de la momia. Resulta que no, que era humana.

Al parecer, la momia llevaba tiempo almacenada en el Museo Maidstone en Kent, Inglaterra, y figuraba en el inventario como EA 493 Halcón momificado, período ptolemaico. Además, el marco funerario era del tamaño perfecto para un ave de estas características, con la cabeza de un halcón pintado en dorado y jeroglíficos que hacían referencias a Horus, el dios del cielo con cabeza de halcón de los antiguos egipcios.

No sólo eso. La momificación de animales era una práctica muy común en el antiguo Egipto, por lo que la momia no se destacó como algo particularmente especial o inusual. De hecho, ni siquiera se le hizo una tomografía computarizada.

Pasaron los años hasta que el museo pensó que podría incluir algunas momias de animales de su colección para ser escaneadas como lo hacían con las humanas. La primera sorpresa: unos brazos cruzados sobre el cofre revelaban que no era un halcón, sin embargo, el escaneo no fue muy detallado, y los expertos del museo pensaron que podría haber sido un mono.

Posteriormente, el antropólogo Andrew Nelson organizó un equipo para analizar exhaustivamente la momia. Ahora sí, el grupo descubrió que los huesos pertenecían a un feto masculino, de entre las semanas 22 y 28 de gestación, con anormalidades espinales severas y un defecto congénito muy raro que impedía que el cerebro y el cráneo se desarrollaran adecuadamente.

Las exploraciones revelaron que los dedos de las manos y los pies estaban bien formados, pero la deformación del cráneo era tan grave que el cerebro prácticamente no habría existido. Además, detectaron que tenía un paladar hendido y un labio leporino. Tras el hallazgo, los investigadores creen que la forma en que se conservaron los restos significa que su familia lo consideraba especial.


Fuente:
* https://es.gizmodo.com/resuelven-el-misterio-de-la-pequena-momia-del-antiguo-e-1826477286?


19 de mayo de 2018

Zombies en la Edad Media

Según un estudio, los habitantes de la aldea medieval de Wharram Percy (Yorkshire, Inglaterra) se preparaban hace mil años para prevenir un ataque zombi.

Los arqueólogos de la Universidad de Southhampton, que trabajan en este asentamiento rural abandonado, descubrieron que algunos cadáveres enterrados entre los siglos XI y XIV habían sido decapitados, desmembrados y quemados antes de darles sepultura. Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron los restos de una fosa con 137 huesos de diez cadáveres, que presentaban evidencias de marcas de cuchillo y quemaduras producidas después de la muerte.

El estudio de los restos descarta que los cadáveres hubieran sido canibalizados por los aldeanos durante una de las frecuentes hambrunas medievales. Las marcas de los cortes serían "la primera evidencia arqueológica" de una práctica que describen algunos textos medievales, según el biólogo Simon Mays: la mutilación y desmembramiento de los cuerpos.

Este hábito estaba destinado a evitar que los cadáveres se levantaran de sus tumbas y vagaran por los alrededores, propagando enfermedades y atacando a quienes tuvieran la mala suerte de cruzarse con ellos, una idea muy extendida durante la Edad Media.


Fuente:
* La lucha medieval contra los muertos vivientes. Historia National Geographic nº 161, pág. 10


1 de mayo de 2018

El movimiento obrero en España

El movimiento obrero surge de la Revolución industrial como consecuencia de la falta de derechos que los trabajadores tenían en las fábricas. La lucha de los obreros contra situaciones de injusticia fue el germen del futuro movimiento obrero que se concretará en la asociación de campesinos y obreros con el fin de conseguir una mejora de su situación mediante la actividad política y social. El proletariado industrial será el impulsor del movimiento obrero organizado.

Durante la primera etapa de la industrialización, los empresarios tenían plena libertad para fijar las condiciones laborales de sus trabajadores. Los salarios eran tan bajos que no alcanzaban para una vivienda digna o para poder subsistir todos los miembros de una familia. Si por enfermedad, accidente o despido perdían su empleo, no existía ningún tipo de subsidio público para estos casos.

Se inició en Inglaterra. Cuando surgió la revolución industrial una de las primeras consecuencias fue la creación de fábricas en las que se buscaba rentabilizar al máximo la producción, por lo que había un exceso de mano de obra disponible para trabajar. Al no existir todavía ningún tipo de legislación que regulase la actividad industrial, los trabajadores se veían obligados a realizar unas jornadas de trabajo de más de doce horas, los niños también trabajaban y, además, eran unos de los objetivos más atractivos para los empresarios porque sus salarios eran sustancialmente inferiores a los de los adultos.

Una de las primeras reacciones contra este mercantilismo fue la destrucción de máquinas, a las que se responsabilizaba de la pérdida de la capacidad adquisitiva del pequeño artesano y las hacían culpables del paro. La máquina simbolizaba todo aquello que el trabajador rechazaba y su destrucción era un buen modo de presionar a los empresarios.

Quizá el concepto más significativo en el que se basó el crecimiento del movimiento obrero organizado fue la lucha de clases. Esta supuso la toma de conciencia de los trabajadores de que pertenecen a una clase social diferente que sus patronos y que para mejorar su situación el camino más adecuado era el de la lucha. Sin duda, la principal arma obrera en esta lucha de clases ha sido la huelga.


En España, donde la industrialización se produjo más tarde que en otros países, las primeras acciones obreras tuvieron lugar en Barcelona en 1823, cuando –según la prensa de la época– «grupos de sediciosos saquearon los almacenes de los hacendados y de los comerciantes». Surgieron así enfrentamientos entre obreros y patronos de nuevo en 1827 y 1831 con motivo de los salarios del tiraje de piezas textiles.

El 6 de agosto de 1835, la fábrica de telas «Bonaplata y Compañía» y «El vapor» fueron incendiadas en Barcelona. Al día siguiente fue ejecutado el obrero Pardiñas como presunto autor del incendio y el 11 de agosto tres obreros más. A partir de 1838 los obreros comenzaron a asociarse y acudieron al Capitán General de Cataluña, representante de la Comisión de Fábricas, pidiéndole autorización para asociarse. Los patronos estaban asociados desde 1833 en dicha Comisión de Fábrica, pero los obreros no obtuvieron la autorización solicitada.


EL 28 de febrero de 1839, el Gobierno concedió la autorización de sociedades mutualistas y cooperativas, aunque dejaba a los dirigentes políticos regionales su reconocimiento. Se fundó, en 1839, una «Sociedad de Tejedores del algodón», no tolerada. El 17 de marzo de 1840, bajo la inspiración del tejedor Juan Munts, se fundó la «Asociación mutua de obreros de la industria algodonera». Ambas asociaciones, en realidad eran la misma con dos caras. La primera efectuaba la resistencia activa; la segunda era una pura mutualidad. Se apoyaba en el Decreto de 1839 según el cual fueron reconocidas por el Gobierno Civil, que el 25 de mayo de 1840 prohibió las reuniones obreras fomentadoras del asociacionismo.

Sin embargo, continuaron su actividad las asociaciones obreras clandestinamente y obligaran a la patronal a reunirse con los representantes obreros en un comité paritario. El 6 de enero de 1841 el Regente, general Espartero, a instancia de los patrones catalanes disolvió las asociaciones obreras. Los obreros continuaron actuando en la clandestinidad, hasta que las autoridades catalanas publicaron un Decreto autorizando las sociedades mutualistas de los trabajadores. Pero el 9 de diciembre de 1841 el Gobierno dictó una segunda orden de disolución de la «Sociedad de Tejedores del algodón». De la firme resolución de los trabajadores es buena muestra el Manifiesto que se publicó contra esta segunda disolución:
«Tejedores y demás jornaleros asociados, no os dejéis sorprender. Nuestra Asociación no necesita de la aprobación ni de la reprobación de nadie; con los derechos que nos concede la naturaleza y la ley, tenemos bastante, y los que digan lo contrario son los perturbadores. Por consiguiente, nuestra asociación es un acto voluntario y recíproco que no está sujeto a disolución. Mucha firmeza y mucho silencio es lo que debemos guardar y vengan decretos.»
Los acontecimientos revolucionarios de diciembre de 1842 dieron pie a que el Gobernador Civil de Barcelona dictara una orden disolviendo la «Sociedad de Tejedores», bajo cualquier modalidad o denominación que presentara, fuera pública o clandestina. Esta suspensión tampoco consiguió acabar con la asociación, cuyo núcleo dirigente se respaldaba en la cooperativa «Compañía Fabril de Tejedores de Algodón», en cuya dirección seguía Juan Munts. Sin embargo, los sucesos de 1843, asestaron un golpe fatal a la asociación y supusieron un debilitamiento del movimiento obrero que no volvió a resurgir hasta 1854.

Esta lucha por el derecho de asociación de la clase obrera no sólo se dio en Barcelona, sino en toda la Cataluña textil. De 1844 a 1854 la actividad asociacionista se desarrolló en plena clandestinidad y, a pesar de la represión, continuaron los conflictos laborales, como lo demuestran las circulares de los gobernadores civiles de 23 de febrero de 1850, la de 1851 y la resolución de 1853 prohibiendo las asociaciones obreras. En 1850, en Igualada, los tejedores a mano presentaron la primera reivindicación colectiva a los patronos del gremio. En 1854 la colocación de numerosas máquinas automáticas produjo numerosas huelgas organizadas por comisiones de trabajadores. En 1854 apareció en Barcelona la primera Confederación de Sociedades Obreras de España. Su denominación fue «Unión de clases».


En 1855 comenzó la primera Huelga General en España. La motivación fue la orden cursada por el Capitán General, general Zapatero, el 24 de julio, disolviendo las asociaciones obreras ilegales y poniendo bajo el control militar todas las asociaciones de socorros mutuos permitidas. Asimismo se sometía a la ley marcial a «todo el que directa o indirectamente se propasase a coartar la voluntad de otro para que abra sus fábricas o concurra trabajar en ellas si no accede a las exigencias que colectivamente se pretenda imponer». La huelga general que duró del 2 de julio al 11 del mismo mes fue masivamente seguida. El lema de la huelga era «asociación o muerte». Además de la libertad de asociación, se pedía la reducción de la jornada de trabajo y el aumento del salario. La «Unión de clases» publicó un Manifiesto en el que, dirigiéndose a la clase obrera de Cataluña, se la exhortaba a sumarse a la acción huelguística. Se envió una comisión de trabajadores a Madrid para entrevistase con el Regente, general Espartero, y conseguir el reconocimiento del derecho de asociación. El general Espartero no recibió a la Comisión. Entretanto, en Barcelona la autoridad militar aplicaba severas sanciones: entre ellas prisión, deportación, castigos corporales y amenazas de pena de muerte. El 8 de julio la fragata «Julia» zarpó con rumbo a La Habana con 70 militantes obreros deportados. El día 9 de julio Barcelona fue tomada militarmente y el general Espartero envió a su ayudante, Sanabria, con un documento lleno de vagas promesas. La huelga general se extinguió el 11 de julio.

Simultáneamente con el movimiento obrero industrial comenzó a desarrollarse en algunas regiones españolas el movimiento obrero campesino. Su principal historiador –Díaz del Moral– hablaba de «un socialismo indígena» en el campo andaluz y decía que «ese socialismo era una vaga tendencia de pobres contra ricos». Socialismo vino a significar, para unos y para otros, el reparto de la propiedad de los primeros entre los segundos. Ser socialista valía tanto como aspirar al reparto. En ese sentido, se puede hablar de movimiento obrero campesino en esa época, pues aunque revueltas y sublevaciones campesinas ha habido muchas a lo largo de la historia, a principios del siglo XIX tenían ya un cierto sentido socialista.


Fuentes:
* https://biombohistorico.blogspot.com.es/2014/10/los-inicios-del-movimiento-obrero-en-la.html
* http://www.nodulo.org/ec/2006/n052p06.htm
* http://ocw.innova.uned.es/epica/his_contempo/contenidos/html/unidad2/unidad002.html
* https://losojosdehipatia.com.es/cultura/historia/el-movimiento-obrero-origen-ludismo-sindicatos-y-cartismo


22 de abril de 2018

Encuentran el cuerpo de un gran maestre templario

Se llamaba Arnau de Torroja y fue uno de los 23 grandes maestres de los templarios, la conocida orden de religiosos armados que protegían a los peregrinos que se aventuraban a viajar hasta Tierra Santa y que, todavía hoy, sigue envuelta de incógnitas. Ocho siglos después de su muerte, este caballero casi legendario puede convertirse en el primero de los grandes maestres cuyo cuerpo llega hasta nuestros días.

Como si se tratara de una película de aventuras históricas, su supuesto sepulcro apareció por sorpresa detrás de una pared mientras se hacían obras de restauración en la iglesia de San Fermo de Maggiori de Verona. Un sarcófago de piedra con una cruz del Temple esculpida alertó a los operarios. Dentro, había los restos mortales de un hombre de edad avanzada cubierto con un sudario de seda. Sin duda, se trataba de un personaje relevante de la época.

Un equipo de investigadores italianos, liderados por Giampero Bagni, arqueólogo de Boloña, y el antropólogo Fiorenzo Facchini, no tardaron en deducir que podían estar ante los restos mortales de Arnau de Torroja, un noble catalán nacido en la localidad de Solsona y cuya muerte le sorprendió en Verona el 30 de septiembre de 1184 cuando regresaba de Tierra Santa después de haber intentado negociar una tregua con Saladino y de mediar en las tensiones con el orden de los Hospitalarios.

Después de las deducciones históricas y arqueológicas, llegaron las pruebas científicas. El carbono 14 reveló que los restos pertenecían al periodo de entre 1020 y 1220. Se extrajo una muestra, un diente, para proceder a su análisis genética con la colaboración de David Reich, de la Universidad de Harvard.


Este diente acabó de confirmar que el cuerpo pertenece a un hombre. “Se trata de un individuo de edad avanzada, de 1’65 metros de altura y con los ojos azules”, detalla Carles Lalueza-Fox, investigador del Institut de Biologia Evolutiva (IBE)- un centro mixto del CSIC y la Universitat Pompeu Fabra-, que a partir de ahora pasa a jugar un papel determinante para identificar al hombre enterrado bajo la cruz templaria.

Las muestras viajaron hasta Barcelona, donde se han efectuado diferentes análisis de genética de poblaciones que situan al personaje muy cercano a los catalanes actuales, aunque los resultados no son concluyentes por falta información de cómo eran los catalanes de hace mil años. Lo que parece bastante claro es que los restos se acercan más a “los de los individuos ibéricos actuales o incluso franceses antes que a los italianos”, afirma Lalueza-Foix, que ha liderado estos últimos trabajos.

Para concluir sin duda de que los despojos pertenecen a Arnau de Torroja, se deberían comparar con algún pariente de primer grado, algo que será posible. Se da la casualidad de que su hermano Guillem de Torroja fue arzobispo de Tarragona y sus restos reposan en la catedral, expuestos en una arca de mármol en una pared de la capilla de Santa Bárbara. “Es excepcional que se hayan conservado las tumbas de los dos hermanos”, comenta sorprendido el científico catalán.

El arzobispado de Tarragona y el capítulo catedralicio han dado ya el permiso para que los investigadores puedan extraer muestras que permitan realizar el estudio genético. “Con un diente ya tendríamos bastante”, explica Lalueza-Fox. “Los hermanos comparten el 50% de los genomas y la identificación sería irrefutable”, argumenta. “En un par de meses, ya podrían conocerse los resultados”, añade.


La ciudad de Verona se ha volcado con el hallazgo, que espera que se convierta en un atractivo turístico para los apasionado por la historia de los templarios, la milita Christi creada en 1120 por Hugo de Payens y cuya intervención en las cruzadas han hecho historia. Se los llamó templarios porque ocuparon las estancias del palacio del rey Balduino II en Jerusalén, considerado el templo de Salomón. El orden se disolvió en 1312 y un gran número de sus miembros fueron condenados a la hoguera.

Los documentos históricos ya apuntaban que Arnau de Torroja, el noveno gran maestre, fue enterrado en esta localidad, concretamente en la iglesia del Temple de San Vitale, que sufrió daños irreparables en la crecida del río Adige en 1760, lo que provocó su clausura. Sus bienes fueron repartidos en iglesias cercanas, como la de San Fermo de Maggiore, donde se ha producido el gran hallazgo.


Fuente:
* http://www.lavanguardia.com/cultura/20180421/442790477761/aparece-el-cuerpo-del-unico-gran-maestre-templario-encontrado-hasta-ahora.html


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