25 de mayo de 2016

Los egipcios y la miel

Los egipcios ya conocían la apicultura hace más de cuatro milenios. Dada su importancia, la producción de miel estaba altamente regulada. El uso de la miel, o al menos el conocimiento de las abejas que la fabrican, se remonta a los orígenes mismos del Estado en el antiguo Egipto, donde desde la I dinastía encontramos el insecto en uno de los nombres que forman la titulatura del faraón, "El del junco y la abeja", como representación del Bajo Egipto. Sin embargo, las primeras representaciones de apicultura datan de algunos cientos de años después, del Reino Antiguo, concretamente durante la V dinastía. Se trata de abejas que hacen sus panales en colmenas artificiales en forma de tubos que se apilan unos sobre otros. Podemos verlo en la habitación de las Estaciones del templo solar de Niuserre, en Abu Gorab, donde los trabajadores del faraón realizan el proceso en cuatro pasos: tranquilizar a las abejas, recoger la miel, prensar o apretar la miel y guardar y sellar los contenedores de miel.

Recolector de miel en la tumba de Pabasa
Entra dentro de lo posible que todo el proceso apícola, al menos la recolección de miel silvestre para la mesa del soberano, haya formado parte de la administración faraónica desde el principio, porque en la I dinastía se conoce ya un "sellador de las jarras de miel". En el Reino Medio, Mykara era "Apicultor jefe, amigo del rey", y un sello nos habla de un "apicultor jefe". En cambio, en el Reino Nuevo, Esmentu era "el jefe de los apicultores de Su Señor, ante Min e Isis", mientras de Khons fue "apicultor de Amón, grande de victorias". Estos y otros títulos nos permiten sospechar cómo estaban organizados los apicultores faraónicos.

En los templos, sin embargo, nos encontramos con "recolectores de miel", "selladores de miel" y "apicultores". Sabemos también que había "recolectores de miel" que iban al desierto en busca de panales silvestres y que recibían la protección de arqueros para realizar su tarea en esas zonas tan peligrosas. Pero el único indicio directo de su trabajo nos lo proporciona una carta de la XIX dinastía en la cual un escriba se queja de que dos apicultores no han satisfecho su cuota de miel. De otro de ellos, en cambio, se queja de que ha seguido trabajando a pesar de haber sido despedido, no sabemos si por amor al trabajo o para recibir sus correspondientes raciones.

Al contar con una producción escasa y ser tan laboriosa de generar y recolectar, la miel era un caro producto de lujo. Tanto, que se utilizaba para comerciar en el extranjero, como sabemos por Sabni, que nos informa de que en uno de sus viajes a Nubia, se llevó cien asnos cargados con aceite y miel para mercadear con ellos. Del mismo modo, cuando en la tablilla Carnarvon el rey Kamose (XVII dinastía) alardea de lo satisfechas que están sus tropas tras vencer a los hicsos, dice que durante los saqueos éstas obtuvieron todo tipo de bienes valiosos: "Siervos, ganado, leche, grasa y miel...". A finales del Reino Nuevo, cuando la administración dejó de funcionar tan bien, se conoce un caso en el que se intentó timar al templo. Cuando los recipientes de miel destinada al dios fueron abiertos para inspección, se los encontraron llenos de grasa solidificada, que debía tener un aspecto similar al de la miel cristalizada. El funcionario que se dio cuenta de la superchería escribió quejándose al proveedor.

Además de su escasez, que hacía de ella un bien valioso que ofrendar a dioses y difuntos, la miel era, sobre todo, el único edulcorante del que disponían los egipcios para aderezar sus comidas, más allá de añadirles frutos como los dátiles. Además de consumirla sola o sobre otros alimentos, la utilizaban sobre todo para cocinar pasteles shat, con forma triangular y hechos con una pasta a base de dátiles y miel.

La miel también era usada en medicina, aplicándola como antiséptico sobre las heridas. Resulta que el pH de la miel es tan bajo que impide el crecimiento bacteriano. Los egipcios no conocían este detalle, pero sí lo que sucedía al aplicarla.


Fuente:
* José Miguel Parra, "Los mil usos de la miel". Historia y Vida nº 579, pg. 51


21 de mayo de 2016

Un horno en Canadá, nueva prueba de la presencia de vikingos en América

Un hogar de piedra para fundir mineral de hierro ha sido descubierto en Point Rosee, una estrecha península situada en la costa atlántica de Canadá. El hallazgo, hecho gracias a unas imágenes de satélite, parece indicar la existencia de un asentamiento vikingo en el continente americano.

El hierro era un material muy utilizado por los vikingos e imprescindible para construir sus barcos. Siglos antes de que Cristóbal Colón descubriese el Nuevo Mundo a la civilización europea, los vikingos ya habían hecho diversas incursiones a través del Atlántico. Un espacio arqueológico descubierto a mediados del siglo XX, el yacimiento de Anse aux Meadows, ha demostrado que los pueblos nórdicos fueron capaces de recorrer grandes distancias por tierras extrañas. No obstante, aún se tienen muy pocos datos de las incursiones de los exploradores escandinavos debido a que sus materiales de construcción no han perdurado.


Fuente:

* Noves proves dels víkings a Amèrica. Sàpiens nº 168


5 de mayo de 2016

Las carreras de caballos hace 2.000 años

El mundo de las carreras de caballos ya tiene su piedra filosofal. Se trata de una tablilla de 2.000 años de antigüedad donde aparecen escritas en griego las normas de este deporte hípico, y que ha sido descubierta esta semana entre las piedras de un antiguo hipódromo en la Anatolia Central (Turquía). El hallazgo, por investigadores turcos que trabajaban junto a un monumento funerario dedicado a un jinete romano llamado Lukuyanus, se antoja clave para entender los orígenes de este deporte.

Siempre se ha sabido que las carreras de caballos fueron parte de las competiciones de la Grecia antigua, Egipto y Babilonia, pero se desconocía de la existencia de una normativa tan precisa. "Nunca he visto una tablilla similar que contenga la forma de cómo una carrera se ha de llevar a cabo. Hay fuentes que mencionan este deporte, pero no había ninguna descripción igual", ha dicho el profesor de Historia de la Universidad de Selçuk, Hasan Bahar, al diario turco 'Hürriyet'.

Las normas están escritas para carreras de jinetes a caballo y no para cuadrigas como se practicaba en sus orígenes. En ellas, se indica que un caballo nunca podrá volver a competir si gana una carrera o que un propietario no podrá correr con un caballo en determinadas pruebas si tiene un ejemplar en su cuadra que es ganador. También aparecen consideraciones sobre la cría ecuestre.

"Estas reglas, a diferencia del mundo moderno, demuestran que la carreras estaban basadas en la conducta caballerosa. Ofrecen la oportunidad de que ganen todos, no como las carreras actuales", dice Bahar.

El hallazgo, por tanto, confirma que hace 2.000 años las carreras de caballos se regían por una mentalidad más igualitaria, limpia y competitiva. Muy al contrario del actual, donde las apuestas corrompen a veces muchas carreras y el propio sector necesita de 'cracks' que humillen en competición. O sea, otra forma bien distinta de entrar en el Olimpo de los campeones.


Fuente:

* http://www.elperiodico.com/es/noticias/deportes/hallado-reglamento-carreras-caballos-2000-anos-antiguedad-5109763


15 de abril de 2016

El vestido más antiguo del mundo


El vestido Tarkhan, una camisa de lino con cuello en V expuesto en el Museo Petrie de Arqueología Egipcia en Londres, ha sido nombrada la prenda tejida más antigua del mundo. Gracias a las pruebas de radiocarbono realizadas se ha datado a la prenda en los finales del cuarto milenio antes de Cristo. El vestido fue hecho entre 3482-3102 aC, con un 95% de precisión. Aunque ya se pensaba que era la prenda más antigua de Egipto, y la prenda tejida más antigua en el mundo, la edad exacta de la camisa era incierta. El equipo de la Universidad de Oxford, dirigido por Michael Dee, ha realizado el estudio. El lino, del que está hecho el vestido Tarkhan, es especialmente adecuado para la datación por radiocarbono, ya que se compone de fibras de la planta del lino, que crecen en un tiempo relativamente corto.

Originalmente encontrado por el egiptólogo Flinders Petrie en 1913 de una tumba de la primera dinastía en Tarkhan, un cementerio egipcio situado 50 kilómetros al sur de El Cairo, el vestido estaba junto a varios productos textiles, y en 1977 fue enviado al Museo Victoria y Albert en Londres para sus trabajos de conservación.

El vestido está hecho de tres piezas tejidas a mano con una franja de color gris pálido natural con mangas y escote plegado, por las investigaciones se ha determinado que era de una adolescente o una mujer delgada.


Fuente:

* http://www.robbreport.es/diseno/vestido-mas-antiguo-del-mundo


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