21 de octubre de 2017

La bruja beata

A principios del siglo XVI, la toledana Leonor Brazana fue uno más de los descendientes de judíos a los que la Inquisición persiguió con saña. Su padre, un tal Garci Vázquez, cambiador de oficio, había sido quemado por judaizar, mientras que su tío paterno, Rodrigo Ortiz, fue condenado a llevar el sambenito por el mismo motivo. Para evitar problemas, Leonor adoptó el apellido de su madre, Francisca Barzana, que se salvó en el proceso contra su marido gracias a la protección de un canónigo. Una vecina testimonió que había oído varias veces a Leonor decir que los inquisidores habían matado a su padre, y ello sin culpa alguna de su progenitor, sino por ser ellos "bellacos y traidores".

En su barrio, Leonor era conocida como "beata", por el hábito franciscano que llevaba y que distinguía a cierto tipo de mujeres laicas que se entregaban a la oración. El término, sin embargo, también se aplicaba a mujeres que aseguraban poseer dotes sobrenaturales propias de la magia, como era el caso de Leonor, según indican varios testimonios.
Una vecina la visitó una vez para pedirle noticias sobre su marido, ausente desde hacía tiempo. La beata le dijo que había tenido la revelación de que el marido estaba muerto, pero la instó a rezar a la Virgen y a San Juan Bautista durante nueve días, y a punto de cumplirse el plazo reapareció el esposo. "Grande es esta oración de la beata", dijo la vecina. Otros la llamaban "la estrellera" y la calificaban de "mujer soberbia y fantástica y muy recia de ánimo [...] que no hay quien pueda con ella".
Cuando otra vecina se puso de parto, la beata salió a la puerta con una candela encendida, musitó unas palabras y tuvo una visión profética: contempló el cielo abierto entre rayos y un pájaro le rozó la cara a la altura de la nariz. Al nacer el niño, la beata insistió para que lo llamaran Gabriel y le pronosticó que sería un sabio religioso.

Todos estos episodios salieron a la luz en el proceso que se le instruyó en 1530. Se la acusaba de alardear de su estirpe judía y de prácticas mágicas. Tras reafirmar su adhesión al catolicismo, fue castigada con cien azotes y salió en un auto de fe. Seis años más tarde, Leonor fue encausada otra vez. Nuevos testigos declararon haberla oído alardear de sus poderes, que incluían hundir una casa o invocar las ánimas. Otra mujer dijo que le había dado una receta contra la infertilidad. Fue condenada de nuevo a azotes y encerrada en la cárcel, por supersticiosa y perjura. Sólo salió para marchar al destierro.


Fuente:
* Historia National Geographic. Nº 161


12 de octubre de 2017

Una columna de fuego (Ken Follett)

En el año 1558, los conflictos religiosos que sacuden Kingsbridge se han convertido en un obstáculo insuperable para el amor entre Ned Willard y Margery Fitzgerald. Cuando Isabel I llega al trono, toda Europa se vuelve en contra de Inglaterra y la joven monarca decide crear el primer servicio secreto, cuya misión es advertirla de posibles intrigas e invasiones.

A lo largo de medio siglo turbulento, Ned luchará por conseguir a Margery mientras lidera este reducido y entregado grupo de valerosos agentes secretos, que se convertirán en el fundamento del poder de la reina... y en materia de un cautivador thriller histórico de espionaje.

2 de octubre de 2017

Los cocodrilos en el Antiguo Egipto

Dentro de la poblada fauna del Nilo, el cocodrilo ha sido siempre una de las presencias más características e inquietantes. Con hasta seis metros de longitud, su poderosa mandíbula y su escudo de escamas, representaba una amenaza constante y angustiosa para los antiguos egipcios, acostumbrados a navegar y pescar en frágiles barcas de papiro. No es extraño, por ello, que este temible animal ocupara un lugar destacado en la cultura faraónica.

Para los habitantes del valle del Nilo, el cocodrilo era sinónimo de peligro. Algunos signos de la escritura jeroglífica muestran al saurio con uno o varios cuchillos clavados en su cuerpo. Además, algunos términos se escribían con una partícula en forma de cocodrilo para expresar conceptos ligados a la "agresividad" y la "voracidad".

El sigiloso reptil representaba una amenaza para todos los que se aproximaran a la orilla del Nilo, empezando por los otros animales. Así, en un papiro del Imperio Nuevo se registran algunos conjuros necesarios para proteger a los caballos que atravesaban el río. En cuanto a los humanos, el peligro de los cocodrilos se convirtió en un tópico literario. En la Sátira de los oficios, por ejemplo, se explica el riesgo que corre el lavandero que lava en la orilla del Nilo teniendo a los cocodrilos como vecinos, o el pescador que faena en el río mezclado con ellos y al que el miedo impide conseguir una pesca copiosa. En el Diálogo del desesperado con su ba, el protagonista declara: "Mira, mi nombre es detestado, más que sentarse en un banco de arena lleno de cocodrilos". En el Papiro Westcar, un cocodrilo fantástico interviene en una historia de celos y venganza. En el cuento, el sacerdote Ubaoner descubre que su mujer le es infiel y al conocer la cita programada por los amantes crea un cocodrilo de cera que, mediante la magia, cobra vida y atrapa al amante de su esposa, llevándolo al fondo del río. Tras varias peripecias, el animal se come al infeliz, mientras que la adúltera muere quemada.

Dios Sobek, con cabeza de cocodrilo

En un cuento del Imperio Nuevo llamado El príncipe predestinado, las diosas del destino vaticinan al rey que su hijo, que acaba de nacer, morirá a causa de un cocodrilo, un perro o una serpiente. El rey juzga entonces necesario esconder al niño en una casa en el desierto; el cocodrilo lo descubre, aunque parece que no lo mata (el final de la historia se ha perdido). Otra narración del mismo periodo relata el enfrentamiento entre dos hermanos, Inpu y Bata, a causa de las mentiras maquinadas por la mujer del primero en venganza por haberse sentido rechazada por su cuñado; la lucha se detiene al intervenir una divinidad que interpone entre ambos un lago lleno de cocodrilos que ninguno se atreve a cruzar.

Pero el cocodrilo no era sólo una fiera terrorífica. También suscitó especial reverencia, lo que hizo que diversas divinidades tomaran su forma. Así, el dios halcón Horus se transformó en cocodrilo para sacar de las profundidades del río a su padre Osiris, asesinado por su malvado hermano Set. También se le identificó con el dios solar Re en el momento de su resurrección surgiendo del Nun, las aguas primordiales.

En todo caso, el dios-cocodrilo por excelencia era Sobek, cuyo nombre significa justamente "el cocodrilo". Representado primero con la forma de este animal, con el tiempo Sobek se representó con cuerpo humano y cabeza de cocodrilo. En el Imperio Medio Sobek se solarizó, y bajo la dinastía XIII fue adoptado como patrón de la realeza. Sobek era un dios de la fertilidad, la vegetación y la potencia creadora. Fue señor de las aguas y los humedales, pero a la vez era un dios protector, pues los egipcios observaron que era un feroz defensor de sus huevos y sus crías, a las que protegía una vez nacidas introduciéndolas en sus fauces.

En la iconografía egipcia había numerosos híbridos de cocodrilo y otros animales. Una forma acuática de Horus tenía cuerpo de cocodrilo y cabeza de halcón. La benéfica diosa Tueris, una divinidad del hogar, protectora de las mujeres durante el embarazo, el parto y el nacimiento, tenía cabeza de hipopótamo, patas de león, pechos humanos y cola de cocodrilo, mientras que Ammit, monstruo encargado de devorar las almas de los difuntos que no superasen el juicio de Osiris, era mitad león, mitad hipopótamo y tenía cabeza de cocodrilo.


Fuente:
* Elisa Castel, egiptóloga. Historia National Geographic núm. 161, pág. 26-27


28 de septiembre de 2017

La Semana Trágica de Barcelona (1909)

En 1909 España estaba regida por una monarquía parlamentaria bajo el reinado de Alfonso XIII, y regulada por la Constitución de 1876. El parlamento era elegido por sufragio universal desde 1885, pero bajo esta apariencia democrática se escondía un sistema oligárquico controlado por dos partidos, el liberal y el conservador, que llevaban casi 30 años turnándose en el poder. Se utilizaba un sistema de elecciones amañadas por los diversos caciques locales. A partir de la crisis internacional de 1898 que dio lugar a la pérdida de las colonias, surgió un movimiento intelectual conocido como regeneracionismo, cuyo máximo exponente fue el político Joaquín Costa. Este movimiento trató de reformar el corrupto sistema electoral. Pero las medidas regeneracionistas no atacaron la raíz del problema, que no era otra que el sistema estaba montado de forma que la oligarquía formada por la alta burguesía, la aristocracia, el ejército y la Iglesia se mantuviera en el poder haciendo oídos sordos a la voluntad del pueblo.

Ciudadanos levantando una barricada

La decadencia del régimen se produjo principalmente por tres factores. En primer lugar la falta de líderes carismáticos al frente de los dos partidos que se turnaban en el poder. Antonio Maura (conservador) y José Canalejas (liberal) no estaban a la altura. En segundo lugar, la pretensión de Alfonso XIII de influir en las decisiones políticas, lo que originó graves crisis. Y en tercer lugar, la promulgación de la Ley de Jurisdicciones, que dictaba el sometimiento a la justicia militar de los implicados en delitos contra la patria, lo que produjo una intromisión militar en la vida política y civil.

En este contexto tuvo lugar el grave conflicto colonial en Marruecos, donde tribus rifeñas atacaron en Melilla las obras del ferrocarril. La resistencia rifeña y la derrota del Barranco del Lobo en el monte Gurugú, obligó al envío de reservistas a la zona.

Cabe destacar que en aquella época, el que era rico y podía pagar 6.000 reales se libraba de la llamada a filas. El que no disponía de ese dinero (el sueldo de un obrero no pasaba de los 10 reales al día) estaba obligado a abandonar familia y trabajo para incorporarse al ejército, quedando la familia en la miseria.

Los reservistas que el Gobierno decidió enviar a Marruecos eran mayoritariamente de Cataluña. Los primeros embarcaron en el puerto de Barcelona en naves propiedad del marqués de Comillas, y algunas damas de la aristocracia les regalaban escapularios y detentes, que eran piezas de ropa con la imagen de Jesucristo y la inscripción "detente, bala", para que los soldados se los pusieran en el pecho y librarse así de las balas enemigas.

Embarque de reservistas en el puerto de Barcelona

En este escenario fue convocada una huelga general el lunes 26 de julio, para protestar contra la política del Gobierno en Marruecos. La huelga se inició de madrugada y se fue extendiendo desde la periferia de la ciudad hacia las fábricas del centro. Junto con la huelga se convocaron manifestaciones que degeneraron en una revuelta popular de carácter antimilitarista y anticlerical, llegando a quemarse algunos conventos y parroquias. En muchos casos se dejó marchar a las comunidades religiosas antes de prender fuego a los edificios. El Gobierno entonces decretó el "estado de guerra" y reforzó a la policía con la Guardia Civil.

La revolución finalizó el sábado 31 de julio, dejando un balance de 87 muertos y 81 edificios asaltados. Terminada la revuelta, la represión por parte del Gobierno fue importante: hubo más de 2.000 personas detenidas, se clausuraron más de 130 centros y entidades considerados subversivos, entre los que había escuelas laicas y sedes republicanas, y 1.725 personas fueron procesadas en tribunales militares.

Se dictaron 59 cadenas perpetuas y 17 condenas a muerte, 12 de las cuales se conmutaron por cadena perpetua. Finalmente hubo 5 ejecuciones: Josep Miquel Baró, líder de la revuelta en Sant Andreu; Antoni Malet Pujol, acusado de quemar objetos de una iglesia; Eugeni del Hoyo, guarda de seguridad que disparó contra el ejército; Ramon Clemente García, un carbonero con deficiencia mental que bailó con el cadáver de una monja, y Francesc Ferrer i Guàrdia, que a pesar de quedar claro y comprobado que no tuvo ningún tipo de participación, fue condenado.

Flores para el carbonero discapacitado que fue condenado a muerte y ejecutado

La Semana Trágica se llevó por delante al presidente Maura, que tuvo que dimitir. A partir de entonces se estableció un estado de crisis permanente en los partidos de turno. El cinismo político posterior a la revuelta, facilitó la entrada en 1923 del dictador Miguel Primo de Rivera.


Fuentes:
* http://semanatragicadebarcelona.blogspot.com.es
* http://lameva.barcelona.cat/barcelonablog/es/insolito/la-semana-tragica-de-1909
* http://www.laalcazaba.org/la-semana-tragica-de-barcelona
* http://iris.cnice.mec.es/kairos/ensenanzas/bachillerato/espana/alfonsoXIII_02_01.html

Fotos: Archivo Fotográfico de Barcelona


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