miércoles 15 de julio de 2009

Encontrado en Lleida un collar de más de 13.000 años.

El equipo de investigación del Seminario de Estudios e Investigaciones Prehistóricas de la Universidad de Barcelona (SERP), ha encontrado en el yacimiento arqueológico de la cueva del Parco (Alòs de Balaguer, Lleida) una concentración excepcional de pequeños caracoles de origen marino mediterráneo (Homalopoma sanguineum) que debían formar un collar ornamental prehistórico, uno de los más antiguos encontrados en un yacimiento arqueológico.


El conjunto consta de fragmentos de trece pequeños caracoles marinos y un diente de ciervo (Cervus elaphus), que debía ser la pieza central del conjunto, y podría ser un collar de 13.500 años de antigüedad (nivel en el que se está haciendo la excavación), correspondiente al momento del paleolítico superior conocido como magdaleniense (16.000-11.000 aC). La presencia de estos caracoles, procedentes del Mediterráneo, a más de cien kilómetros del yacimiento, nos indica que debían ser objetos de intercambio.

Además del collar, en esta excavación que se lleva a cabo desde hace 23 años, se han encontrado un conjunto de agujas de coser de hueso y diferentes herramientas de sílex.

sábado 11 de julio de 2009

Akhenatón y su revolución religiosa

Amenofis IV (1372-1354 a.C.), llamado posteriormente Akhenatón, es una de las más importantes personalidades del Imperio Nuevo Egipcio, no por sus hazañas políticas, sino porque su intento, aunque efímero, de una renovación religiosa le coloca entre los grandes fundadores de nuevas creencias.

Reunía en sí los caracteres físicos y espirituales de distintos pueblos: egipcio por su padre Amenofis III; semítico por su madre, una princesa fenicia, e indoeuropeo por su abuela, de origen mitanni. Esta mezcla racial y la educación que desde un principio recibió habían de desembocar en una personalidad que podríamos llamar excéntrica si consideramos el ambiente general que le rodeaba. Efectivamente, desde niño fue educado en las ideas de la cosmogonía solar y siempre se sintió atraído por las especulaciones filosóficas. De todo ello surgió en él un ideal religioso que se apartaba totalmente de las tradicionales creencias del pueblo egipcio. Y cuando, muerto su padre, sube al trono a la edad de quince años, se nos muestra como un rey pacífico que deja de lado toda política externa militar, a pesar de la crisis que padecía el imperio egipcio y que se dedica con ahínco a la implantación de esa nueva religión, de la que se considera su depositario en la tierra.

En realidad, aparentemente, la nueva religión no era del todo desconocida. Ya desde muy antiguo, en Heliópolis se rendía culto al dios Sol, bajo las denominaciones de Ra o Amón y representado como una figura humana, masculina, con cabeza de halcón. Este culto coexistía pacíficamente con otros muchos en un plano de igualdad. Pero durante la dinastía XVIII había adquirido una manifiesta preponderancia el dios Amón, reflejada en el poder religioso y político de sus sacerdotes.
Lo que se propone el rey es una depuración de ese mismo culto solar. Concibe a Ra como un espíritu puro y le despoja de todos los mitos que le rodeaban, en los que aparecía con figura de hombre. Este espíritu puro recibe la denominación de Atón y desde ese momento es representado como un disco rojo, del cual parten unos rayos que se prolongan hasta acabar en unas manos que llegan a tocar al rey y a la reina para transmitirles la vida y el poder.


La primera decisión que toma es la de nombrarse a sí mismo sumo sacerdote de Atón, despojando de su hegemonía al sacerdote de Amón, que hasta entonces había sido la personalidad política y religiosa más importante después del faraón.
Esto da lugar a una crisis interna, que estalla violentamente al cuarto año de su reinado. Amenofis IV decide entonces romper de raíz con todo lo anterior a él; suprime los cultos de todos los dioses y manda destruir todas sus imágenes. Esta persecución se intensifica cuando de Amón y de sus sacerdotes se trata, por lo que algunos autores han querido ver en esta reforma un intento de acabar con la supremacía de la clase sacerdotal y devolver al poder real su carácter absoluto, tanto en el terreno político como en el religioso. El rey abandona Tebas, la capital del imperio, y construye una nueva ciudad llamada Akhetatón, que significa "Horizonte de Atón" (actual Tell el-Amarna). Él mismo cambia su nombre de Amenofis IV por el de Akhenatón, cuyo significado es "Servidor de Atón".

¿En qué consiste esta nueva doctrina solar? Entre los textos aparecidos en El-Amarna se conoce el "Himno a Atón", compuesto por el mismo rey, que resume los puntos más esenciales:

"Único Dios, tú que no tienes igual, tú que has creado la Tierra según tu corazón, cuando estabas solo, los hombres, todos los animales domésticos y salvajes, todo lo que está sobre la Tierra y marcha con sus pies, todo lo que está en el cielo y vuela con sus alas... Tú has colocado a todos los hombres en su lugar y tú provees sus necesidades..."

Se deduce de este fragmento que existe un solo Dios, anterior a todas las cosas. Los seres animados e inanimados son consecuencia de un acto de voluntad y amor de Dios. Pero además de este primer acto creativo existe un acto continuo de creación, consistente en mantener todo lo creado y en proveer a las necesidades de todos los seres vivientes. Por otra parte, como procedentes de Dios, todas las cosas que hay en el mundo y que acaecen al hombre son buenas. Esto da a la religión un carácter optimista; el hombre puede alcanzar la felicidad por medio del conocimiento del bien y la verdad.


En otro fragmento del himno se nos presenta esta religión con un carácter marcadamente universalista:

"...Tú que has creado... los países extranjeros, la Siria y la Nubia, y la tierra de Egipto..., sus lenguas hablan de modo distinto, como son distintos su piel y su aspecto, pues que tú has diferenciado a los pueblos... Tú creas la vida de todos los pueblos alejados... Hay un Nilo en el cielo para los pueblos extranjeros...".

Es la primera vez que Dios rebasa las fronteras de su imperio para extender su providencia sobre todos los demás pueblos.
Aquí se podría ver una segunda intención política: el propósito de unir a los pueblos tan dispares que forman parte del imperio mediante unos mismos ideales religiosos.

Finalmente dice:

"Tú (Atón) estás en mi corazón, pero no hay otro que te conozca sino tu hijo (Akhenatón)..."

Akhenatón es el profeta de Atón, el depositario de su doctrina. Se considera a sí mismo como hijo del dios; por tanto, como participante de su divinidad. Él es la encarnación de Dios sobre la tierra, el intermediario entre los hombres y la divinidad. Así pues, el pueblo, en vez de dirigirse directamente a Atón, rinde culto diario a Akhenatón en su palacio. Por otra parte, el culto se populariza, ya no es exclusivo de unos cuantos sacerdotes, sino que interviene todo el pueblo; se sustituye el lenguaje literario por el utilizado en la vida diaria, que es el que conoce el pueblo. Hay que destacar que, frente a esta manifiesta superioridad del rey, todos los demás hombres son considerados por igual, sin influir riquezas ni títulos; únicamente la inteligencia puede establecer diferencias.

Las ideas de ultratumba no cambian en su esencia; continúa la idea de supervivencia más allá de la muerte, pero apartándose de todas las creencias mitológicas.
¿Tuvo esta religión arraigo en el espíritu egipcio? Examinando la historia posterior, vemos que no. El intento de implantarla finalizó con la muerte de su fundador. Su sucesor Tutankhatón cambia su nombre por el de Tutankhamón, hace las paces con Amón y sus sacerdotes y regresa a Tebas. Realmente fue un tiempo muy corto para realizar una reforma de esta índole. La idea del politeísmo y el gusto por las complicadas mitologías estaban demasiado arraigados en el alma egipcia para que pudieran ser rápidamente desplazados por una religión tan espiritual que atacaba precisamente estas creencias, que habían sido el sustento espiritual del pueblo egipcio durante muchos siglos.

viernes 10 de julio de 2009

Castillo de Eilean Donan


El castillo de Eilean Donan está situado en una pequeña isla del lago Duich, al suroeste de Escocia. Sólo se puede acceder en barco, o a través de un estrecho puente que comunica la isla con la orilla del lago.

El nombre de 'Eilean Donan' o 'Isla de Donan', es probable que se deba al obispo del mismo nombre que llegó a Escocia en el año 580. Hay varias iglesias en la zona dedicadas a este obispo, y probablemente fundó una pequeña comunidad en la isla durante el siglo VIII.

La primera estructura fortificada no se construyó en la isla hasta principios del siglo XIII como una medida defensiva, protegiendo las tierras de Kintail contra los vikingos, quienes asaltaron reiteradamente la mayor parte del norte de Escocia y las islas occidentales entre el año 800 y el 1266. Desde mediados del siglo XIII, esta zona fue conocida como 'El Reino del Mar' por ser éste el único camino para acceder a ella, y donde el poder de los jefes de los clanes feudales se medía por el número de hombres a su disposición.
La isla de Eilean Donan ofrecía por su situación la perfecta posición defensiva.

A lo largo de los siglos la fortaleza se fue modificando. El castillo medieval fue probablemente el más grande, con torres y un muro que abarcaba casi toda la isla. Hacia finales del siglo XIV, la zona del castillo se redujo alrededor de un quinto de su tamaño original.


En el siglo XVI se añadió una plataforma a la pared oriental para disparar los nuevos cañones de la época.

En 1719 en el castillo hubo 46 soldados españoles que estaban allí en apoyo a los rebeldes jacobitas, y permanecían a la espera de armas y cañones procedentes de España. El gobierno inglés envió tres fragatas fuertemente armadas. El bombardeo del castillo duró tres días, con poco éxito debido al grosor de los muros. Finalmente, el capitán envió a sus hombres a tierra y capturó el castillo. Tras la captura se descubrieron 343 barriles de pólvora que fueron utilizados para volar lo que quedaba en pie.

Durante casi 200 años las ruinas de Eilean Donan permanecieron descuidadas y abandonadas, hasta que el teniente coronel John McGrae-Gilstrap compró la isla en 1911. McGrae dedicó veinte años de su vida a la reconstrucción de la fortaleza. Fue reconstruida según los planos de épocas anteriores y las obras terminaron oficialmente en junio de 1932. Actualmente es un lugar turístico que puede visitarse.

Como curiosidad cabe señalar que este castillo aparece en las películas Los inmortales, y Braveheart.

jueves 9 de julio de 2009

El grito de Ángela de Foligno

Sucedió en el año 1291. En la basílica superior de San Francisco de Asís, una mujer de edad madura comenzó a vociferar ante la reverencia de unos pocos, la estupefación de la mayoría, y la vergüenza de un fraile franciscano.

Esta mujer era una terciaria desde hacía poco tiempo y desde su ciudad natal, Foligno, había acudido en peregrinación a Asís acompañada de otros fieles. En la puerta de la basílica y ante la vidriera en la que aparece San Francisco abrazado por Jesús, Ángela de Foligno comenzó a gritar en voz muy alta. En su grito se distinguían con dificultad las palabras:

"Amor no conocido, ¿y por qué me dejas? Amor no conocido, ¿y por qué
y por qué y por qué?"

El comportamiento de ángela hizo enrojecer al que era su confesor, que de inmediato acudió junto a ella instándola a que se callara y advirtiéndole que aquella era la última vez que la dejaba ir a Asís. Aquel era un comportamiento anómalo, excesivo y por tanto cercano a la locura. Sin embargo, la "locura" formaba parte de la nueva espiritualidad. Por ello este confesor acudió más tarde a Foligno en busca de respuestas.


¿Por qué había gritado Ángela de Foligno? El confesor, una vez pasada la vergüenza pública, quiso saber directamente de ella la causa del grito, y cogió al dictado la explicación de aquella mujer:

"Venía en oración por el camino. [...]En el camino angosto que sube hasta Asís, me fue dicho: Soy el Espíritu Santo venido a ti para darte el consuelo que jamás has disfrutado. Te acompañaré, iré dentro de ti hasta San Francisco... Quiero venir hablando contigo sin cesar por el camino, y tú no podrás hacer nada porque te tengo atada [...]"

El suceso de Asís significó el auténtico inicio de una experiencia mística elevadísima, que conocemos gracias a la oscura labor de este personaje también oscuro que fue el confesor de Ángela.

El relato del suceso fue el origen de un texto conocido como el Memorial, en donde se narra en forma retrospectiva lo que había precedido a tal suceso y en donde se recogió puntual y coetáneamente la experiencia posterior de Ángela.
El testimonio del Memorial, afecta directamente a uno de los problemas más agudos con los que se enfrenta la crítica de nuestro siglo: hasta qué punto esos textos escritos por los confesores de estas mujeres místicas reflejan la realidad de la experiencia.

En 1925, Martin Jean Farré, reconstruyó la vida de Ángela deduciendo hipotéticamente la cronología biográfica: Debió de nacer en el año 1248 en Foligno, y en 1285 tuvo lugar la primera conversión que le hace orientar su vida de un modo diverso. Ella era una mujer casada y con hijos, y una primera iluminación la incita a comenzar un modo de vida espiritual, lo que se vería facilitado por la muerte de la familia, al permitirle entrar en el tercer orden franciscano y dedicarse plenamente a Dios.
El suceso de Asís en el año 1291 marca una segunda iluminación, iniciándose un camino de intensa experiencia mística que culmina en el año 1296.



(Fuente consultada: La mirada interior: Escritoras místicas y visionarias en la Edad Media - Victoria Cirlot y Blanca Garí)

miércoles 8 de julio de 2009

El parto de las mujeres prehistóricas era menos doloroso.

El Centro Nacional de Investigación de Evolución Humana, quien desarrolla sus trabajos en la Sierra de Atapuerca, nos dice que el parto de las mujeres del Homo heidelbergensis, hace medio millón de años, era menos doloroso que los partos actuales y las madres necesitaban para la gestación y lactancia el doble de calorías que las demandadas hoy para lo mismo.

El parto en el pleistoceno medio y en la actualidad era similar: rotacional y de nueve meses, sin embargo en aquella época "eran muchos más holgados", porque, entre otras cosas, la pelvis de las mujeres de entonces era más anchas. Además, parían en cuclillas y en posición vertical, haciendo el parto más rápido y con menos dolor.


Para ser madre gestante y lactante, las mujeres de hace medio millón de años necesitaban entre 3.300 y 3.500 calorías para lo primero, y entre 3.600 y 3.700 calorías para lo segundo, lo que se debe a que esa especie era mucho más robusta que los humanos de hoy.

El período de lactancia duraba entre tres y cuatro años, lo que se ha descubierto a partir del esmalte de los dientes. Estas son algunas de las conclusiones de los trabajos a partir de fósiles humanos de Atapuerca. La alimentación es una de las claves para entender nuestro pasado ya que, por ejemplo, la pérdida del tercer molar -de la dentadura- es una clara prueba de que hemos cambiado la dieta. Los terceros molares van desapareciendo y quizás, en el futuro, nuestra cara sea menos proyectada hacia delante.

En Atapuerca, se han encontrado restos del Homo antecesor, de hace 900.000 años, y del Homo heidelbergensis, de hace medio millón de años, muy corpulentos. Son de esas dos especies de las que este grupo está estudiando cómo ha ido cambiando la lactancia y otros aspectos. La esperanza de vida de los Homo heidelbergensis no superaba los 40 años.

lunes 6 de julio de 2009

La Cofradía de los Hermanos de la Costa

Los piratas eran ladrones del mar que actuaban al margen de toda ley. Sus fines no eran políticos, buscaban su propio beneficio y no servían bajo ninguna bandera que no fuera la Jolly Roger (o bandera pirata). Muchos se convirtieron en piratas durante el periodo en el que España e Inglaterra firmaron la paz. Los principales blancos de los ataques piratas eran mayoritariamente los barcos (y también los asentamientos coloniales) de bandera española o portuguesa. Es lógico que así fuera puesto que eran precisamente esos dos países quienes monopolizaban el comercio entre Europa y el Nuevo Mundo. Sus buques cargados del oro y la plata de Las Indias, eran un suculento bocado para los piratas. Pero ninguna bandera estaba a salvo de los salvajes perros del mar. Los reyes europeos trataron de luchar contra los piratas fletando barcos bien armados y equipados. Irónicamente, cada vez que se daba a un capitán el mando de un buque bien pertrechado se le estaba invitando a establecerse por su cuenta y, por qué no, a convertirse en aquello contra lo que se pretendía que luchase.

En el siglo XVII, el comercio ibérico con América, y especialmente en el Caribe, tuvo un gran enemigo que no fue Francia, Inglaterra u Holanda sino la "Cofradía de los Hermanos de la Costa", compuesta por hombres de muy diverso origen y nacionalidad a quienes se conocerá como "filibusteros".

Siendo muy inciertos o inexistentes los registros sobre el origen de la hermandad, lo más probable es que se tratase de "bucaneros". En el norte de la isla de La Española (hoy Santo Domingo), explorada y ocupada desde los tiempos de Colón pero con poco valor e interés para los españoles, se radicaron numerosos aventureros, esclavos blancos y negros fugitivos, prisioneros huidos, que aprendieron de los indios arawacos a preparar el "bucan", la carne ahumada de jabalí y otros animales que cazaban en la boscosa región. Su negocio era comerciar carne ahumada y frutos varios con los barcos en travesía. Pero en 1620 los españoles les atacaron para hacerse con ese comercio y desarticular a ese núcleo extranjero y no católico. La derrota fue fácil, pero no su captura. Un gran número cruzó el canal que separa La Española de la isla Tortuga y se refugiaron allí, donde la residencia sería permanente, volviendo a la isla mayor a cazar, pero no a quedarse.

El ataque trajo otra consecuencia: la necesidad de defenderse en conjunto y organizarse. Así nació la Cofradía en 1620 y sobrevivió hasta 1700.

Como toda sociedad, tenía sus leyes, pero no eran leyes escritas. Era más bien un acuerdo general al que todos se sometían precisamente para proteger su libertad individual. Estaban ligados únicamente por la conciencia de su hermandad. No había ni jueces ni tribunales, únicamente una asamblea formada por los más viejos filibusteros. Las principales normas eran cuatro:

-Se prohibía todo prejucio de patria o de religión.

-Quedaba prohibida la propiedad individual. Esto se refería a la propiedad de tierra en la isla.

-La Cofradía no podía inmiscuirse en la libertad personal de cada uno. Las cuestiones individuales se resolvían personalmente. No se obligaba a nadie a partir en una expedición pirata. Se podía abandonar la Hermandad en cualquier momento.

-No se admitían mujeres blancas libres en la isla. La prohibición se refería exclusivamente a éstas y se adoptó para evitar riñas, discusiones y odios. Sólo podían vivir en la isla las mujeres negras y las esclavas.

Todos los "hermanos" eran iguales entre sí e incluso disponían de una "Tabla de Indemnizaciones" para compensar a quienes resultaban lisiados. Era tal la fraternidad existente entre los hermanos de la costa que, antes de entrar en combate, cada bucanero se conjuraba con un compañero y en el caso de que uno resultase muerto en la lucha, el otro se convertía en su "heredero".

viernes 3 de julio de 2009

El templo egipcio

La característica más sobresaliente del arte egipcio es la grandiosidad. Ningún otro pueblo en la Historia ha conseguido efectos tan monumentales, con medios más sencillos. En los templos, esta grandiosidad general de todos los edificios se hace gigantesca. La sala hipóstila del templo de Amón, en Karnak, viene a ocupar una superficie de unos 5.300 metros cuadrados. En su perímetro, que no es ni la mitad del de todo el templo, cabría perfectamente una de nuestras grandes catedrales. Su techo descansa sobre 134 robustas columnas. Esta solidez y sobriedad de líneas no han podido resistir el paso del tiempo, por lo que la mayor parte de los templos egipcios han llegado a nosotros en ruinas. Sólo el de Edfú, cerca de Asuán, puede ser admirado en su construcción original.

Es curioso que al contemplar los templos egipcios se observa una diferente altura en cada una de sus salas, que va disminuyendo a medida que se penetra en el interior. Este aminoramiento de la altura se logra, unas veces por disminución escalonada de la elevación de los techos, y otras por elevación del suelo. Al propio tiempo la oscuridad aumenta progresivamente hasta llegar al final del templo, donde mora la divinidad. Ambos factores, disminución de altura y progresiva oscuridad, tienen por objeto ambientar el sentimiento de los fieles y predisponerlos a la contemplación del misterio.

Generalmente se llega a la puerta del templo por una avenida flanqueada de esfinges, estatuas monumentales con cuerpo de león y cabeza humana, que parecen montar guardia al dios titular. A uno y otro lado de la puerta se levantan sendos pilones o muros inclinados, decorados con bajorrelieves. Frente a los pilones se yerguen a veces dos obeliscos coronados por sendas pirámides de bronce dorado levantados en memoria del fundador del templo. Tras flanquear la puerta se llega al gran patio de entrada, descubierto pero rodeado de pórticos, desde el que se pasa a la sala hipóstila, lugar de reunión de los fieles en los días de ceremonia. Por su primordial finalidad, esta sala es la más grande del templo y la única que necesita luz.

Para resolver el problema, puesto que los templos egipcios no tienen ventanas en las paredes laterales, se hubo de recurrir al sistema de claraboyas. En efecto, las dos hileras centrales de columnas son más altas que el resto, con lo cual se consigue que el techo se presente en dos planos diferentes; por el desnivel de estos planos, a través de un enrejado de piedras verticales, entra la luz que ilumina la nave.

Este desnivel suele ser de consideración como en la sala hipóstila del templo de Karnak, en que las columnas centrales tienen veintitrés metros de altura, y las laterales trece. La cubierta, tanto de esta sala como del resto del templo, está hecha de grandes losas de piedra colocadas sobre los arquitrabes en sentido transversal. De la sala hipóstila, llamada también pronaos, se pasa a la naos, que da acceso al santuario, morada del dios representado en una estatua.

A diferencia de estos templos, los subterráneos, templos excavados en la roca, tenían la puerta de entrada flanqueada por estatuas colosales. Ejemplo de estos últimos es el templo de Abu Simbel, en Nubia, mandado construir por Ramsés II. Dos estatuas del faraón guardan la puerta de entrada. Como otros muchos monumentos egipcios, este templo estuvo cubierto de arena durante muchos siglos. En algunas ocasiones, los vientos arrastraban la tierra y dejaban al descubierto las cabezas de los colosos ramasidas, que custodian la puerta.

Cuando el gobierno egipcio proyectó construir la presa de Asuán, empezaron a peligrar gran número de maravillosos templos, estatuas, etc., exixtentes en el valle central del Nilo, que se convertiría en un inmenso lago. Al grito de angustia de la cultura mundial, que iba a ser gravemente dañada, contestaron las naciones con generosidad suficiente. Gracias a la ayuda de todos, se logró salvar muchos de estos monumentos trasladándolos a otra parte donde no estuvieran al alcance de las aguas. El traslado fue una empresa muy costosa, pues muchos templos tuvieron que ser cortados en bloques para facilitar su transporte. Cualquier sistema era bueno con tal de salvar de la desaparición estas piedras cargadas de historia.

martes 30 de junio de 2009

Los orígenes del arte


Cuál es el origen del arte, por qué el hombre sintió la necesidad de producir obras artísticas, es una de las preguntas claves en el estudio de la prehistoria.

Aunque existen algunos precedentes, se suele considerar que el inicio de la actividad artística ocurrió en el paleolítico superior. Un período que comienza más o menos hace entre 38.000 y 35.000 años, y que coincide con la difusión en Europa de Homo sapiens moderno.

Es más que probable que antes del paleolítico superior existiera ya algún tipo de expresión artística, en una fase del paleolítico medio llamada musteriense. En realidad, los restos artísticos de este período son escasos, menos de una centena.

La máxima difusión y esplendor del arte paleolítico se dio en la etapa magdaleniense.

Respecto a la difusión geográfica del arte prehistórico, la mayoría de los yacimientos se encuentran en el continente europeo. Por este motivo, tradicionalmente se consideraba que era Europa el lugar de origen de la actividad artística humana; hoy en día la cuestión parece menos clara, puesto que se han localizado restos muy antiguos en un área geográfica bastante más amplia.

El principal soporte del arte paleolítico es la piedra, sobre la que se realizaban las pinturas murales y la mayoría de grabados y esculturas. Además de la piedra, también se utilizaban en ocasiones los huesos o los cuernos de los animales.

Solemos considerar el arte prehistórico como un arte primitivo. En cierto modo lo es, puesto que fue realizado por hombres que no vivían en una sociedad socialmente tan compleja como la nuestra. Sin embargo, no por ese motivo se trata de un arte 'menos bueno'. En absoluto. El arte del paleolítico sigue sus determinadas normas, tiene unos temas, unas formas y unos estilos propios, algunos de los cuales son de tendencia muy naturalista y otros profundamente abstractos.

En realidad los hombres del paleolítico tenían el mismo tipo de cerebro que nosotros, disponían de los mismos recursos genéticos (aunque por supuesto no de los culturales ni científicos), y por lo tanto eran capaces de crear un arte tan complejo y tan rico en expresión y significados como puede ser el nuestro. Es perfectamente visible, por ejemplo, su interés en la representación del volumen, o incluso por conseguir efectos de luz y sombra en las figuras.

lunes 29 de junio de 2009

La muerte de Enrique II de Francia

Enrique II de Francia fue rey de Francia perteneciente a la Casa de Valois (Saint-Germain-en-Laye, 1519 - París, 1559). Heredó el Trono de su padre, Francisco I, en 1547.

En 1559, con motivo de la boda de su hija Isabel con Felipe II de España, participó en un torneo y en uno de los combates, el 30 de junio de 1559, se enfrentó contra Gabriel, Conde de Montgomery, con la mala suerte de ser gravemente herido. Un relato dice:

"En la primera carrera, ambos jinetes rompieron sus lanzas pero se sostuvieron sobre las monturas a pesar del ímpetu del encuentro. Cambió el rey su lanza y sorprendentemente, contra todas las normas, el conde de Montgomery, distraído, conservó el fragmento del asta rota en sus manos. En el segundo choque, esta parte de la lanza resbaló en la coraza del rey, y levantando la visera, le alcanzó la parte superior del rostro, entre las dos cejas".


Mal herido, se recurrió a los mejores médicos y cirujanos para tratar de salvarle la vida. Felipe II envió a Andrés Vesalio, el más afamado médico de la época y entonces la máxima autoridad entre los cirujanos.
Había, no obstante, que diagnosticar la magnitud de los daños padecidos para, a partir de él, emplear el tratamiento mejor. Y el diagnóstico se llevó a cabo de la siguiente horripilante manera: Como obviamente no había en esos añejos tiempos ningún aparato de rayos X que permitiera ver el estado del cerebro, se utilizó a cuatro prisioneros del Grand Chastelet, a quienes en plena salud se les incrustó una estaca de una manera parecida a como había sido herido el rey. Todos murieron. Una vez muertos, se analizó detenidamente la lesión producida para darse una idea los médicos de la magnitud del daño sufrido por el su majestad. De nada sirvió, porque la herida era impresionante. Así que como era de preverse, Enrique II sufrió un coma y murió a los diez días.

Le sucedió su hijo mayor Francisco II de Francia.

sábado 27 de junio de 2009

La Torre de Hércules, declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad


El Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco, integrado por 21 países y reunido en Sevilla en su XXXIII cónclave, ha aprobado hoy por unanimidad declarar la Torre de Hércules de A Coruña como Patrimonio de la Humanidad, apreciando para tal decisión el papel del monumento como testimonio "único" y "excepcional" de los faros de la antigüedad clásica y su figura como legado del "conjunto arquitectónico" que conformaban la red romana de faros diseminada por las costas.

La Torre de Hércules se encuentra situada en un extremo de la ciudad de A Coruña, en una colina a unos 60 metros sobre el nivel del mar.

Fue construida como faro por los romanos, posiblemente hacia finales del siglo I. A su pie, se conserva una inscripción latina grabada sobre roca, en la que se recoge el nombre del posible arquitecto romano autor de la obra. Por dicha inscripción sabemos que su constructor fue Gaio Sevio Lupo, arquitecto de Aeminium (actual Coimbra). Por los datos disponibles actualmente, se atribuye su construcción a la época del emperador Trajano, que gobernó entre los años 98 y 117.

Tras las excavaciones arqueológicas realizadas, sabemos que contaba con un muro perimetral exterior y con una rampa de piedra que daba acceso a la plataforma superior. La torre tendría una planta circular acabada en forma de cúpula con un hueco en el centro para la salida de la luz y del humo que serviría de guía a los barcos.

Actualmente, la Torre de Hércules continúa funcionando como faro. Cada 20 segundos emite cuatro destellos blancos visibles a 24 millas, y los días de niebla emite una señal sonora, facilitando la navegación y la entrada de los navíos al puerto de A Coruña. Es el faro activo más antiguo del mundo.

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