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10 de julio de 2014

La abadía de Montecassino


En el año 529, un abad, Benito de Nursia, fundó en lo alto de una colina muy cerca de Roma una abadía. Para hacerlo tuvo que destruir un antiguo templo romano dedicado al dios Apolo.

Benito de Nursia fue hijo de un noble romano y por su condición privilegiada su vida hubiese transcurrido entre comodidades y lujos, pero cuando contaba alrededor de 19 años, abandonó su tierra y se marchó a Subiaco, a unos 70 Kilómetros de Roma, aparentemente para escapar de una fuerte decepción amorosa. Allí se aisló en una cueva y se convirtió en ermitaño. En su aislamiento sólo recibía las esporádicas visitas de un monje, que le llevaba los escasos alimentos que consumía. Sin embargo, en la montaña en la que decidió recluirse existía un monasterio lleno de monjes, ermitaños al igual que él. Benito se hizo famoso entre ellos por su sabiduría y discernimiento, y al cabo de tres años ya tenía un grupo de seguidores que se acercaban a él para escuchar sus sabios consejos. Tanto es así, que a la muerte del abad del cercano monasterio le pidieron que fuera su líder. Pero las cosas no fueron del todo bien. Benito quería imponer una disciplina que no gustó nada a sus monjes y estos intentaron envenenarlo hasta en dos ocasiones.

Abandonó entonces el monasterio con la intención de crear uno propio, donde se siguieran sus preceptos y convicciones. De regreso a su cueva se hizo cada vez más popular por su devoción, atrayendo a hombres dispuestos a someterse a su guía, aunque fuese austera y disciplinada. Con el paso de los años fue conformando monasterios en los alrededores de Subiaco, de doce monjes cada uno. Después se trasladó a la pequeña localidad de Cassino y allí, en lo alto de una colina, fundó otro monasterio.

La abadía de Montecassino se transformó en su residencia permanente, visitando, de vez en cuando los otros monasterios para asegurarse su buen funcionamiento, pero a sabiendas de que a su muerte sus rígidos preceptos fallecerían con él. Por esta razón se dedicó a escribir una guía de comportamiento comunitario que sus monjes deberían seguir día a día. A este manual se le llamó “La Regla”, y era un compendio de 73 capítulos que regulaban el comportamiento y las obligaciones de los monjes.

En el año 581 la abadía fue destruida por primera vez por los lombardos. Los monjes se refugiaron en Roma y no regresaron a Montecassino hasta el siglo VIII. Durante los siguientes doscientos años, la abadía funcionó cómo había querido San Benito, un sereno lugar de retiro, donde el trabajo y el estudio eran una fervorosa práctica.

Pero en 883 una nueva invasión destruyó el monasterio. Esta vez fueron los sarracenos, y la abadía no fue reconstruida sino a mediados del siglo siguiente. Enseguida retomó su ritmo, bajo el abad Desiderius, quien llegaría a ser el papa Víctor III.

Los monjes benedictinos desarrollaron una vasta obra en el campo de la cultura. Su labor fue tan importante que Montecassino se convirtió en uno de los centros de arte y estudio más importantes de Europa. Uno de sus mayores méritos fue el de conservar valiosas obras de la antigüedad, gracias a sus copistas. Aún existen ejemplares manuscritos, realizados por monjes de Montecassino, de algunos libros del historiador latino Tácito, y de tratados de Cicerón.

Pero las desgracias de la ya célebre abadía todavía no habían terminado. En 1349 fue nuevamente destruida, esta vez por un terremoto. Durante los siglos siguientes, su actividad fue muy perturbada por las guerras y cambios políticos que convulsionaron la vida de toda la península italiana. No obstante, continuó ampliándose y enriqueciéndose.

De nuevo la abadía fue saqueada, esta vez por las tropas de Napoleón en 1799. Después de alcanzada la unidad de Italia, tuvo categoría de monumento nacional, confiado a la custodia de los monjes. No obstante, habría de sufrir todavía la destrucción más terrible: la ocasionada por las bombas de la aviación aliada durante la Segunda Guerra Mundial.

La abadía de Montecassino después del bombardeo aliado

Tras los desembarcos en Salerno y Tarento en septiembre de 1943, el ejército aliado continuaba avanzando hacia Roma y empujando lentamente desde el sur hacia el norte a las fuerzas alemanas que ocupaban Italia. Los alemanes habían establecido su resistencia en una línea fortificada -la línea Gustav- que atravesaba toda la península a la altura de los ríos Garigliano y Sangro. La resistencia germana se mantenía firme y en el mando aliado surgió la convicción de que uno de los puntales del frente enemigo era Montecassino, que domina la vía Casilina, que conduce a Roma.

Se decidió bombardear intensamente la zona: en los días 15, 17 y 18 de febrero, en una serie de terribles incursiones aéreas, fueron arrojadas toneladas de bombas que devastaron completamente la montaña. El bombardeo no proporcionó ninguna ventaja militar a los aliados, pero produjo un grave daño a la cultura y al arte. No solamente fue destruida una gran parte del edificio, sino también numerosos frescos y cuadros que adornaban las paredes, así como muebles y ornamentos antiguos.

Afortunadamente se salvó el enorme tesoro constituido por los manuscritos y los libros, porque dos oficiales alemanes habían tenido la precaución de trasladarlos al Vaticano. Al acabar la guerra fue reconstruida tal como era antes del bombardeo. Sus preciosos manuscritos, los códices, los incunables, se hallan de nuevo expuestos en sus salas, conservados en sus bibliotecas.


Fuentes:
- Futuro pasado
- La historia narrada a través del arte

26 de mayo de 2014

Borobudur, el templo budista más grande del mundo

En medio de la isla indonesia de Java se encuentra el espléndido santuario de Borobudur, una maravilla que combina arquitectura, escultura y simbolismo, técnicas constructivas del hinduismo y enseñanzas del budismo para producir el más grande monumento en honor a Buda en el mundo.


Borobudur fue construido entre el 760 al 825 d.C. y fue misteriosamente abandonado en el siglo XIV durante la conversión de Indonesia al islam y el declive del budismo e hinduismo en este archipiélago.

Fue redescubierto en 1814 por el británico Sir Thomas Raffles, gobernador de Java, quien condujo algunas restauraciones. La principal restauración la llevaron a cabo el gobierno Indonesio y la UNESCO en 1975-82, después de lo cual Borobudur fue inscrita en la lista de Patrimonio Mundial.

El monumento consta de seis plataformas cuadradas coronadas por tres plataformas circulares, y está decorado por 2.672 paneles de relieve y 504 estatuas de Buda.


No hay evidencia escrita de quién construyó Borobudur, o de su propósito original. El período de construcción se estimó comparando los relieves esculpidos en la base del templo y las inscripciones utilizadas comunmente entre los siglos VIII y IX. Se cree que Borobudur fue fundado aproximadamente en el año 800. Esto corresponde al período entre los años 760 y 830 d.C., el apogeo de la dinastía Sailendra en Java Central, cuando estuvo bajo la influencia del imperio Srivijaya. Se estima que la construcción duró 75 años y que fue finalizada el año 825, durante el reinado de Samaratunga.

Borobudur está construido como una gran estupa, y  visto desde arriba toma la forma de un mándala budista, representando simultáneamente la cosmología budista y naturaleza de la mente. La base es un cuadrado, con una medida aproximada de 118 metros de lado. Tiene nueve plataformas, de las cuales las seis inferiores poseen forma de cuadrado y las restantes son circulares. Las plataformas superiores presentan 72 pequeñas estupas que rodean una más grande. Cada estupa tiene forma de campana y está decorada por distintos agujeros. Hay una estatua de Buda dentro de cada estupa.

Fueron utilizados aproximadamente 55.000 m³ de piedras, las cuales fueron extraídas de diversos ríos para construir el monumento. Las piedras fueron cortadas, transportadas y colocadas sin mortero. Fueron utilizadas hendiduras y protuberancias para poder ensamblar las piedras entre sí. Los relieves fueron creados in situ después de que el monumento fuese terminado. El monumento está equipado con un sistema de drenaje para combatir las precipitaciones presentes en la región. Para evitar inundaciones, se pusieron 100 caños en cada esquina, los cuales tienen gárgolas talladas.


Fuentes:
- Mi Moleskine arquitectónico
- Wikipedia

31 de octubre de 2012

Mindon Min y el libro de mármol

Mindon Min
Mindon Min (1808-1878) fue el penúltimo rey de Burma (actual Myanmar). Su amor por la lectura y por el budismo Theravada hizo que crease el libro más grande y más pesado del mundo.

Mindon Min viajó en varias ocasiones a Occidente, donde conoció nuevas tecnologías que modernizaron su país y mejoraron de manera notable la calidad de vida de la población. Quiso, además, dotar a la Pagoda Dorada de Kuthodaw de una monumental obra dedicada al budismo Theravada.

Encargó a sus escribas la tarea de copiar el tipitaka (las doctrinas del budismo Theravada) en una serie de placas de roca. Cada una de las placas, con dimensiones de metro y medio de largo por algo más de un metro de ancho, reflejaría dos de las más de 1.400 páginas del tipitaka y los textos estarían grabados en oro.

Una de las placas del libro de mármol

El mármol para las placas había que traerlo de una cantera que distaba 32 kilómetros y cada escriba encargado de copiar los textos tardaba unos tres días por placa. Luego los artesanos encargados de pintar el mármol trabajaban a una velocidad de 16 líneas diarias, por lo que el trabajo se alargó durante varios años.

Cuando estuvo copiado todo el texto en las placas cada una fue puesta bajo una estupa, estructura que en el budismo se utiliza para guardar reliquias, junto a una gema.

Estupas donde se guardan las placas de libro de mármol

En total salieron 729 estupas que fueron distribuidas de manera uniforme alrededor de la pagoda.

El monumento fue inaugurado en 1868 y según los deseos de Mindon Min deberá existir durante 5.000 años. Sólo pasado este tiempo podrá darse por finalizada su tarea.


Fuente:
Taringa!

26 de abril de 2011

El Monasterio de Sant Pere de Rodes


El origen del monasterio se encuentra envuelto por las leyendas, que unidas a los interrogantes arqueológicos e históricos, hace que el lugar tenga un cierto aire de misterio. Estas leyendas hablan también del cuerpo, o de las reliquias, de san Pedro y de otros santos, depositadas en este lugar desde la antigüedad.

Lo cierto es que junto al monasterio se conservan unas estructuras de origen muy antiguo, posiblemente romano, y que de este lugar proceden pequeños fragmentos marmóreos decorados, de aquella época, reutilizados más adelante.

Las primeras noticias históricas las encontramos en el año 878, en un precepto del rey Luis II el Tartamudo, donde el lugar es citado como celda monástica dependiente de Sant Esteve de Banyoles. En esta época Sant Pere formaba parte de un conjunto de cuatro celdas (con las de Sant Joan Ses Closes, Sant Cebrià de Penida y Sant Fruitós de lo Vall de Santa Creu), objeto de disputa entre Banyoles y Sant Policarp de Rasès, en el Languedoc. En esta época debían existir construcciones muy simples, de las que se han encontrado algunos vestigios. El último prior de este centro fue Tasi, que encontramos citado en el 944 con este título. En aquel momento Santa María de Roses era dependiente de éste.

El 947 obtuvo la independencia y su primer abad fue Hildesind (947-991), hijo de Tasi. Comenzaba entonces la vida de un gran monasterio, se levantó la iglesia, que fue consagrada en 1022 y parcialmente modificada posteriormente, es la que todavía vemos.

A partir del 1100, y durante todo el siglo XII se llevaron a cabo obras de reforma de las dependencias, quizás motivadas por los efectos destructivos de las disputas entre las casas de Peralada y Empúries, que afectaron al monasterio. Es entonces que se levantó la galilea, una nueva portada, y más adelante la tercera, la del Mestre de Cabestany, que hay que situar entre el 1160 y 1163. Esta obra se destruyó con el abandono del monasterio y ahora se conservan algunos fragmentos, el más importante el del Museu Marès de Barcelona, con la Aparición de Cristo a los apóstoles, y un bello capitel en el Museo de Peralada. También se hizo el nuevo claustro.


Tuvo una gran vitalidad hasta el fin del siglo XIV, pero luego entró en franca decadencia, con la relajación de la vida comunitaria, falta de donaciones a favor del monasterio ... lo que hay que añadir los efectos de la peste negra (1345), que se llevó a veinticuatro monjes. El miedo a la piratería hizo que el lugar se fortificara.

A partir del 1447 el centro fue dirigido por abades comendatarios, lo que agravó su decadencia. En 1654 el lugar se abandonó durante seis años debido a la guerra, hecho que marca el inicio del expolio de sus bienes. Los efectos de los enfrentamientos bélicos con los franceses llevaron a sucesivos saqueos. La Biblia de Rodes, ahora en la Biblioteca Nacional de Francia, fue expoliada en 1693.

En el siglo dieciocho se llega a un estado de decadencia total. En 1726 es nuevamente saqueado y en 1798 la comunidad se traslada a Vila-sacra y de ahí a Figueres (1809).

Los vestigios más antiguos que se conservan pueden datarse en la época romana, más recientes son los primeros restos monásticos, que incluso podrían situarse hacia el siglo VIII. La iglesia que aún se conserva es, básicamente, la que se comenzó hacia el año 1000. De siempre se han producido controversias sobre esta iglesia debido a que sale de los sistemas constructivos habituales de la época.

Se trata de un edificio de tres naves (las laterales muy estrechas), con crucero y tres ábsides, el central con deambulatorio y de planta parabólica, los laterales están en el crucero. La nave central está cubierta con bóveda de cañón soportada por pilares con columnas adosadas, sobre un basamento de mucha altura.


La portada principal, antiguamente decorada en mármol por el Maestro de Cabestany, comunica con una galilea. Esta galilea se construyó con posterioridad a la obra de la iglesia. La fachada primitiva era al aire libre y tenía una portada, parece que decorada, y tres ventanas, una para cada nave.
También se levantó entonces el primer claustro, descubierto recientemente, bajo uno de posterior. Era de planta cuadrangular y se basaba en una construcción sólida con grandes arcos y bóvedas de cañón. De ahí se podía acceder a las diversas dependencias que desaparecieron con la construcción del claustro nuevo.

Las obras siguieron con la construcción del segundo claustro, que se ha restaurado aunque los capiteles se encuentran dispersos en lugares muy diversos. Hay que mencionar también el campanario, posiblemente levantado entre los siglos XI y XII. Hace pareja con una torre de defensa, o torre del homenaje también antigua, del siglo X, con modificaciones posteriores.

El conjunto monumental del monasterio, aunque ha sufrido todo tipo de expoliaciones y que se encuentra en ruina, todavía hace fuerte impresión gracias a las restauraciones ya la belleza singular de su iglesia.


Fuente:
http://www.monestirs.cat/monst/aemp/cae42rode.htm



18 de mayo de 2010

Descubren en China ruinas de un templo taoísta

Un equipo de arqueólogos chinos ha descubierto las ruinas de un templo taoísta en la provincia oriental china de Jiangxi. Según los primeros cálculos, el templo tendría una historia de más de 800 años. Prácticamente colgadas de la cima del monte Xiangshan, en el distrito de Chongren, a una altura de 1.219 metros, las ruinas cubren un área de 5.538 metros cuadrados, dijo Yang Yuexiong, de la oficina distrital de la Administración del Patrimonio Cultural. Basándose en los vestigios descubiertos en el lugar y en documentos históricos, los arqueólogos calculan que la estructura fue construida antes de la dinastía Yuan (1206-1370), sostuvo Yang. Los expertos han calificado el complejo de edificaciones como "misterioso", pues las rocas con las que fue construido tienen formas irregulares y carecen de adobe, cal o cualquier otro material adhesivo entre ellas, añadió el funcionario. Adicionalmente, en diferentes rincones es posible apreciar enormes rocas que podrían pesar más de 500 kilogramos cada una, lo que ha llevado a los especialistas a preguntarse cómo lograron los obreros de entonces llevarlas hasta la cumbre de la montaña sin la ayuda de máquinaria moderna. "Estamos investigando para encontrar la respuesta a estos y otros interrogantes", dijo Yang. Fuente:

14 de mayo de 2010

El Partenón

Aproximadamente en el mismo lugar donde fue construido el Partenón, anteriormente los atenienses comenzaron a levantar un edificio que fue quemado por los persas cuando todavía estaba en construcción, en el año 480 a.C. Probablemente iba a estar dedicado a Atenea, y después de su destrucción parte de sus ruinas fueron utilizadas en la construcción de las fortificaciones del extremo norte de la Acrópolis. El Partenón fue construido entre los años 447 y 432 a.C. y era el centro del complejo de edificios que formaban la Acrópolis. Los arquitectos fueron Ictinio y Calícrates, y estaba dedicado a la diosa Palas Atenea Partenos. La función principal del templo era ser el refugio de la estatua monumental de Atenea esculpida por Fidias en oro y marfil. El templo se consagró a la diosa en el año 438 a.C., aunque el trabajo en las esculturas de su frontón continuó hasta el 432. La construcción del Partenón costó al tesoro ateniense 469 talentos de plata. Si bien es casi imposible calcular el equivalente moderno a esa cantidad de dinero, es interesante saber que un talento era el costo de la construcción de un trirreme, el buque de guerra más avanzado de la época. El Partenón es un templo de orden dórico con 8 columnas en la fachada y 17 columnas en los flancos, que se ajusta a la proporción establecida de 9:4. Esta relación rige la horizontal y vertical de las proporciones del templo, así como muchas otras relaciones del edificio como el espaciamiento entre las columnas y su altura. La cella o nave principal era inusualmente grande, para acomodar la estatua de gran tamaño de Atenea, dejando para la parte delantera y el porche trasero un espacio mucho más pequeño que de costumbre. Detrás estaba la cámara que custodiaba el tesoro de Atenea, y cuyo techo se sostenía sobre 4 columnas jónicas. Aunque la integración de dórico y jónico en un mismo templo no era algo nuevo en la arquitectura griega, era raro, y le otorgó al Partenón un delicado equilibrio desde el punto de vista visual. Todos los templos en Grecia estaban diseñados para ser vistos sólo desde el exterior. Los espectadores nunca entraban y sólo podían vislumbrar el interior a través de las puertas abiertas. El Partenón fue concebido de manera que los elementos estéticos permitieran una transición suave entre el exterior y el interior. Parece ser que los arquitectos concibieron el Partenón como un evento teatral. Las esculturas monumentales del frontón y el friso coreografiaban las emociones de los visitantes, a fin de prepararlos para la visión final de la majestuosa Atenea Partenos en el interior de la nave y evitar que esta visión les inspirase temor. El Partenón es un templo grande, pero de ninguna manera es el más grande de Grecia. Su estética emana del perfeccionamiento de muchas de las normas establecidas en la arquitectura griega, y de la calidad de su decoración escultórica. El Partenón encarna todos los ideales del pensamiento griego durante el apogeo de la época clásica. El Partenón no presenta ningún avance en la ingeniería de la construcción. Sin embargo, sus convenciones estilísticas se han convertido en el paradigma de la arquitectura clásica, y su estilo ha influido en la arquitectura durante muchos siglos después de su construcción. Fuente:

15 de enero de 2010

El Valle de los Caídos

El Valle de los Caídos se encuentra situado en la Sierra de Guadarrama a unos 12 kilómetros al norte de El Escorial. El complejo fue construido entre 1940 y 1958 por orden de Franco, y está enterrado allí junto con José Antonio Primo de Rivera, fundador del partido político Falange Española, así como con otros 33.872 combatientes de ambos bandos en la Guerra Civil. En el complejo se hallan una abadía benedictina, una basílica excavada en la roca donde se encuentran las tumbas de Franco, Primo de Rivera y ocho capillas donde están enterrados militares de ambos bandos. Sobre la basílica se alza la más alta cruz cristiana del mundo, con 150 metros de altura visible a más de 40 kilómetros de distancia. Imagen de la inauguración:

La Cruz: Construida sobre un peñasco rocoso conocido como el Risco de la Nava la Santa Cruz del Valle de los Caídos es la más grande del mundo. Esta enorme cruz de granito fue realizada por el arquitecto Diego Méndez, y tiene 150 metros de altura incluyendo la base. Sus brazos en total miden 47 metros de punta a punta. Desde la gran explanada hasta el punto más alto de la cruz hay 300 metros. En la base de la cruz hay cuatro esculturas colosales de 18 metros realizadas por Juan de Ávalos (1911-2006) y que representan a los cuatro evangelistas.

El peso total de la cruz incluida su base es de aproximadamente unas 200.000 toneladas. La Basílica: La basílica está excavada en la roca y se extiende a lo largo de una nave de 262 metros con seis capillas. Se excavaron 200.000 metros cúbicos de roca para su construcción. La entrada la presiden dos arcángeles. A los pies del altar mayor están las tumbas de Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera y está encuadrado por cuatro arcángeles de bronce. Sobre el crucero se levanta una gran cúpula de 40 metros de diámetro decorada con un mosaico obra de Santiago Padrós. En el monasterio se encuentran en 19 archivos las fichas con los datos de aproximadamente la mitad de los allí enterrados. De la otra mitad se desconoce la identidad, existiendo varias hipótesis, y siendo casi seguro que fueron recogidos de fosas comunes de Brunete, Grado, Gandesa, Tarragona, Badajoz o Teruel entre otras, después de la Guerra Civil y hasta 1983.

Hasta hace varios años, cada 20 de noviembre (20-N, fecha de la muerte de José Antonio Primo de Rivera y de Francisco Franco), el Valle de los Caídos se convertía en punto de reunión para nostálgicos del franquismo. Controversia sobre el Valle de los Caídos: Existen múltiples referencias, incluidos los testimonios de personas aún vivas, que avalan la veracidad del empleo en su construcción de miles de presos republicanos que, de esta forma, redimieron parte de la condena que les había sido impuesta. Asimismo, se señala que muchos de estos presos no llegaron nunca a gozar de la libertad pues debido al tipo de trabajo, que exigía el manejo de grandes bloques de piedra, y por la falta de medidas de seguridad de la época los accidentes eran diarios, y en muchos casos mortales. Durante la duración de los trabajos esos presos y sus familias eran retribuidos con una pequeña cantidad de dinero. Aunque esta cantidad recibida es difícil de determinar, algunas fuentes citan 0,50 pesetas/día para el preso, 2 pesetas/día para su mujer y 1 peseta más para cada hijo menor de 15 años; otras fuentes citan 10,50 pesetas/día para cada trabajador, y otras 7 pesetas/día por preso. El 16 de octubre de 2007, la Comisión Constitucional del Congreso aprobó el proyecto de Ley de Memoria Histórica, en la que consta un artículo referente al Valle de los Caídos. Este artículo, aprobado con el apoyo de todos los partidos políticos, es una nueva regulación para despolitizar el Valle, convirtiéndolo exclusivamente en lugar de culto religioso. Así la fundación gestora del Valle de los Caídos tendrá entre sus objetivos la honra de la memoria de todos los caídos en la Guerra Civil y en la posterior represión política. Además en ningún lugar del recinto podrán llevarse a cabo actos de naturaleza política ni exaltadores de la Guerra Civil, de sus protagonistas o del franquismo.

8 de noviembre de 2009

El gigante de hierro

El ingeniero francés Gustave Eiffel es mundialmente conocido por la esbelta torre que lleva su nombre, y que se ha convertido no sólo en un símbolo de París, sino de Francia entera. Eiffel presentó primero su proyecto de torre a los responsables del Ayuntamiento de Barcelona, para que se construyera en esta ciudad con motivo de la Exposición Universal de Barcelona (1888). Pero al ayuntamiento barcelonés le pareció una construcción extraña y cara, que no encajaría con la ciudad. Tras la negativa barcelonesa, Eiffel, un año mas tarde, presentó su proyecto a los responsables del ayuntamiento de París, dado que allí fue donde se celebró la siguiente Exposición Universal (1889). Éstos aceptaron construir la torre, pese a que en principio pensaron que la tendrían que desmontar una vez acabada la exposición. Las posibilidades de la arquitectura metálica alcanzaron su punto culminante con la construcción de esta torre, la más alta de la época. En este sentido, las investigaciones del ingeniero en el campo de las vigas de celosía y de su resistencia al viento resultaron fundamentales. Los trabajos empezaron el 1 de julio de 1887 y terminaron dos años después. En ellos intervinieron unos 250 obreros. Como material básico se empleó hierro forjado y colado sin revestir. En función de la naturaleza puramente estética de la torre, Eiffel la concibió como una estructura abierta, elemento que le proporciona una mayor ligereza. Gracias al original entramado de las vigas, incluso con vientos huracanados la torre nunca se inclina más de 12 centímetros. Para anclar la estructura en el suelo, Eiffel colocó cuatro pilares que utilizan un sistema de prensa hidráulica que ya había experimentado en la construcción de algunos de sus puentes. La torre se sustenta sobre grandes arcos parabólicos y carece de funcionalidad alguna (en la actualidad está coronada por una antena de comunicaciones). Los ascensores acristalados, diseñados por la norteamericana Otis Elevator Company, contribuyen a hacer del monumento una de las principales atracciones turísticas del mundo. Construida sin errores, sin accidentes ni retrasos la torre fue inaugurada entre la admiración popular por el entonces príncipe de Gales, Eduardo. Durante cierto tiempo la torre corrió el peligro de ser desmantelada, ya que fue considerada por muchos como una abominación de la arquitectura moderna. Especialmente ofendidos se mostraron algunos intelectuales y artistas, como el poeta Paul Valéty. La polémica alcanzó su punto culminante en 1887, con la aparición del manifiesto titulado Protesta de Artistas en el periódico Le Temps. En él, personalidades de renombre del mundo da la cultura solicitaban el abandono del proyecto en estos términos:
"Escritores, escultores, pintores y amantes apasionados de la belleza hasta ahora intacta en París, venimos a protestar con todas nuestras fuerzas y con toda nuestra indignación, en nombre del gusto francés despreciado y en nombre del arte y la historia francesa amenazados, en contra de la erección en pleno corazón de nuestra capital de la inútil y monstruosa torre Eiffel. ¿Hasta cuándo la ciudad de París se asociará a las barrocas y mercantiles imaginaciones de un constructor de máquinas para deshonrarse y afearse inseparablemente? Pues la torre Eiffel, que ni siquiera la comercial América querría, es, no lo dudéis, la deshonra de París (...)"
Otros ciudadanos, sin embargo, mostraron su complacencia. Una vez clausurada la Exposición, el gusto del público ya se había hecho a la presencia del moderno monumento, que no fue desmantelado a los veinte años de su construcción como se planeó en un principio. Con una altura superior a los 300 metros, la torre fue el edificio más elevado del mundo hasta la erección del Edificio Chrysler de Nueva York, en 1930. Obra cumbre de su creador, este intento por extraer todas las cualidades estéticas del hierro constituye la exaltación de la nueva arquitectura y del progreso. Algunas curiosidades:
  • La altura, incluida la antena, es de 320 metros.
  • En los días de calor es 15 cm más alta, debido a la dilatación del metal.
  • Se usaron dos millones y medio de remaches.
  • Su oscilación por efecto del viento nunca supera los 12 centímetros.
  • Alcanza las 10.100 toneladas de peso.
  • Cuarenta toneladas de pintura son necesarias cada año para repintarla.
  • En un día claro es posible ver desde la cima la catedral de Chartres, a más de 70 km. de la capital.

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