13 de abril de 2010

Sócrates, el padre de la Filosofía.

Atenas, 470-399 a.C. Sócrates es quizás el personaje más enigmático de toda la historia de la filosofía, ya que no escribió nada en absoluto. Fue un filósofo griego fundador de la filosofía moral que ha tenido gran peso en la filosofía occidental por su influencia sobre Platón. Nacido en Atenas, hijo de Sofronisco, un escultor, y de Fenareta, una comadrona, recibió una educación tradicional en literatura, música y gimnasia. La mayor parte de cuanto se sabe sobre él procede de tres contemporáneos suyos: el historiador Jenofonte, el comediógrafo Aristófanes y el filósofo Platón. El primero retrató a Sócrates como un sabio absorbido por la idea de identificar el conocimiento y la virtud, pero con una personalidad un tanto vulgar. Aristófanes lo hizo objeto de sus sátiras en una comedia, “Las nubes”, donde se le identifica con los demás sofistas y es caricaturizado como engañoso artista del discurso. Estos dos testimonios matizan la imagen de Sócrates ofrecida por Platón en sus “Diálogos”, en los que aparece como figura principal, una imagen que no deja de ser en ocasiones excesivamente idealizada, aun cuando se considera que posiblemente sea la más justa. En cuanto a su apariencia, siempre se describe a Sócrates como un hombre feo, rechoncho, con un vientre prominente, ojos saltones y labios gruesos, del mismo modo que se le atribuye también un aspecto desaliñado. Sócrates pasó la mayor parte de su vida en los mercados y plazas públicas de Atenas conversando con la gente con la que se topaba y a quienes solía responder mediante preguntas. Un método denominado mayeútica, o arte de alumbrar los espíritus, es decir, lograr que el interlocutor descubra sus propias verdades. Su objetivo no era enseñar, él conversaba. “Sólo el conocimiento que llega desde dentro es el verdadero conocimiento.” Sócrates. El primer paso para alcanzar el conocimiento, y por ende la virtud (pues conocer el bien y practicarlo era, para Sócrates, una misma cosa), consistía en la aceptación de la propia ignorancia. Al principio, solía simplemente hacer preguntas, dando a entender que no sabía nada. En el transcurso de la conversación, conseguía que el otro se diese cuenta de los fallos de su propio razonamiento. Se comparaba con su madre, que era comadrona: no es la comadrona la que pare al niño, simplemente está presente para ayudar. Sócrates se hacia el ignorante, lo que llamamos “ironía socrática”, y un encuentro con él podía dejarte en el peor de los ridículos ante un gran público. No es de extrañar que, a la larga, fuese molesto para muchas personas. “La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia.” Sócrates. Sin embargo, en los "Diálogos" de Platón resulta difícil distinguir cuál es la parte que corresponde al Sócrates histórico y cuál pertenece ya a la filosofía de su discípulo. Es, ante todo, la imagen que nos proporciona Platón de Sócrates la que ha inspirado a los pensadores de Occidente durante casi 2.500 años. Con su conducta, Sócrates se granjeó enemigos que, en el contexto de inestabilidad en que se hallaba Atenas tras las guerras del Peloponeso, acabaron por considerar que su amistad era peligrosa para aristócratas. Acusado de corromper a la juventud, fue condenado a beber cicuta después de que, en su defensa, hubiera demostrado la inconsistencia de los cargos que se le imputaban. Según relata Platón en la apología que dejó de su maestro, éste pudo haber eludido la condena, pero prefirió acatarla y morir, pues como ciudadano se sentía obligado a cumplir la ley de la ciudad, aunque fuera injusta. Peor habría sido la ausencia de ley. Si lo hubiera hecho, no habría sido Sócrates. Pintura de la escena donde Sócrates bebe el veneno: “Es peor cometer una injusticia que padecerla porque quien la comete se convierte en injusto y quien la padece no.” Sócrates. Sócrates no se consideraba sofista (persona sabia), al contrario, se llamaba filósofo, es decir, “el que busca conseguir sabiduría”. Un filósofo sabe que sabe muy poco, por eso intenta una y otra vez conseguir verdaderos conocimientos. “Yo sólo sé que no sé nada.” “La única cosa que sé es saber que nada sé; y esto cabalmente me distingue de los demás filósofos, que creen saberlo todo.” Sócrates. Fuentes consultadas: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/socrates.htm Libro “El Mundo de Sofía”, de Jostein Gaarder.

4 comentarios:

Pablo D. dijo...

Uno de los grandes personajes históricos que nos ha dejado el mundo de la filosofía clásica.

Quién no ha pronunciado alguna vez en su vida una de sus máximas...

Una entrada muy interesante.

Un saludo!

Andresmj dijo...

Gracias de nuevo por esta lectura, todo lo que conocia de Socrates era lo que estudie en bachillerato, que dicho sea de paso lo tenia mas que olvidado, pero me refrescaste la memoria saludoss

raul D.P.H. dijo...

gracias por la lectura me ayudo bastante para mi examen.....casi ya ni me recordaba muchas gracias ...


raul D.P.H.

itrofimoff dijo...

EN LA PINTURA DE RAFAEL, LA ESCUELA DE ATENAS NO ES CIERTO AHÍ NO SE ENCUENTRA SOCRATES, EL QUE TIENE EL DEDO APUNTANDO HACÍA ARRIBA ES PLATÓN Y EL OTRO ES ARISTOTELES.

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