10 de diciembre de 2011

El ejército de Gengis Kan

El ejército mongol constituía la columna vertebral de una comunidad concebida y organizada según criterios estrictamente militares. Sería su fuerza bélica, sustentada en su capacidad estratégica y tecnológica, la que determinase la amplitud de sus conquistas y pusiera a prueba su aptitud para dominar a los territorios sometidos.

El ejército estaba organizado mediante una estructura decimal que se basaba en unidades de diez soldados (arban), que se integraban en otras de cien (zagun) y estas en otras de mil soldados (migan). La mayor de todas era el tuman, que reunía diez mil soldados. Era un tipo de organización que facilitaba el rápido despliegue de las tropas mediante movimientos que se coordinaban desde un puesto de mando unificado.

Casi todos los hombres tenían la obligación de formar parte del ejército y durante los periodos en los que no guerreaban su actividad principal estaba dedicada al entrenamiento con los instrumentos militares. La vida militar era el principal medio de integración de los miembros de las distintas etnias agrupadas en la nación mongola. Como la mayor parte procedía de clanes y tribus previamente derrotados, era fundamental que existiera una fuerza cohesionadora que fuese capaz de disolver las diferencias surgidas de los lazos sanguíneos y de los intereses inherentes a las entidades de procedencia. El ejército era el principal disolvente de aquellos orígenes ya que dotaba a todos sus miembros de unos mismos objetivos militares y unas condiciones de vida similares. Más aún en la medida en que, con indudable habilidad, los mandos militares se encargaban de promocionar a soldados provenientes de tribus distintas, a la vez que estimulaban los matrimonios interétnicos.

Otro rasgo característico del ejército mongol era su capacidad para mejorar constantemente la tecnología militar. Hasta que entró en guerra con el reino tangutio de Xi-Xia y después con el imperio de los jurchen -los territorios en los que se encontraron con los primeros ingenieros y aparatos mecánicos- el ejército mongol se basaba exclusivamente en la caballería. En primera instancia, su fuerza residía en la relación, más bien la fusión, que cada soldado establecía con sus caballos y con sus armas.

Cada guerrero partía hacia el campo de batalla provisto de varios caballos y de una dotación de arcos y flechas, equipado con una indumentaria que le permitía realizar viajes largos y con los alimentos básicos para su nutrición, a base de mijo y leche fermentada obtenida de las yeguas. Previamente, el entrenamiento tenía una importancia vital puesto que le proporcionaba la destreza en el manejo del arco y el caballo, la preparación del resto del armamento y el ensayo reiterativo de las tácticas militares.

La utilización de camisas de seda ejercía como armadura ya que actuaba como un envoltorio para las flechas que penetraban en el cuerpo, facilitando su extracción.

El halo de invencibilidad que acompañó al ejército mongol contenía otros ingredientes complementarios que también resultaron fundamentales. La preparación estratégica y táctica se acompañaba de una actitud siempre dispuesta a afrontar acontecimientos imprevistos, de modo que la capacidad de reacción ante lo desconocido llegaba a ser tan importante como la preparación previa que se llevaba a cabo. Igualmente, la sucesión de victorias nunca llevó a la obnubilación de los mandos militares, ni hizo que redujesen la prudencia a la hora de buscar el modo de minimizar las pérdidas de efectivos y de proporcionar la adecuada cobertura a cada flanco de ataque. Siempre estaban prestos a efectuar un repliegue a tiempo antes de sufrir una derrota de mayores consecuencias.

Gengis Kan y sus generales eran ajenos a cualquier veleidad aventurera, tratando de incurrir en los menores riesgos posibles y convecidos de que la victoria iba unida a su extraordinaria habilidad para crear las condiciones favorables para lograrla.


Fuente:
El poder sin metáfora: el imperio de Gengis Kan - Enrique Palazuelos

3 comentarios :

  1. Un ejército temible y sumamente preparado.
    Un saludo.

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  2. Espartacus, no se sabe dónde está la tumba. Nadie la ha encontrado aún.

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