17 de junio de 2011

Instrumentos de tortura utilizados por la Inquisición (II)

Continuamos con la extensa colección de instrumentos de tortura utilizados por la Inquisición, en su lucha contra el que se desviaba mínimamente de la doctrina impuesta por la Iglesia.

▪ Mordaza de hierro: La mordaza de hierro impedía a la víctima gritar mientras era torturada, para no perturbar la conversación de sus verdugos. El cuadro de hierro que se aprecia dentro del anillo se introducía en la boca de la víctima y el anillo era ajustado al cuello. Los condenados a la hoguera muchas veces eran amordazados de esta manera para que sus gritos no interfiriesen con las canciones sacras entonadas para la ocasión.


▪ La silla de interrogatorios: La silla de los interrogatorios era un instrumento básico para el inquisidor. Se sentaba a la víctima desnuda y, una vez empezado el interrogatorio, se podía incrementar el dolor presionando el cuerpo contra los clavos o golpeándolo.


▪ El potro: En el potro a la víctima se la colocaba tumbada, y ciertas fuentes afirman que se han dado casos de hasta 30 cm de estiramiento. Una longitud inconcebible producida por la dislocación de los huesos y el desgarro de algunos músculos.


▪ El rompe pulgares: Como su propio nombre indica, con este artilugio se presionaban los pulgares del reo hasta que quedaban completamente machacados. El resultado en términos de dolor alcanzado con este instrumento era altamente satisfactorio. No sólo fue utilizado por la Inquisición: los nazis emplearon algo similar durante la Segunda Guerra Mundial.


▪ El péndulo: El péndulo consistía en atar las manos de la víctima a su espalda y posteriormente izarla. Inmediatamente el húmero quedaba dislocado. Se podía aumentar la agonía añadiendo peso en los pies.


▪ La garra de gato: La garra de gato servía para desgarrar la piel de la víctima y despegar la carne de los huesos en cualquier parte del cuerpo.


▪ El quiebra rodillas: El quiebra rodillas, aunque también era usado para perforar y lacerar los brazos y las piernas, se aplicaba principalmente en las rodillas que quedaban completamente destrozadas.


▪ Collar de pinchos: El collar de pinchos pesaba siempre 5 kg y se colocaba alrededor del cuello de la víctima. Era un medio de ejecución: la erosión de la piel del cuello, mandíbula y hombros con la consiguiente gangrena y finalmente la erosión de los mismos huesos, producían un colapso letal en poco tiempo. Resultaba económico porque no requería el esfuerzo y pago de un verdugo, ya que hacía el trabajo por sí solo.



Fuente:
La "santa" Inquisición - Martín Careaga

2 comentarios:

Cayetano dijo...

La inteligencia humana puesta al servicio de la maldad puede alcanzar niveles insospechados.
Un saludo.

Deep Blue dijo...

Que terrible, y lo peor de todo? es que los mecanismos de tortura han ido mejorando con el tiempo. Sólo perdieron la precariedad.

Saludos!

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