3 de noviembre de 2014

Arquitectura gótica: Las catedrales

El arte gótico se desarrolló en Europa entre los siglos XII y XV. Este desarrollo comenzó en Francia y desde allí se expandió prácticamente por todo el continente. A la vez que surgía el arte gótico, Europa sufría grandes cambios, como la decadencia del Sacro Imperio Romano Germánico y del feudalismo en favor de las monarquías. El auge del comercio tras las cruzadas favoreció el desarrollo de las ciudades y apareció una nueva clase social burguesa. En el ámbito religioso también hubo cambios, la espiritualidad se volvió más humanizada y próxima a la naturaleza. La Orden del Císter, liderada por San Bernardo de Claraval fue la impulsora del desarrollo del gótico. El edificio más característico del estilo gótico fue la catedral.

Catedral de Saint Denis, cerca de París

La arquitectura gótica nació en París. La primera catedral construida fue la de Saint Denis, cuya construcción fue ordenada por el abad Suger. Pero la arquitectura gótica, no sólo se limitó a los edificios religiosos, poco a poco se introdujo en el mundo profano y se construyeron grandes palacios civiles.

La causa del surgimiento de este estilo, a parte del crecimiento de las ciudades –y por lo tanto una necesidad de iglesias más amplias– debe buscarse en la necesidad de plasmar el concepto teológico de la luz, que imperaba en la época. El abad Suger ordenó la construcción de su iglesia según su idea de la luz como elemento esencial de la simbología divina. Era la idea de la Ciudad Celestial o Nueva Jerusalén que aparece en el Apocalipsis de San Juan. Esta cosmovisión se pone de manifiesto en la altura de las catedrales y en sus grandes ventanales que las llenan de luz.

La catedral no es únicamente un lugar de culto. En ella también se discuten asuntos civiles, se celebran juicios y sus torres sirven como atalayas desde donde se ve venir a los ejércitos enemigos.

La construcción de una catedral gótica era una empresa colectiva muy compleja y muy costosa. Era necesario un alto grado de especialización técnica y una buena organización del trabajo.

El orgullo y entusiasmo de los habitantes de las ciudades, sobretodo de los nuevos burgueses, ayudaban a encontrar el dinero necesario para levantar las catedrales, desde la adquisición de los terrenos hasta el pago de los salarios, pasando por el transporte de los materiales. Se recibían donaciones y limosnas, y se utilizaba el dinero de multas y de la venta de indulgencias. Y cuando no había dinero los trabajos se interrumpían.

El maestro de obras era el arquitecto. Su nombre aparece con frecuencia en el pavimento de la nave, escrito en un laberinto como homenaje a Dédalo, arquitecto del rey Minos. El arquitecto debía poseer amplios conocimientos técnicos. En primer lugar elaboraba un plano del edificio, que presentaba a los promotores de la obra, clérigos, nobles o reyes. Una vez que el proyecto era aprobado, contrataba a los operarios que llevarían a cabo los trabajos. El trabajo debía estar muy bien coordinado para evitar que se retrasaran o interrumpieran las obras.

Había diferentes tipos de obreros con distintos niveles de cualificación. Los porteadores eran jornaleros y se les contrataba en el lugar. Los amasadores de mortero, en cambio, percibían una paga más elevada. En lo más alto del escalafón estaban los maestros y albañiles, encargados de dar forma a la piedra y de colocar cada sillar en su sitio.

Los canteros o maçons eran auténticos escultores. Tallaban figuras humanas o de animales y vegetales para decorar portadas y ventanas. Utilizaban escuadras y cartabones, entre otros instrumentos, que sólo ellos sabían usar, con los que tallaban perfectos sillares. Eran trabajadores libres o francos, de ahí el término francmaçon. Aunque una catedral gótica era la suma de todas las especialidades necesarias, la principal era la de los masones. Eran ellos quienes colocaban la primera piedra del edificio y la última.

Catedral gótica de Barcelona

La catedral gótica tiene las siguientes características:
  • Suele tener planta de cruz latina, dividiendo su sector longitudinal en 3 o 5 naves y en 3 naves el transepto.
  • El transepto se suele situar en el centro del edificio, alejándose de la cabecera.
  • Tiene girola sencilla o doble.
  • La cabecera es muy grande: rodeada de una corona de capillas radiales.
  • Se destaca el crucero con cimborrio.
  • Normalmente, en la nave central se sitúa el coro, sobretodo en las catedrales españolas.
  • Se destaca la fachada principal, aunque también tienen importancia las fachadas de los laterales del transepto.
  • En general, las fachadas tienen forma de H. Flanqueada por dos torres, generalmente  con 3 puertas, y en el centro el rosetón. Puede rematar en terraza (plana) o en torres apiramidadas o chapiteles.

Fuentes:
- Artecontacto
- www.selectividad.tv
- www.nationalgeographic.com.es
- Globedia
- Arteespaña

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