16 de junio de 2011

Instrumentos de tortura utilizados por la Inquisición (I)

De los instrumentos de tortura utilizados por la Inquisición podemos decir, lógicamente, que éstos estaban diseñados para causar al prisionero el máximo dolor posible. Y, para tal fin, los mismos inquisidores solían intercambiar fórmulas o técnicas de tormento. Algunos papas como Pío V (1566-72), incluso "enriquecieron" este aspecto de la Inquisición inventando ellos mismos algunos instrumentos de tortura. Y, por increíble que esto parezca, durante las sesiones de tortura los instrumentos también eran rociados con agua bendita.

Vamos a ver unos cuantos de estos instrumentos.

▪ La dama de hierro: La historia de los instrumentos de tortura registra muchos artefactos que funcionaban bajo el principio de un contenedor de forma humana y equipado por dentro con clavos que se encajaban en el cuerpo de la víctima al cerrar las puertas. El modelo más famoso ha sido la llamada "Dama de Hierro de Nuremberg". Los clavos penetraban en diferentes zonas del cuerpo, aunque no lo suficiente para matar inmediatamente a la víctima, a quien se dejaba así durante horas.


▪ La jaula colgante: En la jaula colgante se encerraba a la víctima desnuda, la cual perecía por hambre y sed. Usualmente, las víctimas en las jaulas habían sido torturadas y mutiladas, y sus putrefactos cadáveres se dejaban allí hasta que se cayeran los huesos a pedazos. El macabro espectáculo se instalaba en lugares públicos a la vista de todos para que sierviera de advertencia, y los cuervos y otras aves carroñeras también participaban de la fiesta.


▪ La rueda: La rueda se convirtió en un método de ejecución muy popular en toda Europa, desde la Edad Media hasta principios del siglo XVIII. A la víctima, desnuda, se la extendía sobre el suelo y se le sujetaban piernas y brazos a unos barrotes. El verdugo entonces golpeaba con el canto de la rueda todos sus miembros, pero no tan fuerte como para matar a la víctima.


▪ La sierra: La sierra se usaba con las brujas supuestamente preñadas por Satanás. Debido a la posición invertida en que se colgaba a la víctima, el cerebro estaba bien oxigenado y se impedía la pérdida general de sangre, por lo que la víctima no perdía el conocimiento hasta que la sierra le llegaba al pecho.


▪ La cuna de Judas: En la cuna de Judas la víctima era izada y posteriormente posicionada sobre la cúspide de la pirámide, para que esta penetrase el ano o la vagina. El verdugo controlaba la presión levantando o bajando el cuerpo y la víctima podía ser "mecida", o se la podía hacer caer sobre la cúspide repetidas veces.


▪ Látigos de acero: Los látigos de acero parecen armas de guerra pero son instrumentos de tortura. Las cadenas variaban en cuanto a diseño, y algunas tenían navajas y otras pinchos.


▪ El látigo de cuerdas: El látigo de cuerdas, inofensivo a primera vista, tenía un propósito específico: desollar. Se dejaba remojar en agua con una solución de sal y azufre y a cada cuerda se le colocaban "estrellas" de hierro en la punta. Al aplicarlo sobre la espalda o vientre de la víctima la carne se reducía a pulpa. En ocasiones algunos órganos internos, como el hígado o los intestinos, llegaban a quedar expuestos.


▪ La cigüeña: La cigüeña es un instrumento para mantener a la víctima restringida de movimiento. Provocaba violentos y dolorosos calambres en poco tiempo, primero en los músculos abdominales y del recto, y después en los pectorales, cervicales y los de brazos y piernas. Con el paso de las horas se combinaban todos los calambres para producir una continua agonía.


▪ El rompe cráneos: En el rompe cráneos el mentón de la víctima se coloca en la barra inferior y el casquete es empujado hacia abajo por el tornillo. En el proceso, primero se revientan los dientes en sus cavidades y el hueso circundante es destrozado. Luego se salen los ojos y, finalmente, el cerebro se escurre a través del cráneo fragmentado.


▪ El barril: El barril se imponía a aquellos a quienes se deseaba exponer al escarnio público. Existían dos tipos de barril: uno cerrado con el fondo lleno de excrementos u orines, y otro abierto para que la víctima pudiera caminar bajo el enorme peso del artefacto.


▪ El tenedor del hereje: El tenedor del hereje consistía en cuatro pinchos que eran clavados bajo la barbilla y en el hueso del esternón. Impedía a la cabeza realizar cualquier movimiento y el reo apenas podía murmurar con voz prácticamente inaudible.


Nota: Esta es la primera entrada de una serie de dos.


Fuente:
La "santa" Inquisición - Martín Careaga

10 comentarios:

Jose Antonio Bejarano dijo...

Esta exposición tuve el placer de visitarla hace varios años en Toledo. Entré con mis niños y salimos espantados. Ahora la recuerdan y comentamos los distintos instrumentos. El dispositivo menos sofisticado pero más "eficaz", por así decirlo, me pareció la española jaula colgante.
Didáctica entrada.
Para no olvidar, para no repetir.

ROSA DE CYAN dijo...

A pesar de los siglos transcurridos desde su abolición, estas imágenens me hacen sentir vergüenza y ganas de llorar. Un lejano recuerdo, desde luego, pero suficientemente expresivo para que no olvidemos en que nos podemos llegar a convertir los humanos a poco que nos descuidemos. Autswitz no está tan lejos.
Saludos

alfonso dijo...

Vaya, que entrada mas interesante y cruda a la vez. Inquieta pensar los dolores inhumanos que esas personas (en su inmensa mayoria inocentes) tuvieron que padecer por no comulgar con la Iglesia. Menos mal que con el paso del tiempo "algo" de cordura hemos ido adquiriendo.

Un saludo

Cayetano dijo...

Bonitos instrumentos. En Santillana del Mar, Garganta la Olla y Aranjuez tuve ocasión de ver algunos de estos artilugios. Falta la silla del dentista y la discografía del Fari. Jejeje.
Un saludo.

Kassiopea. dijo...

Yo vi una buena colección de artilugios de estos en el Museo de la Inquisición de Carcassonne. Algunos ponen los pelos de punta.

kamikaze dijo...

Tremenda. No he sido capaz de ir a ver la exposición porque me conozco y se que esto me impresiona muchísimo. Hoy me he hecho la valiente y he leído algunos...
Macabro, aberrante... ¿Con que derecho?

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

Sí, también yo he visto alguna exposición sobre estas máquinas infernales de dolor y sufrimiento. Pero aquí en tu artículo, conforme iba viendo tu entrada, me parecía imposible que el siguiente artilugio fuese más siniestro que el visto, y casi siempre me he equivocado; ahora, el de la sierra es terrorífico, y el rompecraneos no digamos. Y es que el hombre, y no sólo en tiempos de la inquisición, sino en todo tiempo, también ahora, aunque a veces no nos enteremos, se las pinta solo para hacer el mal. Un interesante artículo que veo tiene continuación. Para seguir con los pelos de punta. Un abrazo, amiga.

Deep Blue dijo...

Simplemente A B E R R A N T E!!

Por algo la iglesia pide perdón hasta el día de hoy y es algo que les pesará por el resto de los años.

No comento nunca, pero esta entrada merecía un comentario.

Saludos.-

Raul Rentero dijo...

yo estuve en el museo de la inquisición de Santillana del Mar y salí "mareado", no ya por los artilugios de tortura en sí que allí tienen, que también, sino por los grabados donde se muestra cómo se usaban. En fin, es el mundo del que venimos y no podemos olvidarlo.
un saludo desde el maestrazgomagico.blogspot.com
RAUL

Miguel Tarilonte dijo...

¿A qué inquisición se está refiriendo? La "dama de hierro" es germánica, por ejemplo...

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