11 de julio de 2009

Akhenatón y su revolución religiosa

Amenofis IV (1372-1354 a.C.), llamado posteriormente Akhenatón, es una de las más importantes personalidades del Imperio Nuevo Egipcio, no por sus hazañas políticas, sino porque su intento, aunque efímero, de una renovación religiosa le coloca entre los grandes fundadores de nuevas creencias. Reunía en sí los caracteres físicos y espirituales de distintos pueblos: egipcio por su padre Amenofis III; semítico por su madre, una princesa fenicia, e indoeuropeo por su abuela, de origen mitanni. Esta mezcla racial y la educación que desde un principio recibió habían de desembocar en una personalidad que podríamos llamar excéntrica si consideramos el ambiente general que le rodeaba. Efectivamente, desde niño fue educado en las ideas de la cosmogonía solar y siempre se sintió atraído por las especulaciones filosóficas. De todo ello surgió en él un ideal religioso que se apartaba totalmente de las tradicionales creencias del pueblo egipcio. Y cuando, muerto su padre, sube al trono a la edad de quince años, se nos muestra como un rey pacífico que deja de lado toda política externa militar, a pesar de la crisis que padecía el imperio egipcio y que se dedica con ahínco a la implantación de esa nueva religión, de la que se considera su depositario en la tierra. En realidad, aparentemente, la nueva religión no era del todo desconocida. Ya desde muy antiguo, en Heliópolis se rendía culto al dios Sol, bajo las denominaciones de Ra o Amón y representado como una figura humana, masculina, con cabeza de halcón. Este culto coexistía pacíficamente con otros muchos en un plano de igualdad. Pero durante la dinastía XVIII había adquirido una manifiesta preponderancia el dios Amón, reflejada en el poder religioso y político de sus sacerdotes. Lo que se propone el rey es una depuración de ese mismo culto solar. Concibe a Ra como un espíritu puro y le despoja de todos los mitos que le rodeaban, en los que aparecía con figura de hombre. Este espíritu puro recibe la denominación de Atón y desde ese momento es representado como un disco rojo, del cual parten unos rayos que se prolongan hasta acabar en unas manos que llegan a tocar al rey y a la reina para transmitirles la vida y el poder. La primera decisión que toma es la de nombrarse a sí mismo sumo sacerdote de Atón, despojando de su hegemonía al sacerdote de Amón, que hasta entonces había sido la personalidad política y religiosa más importante después del faraón. Esto da lugar a una crisis interna, que estalla violentamente al cuarto año de su reinado. Amenofis IV decide entonces romper de raíz con todo lo anterior a él; suprime los cultos de todos los dioses y manda destruir todas sus imágenes. Esta persecución se intensifica cuando de Amón y de sus sacerdotes se trata, por lo que algunos autores han querido ver en esta reforma un intento de acabar con la supremacía de la clase sacerdotal y devolver al poder real su carácter absoluto, tanto en el terreno político como en el religioso. El rey abandona Tebas, la capital del imperio, y construye una nueva ciudad llamada Akhetatón, que significa "Horizonte de Atón" (actual Tell el-Amarna). Él mismo cambia su nombre de Amenofis IV por el de Akhenatón, cuyo significado es "Servidor de Atón". ¿En qué consiste esta nueva doctrina solar? Entre los textos aparecidos en El-Amarna se conoce el "Himno a Atón", compuesto por el mismo rey, que resume los puntos más esenciales:
"Único Dios, tú que no tienes igual, tú que has creado la Tierra según tu corazón, cuando estabas solo, los hombres, todos los animales domésticos y salvajes, todo lo que está sobre la Tierra y marcha con sus pies, todo lo que está en el cielo y vuela con sus alas... Tú has colocado a todos los hombres en su lugar y tú provees sus necesidades..."
Se deduce de este fragmento que existe un solo Dios, anterior a todas las cosas. Los seres animados e inanimados son consecuencia de un acto de voluntad y amor de Dios. Pero además de este primer acto creativo existe un acto continuo de creación, consistente en mantener todo lo creado y en proveer a las necesidades de todos los seres vivientes. Por otra parte, como procedentes de Dios, todas las cosas que hay en el mundo y que acaecen al hombre son buenas. Esto da a la religión un carácter optimista; el hombre puede alcanzar la felicidad por medio del conocimiento del bien y la verdad. En otro fragmento del himno se nos presenta esta religión con un carácter marcadamente universalista:
"...Tú que has creado... los países extranjeros, la Siria y la Nubia, y la tierra de Egipto..., sus lenguas hablan de modo distinto, como son distintos su piel y su aspecto, pues que tú has diferenciado a los pueblos... Tú creas la vida de todos los pueblos alejados... Hay un Nilo en el cielo para los pueblos extranjeros...".
Es la primera vez que Dios rebasa las fronteras de su imperio para extender su providencia sobre todos los demás pueblos. Aquí se podría ver una segunda intención política: el propósito de unir a los pueblos tan dispares que forman parte del imperio mediante unos mismos ideales religiosos. Finalmente dice:
"Tú (Atón) estás en mi corazón, pero no hay otro que te conozca sino tu hijo (Akhenatón)..."
Akhenatón es el profeta de Atón, el depositario de su doctrina. Se considera a sí mismo como hijo del dios; por tanto, como participante de su divinidad. Él es la encarnación de Dios sobre la tierra, el intermediario entre los hombres y la divinidad. Así pues, el pueblo, en vez de dirigirse directamente a Atón, rinde culto diario a Akhenatón en su palacio. Por otra parte, el culto se populariza, ya no es exclusivo de unos cuantos sacerdotes, sino que interviene todo el pueblo; se sustituye el lenguaje literario por el utilizado en la vida diaria, que es el que conoce el pueblo. Hay que destacar que, frente a esta manifiesta superioridad del rey, todos los demás hombres son considerados por igual, sin influir riquezas ni títulos; únicamente la inteligencia puede establecer diferencias. Las ideas de ultratumba no cambian en su esencia; continúa la idea de supervivencia más allá de la muerte, pero apartándose de todas las creencias mitológicas. ¿Tuvo esta religión arraigo en el espíritu egipcio? Examinando la historia posterior, vemos que no. El intento de implantarla finalizó con la muerte de su fundador. Su sucesor Tutankhatón cambia su nombre por el de Tutankhamón, hace las paces con Amón y sus sacerdotes y regresa a Tebas. Realmente fue un tiempo muy corto para realizar una reforma de esta índole. La idea del politeísmo y el gusto por las complicadas mitologías estaban demasiado arraigados en el alma egipcia para que pudieran ser rápidamente desplazados por una religión tan espiritual que atacaba precisamente estas creencias, que habían sido el sustento espiritual del pueblo egipcio durante muchos siglos.

8 comentarios :

  1. Si, no parecía un pueblo capaz de aceptar facilmente algo tan simplificado. Debian de ser complicados de narices, madame.

    Me voy una semanita, pero he programado alguna que otra entrada. De todos modos pronto regresaré por aqui.

    Hasta pronto!

    Bisous

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  2. Cuando las creencias están tan arraigadas es muy dificil cambiarlas.. Curiosísimo este post, no tenía yo muy claro este tema, la verdad.

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  3. Es un personaje atrayente y misterioso. Algunso investigadores actuales han construido la teoría de que Akhenatón es el propio Moisés. El príncipe egipcio reconvertido al único dios judío, el enviado que les sacaría del país opresor.

    De hecho la muerte del faraón aún continúa en el misterio y poco después se inició, tras el reinado de varios faraones efímeros, el de Ramsés II, al que todos apuntan como faraón de los relatos bíblicos. ¿Pudo Akhenatón huir al desierto, convertirse en Moisés y regresar a Egipto para liberar a su pueblo, el pueblo de sus antepasados?

    Un besazo

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  4. Este era el que estaba casado con la Nefertiti?

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  5. Vive l'Empereur!

    ¡Bienvenido/a lector/a! Esta aventura por recorrer el Mundo de la mano del Emperador Napoleón Bonaparte (1769-1821) nació el 30 de Abril 2009, día en el que además, Napoleón vendió Luisiana a los Estados Unidos por 80 millones de francos.

    http://vivelempereur.blogspot.com/

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  6. La Luz siempre estuvo con la humanidad, ha tomado forma y diferentes nombres....y su ensenanza es la misma. Solo el corazon puro puede reconocer al Hijo del Sol, q estuvo esta y estara por siempre. Quien tenga ojos q vea, quien tengo oidos q oiga"...Informacion muy certera gracias!

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