28 de febrero de 2009

La Rumanía de Ceaucescu

Todos recordamos (excepto los que sean muy jóvenes), los sucesos ocurridos en Rumanía en diciembre de 1989, cuando asistimos en directo por televisión a la caída de un dictador. Pero ¿quién era este hombre y cómo se vivía bajo su yugo? Nicolae Ceaucescu nació en Scornicesti, Rumanía, el 26 de enero de 1918 en el seno de una familia campesina. Fue miembro del ilegal Partido Comunista Rumano antes de la II Guerra Mundial. Perteneció a la Unión de Juventudes Comunistas cuando Rumanía estuvo bajo la influencia soviética. Su política desafiaba la supremacía de la Unión Soviética en el país, lo que le convirtió en una figura popular. En 1974 se convirtió en presidente de Rumanía. El régimen de Ceaucescu gozó durante algún tiempo de buena imagen en occidente, debido a su política independiente respecto a la URSS, aunque en realidad fue uno de los sistemas más corruptos y despiadados de Europa. La Securitate (policía secreta rumana), ejercía un férreo control sobre la libertad de expresión, y no se toleraba ningún tipo de oposición al régimen. Para pagar la deuda externa, Ceaucescu ordenó la exportación de casi toda la producción del país, lo que supuso la escasez de comida y medicamentos. Instituyó el culto a su persona, e incluso usaba un cetro de presidente. Se otorgó a sí mismo el título de Conducator. Las reformas urbanísticas

El dictador ordenó la demolición de buena parte de la capital, Bucarest, incluídos edificios históricos, para construír grandes avenidas y un gran palacio; el llamado Palacio del Pueblo, al que el pueblo obviamente tenía vetada la entrada. Este palacio es el segundo edificio más grande del mundo después del Pentágono; cuenta con 325.000 metros cuadrados y su interior fue decorado con los mejores mármoles, alfombras y maderas. En estas cosas gastaba el dinero público mientras el pueblo pasaba penurias. Fuera de la capital, planificó la demolición de pueblos enteros para trasladar a los habitantes a las ciudades, siguiendo un plan de industrialización. La planificación familiar En la Rumanía de Ceaucescu, las familias estaban obligadas a tener un mínimo de cuatro hijos. Se creó la Ley de Continuidad Nacional, y se debían parir el mayor número de hijos por deber patriótico. Estaban completamente prohibidos los anticonceptivos y el aborto, y los embriones humanos fueron declarados propiedad estatal. A consecuencia de esto, miles y miles de niños fueron abandonados y se calcula que más de 10.000 mujeres perdieron la vida en abortos clandestinos. El lado femenino del régimen Dicen que fue Elena Ceaucescu, la esposa del dictador, la que debido a su fuerte carácter llevaba realmente las riendas del régimen. Era una mujer ignorante y sin cultura que apenas llegó a terminar los primeros cursos de la educación básica, pero se hacía presentar como una científica de talla mundial. A Elena se le atribuye la inoculación del virus del SIDA a niños huérfanos para probar en ellos remedios contra la enfermedad. También salió de su boca la orden de disparar contra los disidentes que se manifestaban en Bucarest durante la revuelta que derribó el régimen: "Los matáis y los echáis en fosas comunes. Que no quede vivo ni uno, ¡ni siquiera uno! "

La caída El 17 de diciembre de 1989, Ceaucescu ordenó al ejército y a la Securitate disparar contra la población que se manifestaba en Timisoara. El 22 de diciembre, en Bucarest, el dictador se dirige a la población mediante un discurso. Todo transcurría dentro de la normalidad, pero de pronto empiezan a abuchearle y Ceaucescu sorprendido para su discurso. La Securitate dispara a los manifestantes, pero el ejército les apoya. Ceaucescu y su esposa tuvieron que salir huyendo pero finalmente fueron apresados. Tres días después fueron juzgados en juicio sumarísimo por un tribunal militar y ejecutados.

3 comentarios :

  1. Que horror, madame.
    Me ha impresionado eso de que cada familia estuviera obligada a tener 4 hijos.
    Y que sucedia si no venian? Porque a veces resulta que cuando mas los quieres es cuando menos se consigue.
    Que barbaridad. Tuvo que ser realmente terrible esa epoca.

    Un saludo

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  2. Ya ves, Dame Masquée. Era por ley, y los embriones propiedad del estado. Al dictador le daba igual si las parejas tenían algún problema para concebir hijos.

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  3. Leyéndote como siempre aunque no comente porque poco puedo decir de entradas tan espectaculares.

    Mejor demostártelo de la mejor manera que sé:
    http://montse-montseblog.blogspot.com/2009/03/kurt-y-tashano-reincidentes-en-poco.html

    Espero que te guste y besitosssss

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