28 de enero de 2011

La guerra de los boers

El término bóer -voz holandesa que significa colono- se aplicó a los primeros colonizadores de las Provincias Unidas que se fueron estableciendo en el cabo de Buena Esperanza a partir de 1662, y a sus descendientes afincados en Orange y Transvaal durante el siglo XIX. Los primeros colonizadores tuvieron que enfrentarse al acoso de la Compañía de Comercio holandesa que, favorecida por el Estado y sostenida por el capital de la burguesía comercial, los trataba como a subordinados inferiores, y a la hostilidad de las poblaciones hotentotas y bosquimanas, que, expulsadas por los bóers de sus fértiles tierras, intentaron recuperarlas una y otra vez. Con el tiempo, la población bóer fue aumentando, así como sus rebaños, lo que originó su desplazamiento hacia el norte y el este y nuevos enfrentamientos con los nativos y con la propia Administración holandesa.

Pero fue la llegada de colonos ingleses lo que motivó grandes desplazamientos de boers y dio origen al conflicto. En 1805 los ingleses ocuparon Ciudad del Cabo y, diez años después, el Congreso de Viena les entregó este territorio. A partir de entonces, los boers vivieron bajo administración inglesa, lo que provocó agitaciones y problemas.

Los boers se desplazaron hacia el interior del continente cruzando los ríos Vaal y Orange. Fueron más de 10.000 familias las que efectuaron la "gran Trek" (emigración), en 1837. Como consecuencia de ello, los emigrantes crearon las repúblicas de Transvaal y Orange. Sin embargo, el expansionismo inglés, siguió avanzando y tomó el control de la ciudad de Natal. Entre 1852 y 1854, los ingleses admitieron la existencia de las dos repúblicas, interrumpiendo su agresiva penetración hacia los territorios del interior, hasta que se descubrieron riquezas diamantíferas en sus tierras.

Familia bóer
En 1877, la Gran Bretaña proclamó su soberanía sobre Transvaal, lo que provocó la resistencia de los colonos boers. Después de algunos combates adversos a los ingleses, terminaba la primera guerra boer con un nuevo reconocimiento de la independencia y soberanía de ambas repúblicas. Sin embargo, Inglaterra no cejará en su intento de ocupar aquellos territorios.

En 1884, cuando se descubrió oro en Transvaal, el imperio británico fomentó la entrada de aventureros sin escrúpulos que provocaron desórdenes en las repúblicas boers. La situación de tensión llegó a tal extremo que, en 1899, el Presidente de Transvaal, Paul Kruger, para mantener a raya las pretensiones inglesas, puso medidas restrictivas para la concesión de los permisos de explotación a los ingleses. La tensión aumentó a tal nivel, que la guerra no tardó en desencadenarse.
Los boers invadieron las colonias británicas de El Cabo y Natal, poniendo cerco a Ladysmith, Mafeking y Kimberley, donde derrotaron a una fuerza expedicionaria inglesa. Al mismo tiempo un pequeño ejército boer penetraba en la provincia de El Cabo derrotando a los ingleses en Stomberg.
Conmocionados por las derrotas, los ingleses comenzaron a acumular tropas y cañones. Para oponérseles, los boers apenas tenían artillería y estaban escasos de municiones. En tres frentes los ingleses iniciaron la ofensiva, sólo para sufrir una nueva derrota en Spionkob. Pero, en febrero de 1900, lograron su primera victoria en Paardeberg y ocuparon Orange. En junio de 1900 invadían Transvaal y derrotaban a los boers en Diamond Hill y Belfast.
Tras la ocupación de Orange y Transvaal los británicos ven la guerra ganada. Los bóers inician entonces una guerra de guerrillas a la que los británicos responden con expediciones contra las familias bóers. Queman las granjas y los campos, destruyen las cosechas e internan a las mujeres y a los niños. En 1902, 100.000 mujeres y niños bóers se hallan en campos de prisioneros, 30.000 hombres son prisioneros de guerra y han muerto 6.000 bóers y 22.000 británicos. En 1902 se reúne una asamblea de las repúblicas para establecer las condiciones de paz. Con 56 votos a favor y 4 en contra deciden el fin de la guerra. Renuncian a su independencia y reconocen el dominio de Gran Bretaña.
La de los boers presenta el triste antecedente de haber sido la primera guerra en que se utilizaron masivamente los campos de concentración para la población civil.

Campo de concentración para boers

Fuentes:
- Tripod.com
- mgar.net

3 comentarios:

CAROLVS II, HISPANIARVM ET INDIARVM REX dijo...

Siempre me ha llamado la atención la historia de estos colonos holandeses desarraigados, conocidos como boers o afrikaaners. El hecho de ser atacados por todos lo flancos, nativos y nuevos colonos ingleses, forjaron su carácter radical, siendo uno de los pueblos en los que actualmente tienen más peso las ideologías de ultraderecha y que son fuente constante de conflicto desde la fundación de la nueva república sudafricana de Mandela, donde siguen siendo una minoróa odiada y siempre a la defensiva.

Un saludo.

ROSA DE CYAN dijo...

Arturo Perez Reverte en su novela “El Asedio” dice por boca de su protagonista femenina que ‘los ingleses solo son aliados de sí mismos’ y que apelar a su mediación es como meter al zorro en el gallinero. Y parece aque no le falta razón.

Un saludo.

Cayetano dijo...

Lo que nadie podría pensar es que esta guerra colonial iba a tener repercusiones a medio plazo por las simpatías que mostró el Kaiser Guillermo II hacia los bóers en contra de los ingleses, lo que provocaría gran malestar entre los británicos y su acercamiento a Francia. Un movimiento estratégico que dará lugar a la creación de la Triple Entente, incorporando a Rusia al club. El enfrentamiento estaba a merced de cualquier eventualidad.
Un saludo.

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