17 de enero de 2011

El Cisma de Occidente

El Cisma de Occidente (1378-1429) fue sin duda uno de los sucesos más lamentables de la historia del cristianismo, una crisis religiosa que salpicó a todos los países católicos que tuvieron que posicionarse sobre el problema.

Urbano VI
Se produce cuando a la muerte en el año 1378 de Gregorio XI -que había trasladado a Roma la sede papal desde Aviñón-, los cardenales romanos eligieron como sucesor al italiano Urbano VI. Un colegio de cardenales disidentes se opusieron al candidato romano y proclamaron a Clemente VII (el cardenal Roberto de Ginebra) que instaló su sede de nuevo en Aviñón, lo que originó la división en el seno de la Iglesia. Los dos papas electos se excomulgaron el uno al otro y el Cisma quedó abierto.

Clemente VII
La oscuridad del problema estaba en que la clave de la legitimidad de uno u otro papa dependía de algo tan difícil de comprobar como la validez de la elección de Urbano VI. Se trataba, en suma, de dilucidar si la presión popular había influido en el ánimo de los cardenales hasta el extremo de privarles de libertad y hacer inválida, en consecuencia, la primera elección. Y todo dependía de una circunstancia imposible de establecer con certeza, como era la influencia que había tenido el miedo en el voto del Sacro Colegio. La confusión creada por el Cisma hizo que la cristiandad se escindiera y los reinos se adhiriesen a una u otra “obediencia”. Sucedió así hasta con los propios santos, y mientras Santa Catalina de Siena se mantuvo al lado de Urbano VI, San Vicente Ferrer militó en la “obediencia” al papa Clemente.

Benedicto XIII
El sucesor de Urbano VI, fue Bonifacio IX, quien ocupó el cargo entre los años 1389 y 1404, y el de éste, Gregorio XII (1406-1415). El de Clemente VII, fue Pedro de Luna, que tomó el nombre de Benedicto XIII. Un grupo de cardenales romanos y otros aviñoneses resolvieron entonces celebrar un concilio para poner fin al Cisma. El concilio, reunido en Pisa en 1409, declaró depuestos a los dos pontífices reinantes y eligió un nuevo papa, Alejandro V. Pero esta elección, lejos de poner remedio, no hizo más que aportar un nuevo elemento de confusión: los papas de Roma y Aviñón rehusaron abdicar, con lo que la cristiandad quedó dividida no ya en dos, sino en tres obediencias. Se había llegado a una situación límite, y ante ella tomó cuerpo la idea de que tan sólo un concilio universal sería capaz de resolver la crisis de la Iglesia. Esta idea encontró un entusiasta valedor en el recién elegido emperador alemán Segismundo, que consiguió convocar el concilio ecuménico de Constanza.

Martín V
Segismundo y Juan XXIII (sucesor de Alejandro V) protagonizaron una contienda que terminó con la huida del papa, que una vez capturado terminó en prisión el 29 de mayo de 1415.
Gregorio XII renunció y se depuso a Benedicto XIII el 26 de julio de 1417 acusado de hereje, el último de los tres papas que continuaba en el mando.
El desenlace definitivo se produjo el 11 de noviembre de 1417, cuando fue elegido como único papa Odo Colonna, a partir de entonces Martín V, quien se mantuvo como jefe supremo de la Iglesia hasta 1431.


Fuentes:
- Apodos reales: historia y leyenda de los motes regios – Javier Leralta
- Artehistoria
- La Guía 2000
- Historia breve del cristianismo – José Orlandis Rovira

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6 comentarios:

Cayetano dijo...

Es lo que tiene el poder. En todas partes se lucha por conseguirlo. La Iglesia no se salva. En efecto, "un suceso lamentable". Uno más diría yo de una larga lista.
Un saludo.

CAROLVS II, HISPANIARVM ET INDIARVM REX dijo...

Desde luego un asunto lamentable, en el que cada cual se ponía al lado del papa que más le convenía y ninguno estaba dispuesto a abandonar su posición...menos mal que al final brilló un poco de lucidez pues sino la Iglesia se habría debilitado enormemente lo que habría provocado guerras y un retroceso de la cultura occidental...por su parte el Papa LUna sguiría rerinando en Peñíscola con su pequeña corte fiel, pero esa ya es otra historia.

Un saludo.

Pedro de Mingo dijo...

Interesante historia. Les recomiendo si quieres saber más sobre el Papa español o Papa Luna que visiten el pueblo de Illueca, en Aragón, allí encontrarán en perfecto estado su enorme palacio.
Un saludo.

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

Pese a todo, a Benedicto XIII no le faltaban algo de razón. Testarudo resistió en Peñiscola, convencido de tener toda la legitimidad por ser el único cardenal vivo anterior al cisma; puesto que sólo los cardenales pueden elegir papa, siendo el único anterior al cisma se eligió a sí mismo. Excelente resumen de la lucha por un poder espiritual pero también terrenal. Saludos.

JOSE EDUARDO DE VICENTE GARCIA dijo...

El papado en esos tiempos era más bien una lucha política entre grandes familias por el poder.
Un saludo.

BOIRA_A dijo...

Desde laterraza De donde sacas vuesa merced que se eligio papa asi mismo?
El actuo rectamente, siempre dijo que si cedia de sus derechos haria un grave daño a la Iglesia
El concilio de Trento manifestó que el conciliarismo no es legitimo y el Concilio Vaticano I, manifestó que el papa era infalible
Lo que se discuté aun hoy es si la eleccion de Urbano VI, fue o no legitima

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