10 de noviembre de 2010

La espada samurái

Los samuráis acostumbraban a llevar dos espadas. La más larga, la katana, era el arma principal en la batalla. La espada corta, el wakizashi, se usaba también en combate y, de ser preciso, en el suicidio ritual.

Para el orgulloso samurái, no había posesión más preciada que su espada. Se colocaba una espada en la habitación del samurái el mismo día de su nacimiento y también se depositaba una espada en su lecho de muerte al morir. A lo largo de su vida, el samurái acostumbraba a dormir con su espada cerca de su almohada y la llevaba consigo dondequiera que fuese.

Las espadas eran siempre tratadas con respeto. Cuando se visitaba a otro guerrero, el samurái podía colocar su katana en un armero especial cerca de la puerta o bien se le permitía a un criado llevársela sobre un paño de seda, pero siempre se quedaba con el wakizashi en su cinto.

Las espadas de los samuráis pasaban de generación en generación. Cualquier falta de respeto a la espada de un samurái era vista como un insulto a toda su familia. Se consideraba una grave ofensa tocar de cualquier forma la espada de otro sin su permiso, una afrenta que podía resultar en un cruento duelo. Por este motivo, los samuráis tenían que tener cuidado para no rozarse entre sí al andar por la calle.

Katana
Los samuráis también creían que las mejores hojas de los mejores fabricantes de espadas tenían poderes espirituales en sí mismas. Las espadas que habían sido usadas en combate eran especialmente apreciadas. Pero los samuráis adinerados también buscaban nuevas espadas de espaderos famosos.

Aquellos que hacían las espadas eran reverenciados como artistas y hombres santos, y el taller de un forjador de espadas era considerado como un templo, donde se realizaba un trabajo sagrado. Se pensaba que la personalidad de un espadero pasaba a formar parte de sus obras. Así que antes de forjar una espada, un maestro forjador ayunaba para purificarse. Colgaba por su taller plegarias escritas en papel de arroz y se vestía con kimonos blancos, como un sacerdote, para trabajar en la forja encendida. Mientras trabajaba mantenía una concentración absoluta.

La espada de un samurái estaba hecha de hierro y acero, calentada en la forja y enfriada sucesivamente, o templada en una mezcla de aceite y agua. El acero era trabajado con el martillo, modelado una y otra vez hasta conseguir cuatro millones de láminas de metal. La hoja de la espada era muy dura y extremadamente afilada, pero el cuerpo de la misma era más suave y flexible. Una vez acabada, la espada era guarnecida y se le añadía un mango decorado, tras lo cual la nueva espada podía ser probada en el cuerpo de un criminal.

Wakizashi
A la manera de un artista, un maestro hacedor de espadas solía firmar su trabajo. Pero el más famoso de todos los espaderos, Masamune (1264-1343), fabricó espadas tan peculiares que no necesitaba firmarlas. Masamune era tenido por un hombre profundamente religioso y se decía que sus espadas poseían un gran poder espiritual.

El principal rival de Masamune, Muramasa, fue también un hábil espadero. Pero Muramasa amaba la guerra. Sus espadas eran tan fuertes que podían cortar un casco como si fuese un melón. Sus armas tenían sed de sangre. Se decía que los samuráis que poseían las malvadas espadas de Muramasa se volvían locos, incapaces de parar de matar, hasta que finalmente volvían las espadas contra sí mismos.
Según la leyenda, una manera de comprobar la diferencia de carácter entre las espadas de Masamune y las de Muramasa era poner una de cada, de pie, en una corriente de agua. Las hojas que flotaban en el agua evitarían la espada de Masamune, llegando de una pieza al otro lado. Sin embargo, se verían atrapadas sin remedio por la mortal espada de Muramasa y acabarían cortadas en dos.


Fuente:
Breve historia de los samuráis – Carol Gaskin, Vince Hawkins

6 comentarios :

  1. Hola Casiopea, me gustó este artículo, sobre todo lo atinente a los fabricantes de espadas. Por cierto ¿Podría proponerte algo?...Entra en mi blog www.tigrero-literario.blogspot.com y te vas al índice en la sección JAPÓN y buscas la entrada: FUJITA/ CUANDO UNA ESPADA DE SAMURAI SURCÓ LOS CIELOS DE OREGON Te aseguro que te va a encantar.

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  2. Curiosa forma de distinguirlas, madame. Lo mio es el florete. No se qué tal se me daría manejar una de estas espadas, pero no crea que no me apetece probar.

    Feliz dia

    Bisous

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  3. Yo es que más allá del cuchillo de cocina...

    Bonita entrada. No sabía que la espada era como el alma.

    Un saludo.

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  4. Tuve la ocasión de practicar esgrima japonesa durante un par de años, la verdad es que es una parte fascinante de la cultura japonesa, algo así como la guerra hecha arte (matar pero haciéndolo de forma bonita...)

    ¡Buena entrada!

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  5. Sería interesante comparar los aceros de una catana japonesa y una espada toledana. Me ha gustado leer sobre un asunto del que reconozco no saber mucho. Saludos.

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  6. Curiosa entrada sobre el mundillo que rodeaba a los samuráis, en este caso a sus espadas. Habría que ir con cuidado de no rozarse con la catana de alguno de ellos para no tener problemas. No sé si valdría un "perdone, no ha sido mi intención tocarle a usted nada de nada." Jejeje.
    Un saludo.

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