28 de octubre de 2010

El comercio en la Alta Edad Media

Desde el siglo X cobran gran importancia los comerciantes y artesanos. Particularmente éstos como productores de nuevos bienes, cada día más necesarios para la vida urbana, y los comerciantes como distribuidores de dichos bienes o mercancías. El florecimiento del gran comercio internacional, desde el siglo X, tanto terrestre como marítimo, es una consecuencia natural de la expansión agrícola y ganadera.

Desde el siglo X la figura del mercader y la del burgués, que pueden coincidir, toman carta de natualeza en la organización de la sociedad del Occidente europeo y su papel irá en aumento a lo largo de los siglos inmediatos.
Los mercaderes no pueden desarrollar sus actividades tan sólo en un lugar determinado, si desean prosperar, y se ven obligados a asociarse para viajar con mayor seguridad y aun a armarse. El tránsito de las caravanas de mercaderes requiere una organización interior y la necesidad crea al jefe de la caravana.

Los mercaderes que realizan largos y pesados viajes, por tierra o por mar, con incontables peligros, transitan de un lugar a otro con sus criados y acémilas, llevando productos de poco peso y altos precios y, para defenderse de ladrones y asesinos que acechan a su paso, van armados y acompañados de gentes de armas. Desde el siglo X al XII se multiplican los mercados locales y se van creando ferias en torno a los núcleos urbanos importantes donde, en ocasión de festividades solemnes que suelen llevar aparejadas las fiestas y el jolgorio, con la consiguiente reunión de gentes de procedencia y condición muy diversas, los mercaderes pueden hallar la oportunidad de realizar buenos negocios. A su alrededor aparecerán los primeros cambistas y banqueros, dispuestos a realizar también su negocio cambiando unas monedas por otras a precios inferiores al de su valor real. O los propios mercaderes se convertirán en cambistas. La circulación monetaria, cada vez más intensa, favorecerá los intercambios frente al canje de unas mercancías por otras. El mercader avisado sabe dónde sobran determinadas mercancías para comprar más barato, y dónde faltan y se desean para venderlas más caras, ya sea mediante el trueque, ya mediante el pago de dinero contante y sonante.
El mercader sabrá manejar las armas y protegerse con ellas. Las milicias urbanas no estarán formadas por profesionales de las armas, sino por gentes que, habiendo hecho del trabajo artesano o del comercio su medio de vida, poseen armas y saben usarlas para proteger sus vidas y sus intereses.

En el orden social de la época, los mercaderes y los burgueses en general, siguen constituyendo una minoría, incluso dentro del orden de los trabajadores. Poco importa que haya surgido la división y la especialización en el mundo laboral. Quienes siguen predominando en él, siguen siendo los campesinos y los ganaderos, pero la fuerza innovadora de la burguesía mercantil y artesana surgirá el germen que minará la esencia y la fuerza del mundo feudal y hará tambalear sus estructuras.


Fuente:
La Alta Edad Media: del siglo V al siglo XII – Manuel Ríu

4 comentarios:

Jaume M. Pérez dijo...

Interesante el punto de vista de como funcinaba el comercio de la época.

Jaume M. Pérez dijo...

Interesante el punto de vista de como funcinaba el comercio de la época.

Cayetano dijo...

Así es. Cuando el peligro de las invasiones empieza a remitir es cuando las ciudades renacen, abren sus puertas al mundo y el comercio se expande en ferias y mercados.
Un saludo.

Mandalas, Espacio Abierto dijo...

Hola Kassiopea

El comercio es riqueza, movimiento y cultura, y más en aquella época en la que viajar no era muy seguro y estaba lleno de peligros.

Muy interesante esta entrada.

Saludos.

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