15 de mayo de 2010

El movimiento obrero: de artesanos a proletarios

Desde mediados del siglo XVIII fueron cambiando, sobre todo en Inglaterra, las condiciones de trabajo. Al implantarse la libertad de producción, que permitió la creación de nuevas manufacturas al margen de toda reglamentación gremial, los antiguos artesanos perdieron todos sus privilegios. Los proletarios fijaban las condiciones de la producción y de contratación laboral. Los trabajadores de las nuevas manufacturas eran campesinos que habían emigrado a la ciudad para conseguir trabajo, y también población urbana, en especial artesanos arruinados porque no podían competir con la introducción de las nuevas máquinas. Se transformaron en proletarios que, carentes de toda propiedad salvo su prole, necesitaban trabajo y eran contratados por el propietario del taller o la fábrica para cumplir la jornada laboral a cambio de un salario. El trabajo asalariado fue configurando una nueva clase obrera que se consolidaría sobre todo a partir de 1820, al iniciarse la era de la fábrica. Las fábricas, locales mayores que los talleres y con máquinas más potentes movidas por la energía del vapor o la hidráulica, afianzaron un nuevo orden laboral: jornadas de hasta 15 horas, un ritmo de trabajo constante y sin descanso también aplicado a mujeres y niños, una dura disciplina y unos salarios bajísimos. Además, en un primer momento, el proceso de mecanización condujo al paro a amplios sectores de trabajadores manuales, como los tejedores ingleses. De las 800.000 personas que en el año 1800 trabajaban en los telares manuales de Inglaterra, en el año 1834 sólo quedaban 200.000. El desempleo, los bajos salarios, las jornadas agotadoras y la dura disciplina laboral generaron una creciente conflictividad. Los trabajadores se hicieron muy pronto conscientes de la explotación a la que eran sometidos.

Los primeros conflictos y el ludismo En un primer momento, los cambios en el mundo del trabajo provocaron conflictos aislados e incluso motines. Empezaron a surgir asociaciones de trabajadores formadas sobre todo por oficiales artesanos en vías de proletarización. Primero se organizaron los trabajadores de un mismo oficio y a nivel local; posteriormente se fueron uniendo localidades diversas y distintos oficios. Ante la formación de sociedades obreras y las acciones colectivas, la intervención gubernamental adquirió un carácter represivo. Las asociaciones obreras acabaron siendo prohibidas tanto en Francia como en Inglaterra. En paralelo se desarrollaban movimientos radicales, herederos de la Revolución Francesa, que propugnaban reformas democráticas y reclamaban derechos y libertades. En las ciudades inglesas se impulsaron movilizaciones, marchas y concentraciones en las que participaron los trabajadores, en favor de la reforma política y la abolición de las leyes antiasociativas. En este contexto, cerca de Nottingham, el ejército reprimió en 1811 con violencia una manifestación de trabajadores que se quejaban de la anchura de los nuevos telares para la fabricación de medias, que les obligaba a trabajar más por el mismo salario. Por la noche, y como protesta, fueron incendiados más de 60 telares. La destrucción se asoció a un dirigente, el capitán Ned Ludd, que pronto adquirió una dimensión mítica. Su nombre fue utilizado para firmar las cartas de amenaza a los propietarios de máquinas. Los luditas consideraban que las máquinas agredían los intereses de los trabajadores porque provocaban el paro y la disminución de los salarios. Con sus acciones, los luditas pretendían forzar a los patronos a negociar las condiciones de trabajo. El ludismo se extendió a las regiones industrializadas de Inglaterra y en el continente europeo, desde la Bretaña hasta Alcoy (1820) y Barcelona (1835). Fue objeto de persecución gubernamental (en 1813 fueron ejecutados 18 luditas) y entró en declive a partir de 1817, si bien en la década de 1830 se reactivó en el campo inglés con ataques a las máquinas trilladoras.

3 comentarios:

CAROLVS II, REX HISPANIARVM dijo...

Excelente entrada sobre los inicios de las revueltas obreras en los tiempos de la industrialización. Me recuerda a mis tiempos universitarios cuando estudiaba Historia Económica.

Un saludo.

Pilar Moreno Wallace dijo...

Francamente interesante, muy bien documentado.

Cayetano dijo...

Época de capitalismo salvaje,de penalidades, de abusos, de ninguneo de los derechos de los trabajadores, de conflictividad social... No me estoy refiriendo, claro está, a la situación actual con esta vuelta de tuerca apretando a los más débiles y los más fuertes, aquéllos que desencadenaron la crisis financiera, riéndose y frotándose las manos. Me refiero a la época de la Revolución Industrial, que nos traes hoy en tu estupenda entrada.
Debemos aprender del pasado...por si las moscas.
Un saludo y feliz domingo.

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