3 de abril de 2010

El origen de los huevos de Pascua

Para las antiguas civilizaciones de Persia, China, Egipto, Grecia, Centro y Sudamérica, el huevo era el símbolo de la vida. Antes de que existiera la celebración judeocristiana, los huevos eran utilizados en los ritos y festivales de primavera y se regalaban o se intercambiaban, ya pintados o decorados. Estas celebraciones festejaban precisamente el fin del largo y frío invierno, y el "renacimiento milagroso" de los árboles y flores. El huevo, al estallar con una vida dentro, se convertía en el símbolo de ese renacimiento. Con la llegada del Cristianismo, el huevo se transformó en el renacimiento del hombre, al tiempo que la fiesta del equinoccio de primavera pagana se convertía en la fiesta de Pascua cristiana. Del siglo IX a finales del siglo XVIII, la Iglesia Católica prohibió a los fieles comer huevos durante la Cuaresma pues los consideraba un alimento equivalente a la carne. Debido a esto, la gente comenzó a conservarlos, y empezaron a cocerlos y pintarlos para diferenciarlos de los frescos y consumirlos finalmente el día de Pascua. Así fue como se cree que esta costumbre fue introducida en el oeste del continente europeo. Más tarde, la tradición llegó a América con los misioneros. Se desconoce cómo los huevitos se convirtieron en el elemento más importante de las canastas de Pascua, pero existen muchas leyendas. En la antigüedad, se creía que si una gallina ponía un huevo en Viernes Santo y se conservaba ese huevo durante 100 años, se convertiría en diamante. O que si se encontraban dos yemas dentro de un huevo de Pascua, esto auguraría que la persona disfrutaría de una gran riqueza. Para San Agustín, Obispo de Hipona y Doctor de la Iglesia, el huevo representaba la Resurrección y la inmortalidad de Cristo, así como la salvación del alma. Para él, partir un huevo de Pascua simbolizaba el momento en el que la enorme piedra que cubría el sepulcro se retiraba milagrosamente para que Jesucristo emergiera victorioso sobre la muerte.
Fuente: El Libro Mágico de Embrujo

5 comentarios:

La Dame Masquée dijo...

Que bueno lo de los huevos que se ponian en viernes santo, convertidos en diamantes. Jiji, ya podian los nietos esperar sentados.

Pero los de chocolate que ricos que son! Una buena costumbre, sí señor.

Feliz tarde de sabado

Bisous

Negrevernis dijo...

Hum, deliciosa costumbre. Lo que me ha recordado que tengo que regalarle uno a mi hija.
Cambio de look del blog, ¿no? Muy moderno, me gusta.
Un saludo.

Kassiopea. dijo...

Sí, me apetecía cambiar un poco el blog. Me alegro de que te guste.

Anabel dijo...

Ja, ultimamente me venia preguntando acerca del origen de la costumbre de comer huevitos de pascua

Un saludo!!

Antonio dijo...

:)

chocolates. curiosidad, niños y no tan niños. al parecer a todos nostros nos gusta esa mezcla.

muy interesante Mister.
sigo de muy de cerca sus publicaciones

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