Stalin formó una brigada especial con la misión de volar la ciudad si los nazis la ocupaban.
La brigada colocó explosivos en 1.200 edificios clave, en las tuberías del agua, en la red telefónica y en las centrales eléctricas. Además, armó a bailarines y acróbatas para que mataran a los generales alemanes si tras la ocupación organizaban conciertos u otros actos.
También debían saltar por los aires las casas de todos los dirigentes soviéticos excepto la del propio Stalin, que se negó a llenarla de explosivos por miedo a que algún traidor aprovechara la ocasión para asesinarle.
Si caía Moscú, Stalin y sus generales tenían previsto refugiarse en Samara, lugar donde fue trasladado el cuerpo embalsamado de Lenin.



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