18 de marzo de 2010

El Castillo de Coca

El castillo de Coca es una fortificación de la localidad de Coca (Segovia). Fue construido en el siglo XV y está considerado una de las mejores muestras del gótico-mudéjar español. Su construcción, atribuida a los alarifes sevillanos, se realizó en el siglo XV principalmente en ladrillo, utilizado no sólo como material de obra, sino también como elemento decorativo. La piedra caliza aparece en las aspilleras, las columnas del patio de armas y otros elementos decorativos. Su sistema defensivo consta de tres partes: el foso y dos recintos amurallados con torreones. Además, dispone de un puente defensivo sobre el foso, que conduce al primer recinto amurallado. Tras él, se registra una puerta rejada que lleva al patio de armas. El recinto inferior es de planta cuadrada, y se encuentra flanqueado en sus esquinas por cuatro torres, siendo la de mayor tamaño la torre del Homenaje, recorrida en su interior por una angosta escalera de caracol realizada en ladrillo que permite el acceso a diversas plantas destinadas a capilla, sala de armas y otras estancias. La Sala de armas posee una bóveda de nervaduras góticas con mosaicos decorados de motivos geométricos de varios colores. Desde lo alto de la torre se divisan los castillos de Cuéllar y de Íscar. La torre de Pedro Mata sigue en tamaño a la del Homenaje, seguramente porque junto a ella protege la puerta de acceso al patio de armas. Las dos restantes son la torre de la Muralla y la de los Peces. Dentro del recinto pueden encontrarse también otras salas con decoración de estuco y mural, así como una mazmorra. La villa perteneció a la Corona de Castilla hasta que en 1439 fue cedida a Iñigo López de Mendoza, marqués de Santillana, y posteriormente pasó a manos de Alonso de Fonseca, obispo de Ávila y arzobispo de Sevilla, quien consiguió en 1453 el permiso real para edificar el castillo. Nombró por su sucesor a su sobrino Alonso de Fonseca y Acevedo, quien mandó construir el castillo en 1473 y lo convirtió en residencia señorial, donde celebró grandes fiestas que eran frecuentadas por diferentes personalidades, entre las que destaca el cardenal francés Jean Jouffroi, que llegó a Castilla con la propuesta de matrimonio entre la infanta Isabel (después reina) con el duque de Berry de Guyena, hermano de Luis XI de Francia. También visitó el castillo Beatriz de Bobadilla, marquesa de Moya. En 1504 pasó a ser propiedad de Antonio de Fonseca, que amplió los elementos defensivos del castillo, que más tarde tuvo que defenderse del infortunado ataque del marqués del Cenete, quien pretendía rescatar a su prometida, María de Fonseca, que estaba retenida por su tío. En 1521 fue atacado por las tropas comuneras en represalia por el incendio de Medina del Campo llevado a cabo por el propio Antonio de Fonseca. Al no conseguir acceder al castillo, destruyeron la cercana fortaleza de Alaejos. En el siglo XVII estuvo preso en el castillo Gaspar Pérez de Guzmán, duque de Medina-Sidonia, condenado tras ser acusado de proclamarse rey de Andalucía. La propiedad del edificio pasó de los Fonseca a la Casa de Alba, quien en el siglo XIX expolió parte de su riqueza a través de la venta. En 1931 fue declarado Monumento Histórico Nacional y en 1954 fue cedido al Ministerio de Agricultura por 100 años menos 1 día, siendo restaurado entre 1956 y 1958 para albergar la Escuela de Capacitación Forestal.
Fuente consultada: Wikipedia

5 comentarios :

  1. La de monumentos bonitos que tenemos en España, es majestuoso.:)

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  2. Sin duda, una obra clave no solo por el arte, sino también por su historia, numerosos presos políticos habitaron entre sus muros en tiempos de los Austrias.

    Un saludo.

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  3. Un no de los castillos más magestuosos que he visto nunca.

    Tiene que ser una gozada poder recorrerlo en vivo...

    Un saludo!

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  4. Muy bien conservado al menos exteriormente. La de lugares con encanto que tenemos en la peninsula.

    Saludos

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  5. Muy bonito castillo. Nada menos que el autor de las "serranillas" fue un tiempo su propietario. Curioso.
    Me imagino que para los que pasaron por sus frías mazmorras no lo consideran tan bonito como nosotros, meros curiosos visitantes.
    Un saludo.

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