24 de octubre de 2009

Origen del budismo

En el año 563 a.C. nació un príncipe en una ciudad cerca de los Himalayas, al norte de la India. Esa ciudad, Lumbini, está ahora en el país de Nepal. Según la leyenda, el nacimiento de este príncipe conocido como Siddharta Gautama estuvo rodeado de milagros. Un vidente vaticinó que se presentaba en su futuro una encrucijada: Siddharta llegaría a ser o un gobernante mundial, o si alguna vez veía juntos o por separado un viejo decrépito, un enfermo, un cadáver y un monje, se convertiría en un buscador errante de la verdad y en un 'buda', un iluminado. Su padre, el rajá, no quería que su hijo se convirtiera en un guía espiritual, de modo que el príncipe fue educado en el lujo palaciego y protegido del conocimiento del mundo exterior. Se casó joven y tuvo un hijo. Al final, sin embargo, salió a las calles a mezclarse con la gente y por primera vez contempló la vejez, la enfermedad y la muerte. Indagó la naturaleza de la vejez, la enfermedad, el dolor y la muerte. Siddharta entonces acudió a un santón hindú y quedó profundamente impresionado por su calma y su naturaleza pacífica. Como resultado de este encuentro, a la edad de 29 años Siddharta abandonó su hogar, a su esposa e hijo y la esperanza del poder y la gloria terrenos. Se echó a los caminos de la India en busca de la verdad sobre la existencia humana. La religión predominante en la India en esa época era el hinduismo, una religión que adoraba a muchos dioses y que creía que llevar una vida de austeridad extrema era el camino para alcanzar el mérito espiritual. Mientras vagaba vestido de harapos y sin dinero, Siddharta se encontró con más santones hindúes que le impresionaron profundamente con sus vidas sencillas de oración y meditación. Vivían como ascetas habiendo dedicado sus vidas totalmente a Dios. Se pasó cinco años practicando austeridades extremas, comiendo a veces un simple grano de arroz al día y viviendo a la intemperie. Al final de esta época se dio cuenta de que no estaba más cerca de su meta de alcanzar el conocimiento y la sabiduría; abandonó el camino austero y se sentó a la sombra de una higuera a meditar. Dijo:
“Que mi piel se seque, mis manos se entumezcan y mis huesos se descompongan. Hasta que no haya logrado la comprensión no me levantaré de aquí”
Era su 35 cumpleaños y durante siete semanas se sentó a meditar hasta que por fin su plegaria fue escuchada. Esta es la historia que se cuenta de los comienzos del viaje espiritual de una persona. Un viaje que dio origen a la religión del 'budismo'. Un sendero que rechaza por una parte la abnegación, y por otra la autoindulgencia. Mientras se hallaba meditando, Siddharta tuvo una visión: vio seres desfilando y reencarnándose. Algunos en circunstancias felices y otros en circunstancias miserables de acuerdo con la ley universal del karma, según la cual cada acto bueno o malo será recompensado o castigado en esta vida o en alguna otra reencarnación. Al crecer como hindú, Siddharta aceptó la doctrina de la reencarnación. Vio este ciclo de renacimiento como una fuente de sufrimiento humano: el nacimiento es sufrimiento, la muerte es sufrimiento, la vida misma es sufrimiento. El final de este sufrimiento, pues, era el nirvana, es decir, escapar del renacimiento. El nirvana no se podía alcanzar en este mundo, pero logrando un estado de bienaventuranza, el gozo de no preocuparse más por el propio 'yo', una persona podía escapar al dolor de la vida. Como Buda, “el iluminado”, Siddharta Gautama comenzó su enseñanza. En su primer sermón, cerca de Benarés en la India, enseñó lo que él había descubierto que era la noble verdad del camino que conduce al cese del dolor, el “noble camino óctuple”:
  1. Visión recta
  2. Intención recta
  3. Discurso recto
  4. Acción recta
  5. Ocupación recta
  6. Esfuerzo recto
  7. Atención recta
  8. Concentración recta
El resto de su vida Buda viajó de aldea en aldea enseñando su camino óctuple. Murió a la edad de 80 años en casa de un amigo que le había servido sin saberlo una comida preparada con setas venenosas. Mucho después de la muerte de Buda, sus enseñanzas fueron reunidas por sus seguidores en una colección titulada 'tres cestos', porque la escritura se hizo sobre hojas de palmera como las que se usaban para hacer cestos. Después de su muerte sus discípulos continuaron su obra, y este amplio fervor religioso supuso una efusión creativa de grandes obras de arte. Actualmente, la pintura 'tanka' es una bella forma de arte budista. Estas pinturas representan acontecimientos de la vida de Buda y se utilizan como objetos de meditación. Algunas pinturas tanka se realizan con tanto detalle que son pintadas con un pincel de un sólo pelo. Los artistas tanka de Nepal comienzan a pintar a una edad muy temprana con diseños más sencillos. Las estatuas de metal de Buda son también una forma popular de arte. Se funden en latón o bronce y después se terminan cuidadosamente a mano. Los animales figuran de forma prominente en la fe budista, reflejando la creencia de que toda vida es sagrada. Son tema de la escultura pero también se encuentran en templos donde se les alimenta y se les cuida con esmero. Los misioneros budistas llevaron la historia y las enseñanzas de Buda por todo el mundo. Hoy, más de 250 millones de personas siguen su camino hacia la iluminación.

6 comentarios:

Chesana dijo...

Muy interesante la historia de Buda que nos has contado. Me ha interesado sobre todo lo de los "tanka", que los había visto pero no conocía cómo se llaman. Un placer pasear por aquí.

joselop44 dijo...

interesantísimo. He aprendido bastante.
Un abrazo.

Jordi dijo...

Mola la parte exotica, pero seguro que nos nos convertiremos al budismo.

La Dame Masquée dijo...

Hoy me ha recordado usted a la maravillosa novela de Herman Hesse, Siddharta. No es que me vaya mucho la filosofia oriental, pero disfruté mucho de esa lectura.

Buenas noches, madame

bisous

Uthegal dijo...

Muy bueno si señor, sobre todo porque lo oriental me pierde!

Negrevernis dijo...

Interesante el recordatorio oriental.
Saludos.

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