7 de octubre de 2009

Little Bighorn

El general George Armstrong Custer era conocido por los indios como 'Pahuska', "el de los cabellos largos", a causa de la melena de color pajizo de la que estaba tan orgulloso. Pero, entre los indios de las praderas norteamericanas, era más conocido como un cruel genocida, como un aniquilador de tribus. Custer, que estaba al frente del famoso Séptimo de Caballería, se ganó su sangrienta reputación en 1868, cuando fue enviado a sojuzgar a los indios que se negaban a concentrarse en las reservas que el gobierno había establecido para ellos.

Los indios, especialmente los cheyenes y los sioux, habían sido gradualmente empujados hacia el oeste durante decenios, debido a la avidez de tierras que inflamaba a los blancos. Pero en la década de 1860 el proceso se había acelerado, debido a las correrías de indios cazadores de búfalos; ahora, las autoridades querían la tierra donde habitaba el búfalo. Se decidió que esos indios que hasta ahora no se habían establecido en reservas, debían ser obligados a someterse, y se consideró que Custer era el hombre indicado para conseguir ese objetivo.

Durante el otoño de 1868, un pacífico indio llamado Olla Negra se estableció con su tribu al lado del río Washita para pasar el invierno. En el mes de diciembre Custer fue enviado para castigar de modo ejemplar al pueblo de Olla Negra. Cuando el jefe indio se dirigía a parlamentar, se produjo el ataque de la caballería y resultó muerto de un disparo. A continuación Custer organizó una matanza indiscriminada de indios sin hacer distinción entre mujeres, niños y ancianos.
A esta le siguieron otras despiadadas campañas contra los indios de la zona, y Custer fue el hombre que obligó a rendirse a un jefe tribal tras otro, hasta que se enfrentó con Sitting Bull, es decir Toro Sentado, lider de los 'hunkpapa', la rama más belicosa de la Nación Sioux.

En 1868, las Colinas Negras de Dakota fueron concedidas para que los indios vivieran allí siempre. Para ellos era un lugar sagrado, el centro de su mundo espiritual. Los blancos lo aceptaron porque consideraban esas tierras inservibles. Pero seis años después una expedición reveló que en las colinas había oro, e inmediatamente el tratado quedó de lado. Fue enviada una comisión desde Washington para negociar con los sioux, arapahos y cheyenes. Toro Sentado dijo a los comisionados: "Si el blanco trata de tomar las colinas, lucharemos".

El gobierno promulgó un ultimátum, por el cual todos los indios que no estuviesen en sus reservas a finales de enero de 1876 serían considerados hostiles, y serían enviadas fuerzas militares para obligarles a acatar la orden. Toro Sentado recibió la noticia del ultimátum sólo tres semanas antes de la fecha tope, y protestó, afirmando que su tribu no podía ni pensar en movilizar su campamento en pleno invierno.

Una vez más, las autoridades eligieron para atacar a los indios a su leal verdugo, el general Custer. Durante los primeros meses de 1876, tropas ambulantes de soldados expulsaron a tribus de indios pacíficos que habitaban el río Powder. Con sus tipis incendiados, sus caballos muertos y poca ropa de abrigo, los grupos dispersos de supervivientes dirigidos por Toro Sentado, se reunieron en bandas andrajosas pero llenas de orgullo en el Valle de los Grandes Pastos, en 'Little Bighorn'. Incluso indios que hacía tiempo que se resignaban a la vida en las reservas desertaron de ellas a millares para congregarse en el valle.

Por lo menos había 10.000 indios, de los cuales 3.000 o 4.000 eran guerreros. Era la última ocasión que se ofrecía a los sioux para conservar la tierra de sus ancestros.

Custer llegó al valle del Little Bighorn la noche del 24 de junio de 1876. Solamente le acompañaban 611 hombres, que eran una pequeña parte de la fuerza ofensiva de que disponían. De acuerdo con su conocido estilo de mando, Custer había dejado atrás todas las otras unidades y se encontraba muy adelantado en el campo, listo para entrar en batalla. Muy rezagado hacia el sur se encontraba el general Cook al frente de 1.000 soldados, que había sido casi derrotado en una emboscada preparada por los hombres de Caballo Loco.

Custer competía con otros oficiales por la gloria de aniquilar a los indios "hostiles", por eso se las ingenió para que le permitieran adelantarse, temeroso de que alguien pudiese alcanzar el asentamiento indio antes que él. El general Alfred Terry le ofreció más hombres y más armas, pero él se jactó: "Yo puedo derrotar a todos los indios del continente con el Séptimo de Caballería".


El primer indicio acerca del poderío de los sioux se produjo cuando los hombres de Custer hallaron las huellas dejadas por los indios al trasladar de sitio el campamento unos pocos días antes. Las huellas dejadas por los cascos de los caballos cubrían casi dos kilómetros de ancho.

Custer dividió a sus hombres en tres grupos, planeando un ataque por tres flancos a la vez; el grupo que comandaba él mismo se encontró con que no hallaba un lugar para vadear el río. Otro batallón aún se encontraba a varios kilómetros del objetivo, y un tercero atacó a los indios y se tuvo que batir en retirada ante la superioridad de estos.

Toro Sentado permanecía frente a su tipi y dirigía la batalla mediante mensajeros a caballo. Custer avanzaba con cautela pero con confianza, buscando el lugar apropiado para vadear el río; lo que no sabía es que el río ya había sido vadeado en sentido contrario por los indios. Estos se deslizaron por una garganta y atacaron la retaguardia de la columna de caballería. El general fue tomado totalmente por sorpresa y ordenó a sus hombres correr hacia la colina más cercana y tomar porsiciones defensivas. Allí, en la cima del promontorio, apareció Caballo Loco con 1.000 guerreros a caballo. Luego, dando feroces alaridos, los indígenas cargaron colina abajo y la caballería de Custer fue reducida en pocos segundos. Ese día no hubo prisioneros; todos fueron muertos a tiros o a cuchilladas. El general Custer fue uno de los últimos en morir.

En Washington, sin embargo, la última batalla del general fue calificada como una masacre salvaje. Se envió un ejército más poderoso contra los indios, que se dispersaron rápidamente.

Toro Sentado huyó con 3.000 guerreros a Canadá y en 1881 regresó a Estados Unidos y se rindió. Pasó dos años en prisión y cuando volvió con su tribu fue acusado de incitar a la rebelión. Cuando fueron a detenerlo, fue asesinado por la espalda.

Caballo Loco se trasladó a una reserva y se sometió a los blancos. En 1887, mientras intentaba escapar de Fuerte Robinson fue arrestado y posteriormente asesinado a bayonetazos. Sus últimas palabras fueron: "Dejadme ir, amigos míos. Ya me habéis hecho suficiente daño".

7 comentarios :

  1. Estupenda la entrada. has explicado muy bien todolo relacionado con aquella batalla, carnicería o circunstancia del destino propiciada por la mala cabeza de un gran combatiente que no era tan buen estratega.
    Saludos

    ResponderEliminar
  2. Madame, hoy lo he disfrutado muchisimo. Me encanta la historia de los sioux, y lo ha explicado todo muy bien.
    Que detalle que haya terminado con esas palabras de Caballo Loco! Es un personaje por el que tengo gran debilidad.

    Buenas noches, madame

    Bisous

    ResponderEliminar
  3. Yo siempre he ido a favor de los indios en las películas del Oeste.
    Qué buena idea recordar a estos valientes guerreros.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  4. Es que lo que cuentan en las películas, nada que ver con la realidad.

    ResponderEliminar
  5. Compañera, tremendo artículo. Su introducción es lo suficientemente precisa como para meternos en contexto y el desarrollo posterior del relato, cargado de detalles, hacen de la historia que contó muy viva. Sin duda el choque entre las civilizaciones tiende a resolverse en encuentros sangrientos, en el que las culturas más poderosas tienden a predominar. El genociodio indígena es una de las historias negras de los Estados Unidos, y no creo que sea casual que ésta conquista haya sido tan ruda, estando ese país recién salido de la Guerra Civil, que como todos sabemos, fue un ejemplo de crudeza humana.
    (Recuerdos de la conquista de la América española).

    ResponderEliminar
  6. Te vengo leyendo desde ha ce unos meses. Me parece un blog interesantísimo. Me encanta.

    ResponderEliminar
  7. Primera vez que me explican la famosa batalla y que la entiendo, pues antes no la había comprendido.

    La película BAILANDO CON LOBOS en un resumen de todo ese preceso harrible del sometimiento de las tribus

    ResponderEliminar

Gracias por tu comentario.

Creative Commons License
Paseando Por la Historia está bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial 3.0 España.