3 de agosto de 2009

Los crímenes nazis

El viernes 31 de marzo de 1933, seis años antes de que diese comienzo la II Guerra Mundial, la biblioteca del Tribunal Cameral de Berlín ofrecía el aspecto habitual de cualquier sala de lectura. Abogados, estudiantes y algún juez permanecían en silencio mientras leían gruesos volúmenes, actas y legajos. Cada uno de los presentes estaba aislado, embebido en su tarea, envuelto en la cálida atmósfera que proporciona el terciopelo y la madera. De repente se oyó un portazo y unos gritos procedentes del piso inferior. Se oyeron pasos que subían bruscamente las escaleras. Alguien rompió el silencio de la sala para decir a media voz: "Las SA (Sturmabteilung o 'fuerza de choque'). Están echando a los judíos". Aparentando actuar con calma, algunos de los presentes devolvieron rápidamente los libros a los estantes, recogieron sus cosas y se marcharon. A los pocos minutos, un grupo de hombres vestidos con uniformes pardos irrumpieron en la biblioteca. El que parecía ser el jefe gritó con voz firme: "¡Los que no sean arios han de abandonar el local de inmediato!" Alguien contestó tímidamente: "Ya se han marchado". No satisfechos con esa respuesta, los miembros de las SA fueron recorriendo las mesas, mirando a la cara a cada uno de los lectores, intentando encontrar algún rasgo facial delator. Nadie protestó por esta humillación. Cuando los hombres uniformados se marcharon de la sala, ésta continuó con su actividad habitual. No hubo ni un solo comentario en voz alta sobre lo ocurrido. Diez años más tarde, el escenario es otro muy distinto. La puerta de una cámara de gas en Auschwitz se abre. En el centro de la sala se puede ver una montaña de cadáveres desnudos, formando una pirámide hasta el techo de la habitación. ¿Qué había sucedido entre ambas escenas? ¿Cómo era posible que un pueblo culto y avanzado como el alemán protagonizase este capítulo tan vergonzoso en la historia de la humanidad? Aún no se ha encontrado una respuesta satisfactoria a esta cuestión, pero también es posible que si en aquella biblioteca de Berlín alguien se hubiera negado a admitir semejante atropello, quizá el infierno de Auschwitz nunca hubiera existido. Pero no fue así. Al día siguiente, el 1 de abril de 1933, se ponía en marcha un boicot a los negocios regentados por judíos. Los oficiales de las SA montaron guardia en las puertas, impidiendo la entrada a cualquier persona. ¿Por qué motivo? Según la propaganda nazi, se trataba de una medida de revancha por las calumnias que supuestamente los judíos vertían en el extranjero sobre la nueva Alemania. Aquellas primeras medidas tomadas por los nazis no contaban con la aprobación generalizada de los ciudadanos alemanes, pero el bacilo del odio hacia los judíos ya había sido instalado en la sociedad germana. De desarrollar ese odio se encargaría la propaganda nazi. Pero los judíos no eran las únicas víctimas de la locura nazi. El sector más indefenso de la población, el compuesto por los enfermos mentales, sería el primero en verse desposeído de su único bien: la vida. Entre septiembre de 1939 y agosto de 1941, más de 70.000 personas recibieron una "muerte misericordiosa" -según expresión de Hitler- en el marco de una operación que se llevó a cabo en el mayor de los secretos. Los enfermos eran seleccionados y trasladados a supuestos centros de tratamiento. Una vez allí se les introducía en cámaras de gas y después eran incinerados. A los confiados familiares se les enviaba una carta en la que se les comunicaba el fallecimiento de su pariente debido a causas naturales. Sin embargo, la población comenzaba a sospechar que algo extraño ocurría con sus enfermos mentales; se prohibía cualquier visita a los centros mientras que, por ejemplo, había a quien le llegaba una carta indicando como causa de la muerte una apendicitis aguda, cuando a su familiar le habían extirpado el apéndice años atrás. Quizás para evitar que la cara más terrible del Tercer Reich fuera descubierta, esta operación sería suspendida en el verano de 1941, pero la experiencia acumulada durante este holocausto a pequeña escala sería decisiva para organizar el exterminio de toda la población judía de Europa. (Fuente consultada: Breve historia de la Segunda Guerra Mundial - Jesús Hernández)

7 comentarios:

La Dame Masquée dijo...

Muy buen articulo, madame. Es verdad que frecuentemente parecemos olvidar que no fueron solo los judios. Fue mas monstruoso aun, porque otras minorias como los gitanos fueron tambien su objetivo, y no digamos los enfermos mentales.
Terrible, espeluznante.

Bisous

Cayetano dijo...

¿Cómo es posible -te preguntas- haber llegado en la Alemania nazi a tal estado de barbarie, de sinrazón, de odio al diferente?
La humillación sufrida por Alemania tras la Primera Guerra con el Tratado de Versalles hizo crecer el resentimiento de los alemanes hacia los vencedores.
La crisis económica de los años 30, tras el crack del 29 en Vall Street, llenó Alemania de parados y resentidos. Para ellos el extranjero era el culpable de todos los males. Si a esto, en una coctelera, pones que a muchos judíos dedicados a los negocios les iba bien y además añades la llegada de un líder convincente en su oratoria, Adolf Hitler que, con su ministro de propaganda Joseph Goebbels, incendiaron el ambiente con discursos xenófobos y racistas, el cóctel explosivo está servido. Y eso fue lo que pasó.
En fin, yo creo que de la historia pasada los alemanes han aprendido la lección.
Un saludo.

Kassiopea. dijo...

Dame Masquée, realmente fue terrible.

Cayetano, pues espero que hayan aprendido la lección, sí. Desde luego, la propaganda nazi hizo muy bien su trabajo.

Saludos.

Rukia dijo...

interesante entrada, me han entrado ganas de consultar la fuente además.

Jordi dijo...

Y aun hoy en dia algunos niegan que se matase a tanta gente

Mac Dubh dijo...

Yo puedo decir ademas que tuve el honor de tener como paciente a una superviviente de Autchwitch que ya falleció hará varios años...Por supuesto le pregunté....

latino dijo...

Es muy bueno saber todas estas cosas, pero no nos quedemos solo en el morbo, aprendamos de esto y no permitamos que en America surja un lidercillo desequilibrado mental como Hitler y con una buena oratoria se haga de poderes totales en cualquier pais. Recordemos que cada ciudadano tiene el gobierno que se merece, y los alemanes le concedieron poderes a Hitler.

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