26 de abril de 2010

Ataques contra el paganismo

El Imperio Romano en el siglo III, castigaba con pena de hoguera a los que causaran la muerte de alguien con encantamientos y hechizos. En el siglo IV, la legislación eclesiástica quiso atenuar la severidad del estado sin conseguirlo del todo. El Concilio de Elvira (306) rehusaba dar el sacramento del viático a aquellos que matasen por un encantamiento (per maleficium), porque tal crimen no podía realizarse "sin idolatría". El Concilio de Ancyra (314) imponía 5 años de penitencia a los que consultaran a los magos. No deja de ser curioso que en ese año, inmediatamente después de su plena legalización, la Iglesia atacara los cultos paganos. En ese concilio se denuncia el culto a la diosa Artemisa, y mediante un edicto del año 315 templos paganos fueron destruidos sin consideración alguna. En el año 371, en Roma, fueron juzgadas varias personas acusadas de ser adivinas y de emplear fuerzas oscuras para determinar en qué momento fallecería el emperador Valentino I. Cuatro años después, el sínodo de Laodicea prohibía usar amuletos bajo pena de excomunión. En el año 506 se celebró un concilio visigodo en Agde (Languedoc) en el que se excomulgaba por las buenas a los astrólogos.

San Agustín, en el siglo V, en su obra "De Civitate Dei" habla de mesoneras que por medio de las comidas encantan a los comerciantes y viajeros para convertirlos en bestias de carga y transporte. Éste fue un miedo muy extendido en la Edad Media, y el que viajaba por esos caminos alojándose en posadas de mala muerte, ya sabía que se arriesgaba a sufrir una maldición y convertirse en una acémila para toda su vida. Diversos sínodos franceses en el siglo VI hacen lo suyo regularizando penas contra quienes practicasen la magia o creyeran en supersticiones del estilo de adorar a las rocas o a los árboles. Como, a pesar de todas estas medidas, seguían pululando adivinos y hechiceros por doquier, aquellos que ostentaban el cargo de defender la moralidad y las buenas costumbres volvieron a hacer de las suyas para intentar extirpar a estas personas que decían tener poderes que los demás no poseían, y que además por medio de sus maleficios podían conspirar contra el monarca de turno. Había una verdadera obsesión por eliminar cualquier resto de paganismo, aunque también existieron posturas tolerantes e incluso algunos no quisieron entrar en ese juego, como el rey Colomán de Hungría, en el siglo XII, que rehusó dictar leyes contra las brujas porque "no existían". Fuente consultada:

  • Breve historia de la brujería - Jesús Callejo

6 comentarios :

  1. Que miedo!
    definitivamente en la edad media viajar tenia sus riesgos, podria haber terminado siendo un azno y si tenia mejor suerte un caballo.

    interesante entrada señor. este tipo de datos me confirman lo apasionate que resulta la historia del hombre con sus aciertos y errores. no me equivoque de profesion.

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  2. Hasta Matías Corvino, hablando de Hungria, tuvo posteriormente, en el siglo XV, que volver sobre el tema de que las brujas no existian y tratar de convencer a sus subditos.
    Allí el tema fue algo increible.
    Y por lo que he visto en ese pais, no esta superado, jiji.

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  3. Una bofetada al paganismo. Nunca se merecio algo asi.

    Ayrton Vargas

    posdata: Tendras algo sobre la wicca celta?

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  4. No me gusta criticar a otros comentaristas, pero ... fijándome en tu entrada y en el primer comentario, para mi es fácil saber porque a lo largo de la historia los que se ponían la medalla de defensores de la moralidad han conseguido hacer lo que han hecho. ¿ Cómo de todo lo que has dicho se ha quedado solo con lo de la maldición de convertir a los hombres en bestias ????

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  5. En realidad era una manera de eliminar la competencia con el fin de no perder el monopolio ni el timón en el tema religioso. ¡Cuántas falsas brujas fueron procesadas, torturadas y ejecutadas con ridículas "pruebas"!
    Un saludo.

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