27 de septiembre de 2009

Vicios del Oeste


En el lejano Oeste había multitud de lugares donde encontrar alcohol y prostitutas. El pecado se había instalado; adoptaba todo tipo de formas y estaba al alcance de cualquiera.
La cocaína se mezclaba con vino y la heroína se consideraba una cura contra el alcoholismo. Gracias a los nuevos inventos no hacía falta salir en busca de opio; uno podía consumirlo en casa.

La mayoría de los vicios todavía eran legales en el siglo XIX, y hubo inventores que atesoraron fortunas concibiendo nuevas tecnologías que los acercaban a las masas.

Los hombres del Oeste solían pagar por el sexo y consumían sobre todo cocaína, opio, alcohol y morfina. La marihuana la tomaban en menor proporción. Pero la droga preferida de los vaqueros del Oeste era el alcohol. Era una cultura en la que predominaba la masculinidad, y ante la ausencia de deportes organizados los hombres pasaban todo su tiempo libre en el bar, el famoso 'Saloon'.

Para los hombres del siglo XIX, la bebida era la forma más importante de establecer vínculos. No había madres que les aconsejaran que no bebieran, ni mujeres que les reprocharan su comportamiento. Era como una fiesta de universidad perpetua, que duró desde 1848 hasta 1898.

No era educado hablar de sexo, pero todo el mundo sabía dónde encontrarlo. Al comenzar la fiebre del oro, las mujeres apenas suponían el 2% de la población y la mayoría eran profesionales.

Los hombres de la época tenían una doblemoral con respecto al sexo. Consideraban que sus mujeres debían estar en casa cumpliendo con las tareas del hogar, pero seguramente también albergaban sentimientos de culpa y pensamientos lascivos respecto al sexo. Para atenderlos estaban las prostitutas.
En el lejano Oeste, a las prostitutas no se las llamaba prostitutas; normalmente se referían a ellas como "palomas heridas" o "mujeres de la hermandad".

Un modo menos reprochable de divertirse era acudir al teatro. Pero no a la zona de butacas, sino cerca del escenario. Las mujeres se sentaban en las piernas de los hombres y les hablaban o les cantaban al oído; intentaban que bebieran lo máximo posible porque se llevaban comisión.

En 1861, el Oeste descubrió la "danza del vientre". Una de las críticas que se publicaron decía:

"El tema de la danza es el amor. Pero el amor referido a la grosera pasión animal, no al casto sentimiento cristiano".

Una mujer respetable del Oeste nunca mostraba un sólo centímetro de piel. El hecho de que se le viera un tobillo ya resultaba indecente.

En la década de 1860 el entretenimiento llegó a una nueva dimensión. Diseñado por Wendell Holmes, el estereoscopio llegó a ser tan común en los hogares como lo es la televisión hoy en día.

Las imágenes del estereoscopio se utilizaban para las guías de viaje victorianas, para contar cuentos a los niños, y por supuesto, también para la pornografía.

También existían tecnologías para hacer que las mujeres parecieran más voluptuosas. En 1858, se inventó lo que podría considerarse el primer relleno. Fue patentado en Estados Unidos, e incluía unos muelles de alambre que sobresalían de las copas de los sujetadores a modo de pezones. También se utilizaban cámaras de goma para aumentar el pecho de las mujeres, pero los primeros modelos solían deshincharse y, como consecuencia, los pechos quedaban en posiciones inverosímiles.

8 comentarios:

Cayetano dijo...

El puritanismo anglosajón de puertas para adentro y la conducta libertina y promiscua de puertas para afuera, la doble moral, algo corriente entre muchos americanos de ayer y de hoy. A la mujer propia que no se le vea el tobillo, pero el macho es muy macho y por eso va de putas.
Con tu entrada me has recordado una memorable película donde aparece la fiebre del oro, el consumo masivo de alcohol y las prostitutas: "La leyenda de la ciudad sin nombre", gran película.
Un saludo.

Negrevernis dijo...

Curiosa entrada.
Siempre que veo las películas del Oeste me acuerdo de las mujeres: pobres... rodeadas de polvo y suciedad, aguantando a hombres en los que la limpieza podría brillar por su ausencia... Comenzando un país nuevo. Uf.
Saludos.

La Dame Masquée dijo...

Caramba con los abueletes drogatas, que ya le andaban dando a la coca en el far west.
Me hizo gracia eso de los pechos que se deshinchaban, jiji, que bochorno ver como se caia el tinglado!

Buenas noches, madame

Bisous

Kassiopea. dijo...

Sí, la verdad es que las mujeres del Oeste no lo debieron tener fácil.

Jordi dijo...

Yankis tenian que ser

AZAHARA dijo...

Vaya, yo no podría vivir en esa época siendo bailarina de danza del vientre.... :S

Kassiopea. dijo...

Mujer si bailas sin que se te vea ni un tobillo...

VICKYFF dijo...

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