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21 de enero de 2013

La secta de los asesinos

Hashashins, Hassassins, hashishitas o nizaríes, eran los diferentes nombres con los que se conocía a esta secta que, según se cuenta, fue el origen del actual término “asesino” en la mayoría de los idiomas de occidente.

Se trataba de una secta islámica seguidora de una corriente chiíta llamada ismaelita, que tuvo su máximo poder en la dinastía Fatimí de Egipto. En realidad esta secta se escindió de la ortodoxia ismaelita. Surgió a finales del siglo XI en el norte de la antigua Persia, extendiéndose desde allí hasta las costas del Mediterráneo oriental.

El término “Hashashin” parece significar bebedor de hachís, aunque no está claro. La leyenda les consideraba guerreros suicidas, fedayines dispuestos a morir por el Islam que actuaban tras una formación en la que se incluían rituales en los que el hachís estaba presente. La decadencia de la secta llegó tras la invasión de los mongoles que destruyó sus principales puntos de actividad.


El Viejo de la Montaña

Hasan-i Sabbah nació a mediados del siglo XI. Decidió estudiar el Corán y dedicarse a la vida religiosa. Influenciado por otros estudiosos que convivieron con él, decidió asumir los postulados ismaelitas que llegaban del Califato Fatimí. Así que decidió propagar esa corriente ideológica, haciéndose misionero y captando todo tipo de fieles. Además declaró la guerra a los otomanos selyúcidas, sunitas.

Para esta misión decidió crear la secta de los nizaríes. Empezó entonces a trabajar con la manipulación mental. Creía que las personas eran fácilmente influenciables si se seguían los pasos adecuados. De él se hizo un mito. Se le atribuyeron milagros y prodigios, así como el dominio de artes esotéricas. Como líder de la secta de los nizaríes, fue conocido bajo el título de “Viejo de la Montaña”, título que también se otorgó a todos sus sucesores como líderes de la secta.

Hasan sabía modificar la conducta humana con diversas técnicas. Eso le permitía ganar adeptos hasta el punto de dar su vida por él a través del uso de la religión. Según cuenta la leyenda de los Hashashin, el consumo de hachís ayudaba a esa modificación de la conducta. No es el único ejemplo en la historia del uso de sustancias estupefacientes para, en un estado de alteración de la realidad, poder influir en el comportamiento de los individuos.


La fortaleza de Alamut

Alamut era una fortaleza situada en lo alto de una escarpada montaña a unos 1.800 metros de altitud. Estaba muy cerca del mar Caspio, y era de muy difícil acceso, lo que le daba una posición privilegiada para la defensa del lugar.

Esta fortaleza fue el centro neurálgico de proclamación del mensaje nizarí. La leyenda cuenta que dentro de la fortaleza se crearon los jardines más bellos conocidos, con las mujeres más sensuales que se podían imaginar. Se dice que Hasan creó allí un auténtico paraíso llamado “El Jardín de Alá”. Aunque se duda de la veracidad de este jardín, ya que la única fuente que lo menciona es Marco Polo, personaje muy dado a exagerar sus viajes.

Se supone que Hasan ponía a sus seguidores bajo los efectos del hachís y los llevaba a los jardines de la fortaleza de Alamut. Allí disfrutaban de los placeres carnales de todo tipo para que se convencieran de que habían llegado al Jardín de Alá. Los súbditos, cuando despertaban del efecto de las drogas, creían realmente haber viajado al paraíso y no dudaban en hacer cualquier cosa que les mandase Hasan, ya que así, y sólo así, podrían volver.


Los Hashashin no formaban un ejército regular, actuaban en grupos de seis hombres llamados Feyadines. Hasan enviaba a estos grupos para ejecutar sus acciones, normalmente de asesinato o amenaza. Su total desprecio por su vida les convertía en armas letales. Además, no sólo esta característica suicida les hacía casi imparables, también eran buenos guerreros.

Todos los Hashashin se formaban tanto en el arte del combate como en estudio de la religión fatimí, siendo unos guerreros religiosos. Algunos les consideraban los templarios del Islam ya que, como estos, también formaban una orden con diversos grados de iniciación.

Los Fedayines no solían atacar sin más, salvo que su líder se lo dijera. Normalmente eran minuciosos y pacientes, podían pasar años hasta que cumplían su misión. Se iban acercando poco a poco a su víctima, estudiaban su comportamiento y, a veces, incluso se convertían en siervos suyos para poder sacar información.

La primera victima de los Hashashin fue Nizam Al-Mulk, gran visir del sultán selyúcida Malîk shah. Sus acciones llegaron a tener una gran importancia, intentado asesinar sin éxito a Saladino dos veces. Su primera víctima no musulmana fue el rey de Jerusalén Conrado de Monferrat, al que asesinaron en 1192.

Además de las conductas conocidas, algunas leyendas hablan de la secta como una organización esotérica que utilizaba rituales extraños y prácticas ocultistas. Se decía también que los Fedayines usaban la magia para lograr sus objetivos. Al parecer los nizaríes creían en el carácter esotérico del Corán y dedicaban gran parte de su tiempo en estudiar un posible mensaje oculto en sus líneas. Esto les acercaba a las corrientes gnósticas y cabalísticas.


Fuente:
Taringa!

Para saber más:
Wikipedia: Nizaríes
Cabovolo: La secta de los asesinos
Wikipedia: Hasan-i_Sabbah

10 de mayo de 2012

Descubren en China templo budista de más de 1.500 años de antigüedad

Arqueólogos chinos han descubierto un templo budista con más de 1.500 años de antigüedad en el desierto de Taklimakan, en la región de Xinjiang, uno de las primeras edificaciones levantadas tras la expansión del budismo desde India hacia China.

Una de las principales peculiaridades de este templo, levantado junto al oasis de Damago, es su salón principal, formado por tres naves cuadradas, una estructura poco frecuente, y un gran pedestal para una estatua de Buda perdida que mediría unos tres metros, ha explicado el arqueólogo Wu Xinhua, jefe de la excavación, en declaraciones a la agencia de noticias china Xinhua.

"El salón es el más grande de su categoría hallado en el desierto de Taklimakan desde que el primer arqueólogo vino a trabajar a la zona, en el siglo XX", ha indicado Wu, quien también dirige el equipo arqueológico en Xinjiang de la Academia China de las Ciencias Sociales.

El templo de Damago formaba parte del antiguo reino de Jotan, que dominó esta zona de la Ruta de la Seda entre el siglo III a.C. y el siglo XI d.C., cuando fue islamizado. Los artefactos y datos hallados en la excavación sitúan su construcción en el periodo de las Dinastías Norteñas y Sureñas (entre el 420 y el 589 d.C).

En los muros hay pinturas de animales y de Buda dibujados en el estilo greco-budista. También se han localizado varias estructuras utilizadas con fines residenciales, hornos y objetos como monedas.

Historiadores y arqueólogos aprovecharán este hallazgo para estudiar cómo el budismo entró en China desde India y su desarrollo en esta región, ha explicado Wu.

El explorador británico Marc Aurel Stein fue el primero que descubrió ruinas budistas en la Ruta de la Seda, en 1901, con el hallazgo de la ciudad de Niya. Desde entonces se han localizado hasta diez yacimientos arqueológicos en la zona.


Fuente:
Europa Press

18 de marzo de 2012

Batalla de los Acantilados Rojos

Sello con bajorrelieve sobre el
Acantilado Rojo. Dinastía
Ching (1644-1911)
La Batalla de los Acantilados Rojos ocurrió en China antes del período histórico llamado de los Tres Reinos. Fue a finales de la dinastía Han, en el invierno del 208 al 209 d.C, entre las tropas aliadas de los señores del sur Lui Beu y Sun Quan y las tropas del señor del norte, superiores en número, Cao Cao.

Aún siendo menos las tropas conjuntas de los señores del sur impidieron que Cao Cao conquistara más territorio al sur del río Yangtzé. Esta alianza terminó con la victoria conjunta en los Acantilados Rojos y formó una línea de defensa que permitió más tarde la creación de los reinos sureños de Wu y Shu Gan. Si bien los historiadores desconfían de muchos datos, entre ellos la real ubicación de la batalla, todos conjeturan que muy probablemente tuvo lugar en la orilla sureña del río.


La batalla se desarrolló en tres etapas: una escaramuza inicial en los Acantilados seguida de una retirada hacia los campos de batalla Wulin, en la orilla noroeste del río Yangtsé, una batalla naval decisiva y la desastrosa retirada de Cao Cao a lo largo del camino de Huarong.

La fuerza combinada de Sun y Liu navegó aguas arriba desde Xiakou o Fankou hasta los Acantilados Rojos, donde se encontraron con la fuerza de vanguardia de Cao Cao. Diezmados por las enfermedades y la baja moral debido a las marchas forzadas que habían emprendido para su larga campaña hacia el sur, los hombres de Cao Cao no pudieron obtener ventaja en la pequeña escaramuza en los acantilados y se tuvieron que retirar a Wulin, al norte del río Yangtsé, mientras que los aliados hicieron lo propio hacia el sur.

Cao Cao había amarrado sus barcos de proa a popa, posiblemente con el objetivo de reducir el mareo de los hombres de su marina de guerra, procedentes del norte y poco acostumbrados a navegar. Al observar esto, el comandante de división Huang Gai envió una carta a Cao Cao simulando rendirse y preparó un escuadrón de buques capitales descritos como mengchong doujian. Los barcos habían sido convertidos en naves incendiarias llenándolos con haces de leña, cañas secas y aceite. Cuando el "rendido" escuadrón de Huang Gai llegó a mitad del río los marineros prendieron fuego a los barcos antes de huir en pequeños botes. Las naves incendiadas sin tripulantes, empujadas por viento del sureste, se dirigieron hasta la flota de Cao Cao y la incendiaron. En muy poco tiempo las llamas se extendieron y muchos hombres y caballos murieron quemados o ahogados.

Tras la conmoción inicial, Zhou Yu y los aliados condujeron el asalto con una fuerza ligeramente armada. El ejército norteño cayó en la confusión y fue totalmente derrotado. Al ver la desesperada situación, Cao Cao emitió la orden de retirada general y destruyó los barcos que le restaban antes de replegarse.

El Acantilado Rojo. Wu Yuanzhi (entre 1190 y 1196)

El ejército de Cao Cao intentó una retirada por el camino de Huarong, con un largo tramo que atravesaba las tierras pantanosas del norte del lago Dongting. Las fuertes lluvias habían convertido el camino en un espeso fango, muy traicionero para los soldados enfermos, que debían portar fardos de hierba a la espalda con la finalidad de extenderlos sobre el barro y permitir el paso de los jinetes. Muchos de estos soldados se ahogaron en el barro o fueron pisoteados hasta la muerte en el esfuerzo. Para mayor desgracia del ejército de Cao Cao, los aliados liderados por Zhou Yu y Liu Bei lo persiguieron por tierra y agua hasta que alcanzaron la Comandería de Nan, lo que unido al hambre y las enfermedades diezmó las fuerzas restantes de Cao Cao. Éste se retiró al norte a su base de Ye, dejando a Cao Ren y Xu Huang para proteger Jiangling, Yue Jin estacionado en Xiangyang y Man Chong en Dangyang.

El contraataque de los aliados podría haber vencido a Cao Cao y sus fuerzas por completo, pero su cruce del río Yangtsé se produjo en el caos y los ejércitos aliados que convergieron en sus orillas lucharon por un número limitado de trasbordadores. Para restablecer el orden, un destacamento dirigido por el general aliado Gan Ning creó una cabeza de puente al norte, en Yiling, mientras que sólo una firme dirección de Cao Ren en retaguardia previno nuevas catástrofes.


Fuentes:
- Absolut China
- Wikipedia

Para saber más:
Blog Los Tres Reinos de China
Rollos de bambú - La Batalla del Acantilado Rojo
Mundo Historia - Batalla de los Acantilados Rojos (Chi-Bi)

20 de enero de 2012

Bushidō, código Samurái

En la tradición japonesa, el bushidō (武士道) es un término traducido como "el camino del guerrero". Es un código ético estricto y particular al que muchos samurái (o bushi) entregaban sus vidas, que exigía lealtad y honor hasta la muerte. Si un samurái fallaba en mantener su honor, podía recobrarlo practicando el seppuku (suicidio ritual). La palabra samurai procede del verbo japonés "saburau" que significa "servir como ayudante". La palabra "bushi" es una palabra japonesa que significa "caballero armado". La palabra samurai fue utilizada por otras clases sociales, mientras que los guerreros se llamaban a sí mismos mediante un término más digno, bushi. Durante largos periodos de inestabilidad, los samuráis se enfrentaron día a día con los horrores de la guerra y con la posibilidad de su propia muerte, por lo que muy seguramente todos eran conscientes de ese riesgo. Los preceptos clásicos del bushidō (武士道 lit «Camino del guerrero») aparecieron por primera vez compilados en un breviario conocido como Hagakure a principios del siglo XVIII. En él aparecían algunos consejos prácticos aplicables al comportamiento samurái y el tema de la muerte tiene una importancia central en la obra. El Hagakure ha llegado a ser conocido como el código Samurai, pero es más que eso. No es simplemente una lista de reglas a las cuales un guerrero se debe apegar a cambio de su título, sino un conjunto de principios que preparan a un hombre o a una mujer para pelear sin perder su humanidad, y para dirigir y comandar sin perder el contacto con los valores básicos. Es una descripción de una forma de vida, y una prescripción para hacer un guerrero-hombre noble. En el corazón del bushido está la aceptación del Samurai a la muerte. Una vez el guerrero está preparado para el hecho de morir, vive su vida sin la preocupación de morir, y escoge sus acciones basado en un principio, no en el miedo. Las "siete virtudes" del Bushidō serían las siguientes: 義 Gi - Rectitud (decisiones correctas): Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia. Para un auténtico samurái no existen las tonalidades de gris en lo que se refiere a honradez y justicia. Sólo existe lo correcto y lo incorrecto. 勇 Yuu - Coraje: Álzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir. Un samurái debe tener valor heroico. Es absolutamente arriesgado. Es peligroso. Es vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte. 仁 Jin - Benevolencia: Mediante el entrenamiento intenso el samurái se convierte en rápido y fuerte. No es como el resto de los hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos. Tiene compasión. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. 礼 Rei - Respeto: Los samurái no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurái es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales. Un samurái recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. 誠 Makoto - Honestidad, Sinceridad absoluta: Cuando un samurái dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. No ha de "dar su palabra" no ha de "prometer" el simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer. Hablar y hacer son la misma acción. 名Meiyo - Honor: El auténtico samurái solo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que toma y cómo las lleva a cabo son un reflejo de quién es en realidad. 忠 Chuu - Lealtad: Haber hecho o dicho "algo", significa que ese "algo" le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan. Un samurái es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel. Para el guerrero, las palabras de un hombre son como sus huellas: puedes seguirlas donde quiera que él vaya. El Bushidō durante la Segunda Guerra Mundial: Tras el ingreso del Imperio del Japón como potencia beligerante, el gobierno monárquico impulsó la implantación de las férreas doctrinas que se desprenden del bushidō en los diferentes estamentos del Estado y las Fuerzas Armadas, con el fin de dotar a sus diversas instituciones de un espíritu normativo vertical e inflexible que exigiera a sus subordinados los más extremos sacrificios. El trato que las autoridades japonesas brindaron a los prisioneros de guerra enemigos (tanto civiles como militares), es un ejemplo de este tipo de adoctrinamiento, fundado en que una de las cosas que enseña el bushidō es el absoluto desprecio por el enemigo que se rinde, puesto que esto es un deshonor que hace preferible la muerte. El bushidō fue también usado por los militares como la base moral para aquellos soldados enlistados en las filas de las unidades kamikaze ("viento divino" en japonés) de la Fuerza Aérea Imperial japonesa durante la Segunda Guerra Mundial (1939 - 1945). Por esta razón, muchas artes marciales con raíces en el bushidō fueron prohibidas y el Dai Nihon Butokukai fue clausurado durante la ocupación estadounidense tras la guerra. La prohibición fue levantada pocos años después. Fuentes: - http://lragnarokclan.zxq.net/samurai.html - Wikipedia

8 de enero de 2012

Ciro el Grande y el río condenado a muerte

Este es un extraño caso en que un río fue condenado a muerte, y también de la curiosa forma en que la pena fue ejecutada. Lo podemos saber gracias Heródoto de Halicarnaso.

Cerca del año 540 a.C, el Rey Ciro II el Grande, de Persia, estaba con sus ejércitos invadiendo con éxito el este de Europa y algunos territorios del cercano oriente. Avanzaba hacia Babilonia.

Él y su ejército llegaron a las orillas del río Gyndes (el actual río Diyala que corre entre Irán e Irak y desemboca en el río Tigris). Estando haciendo los preparativos para cruzarlo (lo cual no podía hacerse sino con barcazas), uno de los caballos blancos sagrados propiedad del rey se lanzó al agua y trató de cruzar a nado, pero entre los remolinos, murió ahogado.

El soberbio rey Ciro no estaba acostumbrado a recibir el reto de nadie, ni siquiera de un río. Se encolerizó de tal manera por la muerte del caballo, que condenó al rio a morir como tal, dejándole tan pobre de caudal que hasta las mujeres pudiesen atravesarlo sin que sus aguas les cubrieran nada más que sus pies.

Ciro aplazó su campaña contra Babilonia y ordenó ejecutar la sentencia. Para ello dividió en dos partes su ejército, cada uno en una orilla del Gyndes, marcando con cordeles 180 acequias a cada lado del río y ordenó que comenzasen a cavar. Cerca de tres meses duró la empresa, hasta que al final las acequias se convirtieron en 360 canales que desangraron el río. Al final de la colosal obra, Ciro marchó en señal de triunfo con sus hombres sobre el Gyndes, que quedó reducido a una red de arroyos insignificantes.

Por suerte, la Naturaleza quiso que muchos años después el río volviese de nuevo a su cauce.


Fuente:
Taringa!

8 de noviembre de 2011

El primer imperio babilónico

La formación del imperio de Hammurabi es la conclusión de las políticas llevadas durante dos siglos por las dinastías amorritas que habían tratado de dominarse unas a otras. El problema quedó resuelto por el soberano de Babilonia.

La ciudad de Babilonia apareció en el escenario político a finales del tercer milenio a.C. Se liberó de la tutela de Ur, se erigió en principado independiente y llevó, en principio, una política de prudencia. Hammurabi llegó al trono en 1792 a.C. Los recursos de su reino eran, quizás, más importantes de lo que parecía, pero su extensión se debió sobre todo a su habilidad, pues muy prudentemente incorporó sucesivamente cada una de las potencias del momento.

En 1786 a.C. toma a Rim-Sin de Larsa, prosiblemente su principal competidor del momento. Más tarde condujo expediciones por la zona situada más allá del Tigris cuyos ocupantes estaban siempre inquietos. En 1762 a.C. abate, con la ayuda de Mari, una coalición que agrupaba a las potencias del Tigris: los asirios, las ciudades del Diyala... En 1761 a.C. toma Larsa y se proclama "rey de Sumer y Akkad". Posteriormente hay una nueva victoria contra una coalición que agrupaba otra vez a las potencias orientales, después de lo cual se apodera de Mari. La conquista termina en 1753 a.C. con la derrota de Asiria y del reino de Eshnunna (Diyala).

Cabeza de diorita que podría ser
un retrato de Hammurabi
Hammurabi había reconstituido así la unidad de la cuenca mesopotámica: por tercera vez en seis siglos el país conocía un régimen unificador y una política conducente a armonizar una herencia heterogénea, marcada por antiguas rivalidades. La redacción del célebre código es el signo más claro de esta política de vuelta al orden.

La obra de Hammurabi le valdrá una reputación de príncipe sabio, favorito de los dioses de quienes se considera el primer servidor, protector de su pueblo al que defiende de sus enemigos, y dispensador de vida y bienestar por la atención que presta a los cultivos y al riego. De alguna forma, es el retrato ideal del soberano mesopotámico.

Pero este imperio, a pesar del prestigio del que gozó, no fue más sólido que los dos precedentes. A partir del final del reinado de Hammurabi, en 1750 a.C., los peligros se acumularon: inestabilidad interior y crisis social, rumores amenazadores que llegaban de los Zagros e infiltración pacífica de los casitas. En 1740 a.C., Samsu-iluna tuvo que contener un ataque lanzado por los casitas que habían bajado de sus montañas. Hubo una nueva tentativa, otra vez contenida, en 1708 a.C. bajo Abu-Eshuh. En el transcurso del siglo XVII a.C. el imperio se pulverizó bajo la presión casita que se hacía cada vez más fuerte. Fue, no obstante, el rey hitita Mursili I quien, en el curso de una correría por Mesopotamia, hacia 1595 a.C., provocó la caída de Babilonia.

Aunque tuvo una duración superior a siglo y medio, el imperio se encontaba considerablemente debilitado desde el inicio del siglo XVII a.C. En cuanto a la victoria de Mursili I, tuvo como consecuencia el entregar Babilonia a los casitas.


Fuente:
Los mesopotámicos - Jean-Claude Margueron

Más información:
Artehistoria. Hammurabi
Historiadelarte.us. El reino de Mari
Historia Universal. Los casitas y elamitas
Wikipedia. Mursil I

4 de noviembre de 2011

El ejército de los Inmortales




Integraban el cuerpo de guardia de los reyes persas y se consideraban la reencarnación de las divinidades con alas que servían al dios Ahura Mazda. Fueron armados por el rey Ciro II (559-529 a. C.) y constituyeron el primer cuerpo de custodios reales documentado de la historia. Aquellos 10.000 guerreros, que eran los mejores combatientes, debían medir 1,60 metro como mínimo, lo que era una altura muy considerable en aquella época. En los campos de batalla, los Inmortales se distinguían por su variado armamento: un arco, una lanza larga, un cuchillo y una espada de hierro. Llevaban una espectacular coraza de escamas de oro y trajes con hilvanes de hilo dorado.

Se les denominaba Inmortales porque cuando uno de ellos caía en combate lo sustituía otro de la misma talla dando la impresión de que nunca morían. Participaron en la batalla de las Termópilas (siglo V a. C.) junto a los 250.000 hombres de Jerjes. Aquella formidable fuerza se enfrentó a los escasos 7.000 soldados del ejército griego, a los que se sumaban los 300 espartanos que componían la guardia personal del rey Leonidas. Fueron estos 300 los que resistieron como héroes el ataque final de los Inmortales.


Fuente:
Actual y Curioso

17 de febrero de 2011

El expansionismo japonés

Como consecuencia de la revolución Meiji, Japón puso fin a 256 años de feudalismo e inició un proceso de modernización económica asociado a la aproximación a Occidente.

El Estado fue el principal impulsor del desarrollo económico con el objetivo de convertir a Japón en una potencia industrial similar a los países más desarrollados de Europa. El crecimiento económico y la modernización social comportaron su conversión en una potencia imperialista, que rivalizó con las europeas por el dominio de Asia.


Los sucesivos gobiernos orientaron el expansionismo exterior hacia la ribera asiática del Pacífico, con el fin de abastecerse de alimentos para su creciente población y de las materias primas para su industria textil, pero también, con el propósito de defenderse del poder de China y Rusia, las dos potencias tradicionales en la zona. Corea y Manchuria se convirtieron en los principales objetivos del expansionismo japonés, al que inicialmente prestaron apoyo las potencias occidentales para frenar el poder de China y Rusia.

En 1876, Japón intervino en la península de Corea. La intromisión en un reino formalmente independiente, pero en realidad vasallo de China, provocaría finalmente una guerra con ésta (1894-1895). La victoria de Japón se tradujo en su control de Formosa, Port Arthur y la península de Liaotung, en el extremo sur de Manchuria, a la que fue obligado a renunciar por las presiones occidentales.

El expansionismo nipón se enfrentó con los rusos en Manchuria. En 1905 declaró la guerra a la Rusia zarista y derrotó a su ejército. Esto, junto a la mediación de Estados Unidos en el conflicto, le permitió consolidar el dominio sobre Corea y el sur de Manchuria. Con ello, Japón se consolidó como una potencia imperialista, igualada a las occidentales, en la zona asiática del Pacífico.


Fuente:
Historia del mundo contemporáneo

23 de noviembre de 2010

La adivinación entre los hititas

El hombre hitita vivía en una realidad compleja y fatal. Cualquier desgracia que le ocurría se debía a un castigo de los dioses por sus pecados. De ahí su necesidad de escrutar permanentemente a la divinidad para averiguar cuál era el pecado cometido y poder aplacarla. De este modo nació la adivinación, que también era utilizada para averiguar lo que deparaba el futuro. Así pues, el arte adivinatorio era el lenguaje privilegiado de relación entre dioses y hombres.

La práctica de la predicción estaba muy extendida en todas las clases sociales. Desde el monarca al campesino, todo el mundo consultaba la voluntad del dios antes de emprender una empresa importante, o ante un hecho desagradable. Para el ejército era un acto imprescindible antes de entrar en batalla y el resultado de los augurios era lo que determinaba si se emprendía o se demoraba una campaña.

Los hititas utilizaban varias técnicas de adivinación, algunas de ellas adoptadas de países vecinos. Las más empleadas fueron: la ornitomancia, o estudio del vuelo de las aves; la hepatoscopia, o estudio del hígado de animales; los sueños, o incubatio; y un método basado en el azar, en el que las ancianas jugaban un papel fundamental. También se sabe que observaban los astros y el comportamiento de algunos animales.

Las aves mánticas por excelencia eran el águila, el gavilán, la perdiz y la paloma. Los augures eran expertos en la interpretación de todo lo que pudiera estar relacionado con el comportamiento de estas. Se les instruía sobre el sentido que tenía la forma de levantar el vuelo, posarse, piar y comportarse de los pájaros.

Los sacerdotes encargados del examen de vísceras de animales también recibían una minuciosa formación. Estos hombres eran seleccionados por su capacidad de concentración y poder mental, y se servían principalmente del hígado de la oveja para predecir el futuro. Este órgano ejerció una poderosa fascinación sobre todas las civilizaciones de Oriente. No sucedió así con el corazón, los pulmones o el cerebro, sino solo con el hígado, considerado el centro y asiento de la vida por asirios y babilonios. A través de los vasos, apéndices y hendiduras se podía saber si se acercaban tiempos de guerra, de paz, pestes, buenas cosechas, etc. Existen muchos restos arqueológicos relacionados con la lectura del hígado. En Hattusas, capital del Imperio hitita, han aparecido múltiples figurillas de barro imitando hígados de oveja.

Otro método habitual de adivinación era el de los sueños o incubatio. Este método se consideraba especialmente eficaz, porque eran los mismos dioses los que se comunicaban con el adivino. La técnica era sencilla; ante una cuestión importante los sacerdotes iban a dormir al templo. Mientras dormían, uno o varios de ellos recibían la revelación por parte de la divinidad.

El cuarto método es el que resulta más desconocido. Tiene que ver con las mujeres ancianas, que a través de un método basado en el azar debían desentrañar el futuro. La protagonista era la hasawa, término que significa literalmente “la vieja”. Esta mujer, se servía de varias sustancias, hilos, panes y figuras de arcilla que representaban a personajes concretos.

La hechicería estaba ligada fundamentalmente a las mujeres, no tanto a los hombres. A estas se las consideraba privilegiadas para el desempeño de estas prácticas, y aunque la magia era de uso común para todos los hititas, solo se podía practicar la magia blanca, la magia negra estaba penada de muerte para todo aquel que la ejerciera.


Fuente:
Dioses, templos y oráculos – Francisco José Gómez Fernández

11 de noviembre de 2010

El nacimiento del islam

Mientras que en Egipto, Irán y Mesopotamia florecían las más refinadas y cultas civilizaciones de Oriente Medio, un huérfano iletrado de origen humilde surgía de la soledad del desierto, cual profeta, predicando una nueva religión que cambiaría el mundo para siempre.

Pasado el siglo VI, La Meca era una ciudad tranquila. Situada en la península arábiga, era un centro comercial clave localizado sobre una ruta de caravanas, un oasis en medio del desierto, y lugar de culto importante para los peregrinos politeístas paganos. Sus habitantes no tenían arquitectura, ni literatura escrita, ni tradición real dignas de mención. Desde el punto de vista social estaban organizados en una confederación de tribus del desierto. Mahoma nació en 570 en La Meca, dentro del clan hasimí, una rama de la gobernante tribu coraixí. Al morir sus padres fue a vivir donde su primo Alí. Allí fue educado por su tío, el padre de Alí.

Mahoma
A la edad de 40 años le sobrevino una crisis espiritual. Retirose entonces a meditar en una cueva del monte Hira, fuera de La Meca. Allí se le apareció el ángel Gabriel y le susurró al oído la revelación de Alá (Dios). El Profeta volvió a La Meca y comenzó a predicar la revelación, conocida como el Corán. Rápidamente convirtió a su esposa, a su primo Alí y a sus amigos íntimos al islam, que significa sumisión (a Alá). La religión continuó difundiéndose, pero los musulmanes no la consideraban una nueva creencia sino sencillamente una continuación de la fe de Abraham, la última después del judaísmo y el cristianismo.
Mahoma murió en 632 sin nombrar sucesor. Mientras su cuñado y primo Alí hacían los arreglos para el funeral, se reunieron en ausencia de éste los compañeros del Profeta y escogieron a su suegro y amigo íntimo, Abu Bakr, como califa, es decir representante o sucesor. El califa era el jefe espiritual de la umma, la comunidad musulmana. A Abu Bakr le siguió Umar, otro compañero del Profeta, quien fue asesinado en 644 por un esclavo persa. El nuevo califa fue Utman, otro de los compañeros. A la postre, tras la ejecución de Utman en 656, Alí tuvo la oportunidad de suceder a Mahoma como cuarto califa. Los musulmanes sunníes consideran con nostalgia a estos cuatro compañeros del Profeta que lideraron la umma, los llaman profetas guiados por el camino recto: los elegidos.


Fuente:
Oriente Medio para dummies - Craig Davis

10 de noviembre de 2010

La espada samurái

Los samuráis acostumbraban a llevar dos espadas. La más larga, la katana, era el arma principal en la batalla. La espada corta, el wakizashi, se usaba también en combate y, de ser preciso, en el suicidio ritual.

Para el orgulloso samurái, no había posesión más preciada que su espada. Se colocaba una espada en la habitación del samurái el mismo día de su nacimiento y también se depositaba una espada en su lecho de muerte al morir. A lo largo de su vida, el samurái acostumbraba a dormir con su espada cerca de su almohada y la llevaba consigo dondequiera que fuese.

Las espadas eran siempre tratadas con respeto. Cuando se visitaba a otro guerrero, el samurái podía colocar su katana en un armero especial cerca de la puerta o bien se le permitía a un criado llevársela sobre un paño de seda, pero siempre se quedaba con el wakizashi en su cinto.

Las espadas de los samuráis pasaban de generación en generación. Cualquier falta de respeto a la espada de un samurái era vista como un insulto a toda su familia. Se consideraba una grave ofensa tocar de cualquier forma la espada de otro sin su permiso, una afrenta que podía resultar en un cruento duelo. Por este motivo, los samuráis tenían que tener cuidado para no rozarse entre sí al andar por la calle.

Katana
Los samuráis también creían que las mejores hojas de los mejores fabricantes de espadas tenían poderes espirituales en sí mismas. Las espadas que habían sido usadas en combate eran especialmente apreciadas. Pero los samuráis adinerados también buscaban nuevas espadas de espaderos famosos.

Aquellos que hacían las espadas eran reverenciados como artistas y hombres santos, y el taller de un forjador de espadas era considerado como un templo, donde se realizaba un trabajo sagrado. Se pensaba que la personalidad de un espadero pasaba a formar parte de sus obras. Así que antes de forjar una espada, un maestro forjador ayunaba para purificarse. Colgaba por su taller plegarias escritas en papel de arroz y se vestía con kimonos blancos, como un sacerdote, para trabajar en la forja encendida. Mientras trabajaba mantenía una concentración absoluta.

La espada de un samurái estaba hecha de hierro y acero, calentada en la forja y enfriada sucesivamente, o templada en una mezcla de aceite y agua. El acero era trabajado con el martillo, modelado una y otra vez hasta conseguir cuatro millones de láminas de metal. La hoja de la espada era muy dura y extremadamente afilada, pero el cuerpo de la misma era más suave y flexible. Una vez acabada, la espada era guarnecida y se le añadía un mango decorado, tras lo cual la nueva espada podía ser probada en el cuerpo de un criminal.

Wakizashi
A la manera de un artista, un maestro hacedor de espadas solía firmar su trabajo. Pero el más famoso de todos los espaderos, Masamune (1264-1343), fabricó espadas tan peculiares que no necesitaba firmarlas. Masamune era tenido por un hombre profundamente religioso y se decía que sus espadas poseían un gran poder espiritual.

El principal rival de Masamune, Muramasa, fue también un hábil espadero. Pero Muramasa amaba la guerra. Sus espadas eran tan fuertes que podían cortar un casco como si fuese un melón. Sus armas tenían sed de sangre. Se decía que los samuráis que poseían las malvadas espadas de Muramasa se volvían locos, incapaces de parar de matar, hasta que finalmente volvían las espadas contra sí mismos.
Según la leyenda, una manera de comprobar la diferencia de carácter entre las espadas de Masamune y las de Muramasa era poner una de cada, de pie, en una corriente de agua. Las hojas que flotaban en el agua evitarían la espada de Masamune, llegando de una pieza al otro lado. Sin embargo, se verían atrapadas sin remedio por la mortal espada de Muramasa y acabarían cortadas en dos.


Fuente:
Breve historia de los samuráis – Carol Gaskin, Vince Hawkins

25 de octubre de 2010

Origen del Imperio Mongol

Los mongoles constituyeron una de las principales etnias del norte y el oriente de Asia, formada por un conjunto de pueblos que poseían lazos culturales y una lengua en común. Los dialectos variaban de una a otra zona de la región donde habitaban, pero pocos eran incomprensibles para un mongol.

La descendencia de un antepasado masculino daba su nombre a la familia o clan, aunque hay pruebas de que existió una tradición anterior, en la que la línea hereditaria era femenina. El casamiento entre miembros del mismo clan estaba prohibido y daba lugar a que se establecieran alianzas de clanes, que formaban tribus.

Aun cuando realizaron algunos cultivos, los mongoles eran, en su gran mayoría, nómadas. Los animales eran propiedad individual y el campo propiedad colectiva de la tribu. Los clanes más poderosos tendían a controlar las actividades de la tribu. Las familias más débiles conservaban sus autoridades y la propiedad sobre sus animales, pero debían pagar un tributo al clan dominante.

La organización política y militar estaba adaptada a la forma del clan y de la tribu. Un hombre en condiciones de manejar un arma era jefe o soldado, según las necesidades del momento. La captura de ganado, mujeres o prisioneros de otras tribus era un método de enriquecimiento.

La historia de los mongoles oscila entre algunos periodos de concentración y otros de dispersión tribal. Los hsiung-nu o hunos fueron los primeros habitantes de los valles del Selenga, que unen Siberia con el corazón de Asia. Se estima que llegaron a la región en el siglo IV a.C.
Los hunos crearon un gran imperio tribal en Mongolia cuando China estaba siendo unificada como Estado imperial bajo las dinastías Chin y Han (221 a.C – 220 d.C). El imperio de los hunos guerreó durante siglos con China y se desintegró en el siglo IV.
Algunas de las tribus del sur se rindieron a China y se establecieron en su territorio, donde terminaron por ser absorbidas, mientras otras emigraron hacia el oeste. En el siglo V, los hunos de Atila sometieron a casi toda Europa, y llegaron hasta las Galias y la península italiana.

Los hunos fueron sustituidos por pueblos turcos, que se establecieron en toda la región. En esa época, la organización social no estaba constituida sólo por las tribus nómadas. Los grandes jefes se instalaron en cuarteles generales, rodeados por tierras cultivadas, que les permitían criar caballos más grandes y fuertes, capaces de cargar un guerrero con armadura. Así aumentó la diferencia entre el aristócrata y el arquero tradicional de la tribu, que montaba un caballo más pequeño. La agricultura también pasó a ocupar un lugar de importancia en la economía.

Genghis Khan
El nombre mongol apareció por primera vez en un registro de las diversas tribus hecho durante la dinastía china T'ang y luego desapareció hasta el siglo XI, cuando los kidan pasaron a reinar en Manchuria y el norte de China, controlando casi todo el territorio de la Mongolia actual. Los kidan fueron sucedidos por los juchen y éstos por los tártaros, antes de la era de Genghis Khan (Temujin).

Nacido en 1162 dentro de un clan con tradición de poder, nieto de Kublai Khan, jefe mayor de los mongoles hasta entonces, Temujin heredó varios feudos que habían sido arrebatados a su familia. En 1206, gracias a su capacidad política y militar, Temujin fue reconocido jefe de todos los mongoles con el título de Genghis Khan. De ahí en adelante, sus ejércitos invadieron el norte de China y llegaron a Pekín. En 1215, el Imperio Mongol se extendía hasta el Tíbet y el Turkistán.

En 1227, al morir Genghis Khan, el Imperio Mongol se desintegró por las disputas entre sus sucesores, hasta que el trono de China quedó en manos de la dinastía Ming, lo que ocurrió en 1368.


Fuente:
Guía del Mundo 2009 - Instituto del Tercer Mundo


8 de septiembre de 2010

El misterio de la tumba de Herodes

El fiero carácter de Herodes el Grande no se ablandó ni siquiera en sus últimos años de vida. En su testamento, para provocar un duelo general en Israel, ordenó que trescientos nobles, encerrados en el anfiteatro de Jericó, fueran ejecutados a la vez que él abandonaba la escena de este mundo. Por suerte para ellos, la albacea, su hermana Salomé, no se atrevió a ejecutar la orden. Herodes también dejó dispuesto que se le enterrara en la fortaleza de Herodión, 12 kilómetros al sur de Jerusalén, donde había hecho construir un mausoleo.

Que la ceremonia tuvo lugar lo prueba el testimonio de Flavio Josefo, pero durante largos años los arqueólogos buscaron en vano su tumba. Las pesquisas se habían centrado en el llamado "Bajo Herodión", una zona palaciega a los pies de la fortaleza que incluía espléndidos edificios, jardines, piscinas... Un estudioso israelí, Ehud Netzer, decidió seguir una pista diferente y explorar un camino que subía por la colina. En 2007, una pequeña prospección sacó a la luz diversos fragmentos esculpidos de excepcional calidad, que no podían corresponder sino a la tumba de Herodes. Según Netzer, se trataba de un mausoleo de 24 metros de altura, con una primera planta cuadrada, un segundo piso circular y un tejado puntiagudo. Se han apreciado signos de que la obra fue destrozada en la Antigüedad, seguramente por los judíos rebeldes que ocuparon el Herodión durante la gran revuelta del año 64 d.C., entre quienes se mantenía el recuerdo de Herodes como un rey tiránico y sacrílego.


Fuente:
Historia National Geographic, núm. 77


25 de marzo de 2010

La religión de los antiguos persas

Los principales materiales que tenemos para reconstruir la religión de los antiguos persas se conservan en los escritores griegos, Heródoto primordialmente, y las inscripciones de la época aqueménida. Más noticias nos proporciona el libro sagrado, Avesta, que junto con los materiales antes mencionados forman los instrumentos básicos para esta reconstrucción. El conocimiento del Avesta se obtendría en el siglo XVII por A. Du Person, quien lo tradujo al francés en 1771. Se determinó que el Avesta se componía de diferentes partes según diversas épocas. La más antigua sería la de los Gatha, que abarcaría la parte fundamental Yasna, anterior a la dinastía aqueménida, escrita en lengua persa emparentada con la lengua inda antigua de los Vedas. La última parte está escrita en la lengua que se hablaba en la época sasánida -siglos II-VII de nuestra era- y en ella se narra la historia de Zarathustra y profetiza el fin del mundo. Según la tradición, el Avesta se componía de 21 obras diferentes, el resto de las cuales se ha perdido.
Página del Avesta

Esta serie de estratos plantea la problemática de averiguar la antigüedad de cada uno de los elementos que se presentan en la obra. Otro problema es el de su lugar de procedencia. Se ha querido identificar con la religión de los antiguos medos, con la región de la Bactriana, situada en el Irán nororiental. Por otro lado, también se ha supuesto que las referencias de Heródoto corresponderían a Media, mientras el Avesta correspondería a la Bactriana, fundiéndose ambas tradiciones al formarse el reino aqueménida. La composición del Avesta se atribuye a Zarathustra, personaje que viviría, según la tradición, en el siglo VII a.C., mientras otras versiones lo colocan bastante más atrás. El punto fundamental del Avesta es el dualismo Bien-Mal. Junto a Ahura-Mazda y Angra-Mainyu, espíritus del Bien y del Mal respectivamente, aparecen toda una gama de espíritus menores. Se manifiestan seis espíritus de la luz, personificaciones de las fuerzas de la naturaleza o de cualidades morales, y contrapuestos a ellos otros seis espíritus de las tinieblas o del mal. El origen de este dualismo constituye un punto de discusión. Se ha querido ver como un contraste entre las dispares zonas geográficas que componen Irán. Las tierras fértiles, por un lado, y las estériles por otro. Asimismo se ha interpretado como un reflejo de las contradicciones entre dos sociedades diferentes, una nómada y pastoril, y otra sedentaria y agrícola. Esta última teoría parece encontrar su confirmación en el mismo libro sagrado cuando expone que "las mejores tierras del mundo son terrenos de labor" y al afirmar que la esencia del mazdeísmo consiste en "cultivar bien el trigo". Las formas duales las adquiriría definitivamente al formarse la monarquía aqueménida y al constituirse en el culto estatal. El centralismo religioso se haría más acentuado durante el Imperio sasánida, en el que la religión mazdeísta se convertiría en la bandera de las luchas contra los estados cristianos, primero, y más tarde contra los musulmanes, adquiriendo entonces el Avesta su definitiva plasmación. Mención aparte merece el culto de Mitra, quien en la antigüedad debió ser una de las personificaciones del sol, al mismo tiempo que se relacionaba con ideas morales. El culto a Mitra sería oficial a partir del siglo IV a.C. En los siglos posteriores alcanzaría gran difusión, tanto en Oriente como en Occidente, convirtiéndose las legiones romanas en uno de los principales vehículos de su difusión. Por último el mazdeísmo iba a ejercer una gran influencia en las religiones del Cercano y Medio Oriente. La doctrina dualista de los maniqueos tendría su base en el mazdeísmo, así como los nestorianistas durante los siglos III y V de nuestra era, respectivamente. También las sectas de los paulicianos, bogumilitas, cátaros y albigenses se verían impregnadas fuertemente por el mazdeísmo en el transcurrir de la Edad Media.

2 de febrero de 2010

El primer sismógrafo de la historia

La sala de exposiciones del Museo de Historia de China en Beijing es el hogar de un modelo restaurado del primer sismógrafo de la historia, el Houfeng Didong Yi, un instrumento inventado para medir los movimientos sísmicos y eólicos. Su inventor fue Zhang Heng (78-140 d.C.). Zhang Heng, nativo de Nanyang, en la provincial de Henan, fue un estudioso e inventor especializado en astronomía, matemáticas y calendarios. En el año 132 de nuestra era fabricó en Luoyang, que en aquel momento era la capital del imperio, un aparato capaz de determinar la direccionalidad de un terremoto. Contradiciendo la creencia popular de aquella época, Zhang Heng sostenía que los terremotos no eran señales de la cólera celeste, sino tan sólo desastres de origen natural. El sismógrafo, fabricado en cobre de alta calidad, tenía una forma similar a la de una urna con un péndulo central. El instrumento estaba modelado con el dibujo de ocho dragones en su superficie, que apuntaban con sus cabezas a las ocho direcciones y sostenían en sus bocas ocho bolas de cobre. Debajo de ellos, había ocho sapos con las cabezas levantadas y las bocas abiertas en sentido opuesto al de las bocas de los dragones. El interior del sismógrafo fue construido de una manera muy ingeniosa: durante un terremoto, el temblor hacía que el péndulo perdiera su estabilidad y de este modo se activaba en el interior una serie de palancas. Esto haría que uno de los ocho dragones exteriores liberase la bola de cobre que sostenía en su boca, que a su vez caería en la boca del sapo situado justo debajo del dragón, emitiendo un sonido que ayudaría a la gente a determinar en qué dirección había tenido lugar el terremoto. Un día, en 138 D.C., el dragón que apuntaba al oeste dejó caer su bola de cobre. Como el dragón anunció, un terremoto tuvo lugar aquel mismo día en Longxi, en lo que hoy es la provincia occidental de Gansu, a miles de kilómetros de distancia. Fue la primera vez que el ser humano fue capaz de detectar con antelación un terremoto. Tan sólo unos 1700 años más tarde, un instrumento similar vería la luz en Europa. Zhang Heng también fue el responsable de crear la primera esfera celeste conducida por agua para determinar la posición de los cuerpos celestes, que fue cincelada con imágenes de importantes fenómenos astronómicos. La gente pudo observar el movimiento del sol, la luna y las estrellas. Zhang Heng, que fue también un excelente ingeniero mecánico, fue el padre de otros inventos como un águila de madera voladora o una carretilla que permitía contar las distancias recorridas. La gente tenía en alta estima a este genial científico, y a menudo se ofrecían actividades conmemorativas en su honor. Incluso una cordillera lunar fue bautizada en su honor.
Fuente: Spanish.China.Org.Cn

21 de enero de 2010

La economía de Mesopotamia

La agricultura era la base de la economía de Mesopotamia y sólo era posible con la ayuda del riego artificial. Los sumerios, al asentarse en la región, construyeron una red de canales con tanta perfección que aún sirven como modelo para las autoridades agronómicas de Irak. Estos canales aumentaron la superficie de cultivo y posibilitaron el desarrollo de la civilización. Los habitantes de las ciudades que surgieron cuidaron los canales y se disputaron las aguas fluviales, vitales para su economía. Los productos de cultivo más importantes que obtuvieron fueron los cereales, como el trigo y la cebada, y los frutos de la palmera (dátiles).
Canal de irrigación sumerio, en Irak

En tiempos de los sumerios, el templo era el núcleo de la vida económica, el centro de la administración de tierras, del sistema de riego y del comercio. También era el centro de reunión de los artesanos. Por lo tanto, el templo tenía una vida animada: allí se almacenaban los granos, se rendían los tributos y reposaban las caravanas comerciales. También allí se radicaban el culto, la administración de justicia y la educación. Además, el templo otorgaba préstamos a personas necesitadas. La organización económica de Mesopotamia, a semejanza de la egipcia, era tributaria. Se exigían impuestos diarios y excepcionales. Para evitar el fraude, las autoridades llevaban a cabo un cálculo de las cosechas y las controlaban por medio de comisiones especiales, integradas por funcionarios del templo, escribas y vecinos. Posteriormente, los príncipes se independizaron del templo y erigieron su propio palacio; las funciones económicas pasaron entonces a estos últimos. Mesopotamia, igual que Egipto, carecía de materias primas básicas como la madera, la piedra y los metales. Esta carencia se solucionó por mediante el comercio: la madera se importaba de Fenicia, la piedra de Elam y los metales provenían de la meseta de Anatolia. Estas transacciones comerciales se hacían mediante el trueque, ya que los mesopotámicos no conocían la moneda. Sí tenían elementos que utilizaban como medidas de valor, por ejemplo lingotes de metal sellados o cantidades concretas de cereales.

8 de enero de 2010

La sociedad de los Samuráis

La figura del Samurái está rodeada de leyenda y admiración, de forma que podemos tener una visión "tópica" y "romántica" de estos guerreros. Los samuráis eran guerreros con una gran lealtad hacia su señor, pero también existían unos samuráis conocidos como ronins (hombre ola). Eran unos guerreros libres, que acababan en esa situación por la muerte del señor que servían o por la pérdida de sus favores, pero también eran ronins los hijos de ronins. Probablemente los samuráis como clase nacieron en el s.XII, pero en realidad su origen se remonta en torno al s.IV a.C. cuando aparecen unas élites armadas dentro de la sociedad tribal. Por tanto, se puede ver esto como un origen antecedente de estos guerreros. Estos guerreros tribales fueron adquiriendo poder y prestigio a lo largo del tiempo, y formaron grandes clanes. En el período de Heian (794-1192) los samuráis ascendieron como clase social. También en este período se puede decir que los samuráis adoptaron gran parte de sus características en lo respectivo a las armas y vestimenta. A finales del s.XII, cuando Minamoto Yoritomo venció en la guerra de Gempei, estableció la supremacía de la casta samurái, la cual fue una de las grandes protagonistas del Japón de los siguientes siglos. Los samuráis formaban una casta familiar que estaba al servicio de la nobleza alta (daimyo). Estos señores basaban su poder en lazos personales y familiares. En la cúspide de la pirámide feudal japonesa se encuentra el Daimyo y su familia directa, por debajo los fudai, que son familias que desde hace mucho tiempo se ecuentran al servicio de los daimyo. Después encontramos a los vasallos, que en la mayoría de las ocasiones son daimyo vencidos en las guerras interiores feudales, que pasaban a ser vasallos del vencedor agregando a éste sus generales. Los vínculos de lealtades eran así muy complicados. Dentro de esta organización social, había una propiamente militar y es aquí donde los samuráis tienen todo el protagonismo. Había diferentes clases de samuráis, que según su estatus y riquezas aportaban su caballo, armas, hombres y equipamento al servicio de su señor siempre que fuera requerido. En la base de la sociedad militar se encontraban los ashigaru, que constituían la gran masa de combatientes: portaestandartes, infantería, arqueros, mensajeros, etc. Esta clase militar trabajaba de jornalera al servicio de los samuráis en tiempos de paz. Después de la célebre batalla de Sekigahara, en la que venció Tokugawa Ieyasu, hubo un gran período de paz de unos tres siglos. ¿Qué hacen los samuráis en tres siglos de paz? La casta samurái se cerró aún más y pasaron a ser miembros de la corte participando en su administración y asesoramiento y fueron muy comunes los duelos. Los daymio fueron obligados a reducir sus tropas y los ronins empezaron a ser un problema. En 1868 se dió la Restauración Meiji que supuso una occidentalización de Japón, por la cual el samurái ya no era la única fuerza armada. Se abolió el derecho de llevar katana en público y matar a los servidores que faltaran al respeto al samurái. Se estableció "la igualdad" entre los japoneses, de este modo los samuráis perdieron su posición favorable y su malestar fue en aumento. Algunos fueron capaces de adaptarse a la nueva situación y se incorporaron a otro tipo de trabajos. En 1877 se dió la última batalla samurái (reflejada de manera muy idílica en El último Samurái) liderada por Saigo. Seguido por casi cincuenta mil samuráis descontentos, se encaminó a Tokio para derrotar al gobierno. Un ejército moderno fue enviado por el gobierno y la batalla duró una semana. Este ejército no era profesional pero consiguió derrotar a los samuráis. Saigo fue derrotado y obligado a retirarse, por lo que siguiendo el código de honor samurái se praticó el hara- kiri.
(Fuente: Gentehistoria)

30 de noviembre de 2009

El arte de la arquitectura tradicional china

La arquitectura china se caracteriza por distribuir el espacio en unidades rectangulares que se unen para formar un todo. La forma rectangular también fue empleada en los templos griegos, pero el efecto era de austeridad. El estilo chino, por el contrario, combina rectángulos de diferentes tamaños y en diferentes posiciones de acuerdo con la importancia de la organización del conjunto. Se distinguen claramente los distintos niveles y elementos. El resultado es un aspecto exterior impresionante, pero al mismo tiempo dinámico y misterioso. En la arquitectura tradicional china, la distribución de las unidades espaciales se rige por los principios de equilibrio y simetría. El eje constituye la estructura principal. Las estructuras secundarias se sitúan a ambos lados del eje formando el patio central y las habitaciones principales. Tanto las viviendas como los edificios oficiales, templos y palacios se ajustan a este principio fundamental. En la distribución del espacio interior se reflejan los valores éticos y sociales de los chinos. En las viviendas tradicionales, por ejemplo, las habitaciones se asignan según la posición de cada persona en la jerarquía familiar. La cabeza de familia ocupa el cuarto principal, los miembros de mayor edad de la familia de éste viven en la parte de atrás y los más jóvenes, en las alas izquierda y derecha; los más mayores en la izquierda y los más jóvenes en la derecha. La arquitectura china se caracteriza también por el uso de una estructura de vigas y pilares de madera y un muro de adobe que rodea tres de los costados del edificio. La puerta y las ventanas principales se sitúan en el frente. Los chinos llevan usando la madera como uno de sus principales materiales de construcción desde hace miles de años. La madera representa la vida y ésta es la principal idea que la cultura china, en sus múltiples manifestaciones, trata de comunicar. Esta característica ha llegado hasta nuestros días. Estas edificaciones tradicionales de forma rectangular se dividen en habitaciones conforme a la estructura de las vigas y pilares de madera. Para poder rematar la construcción con un amplio tejado voladizo, los chinos inventaron un tipo especial de soporte denominado tou-kung, que se eleva nivel por nivel desde cada uno de los pilares. Dichos soportes tienen la función tanto constructiva como ornamental, con una forma atractiva y muy característica. Este estilo arquitectónico pasó posteriormente a Japón y Corea. El uso de la madera dio lugar a ciertos rasgos arquitectónicos característicos. En primer lugar, la anchura y profundidad del espacio interior vienen determinadas por la estructura de madera. En segundo lugar, se desarrollaron técnicas de lacado con el fin de conservarla. Estos lacados de colores vivos y brillantes se convirtieron en uno de los rasgos propios de la arquitectura tradicional china. Por último, existe la técnica de elevar la estructura sobre una plataforma a fin de evitar daños provocados por la humedad. La altura de la plataforma depende de la importancia del edificio. Una plataforma elevada añade fuerza, sofisticación y elegancia a los grandes edificios. Los murales policromados que aparecen en los edificios tradicionales, con su amplia variedad de motivos y temas, tienen un valor a la vez decorativo y simbólico. En ellos encontramos representados dragones, aves fénix, mitos, paisajes, motivos florales, pájaros,etc. Es de destacar el desarrollo que adquiere la talla en madera en la China meridional, especialmente en Taiwan. Estas esculturas, junto con los murales, constituyen una elegante y agradable decoración. Los tejados suelen ser a dos aguas en las casas tradicionales del sur de China, incluido Taiwan, su divisoria se adorna con cerámica, rompiendo así la continuidad de líneas de los edificios. La típica curva de los tejados chinos, tan admirada por muchos visitantes, simboliza el espíritu de la cultura china. Mientras que el resto del edificio es relativamente sencillo, el tejado introduce un elemento de sorpresa por medio de sus aleros levantados y divisoria curvada. Este rasgo se corresponde con el paralelismo entre las líneas de la arquitectura tradicional china y los trazos de su caligrafía. Desde la dinastía Han (206 a. de C.-220 d. de C.), la pintura y la decoración chinas han tendido al empleo de formas curvas, dinámicas, sueltas. Uno de los principios máximos del arte chino consiste en comunicar el "ritmo vital" (ch'i yün) a la obra de arte. En los templos chinos encontramos una amplia gama de estilos arquitectónicos. Las religiones a las que se hallan consagrados estos templos son, fundamentalmente, budismo, taoísmo y religiones ancestrales y tradicionales; pero todos ellos comparten una misma estructura. Debido a la rica tradición religiosa popular de Taiwan, encontramos multitud de templos en la isla. Este es uno de sus rasgos culturales más destacados. Un cálculo moderado del número de templos podría darnos una cifra de 5.000, muchos de ellos con valor arquitectónico. entre las muestras más famosas y llamativas de la arquitectura religiosa tradicional tenemos los templos de Lungshan y Tienhou en Lukang, el templo de Lungshan en Taipei y el de Chaotien en Peikang. El templo de Lungshan de la ciudad de Lukang destaca por su larga historia y su elevado valor artístico. (Fuente consultada: Antropos)

5 de noviembre de 2009

La puerta de Ishtar de Babilonia

A orillas del río Éufrates, desde el 1800 a.C., la ciudad de Babilonia (antiguo reino localizado en la región de Mesopotamia, en torno al actual Irak) fue el centro de una cultura original que construyó grandes templos y puso la ley por escrito por primera vez. En el 575 a.C., Nabucodonosor II construyó la llamada Puerta de Ishtar en el lado norte de la ciudad de Babilonia, ubicada en la actualidad a 110 km al sur de Bagdad. La Puerta de Ishtar era originalmente una de las 8 puertas monumentales (14 metros de altura por 10 de ancho) de la muralla interior de Babilonia, a través de la cual se accedía al templo de Bel, donde se celebraban las fiestas propias del año nuevo. El nombre de Ishtar lo recibe de la diosa del mismo nombre a la cual estaba consagrada, diosa de la fertilidad y el amor, pero también de la guerra. Al norte del Templo de Marduk salía un camino que llevaba a la Puerta de Istar. Este camino se conocía como la Vía Procesional, pertrechada de más murallas y de 120 leones de adobe que la custodiaban. Era la entrada principal a las calles y templos interiores de Babilonia. La Vía Procesional atravesaba también un puente de piedra sobre el río Éufrates y finalizaba en un grandioso patio donde se alzaba la torre denominada Etemen-an-ki (”Casa del Cielo y de la Tierra”), que no es otra que la famosa Torre de Babel de la que hoy, lamentablemente, no queda rastro alguno. La majestuosa Puerta de Ishtar se compone de numerosos ladrillos de adobe, la mayoría pintados de color azul (lo que la hacía contrastar fuertemente con todos los edificios de su alrededor), mientras que otros son dorados o rojizos. Estos últimos se disponen dibujando la silueta de dragones, toros, leones y seres mitológicos, como Uros (una especie de vaca) o un animal identificado como "Sirrush" (dragón con el cuerpo recubierto de escamas, las patas traseras como garras de águila y las delanteras de felino). La Puerta de Istar contaba originalmente con dos esfinges dentro del arco de la puerta, que se han perdido hoy en día. Originalmente, la Puerta de Ishtar, como parte de las murallas de Babilonia, era considerada una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, hasta que en el siglo VI d.C. fuera reemplazada en la lista por el Faro de Alejandría. Otra de las obras de su autor, el rey Nabucodonosor II figuraría sin embargo en la lista por más tiempo: los Jardines Colgantes de Babilonia, de los cuales todavía no se ha encontrado ni rastro y su existencia se sigue suponiendo gracias a testimonios ilustres como los del historiador griego Heródoto. Los cimientos de la puerta de Ishtar fueron hallados entre 1899 y 1914 por el arqueólogo Robert Koldewey, famoso mundialmente por ser el descubridor de Babilonia. Koldewey inventó técnicas de excavación arqueológica para poder extraer con seguridad los frágiles ladrillos de adobe, uno por uno, lo que le llevó casi dos décadas. La puerta fue reconstruída junto a parte de la Vía Procesional durante la década de 1930, y finalmente se entregó a la exposición permanente del Museo Pérgamo de Berlín, donde se puede contemplar hoy día. Puerta de Ishtar expuesta en el Museo de Pérgamo:

4 de octubre de 2009

El deporte en Mesopotamia

En Mesopotamia se dieron condiciones geográficas para que aparecieran las primeras grandes ciudades, las primeras grandes sociedades organizadas; el cultivo de regadío gracias a un cierto control sobre las aguas de los ríos y, con todo ello, aparece también la escritura hacia el 3400 a.C. Escritura en tabletas de arcilla llamada cuneiforme (incisiones oblicuas hechas con una caña sobre el barro de las tabletas). Gracias a las tabletas de arcilla, las inscripciones en piedra, algunos bajorrelieves y esculturas, las figurillas de terracota (barro) y de metal, tenemos alguna información (escasa) sobre el deporte de Mesopotamia a lo largo de su extensa historia de tres milenios. Lo más destacable en cuanto a su relación con el deporte es un texto que recoge el entrenamiento de los caballos para las carreras. Este texto es de mitad del II milenio y corresponde a los hititas (un pueblo del norte, indoeuropeo, que consiguió dominar la región formando un imperio en parte del II milenio a.C.). Es conocido como 'texto Kikuli' que podía ser el intendente de la caballería del rey. En él se narra día a día y detalladamente el entrenamiento y cuidado de los caballos en su preparación para las carreras de pista, tirando de un carro. Comienzan, así, en la historia del deporte, las carreras de carros, que no dejarán de celebrarse con pasión, pasando de unas zonas a otras, como tomando el relevo de la historia, hasta la caída de Constantinopla en poder de los turcos en el año 1453 de nuestra era. Es una historia de carreras de caballos de 3.000 años: Mesopotamia primero, después Grecia, después el circo romano y por último Bizancio. Fue un deporte paramilitar, relacionado con lo militar. El caballo no se domesticó por el hombre hasta el II milenio a.C. en esas llanuras mesopotámicas, e inmediatamente se le utilizó en la guerra, tirando del carro de combate, mucho antes de que se le utilizara montándolo directamente. Era absolutamente necesario el entrenamiento de los caballos y la utilización del carro en la guerra para poder defenderse frente a los adversarios, esto explica su éxito como deporte. El II milenio es especialmente guerrero, de invasiones crueles, de grandes movimientos de gentes. Además de las carreras de carros, nos consta la existencia de otros deportes como el boxeo, la nataciñon, las carreras o la lucha, por inscripciones en bajorrelieves y figurillas. (Fuente consultada: Historia del deporte - Juan Rodríguez López)

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