El Viejo de la Montaña
La fortaleza de Alamut
Fuente:
Taringa!
Para saber más:
Wikipedia: Nizaríes
Cabovolo: La secta de los asesinos
Wikipedia: Hasan-i_Sabbah
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| Sello con bajorrelieve sobre el Acantilado Rojo. Dinastía Ching (1644-1911) |
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| El Acantilado Rojo. Wu Yuanzhi (entre 1190 y 1196) |
En la tradición japonesa, el bushidō (武士道) es un término traducido como "el camino del guerrero".
Es un código ético estricto y particular al que muchos samurái (o bushi) entregaban sus vidas, que exigía lealtad y honor hasta la muerte. Si un samurái fallaba en mantener su honor, podía recobrarlo practicando el seppuku (suicidio ritual).
La palabra samurai procede del verbo japonés "saburau" que significa "servir como ayudante". La palabra "bushi" es una palabra japonesa que significa "caballero armado". La palabra samurai fue utilizada por otras clases sociales, mientras que los guerreros se llamaban a sí mismos mediante un término más digno, bushi.
Durante largos periodos de inestabilidad, los samuráis se enfrentaron día a día con los horrores de la guerra y con la posibilidad de su propia muerte, por lo que muy seguramente todos eran conscientes de ese riesgo. Los preceptos clásicos del bushidō (武士道 lit «Camino del guerrero») aparecieron por primera vez compilados en un breviario conocido como Hagakure a principios del siglo XVIII. En él aparecían algunos consejos prácticos aplicables al comportamiento samurái y el tema de la muerte tiene una importancia central en la obra.
El Hagakure ha llegado a ser conocido como el código Samurai, pero es más que eso. No es simplemente una lista de reglas a las cuales un guerrero se debe apegar a cambio de su título, sino un conjunto de principios que preparan a un hombre o a una mujer para pelear sin perder su humanidad, y para dirigir y comandar sin perder el contacto con los valores básicos. Es una descripción de una forma de vida, y una prescripción para hacer un guerrero-hombre noble.
En el corazón del bushido está la aceptación del Samurai a la muerte. Una vez el guerrero está preparado para el hecho de morir, vive su vida sin la preocupación de morir, y escoge sus acciones basado en un principio, no en el miedo.
Las "siete virtudes" del Bushidō serían las siguientes:
義 Gi - Rectitud (decisiones correctas):
Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia. Para un auténtico samurái no existen las tonalidades de gris en lo que se refiere a honradez y justicia. Sólo existe lo correcto y lo incorrecto.
勇 Yuu - Coraje:
Álzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir. Un samurái debe tener valor heroico. Es absolutamente arriesgado. Es peligroso. Es vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte.
仁 Jin - Benevolencia:
Mediante el entrenamiento intenso el samurái se convierte en rápido y fuerte. No es como el resto de los hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos. Tiene compasión. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad.
礼 Rei - Respeto:
Los samurái no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurái es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales. Un samurái recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás.
誠 Makoto - Honestidad, Sinceridad absoluta:
Cuando un samurái dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. No ha de "dar su palabra" no ha de "prometer" el simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer. Hablar y hacer son la misma acción.
名Meiyo - Honor:
El auténtico samurái solo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que toma y cómo las lleva a cabo son un reflejo de quién es en realidad.
忠 Chuu - Lealtad:
Haber hecho o dicho "algo", significa que ese "algo" le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan. Un samurái es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel. Para el guerrero, las palabras de un hombre son como sus huellas: puedes seguirlas donde quiera que él vaya.
El Bushidō durante la Segunda Guerra Mundial:
Tras el ingreso del Imperio del Japón como potencia beligerante, el gobierno monárquico impulsó la implantación de las férreas doctrinas que se desprenden del bushidō en los diferentes estamentos del Estado y las Fuerzas Armadas, con el fin de dotar a sus diversas instituciones de un espíritu normativo vertical e inflexible que exigiera a sus subordinados los más extremos sacrificios. El trato que las autoridades japonesas brindaron a los prisioneros de guerra enemigos (tanto civiles como militares), es un ejemplo de este tipo de adoctrinamiento, fundado en que una de las cosas que enseña el bushidō es el absoluto desprecio por el enemigo que se rinde, puesto que esto es un deshonor que hace preferible la muerte.
El bushidō fue también usado por los militares como la base moral para aquellos soldados enlistados en las filas de las unidades kamikaze ("viento divino" en japonés) de la Fuerza Aérea Imperial japonesa durante la Segunda Guerra Mundial (1939 - 1945). Por esta razón, muchas artes marciales con raíces en el bushidō fueron prohibidas y el Dai Nihon Butokukai fue clausurado durante la ocupación estadounidense tras la guerra. La prohibición fue levantada pocos años después.
Fuentes:
- http://lragnarokclan.zxq.net/samurai.html
- Wikipedia
| Cabeza de diorita que podría ser un retrato de Hammurabi |
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| Mahoma |
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| Katana |
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| Wakizashi |
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| Genghis Khan |
Esta serie de estratos plantea la problemática de averiguar la antigüedad de cada uno de los elementos que se presentan en la obra. Otro problema es el de su lugar de procedencia. Se ha querido identificar con la religión de los antiguos medos, con la región de la Bactriana, situada en el Irán nororiental. Por otro lado, también se ha supuesto que las referencias de Heródoto corresponderían a Media, mientras el Avesta correspondería a la Bactriana, fundiéndose ambas tradiciones al formarse el reino aqueménida. La composición del Avesta se atribuye a Zarathustra, personaje que viviría, según la tradición, en el siglo VII a.C., mientras otras versiones lo colocan bastante más atrás. El punto fundamental del Avesta es el dualismo Bien-Mal. Junto a Ahura-Mazda y Angra-Mainyu, espíritus del Bien y del Mal respectivamente, aparecen toda una gama de espíritus menores. Se manifiestan seis espíritus de la luz, personificaciones de las fuerzas de la naturaleza o de cualidades morales, y contrapuestos a ellos otros seis espíritus de las tinieblas o del mal. El origen de este dualismo constituye un punto de discusión. Se ha querido ver como un contraste entre las dispares zonas geográficas que componen Irán. Las tierras fértiles, por un lado, y las estériles por otro. Asimismo se ha interpretado como un reflejo de las contradicciones entre dos sociedades diferentes, una nómada y pastoril, y otra sedentaria y agrícola. Esta última teoría parece encontrar su confirmación en el mismo libro sagrado cuando expone que "las mejores tierras del mundo son terrenos de labor" y al afirmar que la esencia del mazdeísmo consiste en "cultivar bien el trigo". Las formas duales las adquiriría definitivamente al formarse la monarquía aqueménida y al constituirse en el culto estatal. El centralismo religioso se haría más acentuado durante el Imperio sasánida, en el que la religión mazdeísta se convertiría en la bandera de las luchas contra los estados cristianos, primero, y más tarde contra los musulmanes, adquiriendo entonces el Avesta su definitiva plasmación. Mención aparte merece el culto de Mitra, quien en la antigüedad debió ser una de las personificaciones del sol, al mismo tiempo que se relacionaba con ideas morales. El culto a Mitra sería oficial a partir del siglo IV a.C. En los siglos posteriores alcanzaría gran difusión, tanto en Oriente como en Occidente, convirtiéndose las legiones romanas en uno de los principales vehículos de su difusión. Por último el mazdeísmo iba a ejercer una gran influencia en las religiones del Cercano y Medio Oriente. La doctrina dualista de los maniqueos tendría su base en el mazdeísmo, así como los nestorianistas durante los siglos III y V de nuestra era, respectivamente. También las sectas de los paulicianos, bogumilitas, cátaros y albigenses se verían impregnadas fuertemente por el mazdeísmo en el transcurrir de la Edad Media.
La sala de exposiciones del Museo de Historia de China en Beijing es el hogar de un modelo restaurado del primer sismógrafo de la historia, el Houfeng Didong Yi, un instrumento inventado para medir los movimientos sísmicos y eólicos. Su inventor fue Zhang Heng (78-140 d.C.).
Zhang Heng, nativo de Nanyang, en la provincial de Henan, fue un estudioso e inventor especializado en astronomía, matemáticas y calendarios. En el año 132 de nuestra era fabricó en Luoyang, que en aquel momento era la capital del imperio, un aparato capaz de determinar la direccionalidad de un terremoto. Contradiciendo la creencia popular de aquella época, Zhang Heng sostenía que los terremotos no eran señales de la cólera celeste, sino tan sólo desastres de origen natural.
El sismógrafo, fabricado en cobre de alta calidad, tenía una forma similar a la de una urna con un péndulo central. El instrumento estaba modelado con el dibujo de ocho dragones en su superficie, que apuntaban con sus cabezas a las ocho direcciones y sostenían en sus bocas ocho bolas de cobre. Debajo de ellos, había ocho sapos con las cabezas levantadas y las bocas abiertas en sentido opuesto al de las bocas de los dragones. El interior del sismógrafo fue construido de una manera muy ingeniosa: durante un terremoto, el temblor hacía que el péndulo perdiera su estabilidad y de este modo se activaba en el interior una serie de palancas. Esto haría que uno de los ocho dragones exteriores liberase la bola de cobre que sostenía en su boca, que a su vez caería en la boca del sapo situado justo debajo del dragón, emitiendo un sonido que ayudaría a la gente a determinar en qué dirección había tenido lugar el terremoto.
Un día, en 138 D.C., el dragón que apuntaba al oeste dejó caer su bola de cobre. Como el dragón anunció, un terremoto tuvo lugar aquel mismo día en Longxi, en lo que hoy es la provincia occidental de Gansu, a miles de kilómetros de distancia. Fue la primera vez que el ser humano fue capaz de detectar con antelación un terremoto. Tan sólo unos 1700 años más tarde, un instrumento similar vería la luz en Europa.
Zhang Heng también fue el responsable de crear la primera esfera celeste conducida por agua para determinar la posición de los cuerpos celestes, que fue cincelada con imágenes de importantes fenómenos astronómicos. La gente pudo observar el movimiento del sol, la luna y las estrellas. Zhang Heng, que fue también un excelente ingeniero mecánico, fue el padre de otros inventos como un águila de madera voladora o una carretilla que permitía contar las distancias recorridas.
La gente tenía en alta estima a este genial científico, y a menudo se ofrecían actividades conmemorativas en su honor. Incluso una cordillera lunar fue bautizada en su honor.
La agricultura era la base de la economía de Mesopotamia y sólo era posible con la ayuda del riego artificial. Los sumerios, al asentarse en la región, construyeron una red de canales con tanta perfección que aún sirven como modelo para las autoridades agronómicas de Irak. Estos canales aumentaron la superficie de cultivo y posibilitaron el desarrollo de la civilización. Los habitantes de las ciudades que surgieron cuidaron los canales y se disputaron las aguas fluviales, vitales para su economía.
Los productos de cultivo más importantes que obtuvieron fueron los cereales, como el trigo y la cebada, y los frutos de la palmera (dátiles).
En tiempos de los sumerios, el templo era el núcleo de la vida económica, el centro de la administración de tierras, del sistema de riego y del comercio. También era el centro de reunión de los artesanos. Por lo tanto, el templo tenía una vida animada: allí se almacenaban los granos, se rendían los tributos y reposaban las caravanas comerciales. También allí se radicaban el culto, la administración de justicia y la educación. Además, el templo otorgaba préstamos a personas necesitadas. La organización económica de Mesopotamia, a semejanza de la egipcia, era tributaria. Se exigían impuestos diarios y excepcionales. Para evitar el fraude, las autoridades llevaban a cabo un cálculo de las cosechas y las controlaban por medio de comisiones especiales, integradas por funcionarios del templo, escribas y vecinos. Posteriormente, los príncipes se independizaron del templo y erigieron su propio palacio; las funciones económicas pasaron entonces a estos últimos. Mesopotamia, igual que Egipto, carecía de materias primas básicas como la madera, la piedra y los metales. Esta carencia se solucionó por mediante el comercio: la madera se importaba de Fenicia, la piedra de Elam y los metales provenían de la meseta de Anatolia. Estas transacciones comerciales se hacían mediante el trueque, ya que los mesopotámicos no conocían la moneda. Sí tenían elementos que utilizaban como medidas de valor, por ejemplo lingotes de metal sellados o cantidades concretas de cereales.
La figura del Samurái está rodeada de leyenda y admiración, de forma que podemos tener una visión "tópica" y "romántica" de estos guerreros. Los samuráis eran guerreros con una gran lealtad hacia su señor, pero también existían unos samuráis conocidos como ronins (hombre ola). Eran unos guerreros libres, que acababan en esa situación por la muerte del señor que servían o por la pérdida de sus favores, pero también eran ronins los hijos de ronins.
Probablemente los samuráis como clase nacieron en el s.XII, pero en realidad su origen se remonta en torno al s.IV a.C. cuando aparecen unas élites armadas dentro de la sociedad tribal. Por tanto, se puede ver esto como un origen antecedente de estos guerreros. Estos guerreros tribales fueron adquiriendo poder y prestigio a lo largo del tiempo, y formaron grandes clanes.
En el período de Heian (794-1192) los samuráis ascendieron como clase social. También en este período se puede decir que los samuráis adoptaron gran parte de sus características en lo respectivo a las armas y vestimenta. A finales del s.XII, cuando Minamoto Yoritomo venció en la guerra de Gempei, estableció la supremacía de la casta samurái, la cual fue una de las grandes protagonistas del Japón de los siguientes siglos.
Los samuráis formaban una casta familiar que estaba al servicio de la nobleza alta (daimyo). Estos señores basaban su poder en lazos personales y familiares.
En la cúspide de la pirámide feudal japonesa se encuentra el Daimyo y su familia directa, por debajo los fudai, que son familias que desde hace mucho tiempo se ecuentran al servicio de los daimyo. Después encontramos a los vasallos, que en la mayoría de las ocasiones son daimyo vencidos en las guerras interiores feudales, que pasaban a ser vasallos del vencedor agregando a éste sus generales. Los vínculos de lealtades eran así muy complicados.
Dentro de esta organización social, había una propiamente militar y es aquí donde los samuráis tienen todo el protagonismo. Había diferentes clases de samuráis, que según su estatus y riquezas aportaban su caballo, armas, hombres y equipamento al servicio de su señor siempre que fuera requerido.
En la base de la sociedad militar se encontraban los ashigaru, que constituían la gran masa de combatientes: portaestandartes, infantería, arqueros, mensajeros, etc. Esta clase militar trabajaba de jornalera al servicio de los samuráis en tiempos de paz.
Después de la célebre batalla de Sekigahara, en la que venció Tokugawa Ieyasu, hubo un gran período de paz de unos tres siglos. ¿Qué hacen los samuráis en tres siglos de paz? La casta samurái se cerró aún más y pasaron a ser miembros de la corte participando en su administración y asesoramiento y fueron muy comunes los duelos. Los daymio fueron obligados a reducir sus tropas y los ronins empezaron a ser un problema.
En 1868 se dió la Restauración Meiji que supuso una occidentalización de Japón, por la cual el samurái ya no era la única fuerza armada. Se abolió el derecho de llevar katana en público y matar a los servidores que faltaran al respeto al samurái. Se estableció "la igualdad" entre los japoneses, de este modo los samuráis perdieron su posición favorable y su malestar fue en aumento. Algunos fueron capaces de adaptarse a la nueva situación y se incorporaron a otro tipo de trabajos.
En 1877 se dió la última batalla samurái (reflejada de manera muy idílica en El último Samurái) liderada por Saigo. Seguido por casi cincuenta mil samuráis descontentos, se encaminó a Tokio para derrotar al gobierno. Un ejército moderno fue enviado por el gobierno y la batalla duró una semana. Este ejército no era profesional pero consiguió derrotar a los samuráis. Saigo fue derrotado y obligado a retirarse, por lo que siguiendo el código de honor samurái se praticó el hara- kiri.
La arquitectura china se caracteriza también por el uso de una estructura de vigas y pilares de madera y un muro de adobe que rodea tres de los costados del edificio. La puerta y las ventanas principales se sitúan en el frente. Los chinos llevan usando la madera como uno de sus principales materiales de construcción desde hace miles de años. La madera representa la vida y ésta es la principal idea que la cultura china, en sus múltiples manifestaciones, trata de comunicar. Esta característica ha llegado hasta nuestros días.
Estas edificaciones tradicionales de forma rectangular se dividen en habitaciones conforme a la estructura de las vigas y pilares de madera. Para poder rematar la construcción con un amplio tejado voladizo, los chinos inventaron un tipo especial de soporte denominado tou-kung, que se eleva nivel por nivel desde cada uno de los pilares. Dichos soportes tienen la función tanto constructiva como ornamental, con una forma atractiva y muy característica. Este estilo arquitectónico pasó posteriormente a Japón y Corea.
El uso de la madera dio lugar a ciertos rasgos arquitectónicos característicos. En primer lugar, la anchura y profundidad del espacio interior vienen determinadas por la estructura de madera. En segundo lugar, se desarrollaron técnicas de lacado con el fin de conservarla. Estos lacados de colores vivos y brillantes se convirtieron en uno de los rasgos propios de la arquitectura tradicional china. Por último, existe la técnica de elevar la estructura sobre una plataforma a fin de evitar daños provocados por la humedad. La altura de la plataforma depende de la importancia del edificio. Una plataforma elevada añade fuerza, sofisticación y elegancia a los grandes edificios.
Los murales policromados que aparecen en los edificios tradicionales, con su amplia variedad de motivos y temas, tienen un valor a la vez decorativo y simbólico. En ellos encontramos representados dragones, aves fénix, mitos, paisajes, motivos florales, pájaros,etc. Es de destacar el desarrollo que adquiere la talla en madera en la China meridional, especialmente en Taiwan. Estas esculturas, junto con los murales, constituyen una elegante y agradable decoración.
Los tejados suelen ser a dos aguas en las casas tradicionales del sur de China, incluido Taiwan, su divisoria se adorna con cerámica, rompiendo así la continuidad de líneas de los edificios. La típica curva de los tejados chinos, tan admirada por muchos visitantes, simboliza el espíritu de la cultura china. Mientras que el resto del edificio es relativamente sencillo, el tejado introduce un elemento de sorpresa por medio de sus aleros levantados y divisoria curvada. Este rasgo se corresponde con el paralelismo entre las líneas de la arquitectura tradicional china y los trazos de su caligrafía. Desde la dinastía Han (206 a. de C.-220 d. de C.), la pintura y la decoración chinas han tendido al empleo de formas curvas, dinámicas, sueltas. Uno de los principios máximos del arte chino consiste en comunicar el "ritmo vital" (ch'i yün) a la obra de arte.
En los templos chinos encontramos una amplia gama de estilos arquitectónicos. Las religiones a las que se hallan consagrados estos templos son, fundamentalmente, budismo, taoísmo y religiones ancestrales y tradicionales; pero todos ellos comparten una misma estructura. Debido a la rica tradición religiosa popular de Taiwan, encontramos multitud de templos en la isla. Este es uno de sus rasgos culturales más destacados. Un cálculo moderado del número de templos podría darnos una cifra de 5.000, muchos de ellos con valor arquitectónico. entre las muestras más famosas y llamativas de la arquitectura religiosa tradicional tenemos los templos de Lungshan y Tienhou en Lukang, el templo de Lungshan en Taipei y el de Chaotien en Peikang. El templo de Lungshan de la ciudad de Lukang destaca por su larga historia y su elevado valor artístico.
(Fuente consultada: Antropos)
A orillas del río Éufrates, desde el 1800 a.C., la ciudad de Babilonia (antiguo reino localizado en la región de Mesopotamia, en torno al actual Irak) fue el centro de una cultura original que construyó grandes templos y puso la ley por escrito por primera vez.
En el 575 a.C., Nabucodonosor II construyó la llamada Puerta de Ishtar en el lado norte de la ciudad de Babilonia, ubicada en la actualidad a 110 km al sur de Bagdad. La Puerta de Ishtar era originalmente una de las 8 puertas monumentales (14 metros de altura por 10 de ancho) de la muralla interior de Babilonia, a través de la cual se accedía al templo de Bel, donde se celebraban las fiestas propias del año nuevo.
El nombre de Ishtar lo recibe de la diosa del mismo nombre a la cual estaba consagrada, diosa de la fertilidad y el amor, pero también de la guerra. Al norte del Templo de Marduk salía un camino que llevaba a la Puerta de Istar. Este camino se conocía como la Vía Procesional, pertrechada de más murallas y de 120 leones de adobe que la custodiaban. Era la entrada principal a las calles y templos interiores de Babilonia. La Vía Procesional atravesaba también un puente de piedra sobre el río Éufrates y finalizaba en un grandioso patio donde se alzaba la torre denominada Etemen-an-ki (”Casa del Cielo y de la Tierra”), que no es otra que la famosa Torre de Babel de la que hoy, lamentablemente, no queda rastro alguno.
La majestuosa Puerta de Ishtar se compone de numerosos ladrillos de adobe, la mayoría pintados de color azul (lo que la hacía contrastar fuertemente con todos los edificios de su alrededor), mientras que otros son dorados o rojizos. Estos últimos se disponen dibujando la silueta de dragones, toros, leones y seres mitológicos, como Uros (una especie de vaca) o un animal identificado como "Sirrush" (dragón con el cuerpo recubierto de escamas, las patas traseras como garras de águila y las delanteras de felino). La Puerta de Istar contaba originalmente con dos esfinges dentro del arco de la puerta, que se han perdido hoy en día.
Originalmente, la Puerta de Ishtar, como parte de las murallas de Babilonia, era considerada una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, hasta que en el siglo VI d.C. fuera reemplazada en la lista por el Faro de Alejandría. Otra de las obras de su autor, el rey Nabucodonosor II figuraría sin embargo en la lista por más tiempo: los Jardines Colgantes de Babilonia, de los cuales todavía no se ha encontrado ni rastro y su existencia se sigue suponiendo gracias a testimonios ilustres como los del historiador griego Heródoto.
Los cimientos de la puerta de Ishtar fueron hallados entre 1899 y 1914 por el arqueólogo Robert Koldewey, famoso mundialmente por ser el descubridor de Babilonia. Koldewey inventó técnicas de excavación arqueológica para poder extraer con seguridad los frágiles ladrillos de adobe, uno por uno, lo que le llevó casi dos décadas. La puerta fue reconstruída junto a parte de la Vía Procesional durante la década de 1930, y finalmente se entregó a la exposición permanente del Museo Pérgamo de Berlín, donde se puede contemplar hoy día.
Puerta de Ishtar expuesta en el Museo de Pérgamo:
Comienzan, así, en la historia del deporte, las carreras de carros, que no dejarán de celebrarse con pasión, pasando de unas zonas a otras, como tomando el relevo de la historia, hasta la caída de Constantinopla en poder de los turcos en el año 1453 de nuestra era. Es una historia de carreras de caballos de 3.000 años: Mesopotamia primero, después Grecia, después el circo romano y por último Bizancio.
Fue un deporte paramilitar, relacionado con lo militar. El caballo no se domesticó por el hombre hasta el II milenio a.C. en esas llanuras mesopotámicas, e inmediatamente se le utilizó en la guerra, tirando del carro de combate, mucho antes de que se le utilizara montándolo directamente.
Era absolutamente necesario el entrenamiento de los caballos y la utilización del carro en la guerra para poder defenderse frente a los adversarios, esto explica su éxito como deporte. El II milenio es especialmente guerrero, de invasiones crueles, de grandes movimientos de gentes.
Además de las carreras de carros, nos consta la existencia de otros deportes como el boxeo, la nataciñon, las carreras o la lucha, por inscripciones en bajorrelieves y figurillas.