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22 de noviembre de 2018

La masacre de Badajoz

Durante la Guerra Civil, en toda la campaña extremeña el uso del terror por parte de las columnas africanas a las órdenes de los mandos golpistas fue la tónica habitual. No era raro que no se hiciesen prisioneros, que se rematase a los heridos, que se les cortasen las orejas, los genitales e incluso las cabezas para exhibirlas después como botín de guerra. En el fondo, no hacían otra cosa que seguir las recomendaciones del general Mola, cuando indicaba la necesidad de extender el terror entre la población civil.

Las tropas comandadas por el general Yagüe se dirigieron aceleradamente a Badajoz, que estaba llena de refugiados y que no cesaba de ser bombardeada por la aviación alemana. Desde las primeras horas del día 14 de agosto de 1936, la ciudad sufría un durísimo castigo por parte de la artillería, al tiempo que muchos oficiales encargados de las defensas republicanas las boicoteaban o, simplemente, desertaban, facilitando la entrada de las tropas franquistas. Alrededor del mediodía, los feroces ataques lograron horadar una parte de las murallas de la ciudad por donde penetraron moros y legionarios, disparando a todo aquel que encontraban a su paso y alcanzando en poco tiempo el centro de la ciudad.

Un grupo de milicianos republicanos pretendió hacerse fuerte en la catedral, pero fue fulminantemente arrasado. Las fuerzas ocupantes y los falangistas emboscados hasta entonces en la ciudad se lanzaron a una orgía de saqueos de comercios y viviendas, en su mayoría pertenecientes a los mismos derechistas que habían «liberado». Arrasaron con todo lo que pudieron y cargaron con el botín por unas calles sembradas de cadáveres y cubiertas de sangre.
Plaza de toros de Badajoz, 15 de agosto de 1936
Cientos de prisioneros fueron conducidos a la plaza de toros para ir siendo ejecutados en masa. Al caer la noche, bandas de soldados moros, legionarios y falangistas siguieron saqueando las viviendas de los trabajadores, violando a las mujeres, deteniendo a todos los hombres. Y en la plaza de toros siguió la matanza indiscriminada mientras aumentaba el número de prisioneros en días sucesivos, habiendo de habilitarse improvisadamente varios campos de concentración.

Cuando, a los tres días, Yagüe abandonó Badajoz, la ciudad se encontraba en buena medida «pacificada», pero durante meses continuaron las delaciones, las detenciones y los fusilamientos, que pasaron a hacerse directamente en el cementerio.

Badajoz quedó muy postrada tras su «liberación», tal como comunicaba a Franco el nuevo comandante militar de la plaza:
«La moral pública estaba abatida. Para levantarla he organizado un desfile, unas manifestaciones y gran propaganda, pero son poco sensibles y el susto no se les acaba de salir del cuerpo».
Simultáneamente, se organizaron batidas por los alrededores de la ciudad, para la caza y captura de los muchos huidos que merodeaban por los campos, muchos de los cuales habían sido devueltos desde Portugal.

La prensa internacional enseguida se hizo eco de los sucesos acaecidos en Badajoz. El periodista portugués Mário Neves, del Diário de Lisboa, regresó a Lisboa horrorizado por el espectáculo del que había sido testigo, y se juró no volver jamás a Badajoz (aunque regresó en los años 80 para grabar un documental sobre estos hechos). Neves informa en su crónica:
«Escenas de horror y desolación en la ciudad conquistada por los rebeldes».

«Durante toda la jornada, se produjeron asesinatos por las calles de la ciudad, sobre todo a cargo de legionarios marroquiés. El mismo día 14, Yagüe ordenó el confinamiento de todos los prisioneros -la mayoría civiles- en la plaza de toros».
El 15 de agosto, el enviado de Le Temps, Jacques Berthet, enviaba su crónica:
«…alrededor de mil doscientas personas han sido fusiladas (…) Hemos visto las aceras de la Comandancia Militar empapadas de sangre (…) Los arrestos y las ejecuciones en masa continúan en la Plaza de Toros. Las calles de la ciudad están acribilladas de balas, cubiertas de vidrios, de tejas y de cadáveres abandonados. Sólo en la calle de San Juan hay trescientos cuerpos (…)».
El 18 de agosto, Le Populaire publicaba:
«Elvas, 17 de agosto. Durante toda la tarde de ayer y toda la mañana de hoy continúan las ejecuciones en masa en Badajoz. Se estima que el número de personas ejecutadas sobrepasa ya los mil quinientos. Entre las víctimas excepcionales figuran varios oficiales que defendieron la ciudad contra la entrada de los rebeldes: el coronel Cantero, el comandante Alonso, el capitán Almendro, el teniente Vega y un cierto número de suboficiales y soldados. Al mismo tiempo, y por decenas, han sido fusilados los civiles cerca de las arenas».
El martes 18 de agosto, el Premio Nobel de Literatura francés François Mauriac, publicó en primera plana de Le Figaro un artículo sobre los sucesos de Badajoz que conmocionó a Europa.


Fusilamientos en masa junto al cementerio de Badajoz


Fuentes:

* Enrique González Duro. "Las Rapadas". Ed. Siglo XXI, 2012
* https://kaosenlared.net/la-matanza-de-badajoz-un-ano-mas-contra-el-olvido-y-la-memoria


17 de octubre de 2016

Agrupación Mujeres Libres: la lucha de la mujer por la libertad

Desde los primeros compases de la II República, se fueron gestando algunos movimientos anarcofeministas, principalmente en Cataluña y muy en especial en su capital Barcelona, núcleo duro del anarquismo español, en donde nuevas generaciones de jóvenes siguieron la brillante estela dejada por Teresa Claramunt (1862-1931) y Soledad Gustavo (1865-1939), dos de las figuras más representativas del anarquismo español.

En abril de 1936 nace la organización feminista más representativa del anarcosindicalismo español, Mujeres Libres, creada por tres grandes intelectuales de la época, Lucía Sánchez Saornil, Amparo Poch y Gascón y Mercedes Comaposada Guillén. A lo largo de su existencia participarán muy activamente multitud de activistas comprometidas con la lucha feminista: Lola Iturbe, Pilar Grangel, Libertad Ródenas, Áurea Cuadrado, Suceso Portales, Sara Berenguer, Concha Pérez Collado y muchas otras más.

Ya en 1934 se había creado en Barcelona el Grupo Cultural Femenino que junto con el grupo redactor de la revista Mujeres Libres de Madrid será el embrión de la futura organización. La idea de la revista surgió de la mano de la militante anarquista Lucía Sánchez Saornil, a la que luego se unieron Mercedes Comaposada y Amparo Poch y Gascón. Lucía y Mercedes habían enseñado en cursos de instrucción elemental para obreros y obreras, promovidos por la CNT de Madrid en los años 30. Vieron la necesidad de realizarlos específicamente para las mujeres, dada la misoginia y los prejuicios existentes.

En el Grupo Cultural Femenino, formado en su mayoría por militantes de la CNT y de otros organismos libertarios como los ateneos y las Juventudes Libertarias, conocían la revista que se hacía en Madrid. Mercedes Comaposada se presentó en la capital catalana con los estatutos de una Federación Nacional. Les informó de que en Madrid y en Guadalajara ya se había constituido una agrupación con los mismos objetivos. Habían llamado a esta organización Federación Nacional de Mujeres Libres y propuso que Cataluña formara parte de la misma. Las catalanas aceptaron entusiasmadas.

Mujeres Libres desarrolló una combativa e infatigable actividad en pro de un mundo más justo durante tres intensos años, que abarcan desde poco después del triunfo del Frente Popular, hasta la caída de Barcelona en manos del ejército sublevado de Franco (Febrero 1939). Y entre 1937 y 1938 llegó a contar en sus filas con más de 20.000 mujeres.

Hicieron frente al alzamiento militar fascista, lucharon como milicianas en los frentes de batalla y en las retaguardias, mostraron al mundo su valentía y espíritu libertario y finalmente la dura derrota final les condujo a un irremediable y extenuante exilio.

Durante las décadas posteriores al fin de la guerra civil, mujeres exiliadas en Francia y Gran Bretaña  se agruparon y organizaron cierta actividad continuando la línea de Mujeres Libres, aunque no tuvieron la continuidad y el seguimiento de la época dorada de la organización. 

Tras la muerte del dictador, Mujeres Libres volvió a reaparecer en Barcelona (1976) donde nuevas generaciones se mezclaron con las incombustibles figuras de Sara Berenguer y Suceso Portales, lo cual provocó tensiones debido a las diferentes formas de entender el mundo anarquista y feminista y de afrontar las nuevas realidades de finales de los 70.


Fuentes:
* http://mujereslibres.cgtvalencia.org/2011/11/historia-de-la-agrupacion-mujeres.html
* http://www.portaloaca.com/historia/ii-republica-y-guerra-civil/5052-mujeres-libres.html
* http://civwiki.wikifoundry.com/page/Mujeres+Libres%3A+Un+Grupo+Feminista+de+Mujeres+Espa%C3%B1olas


14 de marzo de 2015

La censura franquista en el cine

Ya en 1937, antes de acabar la guerra, en el bando franquista se crearon dos juntas de censura, en Sevilla y en La Coruña, qué más tarde darían pie a la llamada Junta Superior de Censura Cinematográfica. El objetivo era preservar los valores morales y sobre todo controlar el contenido ideológico de las películas.

Esta junta estaba presidida por el director general de Cinematografía y la integraban representantes del Departamento de Propaganda, del ejército y, por supuesto, de la Iglesia. Todo lo relacionado con la patria, la religión y la familia era intocable.

En los primeros años de la posguerra, se puso especial énfasis en censurar películas de contenido antibelicista o antifascista. Sátiras del nazismo como El gran dictador (Charles Chaplin, 1940) o Ser o no ser (Ernst Lubitsch, 1942) fueron prohibidas y no se pudieron estrenar hasta la década de los 70. En otros casos, como el de Casablanca (Michael Curtiz, 1942), por medio del doblaje se ocultó que el personaje interpretado por Humphrey Bogart había combatido en la Guerra Civil con las Brigadas Internacionales. En 1940 se prohibió citar en la publicidad de las películas los nombres de 29 estrellas de Hollywood, entre ellas Chaplin, Bette Davis o Joan Crawford.

En 1951 se creó el Ministerio de Información y Turismo, dirigido por el ultraconservador Gabriel Arias-Salgado, quien presumía de que “salvaba almas” a través de la censura. A partir de este momento las películas nacionales empezaron a estar más vigiladas. El cineasta Luis Buñuel, que vivía exiliado en México desde el final de la guerra, volvió a España para rodar Viridiana (1961). Si bien en un principio pasó la censura sin demasiados problemas sólo con algún pequeño retoque, los censores no previeron que tras el éxito en el Festival de Cannes el periódico vaticano L’Osservatore Romano iba a tacharla de inmoral y blasfema. La reacción entonces no se hizo esperar: se prohibió la película, se destituyó al director de cinematografía, se acosó a la productora y se persiguió la difusión del filme en el extranjero.

Otros ejemplos de cómo actuaba la censura los encontramos en la película El extraño (Orson Welles, 1946), en la que el protagonista pasaba, gracias al doblaje, de ser un criminal de guerra nazi a ser un peligroso espía soviético, o en ¿Vencedores o vencidos? (Stanley Kramer, 1961) en la que se eliminaron las imágenes documentales de los campos de exterminio.

En cuanto al sexo la censura era implacable. Besos, muestras de cariño efusivas, cuerpos con poca ropa, bailes desenfrenados, divorcio, adulterio… nada escapaba al ojo del censor eclesiástico. Las cintas eran analizadas escrupulosamente y se clasificaban en una escala que iba del 1 (“para todos los públicos”) al 4 (“gravemente peligrosa”).

Con la muerte del dictador en 1975 el muro de contención de la censura empezó a resquebrajarse. El primer desnudo integral del cine español fue protagonizado por María José Cantudo en La trastienda (Jorge Grau, 1976), iniciándose la llamada época del “destape”.

El caso “Mogambo”

El estreno y censura de la película Mogambo (John Ford, 1953), es un buen ejemplo de lo esperpéntico del régimen. Para evitar que se viera un caso de adulterio, a los censores no se les ocurrió otra cosa que, a través del doblaje, convertir al matrimonio protagonista en una pareja de hermanos. Sin embargo, aunque cambiaran los diálogos, las imágenes de las demostraciones de amor entre el matrimonio estaban ahí, por lo que lo único que se consiguió fue transformar un adulterio en un incesto. Este error mortificó durante años a los censores.


Fuente:
Carlos Joric. Las tijeras de Franco. Historia y Vida nº 564

Más información:
El cine de Juan Antonio Bardem y la censura franquista (1951-1963) : las contradicciones de la represión cinematográfica / Juan Francisco Cerón Gómez

Censura sexual del cine en España: una breve historia

11 de febrero de 2013

La educación durante el franquismo

El golpe de estado fascista de 1936 produjo, entre otras muchas cosas, un gran retroceso en el sistema educativo español. Maestros asesinados, exiliados o depurados, cierre de escuelas e institutos e implantación de una enseñanza fascista y clerical. Tras la sublevación se constituyó la Junta Técnica del Estado, y dentro de ésta la Comisión de Cultura y Enseñanza presidida por José María Pemán. Entre las primeras medidas que se toman figuran la supresión del laicismo, la coeducación y la enseñanza de lenguas distintas al castellano.

La religión católica se identifica con el Nuevo Estado y se impone como obligatoria, impregnando toda la vida del alumno dentro y fuera de la escuela. También debía impregnarse la mente del niño de un intenso patriotismo: cantos, himnos, subida de la bandera... Y todo ello exaltando los valores castrenses de la nueva España: disciplina, valor, jerarquía, sacrificio, servicio… Se impone una rígida censura en los libros de texto y se suprime la libertad de cátedra del profesorado. El maestro debía estar al servicio de la ideología.

Se suprime la unificación de la red escolar. El nuevo sistema vuelve a lo establecido en la Ley Moyano allá por 1857 y establece una doble diferenciada: por un lado, una enseñanza Primaria hasta los 12 años y destinada a la clase trabajadora y por otro, Bachillerato (otra prueba de ingreso que se hacía a partir de los 9 años), para las clases medias y acomodadas. Un sistema para un país subdesarrollado en el que la mano de obra no cualificada no era necesaria y que reservaba la educación para las clases pudientes.

También se suprime la educación mixta separando a los alumnos de las alumnas en centros diferentes alegando razones de orden moral. A las niñas había que educarlas “en la feminidad rotunda” que las condenaba a una posición subordinada en la sociedad. Decía Pilar Primo de Rivera que "Las mujeres nunca descubren nada; les falta, desde luego, el talento creador, reservado por Dios para inteligencias varoniles; nosotras no podemos hacer nada más que interpretar, mejor o peor, lo que los hombres nos dan hecho".

Se propugnaba una enseñanza cuyos principios educativos básicos eran el dogmatismo y el memorismo, y siempre bajo una fuerte disciplina en el aula, basada en el principio de autoridad del maestro. Prevalecen los valores religiosos y patrióticos sobre los científicos. Los castigos físicos eran el recurso habitual para provocar el cambio de comportamiento. La falta de respeto, la indisciplina o la desobediencia se “curaban” con un bofetón.

Las escuela eran frías y tenían muy pocos medios humanos y materiales, los niños y niñas copaban las aulas llegando a ratios impensables hoy día. Y los sueldos de los maestros eran muy bajos, de ahí la expresión "pasa más hambre que un maestro de escuela".


Fuentes:
- Suite 101
- www.caum.es
- Retazos de una guerra

Para saber más:
Cabás: La Ley de Instrucción Pública (Ley Moyano, 1857)
Portal Libertario Oaca: Estado, Iglesia y educación. Un repaso desde el franquismo hasta la actualidad
Roscandel.es: La educación de las mujeres en el franquismo

27 de diciembre de 2012

María Topete, el terror de las madres republicanas en la posguerra

Desde que finalizó la Guerra Civil en 1939, muchas mujeres comprometidas con las opciones de izquierda, iniciadas en el mundo de la política de la mano de la Segunda República, fueron maltratadas y encarceladas. Pero también fueron castigadas otras muchas mujeres por el único delito de ser esposas, madres, abuelas o hijas de hombres perseguidos por los golpistas.

Una de las cárceles de mujeres que más destacó en esa oscura etapa de nuestra historia fue la de Ventas, en Madrid, con capacidad para 500 reclusas pero que llegó a albergar a más de 5.000, muchas de ellas con niños pequeños, y dirigida por María Topete, un mal bicho que pretendía “salvar” a los hijos de los republicanos de la maléfica influencia de sus padres.

Cárcel de Ventas

Descendiente de una aristocrática familia de marinos, a María Topete le abrieron las puertas de la cárcel de Ventas su currículo de persona “honorabilísima”, el ser una fervorosa católica y el tener ideología derechista de toda la vida. Entró como funcionaria, pese a carecer de preparación alguna en ese campo.

María Topete interrogando a una reclusa

Llegó a ser directora de la Prisión de Madres Lactantes de Madrid. Su objetivo allí era reducir al máximo el contacto entre madres e hijos, “impedir que los niños mamaran la leche comunista”. Como dice Victoria Carrasco, “Tenía a los niños todo el día en el patio, tanto si hacía frío como si hacía calor, y a las madres no nos dejaban coger a los niños aunque tuvieran hambre, estuvieran sucios o lloraran”.

Petra Cuevas, cuya hija murió de bronquitis porque María Topete impidió que la viese un médico, lo corrobora: “Era horrible, tú veías a tu hijo llorando y no podías hacer nada”.

María Topete con niños en una terraza de la cárcel de Ventas

La Topete -como la llamaban las reclusas-, quiso convertirse en el brazo ejecutor de las ideas de Antonio Vallejo-Nájera, militar y psiquiatra al servicio del franquismo, que pensaba que el ser “rojo” venía dado por un defecto genético y que dejó para la posteridad perlas como éstas:

"La idea de las íntimas relaciones entre marxismo e inferioridad mental ya la habíamos expuesto anteriormente en otros trabajos. La comprobación de nuestras hipótesis tiene enorme trascendencia político social, pues si militan en el marxismo de preferencia psicópatas antisociales, como es nuestra idea, la segregación de estos sujetos desde la infancia, podría liberar a la sociedad de plaga tan terrible".

"A la mujer se le atrofia la inteligencia como las alas a las mariposas de la isla de Kerguelen, ya que su misión en el mundo no es la de luchar en la vida, sino acunar la descendencia de quien tiene que luchar por ella".

"La raza es espíritu. España es espíritu. La Hispanidad es espíritu... Por eso hemos de impregnarnos de Hispanidad... para comprender nuestras esencias raciales y diferenciar nuestra raza de las extrañas. Este espíritu lo definía como "militarismo social, que quiere decir orden, disciplina, sacrificio personal, puntualidad en el servicio, porque la redoma militar encierra esencias puras de virtudes sociales, fortaleza corporal y espiritual". Y para mejorar la raza era necesaria "la militarización de la escuela, de la Universidad, del taller, del café, del teatro, de todos los ámbitos sociales".

En su afán de separar a los niños de sus madres para evitar que fuesen contaminados por el marxismo, María Topete los entregaba en adopción a familias pudientes afectas al régimen o a seminarios y conventos, donde quedaban condenados a convertirse en curas y monjas.

La buena señora murió en el año 2000 a la edad de 100 años.

Aunque nos hemos centrado en la figura de María Topete por ser conocida su crueldad y su total falta de escrúpulos, el robo de niños durante la posguerra ocurrió en todas las cárceles de mujeres del país. Hay muy poca información sobre dónde fueron a parar miles de niños secuestrados. Los conventos y seminarios se niegan a abrir sus archivos a los investigadores, por lo que prácticamente sólo existen los testimonios de las mujeres que vivieron aquel horror.


Fuentes:
- centros4.pntic.mec.es
- Imagina65
- www.todoslosnombres.org
- Wikipedia

Para saber más:
Mujeres encarceladas. La prisión de Ventas: de la República al franquismo, 1931-1941 (Fernando Fernández Holgado), Ed. Marcial Pons Ediciones de Historia.

2 de julio de 2011

El accidente nuclear de Palomares

Palomares, 17 de enero de 1966. Hasta ese día era un pueblo almeriense desconocido para el resto de los españoles. Pero el accidente atómico de ese día, el más peligroso desde la Segunda Guerra Mundial iba a marcar para siempre su historia. A las nueve de la mañana y con un viento superior a los 100 kms por hora, un avión norteamericano B-52, estalla en el aire al chocar con el avión nodriza que lo abastecía. El aparato iba cargado con cuatro bombas atómicas. Cada una de éstas bombas tenía un poder destructor 75 veces superior a la bomba de Hiroshima. Los B-52 se dirigían a la frontera turco-soviética, siguiendo un plan secreto del Pentágono.

Cuatro bombas de hidrógeno cayeron sobre Palomares, dos reventaron, liberando radioactividad, por primera vez se produce en suelo español un escape de plutonio. A primera hora los americanos creyeron que había sucedido un gran desastre nuclear. Las autoridades españolas sin embargo ni siquiera sabían que los aviones norteamericanos transportaban armas nucleares. El ministro de Asuntos Exteriores, Fernando Castiella, conoció lo sucedido por un desliz del embajador norteamericano. El Pentágono en aquellos momentos ya había reaccionado con la operación " Broken Arrow", un dispositivo previsto en caso de accidentes nucleares, que los norteamericanos ponen en práctica por primera vez fuera de territorio estadounidense.

Durante los primeros 21 días la radioactividad medida en el pueblo de Palomares, fue errónea y suficiente, pues los aparatos previstos para esa medición no funcionaban correctamente. En los primeros días incluso no se contaba con mapas en condiciones, pues incluso no venía reflejado en ellos ni el pueblo de Palomares. Hasta una semana después de la caída de las bombas no se supo con exactitud los puntos del impacto.

Los norteamericanos crearon un campamento en la playa de Palomares, lo bautizaron como"Campo Wilson", nombre del jefe de las operaciones (General Wilson). Lo componían unos cinco mil hombres, que buscaban la bomba que se perdió en el mar y la caja negra del avión. Palomares se convirtió en territorio exclusivo norteamericano, los acuerdos secretos firmados en 1953 entre España y EEUU, especificaban que en caso de accidente nuclear, las responsabilidades caían en las autoridades norteamericanas. Los mandos militares de campo Wilson, protegieron a sus hombres de la radioactividad, mientras procedían a la búsqueda de la cuarta bomba, la única que no había aparecido. Sin embargo los habitantes de Palomares y Villaricos, que ayudaban en las labores de limpieza de la zona, no contaron con ningún tipo de protección.

Paco el de la bomba
En plena Guerra Fría, Palomares se convierte en centro de atención de las dos grandes super-potencias. Durante doce días un buque soviético, vigila las operaciones que se estaban efectuando. Hasta que los norteamericanos hicieron que se retirase, tras amenazarlos. La llegada de la Sexta Flota, para la búsqueda de la bomba y la caja negra, hizo de la costa almeriense la más vigilada del Planeta. Pese a todo este dispositivo la mejor ayuda para los norteamericanos fue la de Francisco Simó, "Paco el de la bomba", aunque para hacerle caso los norteamericanos tardaron un mes en verificar su relato, donde indicaba que el había visto caer la bomba y la caja negra. Seguramente aparte de este hombre nadie ha visto caer una bomba atómica y vivir para contarlo.

El Gobierno de Franco quiso ocultar la gravedad del asunto, con el baño de Manuel Fraga en aquel entonces Ministro de Información y Turismo, junto al embajador norteamericano, Biddle Duke, en la playa de Palomares. Aunque hoy en día se cree que no se arriesgaron con la radiactividad ya que el baño y la fotografía en realidad no fue tomada en Palomares sino en Mojácar, a 4 km. de dónde cayó la bomba.

Fraga y el embajador norteamericano

Después de 81 días de búsqueda, los militares norteamericanos encuentran la bomba a mil metros de profundidad. Para recuperar el artefacto nuclear se tomaron todo tipo de precauciones. Se comprobó que no emitía radiación, se controló con cámaras de televisión y la subieron al muelle cuando comprobaron que no había radiación.

Los norteamericanos quemaron cosechas y retiraron capas de tierra y vegetación de las parcelas que creyeron contaminadas. También se envasaron 1.400 toneladas de tierra, con una radioactividad superior a las sesenta mil cuentas por minuto, un nivel de contaminación destructor. Los 5.500 bidones fueron sellados y mandados por barco a Mississippi y Alabama. El resto de tierra y vegetación contaminado, entre 7.000 y 60.000 cuentas por minuto quedaría en Palomares. En total 4.808 bidones que fueron en parte enterrados en pozos de la misma zona.

El 24 de febrero de 1966, el gobierno franquista a través de la Junta de Energía Nuclear, firmó un acuerdo en el que se permitía el enterramiento de parte de éstos restos, en las fosas cavadas para apartar la tierra altamente contaminada. El lugar exacto donde está esta fosa pertenece al secreto militar. Solo se sabe que fue en el área donde cayó la segunda bomba. Todavía hoy en esa zona se detectan los mayores niveles de contaminación (por plutonio), por encima de los niveles permitidos y unas doscientas veces superior a los datos que se toman en el pueblo de Palomares. Pasarán miles de años para que la radioactividad producida por el plutonio desaparezca.


Fuente:
Intrínseco y expectorante

27 de febrero de 2011

La jerga de la Guerra Civil

Navegando por la red me he tropezado con un artículo del diario Deia, que recopila una serie de términos, motes y expresiones utilizadas durante la Guerra Civil Española y el franquismo. Algunas son conocidas pero otras resultan bastante curiosas:

AA: Iniciales de antiaéreo. Era habitual referirse con ellas al material bélico destinado a esta función.

Acemilero: Mulero. Durante la guerra eran frecuentes sus servicios en todos los frentes para transporte de municiones, provisiones, enfermos y muertos entre el frente y la retaguardia.

Alcahuete: Avión de reconocimiento enviado a una zona. Uno de ellos fue conocido popularmente en el bombardeo de Durango como el Abuelo.

Ausente, El: Expresión usada por los sublevados españoles durante y después de la guerra civil para referirse a José Antonio Primo de Rivera tras su ejecución a manos de los republicanos el 20 de noviembre de 1936.

Bacalao: Usado para referirse al bombardero alemán Dornier Do 17. También llamado lápiz volador.

Besugo: Usado para referirse a los cadáveres abandonados en las cunetas y cementerios por el aspecto saltón de los ojos de los difuntos en estado de descomposición.

Café: Siglas que encierran la frase Camaradas, Arriba Falange Española. La usaban los sublevados en los días previos al alzamiento, al grito de "¡Café, café!" para eludir la vigilancia de las autoridades republicanas.

Camarada: Término usado para referirse a los compañeros. Curiosamente se usaba en ambos bandos, incluso en la Sección Femenina. Los anarquistas y anarcosindicalistas preferían el término compañero. "ELA da el significado de lagun", aporta el historiador, Luis de Guezala.

Cara al sol: La música original del himno de la Falange es firma de un compositor guipuzcoano, Juan Tellería y la dedicó a su pueblo natal. El título original de la partitura musical fue Amanecer en Cegama. La letra se atribuye a José Antonio Primo de Rivera junto con Agustín de Foxá y otros miembros de la dirección del partido.

Caravinagres: Sobrenombre con el que se conocía a los carabineros.

Chirri: Sobrenombre del avión de caza italiano Fiat Cr-32. "Se utilizó en el frente de Bizkaia", subraya el historiador, Jon Irazabal Agirre.

Chocolate: Sobrenombre usado por la tropa para referirse al barro de la trinchera.

Desafecto: Usado en uno y otro bando para referirse a los opositores ideológicos.

Detente: Escapulario del Sagrado Corazón con lemas como Detente bala que adornaban los uniformes de los soldados sublevados y que era regalo de las novias y madres.

Director: Nombre en clave del general Emilio Mola durante los preparativos de la sublevación, debido a su función coordinadora.

EAJ/PNV: Partido Nacionalista Vasco fundado por el político Sabino Arana en 1894. De orientación católica e independentista, al estallar la sublevación se unió en la defensa de la república a los partidos que habían formado el Frente Popular.

Generalísimo o Caudillo: Nombre utilizado para referirse a Francisco Franco, también apodado con mofa como el Paticorto, Paca La Culona -por su voz voz y silueta-, Miss Canarias (en referencia a su indecisión a unirse a los golpistas) o Franquito.

Gudari: Soldado de Euzko Gudarostea, denominación utilizada por el ejército del Gobierno de Euzkadi durante la Guerra civil. Su primer batallón fue el Arana Goiri, del PNV.

Huevo frito: Así se conocía a la estrella de ocho puntas correspondiente al grado de comandante del bando nacional.

Lechero o churrero: Nombre con el que los soldados y civiles de ambos bandos conocían al primer cañonazo o morterazo de la mañana.

Leer el periódico: Actividad consistente en quitarse la camisa, abrirla de par en par y buscar piojos y otros parásitos.

Napoleonchu o Napoleontxu: Apodo impuesto al lehendakari José Antonio Aguirre a raíz del fracaso de la ofensiva republicana sobre Villarreal.

Negrillo: Con el apodo negrillo se conocía en la época a todo el material -y personal- de origen alemán. Es frecuente en la documentación de la época encontrar referencias al "teniente negrillo" o al "cañón de campaña negrillo".

Paco o paqueo: Francotirador. Se refiere el sonido aislado de descargas de fusilería, normalmente procedentes de francotiradores. El origen de la expresión es la guerra de Marruecos, donde los francotiradores nativos se emboscaban durante horas para matar a los soldados españoles desde la distancia. En aquellos barrancos el disparo sonaba pa y el eco co.

Pasionaria: Pseudónimo que la gallartarra Dolores Ibarruri adoptó en 1918 para publicar artículos en El Minero Vizcaíno por ser devota de la Pasión de Jesús.

Pepino: Sobrenombre usado por la tropa para referirse a cualquier tipo de obús.

Picar: Pegar un tiro en la cabeza a una persona.

Puesto en libertad: Referencia al procedimiento que seguían los sublevados para asesinar a las personas apresada después de la haberlas puesto teóricamente en libertad.

Paseo o dar pase: Eufemismo sarcástico para referirse al trayecto que recorrían los que iban a ser fusilados y que hace referencia al trayecto hasta cementerios, cunetas o fosas.

Quinta del biberón: Fue como se conoció a los jóvenes del reemplazo de 1941, nacidos en 1920 pero llamados a filas a mediados de 1938. En su mayoría menores de 18 años, fueron encuadrados en los Cuerpos de Ejército V y XV del Ejército del Ebro, participando en la Batalla del Ebro en la que morirían en gran número.

Quinta columna: Expresión atribuida al general Mola, usada para referirse a los simpatizantes de los sublevados que resistían clandestinamente en zona gubernamental y que trabajaban en labores de espionaje y sabotaje. El general Mola mandaba cuatro columnas y estos grupos constituían la "quinta". Este concepto tendrá tal repercusión que, traducido a varios idiomas, será también usado durante la II Guerra Mundial. Como curiosidad, un quintacolumnista fue Gutiérrez Mellado, teniente de artillería entonces, y que se enfrentó a Tejero el 23F.

Saltaparapetos o asaltaparapetos: Coñac o bebida similar de alta graduación que se daba a los soldados antes del combate.

San Sestabién: Así era conocida la ciudad de San Sebastián por la residencia de afectos a los sublevados y ubicados allí, además, por su cercanía con la frontera. Fue del gusto también de los nazis.

Términus: Nombre con el que se conocía al cuartel general de Franco. Se solía tratar del vagón de ferrocarril o el vehículo rodado utilizado para transportarle. Tras las muertes de Mola y Sanjurjo en accidentes de aviación, Franco dejó de usar el aeroplano como medio de transporte para visitar los frentes. Le cogió pánico.

Trimotor: El sobrenombre usado por la tropa para referirse a los piojos, por ser más lentos que las pulgas.

Turista: Nombre con el que se referían los soldados de ambos bandos a las personalidades que visitaban el frente.

Zapatones: Sobrenombre del hidroavión biplano de reconocimiento y torpedero alemán Heinkel He-59 B-2. El sobrenombre le vino por los flotadores.


Fuente:
Artículo publicado por I. Gorriti en Deia el 25/02/11

9 de octubre de 2010

La Sección Femenina

La Sección Femenina fue constituida en 1934 como rama femenina de Falange Española. Estuvo dirigida desde sus comienzos hasta 1977, fecha de su disolución, por Pilar Primo de Rivera, hermana de José Antonio, fundador del partido.

Durante la Segunda República la Sección femenina realizaba tareas de apoyo a los militantes masculinos del partido, visitando a los presos y a sus familias y sirviendo de enlace entre éstos y la calle. Durante la Guerra Civil prestaban apoyo a las familias de los caídos fascistas en la contienda.

Pilar Primo de Rivera
A partir de la victoria franquista, el "caudillo" encomienda a la Sección Femenina la tarea de formar a todas las mujeres de España. En este momento, la Sección Femenina pasa a formar parte del aparato del Estado como integrante del Movimiento y de su política de feminización, consistente en la exaltación de los papeles que, tradicionalmente, cumplen las mujeres: el doméstico, de modo primordial, y la maternidad.

En la concentración-homenaje celebrada en Medina del Campo en mayo de 1939, quedaba claramente delimitada la función asignada a las mujeres por el movimiento:
"Estamos aquí reunidas sólo para festejar nuestra victoria y honrar a nuestros soldados. Porque la única misión que tienen asignadas las mujeres en la tarea de la Patria es el hogar".
El modelo de mujer que formula la Sección Femenina entronca, también, con la tradición católica más conservadora. Junto a la maternidad se exalta la feminidad, entendida como fragilidad, sumisión y espíritu de sacrificio. Con ello desaparece la capacidad intelectual, creativa y crítica de la mujer, convertida en una sombra del hombre.

El medio rural es el espacio más idóneo para desarrollar el modelo de mujer sacrificada y obediente, y allí se sitúan las Granjas-Escuelas que pretenden ayudar a las mujeres a montar pequeñas industrias domésticas y, más tarde, las Cátedras Ambulantes.
En los años 50, el declive de Falange en el Estado obliga a la Sección Femenina a burocratizar sus tareas, amparada por el aparato estatal, y al mismo tiempo incrementa su labor formativa en tres frentes: la formación nacional-sindicalista, la formación religiosa y la preparación de las mujeres para el hogar.

Todo ello se lleva a cabo en primer lugar, a través de actividades de formación obligatoria, como el Servicio Social para las mujeres solteras de 17 a 35 años. En segundo lugar, se realiza mediante el control de la educación en sus tres niveles: en la primaria las maestras deben ser todas de la Sección Femenina y asistir a sus cursillos. En la segunda enseñanza existe, desde 1941, la asignatura de Hogar, destinada a preparar a las jóvenes para su papel de madres y esposas; en este nivel educativo y en la Universidad existe, además, la asignatura de Formación del Espíritu Nacional.

Certificado que acreditaba haber realizado el Servicio Social
Como resultado de la aplicación de este modelo de mujer, esposa y madre, las mujeres, incluso las del régimen, quedaban alejadas de los centros de poder y decisión del Estado. La Sección Femenina, convertida en una institución del Estado perdura, con distintas modificaciones, hasta la democracia.

LA MUJER IDEAL DE PILAR PRIMO DE RIVERA.

- "Gracias a Falange, las mujeres van a ser más limpias, los niños más sanos, los pueblos más alegres y las casas más claras".

- "Todos los días deberíamos de dar gracias a Dios por habernos privado a la mayoría de las mujeres del don de la palabra, porque si lo tuviéramos, quién sabe si caeríamos en la vanidad de exhibirlo en las plazas".

- "Las mujeres nunca descubren nada; les falta el talento creador reservado por Dios para inteligencias varoniles".

- "La vida de toda mujer, a pesar de cuanto ella quiera simular -o disimular- no es más que un eterno deseo de encontrar a quien someterse".


Fuentes:
- Wikipedia
- Con un pequeño gemido, basta - Tereixa Constenla
- Historia de las mujeres: una historia propia - Bonnie S. Anderson, Judith P. Zinsser


21 de septiembre de 2010

La Gestapo en España

Uno de los capítulos más significativos de la colaboración de España con Alemania durante la Segunda Guerra Mundial tuvo como ámbito las relaciones entre la Dirección General de Seguridad (DGS) y la temible Gestapo, la policía política del régimen nazi. Aunque la coordinación entre las policías española y alemana empezó a gestarse en 1928 tras la firma de un acuerdo de cooperación, la colaboración más estrecha tuvo lugar diez años después, a partir de la firma del convenio policial establecido entre Himmler y Martínez Anido en 1938.
La Guerra Civil Española, debido a la participación de comunistas y socialistas alemanes en las Brigadas Internacionales, se convirtió en un fértil escenario para llevar a cabo un trabajo conjunto. Para Berlín era de especial relevancia conseguir una rápida repatriación a Alemania de los brigadistas capturados por las tropas de Franco. Este tipo de extradiciones irregulares, sin intervención judicial alguna, se siguió practicando con toda impunidad hasta la llegada al Ministerio de Asuntos Exteriores de Gómez Jordana en 1942. El gobierno español por su parte no solicitó más que en muy contadas ocasiones la extradición de republicanos españoles refugiados en Francia y capturados por los alemanes, desentendiéndose en general de la suerte del resto.

Martínez Anido
En octubre de 1940 tras su sonada visita a España, Himmler llegó a un acuerdo verbal con Mayalde, director general de Seguridad, apoyado en Exteriores por el ministro Serrano Suñer, que permitió el establecimiento en la embajada alemana en Madrid de un agregado de policía, es decir de la Gestapo, y de delegados del SD en los principales consulados alemanes de la península. España destacó en Berlín su correspondiente agregado policial, desarrollando labores de vigilancia de los trabajadores españoles en Alemania, y de cualquier grupo de oposición al régimen de Franco que allí se hubiera instalado, principalmente falangistas hedillistas.

La colaboración entre la policía española y alemana empezó a fraguarse durante la Guerra Civil, enmarcándose en la lucha común de los gobiernos de Franco y Hitler contra lo que el lenguaje policial de la época denominaba de una forma global como "enemigos del Estado": comunistas, socialistas, anarquistas y masones. A las pocas semanas de formarse la Legión Cóndor, en noviembre de 1936, una serie de funcionarios de la policía general y de la Gestapo fueron destinados a España a la sombra de esta unidad, como miembros de una Policía militar secreta con una misión muy específica: informar sobre la participación de alemanes en las filas republicanas. A partir de 1938 se consideró necesario que este servicio pasara a operar desde la embajada alemana ante Franco, como una delegación de la policía, en lugar de continuar como una mera dependencia de la Legión Cóndor.

Himmler
Por otro lado, Heinrich Himmler, que en junio de 1936 había sido nombrado Reichsführer SS y jefe de la policía en toda Alemania, en 1938 buscaba llegar a una serie de acuerdos policiales con los países europeos anticomunistas para estrechar el cerco a toda forma de oposición política al nazismo.


Fuente:
La guerra secreta de Franco (1939-1945) - Manuel Ros Agudo

22 de marzo de 2010

"Excelencia, esto ocurre en Auschwitz"

Una mañana, de los vagones bajan 45.000 judíos llegados de Salónica, demacrados y hambrientos. Unos 10.000 son seleccionados para los campos de trabajo y al resto los envían directamente al crematorio. Los que se salvan, hacinados en barracones, no soportan las duras condiciones del lugar y al poco tiempo enferman de paludismo. Los guardias alemanes, con sus botas militares y los perros, les recomiendan que vayan al hospital del campo de concentración, algo que desaconsejan los prisioneros veteranos. Saben cómo se las gastan allí. A pesar de las advertencias, los griegos se presentan en el centro médico, donde a medida que van pasando reciben en el corazón una inyección de fenol que acaba con sus vidas. Sus cadáveres se apilan más tarde en la puerta del bloque de enfermería, donde nunca entra el sol. Eso no tiene ninguna importancia aquí, en Auschwitz-Birkenau, 1943. Estos detalles del día a día en el mayor campo de exterminio de la Alemania nazi, donde fueron aniquiladas entre 1,5 y 2,5 millones de personas, quedaron reflejados en un informe que dos jóvenes eslovacos escribieron tras escapar del lugar. El texto, escrito a máquina y en un dificultoso francés, llegó a manos de Ángel Sanz Briz, un joven diplomático español destinado en el Budapest ocupado por los nazis. Tras leerlo, remitió el documento en agosto de 1944 al ministro de Asuntos Exteriores, José Félix de Lequerica. No consta que Sanz Briz recibiese una respuesta. El puñado de papeles que el diplomático envió a Madrid iba precedido de una carta a "Vuestra Excelencia" en la que informa "sobre el trato a que se condena a los judíos en los campos de concentración alemanes". Desvelaba que se los habían hecho llegar "elementos de la junta directiva de la organización sionista de la capital". "Su origen, pues", se dice en la misiva, "le hace sospechoso de apasionamiento. Sin embargo, por los informes que he podido obtener de personas no directamente interesadas en la cuestión y de mis colegas del cuerpo diplomático aquí acreditado, resulta que una gran parte de los hechos que en él se describen son, desgraciadamente, auténticos". Los papeles permanecían hasta ahora en los archivos del ministerio, en una carpeta donde se lee "no mostrar". Ahora sirven para confirmar hasta qué punto el Gobierno de Franco, simpatizante de Hitler en la Segunda Guerra Mundial y ambiguo en sus posiciones hacia el final de la contienda, conocía con todo detalle el plan que los nazis estaban llevando a cabo para exterminar a los judíos. Sanz Briz participó casi desde su llegada a Budapest en unas reuniones secretas con diplomáticos de otros países neutrales, incluido el nuncio apostólico, en las que se buscaba la forma de ayudar a los miles de judíos húngaros que en ese momento estaban siendo transportados a los campos de exterminio. "En los vagones de camino a los campos de concentración no sólo van hombres, sino también mujeres, niños y ancianos. Es difícil de creer que vayan a trabajar...", dice Sanz Briz en una de sus comunicaciones con Madrid. Después de mucho insistir, le autorizaron a repatriar a "algunos" judíos de origen español. Hungría, último país ocupado por los nazis, le permitió expender 200 pasaportes. Pero el diplomático buscó un salvoconducto para tramitar cientos de pasaportes y cartas de protección en las que garantizaba el origen sefardí de miles de judíos que en realidad no lo eran. Siempre sellaba las cartas y los visados con números inferiores a 200, lo que despistó a la burocracia húngara. Sanz Briz incluía en el paquete que enviaba a Franco el relato de una señora y su hijo. Asqueada de las condiciones de higiene que soportaba en el campo de concentración en el que estaba recluida, pidió su traslado a Birkenau, donde según había oído no era tan malo el trato. Al llegar al sitio, quedó impresionada por el cartel en el que decía que el trabajo la haría libre. "Tenía la impresión de haber hecho un buen cambio", contará más tarde. El patio limpio, los edificios de ladrillo, el césped verde, le dieron buena impresión. Enseguida se dio cuenta de su error. Le afeitaron la cabeza, le tatuaron un número en el brazo izquierdo y de esa forma tan inesperada pasó a convertirse en una prisionera política. Cierto día la condujeron a la cámara de gas y a ella le entró el pánico, aunque le decían que sólo era para hace un recuento al grupo. Ella tuvo suerte: consiguió escapar y con la ayuda de unos campesinos logró llegar a Hungría. Ese fragmento del horror también estuvo en manos de Francisco Franco, el dictador español. Nunca le envió una contestación al joven Sanz Briz.
Fuente consultada: El País - artículo de Juan Diego Quesada

4 de marzo de 2010

La fosa común más grande del franquismo, en Málaga

La mayor fosa excavada en España y una de las mayores de Europa occidental. Tres años de meticulosos trabajos en el cementerio malagueño de San Rafael (al oeste de la capital) han llevado a la recuperación de restos óseos de 2.840 cuerpos. El exterminio del régimen franquista –en San Rafael hay 4.471 asesinatos registrados– se alargó durante dos décadas: entre febrero de 1937 y mayo de 1957... Lee la noticia aquí

4 de febrero de 2010

El Patronato de Protección a la Mujer

En 1941, se constituyó en España el Patronato de Protección a la Mujer dentro del Ministerio de Justicia, cuya finalidad era "la dignificación moral de la mujer, especialmente de las jóvenes, para impedir su explotación, apartarla del vicio, y educarlas con arreglo a la religión católica, para lo que tendrá la facultad de adoptar medidas protectoras y tutelares [...]" En la página de Consuelo García del Cid encuentro un extracto de diferentes casos de chicas internadas en centros por dicho Patronato. Estos expedientes forman parte de una recopilación hecha 50 años después por Assumpta Roura incluida en su obra "Mujeres para después de una guerra, una moral hipócrita del franquismo". Los motivos alegados para internar a las chicas en estos reformatorios son totalmente surrealistas, pero verídicos. EXPEDIENTE NÚMERO 204 : De diecisiete años. Se la recoge por estar abandonada ; es instruida y al parecer sin antecedentes de corrupción. EXPEDIENTE NÚMERO 513: De diecinueve años, natural de Madrid. Internada por correr peligro su honra a consecuencia de los malos ejemplos que recibe de una hermana suya. EXPEDIENTE NÚMERO 464: De veintidós años. No se ha comprobado nada de lo que declaró al ingresar. Lo único cierto es que mantenía relaciones ilícitas con un joven con el que dice se quiere casar. Fue recogida por el Patronato. EXPEDIENTE NÚMERO 78: De veintidós años, natural de Madrid. Cuando tenía diecinueve años salió de su casa y en un baile fue seducida permaneciendo sin volver a su domicilio cuatro días, varias veces ha reincidido en la mala vida, hasta que su madre la internó. EXPEDIENTE NÚMERO 93: De veinte años, natural de Madrid. Se fugó de su domicilio en distintas ocasiones viajando por varias provincias de España hasta que sus padres la internaron y desean que continúe así hasta una reforma perfecta. EXPEDIENTE NÚMERO 214: De diecinueve años, de un pueblo de Toledo, huérfana de padre, su madre es enferma mental. La recogió la policía por encontrarla vendiendo tabaco. No tiene antecedentes de corrupción. EXPEDIENTE NÚMERO 276: De dieciséis años, natural de Madrid. Encontrada a altas horas de la madrugada en un bar. Acompañada de una mujer de mala vida, la trajo la policía para ser internada. EXPEDIENTE NÚMERO 504: De dieciséis años, natural de Madrid. Prohijada por unos señores, huyó de casa deteniéndola la policía en Caspe. Pensaba llegar a Barcelona donde tiene conocidos. Manifiesta haber tenido novio pero sin caer. EXPEDIENTE NÚMERO 387: De veintiséis años. Por hallarse en peligro de perdición, la interna una vocal del Patronato. Fue religiosa durante algunos años. EXPEDIENTE NÚMERO 159: De dieciocho años, natural de un pueblo de Toledo, su padre está preso. Por no congeniar con él, se dedicó a la mala vida. Es joven díscola. EXPEDIENTE NÚMERO 264: De diecisiete años, natural de Madrid. Aficionada a cines, bailes y al trato con muchachos. Da mal ejemplo a una hermana menor, por lo que su padre solicitó el internamiento. EXPEDIENTE NÚMERO 155: De diecisiete años, natural de Madrid. No tiene antecedentes de corrupción, no obstante es enferma hereditaria y por estar abandonada la recoge el Patronato. EXPEDIENTE NÚMERO 278: De diecisiete años, natural de un pueblo de Valladolid. Joven francamente rebelde a las amonestaciones de su madre, frecuentaba los bailes regresando a altas horas de la noche. Tuvo relaciones con un individuo que, según ella, la forzó, presentando de hecho la oportuna denuncia en el juzgado correspondiente. Concurría a los bailes más deplorables. Actualmente está hospitalizada en San Juan de Dios. Fuentes consultadas: -Junta de Andalucía -Consuelo García del Cid -Mujeres para después de una guerra, una moral hipócrita del franquismo - Assumpta Roura

15 de enero de 2010

El Valle de los Caídos

El Valle de los Caídos se encuentra situado en la Sierra de Guadarrama a unos 12 kilómetros al norte de El Escorial. El complejo fue construido entre 1940 y 1958 por orden de Franco, y está enterrado allí junto con José Antonio Primo de Rivera, fundador del partido político Falange Española, así como con otros 33.872 combatientes de ambos bandos en la Guerra Civil. En el complejo se hallan una abadía benedictina, una basílica excavada en la roca donde se encuentran las tumbas de Franco, Primo de Rivera y ocho capillas donde están enterrados militares de ambos bandos. Sobre la basílica se alza la más alta cruz cristiana del mundo, con 150 metros de altura visible a más de 40 kilómetros de distancia. Imagen de la inauguración:

La Cruz: Construida sobre un peñasco rocoso conocido como el Risco de la Nava la Santa Cruz del Valle de los Caídos es la más grande del mundo. Esta enorme cruz de granito fue realizada por el arquitecto Diego Méndez, y tiene 150 metros de altura incluyendo la base. Sus brazos en total miden 47 metros de punta a punta. Desde la gran explanada hasta el punto más alto de la cruz hay 300 metros. En la base de la cruz hay cuatro esculturas colosales de 18 metros realizadas por Juan de Ávalos (1911-2006) y que representan a los cuatro evangelistas.

El peso total de la cruz incluida su base es de aproximadamente unas 200.000 toneladas. La Basílica: La basílica está excavada en la roca y se extiende a lo largo de una nave de 262 metros con seis capillas. Se excavaron 200.000 metros cúbicos de roca para su construcción. La entrada la presiden dos arcángeles. A los pies del altar mayor están las tumbas de Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera y está encuadrado por cuatro arcángeles de bronce. Sobre el crucero se levanta una gran cúpula de 40 metros de diámetro decorada con un mosaico obra de Santiago Padrós. En el monasterio se encuentran en 19 archivos las fichas con los datos de aproximadamente la mitad de los allí enterrados. De la otra mitad se desconoce la identidad, existiendo varias hipótesis, y siendo casi seguro que fueron recogidos de fosas comunes de Brunete, Grado, Gandesa, Tarragona, Badajoz o Teruel entre otras, después de la Guerra Civil y hasta 1983.

Hasta hace varios años, cada 20 de noviembre (20-N, fecha de la muerte de José Antonio Primo de Rivera y de Francisco Franco), el Valle de los Caídos se convertía en punto de reunión para nostálgicos del franquismo. Controversia sobre el Valle de los Caídos: Existen múltiples referencias, incluidos los testimonios de personas aún vivas, que avalan la veracidad del empleo en su construcción de miles de presos republicanos que, de esta forma, redimieron parte de la condena que les había sido impuesta. Asimismo, se señala que muchos de estos presos no llegaron nunca a gozar de la libertad pues debido al tipo de trabajo, que exigía el manejo de grandes bloques de piedra, y por la falta de medidas de seguridad de la época los accidentes eran diarios, y en muchos casos mortales. Durante la duración de los trabajos esos presos y sus familias eran retribuidos con una pequeña cantidad de dinero. Aunque esta cantidad recibida es difícil de determinar, algunas fuentes citan 0,50 pesetas/día para el preso, 2 pesetas/día para su mujer y 1 peseta más para cada hijo menor de 15 años; otras fuentes citan 10,50 pesetas/día para cada trabajador, y otras 7 pesetas/día por preso. El 16 de octubre de 2007, la Comisión Constitucional del Congreso aprobó el proyecto de Ley de Memoria Histórica, en la que consta un artículo referente al Valle de los Caídos. Este artículo, aprobado con el apoyo de todos los partidos políticos, es una nueva regulación para despolitizar el Valle, convirtiéndolo exclusivamente en lugar de culto religioso. Así la fundación gestora del Valle de los Caídos tendrá entre sus objetivos la honra de la memoria de todos los caídos en la Guerra Civil y en la posterior represión política. Además en ningún lugar del recinto podrán llevarse a cabo actos de naturaleza política ni exaltadores de la Guerra Civil, de sus protagonistas o del franquismo.

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