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22 de noviembre de 2018

La masacre de Badajoz

Durante la Guerra Civil, en toda la campaña extremeña el uso del terror por parte de las columnas africanas a las órdenes de los mandos golpistas fue la tónica habitual. No era raro que no se hiciesen prisioneros, que se rematase a los heridos, que se les cortasen las orejas, los genitales e incluso las cabezas para exhibirlas después como botín de guerra. En el fondo, no hacían otra cosa que seguir las recomendaciones del general Mola, cuando indicaba la necesidad de extender el terror entre la población civil.

Las tropas comandadas por el general Yagüe se dirigieron aceleradamente a Badajoz, que estaba llena de refugiados y que no cesaba de ser bombardeada por la aviación alemana. Desde las primeras horas del día 14 de agosto de 1936, la ciudad sufría un durísimo castigo por parte de la artillería, al tiempo que muchos oficiales encargados de las defensas republicanas las boicoteaban o, simplemente, desertaban, facilitando la entrada de las tropas franquistas. Alrededor del mediodía, los feroces ataques lograron horadar una parte de las murallas de la ciudad por donde penetraron moros y legionarios, disparando a todo aquel que encontraban a su paso y alcanzando en poco tiempo el centro de la ciudad.

Un grupo de milicianos republicanos pretendió hacerse fuerte en la catedral, pero fue fulminantemente arrasado. Las fuerzas ocupantes y los falangistas emboscados hasta entonces en la ciudad se lanzaron a una orgía de saqueos de comercios y viviendas, en su mayoría pertenecientes a los mismos derechistas que habían «liberado». Arrasaron con todo lo que pudieron y cargaron con el botín por unas calles sembradas de cadáveres y cubiertas de sangre.
Plaza de toros de Badajoz, 15 de agosto de 1936
Cientos de prisioneros fueron conducidos a la plaza de toros para ir siendo ejecutados en masa. Al caer la noche, bandas de soldados moros, legionarios y falangistas siguieron saqueando las viviendas de los trabajadores, violando a las mujeres, deteniendo a todos los hombres. Y en la plaza de toros siguió la matanza indiscriminada mientras aumentaba el número de prisioneros en días sucesivos, habiendo de habilitarse improvisadamente varios campos de concentración.

Cuando, a los tres días, Yagüe abandonó Badajoz, la ciudad se encontraba en buena medida «pacificada», pero durante meses continuaron las delaciones, las detenciones y los fusilamientos, que pasaron a hacerse directamente en el cementerio.

Badajoz quedó muy postrada tras su «liberación», tal como comunicaba a Franco el nuevo comandante militar de la plaza:
«La moral pública estaba abatida. Para levantarla he organizado un desfile, unas manifestaciones y gran propaganda, pero son poco sensibles y el susto no se les acaba de salir del cuerpo».
Simultáneamente, se organizaron batidas por los alrededores de la ciudad, para la caza y captura de los muchos huidos que merodeaban por los campos, muchos de los cuales habían sido devueltos desde Portugal.

La prensa internacional enseguida se hizo eco de los sucesos acaecidos en Badajoz. El periodista portugués Mário Neves, del Diário de Lisboa, regresó a Lisboa horrorizado por el espectáculo del que había sido testigo, y se juró no volver jamás a Badajoz (aunque regresó en los años 80 para grabar un documental sobre estos hechos). Neves informa en su crónica:
«Escenas de horror y desolación en la ciudad conquistada por los rebeldes».

«Durante toda la jornada, se produjeron asesinatos por las calles de la ciudad, sobre todo a cargo de legionarios marroquiés. El mismo día 14, Yagüe ordenó el confinamiento de todos los prisioneros -la mayoría civiles- en la plaza de toros».
El 15 de agosto, el enviado de Le Temps, Jacques Berthet, enviaba su crónica:
«…alrededor de mil doscientas personas han sido fusiladas (…) Hemos visto las aceras de la Comandancia Militar empapadas de sangre (…) Los arrestos y las ejecuciones en masa continúan en la Plaza de Toros. Las calles de la ciudad están acribilladas de balas, cubiertas de vidrios, de tejas y de cadáveres abandonados. Sólo en la calle de San Juan hay trescientos cuerpos (…)».
El 18 de agosto, Le Populaire publicaba:
«Elvas, 17 de agosto. Durante toda la tarde de ayer y toda la mañana de hoy continúan las ejecuciones en masa en Badajoz. Se estima que el número de personas ejecutadas sobrepasa ya los mil quinientos. Entre las víctimas excepcionales figuran varios oficiales que defendieron la ciudad contra la entrada de los rebeldes: el coronel Cantero, el comandante Alonso, el capitán Almendro, el teniente Vega y un cierto número de suboficiales y soldados. Al mismo tiempo, y por decenas, han sido fusilados los civiles cerca de las arenas».
El martes 18 de agosto, el Premio Nobel de Literatura francés François Mauriac, publicó en primera plana de Le Figaro un artículo sobre los sucesos de Badajoz que conmocionó a Europa.


Fusilamientos en masa junto al cementerio de Badajoz


Fuentes:

* Enrique González Duro. "Las Rapadas". Ed. Siglo XXI, 2012
* https://kaosenlared.net/la-matanza-de-badajoz-un-ano-mas-contra-el-olvido-y-la-memoria


29 de enero de 2017

El bombardeo de Guernica

En la tarde del 26 de abril de 1937, en plena Guerra Civil, la pequeña ciudad vasca de Guernica fue objeto de un cruel bombardeo que duraría más de tres horas, llevado a cabo por la Legión Cóndor alemana junto a la Aviación Legionaria italiana, en la llamada Operación Rügen.

Aquel 26 de abril era lunes y Guernica debía celebrar su día de mercado semanal pero el alcalde lo había prohibido debido a la cercanía del enemigo. En el recuerdo de todos estaba la compleja evacuación de la ciudad de Málaga cuando el 8 de febrero alrededor de 150.000 personas, entre civiles y milicianos, huían del avance de las tropas franquistas.

Eran aproximadamente las 16:30 de la tarde cuando los vecinos oyeron las campanas de la iglesia tocar a rebato y empezaron a correr buscando los refugios de la Junta de Defensa Municipal. Por el horizonte y a gran altura se veían avanzar a los Junkers, se oía vibrar sus hélices y rugir sus motores. Volaban en perfecta formación junto a los Savoia, Dornier y Messerschmitt escoltados por los cazas Heinkel. El primer avión, después de dar unas vueltas sobre la Villa, soltó tres bombas explosivas.

El ataque se planificó en tres tiempos: primero fueron lanzadas bombas rompedoras de hasta 250/300 kg. Para destruir los edificios, seguidamente bombas incendiarias de 1 kg. de peso, de las que se recogieron abundantes ejemplares entre los escombros y, finalmente, el ametrallamiento de la población.

La razón del ataque no podía ser la existencia de depósitos de armas, ni cuarteles o tropas, ni objetivos estratégicos ni que la villa fuese un nudo de comunicaciones. Guernica carecía de cualquier importancia militar o estratégica.

La vergonzosa razón fue probar en fuego real los nuevos aviones y su armamento, ante el avecinamiento de la Segunda Guerra Mundial.

Los partes de guerra de la Legión Cóndor establecían como objetivo el puente situado en el barrio de Renteria, lugar de paso del ejército vasco en retirada. Pero este puente, así como la zona industrial, donde se encontraban las fábricas, quedaron intactos y la parte alta de la villa, donde se alzaban las casas nobles, apenas si sufrieron los impactos. El núcleo central de la villa, sin embargo, resultó completamente destruido.

El horror que causó este episodio fue muy alto en la opinión pública internacional, no sólo por el sacrificio absurdo de inocentes, sino, sobre todo, por ser la primera vez en la Historia en que se atacaba desde el aire una ciudad.

Para explicar lo inexplicable Franco, en una delirante declaración, echó la culpa del ataque a los rojos, que habrían destruido una ciudad de su zona para después acusarle a él. Evidentemente, esa patraña no se la creyó nadie.

La solidaridad del mundo con Guernica fue inmediata y el genial artista español Pablo Ruiz Picasso, en menos de dos meses pintó un enorme mural que exhibió en la Exposición Internacional de París (1937). Esa obra se convirtió en una denuncia contra los horrores de la guerra.



Fuentes:
* https://castillainfo.wordpress.com/2014/04/29/operacion-rugen-el-bombardeo-de-guernica
* https://www.ecured.cu/Operaci%C3%B3n_R%C3%BCgen
* http://zesatek.blogspot.com.es/2012/04/operacion-rugen.html


17 de octubre de 2016

Agrupación Mujeres Libres: la lucha de la mujer por la libertad

Desde los primeros compases de la II República, se fueron gestando algunos movimientos anarcofeministas, principalmente en Cataluña y muy en especial en su capital Barcelona, núcleo duro del anarquismo español, en donde nuevas generaciones de jóvenes siguieron la brillante estela dejada por Teresa Claramunt (1862-1931) y Soledad Gustavo (1865-1939), dos de las figuras más representativas del anarquismo español.

En abril de 1936 nace la organización feminista más representativa del anarcosindicalismo español, Mujeres Libres, creada por tres grandes intelectuales de la época, Lucía Sánchez Saornil, Amparo Poch y Gascón y Mercedes Comaposada Guillén. A lo largo de su existencia participarán muy activamente multitud de activistas comprometidas con la lucha feminista: Lola Iturbe, Pilar Grangel, Libertad Ródenas, Áurea Cuadrado, Suceso Portales, Sara Berenguer, Concha Pérez Collado y muchas otras más.

Ya en 1934 se había creado en Barcelona el Grupo Cultural Femenino que junto con el grupo redactor de la revista Mujeres Libres de Madrid será el embrión de la futura organización. La idea de la revista surgió de la mano de la militante anarquista Lucía Sánchez Saornil, a la que luego se unieron Mercedes Comaposada y Amparo Poch y Gascón. Lucía y Mercedes habían enseñado en cursos de instrucción elemental para obreros y obreras, promovidos por la CNT de Madrid en los años 30. Vieron la necesidad de realizarlos específicamente para las mujeres, dada la misoginia y los prejuicios existentes.

En el Grupo Cultural Femenino, formado en su mayoría por militantes de la CNT y de otros organismos libertarios como los ateneos y las Juventudes Libertarias, conocían la revista que se hacía en Madrid. Mercedes Comaposada se presentó en la capital catalana con los estatutos de una Federación Nacional. Les informó de que en Madrid y en Guadalajara ya se había constituido una agrupación con los mismos objetivos. Habían llamado a esta organización Federación Nacional de Mujeres Libres y propuso que Cataluña formara parte de la misma. Las catalanas aceptaron entusiasmadas.

Mujeres Libres desarrolló una combativa e infatigable actividad en pro de un mundo más justo durante tres intensos años, que abarcan desde poco después del triunfo del Frente Popular, hasta la caída de Barcelona en manos del ejército sublevado de Franco (Febrero 1939). Y entre 1937 y 1938 llegó a contar en sus filas con más de 20.000 mujeres.

Hicieron frente al alzamiento militar fascista, lucharon como milicianas en los frentes de batalla y en las retaguardias, mostraron al mundo su valentía y espíritu libertario y finalmente la dura derrota final les condujo a un irremediable y extenuante exilio.

Durante las décadas posteriores al fin de la guerra civil, mujeres exiliadas en Francia y Gran Bretaña  se agruparon y organizaron cierta actividad continuando la línea de Mujeres Libres, aunque no tuvieron la continuidad y el seguimiento de la época dorada de la organización. 

Tras la muerte del dictador, Mujeres Libres volvió a reaparecer en Barcelona (1976) donde nuevas generaciones se mezclaron con las incombustibles figuras de Sara Berenguer y Suceso Portales, lo cual provocó tensiones debido a las diferentes formas de entender el mundo anarquista y feminista y de afrontar las nuevas realidades de finales de los 70.


Fuentes:
* http://mujereslibres.cgtvalencia.org/2011/11/historia-de-la-agrupacion-mujeres.html
* http://www.portaloaca.com/historia/ii-republica-y-guerra-civil/5052-mujeres-libres.html
* http://civwiki.wikifoundry.com/page/Mujeres+Libres%3A+Un+Grupo+Feminista+de+Mujeres+Espa%C3%B1olas


9 de noviembre de 2013

Foto histórica: Los niños de la guerra

Niños republicanos evacuados en un camión de Ayuda Suiza. Madrid (¿?) 1937

A finales de 1937 y ante la intensificación de los bombardeos sobre Madrid por parte del ejército fascista, las autoridades de la capital decidieron evacuar a mujeres, niños y ancianos. Su destino fue, sobre todo, Valencia (nueva sede del gobierno republicano), aunque también otras localidades de Levante y Cataluña los acogieron. Los traslados se prolongaron hasta febrero de 1939 y contaron con la colaboración de diversas organizaciones humanitarias internacionales, entre ellas Ayuda Suiza.

Este organismo solidario agrupaba tanto a entidades de tendencia progresista como conservadora. El estado helvético lo toleraba a regañadientes para hacer creíble su neutralidad oficial. En la práctica, no obstante, sus simpatías se inclinaban del lado franquista, el bando que mejor garantizaba sus intereses económicos en la península.

Ayuda Suiza aportó algunos camiones para evacuar niños republicanos. Cada día partían cerca de ochenta pequeños distribuidos en dos vehículos, como refleja la fotografía superior.

Después de la guerra el trabajo de Ayuda Suiza continuó en los campos franceses, donde se hacinaban gran número de refugiados españoles.


Fuente:
Historia y Vida nº 532

27 de febrero de 2011

La jerga de la Guerra Civil

Navegando por la red me he tropezado con un artículo del diario Deia, que recopila una serie de términos, motes y expresiones utilizadas durante la Guerra Civil Española y el franquismo. Algunas son conocidas pero otras resultan bastante curiosas:

AA: Iniciales de antiaéreo. Era habitual referirse con ellas al material bélico destinado a esta función.

Acemilero: Mulero. Durante la guerra eran frecuentes sus servicios en todos los frentes para transporte de municiones, provisiones, enfermos y muertos entre el frente y la retaguardia.

Alcahuete: Avión de reconocimiento enviado a una zona. Uno de ellos fue conocido popularmente en el bombardeo de Durango como el Abuelo.

Ausente, El: Expresión usada por los sublevados españoles durante y después de la guerra civil para referirse a José Antonio Primo de Rivera tras su ejecución a manos de los republicanos el 20 de noviembre de 1936.

Bacalao: Usado para referirse al bombardero alemán Dornier Do 17. También llamado lápiz volador.

Besugo: Usado para referirse a los cadáveres abandonados en las cunetas y cementerios por el aspecto saltón de los ojos de los difuntos en estado de descomposición.

Café: Siglas que encierran la frase Camaradas, Arriba Falange Española. La usaban los sublevados en los días previos al alzamiento, al grito de "¡Café, café!" para eludir la vigilancia de las autoridades republicanas.

Camarada: Término usado para referirse a los compañeros. Curiosamente se usaba en ambos bandos, incluso en la Sección Femenina. Los anarquistas y anarcosindicalistas preferían el término compañero. "ELA da el significado de lagun", aporta el historiador, Luis de Guezala.

Cara al sol: La música original del himno de la Falange es firma de un compositor guipuzcoano, Juan Tellería y la dedicó a su pueblo natal. El título original de la partitura musical fue Amanecer en Cegama. La letra se atribuye a José Antonio Primo de Rivera junto con Agustín de Foxá y otros miembros de la dirección del partido.

Caravinagres: Sobrenombre con el que se conocía a los carabineros.

Chirri: Sobrenombre del avión de caza italiano Fiat Cr-32. "Se utilizó en el frente de Bizkaia", subraya el historiador, Jon Irazabal Agirre.

Chocolate: Sobrenombre usado por la tropa para referirse al barro de la trinchera.

Desafecto: Usado en uno y otro bando para referirse a los opositores ideológicos.

Detente: Escapulario del Sagrado Corazón con lemas como Detente bala que adornaban los uniformes de los soldados sublevados y que era regalo de las novias y madres.

Director: Nombre en clave del general Emilio Mola durante los preparativos de la sublevación, debido a su función coordinadora.

EAJ/PNV: Partido Nacionalista Vasco fundado por el político Sabino Arana en 1894. De orientación católica e independentista, al estallar la sublevación se unió en la defensa de la república a los partidos que habían formado el Frente Popular.

Generalísimo o Caudillo: Nombre utilizado para referirse a Francisco Franco, también apodado con mofa como el Paticorto, Paca La Culona -por su voz voz y silueta-, Miss Canarias (en referencia a su indecisión a unirse a los golpistas) o Franquito.

Gudari: Soldado de Euzko Gudarostea, denominación utilizada por el ejército del Gobierno de Euzkadi durante la Guerra civil. Su primer batallón fue el Arana Goiri, del PNV.

Huevo frito: Así se conocía a la estrella de ocho puntas correspondiente al grado de comandante del bando nacional.

Lechero o churrero: Nombre con el que los soldados y civiles de ambos bandos conocían al primer cañonazo o morterazo de la mañana.

Leer el periódico: Actividad consistente en quitarse la camisa, abrirla de par en par y buscar piojos y otros parásitos.

Napoleonchu o Napoleontxu: Apodo impuesto al lehendakari José Antonio Aguirre a raíz del fracaso de la ofensiva republicana sobre Villarreal.

Negrillo: Con el apodo negrillo se conocía en la época a todo el material -y personal- de origen alemán. Es frecuente en la documentación de la época encontrar referencias al "teniente negrillo" o al "cañón de campaña negrillo".

Paco o paqueo: Francotirador. Se refiere el sonido aislado de descargas de fusilería, normalmente procedentes de francotiradores. El origen de la expresión es la guerra de Marruecos, donde los francotiradores nativos se emboscaban durante horas para matar a los soldados españoles desde la distancia. En aquellos barrancos el disparo sonaba pa y el eco co.

Pasionaria: Pseudónimo que la gallartarra Dolores Ibarruri adoptó en 1918 para publicar artículos en El Minero Vizcaíno por ser devota de la Pasión de Jesús.

Pepino: Sobrenombre usado por la tropa para referirse a cualquier tipo de obús.

Picar: Pegar un tiro en la cabeza a una persona.

Puesto en libertad: Referencia al procedimiento que seguían los sublevados para asesinar a las personas apresada después de la haberlas puesto teóricamente en libertad.

Paseo o dar pase: Eufemismo sarcástico para referirse al trayecto que recorrían los que iban a ser fusilados y que hace referencia al trayecto hasta cementerios, cunetas o fosas.

Quinta del biberón: Fue como se conoció a los jóvenes del reemplazo de 1941, nacidos en 1920 pero llamados a filas a mediados de 1938. En su mayoría menores de 18 años, fueron encuadrados en los Cuerpos de Ejército V y XV del Ejército del Ebro, participando en la Batalla del Ebro en la que morirían en gran número.

Quinta columna: Expresión atribuida al general Mola, usada para referirse a los simpatizantes de los sublevados que resistían clandestinamente en zona gubernamental y que trabajaban en labores de espionaje y sabotaje. El general Mola mandaba cuatro columnas y estos grupos constituían la "quinta". Este concepto tendrá tal repercusión que, traducido a varios idiomas, será también usado durante la II Guerra Mundial. Como curiosidad, un quintacolumnista fue Gutiérrez Mellado, teniente de artillería entonces, y que se enfrentó a Tejero el 23F.

Saltaparapetos o asaltaparapetos: Coñac o bebida similar de alta graduación que se daba a los soldados antes del combate.

San Sestabién: Así era conocida la ciudad de San Sebastián por la residencia de afectos a los sublevados y ubicados allí, además, por su cercanía con la frontera. Fue del gusto también de los nazis.

Términus: Nombre con el que se conocía al cuartel general de Franco. Se solía tratar del vagón de ferrocarril o el vehículo rodado utilizado para transportarle. Tras las muertes de Mola y Sanjurjo en accidentes de aviación, Franco dejó de usar el aeroplano como medio de transporte para visitar los frentes. Le cogió pánico.

Trimotor: El sobrenombre usado por la tropa para referirse a los piojos, por ser más lentos que las pulgas.

Turista: Nombre con el que se referían los soldados de ambos bandos a las personalidades que visitaban el frente.

Zapatones: Sobrenombre del hidroavión biplano de reconocimiento y torpedero alemán Heinkel He-59 B-2. El sobrenombre le vino por los flotadores.


Fuente:
Artículo publicado por I. Gorriti en Deia el 25/02/11

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