29 de abril de 2010

La flota perdida de los templarios

Los misteriosos caballeros templarios disponían de una vasta red de comunicaciones marítimas, y es posible que hasta hubieses heredado algunos de los mapas y otros secretos de los fenicios. De la flota templaria hablan Michael Baigent y Richard Leigh en su libro "Masones y templarios". Señalan que los templarios tenían una gran flota a su disposición, fondeada tanto en puertos franceses e italianos del Mediterráneo, como en puertos del norte de Francia, Flandes y Portugal. Cuando Felipe IV ordenó las redadas de la madrugada del 13 de octubre de 1307, la flota templaria fondeada en La Rochelle ya había sido avisada. La flota al completo zarpó y escapó así de la persecución del monarca. Nunca más se supo de ella. La desaparición de la flota templaria se ha convertido en uno de los grandes misterios de la Historia. ¿Qué fue de aquella importante flota de barcos? ¿Se dispersó por los siete mares o se reagrupó en algún lugar secreto? En "Masones y Templarios", Baigent y Leigh sostienen que la flota templaria escapó en masa de los distintos puertos del Mediterráneo y del norte de Europa y se dirigió a un destino misterioso en busca de asilo político y seguridad. Dicho destino era Escocia. La flota del Mediterráneo tuvo que atravesar el peligroso estrecho de Gibraltar, y es probable que después recalase en varios puertos portugueses favorables a los templarios, como el castillo de Almourol. Portugal era uno de los pocos países donde podían recibir asilo; un país que, a diferencia de España, era en gran medida favorable a la orden del Temple. El castillo de Almourol fue construido en 1171 por Gualdim Pais, maestre de la orden del Temple, sobre las ruinas de un antiguo castillo romano. Gualdim Pais era uno de los muchos nobles portugueses nombrados maestres templarios, grandes navegantes y propietarios de imponentes castillos y enormes flotas.

Castillo de Almourol

En Portugal, los templarios conservaron una organización cohesionada y simplemente cambiaron su nombre por el de "Caballeros de Cristo". Contaron con el apoyo real, con lo cual a la Iglesia no le quedó más remedio que hacer la vista gorda. El rey Alfonso IV fue nombrado gran maestre de los "nuevos" caballeros de Cristo. Más adelante, el infante Enrique el Navegante también se convertiría en gran maestre de los templarios. Portugal ha mantenido siempre fuertes lazos con Inglaterra, y cabría preguntarse si este hecho no tendrá algo que ver con los templarios y su flota en Portugal. ¿Cómo consiguió el pequeño Portugal mantener su independencia en la Península Ibérica? ¿Fue gracias a su estrecha relación con los templarios y los antiguos navegantes? Según Baigent y Leigh, la flota templaria zarpó de Portugal y remontó la costa occidental de Irlanda hasta llegar a los puertos seguros de Donegal y el Ulster, donde había numerosas propiedades templarias y el contrabando de armas era algo habitual. La flota templaria atracó en Argyll, donde los templarios descargaron hombres y mercancías en sus fortalezas escocesas de Kilmory, Castle Sweet y Kilmartin. Roberto Bruce controlaba algunas zonas de Escocia, pero no todas. Ciertas zonas importantes estaban en manos de clanes aliados con los ingleses. Roberto Bruce había sido excomulgado por el papa en 1306, un año antes de dar comienzo la persecución a los templarios. En lo fundamental, el decreto papal que declaraba ilegal a la Orden no se aplicaba en Escocia, o al menos en las zonas controladas por Bruce.

Roberto I Bruce

El 24 de junio de 1314, Roberto I Bruce, rey de Escocia, secundado por 6.000 escoceses, derrotó milagrosamente a 20.000 soldados ingleses. Nunca se ha sabido qué sucedió exactamente. Hay quien cree que lo consiguió gracias a la ayuda adicional de un contingente de caballeros templarios. Pero ¿qué fue de aquella flota desaparecida? ¿Permaneció fondeada en Escocia? ¿Cruzó el Atlántico cien años antes que Colón? ¿Se convirtió en una de las grandes flotas de reyes portugueses y escoceses? ¿Se transformó en una flota de piratas que atacaban a los barcos leales al papa y al Vaticano? Quizá todo lo anterior sea cierto. Fuente:

  • El secreto de Cristóbal Colón: La flota templaria y el descubrimiento de América - David Hatcher Childress

27 de abril de 2010

Historia del Perfume

En la prehistoria se encuentra los orígenes de la aromaterapia. Los antiguos habitantes del planeta, para sobrevivir, quemaban entre otras cosas hierbas y maderas de árboles para avivar el fuego, de esta forma el fuego desprendía aromas agradables, lo que consideraron muy valioso, lo hacían para complacer y homenajear con humo (per fumum) a sus dioses en las ceremonias rituales. De ahí el origen de la palabra. No obstante, la fabricación de perfumes para uso humano comenzó con los egipcios, quienes fueron los primeros perfumistas artesanales de que se tiene noticia y que lograron extraer aromas naturales de los más variados tipos. Los egipcios clasificaron las flores y las hierbas separándolas en diferentes grupos tomando como referencia la naturaleza de sus aromas. Los aceites y las esencias balsámicas, los ungüentos de perfumes intensos y las resinas diluidas en vino y otros alcoholes eran los más usados en medicina, en la cosmética y para embalsamar a los muertos. Algunos aromas estaban destinados a homenajear a ciertas divinidades: el Sol se homenajeaba por ejemplo con incienso, y la Luna con mirra. Para momificar se utilizaba las maderas de cedro. Como curiosidad, cuando se abrió la tumba del faraón Tutankamon se hallaron más de tres mil potes con fragancias que aún conservan su olor, a pesar de haber permanecido enterrados por más de 30 siglos. Por aquellos tiempos las egipcias colgaban de sus cuellos pequeños recipientes de barro con sustancias aromáticas y llegaron a creer que el buen olor no sólo seducía a los hombres, sino que ahuyentaba las enfermedades. De Egipto pasaron a Grecia. Los gimnasios griegos contaban con una parte para el aseo personal, y allí se podían encontrar infinidad de productos fragantes de diferentes formas y colores: talcos que aplicaban en su piel, aceites, resinas mezcladas. Incluso fueron los primeros en comercializar estas sustancias en los mercados, naturalmente, entre un público muy seleccionado. Los griegos, que consideraban el perfume como un don de Venus, usaban un aroma diferente para cada parte del cuerpo: menta para los brazos, mejorana para los cabellos, aceite de palma para el pecho, tomillo para las rodillas y aceite de orégano para las piernas y los pies, entre otros. La perfumería también se encuentra desde la antigüedad asociada a la ciencia médica. En Grecia, Hipócrates, padre de la medicina, utilizaba pequeños concentrados de perfume para combatir ciertas enfermedades. Pero fueron los romanos los que, ocupados por un aseo personal diario, lanzaron el consumo de los perfumes a todos los escalones de la sociedad. Elaboraban preparados de aceite para untarse el cuerpo, para perfumar telas y el ambiente. Con la llegada del Cristianismo, el uso del perfume por parte de las mujeres (mayores consumidoras de perfume a lo largo de la historia) cayó en desuso. Esto, junto con la caída del Imperio Romano, marcó un periodo de declive del desarrollo general en occidente. Fue de nuevo la civilización árabe la que comenzó a experimentar con perfumes tras la aparición de una nueva ciencia, la alquimia. Uno de los descubrimientos claves fue el hallazgo árabe del alcohol, en el siglo VIII. Aceites y resinas olorosas diluidas en el alcohol revelaron toda la plenitud de sus cualidades aromáticas, dando así origen a perfumes mucho más finos. Con la llegada de los árabes a España la perfumería se extendió al resto de Europa. Por oriente, el perfume es introducido en Japón a través de China, que ya contaba en el s. VI con grandes artesanos de la jardinería natural que destinaban parte de sus cosechas al prensado de pétalos para la fabricación de perfumes. En este país se le concede al perfume un gran poder, y el sentido del olfato, siempre desplazado frente a los otros cuatro, es colocado en la posición que le corresponde. Una de las artes obligatorias que recoge el "Kamasutra" es, precisamente, perfumarse, para así formar una sólida alianza entre olor y amor, favorecedora del encuentro erótico entre sexos. Aunque en la Edad Media la utilización del perfume quedara relegada gracias a la iglesia, si se siguió usando entre las clases sociales más favorecidas. Como la higiene personal dejaba mucho que desear, las mujeres se perfumaban con fuertes y persistentes aromas, como el ámbar, que alejaban, aparentemente, el mal olor. Es aproximadamente en el año 1200 cuando tiene lugar el acontecimiento más significativo relacionado con el desarrollo de la industria perfumista tal y como hoy la conocemos. El Rey Felipe II Augusto sorprendió a los perfumistas, que hasta ahora habían trabajado por su cuenta, con una concesión mediante la cual fijaba los lugares de venta de perfumes y reconocía la profesión como tal, así como la utilidad social de estas sustancias. Esta concesión a los artesanos fue apoyada posteriormente, en 1357, por Juan II, en 1582 por Enrique III, y, en 1658, fue ampliada por Luis XIV. Se convierte así Francia en la cuna del perfume. En el Renacimiento, los avances en la química permiten perfeccionar las técnicas hasta ahora usadas en la extracción del perfume mediante la destilación. Anteriormente el prensado de pétalos y la maceración de las flores eran las únicas técnicas empleadas, pero ahora, este método permitía la separación de las partes volátiles y menos volátiles de las plantas, consiguiéndose diferentes calidades de productos, todos ellos pertenecientes a una misma materia prima. El s. XIX aporta la posibilidad de obtener productos aromáticos mediante la síntesis, o sea, la reproducción de los olores naturales y los no naturales. Así por ejemplo, en 1893 se obtiene la ionona, sustancia de olor casi exacto a la flor de la violeta. Con esta técnica queda cubierto uno de los grandes problemas de la industria perfumista: la estabilidad. Las sustancias obtenidas mediante este procedimiento, aunque no sean naturales, son más estables, menos volátiles, haciendo que el perfume permanezca duradero por más tiempo. Fuentes consultadas: Artículo "Historia del Perfume", de Andrea Diez. http://www.expocenter.com/perfume/historia.htm http://artesanoperfumista.obolog.com/historia-perfume-171680

26 de abril de 2010

Ataques contra el paganismo

El Imperio Romano en el siglo III, castigaba con pena de hoguera a los que causaran la muerte de alguien con encantamientos y hechizos. En el siglo IV, la legislación eclesiástica quiso atenuar la severidad del estado sin conseguirlo del todo. El Concilio de Elvira (306) rehusaba dar el sacramento del viático a aquellos que matasen por un encantamiento (per maleficium), porque tal crimen no podía realizarse "sin idolatría". El Concilio de Ancyra (314) imponía 5 años de penitencia a los que consultaran a los magos. No deja de ser curioso que en ese año, inmediatamente después de su plena legalización, la Iglesia atacara los cultos paganos. En ese concilio se denuncia el culto a la diosa Artemisa, y mediante un edicto del año 315 templos paganos fueron destruidos sin consideración alguna. En el año 371, en Roma, fueron juzgadas varias personas acusadas de ser adivinas y de emplear fuerzas oscuras para determinar en qué momento fallecería el emperador Valentino I. Cuatro años después, el sínodo de Laodicea prohibía usar amuletos bajo pena de excomunión. En el año 506 se celebró un concilio visigodo en Agde (Languedoc) en el que se excomulgaba por las buenas a los astrólogos.

San Agustín, en el siglo V, en su obra "De Civitate Dei" habla de mesoneras que por medio de las comidas encantan a los comerciantes y viajeros para convertirlos en bestias de carga y transporte. Éste fue un miedo muy extendido en la Edad Media, y el que viajaba por esos caminos alojándose en posadas de mala muerte, ya sabía que se arriesgaba a sufrir una maldición y convertirse en una acémila para toda su vida. Diversos sínodos franceses en el siglo VI hacen lo suyo regularizando penas contra quienes practicasen la magia o creyeran en supersticiones del estilo de adorar a las rocas o a los árboles. Como, a pesar de todas estas medidas, seguían pululando adivinos y hechiceros por doquier, aquellos que ostentaban el cargo de defender la moralidad y las buenas costumbres volvieron a hacer de las suyas para intentar extirpar a estas personas que decían tener poderes que los demás no poseían, y que además por medio de sus maleficios podían conspirar contra el monarca de turno. Había una verdadera obsesión por eliminar cualquier resto de paganismo, aunque también existieron posturas tolerantes e incluso algunos no quisieron entrar en ese juego, como el rey Colomán de Hungría, en el siglo XII, que rehusó dictar leyes contra las brujas porque "no existían". Fuente consultada:

  • Breve historia de la brujería - Jesús Callejo

25 de abril de 2010

Las envenenadoras de Nagyrév

Durante el periodo de entreguerras, en algunos pueblos de la región de Tiszazug y, concretamente, en Nagyrév, un pueblo agrícola húngaro, a unos cien kilómetros de Budapest, proliferó una comunidad de asesinas que acabaron con la vida de unas trescientas personas, que, por distintos motivos, consideraron “molestas”. Todo comenzó al inicio de la Primera Guerra Mundial, cuando muchos hombres de la región tuvieron que abandonar sus hogares al ser reclutados para luchar por el Imperio Austro-Húngaro. En la misma época se establecieron en la zona campamentos para prisioneros, que disponían de una cierta libertad controlada. Estos jóvenes extranjeros comenzaron a visitar Nagyrév y se convirtieron en amantes de muchas mujeres que, libres de maridos y prometidos, podían relacionarse con ellos tranquilamente. Pero esta situación “idílica” terminó bruscamente cuando los maridos, padres y otros parientes empezaron a regresar a sus casas. Los veteranos de guerra quisieron retomar sus vidas por donde las dejaron, esperando que sus mujeres fuesen tan sumisas y obedientes como antes. Sin embargo, estas mujeres, que lograron una independencia y liberación que no habían llegado a experimentar hasta entonces recibieron a sus familiares con una gran frialdad. Ellos, en muchas ocasiones, también habían cambiado: los horrores de la guerra los volvieron más agresivos e intolerantes y, algunos, además, estaban terriblemente mutilados o ciegos. Las esposas buscaron la ayuda de una mujer valorada en la comunidad. Se trataba de la comadrona Julia Fazekas, que, en aquella época, al no existir ningún hospital en la zona, cubría las necesidades médicas de estas poblaciones. Sólo llevaba viviendo en Nagyrév tres años, pero ya era una persona respetada porque las comadronas eran consideradas “mujeres sabias” que actuaban como médicos y, además, logró ganarse la confianza de algunas familias a las que había ayudado a deshacerse de los bebés no deseados. De hecho, esta mujer fue detenida en numerosas ocasiones por practicar abortos ilegales, aunque siempre quedó libre por falta de pruebas. Fazekas consideró que, una buena solución y, al mismo tiempo, un medio de obtener ingresos extra, era facilitarles a todas aquellas mujeres arsénico obtenido con un método casero: mediante la ebullición de tiras de papel atrapamoscas. La comadrona, ayudada por una de sus auxiliares, Susanna Olah, alias “Tía Susi”, y algún otro cómplice, logró inducir a las asesinas a cometer los crímenes y proporcionó el veneno que todas ellas utilizaron. Unas cincuenta envenenadoras compraron el arsénico y, lograron en pocos años aumentar notablemente la tasa de mortalidad de la región.
Las envenenadoras

Cuando algún funcionario pedía explicaciones de este llamativo aumento de la mortalidad, un primo de Fazekas presentaba los certificados de defunción, que él mismo había firmado, para demostrar que las muertes eran naturales y que todo estaba en orden. Los envenenamientos comenzaron en 1914, con el asesinato de Peter Hegedus, y finalizaron en 1929. Según Béla Bodo, un historiador húngaro-estadounidense, autor del libro Tiszazug: A Social History of a Murder Epidemic, los crímenes cesaron cuando una carta anónima al editor de un pequeño periódico local acusó a las mujeres de la región de Tiszazug de acabar con la vida de sus familiares mediante envenenamiento. Las autoridades exhumaron decenas de cadáveres en el cementerio local. Tras encontrarse arsénico en sus cuerpos, si iniciaron las detenciones de los sospechosos. Este autor, que creció en la región, revela en su obra las posibles causas sociales que propiciaron estos despiadados crímenes. Examina, por ejemplo, los elementos de la cultura campesina húngara del periodo de entreguerras, tales como el abandono tradicional de los ancianos, enfermos y discapacitados, que resultó favorable a una solución violenta de los problemas familiares. Además, analiza el contexto histórico-político en el que se desarrollaron los hechos, una época extremadamente difícil y dura, en la que se vivía con mucha pobreza y desesperación. Todo ello para intentar profundizar en la explicación de esta oleada de crímenes en la que participaron tantas personas. En aquella época, los matrimonios eran concertados por la familia y el divorcio no se aceptaba socialmente. De manera que las mujeres, frecuentemente, tuvieron que soportar a hombres que no amaban, muchos de ellos maltratadores y alcohólicos. Sin embargo, no todas las víctimas fueron de este tipo. También se acabó con la vida de padres ancianos, maridos mutilados por la guerra o, incluso, de los hijos. Cuando, finalmente, la comadrona fue detenida, se mantuvo firme en el interrogatorio y negó todas las acusaciones, afirmando que no podían demostrar nada. Las autoridades decidieron dejarla libre para tenderle una trampa. Sabían que ella se pondría en contacto con sus clientas para advertirles de que su “fábrica de arsénico” había cerrado. Así lo hizo, y cometió el error de visitarlas personalmente, de manera que, involuntariamente, le indicó a la policía a quiénes debía detener. Se hicieron treinta y siete detenciones y se logró que veinte y seis mujeres fuesen a juicio. Ocho fueron condenadas a pena de muerte mediante la horca; siete, a cadena perpetua y el resto pasó algún tiempo en la cárcel. Entre las ejecutadas se encontraba “Tía Susi”, acusada de haberse encargado de las distribución del veneno, en el caso de varios clientes. Su hermana también recibió la máxima pena. Uno de los asesinos, según afirmaba una habitante de Nagyrév que actualmente tiene 93 años, se ahorcó para evitar el arrestro. En cuanto a Fazekas, logró evitar la ejecución suicidándose con el mismo veneno que tantas veces había vendido. Fuente:

24 de abril de 2010

La expansión del comercio en el periodo helenístico

Las exploraciones geográficas vinculadas con las conquistas de Alejandro Magno establecieron relaciones comerciales directas entre la India y el mundo helenístico. El comercio con China adquirió también mayor importancia, y la penetración helenística en el interior de África y de Europa fue más profunda que en épocas anteriores. El tipo de intercambio comercial que efectuaban los griegos (exportación de aceite de oliva, de vino, y de productos manufacturados, a cambio de trigo y materias primas) siguió prevaleciendo en las ciudades helenísticas, pero muchas de ellas estaban situadas en fértiles zonas productoras de cereales, de suerte que no tenían que depender de importaciones distantes para su abastecimiento de alimentos. El intercambio de productos manufacturados cobró una importancia mayor que en siglos anteriores. Algunas ciudades se especializaron en determinados artículos. Corinto, por ejemplo, llegó a ser famosa por sus trabajos en bronce. Alejandría por su papiro, su cristal, sus lienzos y perfumes, y Antioquía por sus textiles. En toda la antigüedad, parece haber sido durante el periodo helenístico cuando hubo una mayor independencia económica regional y especialización. Bajo el Imperio Romano, el sistema económico de la civilización helenística fue introducido en Europa Occidental, pero hubo al mismo tiempo un correspondiente abandono del mismo en Oriente, pues los romanos no establecieron nunca su dominio sobre Mesopotamia, y aún menos sobre la meseta de Irán. El comercio entre el mundo mediterráneo y estas últimas regiones quizá mermó con respecto a lo que había sido durante la dinastía Seléucida.

Fuente consultada:

  • La civilización de Occidente: manual de historia - William Hardy McNeill

23 de abril de 2010

Miguel de Cervantes, el Príncipe de las Letras Españolas

El insigne escritor, gloria de las letras españolas, nació el 29 de septiembre de 1547 en Alcalá de Henares (Madrid). Cuarto hijo del cirujano Rodrigo de Cervantes y de Leonor de Cortinas. Cuando contaba 4 años de edad se trasladó con su familia a Valladolid, ciudad donde estaba afincada la corte del rey de España, Felipe II. En el año 1561 la corte fue trasladada a Madrid, en donde la familia Cervantes se traslada también. Poco se sabe de los estudios que cursara Miguel en su infancia y adolescencia, pero no parece que fueran los que hoy llamamos universitarios. Se sabe que asistió a un colegio de jesuitas pero se ignora la ciudad, aunque se sospecha que fue durante su estancia en Valladolid. Ya en Madrid, parece ser que fue maestro suyo Juan López de Hoyos, destacado literato de la época. Con poco más de veinte años se fue a Roma al servicio del cardenal Acquaviva. Recorrió Italia, se enroló en la Armada Española y en 1571 participó con heroísmo en la batalla de Lepanto. En esta batalla, que es donde comienza el declive del poderío turco en el Mediterráneo, formaban el frente cristiano la marina española, el estado del Vaticano y el estado de Venecia. Allí fue donde Cervantes, a consecuencia de un disparo de arcabuz recibido en el pecho y en el brazo izquierdo, perdió gran parte de la movilidad de éste, por lo que fue llamado el Manco de Lepanto. El 26 de septiembre de 1575, cuando regresaba a España, los corsarios asaltaron su barco en la desembocadura del río Ródano, le apresaron y llevaron a Argel, donde sufrió cinco años de cautiverio. Cervantes quedó libre después de que unos frailes trinitarios pagaran por él un rescate, el 19 de septiembre de 1580. A su regreso a Madrid encontró a su familia en la ruina. Cuando contaba 37 años de edad se casa en Esquivias (Toledo) con Catalina de Salazar y Palacios, de 19 años. Arruinada también su carrera militar, intenta sobresalir en las letras. Y publica la novela "La Galatea" (1585) y lucha, sin éxito, por destacar en el teatro. Sin medios para vivir, es destinado a Andalucía como comisario de abastos y recaudador de impuestos para la Armada Invencible. Allí acaba en la cárcel, acusado de irregularidades en sus cuentas. También fue excomulgado por tres veces ante el intento de cobrar a la iglesia los impuestos que ésta estaba obligada a satisfacer. En 1605 publica la primera parte del Quijote; el éxito dura poco. En 1606 regresa a Madrid, donde vive con apuros económicos y se entrega a la creación literaria. En sus últimos años publica las "Novelas ejemplares" (1613), el "Viaje del Parnaso" (1614), "Ocho comedias y ocho entremeses" (1615) y la segunda parte del Quijote (1615). El triunfo literario no lo libró de sus penurias económicas. Dedicó sus últimos meses de vida a "Los trabajos de Persiles y Segismunda" (de publicación póstuma, en 1617). Murió en Madrid el 23 de abril de 1616 y fue enterrado de caridad.

Fuente consultada:

22 de abril de 2010

Astronomía en el antiguo Egipto

Las primeras observaciones sistemáticas de los cuerpos celestes efectuadas por los egipcios, marcaron el inicio de una nueva etapa en la astronomía sin telescopio. Las condiciones para ello eran propicias. Un cielo sin nubes, un país amplio, llano y próximo al ecuador que permitía la ubicación exacta de los puntos cardinales a partir de la intersección de la trayectoria del sol con el horizonte. Templos construidos en el tercer milenio a.C. poseen ya una orientación astronómica en función de los puntos cardinales. Más tarde fueron introducidos nuevos ordenamientos orientados hacia determinadas constelaciones, como por ejemplo la Osa Menor y la Osa Mayor. También encontramos templos y pirámides cuyos ejes están orientados hacia determinadas estrellas, tales como Sirio, Canopo y Arturo. El estudio de las estrellas condujo también a que los egipcios terminaran creando una formidable confusión de calendarios. Cuando descubrieron, por ejemplo, que las crecidas anuales del Nilo se correspondían con el nacimiento de Sirio comenzaron a convivir con dos calendarios, uno de 360 días y cinco días aumentados a fin de año y que eran considerados de mal augurio, y el año de Sirio, de 365 días y un cuarto. Para evitar días adicionales acabaron aceptando que los dos calendarios sólo concordaran a intervalos de 1.460 años. Como la conmemoración de ciertas fechas, por ejemplo la "fiesta de la cosecha" se realizaban siguiendo el año de Sirio, y otras como la de "año nuevo" continuaban siguiendo el calendario antiguo, sólo los especialistas eran capaces de entender la cronología egipcia.

De esta forma, la casta sacerdotal que conocía los dos calendarios, se transformó en una clase privilegiada que se opuso durante milenios a toda propuesta de reforma calendaria. Hasta los mismos reyes eran obligados a jurar antes de su coronación que no introducirían días adicionales. El culto a los astros también estaba profundamente arraigado entre el pueblo, que poblaba la estrecha franja de tierra fértil entre el desierto y las aguas del Nilo. Durante las crecidas el toro Apis era conducido en procesión solemne hasta las márgenes del río, a cuyas aguas sagradas se arrojaban una taza de oro y otra de plata, símbolos del sol y de la luna. El propio Nilo era también de origen celeste. La simbolización de la luna por medio de los cuernos del toro se remonta a la Edad de Piedra. No sólo la diosa Isis, que simboliza en realidad a Sirio, fue representada como vaca. Tabién su hermano, el juez universal Osiris en realidad símbolo de Orión, fue venerado en la figura del toro. Los egipcios esperaban ser acogidos entre las estrellas después de su muerte. Muy pronto comenzaron a ordenar las estrellas y constelaciones que adornaban las paredes de muchos sarcófago. En forma diferente a nuestro círculo zodiacal que divide la elíptica en 12 casas, los egipcios subdividían las estrellas en 36 grupos, una reminiscencia de la subdivisión originaria del año de 360 días en semanas de 10 días.

21 de abril de 2010

El derecho hispanovisigodo

Los pueblos germánicos no tenían leyes escritas y se regían por la costumbre. Pero cuando se asentaron en el interior del Imperio Romano los reyes germanos, con el fin de resolver los nuevos problemas que surgían como consecuencia de esos asentamientos, empezaron a dar leyes escritas en latín e inspiradas muchas veces en las de los romanos. Eso fue lo que hizo el rey Eurico cuando los visigodos estaban en la Galia. Su hijo Alarico fue también un importante legislador, ya que mandó reunir las leyes romanas en un nuevo libro que lleva su nombre, el "Breviario de Alarico".
Manuscrito del Breviario de Alarico (s. X)

Más tarde, cuando los visigodos se establecieron en España, sus reyes fueron dando nuevas leyes que servían para todos sus súbditos, godos y romanos cada vez más mezclados entre sí. Los reyes legisladores más famosos fueron Chindasvinto y su hijo Recesvinto, que a mediados del siglo VII reunieron las leyes de los antiguos reyes godos, y añadieron otras nuevas hasta formar el "Libro de los Jueces". Mandaron que en adelante sólo se utilizara ese libro de leyes y al mismo tiempo prohibieron las antiguas leyes romanas. Sin embargo, el Libro de los Jueces está inspirado en la legislación y la práctica judicial romanas, y sólo de manera excepcional recoge algunas antiguas costumbres godas. Esto quiere decir que para entonces los visigodos, como hacía ya varios siglos que habían penetrado en el interior del Imperio, estaban muy romanizados o, lo que es lo mismo, habían tomado muchas costumbres y formas de vida de los romanos. Fuente consultada:

  • Bárbaros, cristianos y musulmanes - Trevor Cairns

20 de abril de 2010

La aventura de la navegación

Un hecho decisivo en la historia del mundo fue el desarrollo de las técnicas de navegación en la baja Edad Media. La quilla apareció en fechas tempranas, lo más tarde en el siglo X, y tuvo un papel fundamental en las navegaciones de los vikingos por las costas del Atlántico y luego en sus audaces expediciones, probablemente hasta tierras americanas. El timón de codaste es algo posterior, y sustituye al antiguo timón empleado ya por los fenicios, en forma de un remo largo. El codaste es una sólida viga vertical solidaria a la popa del navío, y en él se sujetaba con bisagras un timón cuya caña se podía manejar cómodamente desde popa. La combinación quilla-timón dio unas posibilidades a los navíos de poder maniobrar y ceñir contra viento, navegando en cualquier dirección. La técnica de la navagación avanzó sin cesar a lo largo de la Edad Media. Mientras el centro del tráfico fue el Mediterráneo, los barcos eran relativamente ligeros y de no alto bordo: un mar con abundantes islas y costas relativamente cercanas permitía por lo general encontrar abrigo frente a un temporal. Una vieja tradición fenicia y griega permitió combinar los remos con las velas. Y fueron los mediterráneos, paradójicamente, los primeros en lanzarse a la exploración del Atlántico (si exceptuamos las hazañas de los vikingos alrededor del año 1000). Las aventuras atlánticas de los italianos no son bien conocidas, pero se sabe que el genovés Lancellotto Mallocello descubrió las islas Canarias en 1312 (Lanzarote lleva todavía su nombre). Poco después los hermanos Vivaldi exploraron por la costa africana todo el territorio que hoy corresponde a Marruecos. En 1341 fueron descubiertas las islas Madeira. Y hacia 1346 el catalán Jaume Ferrer llegó a las costas del Sáhara Occidental, hasta el lugar que llamó "Río de Oro". Estas aventuras cesaron cuando sobrevino la catástrofe de la Peste Negra (1348-50), que diezmó los pueblos mediterráneos. Por el contrario, los países del oeste de la Península Ibérica (portugueses y castellanos), menos castigados, se hicieron grandes expertos en la navegación de altura por el océano. Un descubrimiento decisivo fue el de la carabela, un barco relativamente ligero, ágil, muy capaz de navegar en mala mar y con todos los vientos posibles. No puede transportar grandes cargas, pero es ideal para descubrir. La carabela, muy probablemente, nació en Portugal, pero muy pronto la imitaron los españoles de la zona del golfo de Cádiz. A ellos iban a estar reservados los más sensacionales descubrimientos de la baja Edad Media e inicios de la era renacentista. Estos descubrimientos iban a cambiar el mapa y la propia historia del mundo.

Fuente consultada:

  • Historia sencilla de la ciencia - José Luis Comellas

18 de abril de 2010

La era del cañón

Es probable que ningún otro evento haya afectado tan profundamente las prácticas de guerra, e incluso la misma sociedad, como la invención de la pólvora y el consiguiente perfeccionamiento del arma de fuego. Las armas y la guerra habían cambiado muy poco en la historia humana, mientras se usaban sólo armas arrojadizas de hoja afilada. Sin embargo, la introducción de las armas de fuego, hace apenas 600 años, cambió todo con un dramático aumento de pérdidas de vidas en los conflictos bélicos. Aunque los chinos se han atribuido el invento de la pólvora, ahora hay algunas dudas porque otros varios países reclaman tal honor, entre ellos India, Arabia y Grecia. Lo cierto es que su pleno potencial no fue reconocido hasta que los científicos europeos inventaron el cañón, probablemente a fines del siglo XIII. Nadie sabe quién fue en realidad el inventor del cañón. Todo lo que se puede decir con certeza es que la primera ilustración de un cañón data de 1326, y no se da ninguna explicación, de modo que se supone que ya era bien conocido y que llevaba algunos años funcionando. Los primitivos cañones tenían forma de vaso, pero, aproximadamente a partir de 1350, empezó a aparecer la tradicional forma de tubo cóncavo de hierro forjado montado en soportes de madera. Los proyectiles usados eran en general flechas o balas de piedra.

Fuente consultada:

  • Historia de las armas y guerras - John Guy

16 de abril de 2010

El castillo de Ascó

El castillo de Ascó (Tarragona) fue centro de una encomienda templaria y más tarde hospitalaria. El castillo, que había pertenecido a los sarracenos en la defensa del paso del Ebro, es mencionado el 1148 en el convenio que firmaran el conde de Barcelona, Ramon Berenguer IV, y el de Urgell, Ermengol VI, acerca de la ciudad de Lleida, que se conquista al año siguiente. Por este convenio, el conde barcelonés daba al urgellés en feudo el castillo de Ascó, que aún así parece que todavía no había sido conquistado. Lo fue hacia el 1151. El 1153 el conde Ramon Berenguer IV dio a los templarios bienes en Ascó. El 1175 Alfons I les empeñó el castillo de Ascó. El 1182 el monarca dio a los templarios el mencionado castillo, aunque se reservó algunos derechos y, finalmente, Pere I, el 1210, les dio todos los derechos que tenía en los lugares de Ascó y Riba-roja. Es decir, los templarios obtuvieron su plena señoría. Según Miret i Sans, aunque no se pueda precisar la fecha de establecimiento de la encomienda de Ascó, se sabe que a finales del siglo XII ya existía, porque el 1197 era comendador un tal Folc. Parece que el último comendador templario de Ascó fue Berenguer de Santmarçal (1304). A finales del siglo XIII los templarios de la encomienda de Ascó se habían aliado con los Montcada, señores de Tortosa y de Aitona que tenían casa en Ascó, contra los Entença, los cuales intentaron, sin éxito, arrebatarles Móra d'Ebre. Arrasaron, sin embargo, todas las tierras de cultivo desde Móra a Tivissa. A principios del siglo XIV, al abolirse la orden del Temple (1312), Ascó se convirtió en una encomienda hospitalaria, dependiente de la castellanía de Amposta. La encomienda hospitalaria de Ascó, según el censo de Pere el Ceremoniós, de la segunda mitad del siglo XIV, integraba las siguientes localidades: Berrús, Riba-roja, Ascó, les Camposines, la Fatarella, Vilalba, Vinebre y la Torre de l'Espanyol. El comendador de Ascó tenía casa en el pueblo, que se conservaba todavía a mediados del siglo XIX, y según Madoz se llamaba "Casa del Encomendador". El comendador tenía a su cargo el gobierno de la población y tomó parte en la guerra contra Joan II. Al castillo de Ascó se llevó, desde Aitona, al príncipe de Viana Carles de Aragó y desde allí fue trasladado a Zaragoza, todo esto durante el tiempo inmediatamente anterior a la mencionada guerra. Durante ésta, las fuerzas del arzobispo de Zaragoza, partidarios del rey, se apoderaron de Ascó, en 1466. En la guerra de los Segadors, los comendadores de Ascó enviaron sendos memoriales de agravios al rey francés y al castellano, porque ambos ejércitos habían hecho estragos en la población. Hasta 1716 Ascó perteneció a la vegueria de Tortosa y del 1716 al 1833 al corregimiento de Tortosa. Es del partido judicial de Gandesa. Tras la conquista cristiana, la población anterior, musulmana, siguió allí en gran número. En 1497 eran moriscas 135 de las 165 familias de la población. El 1610, cuando se decretó la expulsión de los moriscos sólo quedaron 11 familias, hecho por el cual la moreria de Ascó se extinguió y en su lugar se estableció un núcleo de repobladores cristianos, protegidos por unos capítulos que concertaran los hospitalarios con los jurados y el nuevo consejo del pueblo en 1611. Señala el historiador Font i Rius la excepcionalidad de estos capítulos en Catalunya, que tendrían que ser relacionados más bien con los numerosos establecimientos de cristianos en los lugares abandonados por los moriscos que están documentados en la Comundad Valenciana. El término perteneció al partido judicial de Gandesa hasta 1970, que pasó al de Tortosa. La villa sufrió las consecuencias de la proximidad al frente en la batalla del Ebro durante la guerra civil de 1936-39.

13 de abril de 2010

Sócrates, el padre de la Filosofía.

Atenas, 470-399 a.C. Sócrates es quizás el personaje más enigmático de toda la historia de la filosofía, ya que no escribió nada en absoluto. Fue un filósofo griego fundador de la filosofía moral que ha tenido gran peso en la filosofía occidental por su influencia sobre Platón. Nacido en Atenas, hijo de Sofronisco, un escultor, y de Fenareta, una comadrona, recibió una educación tradicional en literatura, música y gimnasia. La mayor parte de cuanto se sabe sobre él procede de tres contemporáneos suyos: el historiador Jenofonte, el comediógrafo Aristófanes y el filósofo Platón. El primero retrató a Sócrates como un sabio absorbido por la idea de identificar el conocimiento y la virtud, pero con una personalidad un tanto vulgar. Aristófanes lo hizo objeto de sus sátiras en una comedia, “Las nubes”, donde se le identifica con los demás sofistas y es caricaturizado como engañoso artista del discurso. Estos dos testimonios matizan la imagen de Sócrates ofrecida por Platón en sus “Diálogos”, en los que aparece como figura principal, una imagen que no deja de ser en ocasiones excesivamente idealizada, aun cuando se considera que posiblemente sea la más justa. En cuanto a su apariencia, siempre se describe a Sócrates como un hombre feo, rechoncho, con un vientre prominente, ojos saltones y labios gruesos, del mismo modo que se le atribuye también un aspecto desaliñado. Sócrates pasó la mayor parte de su vida en los mercados y plazas públicas de Atenas conversando con la gente con la que se topaba y a quienes solía responder mediante preguntas. Un método denominado mayeútica, o arte de alumbrar los espíritus, es decir, lograr que el interlocutor descubra sus propias verdades. Su objetivo no era enseñar, él conversaba. “Sólo el conocimiento que llega desde dentro es el verdadero conocimiento.” Sócrates. El primer paso para alcanzar el conocimiento, y por ende la virtud (pues conocer el bien y practicarlo era, para Sócrates, una misma cosa), consistía en la aceptación de la propia ignorancia. Al principio, solía simplemente hacer preguntas, dando a entender que no sabía nada. En el transcurso de la conversación, conseguía que el otro se diese cuenta de los fallos de su propio razonamiento. Se comparaba con su madre, que era comadrona: no es la comadrona la que pare al niño, simplemente está presente para ayudar. Sócrates se hacia el ignorante, lo que llamamos “ironía socrática”, y un encuentro con él podía dejarte en el peor de los ridículos ante un gran público. No es de extrañar que, a la larga, fuese molesto para muchas personas. “La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia.” Sócrates. Sin embargo, en los "Diálogos" de Platón resulta difícil distinguir cuál es la parte que corresponde al Sócrates histórico y cuál pertenece ya a la filosofía de su discípulo. Es, ante todo, la imagen que nos proporciona Platón de Sócrates la que ha inspirado a los pensadores de Occidente durante casi 2.500 años. Con su conducta, Sócrates se granjeó enemigos que, en el contexto de inestabilidad en que se hallaba Atenas tras las guerras del Peloponeso, acabaron por considerar que su amistad era peligrosa para aristócratas. Acusado de corromper a la juventud, fue condenado a beber cicuta después de que, en su defensa, hubiera demostrado la inconsistencia de los cargos que se le imputaban. Según relata Platón en la apología que dejó de su maestro, éste pudo haber eludido la condena, pero prefirió acatarla y morir, pues como ciudadano se sentía obligado a cumplir la ley de la ciudad, aunque fuera injusta. Peor habría sido la ausencia de ley. Si lo hubiera hecho, no habría sido Sócrates. Pintura de la escena donde Sócrates bebe el veneno: “Es peor cometer una injusticia que padecerla porque quien la comete se convierte en injusto y quien la padece no.” Sócrates. Sócrates no se consideraba sofista (persona sabia), al contrario, se llamaba filósofo, es decir, “el que busca conseguir sabiduría”. Un filósofo sabe que sabe muy poco, por eso intenta una y otra vez conseguir verdaderos conocimientos. “Yo sólo sé que no sé nada.” “La única cosa que sé es saber que nada sé; y esto cabalmente me distingue de los demás filósofos, que creen saberlo todo.” Sócrates. Fuentes consultadas: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/socrates.htm Libro “El Mundo de Sofía”, de Jostein Gaarder.

12 de abril de 2010

La Esfinge

Auténtico logotipo de la cultura faraónica, el "Padre del Terror", tal y como llaman los egipcios actuales a este león larguirucho, mantiene en silencio uno de los secretos mejor guardados de la civilización egipcia. Sus 73 metros de longitud, los casi 20 que tiene de altura y las 50 toneladas de algunos de sus bloques son la carta de presentación de este enigma en piedra, que aún hoy sigue fascinando a los visitantes de la meseta de Gizeh. Aunque a ciencia cierta se desconozca la fecha de su construcción y por lo tanto a quién representa, suele vincularse, más mal que bien, con el faraón Kefrén de la IV dinastía, constructor de la segunda pirámide de Gizeh. La popularidad que siempre la rodeó ha motivado que tan ilustre monumento haya protagonizado las leyendas más bellas y, a la vez, los espectáculos luminotécnicos más horteras a los que uno puede asistir. Interesantes y enigmáticos son los relieves que aparecen grabados sobre la luneta en su parte superior. En ella se ha representado una escena en la que aparece el faraón Tutmosis IV realizando una serie de ofrendas ante una esfinge. La estatua del león se muestra con todos los aditamentos decorativos que debió tener en la antigüedad y, lo más curioso de todo, reposa sobre una construcción arquitectónica. La sospecha de que bajo la Esfinge exista algún tipo de construcción o túnel que la pueda vincular con la Gran Pirámide o con una supuesta biblioteca milenaria que pudiera estar bajo el león, es tan antigua como el propio monumento. Ya en la época clásica muchos autores parecían estar de acuerdo en la existencia de una serie de cámaras bajo este león de Gizeh; cámaras que todavía no han sido descubiertas. Testimonios como el de Plinio el Viejo (s. I d.C.), nos dan a conocer de qué manera la Esfinge fue considerada la tumba del faraón Horenheb o la de Armashis, y que bajo su cuerpo existía un corredor que unía este león con la Gran Pirámide. Jámblico, un siglo después que Plinio, mencionó que la Esfinge tenía una gran puerta con hojas de bronce y que en su interior se celebraban los ritos misteriosos de la diosa Isis, divinidad que estaba muy relacionada con la meseta de Gizeh. Más tarde, en el siglo X, los cronistas árabes mencionaban la existencia de unas puertas secretas que daban acceso a interminables galerías que a su vez llevaban a grandes cámaras repletas de tesoros.
Túnel del interior de la Esfinge
Todas estas historias no hacen más que respaldar los estudios que se han realizado sobre el monumento en donde se han apreciado varias concavidades en diferentes partes de la estatua. En el año 1979 el estado de conservación de la Esfinge iba de mál en peor. Para salvarla, un grupo de arqueólogos egiocios y americanos diseñaron el llamado Sphinx Project. Tras las primeras campañas de la misión arqueológica egipcio-americana, un viejo obrero fellah que había trabajado de niño en el último desenterramiento de la Esfinge, comunicó al equipo de restauración la existencia de una pequeña abertura junto a la cola del león, que había sido olvidada hasta hoy. Ante tan extraordinaria revelación, los arqueólogos no dudaron un instante en coger sus lámparas e introducirse en el cuerpo del león. Lo que descubrieron los arqueólogos no se parecía en nada a las legendarias galerías descritas por los cronistas antiguos. Todo lo contrario. Descubrieron un túnel-pozo formado por dos grutas muy estrechas cuya longitud total no superaba los 9 metros. Las primeras discrepancias sobre la atribución de la Esfinge nacieron hace varias décadas. Se han realizado comparaciones estilísticas entre el rostro de la Esfinge y el de Kefrén, que concluyen contundentemente con la total desigualdad. Un curioso detalle es que las estatuas de Kefrén tienen todas la falsa barba de los dioses, mientras que la esfinge originariamente no la tuvo. Entonces si no es del reinado de Kefrén y su pertenencia al de Keops también es discutible ¿a quién pertenece? Posiblemente nunca lo sepamos.
Fuente consultada: Un viaje iniciático por los templos sagrados del antiguo Egipto - Nacho Ares

11 de abril de 2010

Origen del castellano

El idioma español, también conocido como castellano, es una lengua romance del grupo ibérico. Se encuentra entre los seis idiomas oficiales que forman parte de la ONU. El español es la segunda lengua más hablada del mundo tras el chino mandarín, por el número de hablantes que lo tienen como lengua materna. A parte de ser uno de los idiomas más hablados es uno de los idiomas más estudiados alrededor del mundo tras el inglés. El español es una continuación moderna del latín hablado, conocido como "latín vulgar" desde el siglo III a.C. La historia del idioma español comienza con el latín vulgar del Imperio Romano, específicamente el latín hablado en la zona central del norte de Hispania. En el preciso momento de la caída del Imperio Romano ocurrida en el siglo V, las personas de aquella época fueron disminuyendo el uso del latín culto, y el latín que empezaron a hablar fue la mezcla de algunas lenguas romances hispánicas entre las que se encontraba el castellano antiguo, origen a su vez de las variedades que constituyen la lengua española. En el siglo VIII la invasión musulmana de la Península Ibérica hace que se formen dos zonas bien diferenciadas. En Al Andalus se hablarán los dialectos romances englobados en el término mozárabe neoárabe, además de las lenguas de la minoría extranjera invasora árabe y bereber, mientras que en la zona en que se forman los reinos cristianos, desde pocos años después del inicio de la dominación musulmana, comenzó una evolución divergente en la que surgen las modalidades romances catalana, aragonesa, astur y gallego-portuguesa, además de la castellana que sería dominante entre la población de la península. El dialecto castellano nació en el condado medieval de Castilla, lugar que contaba con una gran influencia vasca y de los germanos visigodos. Los textos más antiguos de los que se tiene conocimiento escritos en castellano son los "Cartularios de Valpuesta" y las "Glosas Emilianenses", que se conservan en San Millán de la Cogolla, localidad considerada centro medieval de cultura. El castellano se extendió hacia el sur de la península a lo largo de la reconquista. En el siglo XV, mientras se daba el proceso de unificación española, el sevillano Antonio de Nebrija conocido como el padre de la gramática, hizo pública su "Gramática". Este texto es el primer libro de gramática de la lengua española.

10 de abril de 2010

El desnudo victoriano

El desnudo siempre ha sido un importante medio para que los artistas transmitieran sus ideales estéticos. Sin embargo, en la Inglaterra victoriana generó mucha controversia. La clase media consideraba los desnudos en el arte algo degradante y moralmente peligroso. La sociedad estaba sometida a un severo código moral basado en la represión sexual, el pudor, los prejuicios sociales y el mundo de la apariencia. Las personas, especialmente las mujeres, debían mostrar siempre contención y reprimir el deseo. La sexualidad y el erotismo no debían estar a la vista de todos, plasmadas en una obre de arte, sino que debían pertenecer a la esfera privada. Sin embargo, la constante represión también generaba una obsesión con el tema sexual. Al parecer, incluso a la reina Victoria le gustaba realizar dibujos de hombres desnudos, que regalaba a su esposo, Alberto, para fortalecer su amor.
Bañista (William Bouguereau) - 1870

Los jóvenes artistas, sobre todo los que tuvieron oportunidad de salir al extranjero para completar su formación, se liberaron del fuerte encorsetamiento de la época y ofrecieron, a través de sus obras, otra visión del mundo y del arte. Artistas como Millais, Leighton, Rossetti, Sargent y Tuke transmitieron su particular visión del desnudo. En la obra de Millais los signos de la sexualidad aparecen claramente reflejados en el pelo suelto y abundante de la mujer, algo muy erótico en la época; en la proximidad de la espada del caballero y en la forma fálica de los árboles. También el rojo de las telas sugiere deseo, sangre y sexualidad.

Cupido y Psique (1891) de Annie Swynnerton

La represión sexual de la época victoriana no pudo impedir que el desnudo terminara recogiéndose, no sólo en la pintura, sino también en otros medios como el dibujo, la fotografía, la ilustración popular, la publicidad y la caricatura.

El caballero errante (1870) de John Everett Millais
Fuente: Ovejas Eléctricas

9 de abril de 2010

Los inicios de la iglesia medieval

Después de la convulsión causada por las grandes invasiones de los pueblos bárbaros, en el siglo V la confusión de los espíritus y la desorganización de las estructuras sociales y políticas eran totales. Un sólo cuerpo social había sabido o podido conservar una cierta cohesión y ofrecer a los nuevos europeos un aspecto de orden y autoridad. Esta institución era la Iglesia de Roma, salvada del desastre gracias a su espíritu supranacional y apolítico. Los antiguos pobladores romanizados se habían agrupado en torno a sus obispos esperando palabras de esperanza y de orientación ante un mundo que parecía desaparecer. Sólo la Iglesia asumió la iniciativa capaz de conjugar los valores de la civilización grecorromana con las aspiraciones de los nuevos señores bárbaros. Se inició así una campaña intensa y extensa de evangelización, educación y culturización de los recién llegados. Poco a poco los bárbaros fueron adaptados y adoptados en el seno de la civilización cristiana y occidental. En una Europa dividida en cientos de reinos y pueblos, la Iglesia se convirtió en el factor de unión. El papado, desde el siglo VI, se convirtió en el árbitro político y diplomático, favoreció la creación de reinos estables y de relaciones sociales bien estructuradas. Gregorio VII reformó la Iglesia adaptándola a su misión evangelizadora, y consiguió que todos los nuevos reyes estuvieran agradecidos a su labor diplomática y espiritual en favor de la paz, la educación y el orden social. Nacía así la Edad Media cristiana.

Encuentran un posible 'eslabón perdido'

Paleontólogos sudafricanos han identificado una nueva especie de homínido de hace casi dos millones de años, que arroja luz sobre la evolución de la especie humana y puede ser un eslabón entre el hombre-mono sudafricano (Australopithecus africanus) y los primeros hombres. El hallazgo, publicado este jueves en la revista científica Science, fue posible gracias a dos esqueletos -de un niño y una mujer- encontrados en 2008 en una cueva de la región sudafricana de Sterkfontein, a 40 kilómetros de Johannesburgo, declarada cuna de la humanidad por la gran cantidad de fósiles que alberga. Noticia aquí

7 de abril de 2010

Nostradamus

Profesor francés, médico, astrólogo, matemático y estudiante brillante, Nostradamus era un hombre renacentista. Pero sus profecías escritas para beneficio de toda la humanidad siguen estimulando nuestra mente y nuestra imaginación, más de 400 años después de su muerte. Predijo la creciente explosión de terrorismo y caos; ¿habrá una tercera guerra mundial y ha empezado ya? ¿quién es el tercer anticristo y qué tipo de daño causará? ¿destruirá la humanidad la Tierra? Nostradamus creía que sólo si no hacíamos nada sus predicciones se harían realidad. Nació como Michel de Nôtre-Dame, hijo de padres judíos que se convirtieron al cristianismo en los primeros años de la Inquisición para no ser perseguidos. El joven Michel era un niño inteligente que pronto se interesó por la medicina y la astrología. Al mudarse a Montpellier estudió medicina en la Academia. Tras completar su educación médica, Nôtre-Dame se vio involucrado en la batalla contra una de las enfermedades más mortales que ha azotado nuestro planeta, la peste bubónica. La peste fue tan devastadora que hizo desaparecer a la mitad de la población de Europa. Pero el éxito de Nôtre-Dame se vería destruído por una gran tragedia personal. No pudo preveer ni controlar el devastador efecto de la peste en su propia familia. Su mujer y sus hijos sucumbieron a la enfermedad. Su incapacidad para salvar a su propia familia hizo surgir críticos que lo acusaban de hurgar en lo oculto, y proclamando su furia lo acusaron se ser un hereje. Destrozado por el dolor, Nôtre-Dame abandonó su hogar y pasó varios años viajando sin rumbo fijo por la zona del Mediterráneo. En algún momento durante esta época desarrolló una conciencia más profunda sobre sí mismo. Michel de Nôtre-Dame descubrió la manera de escribir su nombre en su forma latina y se convirtió en Nostradamus. Al mismo tiempo puso más fe en las imágenes que veía mientras meditaba. Finalmente se instaló en el sur de Francia, donde volvió a casarse y creó una nueva familia. Tras el nacimiento de su hijo empezó a escribir sus profecías. El siglo XVI era una época de superstición y persecución. La Iglesia con su poderosa influencia sobre el Estado atacaba a los individuos considerados extraños, raros o excéntricos. Mucha gente fue juzgada y condenada a horribles torturas por cosas que no encajaban en la visión de la Iglesia de lo que era aceptable. Era una época peligrosa para las mentes extraordinarias, y Nostradamus estaba decidido a proteger a su familia de la persecución que había sufrido años atrás. Aunque escribió sus visiones, lo hizo de una manera que no pusiera en peligro ni a su nueva familia ni a él. Con la insaciable curiosidad de un estudiante, Nostradamus profundizó en su búsqueda de la visión con la ayuda de profetas y místicos anteriores a él. Se cree que Nostradamus memorizó manuscritos antiguos y la sabiduría que contenían, y luego los quemó para hacer desaparecer cualquier influencia en su manera de pensar. Nostradamus escribió un total de 942 profecías divididas en secciones llamadas centurias. Usó una estructura conocida como "cuarteta", que es simplemente una estrofa con cuatro versos. Un ejemplo fue su conocidísima profecía sobre el rey Enrique II. La reina de Francia descubrió una anotación de Nostradamus que decía que el rey moriría en una justa. Pero las palabras de Nostradamus cayeron en saco roto y dos años más tarde, el escéptico rey falleció en una justa. La exactitud de esta predicción le valió la reputación de profeta serio. Una de las primeras predicciones de Nostradamus que se hicieron realidad tras su muerte fue el gran incendio de Londres:
"La sangre de los justos será reclamada en Londres, quemada con veinte rayos cuando el seis aparezca tres veces. La anciana dama caerá de sus alturas y muchos de la misma secta morirán"
En el segundo verso, Nostradamus incluso vaticina el año exacto: "cuando el seis aparezca tres veces". El incendio tuvo lugar el 2 de septiembre de 1666, y destruyó el 80% de la ciudad. Nostradamus vaticina tres anticristos. El primero sería Napoleón, el segundo Hitler y el tercero, Mabus, aún está por llegar, o quizá esté ya entre nosotros. Nostradamus no limitaba sus profecías a calamidades del hombre contra el hombre. También avisó de desastres naturales inducidos por el hombre que podían causar tanta ruina como cualquier guerra. ¿Vividor cuentista como afirman algunos o verdadero vidente como sostienen otros? Creer o no en sus profecías ya es cosa de cada uno.

6 de abril de 2010

Hatshepsut, de reina a faraón (II)

Tutmosis III
Egipto prosperó bajo el reinado de Hatshepsut, pero se vislumbraba una nube negra en el horizonte. El difunto esposo de la reina había tenido un hijo con una esposa menor. El hijastro de Hatshepsut Tutmosis III, que tomó el nombre de su padre, era el heredero del trono. Mientras fue joven parecía natural que Hatshepsut gobernara en su lugar como regente, pero iba haciéndose mayor y la tradición exigía que Egipto tuviera un rey. El poder de Hatshepsut estaba a punto de desvanecerse. Lo que Hatshepsut hizo a continuación no tenía precedentes en la historia de Egipto. Por fin Egipto tuvo su faraón: el rey Hatshepsut. Hasta entonces había ostentado el título de "esposa del gran rey", pero para mantener su poder Hatshepsut tomó el título de "rey". Así evitó que su hijastro Tutmosis subiera al trono. Ahora se hacía representar llevando una barba falsa y los atributos del faraón. ¿Cómo lo consiguió? Evidentemente porque era una gran gobernante y Egipto estaba contento con ella. Hatshepsut tenía que desempeñar el papel de un hombre para seguir gobernando el país pero no quería parecer masculina, claro que llevaba la barba falsa y la falda del faraón, aquello era necesario para las ceremonias de estado. Pero no había ninguna duda de que era una mujer, incluso su nombre significa "la más destacada de las mujeres". Sin duda la gente la aceptó como rey porque era una excelente gobernante y Egipto estaba prosperando. Todo indica que al joven Tutmosis esto le parecía bien. Era un adolescente y le gustaba participar en expediciones y viajar con el ejército. Es de suponer que a una persona de su edad le resultaría poco atractivo pasarse el día vistiéndose para asuntos de estado y para saludar a viejos dignatarios. Sin duda preferiría aprender a manejar un carro y a disparar flechas con el arco. Si Tutmosis realmente estaba en el ejército seguramente se encontraría en Siria, donde Egipto enviaba regularmente expediciones militares. Si Hatshepsut había sido una buena gobernante cuando fue reina aún mejoró cuando pasó a ser rey. Un año después de convertirse en faraón mandó una expedición comercial al lejano país de Punt. Era una aventura audaz y peligrosa que necesitaba una gran organización. Punt estaba muy lejos, en el Sudán, casi en Etiopía. Parece que las transacciones fueron muy bien. Los barcos regresaron cargados de incienso, y también trajeron diversos árboles con las raíces cuidadosamente envueltas y protegidas por cestas. La creciente prosperidad del reino de Hatshepsut no benefició a nadie tanto como a Senmut, el fiel tutor de la princesa Neferure. Ya había sido ascendido a supervisor de los trabajos reales, y cuando Hatshepsut se convirtió en rey Senmut obtuvo permiso para construir su propia tumba en lo alto de una colina, con una preciosa vista sobre la llanura y el río. Las inscripciones encontradas por los arqueólogos en el sarcófago de Senmut revelan lo íntima que había sido su relación con la reina. Ella le había dado su propio sarcófago para que fuera enterrado en él. Hasta entonces ningún plebeyo había sido enterrado en un sarcófago real. Muchos estudiosos han sugerido que Senmut y Hatshepsut podrían haber sido amantes, eso explicaría por qué Senmut permaneció soltero durante toda su vida, lo que era muy poco frecuente en el Antiguo Egipto. Hatshepsut no era una pánfila que sólo se dedicaba a escoger los muebles de palacio. Existen noticias de que en ocasiones se ponía al frente de su ejército en el campo de batalla. Como mínimo hay un testigo ocular de las proezas militares de Hatshepsut. Se trata de uno de sus tesoreros que asitió a una campaña en Nubia, probablemente para controlar los gastos y el botín que conseguían. Al regresar se paró en la isla de Sagel, que era como el boletín informativo de Egipto. Si alguien quería anunciar algo lo tallaba en una piedra, y estos mensajes iban a permanecer allí durante miles de años. El tesorero quedó tan impresionado con lo que vio hacer a Hatshepsut en Nubia que lo talló en una piedra. Dice que al frente de su ejército derrotó a los nubios.
Momia de Hatshepsut
Tras la muerte de Hatshepsut, Tutmosis III se convirtió por fin en faraón. Fue uno de los grandes héroes militares de Egipto. Por lo visto habían mantenido siempre una relación cordial, en las inscripciones en que aparecían juntos lo hacían como co-gobernantes, no como competidores. Pero cuando Tutmosis llevaba 20 años de reinado tuvo lugar un gran cambio. La capilla roja de Hatshepsut fue desmantelada. Su nombre fue borrado de todos los monumentos y sustituido por el de su padre, su marido o su sucesor. Fue como si Hatshepsut nunca hubiera existido; se había decidido que en Egipto no podía haber reinado una mujer, no se adecuaba al sistema tradicional. En 1870 se descubrieron varias momias enterradas en una cámara. Dos de ellas no pudieron ser identificadas, y es posible que pertenecieran a Hatshepsut y Senmut. El único delito que cometió Hatshepsut para que su nombre fuera borrado de la lista de los reyes de Egipto fue ser mujer. Pero hoy, para visitar el templo más hermoso de Egipto hay que visitar el templo de Hatshepsut. La historia le ha hecho justicia.

5 de abril de 2010

Hatshepsut, de reina a faraón (I)

La creencia en el origen divino de la realeza fue un concepto fundamental en el antiguo Egipto. En torno a él se organizó y se desarrolló la civilización faraónica a lo largo de toda su historia. Desde los primeros tiempos el rey, por el mero hecho de serlo, ya representaba en sí mismo la existencia de un dios viviente, intermediario entre los otros dioses y la humanidad. Al advenimiento de la dinastía XVIII se produjo un pacto de estado entre la casa reinante y el dios Amón de Tebas, en virtud del cual se entendía que el faraón debía ser en sentido material, no simbólico, hijo físico de la carne del dios Amón. En consecuencia, hel heredero del trono debía ser engendrado en el vientre de la esposa del dios, la gran esposa real, por el dios Amón, personificado por el rey poseído por la esencia divina. Lo que nadie se esperaba es que el heredero de esta dinastía iba a ser una mujer. El nacimiento de Hatshepsut supuso todo un hito en la historia de Egipto. Llegó a ser la dueña de Egipto y ejercer su poder durante cerca de 22 años sobre el trono de las Dos Tierras. Todo un misterio gira en torno a esta figura femenina que se convirtió en faraón, asumiendo la condición de hija carnal del todopoderoso Amón. Este fue el artificio místico y religioso utilizado por la reina para justificar su acceso al trono como rey efectivo del Alto y Bajo Egipto a pesar de su condición de mujer. Era la hija de un rey y la esposa de otro rey, pero eso no le bastaba. El padre de Hatshepsut, Tutmosis I fue sepultado en una tumba excavada en la montaña, donde fueron descubiertos los tesoros de Tutankamón, donde enterraron a Ramsés. En esa época todas las pirámides ya habían sido saqueadas. Egipto había pasado por periodos de desorden y anarquía, y entonces estaba recuperando la estabilidad. Tutmosis I fue el primer faraón que fue enterrado en el Valle de los Reyes. Tutmosis y la reina tuvieron 5 hijos, pero Hatshepsut fue la única que sobrevivió a sus padres. Sólo por las venas de Hatshepsut corría sangre real pura, pero ¿podía una mujer convertirse en reina de Egipto? Elegir a un faraón era complicado y a menudo implicaba intrigas y luchas por el poder. Era el tipo de asunto que se decidía en los cerrados confines de un palacio construido con ladrillos de adobe. Cuando Hatshepsut tenía 12 años su padre murió dejando a la muchacha como única heredera real pura. Pero en Egipto hacía falta un rey, por ello Hatshepsut se casó con su hermanastro Tutmosis. El muchacho sólo pertenecía a la realeza a medias, puesto que era hijo de una esposa menor, por lo que necesitaba a Hatshepsut para poder reinar. Tutmosis II contaba unos 20 años de edad cuando se casó con Hatshepsut, y gracias a esta unión aquella muchacha de 12 años se convirtió en reina de Egipto. De Tutmosis II pueden decirse pocas cosas positivas. Su momia sugiere que no era el tipo de hombre por el que suspiran las mujeres. Era un hombre enfermizo, frágil y poco musculoso. Murió cuando sólo contaba unos 40 años. Se había quedado calvo y su cuerpo estaba cubierto de llagas. No construyó grandes monumentos ni levantó obeliscos dirigidos al cielo. Tampoco conquistó tierras extranjeras. Parece que se quedaba en palacio cuando el ejército salía de campaña. Lo mejor que se puede decir de su reinado es que fue tranquilo. Esto debió ser un gran cambio para Hatshepsut, criada en un palacio donde la norma eran los grandes hechos y las innovaciones audaces. Ella y Tutmosis tuvieron sólo un descendiente, una niña llamada Neferure. Cuando Tutmosis murió Hatshepsut llevaba 20 años casada con él. Debieron de ser 20 años muy largos, pero por fin era libre. Tenía 32 años y era madre de una muchacha. Además era reina de Egipto y estaba en la flor de la vida. Ahora mostraría al país lo que podía hacer la hija de un gran rey. Emprendió el programa de construcción más ambicioso que ninguna reina había llevado a cabo hasta entonces. Deir el Bahari iba a ser el templo funerario de Hatshepsut, donde podría ser adorada después de su muerte. Ninguna reina se había hecho construir jamás nada igual. Egipto debió quedar sorprendido. Probablemente es el templo más hermoso construido en el Antiguo Egipto.
Templo de Hatshepsut
Durante 20 años, Hatshepsut había sido consciente de sus deberes y se había comportado como la silenciosa esposa de Tutmosis II, pero había llegado el momento de liberar la energía heredada de su padre. Una vez más, los talleres reales volvieron a producir esculturas oficiales del dirigente de Egipto. Sin embargo, las imágenes de Hatshepsut eran diferentes de las de sus predecesores masculinos. La mostraban delgada, con la nariz aguileña y las mejillas carnosas; una mujer joven, fresca y viva. Durante los siguientes 1.000 años sus estatuas serían un modelo a seguir, y los obeliscos que levantó figuran entre los grandes logros de la ingeniería del mundo antiguo. Para hacer grandes cosas hace falta gente grande, y Hatshepsut confiaba especialmente en un hombre: Senmut. Senmut era el tutor de su hija y fue elevado al cargo de supervisor de las obras reales. Hatshepsut lo conocía muy bien, por ello le había confiado a su única descendiente. El buen servicio que Senmut prestó a Hatshepsut fue generosamente recompensado. Había nacido plebeyo pero alcanzó los más altos cargos del país.
Continuará...

4 de abril de 2010

Aníbal el aniquilador

La misión de su vida es destruir Roma o morir intentándolo. Aníbal se abre camino por los gélidos Alpes. Ensangrienta el terreno con decenas de miles de los más valientes guerreros de Roma, y hace historia militar en un campo de batalla en el que masacra a 70.000 hombres en un día. Aníbal es un conquistador. El año 219 a.C., Aníbal Barca de Cartago, uno de los más grandes generales y de los más sanguinarios de la historia, quema hasta los mismos cimientos la ciudad romana de Sagunto. Estas llamas son sólo las chispas iniciales del violento infierno que pronto envolverá a Europa, cuando Aníbal, el gran aniquilador, dé comienzo a un vengativo reino sangriento destinado a acabar con la poderosa Roma. La localidad natal de Aníbal, Cartago, es el faro de comercio en la costa norte de África. Su influencia comercial y militar se siente en todo el Mediterráneo. Apenas a 650 km de Cartago se encuentra Roma. Aunque todavía no es el colosal imperio que un día será, su poder militar amenaza el dominio comercial cartaginés en la región. La destrucción personal y brutal de Sagunto llevada a cabo por Aníbal es una invitación sangrienta entregada en mano a Roma, para animarla a unirse a su juego mortal de carnicería y aniquilación. La respuesta de Roma, capturar a Aníbal y crucificarlo. Entonces Cartago y Roma ensangrentaron el Mediterráneo en la llamada Primera Guerra Púnica. Finalmente la guerra acaba en "tablas" militares, pero para Cartago el tratado de paz es especialmente costoso. Con la mayoría de d¡su flota comercial eliminada y los bolsillos vacíos, Cartago usa su fortaleza militar para explotar las riquezas de Hispania. El padre de Aníbal, Amílcar Barca, un hombre curtido en muchas batallas, lidera al ejército que marcha sobre Hispania. El joven Aníbal está inmerso en un mundo violento y sangriento y observa cómo su padre, maestro y modelo, se embarca en combates de una tremenda brutalidad. Aníbal aprende que para formar un ejército de soldados leales dispuestos a marchar a su lado hacia los horrores de la guerra, a veces hay que sacrificar a uno de los suyos. Si un oficial cartaginés fracasa en la batalla es crucificado en la plaza pública, pero Aníbal también motiva a sus hombres durmiendo donde ellos duermen, comiendo donde ellos comen y luchando donde ellos luchan. Ellos siguen obedientemente sus órdenes, su espada y un deseo profundamente arraigado de vengarse de Roma, heredado de su padre. Pero Amílcar nunca saboreará la venganza. En el año 228 a.C. muere repentinamente, según algunos asesinado, y ocupa su lugar su yerno Asdrúbal, el cual es asesinado al cabo de 6 años. Por fin llega el momento de Aníbal. Sólo tiene 26 años cuando comanda a todo el ejército cartaginés. Es cruel, curtido en combate y decidido. En el año 219 a.C., con el ansia de venganza quemándole por dentro y con Sagunto en llamas Aníbal lanza su ataque contra Roma: la Segunda Guerra Púnica ha comenzado.

Aníbal se pone en marcha. Desde Hispania lidera su ejército de 50.000 hombres hacia el norte, por la costa Mediterránea. Dos meses y medio después, un Aníbal exhausto pero preparado para el combate llega al río Ródano, pero se sorprende cuando descubre que los romanos están al corriente de su avance y le lanzan una fuerza ofensiva para interceptarlo. Es el gran general romano Publio Cornelio Escipión quien lidera el ataque contra Aníbal. El ejército de Escipión, formado por 10.000 hombres, se encuentra en Marsella. El ejército de Aníbal, cinco veces mayor, ha cruzado el río Ródano. Escipión envía 300 hombres a caballo hacia el Ródano en busca de Aníbal. Éste ordena a 500 de sus hombres que salgan al paso del avance romano y se produce una escaramuza. Escipión obliga a Aníbal a cambiar de plan. Ahora, en lugar de marchar por la costa mediterránea hasta Roma, el ataque llegará desde el norte a través de los Alpes. Aníbal llega a los Alpes en otoño del año 218 a.C. A esta altitud él y sus 50.000 soldados se enfrentan a temperaturas bajo cero y al peligroso hielo que cubre un terreno rocoso y angosto. Los hombres están hambrientos, sus suministros están limitados y le acompaña algo más que infantería: también llevan 9.000 caballos y 37 elefantes. Atravesar los Alpes con un ejército tan poderoso es una complicada proeza militar. Para Aníbal y su ejército tiene consecuencias terribles. Llegan a una aldea gala donde les ofrecen ayuda y provisiones. Aníbal no se fía de los galos pero finalmente acepta su ayuda. Los galos dirigen a Aníbal hacia un paso estrecho que lleva hasta un cañón. Los guías de repente desaparecen: es una trampa. Los galos emboscan al ejército cartaginés con una lluvia de piedras y flechas en llamas. Los galos bloquean ambas entradas del cañón pero las tropas de Aníbal consiguen salir dejando un enemigo masacrado a su paso. Tras 30 días extenuantes Aníbal y sus hombres salen de los Alpes. Cuando llegan por fin a las llanuras del norte de Italia, casi un tercio del ejército ha perecido. Pero Aníbal siempre supo que atravesar los Alpes le saldría caro. Desde el principio de la guerra tuvo un plan para aprovisionar a sus tropas, un plan basado en sus elefantes. Los elefantes entran con gran estrépito en el norte de Italia y atraen a varias tribus galas al bando cartaginés. En noviembre del año 219 a.C. el ejército cartaginés había crecido hasta rondar los 40.000 hombres. Roma responde con 40.000 de sus soldados para enfrentarse a la amenaza de Aníbal. Ambos ejércitos marchan hacia un choque que sacudirá el mundo antiguo y reescribirá la historia militar.

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