11 de abril de 2016

Se cumplen 30 años del desastre de Chernóbil

Central Nuclear de Chernóbil

En la madrugada del 26 de abril de 1986, se realizaba una prueba de seguridad en la central nuclear de Chernóbil, en Ucrania. La prueba consistía en medir el tiempo que se tardaría en refrigerar el reactor en caso de producirse un corte de luz. Esto debería haberse hecho en 1984, antes de que el reactor empezase a funcionar, pero con las prisas para cumplir los plazos de puesta en marcha se dejó a un lado la seguridad, siendo esta la primera de muchas negligencias. El resultado fue el mayor accidente nuclear de la historia. Quienes vieron el fulgor de las explosiones del reactor reflejado en el cielo nocturno y pudieron contarlo, coinciden en que era de una belleza sobrecogedora, aunque seguramente en ese momento no tenían ni idea de la magnitud de la tragedia que se avecinaba.

En la primera comunicación de los desconcertados responsables de la central con el Kremlin, no se habla de la explosión del reactor, sino que se da parte de una avería y un incendio. Aunque la información está avalada por el presidente de la Academia de Ciencias de la URSS, Anatoli Alexadrov, que garantiza que la central no corre peligro, el presidente Gorbachov no se fía y envía una comisión científica para enterarse de lo que está ocurriendo en Chernóbil. Si resulta ser un incidente sin importancia, no darán parte a la Agencia Internacional de la Energía Atómica y todo quedará en casa.

Cuatro horas después de las explosiones, los bomberos consiguen apagar todos los fuegos menos el del reactor. Lo que no saben estos bomberos es que se han expuesto a unos niveles de radiación letales. Dos de ellos morirán tan sólo en unas horas; el resto, en los meses siguientes. Sus cuerpos se convierten en desechos radiactivos, que son colocados rápidamente en ataúdes de zinc y enterrados en fosas profundas para que no propaguen la radiación.

A cuatro kilómetros de Chernóbil se encuentra Pripyat, localidad de 50.000 habitantes fundada en 1970 para albergar a los trabajadores de la central. Al despertar aquella mañana, los habitantes de la ciudad se encuentran las calles tomadas por soldados que patrullan con máscaras antigás, helicópteros encima de sus cabezas y demás vehículos militares.
A pesar de que las lecturas de radiactividad indican que los niveles son 600.000 veces más altos de lo normal, la comisión enviada desde Moscú no sabe bien qué ha sucedido, ni cómo actuar. Por si acaso, deciden evacuar a la población, utilizando para ello un millar de autobuses enviados desde Kiev.

Pripyat (Ucrania)
Pero los habitantes de Pripyat no serán los únicos evacuados. En los días siguientes, se evacuará un total de 135.000 personas de todas las poblaciones en un radio de 30 kilómetros en torno a la central. Un mes después, la cifra de evacuados superará el millón de personas.

Al día siguiente de la explosión, el 27 de abril, el viento empuja la nube radiactiva y Suecia detecta un aumento espectacular de la radiactividad en su territorio. La URSS se ve obligada a reconocer que algo ha ocurrido en Chernóbil. Se admite un accidente, pero sin dar más explicaciones, lo que hace que se disparen las especulaciones sobre la magnitud del incidente.

La URSS no tiene ningún plan para una emergencia nuclear, sencillamente porque no espera que pueda ocurrir. Con lo que sí que cuenta es con recursos humanos, por lo que durante los meses siguientes moviliza a 600.000 “liquidadores”, personas que lucharán por contener la catástrofe y descontaminar la zona.
No hay cifras oficiales, pero se estima que, 30 años después, 60.000 de estos liquidadores han muerto por causas derivadas de la radiación y otros 150.000 sufren alguna discapacidad.

Empiezan por el reactor 3. Allí ha ido a parar gran parte del grafito que recubría el combustible nuclear y es una de las zonas más contaminadas. Primero envían robots a retirar los escombros, pero la radiactividad abrasa sus circuitos, por lo que se envía a 3.500 liquidadores bajo la promesa de un coche y espectaculares subidas de salario si son civiles, y librarse de ir a Afganistán si son militares. No hay trajes especiales, por lo que se improvisan recubriendo de plomo delantales, gorros y batas. Deben lanzar dos paladas de tierra al cráter del reactor sin asomarse. Y sólo trabajan durante un minuto, porque en ese tiempo reciben la radiación que en condiciones normales recibirían en toda una vida.
Mientras, el reactor 4 es bombardeado con sacos de arena desde helicópteros para extinguir el incendio del núcleo y parar la emisión a la atmósfera de material radiactivo.

Mijaíl Gorbachov
Mientras en todo el mundo se habla de Chernóbil, la prensa soviética guarda silencio. El bombardeo de arena en el reactor 4 no ha conseguido apagar el incendio, es más, el peso de la arena amenaza con romper el hormigón. Pero el riesgo se acumula en el sótano, anegado por el agua empleada por los bomberos. Si el suelo cediera y el magma incandescente del núcleo entrara en contacto con la masa de agua, la reacción sería una explosión termonuclear que devastaría Europa entera, haciéndola inhabitable durante miles de años. La solución, drenar el sótano, tarea para la que no faltan voluntarios. Una vez se consigue apagar el fuego del reactor, la prensa soviética empieza a hablar de Chernóbil utilizando palabras como “héroes”, “hazaña” y “victoria”.

La nube radiactiva se extiende por toda Europa y también llega a China, Canadá y Estados Unidos. Varios países destruyen enormes cantidades de leche y verduras contaminadas. Europa prohíbe la importación de productos agrícolas soviéticos y la URSS se lo toma como un boicot político, asegurando que la radiactividad no supera los niveles de seguridad permisibles.

Mientras, los cimientos del reactor continúan amenazados. En el subsuelo hay un acuífero que abastece de agua a Ucrania. Si el combustible se filtrase a la capa freática, el desastre sería irreparable, por lo que se recluta a 10.000 mineros para que para que construyan un túnel de 150 metros con el fin de apuntalar la estructura del reactor con cemento. Los mineros acaban en 34 días una obra prevista para tres meses, trabajando en condiciones infernales. Soportan 50 grados bajo tierra y muchos de ellos acaban trabajando semidesnudos, sin ninguna protección contra la radiactividad. De ellos, 3.500 no llegarán a cumplir 40 años.

Por fin, el 14 de mayo, Gorbachov reconoce ante los medios la magnitud del siniestro, pero la desconfianza occidental sólo se disipará en agosto, en una conferencia internacional celebrada en Viena, en la que 500 expertos analizan un informe que detalla las causas y los efectos del desastre.

"Liquidadores"

Además de la zona de exclusión, otras áreas quedaron inhabitables. En suelo bielorruso cayó cerca del 70% de la contaminación radiactiva. Desde entonces, la esperanza de vida en Bielorrusia se ha reducido y las enfermedades relacionadas con la radiación se han multiplicado entre niños y adultos.

Meses antes de la catástrofe, la URSS había establecido un programa de construcción de centrales nucleares, con el fin de generar más electricidad con la que contribuir a la modernización de su industria. Chernóbil dio al traste con aquel programa y la economía soviética quedó lastrada definitivamente.

De forma lenta pero progresiva, los medios fueron desvelando las consecuencias de la catástrofe, la ocultación de los hechos y la negligencia de los dirigentes. Chernóbil asestó un golpe irreparable al régimen soviético.


Fuente:
* Alfonso González Quesada, "La batalla de Chernóbil". Historia y vida nº 577, pg. 66-75


6 de abril de 2016

Leonor de Aquitania, la reina rebelde (II y fin)

En otoño de 1145, el papa Eugenio III le pidió a Luis que dirigiera una cruzada para recuperar el reino de Jerusalén. El rey obedeció, pero no fue solo a la guerra. Leonor no sólo decidió unirse a su marido en la cruzada, sino que abrazó la cruz con más entusiasmo que él. Ofreció la ayuda de sus vasallos, que la Iglesia aceptó de buen grado. Sin embargo, no gustó tanto la idea de que Leonor, acompañada por 300 de sus damas, se uniera a los cruzados. La reina insistió en que ayudarían a cuidar a los heridos, pero es probable que la auténtica razón fuera que a la terca joven no le hacía ninguna gracia que su marido marchara a la guerra sin contar con ella. Se erigió a sí misma como jefa de sus soldados y partió al lado de su marido.

Las mujeres llevaban armadura y lanza, pero no luchaban. Aun así, la perspectiva de 300 mujeres marchando junto a los soldados les parecía algo escandaloso a sus contemporáneos. Pero a Leonor no la detenían las críticas. Aunque la Iglesia no acababa de dar su visto bueno, cuando el ejército llegó a Constantinopla la reina guerrera ya había causado una gran impresión, llegándosela a comparar a la mítica reina de las Amazonas.

Por desgracia, la cruzada no fue un éxito. A los franceses los había informado el emperador bizantino, Balduino III, que su aliado el rey alemán Conrado III había derrotado al ejército turco. Sin embargo, a medida que el ejército francés avanzaba en su viaje, apareció Conrado enfermo cerca de su campamento y supieron la verdad: los europeos habían sido masacrados. Con rapidez y torpeza los franceses, y lo que quedaba del ejército alemán, se dirigieron a Antioquía donde reinaba el tío de Leonor.
Los cruzados no sabían que los turcos acechaban. Los monarcas franceses decidieron separarse: Luis se colocó en la retaguardia y Leonor marchó delante con su vasallo Godofredo de Rançon. Aunque la vanguardia alcanzó la cima donde habían pensado acampar, Rançon decidió continuar un poco más. En la retaguardia estaban agotados, luchando por mantener el ritmo, y fue ahí donde los turcos vieron su oportunidad. Los franceses, entre los que había muchos peregrinos desarmados, fueron cogidos desprevenidos. Mataron a los que trataban de escapar, pero el rey, disfrazado de peregrino, logró huir. Se responsabilizó a Rançon de la masacre y, como era vasallo de Leonor, también se le atribuyó a ella la culpa. El hecho de que ella y sus soldados fueran delante y no sufrieran el ataque no aumentó su popularidad. La tensión entre la pareja real había alcanzado un punto intolerable.

Raimundo de Antioquía da la bienvenida a Luis VII
Cuando los soldados llegaron a Antioquía, eso le dio a Leonor la oportunidad de renovar su amistad con el príncipe de la ciudad, su tío Raimundo. Este no sólo tenía la misma edad que Leonor, sino que era, además, alto, guapo y encantador. De hecho, la joven pasaba tanto tiempo con su tío que enseguida surgieron rumores de una relación ilícita entre los dos. Raimundo quería que primero capturaran Edesa, una ciudad estratégica en Tierra Santa, pero Luis quería centrarse únicamente en Jerusalén. Cuando Leonor respaldó a su tío, fue la gota que colmó el vaso: el tímido, enamorado y dócil rey había llegado a su límite. Luis, por primera vez en su matrimonio, exigió a Leonor que lo siguiese. Su reina, indignada, puso en entredicho su matrimonio, declaró que ella y su marido eran parientes demasiado cercanos, y que eso bastaba para conseguir la nulidad del matrimonio. Eso no le gustó a Luis, y en un intento de establecer su autoridad separó a Leonor de su tío, se la llevó de Antioquía contra su voluntad y la obligó a que fuera con él a Jerusalén. Para una mujer que había nacido para dominar, mandar y controlar, eso era una humillación desmesurada. El resto de la cruzada consiguió muy poco, el ataque de Luis fue un fracaso y la pareja real volvió a Francia en barcos distintos.

Un matrimonio en el que se esperaba que Leonor fuera dócil y sumisa no iba a funcionar. La reina podía acostumbrarse a un marido sensible y generoso, pero el que volvió de las cruzadas era un hombre humillado que cada vez sospechaba más de la relación entre sobrina y tío. Aunque habían tenido dos hijas, Leonor no le había dado un heredero y Luis cedió a la presión de sus barones que cada vez veían a la reina con peores ojos. El rey no tuvo elección y en 1522 el matrimonio fue anulado. Luis perdió las tierras que su padre le había conseguido tan hábilmente. Leonor, con 30 años, volvía a ser una de las más deseadas herederas de Europa.
Sin embargo, ya no era una ingenua adolescente sino una mujer de mundo. Sabía que tendría que volverse a casar, pero lo haría en sus propios términos. Tras varios intentos de secuestro y de matrimonio forzoso, se las arregló para casarse con Enrique, duque de Normandía y futuro rey de Inglaterra.

Enrique II de Inglaterra
Políticamente era una unión muy poderosa. En 1154 Enrique se convirtió en Enrique II de Inglaterra y sus tierras quedaron unidas a las de Leonor. Inglaterra, Normandía y el oeste de Francia formaban un reino muy poderoso. Sin embargo, tanto Enrique como Leonor tenían un carácter fuerte y dominante. Enrique era el primogénito, también había nacido para reinar y tenía un carácter difícil y colérico. Leonor le sacaba 11 años, sabía lo que valía y no estaba dispuesta a obedecer las órdenes de un marido dominante. A pesar de su tormentosa relación la pareja tuvo cinco hijos y tres hijas, y gobernaron un impresionante imperio medieval.

No obstante, se acercaba una tormenta. Enrique era un hombre apasionado y eso le llevó a continuas relaciones ilícitas con numerosas amantes. Su relación con una en particular, Rosamund Clifford, fue de conocimiento público y llevó a su orgullosa y terca esposa al límite. Se fue a su nativa Aquitania llevándose con ella a varios de sus hijos, entre ellos Ricardo, el heredero. Estaba harta de los hombres, quería gobernar Aquitania y quería hacerlo sola.

Leonor no fue la única que había sido llevada al límite por Enrique. Varios de sus hijos habían heredado el carácter orgulloso de su madre y decidieron que ya bastaba. Enrique, el más joven, viajó en secreto a Aquitania y, tal vez animado por Leonor, se unió a dos de sus hermanos, Ricardo y Godofredo. Juntos decidieron rebelarse contra su padre. Para Leonor la rebelión era la culminación de años de infidelidades y su única oportunidad de gobernar Aquitania con su querido hijo Ricardo. Pero, como siempre le sucedía a Leonor, el destino no fue como ella había imaginado.

Ricardo Corazón de León
La rebelión fue reprimida y la mujer que iba a gobernar encerrada en prisión. Durante 16 años Leonor permaneció encarcelada en Inglaterra, distanciándose de sus hijos. A los 50 años, Leonor esperaba impotente la oportunidad de volver a reinar, que no llegaría hasta la muerte de su impetuoso marido.
Cuando Enrique murió en 1189 Ricardo se convirtió en rey. Aunque el hijo predilecto de Leonor se había vuelto más distante, lo primero que hizo fue sacar a su madre de la cárcel. Al final de su vida, Leonor por fin pudo desempeñar el papel que había buscado toda su vida. Mientras Ricardo I, que llegaría a conocerse como Ricardo Corazón de León se embarcaba en la tercera cruzada, Leonor se quedó gobernando Inglaterra como regente. El pueblo respetaba a su inteligente y fuerte reina y al final logró ser muy popular.

Sobrevivió a casi todos sus hijos y vivió hasta bien avanzado el reinado del más joven, Juan. No obstante, por muy testaruda que fuera, Leonor no podía evitar que le llegara su hora y se retiró a la abadía de Fontevrault. En 1204, a los 82 años, Leonor moría y era enterrada al lado de su hijo predilecto, Ricardo.

A pesar de lo frívola que había parecido de joven, demostró ser una gobernante inteligente y sabia. Como escribieron las monjas que convivieron con ella en sus últimos años, era una reina “que superaba a casi todas las reinas del mundo”.


Fuente:
* Vive la Historia. Núm. 27


3 de abril de 2016

Leonor de Aquitania, la reina rebelde (I)

Leonor de Aquitania
Cuando el papa Eugenio III pidió a Luis VIII de Francia que dirigiera una cruzada para reconquistar Tierra Santa, el monarca tomó la espada con entusiasmo. Pero Luis no partió solo. Su esposa, a la que él adoraba pero que otros muchos despreciaban, no iba a quedarse de brazos cruzados esperando a que volviera su marido.
La implicación de Leonor de Aquitania en la segunda cruzada llegaría a proporciones legendarias. Se cuenta que la reina cabalgó sobre un corcel blanco por las calles de Vézelay blandiendo la espada e instando al pueblo a que se uniera a la causa. Tanto si eso sucedió como si no, esa imagen de una reina guerrera ha perdurado hasta hoy, y su estrecha conexión con la segunda cruzada hizo que se le atribuyera a ella el fracaso de la expedición.

Leonor nació para gobernar. Era la primogénita de Guillermo X, duque de Aquitania, y su padre la adoraba. No le dio una educación para que se convirtiera en una reina sumisa, sino en una que gobernara. Además de habilidades “femeninas” como el bordado y la costura, también dominaba la historia y la aritmética, hablaba latín, cabalgaba con gran estilo y cazaba como un varón.
Creció en la corte de su abuelo Guillermo IX, rodeada de música, poesía, y sobre todo, amor cortés. Todo eso formó a una chica que era inteligente, animada, segura de sí misma y tozuda. No eran rasgos que entonces resultaran atractivos en una dama, pero constituían la personalidad de Leonor, y enseguida se convirtió en una de las más poderosas herederas de Europa.

Su único hermano murió en la primavera de 1130, al igual que su madre. Eso dejó a Leonor como heredera de uno de los más grandes dominios de Francia, más grande incluso que los del mismo rey. En 1137, cuando Leonor tenía 15 años, su padre salió en peregrinación y dejó a sus hijas al cuidado del arzobispo de Burdeos. En el viaje de vuelta, cayó enfermo y murió. Poitou y Aquitania estaban ahora en manos de una heredera de 15 años.

Luis VII de Francia
Era muy peligroso que el control de esas tierras lo tuviera una joven. En esa época los hombres sedientos de poder eran capaces de cualquier cosa por hacerse con propiedades y un título. Guillermo había estipulado en su testamento que su hija y sus tierras quedaran bajo la tutela del rey Luis VI de Francia, conocido como Luis el Gordo, hasta que Leonor encontrara un marido adecuado. El rey estaba enfermo, su obesidad lo mantenía confinado al lecho, pero no iba a desaprovechar la ocasión. A las pocas horas, Luis casó a la joven con su hijo, el príncipe Luis, y los vastos dominios de la joven pasaron al control de la corona francesa.

Luis VI creía que Leonor era la esposa perfecta para su hijo. No sólo traía tierras con las que reforzar su reino, sino que además era joven, hermosa, fértil y una dama de la corte. Sin embargo, Leonor no era precisamente una esposa callada y sumisa. El príncipe Luis era muy piadoso, un joven que en principio iba a dedicarse a la vida monástica, y Leonor había sido educada para mandar. Tenía más conocimientos que su marido, era fuerte donde él era débil, poderosa donde él fallaba y, lo más importante, en cuanto la vio, el príncipe se enamoró perdidamente de ella. Luis el Gordo murió poco después, el príncipe se convirtió en el rey Luis VII y Leonor fue reina de los francos.

Su energía y entusiasmo no fueron bien recibidos en la corte, la propia madre del rey pensaba que ejercía una mala influencia sobre su hijo. No obstante, a pesar de que el poco convencional comportamiento de Leonor confundía e irritaba al rey, éste le consentía todos sus caprichos.
Puede que fuera sensible y piadoso, pero Luis era también rey, y un rey en la Edad Media no podía evitar la guerra.


Fuente:
* Vive la Historia. Núm. 27


1 de abril de 2016

La dieta marca la diferencia entre Homo Sapiens y Neardenthales

Una dieta propia de la "Glaciación", consistente en gran cantidad de proteínas, provocó diferencias anatómicas en el Neardenthal que lo diferenciaron para siempre del Homo Sapiens, sugiere un estudio de la Universidad de Tel Aviv. Los Neardenthales, morfológicamente más robustos, con una caja torácica más amplia y una pelvis más extensa, conjunto definido por los investigadores como "de campana" -en relación a la forma de "barril" de los Homo Sapiens-, habitaron la Tierra hace entre 230.000 y unos 40.000 años atrás, aunque algunos hallazgos datan a algunas poblaciones hace 28.000 años. En apariencia, ambos eran bastante parecidos, convivieron en el tiempo y se aparearon, si bien el Neardenthal tenía un cráneo más amplio y nariz prominente, aunque no fueron éstas las diferencias que llamaron la atención de los investigadores.

"El Neardenthal era más robusto y más pesado pese a que era más bajo, y eso se atribuye a la necesidad de cazar grandes presas y transportar enormes piezas", apunta a Efe el doctorando Miki Ben-Dor, principal autor de la investigación. El estudio, elaborado junto a los profesores Ran Barkai y Avi Gopher, del Departamento de Arqueología y Culturas Antiguas de Oriente Próximo de la Universidad, ha sido recientemente publicado por la revista "American Journal of Physical Anthropology".

Pese a que las diferencias anatómicas del tórax y la pelvis entre ambos homínidos se conocían desde hacía tiempo, el estudio, según sus autores, es el primero que analiza el posible impacto que tuvo la dieta en el desarrollo morfológico de nuestros antepasados. "Si observamos la parte inferior del tórax y la pelvis, que contiene todas las vísceras, hígado, riñones y otros órganos asociados con la digestión de la comida, te llama la atención inmediatamente la forma diferenciada entre ambos", refiere Ben-Dor al subrayar que la proteína de origen animal jugó un importante papel en conformar el fenotipo Neardenthal. La investigación parte de la premisa de que los seres humanos estamos limitados en nuestra capacidad para convertir proteínas en energía y concluye que en el caso de los Neardenthales, la "forma de campana" del torso, al menos en parte, "fue una adaptación a una dieta muy rica en prótidos". Se basa en el análisis de estudios anteriores sobre su morfología y exámenes químicos de huesos que indicaron que gran parte de su dieta se basaba en la carne de grandes especies, y en períodos más limitados, en hidratos procedentes de plantas.

El modelo utilizado apunta a que durante los inviernos glaciares, cuando los hidratos de carbono no estaban al alcance, entre el 74 y el 85 por ciento de las calorías consumidas por el Neardenthal debieron provenir de grasa animal y evolucionaron de manera que lograron convertir la proteína en energía de una forma más eficiente que los modernos seres humanos. Concluyen que una alimentación rica en proteínas crea la necesidad de albergar un hígado dilatado y un sistema urinario en una estructura inferior más amplia debido a los requerimientos metabólicas de expulsar en mayor medida toxinas como la urea. Según se desarrolló el metabolismo del Neardenthal, se incrementó su capacidad renal y se expandieron órganos como los riñones, lo que evolutivamente engrosó la parte inferior del torso y la pelvis. El investigador reconoce que no se sabe a ciencia cierta cuándo comenzaron a producirse los cambios que llevaron a nuestros antepasados a diferenciarse físicamente, pero sí que "hace 550.000 años atrás pudieron evolucionar a partir del Homo Erectus y se cree que su pelvis y tórax pudieron ser similares a los del Neardenthal". Advierte, sin embargo, de que esa teoría debe ser analizada con cautela ante la falta de fósiles de costillas de aquella época que la corroboren, ya que la masa ósea suele aparecer astillada.

Otro aspecto que sugiere el estudio es que la total dependencia de los Neardenthales de la caza de animales grandes para satisfacer sus necesidades proteicas pudo llevar a su eventual extinción, que coincidió con el período en que comenzó a desaparecer la Megafauna en Europa hace unos 50.000 años. "Se sabe que eran grandes cazadores y se adaptaron a una gran cantidad de consumo de proteínas, especialmente animales de gran tamaño, y cuando estos comenzaron a desaparecer, no pudo conformarse con presas alternativas", refiere el investigador. Ante los que se debaten entre seguir una dieta vegetariana u otra más rica en carne, Ben-Dor tiene una respuesta sencilla. "Somos humanos desde hace 2,5 millones de años. Nos convertimos en predadores y nos adaptamos al consumo de proteínas", concluye.


Fuente:


Creative Commons License
Paseando Por la Historia está bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial 3.0 España.