La ciudad (polis) y el comercio son los ejes de la vida económica griega. Dentro de la polis tiene un papel relevante el ágora. En torno a ella surgen los primeros soportes para mensajes y anuncios en pergaminos, piedra o madera. En el ágora se vocean los productos con abundancia de adjetivos. Nos han llegado algunos de esos discursos, como éste para la venta de un esclavo no griego, recogido por el historiador francés E. Feltaine:
"Nada me obliga a vender, ciudadanos, yo soy pobre pero no debo nada a nadie. Mirad a este joven, es blanco y bello de la cabeza a los pies. ¡Admirad sus ojos y sus cabellos negros! Oye perfectamente por sus dos orejas y ve perfectamente por sus dos ojos. Yo garantizo su frugalidad, su honradez, su docilidad. Sabe hablar un poco de griego, canta y puede alegrar una fiesta".
El intenso cultivo y el relieve social de la oratoria favorecen la aparición de los pregoneros o heraldos. No pueden ejercer esa actividad quienes no tengan buena voz y dicción clara. El kerux, heraldo, surge en principio más para labores oficiales que para anuncios comerciales. En Grecia los poetas llegan a componer textos rimados sobre productos o sobre determinados servicios para que los lean esos pregoneros.
Nos han llegado algunos mensajes publicitarios helénicos que muestran ya una cierta sofisticación en el razonamiento, como éste, en que se justifica el precio por la calidad del producto:
"Para los ojos brillantes y mejillas cual la aurora, para una hermosura eterna después de la juventud, la mujer que sabe compra los perfumes de Excliptoe, a precio muy razonable, pues lo vale su virtud".

En cualquier caso, la figura del comerciante y la actividad publicitaria generada por él no tienen prestigio en la sociedad griega y menudean las críticas a los mercaderes por fraudes o engaños en ventas; en la ciudad ideal de Platón ocupan el puesto más bajo de la escala social y, en el lenguaje popular, comerciar tiene el doble significado de ejercer el comercio y de falsificar o adulterar.
Fuente:
Historia de la publicidad - Antonio Checa Godoy
Caramba, ya entonces estaban mal vistos los comerciantes. Mala fama han tenido siempre, que hacían trampas en el peso y cobraban de más. Hiy esa práctica es más difícil.
ResponderEliminarUn saludo.
Que bueno, madame. Hay asuntos tan antiguos como el mundo, y la publicidad siempre ha dado buenos resultados. El estilo, por supuesto, era deliciosamente diferente.
ResponderEliminarBuenas noches
Bisous
.......
EliminarSiempre preferí los mercados árabes, digamos que soy fanático de las mil y una noches.
ResponderEliminarHa dedicado alguna entrada a este tema?
Si es así, hágamelo saber en mi blog, por favor
Gracias.
Saludos.
Pues no, Mathias, creo que no hay ninguna sobre el tema pero apuntado queda.
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