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23 de octubre de 2010

El príncipe de Viana

Príncipe de Viana
Nieto del monarca navarro Carlos III el Noble (1361-1425), e hijo de Blanca de Navarra (1386-1441), Carlos, el príncipe de Viana, fue un personaje de tormentosa vida, ensombrecida por el sol negro de la melancolía, bajo la constante amenaza de ser envenenado. Su muerte aún sigue sin resolverse.

Al príncipe de Viana, Carlos de Navarra (1421-1461), le tocó vivir uno de los períodos más turbulentos de nuestra historia, cuando, en la primera mitad del siglo XV, una profunda crisis afectó a los reinos peninsulares, tanto a los cristianos como al reino nazarí.
La desafortunada suerte de los descendientes de la larga prole, legítima e ilegítima, de Carlos III, que murieron con corta edad, hizo que la corona del reino recayera en la hija de éste, doña Blanca, a quien le tocó la responsabilidad de los destinos de Navarra. Casada, a iniciativa de Carlos III, su padre, con Martín el Joven -hijo de Martín el Humano, que gobernaba la isla de Sicilia-, de cuyo enlace nació un príncipe que vivió brevemente, en 1409 Blanca enviudó, recibiendo la regencia de su reino insular, hasta la sublevación de los sicilianos contra los aragoneses, tras la cual regresó a Navarra por su propia seguridad.

Once años después, en 1420, Blanca volvió a contraer matrimonio, esta vez con Juan, hermano del rey de Aragón Alfonso V el Magnánimo (1416-1458). “Este príncipe Juan era casi shakesperiano, vesánico, violento y ambicioso; un hombre colérico pero de una gran astucia y de una dureza de carácter sin límites”, así lo calificó el historiador Néstor Luján.
Mientras vivía su padre Blanca encontró apoyo en él, pero a la muerte de éste en 1425 se vio a merced de su imperativo, colérico y tirano esposo que como rey consorte disponía de inmensas posesiones en Castilla.

Blanca de Navarra
En este ambiente tormentoso vio la luz Carlos, príncipe de Viana, en la villa pucelana de Peñafiel, hijo de Juan -posteriormente Juan II de Aragón- y de Blanca de Navarra. El aragonés, enzarzado en una política de intrigas, mantuvo belicosas relaciones con españoles y franceses.

Blanca de Navarra, en su lecho de muerte, rogó a su hijo Carlos como última voluntad que no usara el título de rey sin el consentimiento de su padre. Pero como el monarca aragonés no se lo consintió jamás se llegó a la guerra civil, desfavorable para el melancólico Carlos. Con la muerte sin sucesión de Alfonso V el Magnánimo la situación se complicó todavía más. Al subir al trono Juan, las desavenencias entre padre e hijo llevaron al territorio catalán los antiguos problemas feudales, con sus correspondientes desequilibrios económicos y sociales. Sin embargo, una buena parte de la nobleza catalana se puso al lado del príncipe cuya figura se convirtió en un ídolo contra la tiranía de Juan II.

Juan II de Aragón
Carlos de Viana fue derrotado por su padre en la sangrienta batalla de Aibar (1451). Prisionero y deheredado, Carlos sufrió toda clase de vejaciones. Además, su madrastra Juana Enríquez, mujer altanera, autoritaria, enérgica, malévola y sin escrúpulos, también increpó a su esposo para que humillara aún más a Carlos, porque ella quería la corona para su hijo Fernando. En 1461, tras sobrecogedoras sesiones de tortura en las mazmorras del castillo de Miravet, Carlos fue nombrado por su padre -presionado éste por los nobles catalanes- lugarteniente en Cataluña.

Pero la frágil salud del príncipe de Viana no pudo resistir el maremoto de intrigas y convulsiones que se respiraba en Cataluña. Murió casi repentinamente, a la edad de 40 años, por causas aún desconocidas. Oficialmente, el príncipe de Viana falleció de pleuresía; sin embargo algunos historiadores sostienen que arrastraba una tuberculosis galopante. Otros aseguran que realmente murió envenenado por orden de su madrastra. Lo cierto es que los últimos años de su vida transcurrieron envueltos en una pesadilla, el temor a ser envenenado lo convirtió en un paranoico espantadizo. Incluso se dice que en una ocasión su hermanastro Fernanado -el futuro Fernando el Católico- se ofreció a probar su comida porque Carlos se negaba a ingerir alimentos, por miedo a ser envenenado.


Fuente:
El libro negro de la historia de España - Jesús Ávila Granados


16 de octubre de 2010

La reina Goswintha

Según todos los indicios, Goswintha nació en el seno de una familia de la aristocracia visigótica hacia los años 525 o 530, es decir, cuando el Reino de los godos de España se encontraba bajo la égida de gobernantes ostrogodos llegados de Italia: un período que se inició en 510 con la regencia de Teodorico el Grande durante la minoría de edad de su nieto, el rey visigodo Amalarico, y que no concluiría hasta la muerte en 549 de Theudiselo, el último monarca de procedencia ostrogoda que tuvo el Reino visigodo español.

La joven Goswintha hizo una “buena boda”, quizá entre los años 545 y 548: casó con Atanagildo, un magnate de la más encumbrada nobleza visigoda, el grupo social que, tras el asesinato de Theudiselo, reivindicó para los suyos el derecho a reinar sobre los godos de España. Agila fue entonces elegido rey, pero apenas habían transcurrido tres años cuando Atanagildo, el esposo de Goswintha, encabezó un levantamiento contra el monarca.

El mediodía de la Península Ibérica era, a mediados del siglo VI, el foro principal de los acontecimientos públicos del momento. Sevilla era entonces una gran ciudad en la que tenían su residencia muchas familias de la aristocracia católica hispano-romana. La rebelión de Atanagildo desembocó en una guerra civil entre sus partidarios y los fieles al rey Agila. Atanagildo solicitó la ayuda del emperador oriental Justiniano, empeñado entonces en su lucha por la reconstrucción de la antigua unidad imperial romana. El basileus de Constantinopla no se hizo rogar demasiado y envió una expedición de soldados bizantinos, que desembarcaron en las costas del sudeste de la Península. Al cabo de tres años de guerra intestina, los godos, temerosos de que los imperiales se aprovecharan de su discordia para apoderarse de España, asesinaron a Agila y reconocieron todos a Atanagildo como su único monarca.

Atanagildo puede ser considerado como el fundador de la monarquía toledana. Decidió trasladar el centro de gravedad, situado hasta entonces en los valles del Guadalquivir, al corazón geográfico de la Península. La elección por Atanagildo de Toledo como capital parece la mejor decisión para un Reino visigodo que tenía como solar y horizonte vital la Península Ibérica, con el apéndice tramontano de la Galia Narbonense.

El rey y su esposa, Goswintha, tenían dos hijas, Gailswintha y Brunekhilda, nacidas seguramente hacia la mitad del siglo VI, y que en los últimos años del reinado de su padre habían llegado ya a la edad núbil. En la más joven de las dos, en Brunekhilda, puso sus ojos el rey Sigiberto I de Austrasia.
Pero la tragedia que iba a herir muy pronto a Goswintha y a su esposo tendría por víctima a su otra hija, Gailswintha. Uno de los hermanos de Sigiberto era rey de Neustria, Chilperico, de conducta muy desarreglada y que tenía, no una, sino varias mujeres o concubinas. Chilperico envió una embajada a Toledo para pedir la mano de Gailswintha, comprometiéndose a despachar a las demás mujeres, con tal de recibir una esposa que fuera hija de reyes, y por lo tanto adecuada a su propia condición real. La demanda fue aceptada y Gailswintha emprendió viaje hacia Neustria, un viaje que estaba destinado a ser camino fatal hacia la muerte.

En el año 568 poco después de la muerte de su hija, falleció en Toledo el rey Atanagildo sin dejar sucesión masculina. La desaparición del monarca abrió uno de los momentos históricos más oscuros de la historia visigoda. Cinco meses estuvo vacante el trono, y al cabo de tan largo interregno fue designado como rey Leovigildo, quien para asentarse en el poder necesitaba una poderosa alianza con Toledo. Lo solucionó casándose con Goswintha que seguía manteniéndose como reina de los visigodos.

Pero nuevos problemas se avecinaban, los visigodos empezaban adoptar la cultura y la religión romana, todo un signo de modernidad en la época y Goswintha y los suyos,  de religión arriana, veían peligrar sus privilegios y condición social.
Hermenegildo, hijo de Leovigildo, se casó con la nieta de Goswintha, católica. La conversión al catolicismo de Hermenegildo le hizo revelarse contra su padre y nombrarse rey de los territorios del mediodía. Se iniciaba una guerra que duró cinco años y en la que se impuso Leovigildo.
Pero el bando católico iba ganando terreno y Goswintha volvía a quedarse viuda, Leovigildo moría en la batalla. Su hijastro Recaredo iba a ser el nuevo rey, pero mostraba ideales católicos y suponía un peligro para sus intereses así que le obligó a reconocerla como madre, dotándola de poder para dirigir determinados aspectos políticos del reino.
Recaredo y la cúpula política se convirtieron al catolicismo. Goswintha empezó a planear todo tipo de conspiraciones pero el bando arriano había perdido fuerza e influencia. Siendo anciana urdió un malévolo plan, junto con el poderoso obispo arriano Uldida, para acabar con su hijastro. Uno de sus partidarios la traicionó y descubrió la conjura. Nada más se supo de ella.


Fuentes:
- Historia del reino visigodo español – José Orlandis
- Mujeres


13 de octubre de 2010

Agripina la menor

Agripina
Superstición, inmoralidad, arrogancia, debilidades o impredecibles estrategias para hacerse con el poder. Las múltiples facetas de su personalidad la podían presentar como princesa destinada a gobernar, mujer abnegada, ramera lasciva, asesina inflexible o mujer envidiosa y resentida.
Agripina consideraba la regencia imperial como un don heredado de los dioses, y más seductor que el efímero placer sexual que pudiese proporcionarle cualquier mortal. Fue una emperatriz que corroboró el popular adagio que dice: “el afrodisíaco más excitante es el poder”.

Insensible ante la desgracia de los suyos, amante desmesurada del dinero, fue considerada por muchos como un monstruo lascivo y cruel. Su fuerza fue impulsada por un resentimiento profundo y una sed de reconocimiento que alimentó su soberbia. La férrea voluntad de esta mujer buscó recuperar la dignidad que su familia había perdido tras la muerte de su padre y la hostilidad del emperador Tiberio, su tío abuelo.

Taimada como era, esta hábil mujer procuraba aparentar que no deseaba el poder por sus placeres y ventajas y trató de mantener en secreto la profunda satisfacción que le producía el sentirse superior a todos.
Siempre consideró que las leyes no estaban hechas para ella. Le parecía justo, como heredera del divino Augusto y superviviente de la antigua gens Julia, conservar el rango que le había asignado la divinidad, argumentando para sí misma y para los demás que eso era importante para el bienestar de Roma.

Se la conocía como Agripina la menor debido a que llevaba el mismo nombre que su madre. Era bisnieta de Octavio Augusto, padre de Julia. Julia contrajo matrimonio con Agripa y de ese matrimonio nació Agripina la mayor, quien se casó con el admirado Germánico. De ese matrimonio nacieron Druso, Nerón (no el emperador), Cayo Calígula y Agripina.

Durante su infancia fue reconocida en toda Roma por ser hija del magnífico Germánico, quien según muchos estaba destinado por los dioses a regir los destinos del Imperio. Pero los hilos que teje la diosa Fortuna son inescrutables, y no llevaron al glorioso Germánico a ser emperador. Sería su hijo Cayo, popularmente conocido como Calígula, quien dirigiría de manera sangrienta el destino de Roma como sucesor del taciturno Tiberio.

Calígula
A pesar del aparente dechado de virtudes que eran sus padres, una atmósfera malsana reinaba en la casa de Agripina desde su infancia. Calígula, un niño tres años mayor que su hermana, disfrutaba atormentando a la niña con historias cargadas de intriga y lujuria sobre su familia. Se regodeaba en las escenas de sexo y depravación protagonizadas por sus propios bisabuelos, Octavio y Livia. El pequeño contaba irreverentes anécdotas, sin aclarar su procedencia, según las cuales su bisabuela Livia disfrutaba haciendo entrar a ciertas exóticas sirvientas a la alcoba del abuelo Augusto. Calígula disfrutaba contándole los pormenores de los encuentros del emperador con esas jóvenes. Además, Calígula le decía a su hermanita que la madre de ambos era producto del incesto entre el emperador y su hija.
Cuando Calígula lograba ver en los ojos de agripina su morbosa estupefacción, le sonreía diciendo que el incesto era común entre los dioses, y que el mismísimo Júpiter había desposado a su hermana Juno.

La muerte de Germánico, su padre, estuvo envuelta en un halo de misterio y rumores de maleficio. Agripina se acostumbró a consultar tanto el porvenir como el pasado; todo, creía, estaba escrito en el cielo. No obstante, era una mujer culta. Su madre le procuró una buena educación a pesar de las múltiples dificultades que tuvo tras la muerte de Germánico.

Nerón
A la edad de 12 años, en el año 28, Agripina se casó con Cneo Domicio Enobarbo, quien tenía 15 años más que ella y una reputación execrable. Además, ya era viudo de una débil mujer, llamada Manlia, que había preferido la muerte antes que seguir al lado de semejante hombre. Este noble, de rancia familia aristocrática, fue el padre del único hijo que tuvo Agripina, a los 21 años: Lucio Domicio Enobarbo, el futuro emperador Nerón. El propio esposo de Agripina reconoció que de dos temperamentos como los suyos solo podía salir un monstruo.

El ascenso de Agripina en la corte comenzó con la llegada de su hermano Calígula al trono imperial. Ella sentía una intensa fascinación por su hermano, que se materializó en las relaciones íntimas que mantuvieron durante un tiempo. Incluso cuando Agripina estaba casada tomó parte en el libertinaje de la corte de su hermano, quien disfrutaba de unas particulares orgías. Durante una época se dijo que Calígula había hecho del palacio imperial un burdel.

Después de varios conflictos y distanciamientos, Cneo Domicio murió en el año 40, legándole a su viuda una considerable fortuna, que Agripina consideró exigua para financiar los planes que tenía. Las actitudes del emperador, por su enfermedad mental, se tornaron cada vez más hostiles y poco a poco Agripina fue perdiendo el favor de su hermano. Al observar que la enfermedad de Calígula evolucionaba tan rápidamente que sus desvaríos podían interponerse en su proyecto de llevar al pequeño Nerón al poder, Agripina participó en una conspiración contra éste, en la que involucró a su hermana menor y a uno de sus cuñados. Calígula, al descubrir la maniobra, ejecutó al cuñado y ordenó el exilio de sus hermanas.

Claudio
Cuando Calígula fue asesinado por la guardia pretoriana, su sucesor, Claudio, hizo regresar a Roma a Agripina y a su hermana. Agripina contrajo matrimonio con el honorable cónsul Crispo, atraída por las riquezas que poseía éste. Posteriormente, cuando la esposa de Claudio, Mesalina, fue condenada a muerte, Agripina sintió que había llegado su momento. Envenenó a su esposo, y al fin a los 34 años, tenía el camino libre para seducir al emperador y abrirle el camino a su hijo de 11 años, el futuro emperador Nerón.


Fuente:
Mujeres perversas de la historia - Susana Castellanos de Zubiria

Información relacionada:
- Cneo Domicio. http://es.wikipedia.org/wiki/Cneo_Domicio_Ahenobarbo_(c%C3%B3nsul_32)
- Claudio, el emperador tonto. http://www.medicosescritoresyartistas.com/publicaciones/claudio.htm


5 de octubre de 2010

La infancia de Carlos III

Cuentan las crónicas que el 2 de mayo de 1715 salieron los reyes don Felipe V y doña Isabel de Farnesio, desde el Buen Retiro hacia Aranjuez. Hicieron oración en el santuario de Atocha y pasaron la noche en Pinto. Así se viajaba entonces para recorrer seis o siete leguas.
Pues bien, en Aranjuez, el 5 de julio se hizo pública la noticia de que la reina estaba embarazada. El 24 de diciembre del mismo año, -continúa la crónica- "sus Majestades y Altezas han determinado pasar del Retiro a Palacio que se está menageando".

El viejo Alcázar de los Austrias se remozaba "a la francesa" para hacer más confortable el alumbramiento real. Éste tuvo lugar entre las 3 y las 4 de la mañana del día 20 de enero en aquel frío, inmenso y destartalado castillo-palacio. Vino al mundo el infante don Carlos de Borbón y Farnesio, el último rey que nació en el Alcázar que sería destruido por un incendio veinte años después.

En los albores del siglo XVIII se rodeaba de gran solemnidad todo lo que tenía relación con la Casa Real. Se espera que doña Isabel de Farnesio de a luz al cuarto hijo de Felipe V. Ha muerto Luis XIV hace pocos días. Su nieto, después de las solemnes exequias por el Rey Cristianísimo, da orden de que todos los presidentes de consejos, máximas autoridades, grandes de España, embajadores de las potencias... estén preparados para asistir al alumbramiento por la reina que se prevé próximo. El duque de Pópoli organizará los actos dentro de palacio y el marqués de Montealegre se ocupará de la guardia exterior y de dejar libres los alrededores y accesos al Alcázar.

Felipe V
Vino al mundo el primero de los siete hijos que dio a don Felipe su segunda esposa. La "Gaceta", como no podía ser menos, le califica de hermoso, blanco y rubio, aunque parece que de poco peso.

El regio vástago vio la luz ayudado por una comadrona francesa, madame Copené, y por varios médicos, todos de gran uniforme de gala. Enseguida se puso al servicio del infante una larga serie de señoras de diversa condición social, desde su muy querida aya doña María Antonia de Salcedo y su nodriza Isabel Ramírez de Cañizares, hasta una colección de servidoras de la que dan detallada noticia las crónicas de la época: una asistenta de nodriza, una acunadora, dos lavanderas, una planchadora, un ama de repuesto, etc.

Isabel de Farnesio
En la Corte de Madrid la influencia italiana de Isabel de Farnesio había sustituido políticamente a la francesa, no así en cuanto a costumbres ya que las modas y la lengua del vecino país seguían siendo las imperantes en Europa.

En palacio, la reina seguía dando a luz. El 31 de marzo de 1718 le tocó el turno a una niña, la única de la numerosa familia. Para su hermano Carlos, de dos años, iba a ser su adorada "Marianina".
Los días y los años se pasaban entre Aranjuez, El Escorial, Valsaín y el Buen Retiro, muchas cacerías y aún más frecuentes devociones, las procesiones del Corpus, los maitines en la capilla de palacio, los rosarios en la cámara. De vez en cuando llegaban noticias de los galeones que traían de las Indias Occidentales los tesoros ultramarinos.

Marianina
Un buen día, sus Majestades llaman a don Carlos y le comunican que han acordado casarle con la princesa de Beaujolais, de 8 años de edad, que acaba de ser bautizada con el nombre de Felipa Isabel, ya que sus padrinos son los reyes de España.
La tal mademoiselle, con importante séquito, carrozas, pajes, guardias de corps, damas y casa propia, llega a Irún, donde la recibe el duque de Osuna en nombre de Felipe V. Algo así como 20 días tardó la niña francesa en llegar a Buitrago, donde se hizo acudir al infeliz de don Carlos para recibir a su prometida. Al día siguiente llegarían los reyes. El cronista tiene palabras de conmiseración para el muchachito de 7 años del que dice que "no era precoz ni malicioso, de imaginación más bien lenta y habituado a seguir la disciplina de sus mayores". Con ellos asistiría al gran baile de gala y a la representación teatral en el Buen Retiro para "celebrar la boda del señor infante". No debió divertirse mucho el jovencito de 7 años ya que consta que llegó a tener verdadera aversión a la ópera, de tantas a las que se le obligó a asistir.

Por aquellos días el rey consideró que don Carlos estaba ya en buena edad para pasar de la jurisdicción femenina de su aya a la de un ayo, el duque de San Pedro. Y con ello todo un equipo personal de nómina fija, que iba desde un gentilhombre a un mozo de retrete.

Los acontecimientos políticos más importantes, por su futura repercusión en la vida del infante que se producen en sus primeros años, son, entre otros, la abdicación de Felipe V y el brevísimo reinado de Luis I, la muerte repentina del duque de Orleáns, padre de su prometida, y la noticia del reciente fallecimiento de Cosme III, Gran Duque de Toscana. Transcurrido apenas un mes, el emperador de Austria expedía la investidura eventual de dicho ducado en favor de don Carlos, conforme al gran designio de doña Isabel de Farnesio de tallar coronas en Italia para sus hijos.

Luis I
El infante prosigue con regularidad sus estudios, se muestra con precoz facilidad para las lenguas, y el cronista, más bien adulador, dice que "danzaba con donaire, montaba gentilmente a caballo y apuntaba bien a las piezas". Dice también que "era de continente agraciado, de genial muy dulce y de trato sobremanera afectuoso, de buenos instintos y piedad sincera". Todo es creíble salvo lo del continente agraciado, si bien es verdad que en su dorada juventud el pintor Van Loo nos lo presenta apuesto y de buen semblante en el gran retrato de toda la familia de Felipe V.

Carlos III, de "continente agraciado", según el cronista
Doña Isabel de Farnesio seguía pariendo y don Felipe V decaía física y moralmente de día en día, recluido en palacio, rodeado de médicos y jugando a los "trucos" en los momentos lúcidos. Nació otra hermanita para Carlos, María Teresa Antonia, y un año después un nuevo hermano, Luis Antonio, en un parto tan rápido y fácil de la reina-coneja, que no hubo tiempo para convocar a la Corte y demás dignidades.

Probablemente porque se confía en la bondad del clima para la salud del rey, la familia en pleno se traslada a Sevilla. Los cronistas cuentan que el infante don Carlos vivió días felices, cabalgando, adiestrándose con el arcabuz, navegando por el Guadalquivir... Vio el mar por primera vez. ¡Qué importante iba a ser esa impresión para su futura política!


Fuente:
Carlos III - José Antonio Vaca de Osma

Otras lecturas relacionadas:
Cervantes Virtual - Vida de Carlos III
Biografías y Vidas - Biografía de Carlos III


4 de octubre de 2010

La Biblia de Borso d'Este

Borso d'Este nació en el año 1413, siendo hijo ilegítimo de Niccolo III d'Este y de su amante, Stella dell'Assassino. Por línea paterna fue nieto de Alberto I d'Este e Isotta Albaresani, así como hermanastro de Lionel y Hércules I d'Este.

Tras la muerte de su hermano Lionel, ocurrida en octubre de 1450, fue nombrado sucesor y por lo tanto señor de Módena y Ferrara. El 18 de mayo de 1452 recibió la confirmación de sus feudos por parte del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Federico III, otorgándole el título ducal. Posteriormente, el 14 de abril de 1471 fue nombrado duque de Ferrara por parte del Papa Pablo II en la Basílica de San Pedro.

Borso ejerció una política expansionista de su estado, realizando alianzas con la República de Venecia y enfrentándose con Francesco I Sforza, así como con los Médici, rivalidades que lo llevaron a librar la batalla de Molinella.

En su corte se dieron cita parte de los pintores más importantes del Renacimiento, entre ellos Francesco del Cossa, Ercole Ferrarese y Cosimo Tura. También protegió las letras y la poesía, sobre todo apadrinando al poeta toscano Tito Vespasiano Strozzi. Borso murió en agosto de 1471 en Ferrara y al no tener herederos dejó como sucesor a su hermanastro Hércules I d'Este.

Borso d'Este es especialmente famoso gracias a la Biblia que lleva su nombre, una de las obras de miniatura más famosas de la Italia renacentista, y que fue encargada en el año 1455.

La Biblia, realizada entre 1455 y 1461, constituye la obra maestra absoluta de la miniatura italiana del Renacimiento. Por primera vez en este códice la ilustración de libros adquiere el nuevo lenguaje del Renacimiento, sometiendo a una nueva racionalidad la fantasía y la elegancia tardogóticas. En la decoración de sus páginas participaron los mejores artistas de la época, decididos a crear una obra destinada a hacer perdurar por los siglos el esplendor de la corte de los Este y la munificencia del Duque.

Los miniadores, entre los que destacan los nombres de Taddeo Crivelli y Franco dei Russi, pintaron el recto y el verso de cada una de las hojas del manuscrito, ateniéndose a las nuevas reglas de la perspectiva llegadas desde Toscana y haciendo gala de la meticulosa atención por los elementos de la realidad típica del arte flamenco. Espléndidas son también sus cenefas, adornadas con una extraordinaria variedad de motivos mitológicos, zoológicos y heráldicos. La Biblia de Borso d'Este constituye en su conjunto una excepcional galería de arte renacentista, caracterizada por una riqueza que no tiene parangón en ningún otro testimonio artístico de la misma época.



Fuentes:
Idle Speculations
Viquipèdia
Franco Cosimo Panini


28 de septiembre de 2010

El hombre que inventó la luz para los ciegos

Antiguamente, la vida de los ciegos era excesivamente limitada. La sociedad les negaba cualquier posibilidad de progreso y se veían obligados a vagabundear, pedir caridad pública, vivir en asilos o realizar sencillas tareas. El estudio, la lectura y escritura eran asuntos a los que difícilmente tenían acceso. Todo esto cambió gracias al invento de un hombre sencillo que dedicó su vida a diseñar un alfabeto especial para los invidentes.

Louis Braille nació el 4 de enero de 1809 en Coupvray, una ciudad cercana a París, Francia. Su padre fue un gran artesano de pieles y sillas de montar.
Durante su infancia, al pequeño Louis le gustaba visitar el taller de su padre para jugar con las herramientas que estaban a su alcance; quizá soñaba con aprender algún día el oficio y heredar el taller. Sin embargo, una tragedia cambió el rumbo de su vida.

El pequeño Louis Braille, de apenas tres años, jugaba a cortar cuero en el taller de su padre, cuando de pronto, uno de los cuchillos resbaló de su mano y se incrustó en su ojo izquierdo. Los pocos conocimientos de medicina de aquel entonces hicieron imposible que el ojo del pequeño se salvara. Eso no fue todo: la falta de cuidado le provocó una infección tan severa que se extendió al ojo sano y también le produjo ceguera.
Ya lo dice el dicho: "No hay mal que por bien no venga" y este accidente, que parecía la mayor desgracia para un hombre, permitió a Louis Braille conseguir la inmortalidad.

De gran inteligencia y dotado de un carácter fuerte, Louis Braille pudo sobreponerse a la ceguera y llevar una vida casi normal. Incluso, aprendió música y fue un excelente ejecutante de órgano y chelo.
A los diez años, Louis ingresó en el Instituto Nacional para Jóvenes Ciegos de París, fundación creada por Valentín Hay, quien desarrolló un método de lectura para ciegos basado en letras realzadas sobre papel. Debido a su necesidad de comunicarse, Louis Braille aprendió este sistema, pero notó que el aprendizaje además de lento hacía difícil la lectura y no permitía aprender a escribir.

Con apenas catorce años, Braille decidió crear un nuevo sistema que no sólo fuera fácil, sino que además permitiera al invidente aprender a escribir. Las cosas no fueron fáciles pues sus primeros intentos siempre terminaban en rotundos fracasos.
Un año después, en 1824, Braille conoció la escritura nocturna, inventada por Charles Barbier, un capitán del ejército francés que en 1819 había diseñado un sistema de escritura de 12 puntos realzados sobre papel. Fue diseñado para que las tropas guerreras recibieran y leyeran mensajes a oscuras, en los campos de batalla, evitando así alertar al enemigo.
Louis Braille se interesó por el método de Barbier y se propuso adaptarlo a la idea que ya tenía. Para empezar, redujo el código de 12 puntos a sólo 6, gracias a sus conocimientos del idioma. Además, introdujo variantes y contracciones gramaticales, a fin de simplificar el aprendizaje, facilitando su correcta utilización.
Después de revisar una y otra vez su método, Braille se dio cuenta de que el sistema de lectura también servía para aprender música. Confiado en la gran aceptación que su invento tendría en la sociedad, en 1829 publicó un libro con las bases del sistema. Sin embargo, la realidad fue bien diferente; nadie se interesó por su invento el cual cayó en el olvido.
Braille no se sintió derrotado, continuó estudiando en el Instituto y al graduarse se incorporó a él como maestro. Creía que tal vez su sistema no era suficientemente claro, así que pasó los años siguientes agregándole mejoras, hasta publicar una segunda versión en 1837.


Como el reconocimiento no llegaba, Braille se refugió en el órgano, instrumento que tocaba todos los fines de semana en diversas iglesias de la capital francesa.
Enfermo de tuberculosis, casi en la miseria, Louis Braille pasó el resto de su vida enseñando a leer y escribir a los ciegos del Instituto, apoyado en su sistema, hasta que el 28 de marzo de 1852 murió en París y sus restos fueron enviados a Coupvray.

Un siglo después, los frutos de su esfuerzo comenzaron a surgir, cuando un grupo numeroso de ciegos apareció en la vida pública demostrando una sorprendente destreza para leer y escribir. Al ser interrogados, todos los invidentes afirmaron haber aprendido gracias a un librito escrito por un tal Louis Braille. Las autoridades buscaron afanosamente al creador de tan maravilloso invento que iluminaba el conocimiento a los ciegos, pero Braille había muerto cien años atrás en el más completo abandono.

Buscando reparar tan lamentable olvido, el gobierno francés ordenó trasladar de inmediato los restos de Louis Braille desde su natal Coupvray a París, donde ahora descansa en el panteón dedicado a los Hombres Ilustres. Los ciegos tienen una inmensa deuda con este hombre.


Fuente:
Los inventos que cambiaron el mundo - Julio Guzmán Ludovic

19 de septiembre de 2010

Jean le Rond D'Alembert

El escritor, filósofo, físico y matemático, Jean le Rond D'Alembert, nació en París el 17 de noviembre de 1717. Hijo natural de la escritora francesa Claudine Guérin de Tencin y del caballero Destouches, un general de artillería, fue abandonado por su madre, al poco de nacer, en las escalinatas de la capilla de Saint Jean-Le-Rond, contigua a Notre-Dame de París, circunstancia a la que debe su nombre. Tras un tiempo en el hospicio, fue adoptado por la esposa de un vidriero, a la que consideró siempre como su verdadera madre. A pesar de ello, su padre biológico y su familia paterna contribuyeron económicamente a su educación.

D'Alembert se matriculó en el Colegio Jansenista de las Cuatro Naciones, un magnífico centro para el estudio de las matemáticas, aunque estaba especializado en Teología. Posteriormente decidió estudiar leyes, aunque su gran pasión siempre fueron las matemáticas. Con tan sólo 22 años escribió su primer libro: Memoria sobre el cálculo integral, cuya publicación le valió el ingreso en la Academia de las Ciencias de París.

Su gran personalidad influyó en su trabajo científico. Siempre estuvo rodeado por la controversia, defendía sus posiciones con pasión y nunca admitía que podía estar equivocado.

En 1743 publicó el Tratado de Dinámica, en el que formuló el principio que lleva su nombre, y que extiende la tercera ley de Newton o ley de la acción y la reacción desde los cuerpos fijos a los que se mueven libremente. La aplicación de dicho principio a los fluidos dio pie a su Tratado del equilibrio y movimiento de los fluidos. También lleva su nombre la fuerza de inercia, que es igual al producto de la masa por la aceleración de un cuerpo.

D'Alembert se enfrentó a todos los miembros de la Academia de Ciencias de París, por lo que enviaba sus trabajos a la de Berlín, donde estaba Euler y con quien mantuvo numerosas polémicas e intercambios epistolares.

A menudo también intervenía en estas discusiones el matemático francés Lagrange. La mayoría de las veces, las discrepancias se producían por el afán de ser los primeros en alcanzar una demostración, aunque no estaban exentas de una cierta acritud, lo que produjo el deterioro de sus relaciones. Por ello, D'Alembert empezó a publicar sus trabajos por su cuenta bajo el título Opúsculos matemáticos.

D'Alembert abordó la Matemática a través de la Física con el Problema de los tres cuerpos (las relaciones entre las fuerzas y los movimientos correspondientes del Sol, la Tierra y la Luna). En su obra Reflexiones sobre la causa general de los vientos, desarrolló la teoría de las ecuaciones en derivadas parciales.

Mejoró el cálculo integral, fue pionero en el estudio de ecuaciones diferenciales y de su uso en la física, y uno de los primeros en comprender la importancia de las funciones. El Teorema Fundamental del Algebra recibe en algunos países el nombre de teorema de d'Alembert - Gauss dado que el matemático francés fue el primero en dar una prueba casi completa sobre dicho teorema.

También estudio la estática y la dinámica de fluidos y las cuerdas vibrantes, resolvió el problema de las perturbaciones de los movimientos de los planetas, debidas a la presencia de otros astros, y explicó la precesión de los equinoccios y la nutación del polo de la Tierra, movimientos de oscilación del eje terrestre similares al de una peonza cuando pierde su fuerza y está a punto de caerse.

D'Alembert escribió varios tratados sobre cuestiones de física, óptica, acústica, mecánica racional, cálculo, literatura, filosofía, astronomía y música. En 1750 trabajó con Diderot en la publicación de la Enciclopedia, para la cual escribió el prólogo y distintos artículos sobre matemáticas, filosofía, física y literatura. En 1772 fue nombrado secretario perpetuo de la Academia Francesa.

Su Filosofía se caracterizó por su tolerancia en general y su escepticismo en el campo de la Religión y de la Metafísica. Se especializó en la Filosofía natural y su pensamiento era una síntesis entre el racionalismo y el empirismo, influenciado por Descartes, Bacón, Newton y Locke. Creía en la unidad del saber y la fe en el progreso de la Humanidad a través de las ciencias, unificadas por una filosofía desprendida de mitos y creencias trascendentales.

D'Alembert representó un nuevo tipo de intelectual capaz de compaginar la pertenencia a la nueva red internacional de instituciones científicas y un ensayismo independiente y políticamente comprometido. Durante los últimos años de su vida, tuvo mala salud debido a una enfermedad de la vejiga. Murió en Paris el 29 de octubre de 1783, cuando aún no había cumplido los 66 años de edad. Fue enterrado en una tumba común porque era un conocido no creyente.


Fuente:
Nuria Martínez Medina - Rtve

13 de septiembre de 2010

Trótula de Ruggero, la maestra de Salerno

A lo largo de la Historia se han producido distintos argumentos y contraargumentos que validan o invalidan la existencia real de Trótula de Ruggero. Y es que cuesta mucho admitir que una mujer pudiera realizar en aquellos tiempos actos tan varoniles como ejercer la medicina de forma oficial. Sin embargo, la Historia nos ofrece casos mucho más increíbles que han sido aceptados universalmente.

En la Edad Media, la obstetricia y puericultura se practicaban sin estudios académicos, generalmente por mujeres que transmitían los conocimientos de madres a hijas, llegando a convertirse en una actividad oficial, como ya sucedía entre los antiguos griegos.

La Escuela de Salerno menciona en sus documentos a matronas, maestras y a las llamadas "mujeres salernitanas" que atendían médicamente a mujeres y a niños. Entre tales menciones aparece el nombre de Trótula, Trocta o Trotta, un nombre muy habitual en esa época y en aquella ciudad.
Hay un primer tratado, llamado Trotula major, datado del siglo XII, formado por textos ginecológicos que citan como fuentes a Hipócrates, Galeno, Dioscórides y Oribasio. Un segundo tratado contiene asimismo textos ginecológicos y cita solamente referencias de autores de la Escuela de Salerno. Hay un tercer tratado con escritos dedicados exclusivamente a cosmética, belleza, depilación, etc., que cita como fuente a las "mujeres de Salerno". Finalmente hay un cuarto tratado titulado Trotula minor que parece escrito bajo la influencia de uno o varios médicos salernitanos, está fechado hacia 1200 y lleva el nombre genérico de Trotta.

Cuentan que la autora, Trotta o Trótula, nació hacia 1050 en el seno de una familia noble de la ciudad de Salerno, la familia Ruggero. Se casó con un médico de la Escuela de Salerno llamado Giovanni Plateario y tuvo con él dos hijos, Giovanni el Joven y Mateo, ambos también médicos. Trótula ejerció la medicina atendiendo a las mujeres y a los niños de Salerno, que la llamaron "maestra" y su fama hizo que la escuela médica de la ciudad le reconociera dignidad académica.

En el siglo XII un monje normando llamado Ordericus Vitalis escribió una Historia eclesiástica, en la que cuenta la historia de un médico famoso que llegó a Salerno y conoció allí a una comadrona, de la que se hizo lenguas después señalando que no había conocido nunca médico más experto que ella en ginecología y obstetricia.

Sin embargo entre los siglos XIII y XIV empezaron a circular textos que atribuían a la famosa comadrona prácticas supersticiosas y charlatanería. Dicen que se debió a que el médico catalán Arnau de Vilanova escribió que aquella matrona administraba a las mujeres en el momento del parto una poción que contenía tres granos de pimienta, al tiempo que recitaba el Padrenuestro acompañado de una fórmula mágica.

Arnau de Vilanova

No es fácil dilucidar la verdad en tales asuntos. Lo que sí sabemos con certeza es que el tratado de Trótula, fuese quien fuese su autor, autora o autores, fue reconocido como autoridad indiscutible durante la Edad Media, que se tradujo a numerosas lenguas y que las mujeres siguieron sus consejos y aceptaron sus recomendaciones para el cuidado de sus hijos antes y después del parto. Fue, además, el manual imprescindible para los médicos de la época, habida cuenta su desconocimiento de la anatomía y de la sexualidad femeninas.


Fuente:
Historia medieval del sexo y del erotismo - Ana Martos


20 de junio de 2010

El conde de Buffon

Georges-Louis Leclerc de Buffon (1707-1788) fue un naturalista francés del siglo XVIII. Leclerc, más tarde conde de Buffon, nació en Borgoña el 7 de septiembre de 1707. Sus intereses científicos se centraron en principios de las matemáticas y de las ciencias físicas, aunque también realizó investigaciones en el sector forestal y sobre otros temas prácticos.

Buffon pertenecía a un círculo de científicos franceses que abogó por lo que entonces era la nueva ciencia newtoniana, una visión mecánica del mundo que sostenía que la materia en movimiento operado por fuerzas naturales como la gravedad, podría explicar todo lo que se observa en la naturaleza.

Buffon desarrolló su interés por la historia natural después de haber sido nombrado por Luis XV en 1739 director del Jardin du Roi de París. En el siglo XVIII, las principales colecciones a menudo tenían catálogos impresos, y Buffon se propuso producir uno para la Colección Real. Fue, sin embargo, ambicioso y transformó la tarea en la creación de una historia completa de todos los animales, plantas y minerales de la naturaleza. En 1749 se publicaron los tres primeros volúmenes de su famosa Historia Natural (Histoire naturelle, générale et particulière), que se compondría de treinta y seis, publicados a lo largo de 50 años.


La Historia Natural tuvo un enorme éxito y se convirtió en una de las obras más leídas del siglo. Gracias a ella Buffon fue considerado como una de las cuatro grandes figuras de la Ilustración francesa. Los tomos fueron encuadernados en piel, tenían cientos de grabados y estaban escritos en un hermoso estilo. Por desgracia, Buffon no vivió lo suficiente para completar su estudio sobre todos los elementos de la naturaleza. A su muerte, en 1788, había publicado volúmenes sobre la historia del planeta, la historia de los seres humanos y los correspondientes a todos los cuadrúpedos, aves y minerales. Posteriormente un equipo de especialistas completó la obra.

La gran obra de Buffon consistía principalmente en artículos sobre los animales individuales, en los que intentó recopilar toda la información conocida: anatomía interna, anatomía externa, etapas de la vida, comportamiento y hábitos de reproducción, distribución geográfica, variación geográfica, valor económico y un resumen de lo que los naturalistas habían escrito hasta entonces sobre cada animal. Buffon sostenía que sólo se podría discernir el orden en la naturaleza una vez estuviese compilada toda la información.

Buffon también realizó una serie de ensayos teóricos que fueron de gran importancia histórica para las ideas sobre la evolución y el concepto de especie. Especialmente importante fue su teoría sobre la generación. Sostenía que cada individuo tiene una "fuerza de moldeado interno" responsable de su forma y función. Esta fuerza se transforma en "moléculas orgánicas" que entran en el cuerpo mediante el proceso de nutrición. La reproducción tiene lugar cuando el exceso de moléculas orgánicas resultantes del apareamiento produce un embrión primitivo.


El conde también realizó experimentos de cría en su finca. Descubrió que algunos individuos de especies diferentes pero estrechamente relacionadas producían algunos híbridos fértiles: caballo-asno, perro-lobo. A partir de estos datos concluyó que animales morfológicamente similares eran descendientes de un tronco común.

Buffon no creía que el medio ambiente pudiese alterar las formas de moldeado interno: "las ranas no pueden convertirse en caballos". Los descendientes de los caballos primitivos se convertían en diferentes especies de caballos, así como en asnos o cebras. Los perros, lobos y zorros provenían todos de los lobos primitivos

Aunque Buffon fue uno de los primeros naturalistas que creyó que para entender la naturaleza debemos considerar un cambio a través del tiempo, no creía en la extensa evolución de la vida como Charles Darwin expuso posteriormente. Buffon tuvo una importancia decisiva, no obstante, al hacer hincapié en el argumento de que para entender la vida contemporánea es necesario entender su historia pasada.


Fuente:
science.jrank.org


5 de junio de 2010

Billy the Kid

El joven que pasaría a la historia como "Billy the Kid" nació en Nueva York alrededor de 1860. No se sabe con seguridad su apellido real. Su madre era conocida como Katherine McCarty o Katherine McCarty-Bonney. Su padre pudo ser William Bonney o Patrick Henry McCarty. En cualquier caso, el padre murió alrededor de 1865. La viuda se trasladó con el joven William y su hermano a Indiana, donde se casó con un hombre llamado William Antrim en 1863. Desde Indiana la familia se mudó a Silver City, Nuevo México.

Katherine murió cuando Billy tenía 14 años. A partir de entonces el joven tuvo que valerse por sí mismo. Comenzó su vida laboral en un hotel, donde realizó pequeños trabajos para pagar su alojamiento y manutención. A los 15 años, varias circunstancias conspiraron contra el joven cambiando su vida para siempre; ocultó unas ropas como parte de una broma a un lavandero chino. Cuando su participación en el episodio fue descubierta, el sheriff de Silver City decidió encerrarlo durante unos días sólo para darle una lección. Billy, sin embargo, no podía soportar el confinamiento. Al cabo de dos días escapó trepando por la chimenea. El que hasta entonces había sido un ciudadano respetuoso, se había convertido a los 15 años en un fugitivo.

Huyó al sureste de Arizona y trabajó en un rancho como pastor de ovejas. En 1877 se convirtió en carretero civil en un campamento del ejército. El herrero, un hombre grande y voluminoso, disfrutaba burlándose del escuálido joven. Al final, Billy sacó su pistola y apretando el gatillo se convirtió en un asesino. Los guardias del campamento lo encarcelaron.

Una vez más, estaba aterrorizado por el encierro y después de un par de noches escapó por segunda vez. Desde Arizona huyó de vuelta a Nuevo México, donde obtuvo trabajo en el rancho de un hombre llamado Heiskell Jones. Después trabajó como guarda del ganado de un magnate local llamado John Tunstill. Esto arrastraría a Billy a mezclarse en la feroz disputa que los propietarios de ganado y un poderoso grupo de comerciantes locales mantenían por el control del territorio. Cuando el patrón de Billy fue asesinado de un disparo en la cabeza, el adolescente sólo tenía un propósito, que era vengar su muerte. Para ello se unió a otros ex empleados de Tunstill que formaban un grupo que se hacía llamar "los reguladores". Salieron a la caza de los asesinos de su jefe y pronto capturaron a dos hombres, a los cuales se les prometió que serían entregados con vida a las autoridades para recibir un juicio justo. Pero Billy no cumplió este acuerdo y mató a los dos prisioneros, así como a un miembro de su propia banda que intentó impedirlo.

Posteriormente hubo un tiroteo en las calles de Lincoln que terminó con la muerte del sheriff. Billy y sus secuaces se hicieron fuertes en una casa en el centro de la ciudad. El nuevo sheriff y los suyos se ubicaron en los edificios circundantes y los enfrentamientos duraron cinco días, tras los cuales la casa fue incendiada. Billy entonces asumió el mando completamente y anunció que dispararía a cualquiera que intentara rendirse. Luego, en mitad de la noche, dirigió una audaz fuga de entre las ruinas humeantes de la casa.

Reunió a un pequeño grupo de inadaptados a su alrededor y comenzó una vida de robos y delitos menores. Mientras tanto cada vez había más órdenes de búsqueda contra él. El nuevo sheriff del condado de Lincoln estaba decidido a atraparlo; su nombre era Pat Garrett. Garrett le tendió una trampa tras otra pero Billy siempre lograba escapar.

El 13 de julio de 1881, sin embargo, su suerte acabó. Garrett acudió a la hacienda de un tal Pete Maxwell para comprobar unas informaciones según las cuales Billy estaba en la zona. Después de la medianoche, entró un desconocido en la estancia y preguntó a Maxwell quién era el recién llegado. Maxwell respondió mirando a Garrett: "es él". Entonces Garrett sacó su revólver y disparó. Billy el Niño había muerto a los 21 años.

Supuesta tumba de Billy el Niño

Cabe destacar que lo que nos llega sobre Billy the Kid a través de las películas es bastante inexacto ya que siempre se intenta exagerar la historia para presentarlo como un pistolero legendario. En realidad Billy no mató a más de 5 ó 6 personas en su vida, en algunos casos en defensa propia.


20 de mayo de 2010

Nefertari, la esposa amada

Nefertari -Nefertari Merytmut o Mut Nefertari- (1300-1250 a.C.) fue la Gran Esposa Real de Ramsés el Grande. Es una de las reinas egipcias más conocidas junto a Cleopatra, Nefertiti y Hatshepsut. Su tumba, lujosamente decorada, es la mayor y más espectacular del Valle de las Reinas. Los orígenes de Nefertari son desconocidos, pero se cree que pertenecía a la nobleza. Mientras ella fue reina su hermano Amenmose ocupó el cargo de alcalde de Tebas. Nefertari se casó a los trece años con Ramsés, quince años antes de que éste ascendiera al trono, y fue la más importante de sus ocho esposas durante veinte años. Hacia el año 1240 a.C. su importancia parece menguar y sus imágenes al lado del faraón empiezan a escasear. Nefertari tuvo al menos cuatro hijos y dos hijas, pero ninguno de ellos ocupó el trono. El heredero de Ramsés fue el príncipe Merneptah, su hijo número 13 engendrado con otra esposa, Isetnofret. Ramsés engendró por lo menos 48 hijos durante su largo reinado. Nefertari murió en algún momento del año 25 del reinado de Ramsés, pasando Isetnofret a ocupar el puesto de esposa principal.

Ramsés y Nefertari

Nefertari fue probablemente la única reina egipcia que fue deificada en vida. Cerca del templo de Ramsés en Abu Simbel se encuentra uno más pequeño dedicado a Nefertari y a la diosa Hathor, algo inusual ya que los templos solían estar dedicados a las deidades, nunca a los mortales. Su estatus lo confirma el hecho de que era representada como parte de la comitiva de su marido incluso en los viajes importantes. También se la representaba con un tamaño igual al de Ramsés, lo que indica lo importante que era para el faraón. Su importancia se ve reforzada por los escritos que aparecen en unas tablillas pertenecientes a la ciudad hitita de Hattusas, que contienen la correspondencia mantenida por Nefertari con el rey Hattusilis y su esposa Pudukhepa. Ella parece haber sido fundamental en el mantenimiento de la paz entre egipcios e hititas. El inusual afecto de Ramsés por su esposa, descrito en las paredes de su tumba, demuestra que algunos matrimonios egipcios no eran meras cuestiones de conveniencia o medios para acumular más poder, sino que se basaban en el apego emocional. En algunas paredes de la cámara funeraria de Nefertari aparece el poema escrito por Ramsés a su esposa muerta: "mi amor es único, nadie puede rivalizar con ella, porque ella es la mujer más hermosa..." Ramsés se refería a su amada esposa como "la única para la que brilla el sol".

Tumba de Nefertari en el Valle de las Reinas

7 de mayo de 2010

La monja alférez

Curioso personaje de los primeros años del siglo XVII de la América española, vinculado no sólo a Perú, sino a toda esa América e incluso al Vaticano. Catalina de Erauso nació en San Sebastián en 1592, hija de una familia distinguida que la ingresó a los cuatro años de edad en un convento de monjas de clausura, donde su tía era priora. No llegó a profesar de religiosa por la misma razón que rigió toda su vida: una pelea. “Ella era robusta y yo muchacha, me maltrató de mano y yo lo sentí”, escribe en sus memorias para justificarse, pero la verdad es que Catalina o Pedro de Orive o Francisco de Loyola o Alonso Díaz Ramírez de Guzmán o Antonio de Erauso, que todas estas fueron sus identidades, no hizo otra cosa que reñir. La mayoría de lo que nos cuenta en sus memorias parece ser real. Las escribió en 1625, antes de embarcarse por segunda vez hacia América, donde murió. Con un amor casi salvaje a la libertad, que nunca perdería a lo largo de toda su vida, el 18 de mayo de 1607, con quince años, escala la tapia del convento y se escapa al bosque. Según su propio relato, vaga por él durante tres días, mientras sobrevive a base de frutas y raíces, hasta que logra robar ropas de hombre y, disfrazada como tal, refugiarse en Vitoria. Durante varios años, siempre como hombre, recorre buena parte de España y realiza diferentes oficios para sobrevivir, hasta que finalmente se embarca como grumete en un barco rumbo a las Américas. Al llegar a tierra deserta, y tras desempeñar varios oficios serviles (dependiente en una tienda y administrador de un rico comerciante, entre otros), entra a servir al rey como soldado, ocupación en la que llega a distinguirse en las guerras contra los araucanos y obtiene, finalmente, el grado de alférez. De carácter altivo y poco sociable, sostiene numerosos duelos y pendencias, y por culpa de uno de ellos es condenada a muerte en La Paz, aunque huye del presidio al robar la sagrada forma con que le iban a dar la última comunión. Sabemos, porque ella lo dice, que le gustaban las mujeres. Alta, andrógina, con mínimos pechos y voz grave, no le resultaba difícil disimular su sexo. Otra cosa era la intimidad; Catalina siempre evitó casarse. En la ciudad de Concepción (Chile), Catalina encontró a su hermano Miguel de Erauso. Casi tres años estuvo con él de soldado sin que conociera su identidad, hasta se disputaban las mujeres. En Chile, Catalina participó en algunas de las más terribles y crueles batallas contra los indios. Después se produjo uno de los episodios más tristes de la novicia soldado. En una pelea, tuvo la mala fortuna de matar a su hermano. “¡Sabe Dios con qué dolor!” le enterró y escapó caminando por la costa hacia Tucumán. Sin agua, sin comida, Catalina describe cómo sacrificó a su caballo buscando algo que llevarse a la boca. Matanzas, batallas contra los indios, riñas, peleas de juego, escapatorias, heridas y muchos viajes fueron la vida de Catalina en estos agitados años. Acabó en Guamanga y viéndose en un verdadero atolladero, confesó al obispo del lugar su verdadera identidad y su delirante trayectoria. Unas matronas testificaron no sólo que era mujer, sino además virgen. El obispo le perdonó sus excesos, y el 1 de noviembre de 1624 vuelve a España. Como mujer (y monja) que ha vestido de hombre muchos creen que el Santo Oficio hará con ella una bonita hoguera. Sin embargo, el rey Felipe IV tiene sus hazañas como cosas de gran prodigio y le concede una pensión de 800 ducados en agosto de 1625. Luego es recibida en audiencia por el papa Urbano VIII, que le concede la dispensa de vestir de hombre. Reside algún tiempo en Nápoles y Madrid, para finalmente embarcar nuevamente hacia América. Su pista se pierde en 1635, cuando desembarca en el puerto de Veracruz. Poco más se sabe de ella, aunque se cree que murió en 1656. Fuentes:

3 de mayo de 2010

Los hermanos Pinzón

Entre las más destacadas familias que habitaban en Palos cuando se descubrió América encontramos a los Pinzón. De origen aragonés, el nombre llegó a Andalucía procedente de Asturias, siendo, según algunos árboles genealógicos, deformación del término "espinzas" o "pinzas". Para muchos historiadores el verdadero apellido de la familia sería Martín, nombre del abuelo de los famosos hermanos. Indisociables de la figura de Cristóbal Colón, los hermanos Pinzón, quizás a causa de su nombre sonoro que se adaptó fácilmente al plural de "Pinzones", o más bien porque fueron una parte clave de la flota del Almirante, llegan a nosotros cubiertos de gloria pero también de zonas de oscuridad y no pocos mitos. Los Pinzón fueron tres navegantes españoles del siglo XV: Martín Alonso, Vicente Yáñez y Francisco Martín, siendo éste último el menos conocido y recordado. Naturales los tres de Palos de la Frontera, en el momento de embarcarse en la aventura del descubrimiento de América ya tenían gran experiencia, fama e incluso modesta fortuna. Aunque algunos historiadores moralistas todavía lo niegan, hoy es bien sabido que los "Pinzones" se dedicaron desde jóvenes al tráfico marítimo, tanto lícito como ilícito. Martín Alonso Pinzón. Martín Alonso nació hacia 1440. Era el mayor de los hermanos y propietario de un barco con el que hacía frecuentes viajes comerciales por el Mediterráneo y el Atlántico. Ejerció alguna vez de corsario, cosa nada extraña en la época. Estaba casado con María Álvarez, de condición hidalga, con la que tuvo cinco hijos. Los dos varones, Arias Pérez y Juan Martín participarían en varias expediciones por tierras americanas. De las tres niñas, Mayor, Catalina y Leonor, la más pequeña sufría frecuentes ataques de lo que ellos llamaban "gota coral" y que hoy se asocia a algún tipo de epilepsia. En los años que antecedieron al descubrimiento de América, no había en toda la comarca un armador y navegante más famoso que él. Se dice que conseguir su apoyo y participación era imprescindible para el éxito de la empresa de Colón. Asumió el mando de la Pinta y llevó a su hermano Francisco como maestre. Durante la travesía demostró sus habilidades de marinero en numerosas ocasiones, como por ejemplo cuando resolvió el grave problema de la rotura del timón y pudo seguir navegando. El 21 de noviembre de 1492 abandonó al Almirante y siguió navegando por su cuenta. Se dice que Colón nunca perdonó esta iniciativa. En enero de 1493 volvieron a encontrarse en la costa norte de La Española y, de nuevo juntos, emprendieron viaje de regreso a España, pero una tormenta los interceptó cerca de las islas Azores y volvió a separar las naves. Llegó a Palos el 15 de marzo de 1493, y la historia quiso que lo hiciera apenas pocas horas después de que lo hubiera hecho Colón. Falleció alrededor del 31 del mismo mes en el monasterio de la Rábida.
Martín Alonso Pinzón

Vicente Yáñez Pinzón. Vicente Yáñez nació hacia 1461. Su gran experiencia en las artes de navegación las adquirió desde su juventud acompañando a su hermano en viajes comerciales. Entre 1477 y 1479, se le conocen acciones de piratería por las costas catalanas y de Ibiza. Sirvió como capitán de la Niña y, a diferencia de su hermano, actuó siempre con lealtad a Colón. Se dice que oportunamente salvó la misión de descubrimiento tras el naufragio de la Santa María, y que luego del primer viaje abandonó con prudencia y discreción las relaciones con el entonces triunfador y soberbio Almirante. Como segundón, siempre se sintió atraído por las espectativas de riqueza que abría el descubrimiento de las nuevas tierras americanas. Sin embargo, 1495 lo encuentra preparando dos carabelas, la Vicente Yáñez y la Fraila, para participar en la Armada que Alonso de Aguilar, hermano del Gran Capitán, iba a dirigir contra el norte de África. Entonces estallan las guerras de Nápoles y el marino se dirige a Italia, lugar del cual no retorna hasta 1498. El 19 de noviembre de 1499 zarparon del puerto de Palos cuatro carabelas al mando de Vicente Yáñez. Pasadas las Canarias, las naves tomaron rumbo sudoeste hasta perder de vista la estrella polar. Por primera vez en la historia, los marinos españoles cruzaban el Ecuador y se adentraban en el hemisferio sur. Pese a que las estrellas australes los desconcertaron, después de sufrir un fuerte temporal tocaron tierra en la costa brasileña, en la zona de la actual Recife. La hostilidad de los indígenas los decidió a reemprender el viaje y tomaron rumbo noreste bordeando la costa. Un día, no sin asombro los marineros comprobaron que el agua del mar se había vuelto dulce. Vicente Yáñez descubrió así el Amazonas.

Vicente Yáñez Pinzón

Francisco Martín Pinzón. Francisco Martín nació hacia 1445. Es sin duda el menos recordado de los tres hermanos. Un olvido injusto porque fue siempre un ejemplar colaborador de sus hermanos, y en algunos casos su participación fue decisiva en varios viajes. Fue maestre de la Pinta cuando se descubrió América. Era un marino experto y leal, y contribuyó con su esfuerzo y conocimiento al éxito final de la empresa. En noviembre de 1492, se apartó con la Pinta junto a su hermano y capitán Martín Alonso de las otras dos naves, lo que hizo que a su regreso a España el Almirante lo incluyese entre las personas no gratas. Cuando muere Martín Alonso, Francisco pasa a ser el segundón de su otro hermano Vicente Yáñez. Con Vicente hizo varios viajes a Italia y África al servicio de la Corona. Sin embargo, en 1498 participó en el tercer viaje de Colón. ¿Qué había cambiado para que un Pinzón se enrolara en tal viaje? Probablemente fue la decisión de la Corona de acabar con el monopolio descubridor de Colón y permitir que otros marinos fueran a descubrir. Seguramente su hermano Vicente pensó en ir a descubrir por cuenta propia y envió a Francisco con Colón para recabar valiosa información sobre los conocimientos del Almirante. En el cuarto viaje de Colón, Francisco Pinzón murió ahogado. Fuentes:

  • La Trama Colón/The Columbus Intrigue - Antonio Las Heras

      23 de abril de 2010

      Miguel de Cervantes, el Príncipe de las Letras Españolas

      El insigne escritor, gloria de las letras españolas, nació el 29 de septiembre de 1547 en Alcalá de Henares (Madrid). Cuarto hijo del cirujano Rodrigo de Cervantes y de Leonor de Cortinas. Cuando contaba 4 años de edad se trasladó con su familia a Valladolid, ciudad donde estaba afincada la corte del rey de España, Felipe II. En el año 1561 la corte fue trasladada a Madrid, en donde la familia Cervantes se traslada también. Poco se sabe de los estudios que cursara Miguel en su infancia y adolescencia, pero no parece que fueran los que hoy llamamos universitarios. Se sabe que asistió a un colegio de jesuitas pero se ignora la ciudad, aunque se sospecha que fue durante su estancia en Valladolid. Ya en Madrid, parece ser que fue maestro suyo Juan López de Hoyos, destacado literato de la época. Con poco más de veinte años se fue a Roma al servicio del cardenal Acquaviva. Recorrió Italia, se enroló en la Armada Española y en 1571 participó con heroísmo en la batalla de Lepanto. En esta batalla, que es donde comienza el declive del poderío turco en el Mediterráneo, formaban el frente cristiano la marina española, el estado del Vaticano y el estado de Venecia. Allí fue donde Cervantes, a consecuencia de un disparo de arcabuz recibido en el pecho y en el brazo izquierdo, perdió gran parte de la movilidad de éste, por lo que fue llamado el Manco de Lepanto. El 26 de septiembre de 1575, cuando regresaba a España, los corsarios asaltaron su barco en la desembocadura del río Ródano, le apresaron y llevaron a Argel, donde sufrió cinco años de cautiverio. Cervantes quedó libre después de que unos frailes trinitarios pagaran por él un rescate, el 19 de septiembre de 1580. A su regreso a Madrid encontró a su familia en la ruina. Cuando contaba 37 años de edad se casa en Esquivias (Toledo) con Catalina de Salazar y Palacios, de 19 años. Arruinada también su carrera militar, intenta sobresalir en las letras. Y publica la novela "La Galatea" (1585) y lucha, sin éxito, por destacar en el teatro. Sin medios para vivir, es destinado a Andalucía como comisario de abastos y recaudador de impuestos para la Armada Invencible. Allí acaba en la cárcel, acusado de irregularidades en sus cuentas. También fue excomulgado por tres veces ante el intento de cobrar a la iglesia los impuestos que ésta estaba obligada a satisfacer. En 1605 publica la primera parte del Quijote; el éxito dura poco. En 1606 regresa a Madrid, donde vive con apuros económicos y se entrega a la creación literaria. En sus últimos años publica las "Novelas ejemplares" (1613), el "Viaje del Parnaso" (1614), "Ocho comedias y ocho entremeses" (1615) y la segunda parte del Quijote (1615). El triunfo literario no lo libró de sus penurias económicas. Dedicó sus últimos meses de vida a "Los trabajos de Persiles y Segismunda" (de publicación póstuma, en 1617). Murió en Madrid el 23 de abril de 1616 y fue enterrado de caridad.

      Fuente consultada:

      13 de abril de 2010

      Sócrates, el padre de la Filosofía.

      Atenas, 470-399 a.C. Sócrates es quizás el personaje más enigmático de toda la historia de la filosofía, ya que no escribió nada en absoluto. Fue un filósofo griego fundador de la filosofía moral que ha tenido gran peso en la filosofía occidental por su influencia sobre Platón. Nacido en Atenas, hijo de Sofronisco, un escultor, y de Fenareta, una comadrona, recibió una educación tradicional en literatura, música y gimnasia. La mayor parte de cuanto se sabe sobre él procede de tres contemporáneos suyos: el historiador Jenofonte, el comediógrafo Aristófanes y el filósofo Platón. El primero retrató a Sócrates como un sabio absorbido por la idea de identificar el conocimiento y la virtud, pero con una personalidad un tanto vulgar. Aristófanes lo hizo objeto de sus sátiras en una comedia, “Las nubes”, donde se le identifica con los demás sofistas y es caricaturizado como engañoso artista del discurso. Estos dos testimonios matizan la imagen de Sócrates ofrecida por Platón en sus “Diálogos”, en los que aparece como figura principal, una imagen que no deja de ser en ocasiones excesivamente idealizada, aun cuando se considera que posiblemente sea la más justa. En cuanto a su apariencia, siempre se describe a Sócrates como un hombre feo, rechoncho, con un vientre prominente, ojos saltones y labios gruesos, del mismo modo que se le atribuye también un aspecto desaliñado. Sócrates pasó la mayor parte de su vida en los mercados y plazas públicas de Atenas conversando con la gente con la que se topaba y a quienes solía responder mediante preguntas. Un método denominado mayeútica, o arte de alumbrar los espíritus, es decir, lograr que el interlocutor descubra sus propias verdades. Su objetivo no era enseñar, él conversaba. “Sólo el conocimiento que llega desde dentro es el verdadero conocimiento.” Sócrates. El primer paso para alcanzar el conocimiento, y por ende la virtud (pues conocer el bien y practicarlo era, para Sócrates, una misma cosa), consistía en la aceptación de la propia ignorancia. Al principio, solía simplemente hacer preguntas, dando a entender que no sabía nada. En el transcurso de la conversación, conseguía que el otro se diese cuenta de los fallos de su propio razonamiento. Se comparaba con su madre, que era comadrona: no es la comadrona la que pare al niño, simplemente está presente para ayudar. Sócrates se hacia el ignorante, lo que llamamos “ironía socrática”, y un encuentro con él podía dejarte en el peor de los ridículos ante un gran público. No es de extrañar que, a la larga, fuese molesto para muchas personas. “La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia.” Sócrates. Sin embargo, en los "Diálogos" de Platón resulta difícil distinguir cuál es la parte que corresponde al Sócrates histórico y cuál pertenece ya a la filosofía de su discípulo. Es, ante todo, la imagen que nos proporciona Platón de Sócrates la que ha inspirado a los pensadores de Occidente durante casi 2.500 años. Con su conducta, Sócrates se granjeó enemigos que, en el contexto de inestabilidad en que se hallaba Atenas tras las guerras del Peloponeso, acabaron por considerar que su amistad era peligrosa para aristócratas. Acusado de corromper a la juventud, fue condenado a beber cicuta después de que, en su defensa, hubiera demostrado la inconsistencia de los cargos que se le imputaban. Según relata Platón en la apología que dejó de su maestro, éste pudo haber eludido la condena, pero prefirió acatarla y morir, pues como ciudadano se sentía obligado a cumplir la ley de la ciudad, aunque fuera injusta. Peor habría sido la ausencia de ley. Si lo hubiera hecho, no habría sido Sócrates. Pintura de la escena donde Sócrates bebe el veneno: “Es peor cometer una injusticia que padecerla porque quien la comete se convierte en injusto y quien la padece no.” Sócrates. Sócrates no se consideraba sofista (persona sabia), al contrario, se llamaba filósofo, es decir, “el que busca conseguir sabiduría”. Un filósofo sabe que sabe muy poco, por eso intenta una y otra vez conseguir verdaderos conocimientos. “Yo sólo sé que no sé nada.” “La única cosa que sé es saber que nada sé; y esto cabalmente me distingue de los demás filósofos, que creen saberlo todo.” Sócrates. Fuentes consultadas: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/socrates.htm Libro “El Mundo de Sofía”, de Jostein Gaarder.

      7 de abril de 2010

      Nostradamus

      Profesor francés, médico, astrólogo, matemático y estudiante brillante, Nostradamus era un hombre renacentista. Pero sus profecías escritas para beneficio de toda la humanidad siguen estimulando nuestra mente y nuestra imaginación, más de 400 años después de su muerte. Predijo la creciente explosión de terrorismo y caos; ¿habrá una tercera guerra mundial y ha empezado ya? ¿quién es el tercer anticristo y qué tipo de daño causará? ¿destruirá la humanidad la Tierra? Nostradamus creía que sólo si no hacíamos nada sus predicciones se harían realidad. Nació como Michel de Nôtre-Dame, hijo de padres judíos que se convirtieron al cristianismo en los primeros años de la Inquisición para no ser perseguidos. El joven Michel era un niño inteligente que pronto se interesó por la medicina y la astrología. Al mudarse a Montpellier estudió medicina en la Academia. Tras completar su educación médica, Nôtre-Dame se vio involucrado en la batalla contra una de las enfermedades más mortales que ha azotado nuestro planeta, la peste bubónica. La peste fue tan devastadora que hizo desaparecer a la mitad de la población de Europa. Pero el éxito de Nôtre-Dame se vería destruído por una gran tragedia personal. No pudo preveer ni controlar el devastador efecto de la peste en su propia familia. Su mujer y sus hijos sucumbieron a la enfermedad. Su incapacidad para salvar a su propia familia hizo surgir críticos que lo acusaban de hurgar en lo oculto, y proclamando su furia lo acusaron se ser un hereje. Destrozado por el dolor, Nôtre-Dame abandonó su hogar y pasó varios años viajando sin rumbo fijo por la zona del Mediterráneo. En algún momento durante esta época desarrolló una conciencia más profunda sobre sí mismo. Michel de Nôtre-Dame descubrió la manera de escribir su nombre en su forma latina y se convirtió en Nostradamus. Al mismo tiempo puso más fe en las imágenes que veía mientras meditaba. Finalmente se instaló en el sur de Francia, donde volvió a casarse y creó una nueva familia. Tras el nacimiento de su hijo empezó a escribir sus profecías. El siglo XVI era una época de superstición y persecución. La Iglesia con su poderosa influencia sobre el Estado atacaba a los individuos considerados extraños, raros o excéntricos. Mucha gente fue juzgada y condenada a horribles torturas por cosas que no encajaban en la visión de la Iglesia de lo que era aceptable. Era una época peligrosa para las mentes extraordinarias, y Nostradamus estaba decidido a proteger a su familia de la persecución que había sufrido años atrás. Aunque escribió sus visiones, lo hizo de una manera que no pusiera en peligro ni a su nueva familia ni a él. Con la insaciable curiosidad de un estudiante, Nostradamus profundizó en su búsqueda de la visión con la ayuda de profetas y místicos anteriores a él. Se cree que Nostradamus memorizó manuscritos antiguos y la sabiduría que contenían, y luego los quemó para hacer desaparecer cualquier influencia en su manera de pensar. Nostradamus escribió un total de 942 profecías divididas en secciones llamadas centurias. Usó una estructura conocida como "cuarteta", que es simplemente una estrofa con cuatro versos. Un ejemplo fue su conocidísima profecía sobre el rey Enrique II. La reina de Francia descubrió una anotación de Nostradamus que decía que el rey moriría en una justa. Pero las palabras de Nostradamus cayeron en saco roto y dos años más tarde, el escéptico rey falleció en una justa. La exactitud de esta predicción le valió la reputación de profeta serio. Una de las primeras predicciones de Nostradamus que se hicieron realidad tras su muerte fue el gran incendio de Londres:
      "La sangre de los justos será reclamada en Londres, quemada con veinte rayos cuando el seis aparezca tres veces. La anciana dama caerá de sus alturas y muchos de la misma secta morirán"
      En el segundo verso, Nostradamus incluso vaticina el año exacto: "cuando el seis aparezca tres veces". El incendio tuvo lugar el 2 de septiembre de 1666, y destruyó el 80% de la ciudad. Nostradamus vaticina tres anticristos. El primero sería Napoleón, el segundo Hitler y el tercero, Mabus, aún está por llegar, o quizá esté ya entre nosotros. Nostradamus no limitaba sus profecías a calamidades del hombre contra el hombre. También avisó de desastres naturales inducidos por el hombre que podían causar tanta ruina como cualquier guerra. ¿Vividor cuentista como afirman algunos o verdadero vidente como sostienen otros? Creer o no en sus profecías ya es cosa de cada uno.

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