Mostrando entradas con la etiqueta América. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta América. Mostrar todas las entradas

24 de mayo de 2011

"El Pípila", ejemplo de heroísmo

Estatua de "El Pípila"
En un acto de sobrado heroísmo en la historia de la independencia mexicana, el 28 de Septiembre de 1820 surge un ejemplo de creatividad y valor en batalla: "El Pípila". Durante la independencia de México, el cura Don Miguel Hidalgo e Ignacio Allende se toparon con una feroz resistencia que defendía la Alhóndiga de Granaditas, una fortaleza -almacén de grano-, donde se encontraban las autoridades de Guanajuato atrincheradas con las fuerzas realistas que tenía pequeñas rendijas desde donde era posible disparar desde dentro hacia afuera pero muy improbable acertar un tiro desde fuera hacia adentro, facilitando enormemente la labor de los defensores.

En semejantes circunstancias, el asedio de esa fortaleza era muy difícil para los Insurgentes y fue entonces cuando Juan José de los Reyes Martínez, alias "El Pípila", minero famoso por su fuerza, se ofreció a cargar en su espalda una gran placa de piedra que lo cubriera de los disparos de las fuerzas realistas y, arrastrándose, llegar a la entrada de la Alhóndiga de Granaditas para incendiarla y permitir el ingreso de las fuerzas insurgentes y tomar finalmente la casi inexpugnable fortaleza. Dicha acción le costó la vida al Pípila, pero es por eso que se le considera un héroe nacional y hay diversos monumentos erigidos en su nombre en el estado de Guanajuato, México.


Fuente:
Vidas de fuego


22 de febrero de 2011

El tesoro de los incas

En algún lugar de su territorio, quizá en varios lugares, los incas lograron amasar un fabuloso tesoro que fue la causa de su perdición. Al igual que los aztecas en México, los incas esperaban la venida de un dios blanco, Viracocha, y con él llegaría el fin de los tiempos. En 1531, supieron aterrorizados que un blanco barbudo había llegado por mar. Aquel hombre se llamaba Francisco Pizarro.

Eran momentos delicados para los incas, cuyo imperio se había debilitado por la guerra civil y sacudido por la predicción del regreso del dios Viracocha. Añádase a todo esto el terror que les provocaban las armas de fuego. La batalla duró sólo una hora, pero aquella hora supuso el derrumbe inexorable del imperio inca.

Acto seguido y sin tener el más mínimo escrúpulo, los conquistadores españoles se embarcaron en la búsqueda del fabuloso tesoro de los incas, tesoro que nunca llegaron a descubrir. Como si pesara una maldición sobre este oro, Pizarro fue una de las primeras víctimas de esta codicia. Luego la maldición recayó sobre su hermano y sus lugartenientes, y muchos otros que les siguieron.

Sin embargo, esto no desalentó a los españoles. La explotación de este metal precioso y de las minas de plata garantizaría a España los recursos necesarios para las desmedidas ambiciones de Felipe II y de Carlos V, aun estando éste último gravemente endeudado con los banqueros alemanes.


Fuente:
Misterios por descubrir: El enigma de los tesoros malditos – Richard Bessiere

19 de enero de 2011

Gerónimo, el apache

Corría el año 1829 cuando en el seno de los apaches bedonkohe y en un territorio situado ahora en el estado de Arizona vino al mundo un niño que recibió el nombre de Gojlaye. En aquella época los apaches bedonkohe -al igual que sus parientes apaches chokonen, chihenne y nedni- eran ya una población prácticamente sedentaria que se dedicaba a cultivos como las judías, el maíz y las cucurbitáceas. Eventualmente, realizaban incursiones de robo -apachu significa enemigo en lengua zuñi y de ahí deriva el nombre que les pusieron los españoles- pero, en términos generales, sus relaciones con los mexicanos eran pacíficas.

A los diecisiete años, Gojlaye entró en el consejo de guerra de su tribu siendo jefe el famoso caudillo apache Mangas Colorado. Nada más convertirse en guerrero, Gojlaye podía aspirar a contraer matrimonio y, efectivamente, tras abonar al padre de una tal Alope un elevado precio en caballos, pudo tomarla por esposa. De este matrimonio nacerían en los años siguientes tres hijos. En 1858, Gojlaye, junto a otros apaches, viajó a Sonora para comerciar con los tenderos locales. Durante su ausencia, los soldados mexicanos atacaron la tribu a la que pertenecía y asesinaron a hombres, mujeres y niños sin exceptuar a Alope y a sus tres hijos. De toda la tribu, sólo sobrevivieron ochenta guerreros y con ellos y la ayuda de otros grupos apaches, Gojlaye se desplazó a México para vengarse.

En la batalla de Kaskiyeh, los apaches ocasionaron una terrible derrota a los mexicanos dándose por satisfechos. La única excepción al respecto fue la de Gojlaye al que sus enemigos ya habían bautizado con el nombre de Gerónimo por haber sido en la festividad de este santo cuando había tenido lugar el cruento choque. En el verano de 1860, Gerónimo con veinticinco seguidores comenzó una serie de incursiones letales en el territorio de México. En apariencia, su actitud constituía un disparate vengativo que amenazaba la paz y la existencia de los apaches.

Sin embargo, en 1861 el ejército de Estados Unidos comenzó una guerra no provocada contra la misma tribu con la intención de acabar con ella y la venganza personal de Gerónimo se vio sumergida en la corriente más amplia de la supervivencia de su pueblo. Durante diez años, las tropas norteamericanas perpetraron atrocidades sin cuento contra las poblaciones apaches, asesinaron a sus caudillos en encuentros en los que, supuestamente, se iban a tratar los términos de la paz futura e impusieron como condición para aquella la reclusión de los apaches en reservas.

En 1871, el jefe apache Cochise aceptó la rendición y los apaches fueron encerrados en cuatro reservas situadas en Nuevo México y Arizona. La paz, ciertamente inhumana para los indígenas, duró poco ya que en 1877 las autoridades americanas dieron la orden de llevar a los apaches a la reserva de San Carlos. Para completar el proceso, se envió además un mensaje a Gerónimo, que nunca se había rendido, para que acudiera a parlamentar. El piel roja lo hizo pero traicionando las garantías que le habían ofrecido, los soldados lo atraparon, lo cargaron de cadenas y lo encerraron en una prisión militar durante cuatro meses. De allí salió sólo para ser trasladado a San Carlos.

Pero sus tribulaciones a manos del gobierno de Estados Unidos apenas estaban comenzando. En 1881, ante los rumores insistentes de que iba a ser ahorcado, Gerónimo huyó de la reserva con unos setenta guerreros en dirección a México. Seis meses después regresó sólo para intentar convencer a los demás apaches de que lo siguieran. Lo consiguió pero en la huída, mientras hacía frente a las tropas norteamericanas para permitir que las mujeres y los niños se pusieran a salvo, fuerzas mexicanas atacaron su retaguardia y mataron prácticamente a todos los apaches que no eran guerreros.

Gerónimo, y otros tres jefes, logró escapar e inmediatamente intentó unirse a otros reductos de resistencia pero poco podía hacer aparte de sobrevivir a un acoso constante de dos ejércitos. En 1882, la reserva de San Carlos pasó a estar a las órdenes del general Crook que tenía una visión distinta del conflicto. Se entrevistó con Gerónimo y reconoció las injusticias de que habían sido objeto los apaches. Tras recibir nuevamente garantías de que serían tratados con humanidad al igual que el conjunto de los apaches, en febrero de 1884, Gerónimo y los suyos regresaron pacíficamente a la reserva.

Durante un año, la situación permaneció estable pero entonces la población blanca de Arizona inició una campaña de desprestigio dirigida contra Gerónimo y no fueron pocos los que exigieron su ejecución e incluso formaron partidas encaminadas a llevar a cabo ese fin. En mayo de 1885, Gerónimo decidió escapar hacia México una vez más. Lo consiguió pero el general Crook decidió que aquella acción no podía quedar impune y se adentró en su persecución por territorio mexicano. El apache, apenas seguido por una veintena de guerreros, combatió devolviendo golpe tras golpe durante años pero, como siempre, la suya era una lucha desesperada.

Finalmente, se vio cercado gracias a la utilización de guías apaches por parte del ejército de Estados Unidos ahora mandado por el general Miles. Tras su capitulación tanto los apaches que le habían seguido como los que le habían perseguido al servicio de la caballería fueron desarmados y trasladados en carros a Holbrook, Arizona, desde donde se les llevó en tren militar hasta Florida. A su paso por San Antonio, Texas, Gerónimo estuvo a punto de ser ahorcado por sus “crímenes” -de hecho, el mismo presidente de Estados Unidos, Grover Cleveland, era partidario de su ejecución- pero sólo pasó cuarenta días en la cárcel.

El clima de Florida resultó de efectos inmediatamente devastadores para los apaches. En mayo de 1887, tras más de dos años sin ver a sus familias, volvieron a ser deportados como trabajadores forzados esta vez a Mount Vernon, Alabama. En 1894, se les trasladó nuevamente, ahora a Fort Sill, Oklahoma. Gerónimo suplicó al general Miles que le permitiera regresar a su tierra pero sólo recibió como respuesta las carcajadas del veterano militar. Una vez más la palabra del gobierno de Estados Unidos había demostrado ser tan doble como la lengua bífida de algunos reptiles. Ni siquiera el hecho de que en 1903 Gerónimo se uniera a la iglesia reformada sirvió para mejorar su suerte.

Bien es cierto que en 1904 la Oficina de Asuntos indios lo llevó a la Feria mundial de San Luis donde el antiguo caudillo ganó algo de dinero vendiendo sus autógrafos. Sin embargo, jamás volvería a ver las tierras en las que había crecido y a las que las autoridades americanas habían prometido reintegrarle. El 17 de febrero de 1909, Gerónimo murió en Fort Sill en calidad todavía de prisionero de guerra. Había sido el último gran caudillo novocentista de la resistencia indígena contra Estados Unidos.


Fuente:
Artículo de César Vidal para el suplemento Ideas de Libertad Digital

28 de diciembre de 2010

La expansión de los aztecas

La creación del imperio azteca fue una tarea larga y erizada de dificultades. El islote del lago sobre el que se asentaron era propiedad de los tepanecas de Azcapotzalco, que les permitieron vivir en él a condición de que les sirvieran como soldados mercenarios. Gracias a sus buenos servicios se les autorizó a tener un rey propio o tlatoani y ellos eligieron al noble Culhuacán por su ascendencia tolteca. A la muerte del tercer tlaotani en 1426, los mexicas eligieron a Itzcóatl, gran caudillo y reformador que hizo posible la creación de la civilización azteca. Itzcóatl emprendió la construcción de templos y reglamentó el culto con la institución de una jerarquía religiosa. Instituyó diversos rangos en el gobierno civil, planificó el desarrollo de la ciudad y construyó terraplenes hasta tierra firme para asegurar su fácil acceso. Además, como caudillo militar, comenzó a extender sus dominios por todo el Valle de México. La expansión se hizo gracias al poder de las armas siguiendo la política imperialista inaugurada por Itzcóatl.

Los sucesores de Itzcóatl, muerto en 1440, fueron sometiendo uno tras otro a los pueblos de México central, los mixtecas y zapotecas, que estaban ya en plena decadencia. Luego se abrieron camino hacia el mar y vencieron a los huxtecas y totonacas del Golfo, al mismo tiempo que llegaban a la costa del Pacífico. A la llegada de Hernán Cortés, el imperio azteca tenía una extensión superior a la de España.

Moctezuma II
El sucesor de Itzcóatl fue Moctezuma I (1440-1469), conocido con el apodo de Ilhuicamina -el Iracundo-, que en su largo gobierno contribuyó mucho al progreso cultural de la capital. Sus sucesores fueron tres hermanos, Axayácatl, Tízoc y Ahuízotl, que gobernaron uno tras otro de 1469 a 1502. Durante el reinado del primero se esculpió el famoso monolito de la Piedra del Sol, más conocido con el nombre de Calendario Azteca.

En 1502 las riendas del gobierno pasaron a Moctezuma II, llamado El Joven, el infeliz emperador azteca que tuvo que enfrentarse con los conquistadores españoles mandados por Hernán Cortés. Muerto Moctezuma gobernaron, en medio del conflicto militar, los valerosos caudillos aztecas Cuitláhuac y Cuauhtémoc.


Fuente:
La cultura y el arte del México prehispánico – Fernando Arellano

2 de diciembre de 2010

Los tejidos en el mundo inca

Existe la imagen, muy citada, de la campesina inca siempre hacendosa, hilando incesantemente. Hilaba y tejía la tela de que se vestían ella y su familia, y se llevaba el huso a la tumba como símbolo de la laboriosidad femenina. Pero en la vida sociopolítica andina los textiles desempeñaban un papel especial, que iba mucho más allá de sus usos meramente utilitario y ornamentales.
Ofrenda común en los sacrificios, servía también en diferentes momentos y ocasiones como símbolo de elevada posición social o como señal de una ciudadanía forzosa; se lo empleaba además como equipo funerario, como ajuar de la novia o para sellar un armisticio. Ningún acontecimiento político, militar, social ni religioso estaba completo sin el ofrecimiento o la cesión de tejidos, quemados, sacrificados o intercambiados.

Llama
Las principales fibras que se hilaban en la región andina eran el algodón en las tierras bajas y la lana de los camélidos en la sierra. El algodón se encuentra en estratos arqueológicos muy tempranos, anteriores a la llegada del maíz.
La arqueología no nos dice mucho acerca del altiplano, dado que los textiles no se conservan en las condiciones serranas. No se sabe muy bien cuándo se comenzó a domesticar la llama, pero se han encontrado enterramientos de camélidos sacrificados que datan del primer milenio antes de nuestra era.

Cabuya
Los tejidos de lana se difundieron al compás de la expansión inca, pero aparentemente no penetraron en todas partes. Algunos habitantes de la sierra carecían de llamas y sus ropas estaban tejidas “como una red” con fibra de cabuya. Con la tela de cabuya se hacían también costales destinados al transporte de arena y piedras en las obras públicas.

La principal proveedora de lana era la alpaca, cuyo vellón es largo y rico. Ocasionalmente se esquilaba a los otros camélidos, pero su lana no tenía importancia en la producción total. La de las llamas era áspera y rala, y se empleaba sobre todo para hacer cuerdas. Su contraparte salvaje, el guanaco, tiene una lana ordinaria y, como todos los productos silvestres, se la consideraba propiedad del culto. La lana más fina provenía de la vicuña, pero esta especie ha sido siempre escasa, de manera que se supone que sólo se utilizaba su lana para las vestiduras de los reyes y de aquellos a quienes se les concedía como muestra de favor real.

Existían dos tipos de tejidos y dos clases de telares. El primer tipo de telar, presente en todos los hogares, se usaba para telas domésticas que se conocían como ahuasca. Eran telas bastante toscas, de cualquier color y gruesas.
La segunda variedad, el cumbi, era una tela más fina confeccionada por profesionales en un telar más grande.
Se confeccionaba una tela especial, posiblemente una variedad de cumbi, para los sacrificios en festividades, aunque todo tipo de tejido podía servir como ofrenda en diversos momentos.

Alpaca
Las fibras de algodón, además de servir para el vestido, se utilizaban para velas y colchones. La fibra de cabuya se tejía en sogas, que a veces se trenzaba con lana de llama.

El hilo se teñía antes de tejerlo. La mayoría de los tintes eran de origen vegetal; se los extraía de flores y hierbas recogidas por doncellas. El tinte negro para el algodón se sacaba de la savia de un árbol. Algunos de los rojos eran también de origen vegetal, mientras que otros eran subproductos del beneficio del azogue. Conocían y usaban la cochinilla, con ella teñían mantas. Gustaban de colores vivos, sobre todo en la costa, y son muchos los cronistas que mencionan el buen gusto para las combinaciones y los contrastes. Entre los artesanos se enumera a los maestros tintoreros.


Fuente:
La organización económica del estado inca – John V. Murra

29 de octubre de 2010

Las ofrendas incas

Los incas poseían una sólida economía agraria basada en pisos verticales, es decir, cultivaban en terrazas creadas sobre cerros. Esta forma de agricultura potenció el Tahuantinsuyo, estado compuesto por unos 20 millones de personas. Este estado era gobernado desde Cusco, capital del Imperio, por el Inca, cuyos parientes directos le ayudaban, repartidos por diferentes ciudades y gozando de grandes privilegios. En el otro extremo estaba el hombre común, llamado runa, que era considerado como una unidad de producción al servicio del Estado. Vivía en casas de adobe y paja junto a las tierras de cultivo en las que trabajaba y que no eran de su propiedad sino de la comunidad donde se hallaban.

Esta estructura social se reflejó en la religión a través de la veneración a los elementos naturales ligados a la agricultura. El estado potenciaba las creencias religiosas organizando numerosas ceremonias. En estas ceremonias el pueblo ofrecía voluntariamente regalos a sus dioses, pero además existían muchos otros tributos obligatorios.

Uno de estos tributos obligatorios recaía sobre los propios seres humanos, al considerarse el Estado dueño de las vidas de sus súbditos. Era el tributo concerniente a los niños y niñas de hasta 8 y 9 años, que requisaba anualmente. Parte de las niñas eran destinadas a los acllahuasis, especie de conventos donde servían, de por vida, al Sol y al Inca en calidad de doncellas vírgenes o concubinas. Otras, al igual que los niños, eran sacrificadas en los ritos religiosos.

El cronista español del siglo XVI Juan de Betanzos escribió que el Inca Pachacuti, al terminar la remodelación del templo del Sol, mandó enterrar vivos a gran cantidad de niños y niñas elegidos para tal fin. Cuando el Inca murió fueron enterrados con él 1.000 niños y 1.000 niñas de entre 4 y 5 años.

Se creía que la gente no moría, que los muertos se reunían con sus antepasados y cuidaban de aquellos que quedaban en la tierra. Consideraban a los niños seres purificadores de las tumbas, y daban gran valor a los “niños ofrenda”. Sin embargo, la mayoría de las familias no querían entregar sus hijos al Estado. De ahí que la sociedad andina no considerase mal la pérdida de la virginidad en niñas aún pequeñas, puesto que para ser sacrificadas el ser vírgenes era un requisito primordial.

Además de los pequeños sacrificados en estos rituales, existía la costumbre de enterrar a los señores importantes con sus concubinas y niños: éstos para purificar el tránsito a la nueva vida y aquéllas para servirles. Algunas mujeres aceptaban con agrado su destino, pero otras no deseaban morir y oponían resistencia. Según el cronista de la época Bartolomé Álvarez, a algunas se las drogaba o embriagaba para después ahogarlas.

Casos conocidos

La niña Tanta Carhua

Tanta Carhua era una niña de 10 años natural de Ocros. Según las crónicas, su padre la ofreció al Estado a cambio de su nombramiento como cacique. Después de ser llevada a Cusco, donde participó en las fiestas dedicadas al Sol y al Inca, la niña regresó a su tierra natal acompañada por los representantes más notables de su pueblo. Vestida como una reina, ascendió hasta la cumbre de la montaña y fue adormecida con una bebida especial. Después la metieron en un hoyo excavado a unos tres metros de profundidad, provista de un suntuoso ajuar, y sellaron la tumba. Entre todos los acompañantes destacaba el padre de la niña, convertido en cacique por la gracia del Inca reinante a cambio de haber entregado a su hija.

 La dama de Ampato

Dama de Ampato
Hacia 1540 el volcán Sabancaya erupcionó durante algunos meses y para aplacar su ira fueron ofrecidas tres niñas vivas. Debieron ser adoradas por las gentes del lugar, pero con el paso del tiempo cayeron en el olvido, seguramente por las dificultades que entraña subir a una montaña de más de 6.300 metros.
En 1990 el volcán entró de nuevo en erupción y quedaron al descubierto algunos restos incaicos. El arqueólogo Johan Reinhard organizó una expedición a la zona, y allí encontró, a 60 m. de profundidad, un fardo funerario. En su interior se hallaba una adolescente helada, tapada con una manta y en posición fetal, que parecía dormir un plácido sueño. A menor profundidad fueron encontradas dos niñas que quizás acompañaron en su morada mortuoria a la joven.

Las momias de Salta

Momia de Salta
En la cima del volcán Llullaillaco, en la provincia argentina de Salta, de nuevo el arqueólogo Johan Reinhard encontró en 1999 los cuerpos intactos de dos niñas y un niño. Sus órganos estaban ilesos, incluso tenían sangre en el corazón y en los pulmones, y restos de comida en sus aparatos digestivos. La expresión tranquila de sus rostros hace suponer que no sintieron dolor en el momento de su muerte. Posiblemente fueron drogados antes de ser enterrados.


Fuente:
Reportaje de María del Carmen Martín Rubio, publicado en el nº 512 de Historia y Vida

17 de octubre de 2010

1687: terremotos de Lima y Callao

D. Melchor de Navarra y Rocafull
Virrey del Perú
El año 1687 fue devastador para Perú. El Virreinato tembló desde el 30 de enero hasta el 2 de diciembre de ese fatídico año. Sin embargo, el sismo más trágico y de mayor intensidad tuvo lugar el 20 de octubre. En esta fecha la población limeña, aún sumida en sueños, fue sorprendida por un temblor de 8º y de larga duración alrededor de las 4 de la madrugada. El sismo, cuyo epicentro estaba en el mar, causó graves daños desde Lima hasta el Callao arrasando la costa peruana.

Gobernaba entonces en el Perú el Virrey Don Melchor de Navarra y Rocafull, Duque de la Palata. La crónica histórica afirma que algunos novicios jesuitas rezaron juntos a grito pausado, durante todo el tiempo que duró el sismo. El pánico se apoderó de todos. El terrible sacudón desarticuló los edificios y torres de la ciudad. Las campanas de las iglesias tocaban por si solas y el estruendo era muy grande. Se abrieron grietas en el suelo. La gente se volcó a calles, plazas y plazuelas. Se oían gemidos y oraciones en voz alta, pidiendo perdón a Dios e invocando su misericordia. Pasado el prolongadísimo sacudón, la población comenzó a reaccionar. Los más serenos se dedicaron a rescatar a los heridos de entre los escombros. Amigos y parientes se buscaban unos a otros. El enérgico Virrey Duque de la Palata impartió de inmediato las órdenes adecuadas y la gente ya se estaba tranquilizando, cuando poco después, a las 5 y 30 de la mañana, la tierra volvió a ser sacudida por otro fortísimo y largo sismo.
Esta vez el pánico fue incontrolable. Cayeron iglesias, edificios y mansiones, y las grietas se extendieron aterradoramente.

El puerto del Callao, aparte de los estragos del sismo, sufrió las gravísimas consecuencias de un tsunami con olas de entre 5 y 10 metros de altura. Los estragos del maremoto se extendieron a lo largo de la costa comprendida entre Chancay y Arequipa. Hay constancia que este tsunami tuvo también efecto en zonas tan alejadas como las costas del Japón.

Los temblores continuaron sintiéndose a lo largo de los días siguientes. Como si todo esto fuera poco, un nuevo sismo sumamente violento se registró el 10 de noviembre de ese mismo año, prolongándose las réplicas hasta el día 2 de diciembre, día en que se agravó la situación, por haberse difundido la noticia falsa de una salida del mar. El pánico fue tal que todos abandonaron las habitaciones improvisadas que en plazas, huertos y otros parajes se habían levantado o las maltrechas viviendas que aún podían servir de refugio, y se apresuraron a ganar las alturas, creyendo que el mar cubriría Lima. Si no fuera porque el Virrey conservó la serenidad, el desastre hubiera sido mayor, pues se hallaban al acecho muchos maleantes, quienes esperaban ver la ciudad abandonaba para entregarse al saqueo. Aquel mismo día (2 de diciembre) un copioso aguacero (fenómeno muy raro en Lima) acabó por tirar a tierra los restos de las construcciones que aún se mantenían en pie. Curiosamente, después del chaparrón, los temblores cesaron de producirse de manera continua.

En el verano siguiente el Virrey hubo de dictar severísimas medidas de sanidad para contrarrestar los efectos de una gran peste que asoló la capital y zonas aledañas, epidemia que triplicó la mortandad ocasionada por los sismos.


Fuentes:
- Timerime
- Wikipedia


15 de septiembre de 2010

La nación Sioux

Grupo Sioux, 1896
Generalmente se conoce como sioux a la tribu de los "Dakota", que significa "el amigo". Fueron una de las grandes tribus habitantes de las praderas, entre el río Mississippi y las Rocky Mountains.
La gran familia sioux comprende a los assiniboin, dakota, hidatsa, omaha, mandan, osage y winnebago. Estas siete tribus se dividen generalmente en los santees (sedentarios y agrícolas), los nakota y los teton (guerreros y cazadores de búfalos). También se clasifican por sus dialectos, en nakota, lakota y dakota.

Provienen de la zona de los bosques, y los constantes conflictos con sus enemigos ojibwa les forzó a llevar una vida nómada en las praderas. Llegaron a ser expertos cazadores y las tribus crecieron y prosperaron. Se calcula que sobre el 1750 comprendían alrededor de 30.000 habitantes.

Los sioux lucharon del lado británico durante la Revolución Estadounidense y la Guerra del 1812. En 1815, sin embargo, los grupos orientales hicieron tratados con los E.E.U.U., y en 1825 otro tratado confirmó la posesión sioux de un territorio inmenso, que comprendía parte del actual estado de Minnesota, Dakota, Wisconsin, Iowa, Missouri y Wyoming. En 1837 los sioux vendieron la zona este de su territorio, y el resto en 1851.

Los colonizadores empujaron a los sioux de las tierras. El primer choque tuvo lugar en 1854 cerca de Fort Laramie, cuando causaron la muerte de 19 soldados. En la represalia (1855), las tropas norteamericanas mataron a 100 sioux en su campamento de Nebraska y encarcelaron a su jefe. La guerra de Nube Roja,(1866-7) terminó en un tratado que otorgaba a perpetuidad las Colinas Negras a los sioux. El tratado no fue cumplido. En la década de los setenta, los mineros y buscadores de oro inundaron la región. El 25 de junio de 1876, el general Custer y sus 300 hombres fueron asesinados en la batalla de Little Big Horn por Toro Sentado y sus guerreros. El fin de la resistencia sioux se materializó en diciembre de 1890 cuando las tropas de E.E.U.U. mataron a 200 hombres, mujeres y niños (los lakota del jefe Pie Grande) en Wounded Knee.


Mujer Sioux, 1909
La unidad básica social del sioux era la familia, que no era sólo la unidad social, sino también la unidad de gobierno. El clan no era más que una familia más extensa con su jefe patriarcal. Dentro de éste se prohibía el matrimonio. La familia propiamente dicha consistía en un hombre con una o más esposas y sus hijos, que vivían juntos, aunque algunos hombres de posición disponían de una tienda para cada esposa.

El matrimonio podía disolverse por una causa válida. La esposa no tomaba el nombre de su marido ni entraba en su clan, y los hijos pertenecían al clan de la madre. Ella era la dueña de todas las propiedades de la familia. La modestia era su adorno principal y las mujeres más jóvenes eran especialmente reservadas y silenciosas; pero una mujer que había alcanzado la madurez en años y sabiduría, o había demostrado un notable valor en una emergencia, era invitada a veces a sentarse en el consejo.

La naturaleza de estos indios se inclinaba hacia los extremos. Por ejemplo, la infidelidad en el matrimonio era castigada con la deformidad o amputación de algún miembro, la infracción en las normas de caza conllevaba la destrucción del tipi y propiedades, los plañideros se autolesionaban a sí mismos durante los entierros... Los sioux creían en un "todo penetrante" y omnipotente Dios, Wakan Tanka o el Gran Misterio. Las visiones religiosas eran muy cultivadas, como en la ceremonia furiosa del baile del fantasma.

El culto al Gran Misterio era solitario, silencioso, libre de todo egoísmo. El primer "hambeday" o retiro religioso, marcaba una época en la vida del joven. En la hora solemne de la salida o puesta del sol, ocupaba su puesto, y allí permanecía, desnudo, de pie, silencioso e inmóvil, expuesto a los elementos y fuerzas de su interior durante una noche y un día, o dos noches y dos días. Cuando regresaba al campamento tenía que permanecer a cierta distancia hasta que había tomado el baño de vapor y se había preparado para la relación con sus semejantes; de la visión o signo que el Gran Misterio le había concedido no hablaba.

En el relato sioux de la creación, el Gran Misterio permanece en segundo término. El sol y la tierra, que son los principios masculino y femenino, son los elementos principales. El sol penetró en el seno de la Tierra y esta concibió y produjo la vida vegetal y animal. Misteriosamente apareció Ish-ná-cha-ge, el "primogénito", que creó un compañero, ("el hombre muchachito") inocente, confiado e indefenso. Su hermano mayor fue su maestro, y las reglas que estableció y los consejos que le dio son el origen de muchas de las creencias más arraigadas y costumbres más sagradas de los sioux.


Enterramiento Sioux
La que tal vez fue la organización más notable fue la de la "Gran Cabaña de la Medicina". En esta sociedad, los ancianos, sobre todo, enseñaban exhaustivamente los usos de todas las raíces y hierbas curativas. Un banquete de misterio, o de medicina, no era una cosa pública, ya que los miembros lo eran por elección. Nadie podía ser miembro si su reputación moral no era excelente, y todos (tanto mujeres como hombres) estaban a prueba uno o dos años.

La Gran Danza de la Medicina se celebraba para iniciar a los candidatos que habían terminado su período de prueba, de los que se seleccionaban un número suficiente para cubrir a los que habían muerto desde la última reunión. El hombre medicina poseía un gran magnetismo y una gran autoridad personal. En todas las ceremonias guerreras y en medicina se utilizaba una pipa especial. El celebrante la enciende gravemente y fuma una o dos veces, luego en pie, la sostiene en silencio hacia el Sol, el padre, y hacia la Tierra, la madre.




Fuente: El Rincón Amigo



5 de agosto de 2010

Aridoamérica




El territorio conocido como Aridoamérica, se localizaba al norte de Mesoamérica, en lo que hoy es el norte de México y parte de los Estados Unidos.

Aridoamérica contaba con tierras secas y un clima extremo, lo cual no propiciaba la agricultura. Por eso sus habitantes eran grupos nómadas dedicados a la cacería y a la recolección de plantas silvestres. Los habitantes de esta región eran los chichimecas.


Los chichimecas eran guerreros; invadían a otros pueblos para robar alimentos.
Los mesoamericanos luchaban contra los chichimecas, para evitar que se establecieran en sus tierras; sin embargo, cuando algunas culturas decayeron, los chichimecas no encontraron resistencia y entraron a Mesoamérica.

Fue así como se crearon nuevas culturas, producto de la mezcla entre algunos pueblos mesoamericanos y chichimecas.


Fuente:
Historia. Volume 39, part 1


26 de mayo de 2010

Espiritualidad de los indios norteamericanos

Pese a haber sido cristianizados a partir del siglo XVII, han subsistido muchos elementos de las creencias originales indias, que eran muy ricas y variadas.

Los indios sentían un gran respeto por la naturaleza. Eran animistas y hacían ofrendas a la madre tierra. Los ritos y las ceremonias tenían que conciliarse con las fuerzas de la naturaleza, como la lluvia o el sol. En materia divina, aunque compartían una vaga idea genérica de un Dios Creador o "Gran Espíritu", al que cada tribu daba su propio nombre, cada pueblo tenía su propio punto de vista de la vida espiritual, que solía estar estrechamente ligado a su entorno.

Casi todos los pueblos compartían la creencia de que todas las cosas, incluso la tierra, tienen alma. En consecuencia, todo está unido y emparentado con lo sagrado. Para los indios norteamericanos, las fronteras entre el mundo real y el de los espíritus no estaban claramente definidas, pues les separaba un "tercer mundo" de transición. Por regla general, rehuían el contacto con ese mundo espiritual y sólo contactaban con él en casos de necesidad, por lo común a través de los sueños y las visiones.

Los indígenas americanos creían que el alma de los difuntos viajaba a otra parte del Universo, donde disfrutaba de una existencia placentera mientras desarrollaba las actividades cotidianas. El alma de las personas desdichadas o perversas vagaba por los alrededores de sus antiguas viviendas, provocando desgracias. Los antepasados que habitan en el reino de los espíritus habían dado su vida por los que ahora están vivos; por ese motivo, estos debían respetar a sus muertos y a sus parientes vivos, así como cuidarse mutuamente para poder sobrevivir.


Aunque había muchos mitos sobre el origen del mundo, el más común era el de una tortuga que extrajo barro de las profundidades. Sobre ese barro sopló un coyote, y lo modeló hasta darle la forma de la Tierra.

Las prácticas religiosas no eran monopolio de un clero propiamente dicho. El chamán o hechicero estaba a cargo de la lectura e interpretación de los signos sobrenaturales contenidos en los sueños y visiones, conseguidos gracias a los ayunos y la ingesta de drogas, principalmente peyote, pero el contacto de los fieles con sus dioses era, por lo común, directo.

Los indios desconfiaban de los sacerdotes cristianos, raros personajes vestidos extrañamente de negro que hacían la promesa de vida eterna. Aunque el Dios cristiano era compatible con muchas creencias indias, no entendían cómo el cielo cristiano estaba tan lejos y era imposible internarse en él si no se moría, cosa que los indios podían hacer más fácilmente a través de visiones y sueños. Las enseñanzas cristianas se basaban en un libro que los nativos no entendían y con imágenes muy lejanas para ellos. Tampoco entendían cómo era posible que la religión cristiana dijese muy poco sobre la naturaleza. Al principio, los colonos obligaban a los indios a practicar la liturgia cristiana e, incluso, los indios de Nueva Inglaterra fueron perseguidos y matados por pescar y cazar los días de guardar, por utilizar medicina india o por casarse al margen de la Iglesia.

Sólo unos pocos pueblos, como los natchez, erigían templos permanentes. Casi todos los demás se limitaban a preparar un espacio sagrado o un altar donde hacían sus ofrendas. Estas, en forma de alguna sustancia u objeto precioso, las hacían casi todos los pueblos norteamericanos en agradecimiento por los grandes dones de la Tierra.


Fuente:
Breve historia de los indios norteamericanos - Gregorio Duval


19 de mayo de 2010

Descubren una tumba en una pirámide de México

Un equipo de arqueólogos ha descubierto en un valle del sur de México una tumba que podría tener hasta 2.700 años y que, en ese caso, sería la prueba más antigua en México y Centroamérica del uso de pirámides como recintos funerarios. El hallazgo se produjo durante unos trabajos de excavación dentro de una pirámide que debió alcanzar 7 metros de altura, en la zona arqueológica de Chiapa de Corzo. En la tumba, de cuatro por tres metros cuadrados, yacían los restos de tres personas. A juzgar por los adornos de jade, ámbar y perlas alrededor de los restos de uno de los esqueletos, perteneciente a un hombre de unos 50 años, los expertos sospechan que se trataba de un personaje de alto rango, como un sumo sacerdote o gobernante. Los restos de otros dos individuos que fueron hallados en la tumba pertenecen a un niño y un joven, que, posiblemente, fueron sacrificados. Además, en una cámara anexa a la tumba, se encontraron restos de una mujer de mediana edad. Los científicos sostienen que el presente descubrimiento evidencia que las pirámides se utilizaron como enterramientos mil años antes de que la civilización maya comenzara a levantar monumentos fúnebres. Chiapa de Corzo fue un antiguo centro ceremonial y administrativo, cuyo origen se remonta a casi 3,500 años, que sirvió como punto estratégico en las rutas de comercio entre el Golfo y el Pacífico. Ahora es una zona arqueológica abierta al público. El sitio fue habitado por los zoques, una etnia de los estados de Chiapas, Oaxaca y Tabasco, en el sureste del país. Pero algunas vasijas grabadas halladas en la tumba tienen elementos olmecas parecidos al sitio prehispánico de La Venta, en Tabasco, y considerado la parte nuclear de la zona olmeca, famosa por el hallazgo de grandes cabezas de piedra. Esto hace pensar a los arqueólogos que ambos sitios habrían sido fundados por los olmecas. Fuente:

4 de marzo de 2010

El Ku Klux Klan

La curiosa fotografía de arriba fue tomada en 1926 en Canion City (Colorado), y muestra un grupo del Ku Klux Klan pasando una agradable jornada... aunque con las capuchas puestas en la noria. Sin duda es la foto más original de esta organización. El Ku Klux Klan original fue creado después de la Guerra de Secesión de Estados Unidos, el 24 de diciembre de 1865. Lo crearon seis veteranos Confederados, molestos con la situación en su pueblo, Pulaski, Tennessee, en la postguerra. El nombre del Klan se compuso con la fusión del griego "kuklos" (círculo) y "klan" (clan), en recuerdo de los grupos familiares ancestrales. Los fundadores decidieron escribir clan con K, para darle más notoriedad a la organización.
Dos oficiales del ejército con el uniforme del KKK. 1868
El Klan fue concebido como un club social donde los jóvenes podían encontrar diversión y entretenimiento. Los miembros hacían excursiones nocturnas por el pueblo de Pulaski, disfrazados con sábanas y máscaras, fingiendo ser fantasmas que asustaban (o divertían) a la población. Pero poco a poco el KKK endureció sus actividades, y se dedicó a oprimir a los grupos que consideraba inferiores, entre ellos negros y esclavos. El Klan se extendió rápidamente por otros estados sureños, desencadenando un "reino del terror". Vinieron los primeros asesinatos, y una actitud cada vez más radical. El Ku Klux Klan buscó el control político y social de los esclavos liberados. En particular, intentó socavar la educación, el avance económico, el derecho a portar armas y los derechos electorales de los negros. Sin embargo, el Klan no se limitó a actuar contra estas etnias, pues los republicanos del Sur también fueron blanco de sus tácticas intimidatorias. Frecuentemente, obtenían sus propósitos mediante la violencia. Llegaron a matar a más de 1.000 negros durante su período de mayor actividad, pero poco a poco comenzó a decaer su actividad, hasta que se ordenó su disolución en 1869. Pero el Klan no desapareció. Lejos de esto, el domingo de pascua de 1873 se produjo la mayor masacre por parte del KKK: mataron a 280 hombres negros en Louisiana. Tras este hecho, el Klan comenzo a decaer, pero en 1915 surge el segundo Ku Klux Klan. Uno de sus detonantes fue el estreno de la película "El nacimiento de una nación", donde se mitifica al anterior KKK. La película desató una locura nacional por el Klan. Para el preestreno, se contrató a actores que se disfrazaron como miembros del KKK. Y en algunos casos, la audiencia entusiasmada disparaba sus armas hacia la pantalla. El nuevo Klan tuvo un gran éxito, y alcanzó su esplendor en la decada de 1920. Se calcula que en estas fechas, el 15% de la población pertenecía a la organización. Tambien surgió una facción del KKK llamada la Legión Negra, que usaba uniformes negros en vez de las túnicas blancas tipicas. Fue la facción más violenta del Klan, y asesinó a varios socialistas y comunistas. El Klan advertía a los negros de que debían respetar los derechos de la raza blanca, en cuyo país se les "permite vivir". La organización posteriormente comenzó su declive, disolviéndose allá por 1944. En la actualidad sigue habiendo algunas pequeñas agrupaciones del KKK. En el año 2000 se calculaba que había un total de 3.000 miembros. Fuente consultada: Noticiasinteresantes

26 de febrero de 2010

La religión azteca y sus dioses

La religión azteca mezcla elementos rituales, míticos y cósmicos. La religión azteca se desarrolló en el entorno de la ciudad de Tenochtitlán, capital del estado azteca, entre los siglos XIV y XVI. Esta civilización se preocupó por la predestinación, la inestabilidad humana y el deber cósmico de luchar contra las fuerzas de la muerte. La religión azteca es la que mejor conocemos de todas las precolombinas, ya que tenemos fuentes pictóricas, arqueológicas y escritos. Todo y que la conquista española eliminó muchos elementos de la civilización azteca, algunos diplomáticos y misioneros cristianos españoles recopilaron, organizaron y reprodujeron documentos indígenas, como fra Benardino de Sahagún. EL PANTEÓN AZTECA: El panteón azteca presenta más de sesenta nombres, ya que todos los aspectos de la existencia fueron sacralizados. Para ellos el poder sagrado se manifestaba en formas naturales (teotl), como el trueno, el árbol o la montaña, en personas importantes (reyes o guerreros) o en lugares caóticos y misteriosos. En general, la representación de los dioses era antropomórfica. Los dioses se comunicaban con la comunidad manifestando su voluntad a los teomamas o sacerdotes-chamanes, a través de sueños y visiones. Los teomamas eran una especie de hombres-dioses que guiaban y organizaban las tribus, sobre todo durante las migraciones. Lo primero que hacían al llegar a un nuevo lugar era levantar un altar para la divinidad tutelar de cada tribu. En el panteón azteca, Ometéotl es el andrógino celestial, el creador primordial del universo, el origen de todo, y entre sus cualidades figuran las de la omnisciencia, la omnipotencia y la omnipresencia. Su poder penetrante está representado en algunas fuentes mediante la unión con algunos de sus hijos. Los aspectos masculinos (Ometecuhtli y Tonacatecuhtli) y femeninos (Omecihuatl y Tonacacihuatl) se unieron con una serie de divinidades inferiores asociadas a cualidades masculinas y femeninas generativas y destructivas. El aspecto masculino se asoció al fuego y los dioses solares y del trigo, mientras que el femenino se relacionaba con los dioses de la fertilidad y la Tierra. Tezcatlipoca es la fuerza suprema creadora y activa. Asociada a la oscuridad, la noche, el jaguar y la magia. Xiuhtecuhtli es el antiguo dios del fuego, dotado del poder creador. Habitaba el corazón de los hombres y estructuraba los rituales diarios. El dios más antiguo de la fertilidad y de la lluvia fue Tlaloc (foto derecha), que vivía en las cimas más altas. Era la fuente de las aguas y de la vegetación. Las diosas de la fertilidad (regeneración agrícola) fueron las teteionman, las más conocidas de las cuales eran Tlazoltéotl, Xochiquetzal y Coatlicue, a esta última se la relaciona con los sacrificios del corazón. SACRIFICIOS HUMANOS: Respecto a los sacrificios humanos, los hacían para alimentar, renovar o apaciguar el sol o alguna otra divinidad para asegurar la estabilidad del universo. Estaban inspirados en el modelo mítico de la creación de un quinto sol, donde fueron sacrificados los mismos dioses; por ejemplo, la alimentación de Tonatiuh, la personificación de este dios dependía de la ofrenda de corazones humanos. Se llegó a hacer sacrificios en masa y las víctimas solían ser enemigos o esclavos que se habían fugado. Primero les preparaban un baño ritual y los vestían con adornos que correspondían a los atributos de la divinidad a la que iban a ser ofrecidos. A menudo se hacía rodar el cadáver (llamado hombre del águila) por la escalinata del templo. Al acabar el sacrificio, los sacerdotes celebraban una comida con sus familiares, donde cada comensal comía una pasta de trigo seco mezclada con un trozo de carne de la persona sacrificada. Por tanto, los aztecas practicaron el canibalismo.

16 de febrero de 2010

La religiosidad maya

La religiosidad de los mayas es una de las más estudiadas del Nuevo Mundo, ya que han dejado abundante material arqueológico, desde ciudades-templo hasta misteriosas pirámides escalonadas y tumbas, pasando por una compleja escritura jeroglífica. Su civilización se repartió por México sur-oriental, Yucatán, Belice, Guatemala y hasta puntos de El Salvador y Honduras. De lo que se ha podido conocer, todo parece indicar, que la religión maya estaba orientada a asegurar la fertilidad de los cultivadores de maíz. También se sabe que existía un sacerdocio con grandes conocimientos de las matemáticas y astronomía, que logró desarrollar un calendario más exacto que el gregoriano. Los mayas creían que el universo tenía trece niveles superiores y nueve inferiores, y que existía un conflicto o lucha entre estos niveles superiores e inferiores. Los superiores estaban representados por las divinidades portadoras de la fertilidad, mientras que los inferiores eran los causantes de la muerte, la guerra y el hambre. Su deidad superior era Itzamna, pero también existían otros dioses como Chac, Ah Mun, Xamen Ek y un dios siniestro o portador de la muerte que se conocía como Cizin. Parte de la información sobre la religión maya ha llegado a través de un texto indígena de carácter sagrado escrito en época colonial y conocido como Popol Vuh. Este libro tradicional de los indios que habitaban la región del Quiché, relata el origen del mundo y la creación del hombre. Así como las hazañas de los héroes míticos Hunahpú e Ixbalanqué. Fuente consultada: Enciclopedia de las creencias y religiones - Jorge Blaschke

1 de febrero de 2010

La Isabela, ciudad fantasma

Cuando el 1 de enero de 1494 fondeaban las diecisiete naves del segundo viaje colombino y desembarcaban ansiosas las cerca de 1.500 personas, junto con el ganado, plantas, semillas y las restantes provisiones, se iniciaba de forma definitiva el proceso de conquista y colonización del continente americano. La llegada del segundo contingente castellano a la Española representó el primer esfuerzo de transplantar el modo de vida peninsular a los espacios americanos y la primera experiencia de un poblamiento efectivo. Fundada a primeros de enero de 1494 por el propio Almirante, reflejaba la idea dominante en aquellos primeros años de establecer una relación comercial beneficiosa en base al establecimiento de factorías al estilo portugués. La Isabela nacía como una mezcla de almacén, puerto y fortaleza que asegurase la presencia estable de los pobladores y permitiese una política de intercambios comerciales ventajosos y la explotación de lavaderos de oro.

"dióse grandísima priesa y puso suma diligencia en edificar luego casa para los bastimentos y municiones del armada, e iglesia y hospital, y para su morada casa fuerte, según se pudo hacer. Y repartió solares, ordenando sus calles y plaza y avecindáronse las personas principales y manda que cada uno haga su casa como mejor pudiese. Las casas públicas se hicieron de piedra; las demás, cada uno hacía de madera y paja y como hacerse podía".

Las Casas nos da los ingredientes esenciales de toda fundación; reparto de solares, ordenación del espacio, construcción de edificaciones y ocupación del mismo por los nuevos vecinos. La construcción de la ciudad exigió un considerable esfuerzo físico, movimiento de tierras incluido, que los nuevos colonos no estuvieron nunca en condiciones óptimas de afrontar, y ahí empezaron los problemas para Colón. La consecuencia inmediata de un penoso viaje marítimo y los esfuerzos iniciales en un medio tropical al que aún no se habían aclimatado, fue la aparición de enfermedades que afectaron a la mayoría de los recién llegados y el surgimiento de tensiones en un grupo humano, que no consigue estabilizar su situación sanitaria y de consumo. Aunque los nativos acudieron en los primeros días trayendo pescado fresco y ajes, productos propios de una cultura alimentaria eminentemente agrícola basada en el conuco, Colón en el Memorial de Antonio de Torres especifica la falta de trigales y viñedos, ganado, puercos y animales de tiro para que la colonia pudiera vivir al "estilo español". Proveer los alimentos acostumbrados, es decir, evitar salirse de la norma cultural alimentaria castellana que les debía asegurar la salud. Objetivo que nunca se va a conseguir en función de las dificultades de aprovisionamiento peninsular, costes económicos y necesidades diarias de alimentar a un contingente tan numeroso. Hernando Colón deja bien claros cuáles son los motivos de los primeros problemas que tendrá que afrontar su padre.

"Estaban descontentos y fatigados por la construcción del nuevo pueblo y extenuados por las dolencias que les traía la calidad del país, nuevo para ellos, la del aire y de los alimentos".

Para algunos historiadores, Colón ordenó la construcción de una ciudad innecesaria en un lugar errado. Innecesaria porque de alguna manera se contradecía con la práctica comercial de un sistema de factorías que no necesitaba la presencia de tal cantidad de personas para su funcionamiento. Si erró o no al escoger el emplazamiento, la verdad es que la zona de La Isabela no producía demasiados excedentes agrícolas que paliaran las carencias de los colonizadores. Aún cuando rápidamente se comenzó a racionar los alimentos y quedó claro que el problema de suministro alimentario era cada vez más importante, se descuidó la tarea de producir alimentos en beneficio de objetivos como la búsqueda y explotación de recursos auríferos, política que solamente hizo agravar la situación de la colonia. A medida que el hambre se hacía más patente, fue desapareciendo todo lo comestible y aumentando al mismo tiempo la presión sobre unas comunidades taínas que no estaban dispuestas a colaborar por más tiempo. Para los indios, los cristianos eran comedores en exceso y no se preocupaban de cavar y trabajar con sus manos la tierra que tenía que alimentarles. Según Las Casas, la situación que encuentra el Almirante en la Isabela al regresar de Cibao, a fines de marzo de 1494 es realmente preocupante. La mala aclimatación, la escasez de víveres propios y ajenos, la nula colaboración nativa y las propias tensiones internas llevaron al hambre, a la enfermedad (la sífilis o "mal de Bubas" hizo verdaderos estragos) y a la muerte de un gran número de pobladores. El abandono final del lugar no sólo se debió a las causas mencionadas anteriormente sino también a las mejores posibilidades que ofrecía la costa sur de la isla, más fértil, poblada y cercana a la zona minera interior sobre la que se volcaban todos los esfuerzos. Abandonada por orden de Bartolomé Colón a partir de la construcción de la ciudad de Santo Domingo en 1496, la expansión del primer núcleo urbano castellano en América había durado poco menos de tres años. Es el tiempo transcurrido entre su fundación en enero de 1494 y el regreso de Colón en su tercer viaje a las Indias en 1498 cuando lo hace directamente a Santo Domingo. Para entonces o poco después, sólo los cerdos traídos de España paseaban por los arrabales de un núcleo donde ya sólo se instalaría la leyenda.

Ruinas de La Isabela
Fuente consultada: Episodios de hambre urbana colonial: Las hambrunas de La Isabela (1494), Santa María la Antigua del Darién (1514) y Santa María del Buen Aire (1536) - Ricardo Piqueras Céspedes. Universidad de Barcelona.

23 de enero de 2010

El duelo en OK Corral


La figura de Wyatt Earp constituye uno de los paradigmas del legendario Oeste. Su duelo a muerte en Ok Corral contra los Clanton constituye uno de los episodios llevados más veces al cine. En apariencia, el tiroteo se redujo a un enfrentamiento entre la ley encarnada por Earp, sus hermanos y Doc Holliday y el delito encarnado en los "Cowboys" Clanton. Pero, en realidad, ¿cuáles fueron las razones del duelo en OK Corral?

Aunque la fama posterior convertiría a Wyatt Earp en un peligroso pistolero, parece ser que utilizaba las pistolas como un mero elemento disuasor hasta el punto de que algunos lo han considerado como un precursor del uso de "una fuerza menos que letal" en el trato con delincuentes. Había nacido el 19 de marzo de 1848 en Monmouth, Illinois, y recibido el nombre del capitán del ejército bajo el que había servido su padre. Cuando Wyatt tenía dos años de edad, la familia se trasladó a Iowa. En 1861, James y Virgil, los hermanos mayores de Earp se alistaron en el ejército de la Unión, un paso al que quiso sumarse Wyatt y que su padre impidió. En 1864, la familia se trasladó a San Bernardino, California. Allí Wyatt se casó, aunque su esposa murió poco después de fiebre tifoidea. A partir de entonces, Wyatt realizó diversas ocupaciones que fueron de conductor de diligencias a cazador de búfalos.

En 1876, se encontraba en Dodge City donde colaboró en labores policiales. En el otoño de 1879, Wyatt Earp se trasladó junto con sus hermanos Morgan y Virgil a la ciudad de Tombstone en Arizona. Se había descubierto algún tiempo atrás plata y por aquella época la población era un hervidero de buscadores de metal precioso, prostitutas, jugadores y pistoleros. Los Earp invirtieron en la apertura de un local llamado el Oriental Salón y Wyatt no tardó en ofrecerse al servicio de la ley. Ésta se hallaba a cargo del sheriff John Behan.

Aunque inicialmente las relaciones con Behan fueron buenas y Earp trabajó como ayudante suyo, no tardaron en agriarse. Behan mantenía como amante a la hija de unos inmigrantes judíos llamada Josephine Marcus. Nacida en Nueva York, Josephine se había desplazado al oeste antes de cumplir los dieciocho y había tenido una irregular carrera en el escenario. Ahora había alcanzado una posición relativamente estable al lado del máximo representante de la ley. Sin embargo, al poco de conocerse Wyatt y Josephine iniciaron una relación amorosa y la mujer decidió abandonar al sheriff. A este motivo de disensión siguió otro de no menor importancia. Hasta ese momento, los miembros del partido demócrata habían mantenido su control en la zona apoyándose en la alianza con distintas bandas de delincuentes conocidas bajo el nombre genérico de los Cowboys y entre los que destacaba la familia Clanton. Los Earp estaban más cerca del partido republicano e incluso en 1881 comenzó a circular el rumor —que se correspondía con la realidad— de que Wyatt Earp iba a presentarse a las elecciones a sheriff para desbancar a John Behan y a los demócratas.

Los Cowboys —una oligarquía agraria que veía con malos ojos el cambio de las estructuras económicas de Tombstone— decidieron acabar con la situación por la vía rápida. El 26 de octubre de 1881, Wyatt Earp, sus hermanos Virgil y Morgan y un dentista tuberculoso llamado "Doc" Holliday se enfrentaron a tiros con cinco de los Clanton. El duelo no tuvo lugar realmente en OK Corral sino en un callejón situado entre el mencionado sitio y el estudio de un fotógrafo. Nunca se ha establecido quién disparó primero aunque parece que el tiroteo comenzó cuando los Earp intentaron detener a los Clanton por presuntas acciones delictivas. El intercambio de disparos no duró más de un minuto. Josephine Marcus, que se hallaba en casa, los oyó, se precipitó a la calle y, tras parar una carreta, se dirigió apresuradamente al lugar de los hechos.

Las primeras imágenes que le llegaron hasta la retina le causaron una inmensa inquietud. No sólo el grupo de los Clanton estaba deshecho —cuatro yacían muertos y el quinto había huido— sino que Morgan y Virgil Earp estaban heridos y "Doc" Holliday presentaba el leve impacto de un disparo. Sólo cuando vio que Wyatt estaba indemne y que cruzaba la calle sonriendo para reunirse con ella, se acordó Josephine de que no se había arreglado y dijo: "¡Dios mío, he salido de casa sin sombrero!" Sin embargo, aquel duelo fue sólo el principio. Hollyday y Wyatt Earp fueron arrestados, pero el juez de paz Wells Spicer se negó a enjuiciarlos alegando que Earp era ayudante de su hermano Virgil, a la sazón deputy marshall. Dado que Spicer era republicano no fueron pocos los que dudaron de la justicia de su resolución.

En marzo de 1882, Virgil Earp fue objeto de una emboscada de la que salió mal herido y su hermano Morgan resultó asesinado en un atentado que pudo también costar la vida a Wyatt. Éste, convertido ahora en deputy marshall, desencadenó una persecución legal contra los asesinos pero el sheriff Benham vio llegado el momento de vengarse de quien le había quitado la mujer y había cometido la osadía de pensar en competir con él electoralmente. Así, los Earp —que ahora incluían a Josephine— se vieron obligados a huir de Tombstone.

Afortunadamente para Wyatt y los suyos, el sheriff Benham era un cobarde y cuando tuvo ocasión de acabar con ellos en una persecución por el desierto prefirió dejarlos escapar por temor a resultar muerto en el enfrentamiento. Aún le quedaba a Wyatt casi medio siglo de vida que compartió con Josephine Marcus. Durante aquellas décadas especuló en diversos negocios aunque sólo consiguió enriquecerse hacia 1920 cuando invirtió en explotaciones petrolíferas. Para ese entonces su mujer —que se convertiría en celosa guardiana de su memoria— había comenzado la redacción de un libro de memorias titulado I married Wyatt Earp que sería la base de la ulterior leyenda de Earp y ambos contribuyeron a un guión cinematográfico en el que se narraban sus aventuras en el oeste. Cuando Wyatt murió, Josephine dispuso que sus cenizas fueran depositadas en el cementerio judío de Calma, California. Josephine le siguió a la tumba algunos años después y, conforme a su voluntad, fue sepultada al lado de Wyatt convirtiéndose ambos en la principal atracción de la localidad. Nadie puede negar que era lógico que aquellos cuyo amor había provocado el duelo más famoso de la historia del oeste desearan también permanecer juntos toda la eternidad.


Fuente consultada: Artículo de César Vidal publicado en La Revista.

17 de enero de 2010

La Ley Seca

La Ley Seca fue un experimento que salió mal, puesto que sus consecuencias fueron muy perniciosas. El objeto de la Enmienda 18 a la Constitución – que ése es su nombre real – era reducir el alcoholismo y, con ello, la delincuencia, la violencia doméstica y la pobreza y, para ello, prohibía la producción, venta y posesión de licores destilados. Los promotores de la prohibición, que llevaban décadas luchando por imponerla, contaron con el apoyo de organizaciones tan dispares como los progresistas, los cristianos, las feministas, los negros del sur y hasta el Klu Klux Klan, además de los grandes capitalistas, como John D. Rockefeller. Pero la medida, que en su primer año de vigencia (1.920) tuvo éxito – en 1.919, el consumo per cápita de alcohol era de seis litros al año, mientras que en 1.921 bajó a medio litro -, se tornó pronto más perjudicial que beneficiosa. Es más, su efecto fue el contrario del buscado : la ilegalización provocó el aumento del precio de las bebidas, que se producían de forma clandestina o se importaban de contrabando desde México, Canadá y el Caribe. Asímismo, el Estado dejó de recaudar en concepto de impuestos sobre el alcohol quinientos millones de dólares. Además, al ser de peor calidad las bebidas, aumentaron las enfermedades derivadas de su consumo. Y, por último, aumentó la delincuencia. Efectivamente, la prohibición del alcohol proporcionó a la Mafia pingües beneficios. Se dedicó a introducir en el país ilegalmente el producto – a veces, incluso a fabricarlo – , cobrándolo al consumidor a precio de oro en sus bares clandestinos. Es la época de apogeo de los grandes mafiosos, como Bugs Moran y su rival, Al Capone, que llegó a controlar diez mil bares en Chicago y distribuía todo el alcohol que se podía encontrar en el territorio que hay entre esta ciudad y Florida. El gran negocio que esto suponía hizo aumentar la delincuencia hasta niveles inéditos hasta entonces : en 1.920, la tasa de homicidios por cada mil habitantes era de 6,8, mientras que en 1.933 alcanzó la cifra de 9,9. Igualmente, antes de la prohibición había en las cárceles americanas 4.000 convictos, cifra que se elevó hasta los 27.000 en 1.932. Todo ello hizo que Franklin D. Roosevelt llevase la abolición de la ley en su programa electoral. Finalmente, ésta fue derogada el cinco de diciembre de 1.933. Las consecuencias no se hicieron esperar : gradualmente, la tasa de homicidios volvió a situarse en torno al 6 por mil. Pero la mafia ya había alcanzado unas cotas de poder que nunca abandonaría. (Fuente: www.aprendergratis.com - Luis Martínez González)

19 de diciembre de 2009

La piedra del sol

Hace un par de días se celebró el 219 aniversario del descubrimiento de la "piedra del sol". ¿Pero qué es la "piedra del sol"? También conocida como "calendario azteca", la piedra fue descubierta en la esquina sur-oriental de la actual catedral de México D.F –en el lugar del antiguo centro ceremonial de Tenochtitlan-. Fue tallada en torno a finales del siglo XV o comienzos del XVI por artesanos aztecas. En el momento de su hallazgo estaba recubierta por una rica policromía de colores vivos e impactantes, que lógicamente contribuían a resaltar y también a aliviar el carácter macizo y pesado de la piedra. No en vano, se trata de un gran monolito de forma discoidal, con un tamaño de 3,65 metros de diámetro y un peso de 24toneladas. Por desgracia, las autoridades de la época decidieron dejar la piedra a la intemperie, y ésta perdió su llamativa policromía. El enorme disco era el distintivo del Templo del Sol, en el santuario ceremonial de Tenochtitlan, y se encontraba guardado en su interior, pues sólo los altos jerarcas religiosos tenían acceso a la piedra, quedando su visión vedada al pueblo llano, algo habitual en el mundo precolombino. Durante la dominación española, y hacia mediados del siglo XVI, el obispo Alonso de Montúfar tuvo la ‘genial’ idea de ordenar su enterramiento, “por los grandes delitos que sobre ella se cometían de muertos”. En cualquier caso, la cuestión que más llama la atención del llamado Calendario azteca es su iconografía y posible significado. Uno de los mayores estudiosos de esta singular pieza de arte azteca fue el historiador alemán George Kubler, y a él debemos uno de los análisis más destacados en este sentido. De forma muy resumida, para Kubler la parte central del disco representaría el viejo mito de los Cinco Soles mexicanos –ya existente en época huasteca–, que adquirió en época azteca un gran desarrollo. El centro de la piedra sería por lo tanto el Quinto Sol o rostro del dios Tonatiuh (dios sol de los aztecas). Alrededor del mismo estarían plasmados los cuatro soles anteriores, extinguidos como consecuencia de la no celebración de sacrificios humanos. A continuación, se representan por medio de símbolos los distintos días y meses del calendario azteca, dispuestos en orlas concéntricas. Por último, en la orla exterior aparecen dos serpientes que muestran sus cabezas enfrentadas, símbolo del tiempo y el espacio. Según la estudiosa mexicana Rebeca Barrera la Piedra del Sol no sería un calendario, sino un símbolo del fin de una era, la del Quinto Sol, que se produciría con la llegada de Quetzalcóatl. Según la investigadora mexicana, la piedra sería por tanto una especie de profecía pétrea que vaticinaba el fin del mundo azteca, cosa que finalmente ocurrió con la llegada de los españoles, cuyo líder militar, Hernan Cortés, habría sido confundido por los aztecas con el dios Quetzalcóatl. (Fuente consultada: www.planetasapiens.com)

6 de noviembre de 2009

Hernán Cortés y el tesoro de Tenochtitlan

Entre las diversas expediciones que Hernán Cortés inició en la vasta y en su momento desconocida América, se encuentra la llegada a Tenochtitlan, la capital de los “mexicas”, también conocidos como aztecas. Allí el 8 de noviembre de 1519, Cortés, acompañado de su ejército y el apoyo de unos 3.000 tlaxcaltecas, se encontró con Moctezuma II, quien creyó que los españoles eran enviados del dios que vendría del Este y, por lo tanto, los recibió con el respeto que ello merecía. En los días siguientes Cortés y los soldados visitaron los palacios y templos de la gran capital azteca, así como el gran (templo) de la ciudad gemela del imperio, Tlatelolco y su mercado, sin saber que se encontrarían mientras residían en el templo, con una gran sorpresa. Los españoles habían decidido que era tiempo de tener una capilla propia y ante esta necesidad pidieron permiso a Moctezuma para erigirla en su alojamiento. Mientras se llevaban a cabo las tareas de construcción, un soldado que era carpintero notó en una pared la existencia de una puerta tapiada y encalada de pocos días. Recordaron entonces que se rumoreaba que en aquellos aposentos tenía depositados Moctezuma los tesoros que había ido reuniendo su padre Axayácatl. Sin tiempo que perder, y tras derribar la puerta de la recamara e ingresar Cortés y algunos capitanes, hallaron el enorme tesoro confirmando sus dudas y sabiendo que tal descubrimiento les podía costar la vida. Llegaba la hora de tomar rápidas precauciones. Cuatro capitanes y doce soldados se presentaron a Cortés para hacerle presente la conveniencia de prender al emperador manteniéndole como rehén, para que respondiera con su vida ante un inminente ataque por parte de los aztecas. De momento esta acción fue anulada, pero los hechos cambiaron su curso cuando los mexicas atacaron a un grupo de españoles en las cercanías de la Villa Rica de la Vera Cruz y se dieron cuenta de que no eran semidioses, debido a la ineficacia de las armas de fuego, y que podían ser vencidos. Cortés no tenía alternativa. El disfraz de dios tras el que se ocultaba ya no servía y, por ende, era hora de usar la violencia. Moctezuma fue tomado como rehén amenazado de muerte inmediata y apaciguó a su guardia diciendo que se encontraba con los españoles por propia voluntad. De esta manera, todos los enseres del emperador azteca fueron robados y trasladados, y aquellos soldados mexicas que habían asesinado a soldados españoles en el conflicto de Vera Cruz fueron sentenciados a morir en la hoguera. Finalmente, Cortés consiguió que Moctezuma se declararse vasallo del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Carlos V, y así logró salvar su vida. (Fuente consultada: Historia General - Jeremías Rodríguez)

22 de octubre de 2009

La masonería, hermandad secreta

La masonería o francmasonería para algunos es un club social inofensivo con cierto gusto por los espectáculos pomposos. Para otros es una conspiración siniestra con juramentos sangrientos y una red secreta de hombres poderosos e influyentes. Increíblemente poderosos en su momento, los masones tuvieron un papel crucial en el nacimiento de las naciones, pero su historia también tiene un lado oscuro; un lado que conduce a la conspiración, al secuestro, al asesinato y al ultraje nacional.
“Con esto juro solemnemente proteger, bajo no menos pena de que me corten el cuello, me arranquen la lengua desde la raíz, o me entierren cerca del nivel del agua, donde la marea sube y baja”
Todos los que se unían a la hermandad de los masones hacían este juramento. Catorce presidentes de los Estados Unidos lo hicieron, entre ellos Gerald Ford, Harry Truman, Franklin Roosevelt, Andrew Jackson y George Washington. A lo largo de la historia americana hombres poderosos y de gran influencia han pertenecido a la hermandad de los masones. La fraternidad jugó un papel muy importante pero muy poco conocido en la mismísima revolución americana. Los símbolos de los francmasones están por todas partes; el monumento a Washington está repleto de piedras que contienen inscripciones masónicas, y el Capitolio de los EE.UU tuvo una inauguración masónica. Vemos símbolos masónicos en los billetes de dólar actuales. La masonería es una organización de orígenes misteriosos. Tradicionalmente se ha conocido como una fraternidad de hombres ligados a juramentos y rituales secretos, cuyos objetivos eran mejorar la moralidad y fomentar la hermandad a través de la historia. Esta hermandad también ha reunido a eruditos y hombres de influencia a favor de causas comunes. El compromiso decisivo de los francmasones empezó con la fundación de los EE.UU. En una noche de diciembre de 1773, un grupo de patriotas disfrazados de indios abordaron los barcos atrapados en el puerto de Boston. Lanzaron al mar baúles de té británico como protesta por los altos impuestos que Inglaterra aplicaba a las colonias americanas. Lo que pasó a conocerse como “la fiesta del té de Boston” acabó por conducir al inicio de la Guerra de Independencia de América. Muchos eruditos creen que los masones estuvieron involucrados en la “fiesta del té”. Los hermanos se reunían en la taberna de Green Dragon, donde es más que probable que planearan el golpe. Su antiguo líder fue Paul Ridier, un artista patriota que realizó un grabado de la masacre de Boston. Otro hermano fue Joseph Warren, que murió como un héroe en la batalla de Bunker Hill. La mayoría de los que firmaron la declaración de independencia de los Estados Unidos pertenecían a la fraternidad, como por ejemplo Benjamin Franklin y John Hancock.
“Creemos que estas verdades son evidentes por sí solas. Que todos los hombres son iguales y que todos están dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables, entre los que se encuentran la vida, la libertad y la lucha por la felicidad”
Estos ideales son básicos en la forma de entender el mundo de los masones. La francmasonería fue practicada en las colonias americanas por oficiales de alto rango del ejército británico y otros nobles desde el año 1700. En los años anteriores a la revolución se creó una fraternidad menos exclusiva, aunque igualmente muy respetable en la que se aceptaban hombres con menos educación, sin riquezas y sin influencias. ¿Qué se escondía tras las creencias y los rituales masónicos? Aunque los masones solían aparecer cada vez con más frecuencia en la vida pública, sus rituales se seguían celebrando a puerta cerrada manteniéndose en secreto para todos menos para los iniciados. En el año 1880 un joven escéptico de un pequeño pueblo en Nueva York, describió cómo él también fue arrastrado hacia la fraternidad: “He oído breves comentarios de su maravillosa naturaleza. Sin embargo mi madre cree que se trata de magia negra y me aconseja que me aleje de esa malvada sociedad. Algo parecido a un deseo oculto surgió en mi mente y me empujaba a mirar dentro de la logia. Estoy decidido. Arriesgaré mi vida y solicitaré la admisión”. El joven quedó profundamente impresionado por lo que vio. Algunas características de los ritos masónicos tienen casi 700 años de antigüedad. Las señales y las contraseñas tienen sus orígenes en las prácticas de los masones constructores medievales, que construyeron los grandes castillos y catedrales de Europa. Como los grandes artesanos, pertenecían a un gremio donde los secretos del oficio se guardaban con mucho recelo. Pero a finales del siglo XVII este gremio medieval sufrió una profunda y misteriosa transformación. Las logias empezaron a admitir miembros que no ejercían el oficio de la construcción. La sociedad empezó a centrarse en ideales espirituales y éticos, y las herramientas de los masones se convirtieron en símbolos de un estilo de vida iluminado.
“Las escrituras sagradas rigen nuestra fe. La escuadra rige nuestras acciones, y el compás nos mantiene dentro de nuestra debida relación con la humanidad. Las luces menores son el Sol, que gobierna el día, y la Luna, que gobierna la noche”
Convertirse en un masón se entendía ahora como el viaje metafórico de la oscuridad a la luz. Los rituales se celebraron por primera vez durante la ‘era de la iluminación’, época en la que el rígido, jerárquico y religioso modo de entender el mundo empezaba a desmoronarse. La masonería no se decantaba por ningún credo religioso específico, pero sí ponía especial énfasis en la fraternidad, el honor y el amor por el prójimo. Aunque parezca extraño esta sociedad ultrarracionalista empezó a inventar un pasado quimérico y místico. Los símbolos son las herramientas de los masones. Cada símbolo indica un camino hacia la iluminación, una de las formas de completar el templo de nuestra propia alma.

Creative Commons License
Paseando Por la Historia está bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial 3.0 España.