30 de septiembre de 2011

Libros de septiembre

Finalizamos septiembre recomendando tres novelas históricas.

Los clanes de la tierra helada (Jeff Janoda)

Islandia, siglo VII. Thorolf y Thorbrand, dos familias rivales, dominan el territorio del país. Thorolf y su hijo Arnkel son dueños del Fjord Swan y del gran bosque Crowness, mientras que Thorbrand y sus seis hijos poseen las tierras interiores. Un día, unos esclavos de Thorolf roban el heno de Ulfar Freedman, ex esclavo de Thorbrand -liberado por él y dueño de un gran terreno fértil en heno para el pasto de su rebaño. El incidente provoca el enfrentamiento entre los clanes. 

Novela basada en el texto del siglo XIII La saga de la gente de Eyri, texto clave de la literatura islandesa. Janoda retoma la brutal historia que se narraba en aquella para abordar el reparto del territorio islandés a partir de la lucha de poder entre clanes rivales. Retrata asimismo las diferencias dentro de los propios clanes a modo de saga familiar. Refleja muy bien el estilo de vida de la época, la mentalidad de los cabecillas, además de ser un buen retrato de Islandia a nivel geográfico, ya que aporta detalles sobre la configuración del país y la importancia de sus lugares estratégicos (el control del fiordo, por ejemplo). Es asimismo una evocación de una cultura rústica agraria y bélica dominada por personajes con fuerte personalidad.

Esther, la dama de Sefarad (Solmaz Kamuran)

Empujada hasta el mismo límite de la condición humana, Esther, La Dama de Sefarad nos traslada a lugares exóticos y nos presenta a personajes infames y poderosos de la Historia. Mientras se producen luchas religiosas para controlar Europa, el Viejo Mundo da paso al Nuevo Mundo y los secretos chocan con la política y la confabulación, el viaje de Esther Kyra refleja el eterno conflicto entre la Iglesia y el Estado, el amor y la guerra, los soberanos y los sometidos. 

¿Podrá Esther defenderse a sí misma y a su fe judía de toda una época de tramas mortales y disturbios políticos, o su destino está marcado por su pasado desde la Inquisición española? Esther, La Dama de Sefarad es la conmovedora historia de los judíos sefardíes a quienes obligaron dejar su país, su tierra, su hogar, sus pertenencias, todo lo que les era propio y familiar si pretendían mantener las creencias, las tradiciones y la cultura. 

El telón de fondo es la sangrienta historia política, codiciosa e infinitamente colorida de Europa y del Imperio Otomano a fines del siglo XV y principios del siglo XVI. La historia de Esther Kyra abarca cuatro generaciones, varios países y un período de alrededor de cien años. Los fascinantes hechos históricos de la época están entretejidos de manera meticulosa en el tapiz de una tragedia humana profundamente conmovedora, ligada al corazón eternamente apasionado de Esther con el propósito de crear personajes intensos y una historia inolvidable.

Los escarpines de Kristina de Noruega (Cristina Sánchez-Andrade)

Siglo XIII. La Reconquista está en pleno auge. Una plaga de langostas asola Castilla y una mujer, ante los primeros dolores de parto, detiene su caballo en los inhóspitos páramos de Toledo.

Antes de dar a luz hace algo extraño: entierra sus hermosos escarpines y con ellos, el secreto que encierran. La mujer es Beatriz de Suabia y el niño que viene al mundo es el futuro Alfonso X el Sabio.

Al lado de Beatriz está su suegra, doña Berenguela la Grande, la mujer que más influencia tendrá sobre el futuro rey, para el que tiene planeado un glorioso destino: convertirlo en emperador del Sacro Imperio Romano.

Años más tarde, cuando la princesa Kristina de Noruega llegue a Castilla para casarse con Alfonso, tendrá en su poder los escarpines, pero ¿cómo es posible? Y, sobre todo, ¿qué misterio encierran?


Más novelas históricas en:


29 de septiembre de 2011

La colonización de Brasil

Ocho años después del descubrimiento de América por los españoles, los portugueses llegaron a un territorio en el cual existía un árbol (Caesalpinia echinata) que usaban los amerindios de las selvas. A este árbol se le llamó en portugués pau-brasil, por desprender un color rojizo al hervirse en agua, lo que recordaba llamas de un fuego, o las brasas del carbón ardiendo. De ahí el nombre de terra do pau-brasil.

El litoral atlántico del Brasil fue explorado por expediciones de origen español y portugués‚ desde los últimos años del siglo XV. A principios del siglo XVI Portugal dio carácter oficial al descubrimiento del Brasil a fin de legalizar la posesión de territorios ubicados al este de la demarcación de Tordesillas.

La carencia de metales preciosos desalentó la colonización portuguesa postergándola por más de tres décadas. Durante ese período la extracción del palo brasil fue el único aliciente para que se instalaran pequeñas factorías en las costas atlánticas a cargo de empresarios europeos.

Fracasado el sistema de colonización a través de las concesiones hereditarias (capitanías) la corona portuguesa emprendió la colonización efectiva del Brasil a mediados del siglo XVI, el poder político y administrativo quedó centralizado en la ciudad de Bahía y desde esta ciudad y la de San Vicente se impulsó la difusión del cultivo de la caña de azúcar que se había iniciado anteriormente con éxito en 1a región de Pernambuco.

Dos áreas bien definidas constituyeron los núcleos de la producción azucarera durante un siglo y medio: el nordeste (Pernambuco, Bahía) y el sur (San Vicente, Río de Janeiro).

Pau-brasil
El desarrollo del cultivo de la caña de azúcar en Brasil condujo a la creación de una economía agrícola de exportación basada en el sistema de plantaciones. Las plantaciones azucareras demandaban importantes inversiones de capital para la instalación de ingenios, grandes extensiones de tierra y una mano de obra dócil que trabajara en las mismas. La población aborigen de la región atlántica que practicaba una economía de recolectores resultaba poco apta para el trabajo organizado de las plantaciones. En consecuencia se incorporó una numerosa mano de obra esclava africana. La explotación azucarera quedo limitada en manos de una "aristocracia del azúcar" capaz de afrontar los elevados costos de producción que exigía el cultivo del azúcar, Brasil mantuvo el monopolio mundial de la producción de azúcar hasta mediados del siglo XVII cuando los holandeses y franceses iniciaron la competencia en las Antillas. Los holandeses habían intentado previamente la colonización del área de Pernambuco en donde por treinta años se dedicaron a la producción de azúcar hasta que fueron expulsados del Brasil por los mismos portugueses.

Una franja fronteriza en constante expansión hacia el interior fue sumando recursos ganaderos a las plantaciones e ingenios que presentaban tan pocos vínculos de intercambio entre sí.

Mapa de Brasil. Siglo XVI
Mientras tanto la escasa población del interior del Brasil se expandía en búsqueda de indígenas para esclavizar y de metales preciosos. La acción de esta población, conocida como bandeirantes, apoyó las pretensiones de Portugal por superar hacia el oeste la línea de Tordesillas. E1 centro de estas expediciones de caza de esclavos fue la antigua misión de San Pablo que comienza a desarrollar una actividad azucarera desde mediados del siglo XVII y consecuentemente necesitaba mano de obra abundante. San Pablo cumplió también un papel trascendente como base para la expansión de Portugal hacia el Río de la Plata. En ese sentido la fundación de la ciudad de Colonia del Sacramento en la margen izquierda del Río de la Plata constituye uno de los intentos de Portugal por alcanzar el acceso directo al Río de la Plata.

En los últimos años del siglo XVII se produjo el hallazgo de yacimientos auríferos y de piedras preciosas en la actual región de Minas Geraes. Durante el siglo XVIII un gran movimiento migratorio proveniente de las áreas costeras condujo a la fundación de nuevas ciudades y a la vinculación de las distintas regiones económicas del Brasil que hasta entonces se habían mantenido como unidades productivas independientes.

El interior selvático de Brasil por sus condiciones de difícil acceso se mantuvo por dos siglos como región poco poblada y aún inexplorada en gran parte.


Fuentes:
- Monografías.com
- Wikipedia

28 de septiembre de 2011

El Tratado de los Toros de Guisando

El Tratado de los Toros de Guisando o Concordia de los Toros de Guisando es el nombre de un acuerdo alcanzado el 18 de septiembre de 1468 en el cerro de Guisando (junto al grupo escultórico homónimo), en la actual localidad abulense de El Tiemblo, entre el rey de Castilla Enrique IV y su hermanastra Isabel I de Castilla, por el que esta era proclamada Princesa de Asturias, y por lo tanto, reconocida como heredera de la Corona de Castilla. Como no hay documentos o referencias contemporáneos que confirmen su existencia, algunos historiadores piensan que pudo ser una historia creada más tarde para legitimar la sucesión.

La guerra civil había comenzado en Castilla en 1464, cuando una serie de nobles se había rebelado con la intención de hacer abdicar al rey y deponer a su valido, Beltrán de la Cueva. Los nobles rebeldes llegaron a deponer simbólicamente a Enrique IV y a entronizar en su lugar a su hermanastro Alfonso en 1465. No obstante, la muerte del infante en julio de 1468 convirtió a la hermanastra de Enrique, Isabel, en el candidato de los nobles rebeldes. Sin embargo, la infanta prefirió pactar con su hermano, utilizando como mediador a Antonio de Veneris. Tras unas vistas realizadas en Castronuevo, se llegó a un acuerdo preliminar, por el que finalizaría la guerra. El acuerdo se formalizó el 18 de septiembre de 1468 en Toros de Guisando. Mediante el acuerdo, todo el reino volvía a la obediencia del rey y a cambio Isabel pasaba a ser princesa de Asturias y recibía un amplio patrimonio. El matrimonio de la princesa debía realizarse sólo con el consentimiento previo del rey. Juana, la hija de Enrique IV, quedaba desplazada de la posible sucesión, al declarse nulo el matrimonio del rey y la reina.

Sin embargo, la boda de Isabel con el infante aragonés Fernando, sin aprobación del rey, celebrada en Valladolid (1469), motivó el repudio de la Concordia por Enrique IV. El rey reconoció nuevamente los derechos de su hija Juana en la Ceremonia de la Val de Lozoya (25 de noviembre de 1470).

Puntos del tratado:
  1. Isabel debía ser reconocida como heredera y trasladada a la Corte donde permanecería, bajo custodia del propio monarca, de Fonseca, de Villena y del conde de Plasencia, hasta su matrimonio.

  2. Isabel sería reconocida como Princesa otorgándose su juramento por las Cortes y la Junta de la Hermandad en plazo de cuarenta días. Nulidad, pues, de las Cortes de Madrid de 1462.

  3. Isabel recibía el Principado de Asturias y las rentas de Ávila, Huete, Úbeda, Alcaraz, Molina, Medina del Campo y Escalona.

  4. Isabel se comprometía a casar con «quien el dicho señor rey acordare y determinare, de voluntad de la dicha señora infanta y con acuerdo y consejo de los dichos arzobispo, maestre y conde, y no con otra persona alguna».

  5. Se haría «divorcio y separación» entre Enrique y Juana, enviándose nuevamente a doña Juana a Portugal.

  6. La «hija de la reina» debería ser llevada a la Corte permaneciendo en ella, hasta que se acordara para ella un matrimonio conveniente.

  7. Enrique IV entregaba el alcázar de Madrid con el tesoro allí depositado a la custodia del arzobispo Fonseca y del conde de Plasencia.

  8. Villena, Stúñiga y Fonseca garantizaban el cumplimiento de la palabra del rey, amenazando apartarse de su servicio si de ella se desviaba.

Fuentes:

- Tratado de los Toros de Guisando
- Wikipedia

27 de septiembre de 2011

El panadero que quemó Londres




A finales del verano de 1666 Londres era un polvorín emocional y físico. Con el país en guerra contra franceses y holandeses la xenofobia paranoica estaba generalizada.

Los incendios en Londres eran comunes, incluso inevitables, dado que la mayoría de las construcciones de la capital eran de madera. Sin embargo, durante años se habían hecho advertencias sobre la destrucción total de Londres por el fuego: en 1559 Daniel Baker había predicho la destrucción de la ciudad "por un fuego que consume". En abril de 1665 el alcalde de Londres había sido advertido de los peligros derivados de las estrechas calles y casas colgantes de madera. Además, un largo y cálido verano había traído consigo una importante sequía que había agotado las reservas de agua.

A pesar de todo, el mayor temor de los londinenses no era el fuego: la peste había matado a más de 68.000 personas en los dos años anteriores. Aunque el rey Carlos II de Inglaterra había regresado en febrero de 1666, Londres seguía siendo un lugar peligroso y los "carros de la muerte" eran una visión común. Lo que más preocupaba a los habitantes de la ciudad era el fuerte viento del Este. Esto, combinado con el ambiente seco y polvoriento, era conocido por ser particularmente eficaz en la propagación de la peste. Resultaría igual de eficaz en la propagación del fuego.

Así, en septiembre de 1666 sólo hizo falta una chispa. Ocurrió en la casa de Thomas Farynor, panadero del rey que vivía en Pudding Lane, cerca del Puente de Londres. A las 2 de la madrugada del domingo 2 de septiembre uno de sus empleados olió el humo y despertó a la familia. Huyeron a través de los tejados colindantes dejando atrás a una criada demasiado asustada como para echar a correr, que pronto se convirtió en la primera víctima del fuego.

Debido a la estrechez de las calles el fuego se extendió rápidamente y al cabo de una hora el alcalde de la ciudad, Sir Thomas Bloodworth, fue despertado con la noticia. No dio importancia al incendio e incluso declaró: "Una mujer puede orinar en él". Sin embargo, al amanecer el Puente de Londres ardía.

El fuego se extendía hacia el Oeste avivado por el viento y el rey fue informado de la situación. Carlos II ordenó al alcalde la demolición de tantas casas como fuera necesario para contener el avance de las llamas, pero la fuerza del viento hizo inútiles los primeros esfuerzos por crear cortafuegos.

Al amanecer del día siguiente el incendio estaba en su apogeo desplazándose hacia el Norte y el Oeste, y en la ciudad cundía el pánico. El duque de York tomó el control de la situación y convocó a las milicias de los condados vecinos para ayudar a la extinción. Sin embargo, las llamas avanzaban sin descanso devorando Gracechurch Street, la calle Lombard, la Royal Exchange, y se dirigían hacia la zona rica de Cheapside. A media tarde el humo podía ser visto desde Oxford y los londinenses huían a los espacios abiertos de Moorfields y la colina de Finsbury.

Al caer la noche las calles estaban colapsadas por los carros de los ciudadanos que huían, y el fuego se dirigía hacia la Catedral de San Pablo, que al día siguiente sufriría una destrucción total.

No fue hasta el tercer día que el viento aflojó y cambió de dirección, empujando el fuego hacia el río y haciendo posible su extinción. Atrás quedaban 373 hectáreas destruidas, 13.200 casas y 84 iglesias.

Se propagó el rumor de que el incendio había sido provocado por un grupo de católicos. Un relojero francés confesó, probablemente bajo tortura, que había sido él el causante del fuego y, aunque se pudo comprobar que era inocente, fue ahorcado. Como era de esperar, Farynor, el panadero, declaró que había apagado sus hornos completamente antes de irse a dormir.

Lo cierto es que fue el olvido de este panadero el causante del gran incendio, aunque durante más de 150 años se culpó del desastre a los católicos.


Fuentes:
- Portalplanetasedna
- BBC History

Más información:
- El País: Fotogalería sobre el incendio de Londres
- Senderos secretos de la sabiduría: La profecía del Gran Incendio de Londres, 1666

26 de septiembre de 2011

La vida cotidiana en Pompeya, en una exposición


Los secretos de la ciudad de Pompeya, sepultada por la lava del Vesubio en el año 79 d.C., se han instalado en París para ilustrar el "modus vivendi" de los romanos en su faceta más desconocida: la vida privada de las clases medias. La exposición Pompeya, un arte de vida, que ha abierto sus puertas esta semana en el Museo Maillol, propone un recorrido a través de "todos los aspectos de la vida cotidiana que se podían encontrar en una casa de clase media-alta" de la época, explicó la directora del Museo Arqueológico Nacional de Nápoles, Valeria Sampaolo.

Más de 200 objetos encontrados en esa ciudad romana ayudarán al visitante a reconstruir la vida cotidiana de los romanos en el siglo I d.C., en una ciudad de provincia cuyos 25.000 habitantes se dedicaban esencialmente a la agricultura y a la viticultura.

Se trata precisamente de uno de los ámbitos más desconocidos de esa civilización, que legó grandes monumentos y testimonios de la vida palaciega, pero de los que no se conocían demasiados datos sobre la vida cotidiana del grueso de la población hasta el hallazgo de las llamadas "ciudades vesubianas". El 24 de agosto de ese año aciago, el Vesubio entró en erupción y engulló las ciudades colindantes de Ercolano, Oplonti, Estabia y Pompeya, conservando bajo la lava endurecida una instantánea de la vida en esa época, en la región donde se ubica la actual Nápoles.

"El gran descubrimiento fue el de las pinturas (...) con casas enteramente decoradas", destacó Sampaolo, quien puntualizó que la ornamentación de las cuatro paredes de cada habitación, a menudo con motivos de la Antigua Grecia, no se limitaba a las clases pudientes sino a la mayoría de las moradas. Todos tenían la posibilidad de decorar las casas "de manera proporcional a su riqueza" y "todos buscaban vivir en un ambiente acogedor y con colores vivos", relató la directora del museo napolitano, quien explicó que las naturalezas muertas también eran habituales.

Gracias a esas pinturas, se han descubierto costumbres como los tintes de cabello para las mujeres que aparecen en algunos de los adornos murales.

Por otra parte, atrios adornados con estatuas de los habitantes de la casa, cofres de cobre, aguamaniles de mármol tallado, frescos y mosaicos, pero también utensilios de cocina y otros adminículos usados en el día a día permitieron a los historiadores reconstruir "una muestra representativa" de una vivienda romana.

La exposición, montada a imagen y semejanza de una "domus" a la que se accede por el atrio, invita a deambular por la casa como si el público fuese el invitado, "a pesar de los casi 2.000 años que nos separan" de sus últimos ocupantes. Un altar para sacrificios y ofrendas en la cocina, o numerosas representaciones fálicas en diferentes estancias de la vivienda que pretendían alejar a los malos espíritus y celebrar la fertilidad son otros de los aspectos que permite revivir la visita.

"Para los Antiguos el sexo era parte de vida, era una actividad normal sujeta a un verdadera necesidad, la de la reproducción, en una época en que la mortalidad infantil era altísima", resumió Sampaolo.

A pesar de las grandes dimensiones de las mansiones patricias, uno de los primeras sorpresas que desveló Pompeya fue, por el contrario, el poco espacio en el que habitaban las familias romanas medias, y que llevó al escritor alemán Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832) a calificarlas de "casas de muñecas".

La muestra también cuenta con los moldes de yeso de dos individuos atrapados por la lava o el de un perro acurrucado: son algunos de los "positivados" efectuados gracias a la técnica del arqueólogo italiano Giuseppe Fiorelli, sobre el negativo que dejó la lava al engullir a las víctimas y consolidarse. Esas personas atrapadas por el volcán y calcinadas en posiciones agonizantes son quizá una de las imágenes más presentes de Pompeya en el imaginario colectivo, por su extrema expresividad. Y por ello no podían faltar a la cita.


Fuente:
20 Minutos

25 de septiembre de 2011

Castillo de Marchenilla


El castillo de Marchenilla se encuentra sobre una altura poco pronunciada, a unos 5 kilómetros de Alcalá de Guadaira, en la provincia de Sevilla.

Las excavaciones realizadas en los enormes terrenos de Gandul están sacando a la luz importantes yacimientos correspondientes a asentamientos humanos que podrían pertenecer al periodo Calcolítico.

Con la llegada primero de los griegos, que la denominaron Hienipo, y luego de los romanos, que la llamaban Ordo Hienípensis, se empieza a tener referencias más claras sobre este asentamiento. Pero no cabe duda que fue en el periodo musulmán cuando Alcalá adquirió un gran desarrollo y una gran importancia estratégica. La cultura árabe era por aquella época muy superior a la castellana en arte, filosofía, ciencia y sobre todo en el modo de vida.

De época musulmana quedan los dos elementos más importantes de Alcalá, como son la muralla urbana y su castillo o alcázar, pieza clave para la conquista de Sevilla, y sus molinos de harina situados en la ribera del río, que proporcionan a la ciudad, además de una floreciente industria panadera, de la que hoy vive orgullosa, una fisonomía peculiar. Las aguas de esta zona eran conducidas desde épocas musulmanas hasta Sevilla y su acueducto partía del manantial de Santa Lucía.


Fernando III el Santo conquistó Alcalá en el año 1247 pocos días después de la festividad de San Mateo, por lo que se ha reconocido a este Santo como su Patrón. En el año 1262, en el repartimiento de Alfonso X el Sabio, esta villa fue cedida a la ciudad de Sevilla. En el año 1477 tuvo lugar aquí una famosa batalla entre las huestes de los Ponce de león y los Guzmanes.

La presencia de restos de construcciones romanas alrededor del castillo de Marchenilla indica que el lugar fue poblado desde antiguo. Existió población en tiempo de los árabes. El castillo es de tipo gótico, del siglo XV, y perteneció al Duque de Medina Sidonia.


Actualmente el castillo de Marchenilla está formado por construcciones de varias épocas, en algunas de las cuales parecen haberse aprovechado partes y materiales de construcciones más antiguas.

El recinto es de planta casi cuadrada, posee torreones en las esquinas y garitones en el centro de cada lienzo, una fuerte torre del homenaje y muros y torres almenados. En el interior hay salas con bóvedas de crucería.

La torre del homenaje constituye por sí sola un interesante monumento. Es de planta rectangular (8,60 x 7,10 metros), tiene 27 metros de altura y está construida en hormigón y reforzada en ciertas partes con sillares y ladrillos. Tiene 2 plantas y una azotea. La entrada se realiza por una estrecha puerta que da al lado sur. La primera planta está cubierta por una bóveda vaída, tiene en dos de sus costados un poyo o asiento corrido y al norte un gran arco en forma de hornacina, cuyo trasdós presenta hoy una moldura de yeso de tipo gótico decadente. Es posible que el torreón sea resto del Calachibencarro, situado entre Alcalá de Guadaira y Carmona, primer mojón de los señalados en el privilegio de Alfonso X para delimitar el término de Carmona.

El primitivo recinto debió ser lo que hoy día corresponde a las habitaciones del cortijo, capilla y graneros, estando defendido en el ángulo noreste por una torre fuerte y teniendo probablemente su entrada principal por la puerta, que aún hoy subsiste al lado de Poniente de la citada torre, como indican los matacanes de su parte superior, que caen sobre esta entrada. Un amplio patio rodeado de muros de hormigón, reforzados en las esquinas por sillares, corría a todo lo largo del costado oriental del recinto.


El castillo sufrió reformas y ampliaciones de importancia en la segunda mitad del siglo XV, quizás, al entrar a formar parte de las posesiones de linaje de los Velasco, cuyas armas campean en uno de los torreones. Se le agregó entonces por el lado norte un segundo recinto rectangular con dos torreones circulares en los ángulos, coronados por matacanes volados, sostenidos por elegantes arcos trilobulados góticos de gran efecto decorativo; entre ambos torreones y en el centro del lienzo de muralla almenada que flanquean, hay un balcón o garita semicircular.

En el castillo hay una capilla dedicada a San Isidro Labrador, presidida por una valiosa pintura de la Virgen Guadalupe.


Fuente:
Castillosnet

24 de septiembre de 2011

El cinturón de castidad

Un cinturón de castidad es un cinturón o braga de hierro, cerrable con llave, que supuestamente se obligaría a usar a algunas mujeres en la Edad Media para evitar las infidelidades o deslices sexuales.

El objeto ganó popularidad en Inglaterra en el siglo XIX gracias a un libro cuyo contenido lo describía como "una de las cosas más extraordinarias que los celos masculinos hayan realizado". El libro describe cómo era usado el objeto para asegurar la fidelidad de las damas que se quedaban solas en casa mientras los aguerridos maridos iban a luchar a las Cruzadas.

Esta es la opinión más habitual, aunque equivocada. El cinturón de castidad no puede usarse más que durante unas horas, a lo más un par de días. De otra forma, la mujer que lo llevase moriría víctima de infecciones, abrasiones y laceraciones provocadas por el contacto con el metal. En realidad, el cinturón de castidad era utilizado por las mujeres como defensa contra la violación, en época de acuartelamiento de soldados, durante viajes y en estancias nocturnas en posadas. Su uso era mas frecuente en enfermeras y religiosas que atendían heridos en los frentes de batalla para evitar las violaciones.

De cualquier modo, el cinturón de castidad es en realidad una invención muy posterior a la Edad Media, como mínimo del Renacimiento, aunque lo cierto es que no existen referencias históricamente probadas anteriores al siglo XIX. Ninguno de los cinturones de castidad que existen fueron hechos en el medievo, todos los expuestos en museos fueron retirados tras comprobar que eran falsificaciones del siglo XIX.

En la actualidad siguen existiendo en forma de juguetes eróticos y, en algunos casos, son hombres quienes se los ponen a sí mismos para luego ceder las llaves a su pareja.

Fuente:
http://es.wikipedia.org/wiki/Cinturón_de_castidad

23 de septiembre de 2011

Las primeras ambulancias de la Historia

Hay evidencias de transportes forzados de enfermos mentales y de lepra en la Antigüedad. La primera evidencia de una ambulancia data del siglo X y fue construida por los anglosajones. Esta consistía en una hamaca emplazada en un carro tirado por caballos.

Durante las Cruzadas del siglo XI, la Orden de Malta estableció hospitales para atender a los heridos de las batallas en Tierra Santa, aunque no hay evidencias clara que aporten datos sobre como llegaban los heridos a los hospitales

Posteriormente, los normandos utilizaron hamacas portadas por caballos para llevar a los enfermos. El servicio de ambulancia mediante caballos continuó con algunas variaciones hasta el siglo XX.

Las primeras ambulancias usadas en emergencias de las que se tiene constancia fueron las empleadas durante el reinado de Isabel I de Castilla, en el año 1487. El ejército castellano de la época era tratado de forma excelente y atraía a voluntarios de toda Europa, a lo que contribuían los primeros hospitales militares (o "ambulancias"), aunque los soldados heridos no eran recogidos hasta el fin de la batalla, causando un número superior de muertes en los campos.

El principal cambio en el uso de las ambulancias durante las batallas llegó con las ambulance volantes diseñadas por Dominique-Jean Larrey, médico de Napoleón Bonaparte. Larrey estuvo presente en la batalla de Spires, entre Francia y Prusia, entristeciéndole el hecho de que los soldados heridos no eran recogidos por las numerosas ambulancias, que Napoleón ordenó situar a algo más de 3 kilómetros del lugar de la batalla, hasta que las hostilidades no cesaran, por lo que pensó en desarrollar un nuevo sistema de ambulancias. Decidió utilizar el sistema utilizado por los normandos, de hamacas y caballos, resolviendo que carros de dos o cuatro ruedas, tirados por caballos, portaran a los heridos del campo de batalla, después de que estos hubieran recibido cuidados paliativos en el propio escenario.

Estas ambulancias voladoras se estrenaron con el Ejército del Rin de Napoleón, en 1793. Larrey posteriormente desarrolló servicios similares para el resto de tropas de Napoleón, adaptando sus ambulancias a las distintas condiciones, incluyendo hamacas que podían ser portadas por camellos, para las campañas de Egipto.

Fuente:
http://actualcurioso.blogspot.com/2010/08/las-primeras-ambulancias-de-la-historia.html

22 de septiembre de 2011

Juguetes sexuales en la Prehistoria

Es la representación simbólica de la sexualidad masculina más antigua y fue descubierta en Alemania, en el interior de una caverna. El falo de 20 centímetros de largo y aproximadamente 3 centímetros de diámetro tiene una antigüedad aproximada de 28000 años. Está exquisitamente esculpido en piedra. El sorprendente hallazgo prehistórico fue reconstruido con paciencia como si de un puzzle se tratara a partir de 14 fragmentos desperdigados en el lugar y su extraordinaria factura, la superficie bien alisada y las medidas cercanas a las dimensiones reales de un pene, llevan a los científicos a pensar que se trata de un auténtico juguete erótico de la era glaciar.

Científicos alemanes quedaron realmente desconcertados al encontrar la bella talla. La piedra fue descubierto en la cueva de Hohle Fels, cerca de Ulm, Suabia, por un equipo de la Universidad de Tübingen. El profesor Nicholas Conard explicó a la BBC lo siguiente: “Las representaciones de mujeres con acentuados atributos sexuales están ampliamente documentadas en numerosos sitios, pero las representaciones masculinas son muy, muy raras”. Comentó también que “además de ser una representación del aparato reproductor masculino”, el utensilio podría haber sido utilizado para mellar el sílex, debido a que presenta algunas cicatrices sobre su superficie”. Los investigadores explican además que la forma inconfundible del objeto y diversos anillos tallados alrededor del mismo, dejan pocas dudas en cuanto a la naturaleza simbólica del objeto, que además está “finalmente pulido y es claramente reconocible.”

La zona arqueológica es una de las más notorias de Europa central y en ella se han encontrado numerosas piezas del Paleolítico superior. Este período se vincula comúnmente a la difusión del Homo sapiens, o sea a grupos humanos con características físicas prácticamente idénticas a las del hombre actual.

El grupo de Tubinga, que realizaba las excavaciones en Hohle Fels, ya había encontrado trece trozos del falo de piedra, pero sólo con el hallazgo del fragmento número catorce, el año pasado, se pudo completar el rompecabezas final. Todos los trozos fueron hallados en el mismo sitio, en el interior de un complejo de cuevas de difícil acceso, donde hay numerosos indicios acerca de las actividades de los seres humanos “modernos”, posteriores al hombre de Neanderthal.

Símbolos fálicos en piedra ligeramente más antiguos que el alemán fueron encontrados anteriormente en Francia y Marruecos, pero el hallazgo de Hohle Fels es único. “Las representaciones femeninas con atributos sexuales muy acentuados son numerosas en muchos sitios –dijo Conard– pero las representaciones de genitales masculinos son rarísimas”. El falo de Hohle Fels estará en exhibición en el museo prehistórico de Blaubeuren en una exposición llamada “Arte glaciar - decididamente masculino.”

De hecho, aunque ya se han encontrado otros ejemplos de genitales masculinos (encontrados en Francia y Marruecos) que datan de épocas parecidas al miembro encontrado en Ulm, toda representación de genitales masculinos de ese período de tiempo es muy inusual.

Fuente:
http://actualcurioso.blogspot.com/2009/12/juguetes-sexuales-en-la-prehistoria.html

21 de septiembre de 2011

París bien vale una misa

Enrique IV de Francia
Enrique IV de Francia era un fanático protestante y sus presuntos derechos a la corona iban en contra de la fe ancestral católica romana del país.

Las guerras religiosas entre protestantes (hugonotes) y fuerzas católicas devastaron Francia durante más de treinta años.

Para impedir que un rey protestante reinara en Francia se organizó una Liga Santa de países católicos europeos que luchó contra Enrique y el papa Gregorio XIII le excomulgó, declarándole desposeído de cualquier derecho inherente a la corona.

Tras dos fingidas conversiones al catolicismo y diez largos años de guerras civiles e internacionales contra la Liga, en las cuales sus intentos de asediar París (el baluarte de la liga) fueron en vano, exhausto su ejército y el país devastado, se dio cuenta de que había que poner fin a la lucha a cualquier precio, convirtiéndose definitivamente al catolicismo en 1593.

Esta conversión hizo que todo pretexto legítimo de resistencia quedase invalidado y París se le rindió definitivamente en 1594. Fue entonces cuando se le atribuyó la famosa frase "París bien vale una misa".


Fuente:
Historia del violín - Zdenko Silvela

Información relacionada:
Wikipedia: Enrique IV de Francia

20 de septiembre de 2011

El origen de la brújula

Poco se sabe sobre el origen de la brújula, aunque los chinos afirman que ellos la habían inventado más de 2.500 años antes de Cristo. Y es probable que se haya usado en los países del Asia Oriental hacia el tercer siglo de la era cristiana. Y hay quienes opinan que un milenio más tarde, Marco Polo la introdujo en Europa.

Los chinos usaban un trocito de caña conteniendo una aguja magnética que se hacía flotar sobre el agua, y así indicaba el norte magnético. Pero en ciertas oportunidades no servía, pues necesitaba estar en aguas calmas, por lo que fue perfeccionada por los italianos.

El fenómeno del magnetismo se conocía; se sabía desde hacía mucho tiempo que un elemento fino de hierro magnetizado señalaba hacia el norte, hay diversas teorías sobre quién inventó la brújula. Ya en el siglo XII existían brújulas rudimentarias. En 1269, Pietro Peregrino de Maricourt, alquimista de la zona de Picardía, describió y dibujó en un documento, una brújula con aguja fija (todavía sin la rosa de los vientos). Los árabes se sintieron muy atraídos por este invento; la utilizaron inmediatamente, y la hicieron conocer en todo Oriente.

La brújula (de "buxula", cajita hecha de boj o boxus) es un instrumento magnético que aparece descripto en La Divina Comedia de Dante, de la siguiente manera: "Los navegantes tienen una brújula que en el medio tiene enclavada con un perno, una ruedecilla de papel liviano que gira en torno de dicho perno; dicha ruedecilla tiene muchas puntas y una de ellas tiene pintada una estrella traspasada por una punta de aguja; cuando los navegantes desean ver dónde está la tramontana, marcan dicha punta con el imán."

Otros historiadores señalan que la primera brújula de navegación práctica fue inventada por un armero de Positano (Italia), Flavio Gioja, entre los siglos XIV y XV. Él fue quien la perfeccionó suspendiendo la aguja sobre una púa de forma similar a la que actualmente conserva. Y la encerró en una cajita con tapa de vidrio. Más tarde apareció la "rosa de los vientos", un disco con marcas de divisiones de grados y subdivisiones, que señalaba 32 direcciones celestes, y que fue la brújula marina que se utilizó hasta fines del siglo XIX.

Posteriormente se logró un nuevo avance, cuando el físico inglés Sir William Thomson (Lord Kevin) logró independizar a este instrumento, del movimiento del barco durante tempestades, y anuló los efectos de las construcciones del barco sobre la brújula magnética. Utilizó ocho hilos delgados de acero sujetos en la rosa de los vientos, en lugar de una aguja pesada. Y era llenada con aceite para disminuir las oscilaciones.

En los comienzos del siglo XX aparece la brújula giroscópica o también llamada girocompás. Consiste en un giróscopo, cuyo rotor gira alrededor de un eje horizontal paralelo al eje de rotación de la tierra. Se le han agregado dispositivos que corrigen la desviación, la velocidad y el rumbo; y en los transatlánticos y buques suele estar conectado eléctricamente, a un piloto automático. Este girocompás señala el norte verdadero, mientras que la brújula magnética, justamente, señalaba el norte magnético.

Fuente:
http://actualcurioso.blogspot.com/2009/12/el-origen-de-la-brujula.html

19 de septiembre de 2011

Don Pelayo, el héroe de Covadonga

La figura de don Pelayo está rodeada de un halo legendario que dota al personaje de gran atractivo. Los especialistas ponen en duda que se tratara de un miembro de la familia real, situándole más bien en el cargo de espatario de don Rodrigo o alguien vinculado a los círculos de poder de la comarca del Sella. 

Ante el cada vez más amenazante avance musulmán, un buen número de nobles y eclesiásticos vinculados al último rey visigodo buscó refugio en los montes de los Picos de Europa y en el valle del Sella. Las crónicas hablan de una reunión tribal celebrada en el año 718 en la que Pelayo consigue que se alcance un acuerdo entre su grupo nobiliario y los astures para orientar la tradicional hostilidad de los montañeses contra los musulmanes. 

Si bien en un primer momento estas acciones no tuvieron ninguna repercusión respecto al gobernador andalusí, en el año 722 el gobernador Anbasa envía contra los rebeldes una expedición de castigo dirigida por Alqama. Las tropas islámicas no serían tan numerosas como narran las crónicas cristianas -que las cifran en unos 50.000 hombres-, saliendo mejor paradas de los primeros choques. 

Esta inicial victoria musulmana motivaría la retirada de los rebeldes a los desfiladeros de los Picos de Europa donde tendrá lugar la famosa batalla de Covadonga (722) en la que -de nuevo según las crónicas cristianas- intervino la Virgen María en ayuda de sus devotos. Esta es la razón por la que años más tarde se levantaría el santuario mariano de Covadonga. 

La primera victoria motivó que el gobernador árabe de Gijón se retirara, permitiendo que Pelayo y sus fieles fueran ganando terreno y controlando parte del territorio astur. Tras una nueva victoria en Olalíes -la actual Proaza- Pelayo se asentó en Cangas de Onís, cambiando las montañas por el valle, y fomentó un proceso de cristianización de los astures. Poco más sabemos de los rebeldes, quienes para las autoridades islámicas no tenían importancia, aludiendo a ellos como "treinta asnos salvajes". Debemos advertir que Pelayo nunca se consideró rey por lo que este honor quedaría reservado para su yerno Alfonso I.


Fuente:
arteHistoria

Más información:

Arteguias.com: Biografía de Don Pelayo. Caudillo de Asturias
Wikipedia: Don Pelayo

18 de septiembre de 2011

El primer sistema de alumbrado público en Europa

En el año 1665 fue utilizado en París un sistema de alumbrado público consistente en una compañía de porta-linternas. Este sistema, que estaba situado cada 300 pasos, suministraba luz a un precio convenido.

Este proyecto sirvió para que dos años después, el 2 de septiembre de 1667, el rey Luis XIV implantara en la ciudad el sistema de alumbrado público, dependiente del Prefecto de policía (Nicholas Gabriel de La Reynie), por el que se establecía un sistema de linternas públicas: una en el centro de cada calle y otra en cada una de las esquinas. La financiación se realizaba a través del “Taxe des Boues et Lanternes” (Impuesto de Barros y Linternas), que permitía mantener encendidas más de 5.000 hasta las 2 de la mañana de octubre a marzo (temporada de invierno).

Las linternas, que se subían y bajaban mediante una cuerda atada a la pared, se encendían al toque de oraciones y se apagaban a un toque de campana. Poco después y dados los buenos resultados, el mismo rey extendió el alumbrado público a todas las ciudades de Francia, fijando una contribución para su sostenimiento.

Una vez consolidado el sistema, no sólo sirvió para incrementar en gran manera la seguridad de las calles principales sino que también causó sensación entre los visitantes extranjeros al ser el primero de esta clase que se establecía en Europa.


Fuente:
Canal de Historia

17 de septiembre de 2011

El pontificado más corto de la historia

Se llamaba Giovan Battista Castagna y nació en Roma en 1521.

Su padre, Cosme, era un noble genovés, y su madre, Constanza Ricci, era romana y hermana del cardenal Jacovazzi. Estudió derecho civil y eclesiástico en varias universidades y se doctoró en Bolonia. Fue secretario del tribunal de justicia y arzobispo de Rossano en 1553.

En 1555 fue nombrado gobernador de Fano y, bajo Paulo III, de Perusa y Umbría. Asistió al Concilio de Trento y demostró pericia y tacto al presidir varias congregaciones. En 1577 Gregorio XIII lo envió de nuncio a Venecia y en 1577 fue gobernador de Bolonia. En 1583 fue creado cardenal presbítero del título de san Marcelo y el 8 de octubre de 1584, legado papal en Bolonia.

Al morir el papa, fue elegido en 1590, como sucesor de Sixto V y adoptó el nombre de Urbano VII. Sólo fue papa durante 13 días. Murió antes de verse coronado, frustrando las esperanzas de muchos, que veían en él un futuro halagüeño. Fue enterrado en el Vaticano. El día de su elección tenía una lista de los menesterosos de la ciudad para remediar su pobreza; tenía proyecto de pagar todas las deudas de los Montes de Piedad de los Estados Pontificios con el tesoro de la cámara apostólica.

Ordenó la reforma de la dataría apostólica por una comisión de los cuatro significados cardenales Paleotto, Facchinetti, Lancellotti y Aldobrandini. Dispuso que se continuaran las obras de su predecesor y las coronaran con las armas de Sixto V, y no con las suyas.

No permitió a sus familiares apoderarse de los oficios de la corte ni los títulos honoríficos. Su sucesor fue Gregorio XIV.


Fuente:
Biografías y Vidas

16 de septiembre de 2011

El Tratado de Tordesillas

Cuando Cristóbal Colón regresó a España después de descubrir el Nuevo Mundo contaba con la simpatía de los Reyes Católicos, así como de los comerciantes europeos que veían la posibilidad de explotar las nuevas tierras. Para ello y debido a la rivalidad con Portugal en materia de exploración, los Reyes Católicos solicitaron ayuda a la Iglesia pidiéndole al Papa Alejandro VI autorización para explotar y evangelizar las tierras descubiertas.

El 4 de mayo de 1493, el Papa Alejandro promulgó la Bula Inter caetera, también conocida como Bula Alejandrina, mediante la cual los países ibéricos debían repartirse las islas y tierras descubiertas y por descubrir, de la siguiente manera: para España las que se situaran al oeste de una línea imaginaria trazada de polo a polo a cien leguas al occidente de las islas Azores y el Cabo Verde; y para Portugal las situadas al oriente de la misma línea.

Sin embargo, los portugueses llevaban mucho tiempo buscando una ruta marítima a Asia bordeando África y se consideraban con mayores derechos sobre las también llamadas islas de las especias, aunque Vasco de Gama no iba a llegar a la India hasta 1498.

Documento de Tordesillas

Pero, además, debido a que la línea Inter caetera no fijaba límites puntuales y al hecho, para entonces conocido, de que las islas Azores se encuentran más hacia el oeste que Cabo Verde, España se vio obligada a negociar con Portugal delimitaciones más precisas.

Se reunieron geógrafos y cartógrafos de los dos países y acordaron, en 1494 el Tratado de Tordesillas, según el cual se "trazaba" una línea imaginaria a 370 leguas al oeste de Cabo Verde. Las tierras situadas al oeste de este meridiano serían para España, y las ubicadas al este para Portugal. Naturalmente, al ser la Tierra redonda, el conflicto de dominio territorial iba a surgir también en Asia -cuando al poco tiempo Vasco de Gama llegó a la India-, pero por el momento la disputa quedaba resuelta.


Como tras los descubrimientos de Colón españoles y portugueses se disputaron sus respectivos derechos a descubrir y colonizar nuevas tierras, mediante el Tratado de Tordesillas correspondió a los lusitanos la colonización del actual Brasil.

Omitidas de participar en el reparto de las tierras recién descubiertas, Inglaterra y Francia, seguidas de Holanda, persistirían en la búsqueda de colonias, cosa que con el paso del tiempo lograrían. Ese fue el inicio de los imperios coloniales en América.


Fuente:
Atlas de historia de América - Sergio Orlando Gómez

Información relacionada:
Wikisource: Texto del Tratado de Tordesillas (transcripción del original)

15 de septiembre de 2011

Castillo de Tamarit




El castillo de Tamarit se encuentra junto a la costa y a orillas del rio Gaia, en la localidad de Tamarit, provincia de Tarragona.

La zona donde se asienta el castillo debió contar desde antiguo con un puesto fortificado. La lucha reconquistadora contra los musulmanes y la defensa del ataque por mar de piratas y la protección del comercio mediterráneo fueron las razones que debieron forzar la elección de este lugar para la construcción de un torreón de vigilancia, realizado por la familia Sunyer alrededor del 1051, año en el que el conde Ramón Berenguer les cedió este territorio a cambio de la mitad de la pesca que realizaran en el mar durante un determinado período de tiempo.


Pero fue en el siglo XII cuando los señores de Claramunt construyeron el castillo según el estilo románico. A finales de ese siglo los Claramunt se unieron por matrimonio a los Montoliu, y los descendientes comunes de ambas familias adoptaron como apellido el topónimo de su señorío de Tamarit.

En el siglo XIV, la iglesia de Tarragona compro la fortaleza por 13.000 sueldos a Francisco de Mallgornesa, señor de los castillos de Montoliu y Tamarit. Fue entonces cuando, ya de forma clara, el castillo se destinó a la vigilancia costera para evitar el ataque de los piratas. En 1363, durante el reinado de Pedro IV el Ceremonioso, se rodeó el castillo y la villa con una muralla que nace directamente en las rocas costeras, protegiendo su flanco más expuesto al mar. A lo largo de su historia se le añadieron distintas dependencias, como la llamada Torre de la Mora, construida en 1562 por el maestro tarraconense Juan Miró, con la finalidad de defender la costa de los ataques de los piratas argelinos.


Su estilo es románico con un torreón almenado sin aspilleras. El núcleo central del castillo ha tenido una función religiosa y en él se encuentra la iglesia. Es un bello ejemplo de la arquitectura románica catalana con tres naves y ábside semicircular. Destaca la traza de los arcos, que no arranca del fuste de las columnas, sino directamente del suelo, hallándose esculpidos con detalles finos y originales. Se conserva muy bien la torre del homenaje, llamada de la Mora, y situada fuera del recinto. En su interior se alza una iglesia, dedicada a Sant Martí.

El castillo es de propiedad particular y se ha conservado muy bien hasta nuestros días gracias a las restauraciones que su propietario, Charles Deering, realizó en él.


Fuente:
www.castillosnet.org

14 de septiembre de 2011

El refugio de los piratas

La Isla Tortuga está situada al norte de la costa de Haití, en Las Antillas. Este pequeño enclave de 180 kilómetros también ha sido conocido con el nombre de la Isla de los piratas, y es que, desde el siglo XVI, ha constituido el refugio clandestino de piratas franceses, ingleses y holandeses que se enfrentaron a la flota española.

La isla fue también la base de los bucaneros (comerciantes independientes) franceses. En 1640, el francés Le Vasseur, ayudado por sus soldados, expulsó a los ingleses y consiguió el control de la isla. Desarrolló el cultivo del tabaco, del azúcar y la producción de carne al estilo de la bucana, es decir, carne al sol (de ahí el nombre de bucaneros), que encantaba a los piratas. Éstos encontraron en la isla un refugio si querían esconderse, el lugar donde conseguir víveres y pólvora e, incluso, el enclave donde dejar su botín (en lugar de cargar con él durante varios meses de viaje) hasta que pudieran regresar a recogerlo.

Por la Isla Tortuga pasó, en el siglo XVI, Sir Francis Drake, que dejó de ser pirata para convertirse en un corsario, es decir, obtuvo una “patente de corso”, un permiso oficial de Inglaterra para atacar sólo las naves de potencias enemigas, en concreto, las españolas, y repartirse luego el botín.

En el siglo XVII, estuvo en la isla el pirata inglés Bartholomew Sharp. También Jean David Nau (El Olonés). Este filibustero, tras naufragar en Campeche, consiguió refugiarse en la Tortuga. El Olonés se convirtió en leyenda por sus crueles abordajes a las flotas españolas y terminó siendo devorado vivo por los caníbales del Darién (Panamá).

El Olonés
Uno de los más destacables fue Barba Negra, que se estableció en la isla algún tiempo. Barba Negra, que llevaba una enorme barba oscura adornada con cintas y trataba con enorme crueldad a los prisioneros, sólo vivió de la piratería dos años. En 1718 el gobernador de Virginia ofreció una recompensa por él vivo o muerto. El teniente Robert Maynard, de la Royal Navy, consiguió darle alcance con dos barcos y, tras un lucha en cubierta, logró acabar con su vida (después de herirlo veinte veces con el machete y dispararle en cinco ocasiones). Maynard le cortó la cabeza, que colgó en su barco y, finalmente, cobró la recompensa.

La isla, sin duda, se convirtió en el epicentro de la piratería del Caribe. Un lugar misterioso que ocupó un lugar destacable en las grandes novelas de piratas.

Robert Louis Stevenson mencionó esta isla en su primer capítulo de su libro La isla del Tesoro (“… las historias que contaba eran lo que más amedrentaba a la gente. Sus espantosos relatos eran de ahorcados y de «pasear por la tabla», de borrascas en el mar, de la Isla de la Tortuga y de terribles hazañas y extraños parajes en la América española”).

El Corsario Negro, de Emilio Salgari, se desarrolla en gran parte en Isla Tortuga, donde corsarios, filibusteros y bucaneros construyeron una base de operaciones prácticamente inexpugnable.


Fuente:
Ovejas Eléctricas

13 de septiembre de 2011

Nuevo blog de novela histórica: Viajando entre páginas

Aunque acostumbro a comentar aquí las novelas que leo he puesto en marcha un nuevo blog sobre libros, especialmente novela histórica aunque también tocaremos otros géneros.

El blog lleva por título Viajando entre páginas y aunque aún hay muy pocas entradas espero que sea un lugar donde recopilar reseñas, opiniones e información sobre libros de distintos temas.

Os invito a todos a visitarlo y por supuesto acepto sugerencias e ideas.


12 de septiembre de 2011

Bartolomé de las Casas, el apóstol de los indios

Fray Bartolomé de las Casas nació en Sevilla en 1484. Estudió en Salamanca y recién graduado como abogado viajó a América con su padre estableciéndose en La Española. Durante ocho años tomó parte en la guerra contra los indios y los empleó para explotar la tierra.

Regresó a España durante un breve periodo de tiempo en el que fue ordenado sacerdote. Después, en 1510, volvió a La Española junto a un grupo de dominicos liderado por Fray Pedro de Córdoba, a los que hacía de intérprete en sus prédicas a los indios. Uno de esos sermones, pronunciado por Fray Antonio de Montesinos, le impacta profundamente. Es a partir de ese momento cuando su visión de los indígenas empieza a cambiar.

Se trasladó a Cuba como capellán del ejército y recibió nuevas tierras y nuevos indios a los que siempre trató con bondad, pero vio que los demás no eran así, sino que los hombres perecían en las minas, las mujeres eran abusadas y ancianos y niños morían de hambre. En 1514 renunció públicamente a sus tierras y empezó a predicar contra todo aquel sistema.

Fray Pedro de Córdoba decidió enviar a Bartolomé, junto con Antonio de Montesinos, a España para denunciar los abusos. Las Casas y Montesinos pudieron entrevistarse el 23 de diciembre de 1515 con Fernando el Católico, ya muy enfermo. También hablaron con el obispo Rodríguez de Fonseca que no les concedió mayor atención. Mejor suerte tuvieron al dirigirse al cardenal Jiménez de Cisneros y a Adriano de Utrecht, el futuro papa Adriano VI, con los que discutieron algunos remedios, como enviar a Santo Domingo a tres frailes jerónimos en calidad de gobernadores. Las Casas les acompañaría como asesor y por esas mismas fechas fue también nombrado "procurador o protector universal de todos los indios de las Indias".

De regreso nuevamente en La Española, en 1517, los jerónimos entraron pronto en conflicto con Las Casas y los dominicos, quienes volvieron a enviar a Bartolomé a España. El 19 de mayo de 1520 obtuvo en La Coruña una capitulación para llevar a cabo un proyecto de colonización pacífica en la costa de Paria, actual Venezuela. A principios de 1521 emprendió viaje con sus labradores españoles hacia San Juan de Puerto Rico. Su idea era establecer en Paria a esos labradores y propiciar de manera pacífica el acercamiento a los indios que, conservando plenamente su libertad, escucharían la predicación del Evangelio y, sin violencia alguna, como la gente de otros muchos lugares, aceptarían al rey de España como el suyo propio. A finales de 1521, tras fracasar, reemprendió viaje a Santo Domingo.

Un año después, Las Casas decidió ingresar en la Orden de Predicadores. La vida conventual le proporcionó a fray Bartolomé tiempo para el estudio y la iniciación de sus primeras obras escritas. Estuvo hasta 1526 en el convento dominico de la ciudad de Santo Domingo, y en ese año se le encomendó establecer otro convento en Puerto Plata. Además de algunos memoriales que había redactado ya haciendo denuncias y proponiendo remedios, dio entonces comienzo a su Historia de las Indias, que habría de prolongarse hasta 1552, por lo menos.

A partir de 1531 comenzó a predicar en Puerto de Plata contra los colonos españoles, los cuales consiguieron que sus superiores lo trasladaran a Santo Domingo. En esta capital, en 1533, consiguió la rendición del cacique Enriquillo, sublevado desde 1519. A finales de 1534, fray Bartolomé y otros tres dominicos emprendieron un viaje al Perú para trabajar en defensa de los indios y fortalecer también las actividades de su orden. Una serie de dificultades impidió a Las Casas llegar a su destino. En lugar de ello, estuvo en Panamá, Nicaragua y México (1536). De allí pasó a Guatemala, en donde residió poco menos de dos años. En ese lugar escribió otra de sus obras más importantes, la intitulada De unico vocationis modo, conocida en español como Del único modo de atraer a todos los pueblos a la verdadera religión. En ese largo tratado la tesis central era que la única forma de promover la conversión de cualquier ser humano no era otra que la vía de la persuasión y jamás valiéndose de las armas o de cualquier otra manera de violencia. Proceder así sería actuación "temeraria, injusta, inicua y tiránica". En paralelo con lo que escribía, acometió entonces el proyecto de penetración pacífica en la región de Tezulutlán, considerada hasta entonces como tierra de guerra en Guatemala. La entrada en la que se llamaría la Vera Paz, implicaba la prohibición de que ningunos otros españoles podrían pasar a ella en tanto que allí se efectuaba la conversión de los indígenas en términos del único modo de atraer a todos los pueblos a la verdadera religión, por medio del diálogo y la persuasión.

Escribió más obras y realizó muchos viajes por toda Sudamérica, pero fracasó estrepitosamente en su intento de hacer las cosas de forma pacífica y respetando los derechos humanos. Los últimos años de su vida los pasó en Madrid. Había concluido ya para entonces la Historia de las Indias. Todavía escribió varios memoriales, así como la obra que intituló De thesauris, en la que cuestionaba el supuesto derecho de propiedad, tanto de los tesoros derivados del rescate del inca Atahualpa, como de aquellos otros encontrados en los sepulcros o guacas de los indígenas. En febrero de 1564 hizo su testamento y todavía pudo escribir un memorial al Consejo de Indias reafirmándose en todo lo que había expresado en defensa de los indios. El 17 de julio de 1566 murió fray Bartolomé de Las Casas en el convento de Nuestra Señora de Atocha en Madrid. Sepultado en la capilla mayor del convento, sus restos fueron llevados más tarde al convento dominico de San Gregorio en Valladolid.

"No y mil veces no, ¡paz en todas partes y para todos los hombres, paz sin diferencia de raza! Sólo existe un Dios, único y verdadero para todos los pueblos, indios, paganos, griegos y bárbaros. Por todos sufrió muerte y suplicio. Podéis estar seguros de que la conquista de estos territorios de ultramar fue una injusticia. ¡Os comportáis como los tiranos! Habéis procedido con violencia, lo habéis cubierto todo de sangre y fuego y habéis hecho esclavos, habéis ganado grandes botines y habéis robado la vida y la tierra a unos hombres que vivían aquí pacíficamente... ¿Creéis que Dios tiene preferencias por unos pueblos sobre los demás? ¿Creéis que a vosotros os ha favorecido con algo más que aquello que la generosa naturaleza concede a todos? ¿Acaso sería justo que todas las gracias del cielo y todos los tesoros de la tierra sólo a vosotros estuvieran destinados?" (Fr. Bartolomé de las Casas)

Fray Bartolomé de Las Casas, que dedicó su vida a la defensa de los pueblos indígenas, es hoy reconocido universalmente como uno de los precursores en la teoría y en la práctica de la defensa de los derechos humanos.


Fuentes:
- www.ciudadseva.com
- www.fortunecity.es
- mgar.net

11 de septiembre de 2011

Ceres, el primer asteroide descubierto

Los asteroides son objetos rocosos y metálicos con órbitas planetarias, pero que son demasiado pequeños para ser considerados planetas.

Guiseppe Piazzi, nacido en Valtellina en 1746 y fallecido en 1826, fue un clérigo italiano que durante años dirigió el Observatorio de Palermo. Estaba trabajando en la compilación de un nuevo y detallado catálogo estelar cuando, justo en el cambio de siglo, en la noche de fin de año de 1800, descubrió un punto luminoso en la constelación de Taurus que no aparecía en los mapas de que disponía. Seguido durante las noches siguientes, pudo comprobar su lento desplazamiento entre las estrellas fijas.

Giuseppe Piazzi
Descartado que se tratara de un cometa, prosiguió con sus observaciones con ayuda de otros colegas. El matemático alemán Karl Freidrich Gauss calculó su órbita y en la oposición siguiente se pudo recuperar, con lo que quedaba confirmado que poseía una órbita planetaria: se trataba de Ceres, el primer asteroide descubierto.

No hubo nuevos descubrimientos hasta 1845, cuando Hencke descubrió el quinto y en 1847, el sexto. A partir de ese momento los observadores se sintieron estimulados por este tipo de observaciones, creciendo el número de descubrimientos de forma exponencial, sobre todo a partir de fines del siglo XIX y principios del XX cuando se pasó a utilizar la técnica fotográfica. Así, el número total de descubrimientos era de 100 en 1868, 200 en 1879 y de 300 en 1890.


Fuente:
www.astrogea.org

10 de septiembre de 2011

Las Guerras Pequot

El conflicto conocido como Guerras Pequot comenzó como una rencilla entre los indios pequot y los mohicanos en la zona del río Connecticut. En 1634, los pequot atacaron a un barco esclavista y mataron al capitán, John Stone, y a los otros siete tripulantes del barco. Para preservar la paz, el gobernador de Massachussets, John Endecott, decidió no tomar represalias contra los indios.

En 1636, los pequot atacaron otro barco en la isla Block, resultando muerto John Oldham, un comerciante de Nueva Inglaterra. Este crimen ya sí encontró respuesta por parte del hasta entonces pasivo gobernador, que envió tres barcos a destruir las dos aldeas pequot que se pensaba habían sido responsables.

En 1637, los pequot respondieron atacando Wethersfield, donde mataron a nueve personas y secuestraron a otras dos. Ese ataque provocó la ira de muchos colonos, que promovieron una acción combinada de todas las fuerzas de las milicias de Massachussets y Connecticut, acompañadas por varios cientos de indios narragansett y niantic. Estas fuerzas rodearon la principal fortificación de los pequot y mataron a más de 500 indios, contando hombres, mujeres y niños. Al terminar, quemaron la aldea y asesinaron a todos los que intentaron escapar.

Esta sangrienta guerra fue probablemente la primera masacre a gran escala y se oyeron ya las primeras voces criticando la excesiva brutalidad de las tropas milicianas. No obstante, a pesar de ella, las incursiones indias en territorios coloniales cesaron durante una generación.


Fuente:
Breve historia de los indios norteamericanos - Gregorio Doval

9 de septiembre de 2011

La yegua de Flandes

Más allá de la tristeza que embargaba a Enrique VIII por la muerte de su esposa Juana, debió considerar celebrar un nuevo matrimonio, ya que resultaba conveniente a los fines de fortalecer sus alianzas de poder. En este sentido, necesitaba casarse con alguna candidata que lo aliara con el Sacro Imperio Romano Germánico que –liderado por el Emperador Carlos– representaba la mayor potencia de la época.

Entre las posibles esposas se encontraba la flamenca Ana de Cleves, princesa de una familia destacada de religión protestante luterana, lo que favorecería la posición de Enrique en Inglaterra como jefe de la Iglesia Anglicana que él mismo había creado. A los fines de consolidar aún más esa posición, pensó en pactar el matrimonio del recién nacido Eduardo con una hermana de Ana, intento que resultará fallido.

En este sentido, a los fines de conocer el aspecto de la que sería su cuarta esposa, envió a la corte germana al pintor Hans Holbeín para que realizara un retrato de su prometida. Así lo hizo el gran pintor, sin embargo, por temor de desagradar al rey realizó un retrato retocado de la futura reina, ante el cual el rey aprobó y hasta se ilusionó con la nueva posesión conyugal. Pero cuando conoció personalmente a Ana de Cleves, no pudo menos que manifestar su desagrado. En su círculo privado se refería a ella como "la yegua de Flandes".

Según los cánones de la época, Ana era realmente fea: era alta y corpulenta, y su rostro poco agraciado mostraba además marcas de picaduras de viruela. Incluso, era poco apta para sostener los diálogos ingeniosos de una corte renacentista, dirigidos muchas veces por el mismo rey, que escribía versos, creaba canciones y gustaba de la lectura, todo lo cual era ajeno a los gustos de Ana, la cual apenas hablaba inglés.

Preso de esta decisión, ya que no podía negarse al casamiento por los altos intereses políticos y económicos que la novia representaba, contrajo matrimonio en 1540. De esta manera, Ana de Cleves se convertía en la cuarta esposa de Enrique VIII.

Ana había permanecido católica conservadora, aunque su familia era luterana. Entabló una relación próspera con la princesa María y se estima que su relación con el rey era buena. A pesar de esto, Enrique había puesto su atención en una dama que formaba parte del sequito de damas de honor de Ana, la bella Catalina Howard. De esta forma, el matrimonio entre Enrique y Ana estaba destinado a la ruptura. De hecho, Enrique consiguió que la fea flamenca, quizá temerosa de correr la suerte de la otra Ana (Ana Bolena), aprobara el divorcio, apenas transcurridos unos meses desde el día de la boda. A cambio de ello, recibiría una importante renta vitalicia que le permitiría proseguir residiendo en la corte inglesa como dilecta amiga del rey y de la princesa María, pudiendo mantenerse de acuerdo con su alto rango.

En este sentido se elaboraron una serie de hipótesis acerca de la consumación del matrimonio entre Enrique y Ana de Cleves: algunos historiadores sostienen que el matrimonio no fue consumado, por el desagrado físico que la flamenca producía al rey; otros dicen que la separación se produjo porque Enrique no había obtenido los favores de Ana, que estaba enamorada de otro hombre, y la deseaba tanto que le ofreció desposarla para poder hacerla suya, pero lo cierto es que Ana accedió buenamente a abdicar el reinado inglés en el que se vio pronto suplantada por su dama de honor. Así, este cuarto matrimonio del rey Enrique VIII semejó un paso de comedia.


Fuente:
Portalplanetasedna

Más información:
Wikipedia. Ana de Cléveris

8 de septiembre de 2011

El juicio de Mata Hari

Mata Hari, la reina del espionaje durante la Primera Guerra Mundial, elevada a mito no porque fuera buena espía, que por lo visto no lo era, sino por su vida alegre y su glamour, fue apresada en Francia el 13 de febrero de 1917.

Excepto el dinero francés que recibía de ambos bandos y sus relaciones amorosas con algunos diplomáticos, aparentemente no había nada que pudiera tomarse como prueba de espionaje cuando la Central de Información francesa irrumpió en casa de Mata Hari en París. Ella vivía a lo grande, sin esconderse, en un hotel de los Campos Elíseos. Con grandes medidas de precaución fue trasladada a la prisión de Saint-Lazare.

En el interrogatorio del fiscal salieron a colación sus continuos viajes por Europa y ella respondió que viajaba para agradar a sus amantes. Enseguida se ganó la simpatía del auditorio. Luego se le preguntó por el dinero. ¿De dónde salían esas grandes cantidades que ella dilapidaba con tanta generosidad?

"¿Es que voy a ser culpable porque los hombres se enamoren de mí y me regalen dinero o porque se suiciden por mí?" decía.

Tal afirmación hubiera sido más convincente de tratarse de una mujer exuberante y en forma, pero en el caso de Mata Hari, ya en la cuarentena y con un cuerpo redondo y sin formas, no colaba. Sin embargo, las simpatías estaban de su parte: excitaba la imaginación.

Ejecución de Mata Hari

El segundo día del juicio se habló de la batalla de Vittel, acusando a la procesada de la muerte "no de decenas sino de centenares de hombres" como consecuencia de las informaciones extraídas al capitán ruso Masilov. En ese momento Mata Hari se vio desarmada y casi no intentó defenderse. La partida estaba perdida y como se trataba de un juicio sumarísimo la sentencia se pronunció de inmediato: fue condenada a la pena capital.

En el momento de su ejecución Mata Hari vestía un abrigo negro de terciopelo, con botones y cinturón y un sombrero de piel. Miró a los soldados del pelotón y en una última demostración de coraje dio la orden de fuego. Doce disparos surcaron el aire húmedo del otoño parisino y Mata Hari se desplomó. Un sargento sacó su arma y le disparó el tiro de gracia.


Fuente:
Diáspora Web

Más información:
Biografía de Mata Hari: Biografías y Vidas
Post sobre Mata Hari en este mismo blog: Mata Hari, espionaje y romanticismo

7 de septiembre de 2011

Las enciclopedias a lo largo de la historia

Hubo una enciclopedia que quizá cambió el mundo, ya que en ella prevaleció la razón y la objetividad por encima de la Iglesia y la Corona. No es otra que la Enciclopedia de Diderot y D'Alembert (1751-1765), que consta de 27 volúmenes compuestos por 72.000 artículos y en la que participaron en mayor o menor medida las mentes más preclaras del momento, como Voltaire o Rousseau.

Pero, además de esta, a lo largo de la historia ha habido otras grandes enciclopedias y algunas de ellas son bastante curiosas.

Las primeras enciclopedias tenían una obsesión desmedida por clasificar las cosas que nos rodeaban. El máximo exponente de esta obsesión por clasificar el mundo es Historia natural de Plinio el Viejo, que se mantuvo como fuente de autoridad del conocimiento universal hasta bien entrado el siglo XVI.

Aunque, si hablamos de exhaustividad, nadie gana a los chinos. En 1726 sacaron a la luz la mayor enciclopedia de todos los tiempos. Se llamaba Gujin tushu jicheng. Tenía 745 gruesos volúmenes, aunque en verdad era una antología de otras obras. Otras obras enciclopédicas chinas tienen títulos realmente sugerentes: La primera tortuga de la oficina de registro, Ilustraciones reunidas de los tres reinos o Capullos y flores del jardín de la literatura.


Acumular hechos y supuestos de forma masiva ya no se consideraba una empresa productiva. Era necesario organizar los conocimientos de la forma más eficaz y constructiva posible. En la Inglaterra que empezaba el año 1600, Francis Bacon encontró una forma para solucionar esto, muy revolucionaria para la época. Según él, el verdadero conocimiento debía partir acerca de la investigación de los propios sentidos.

De esta manera, Bacon proyectó una obra utópica que nunca concluyó: trazó un árbol con todas las ramas del conocimiento, que surgía de las facultades y las percepciones humanas. Sus subdivisiones tenían que incluir Química, Vista y Artes Visuales, Oído y Música, Olfato y Olores, Gusto y Sabores, Tacto y los Objetos Palpables (incluidos el Amor Físico, el Placer y el Dolor), y así sucesivamente.

En cuanto a tamaño y dedicación, nadie podía superar a los alemanes. La mayor enciclopedia proyectada en Occidente fue la Oekonomisch-tech-nologische, iniciada por Johann Georg Krünitz, que tenía 242 volúmenes.


Otra no tan colosal pero igualmente importante fue el Universal Lexicon de Zedler, de 64 volúmenes. Pronto tuvo la oposición de casi todos los dedicados al comercio de libros de la ciudad, que temían que la obra pudiera llegar a ser tan exhaustiva que ya nadie necesitara otros libros.

El fabricante de globos terráqueos Ephraim Chambers publicó él solo Cyclopaedia: An Universal Dictionary of Arts and Sciences, en 1728, y que le valió a su autor el ingreso en la prestigiosa Royal Society. El orden alfabético de las entradas se completaba con claras ilustraciones y con referencias cruzadas que facilitaban la búsqueda de los artículos relacionados. Así, la voz “acústica” remite a “oído”, “audición” y “fónico”. Y “concha” a “diluvio”, “petrificación” y “fósil”.


La primera enciclopedia de la historia, aunque sólo sea por su afán recaudatorio de conocimiento, está constituida por las tablillas cuneiformes existentes en los archivos de los reyes de Mesopotamia. Assurbanipal (668-627 a. C.), por ejemplo, poseía un buen puñado de tablillas en su biblioteca de palacio que contenía listas de objetos y nombres relacionados entre sí por temas, semejanza, raíz verbal y asonancia.

Si nos centramos en España, entonces las primeras enciclopedias son Manual enciclopédico o repertorio universal de noticias interesantes, curiosas e instructivas… (Madrid, 1842); la Enciclopedia Moderna. Diccionario universal de literatura, ciencia, arte, agricultura, industria y comercio (Madrid: 1851-1855, 37 volúmenes) de Francisco de Paula Mellado, donde participaron como redactores importantes escritores españoles de la época; y, sobre todo, el Diccionario Enciclopédico Hispanoamericano de literatura, ciencias y arte (Barcelona, Montaner y Simón, 1887-1898), la que podría considerarse la primera enciclopedia moderna.


Fuente:
Xataka Ciencia

Más información:
- Thales.cica.es: Enciclopedia
- Wikipedia: Plinio el Viejo
- Biografías y vidas: Francis Bacon
- Wikipedia: Grosses vollständiges Universal-Lexicon (en inglés)

 

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