22 de julio de 2011
Nos vamos de vacaciones
Hola a todos, nos tomamos un descansito veraniego para reponer fuerzas. Pasad un feliz verano y nos vemos a principios de septiembre.
20 de julio de 2011
La guitarra española
Los orígenes y evolución de la guitarra no son demasiado claros, ya que numerosos instrumentos similares eran utilizados en la Antigüedad, por lo que es usual seguir la trayectoria de este instrumento a través de las representaciones pictóricas y esculturales encontradas a lo largo de la historia. Existen evidencias arqueológicas en bajorrelieves encontrados en Alaça Hüyük (norte de la actual Turquía) de que en torno al año 1000 a. C. los hititas y asirios crearon instrumentos de cuerda parecidos a la lira —el instrumento de varias cuerdas más sencillo y antiguo del mundo— pero con el agregado de una caja de resonancia, por lo que serían antecesores de la guitarra. También se han encontrado representaciones en dibujos del antiguo Egipto que se asemejan a un instrumento similar a la guitarra.
Existen dos hipótesis acerca de sus orígenes. Una de ellas le da un origen greco-romano y piensa es un descendiente de la fidícula y la otra considera que la guitarra es un instrumento introducido por los árabes durante la invasión musulmana de la Península Ibérica y que posteriormente evolucionó en España. Según la primera hipótesis, estos instrumentos llegaron hasta los griegos, que deformaron ligeramente su nombre, kizára o kettarah, que en castellano se terminó llamando cítara. Este hecho ha dado lugar a suponer que la guitarra deriva de la cítara griega y romana, a las que se le habría añadido un mango al comienzo de nuestra era. Muchos estudiosos y musicólogos atribuyen la llegada de la guitarra a España por medio del imperio Romano en el año 400. La otra hipótesis sostiene que el primer instrumento con mástil fue la ud árabe, cuyo nombre los españoles terminaron fundiendo erróneamente con su artículo: "la ud" femenina se convirtió en el masculino "laúd". Fueron precisamente los árabes quienes introdujeron el instrumento en España, donde evolucionó de acuerdo a los gustos musicales de la plebe bajo dominación musulmana.
En la India estos instrumentos eran conocidos en idioma sánscrito como sitar (instrumento descendiente de la vina) , palabra que proviene de dos palabras indoeuropeas que darían origen a la palabra española "guitarra": la raíz gu?t (que produjo las palabras sánscritas guitá: ‘canción’, o sangt: ‘música’) y la raíz tar, que significa ‘cuerda’ o ‘acorde’.
Fuente:
G. Mazzolla
18 de julio de 2011
El ahorcado que sobrevivió
Corría el año 1802 cuando un soldado fue condenado a la pena capital por robo y homicidio. El juez dictaminó que se efectuaría en la Plaza Mayor de Valladolid. Y efectivamente se ahorcó a aquel soldado llamado Mariano Coronado. Una vez ahorcado, y creyendo que su alma había ascendido definitivamente, se bajó el cuerpo de la horca y las Hermanas de la Caridad se hicieron cargo del cuerpo, que iba camino del féretro cuando movió una mano.
Volvió a la vida poco a poco y las monjas se encontraron con un dilema ¿Lo reahorcamos? se preguntaron. Después de la sesuda reflexión se decidió que había cumplido con la justicia. Había sido condenado a la horca y había sido ahorcado, por lo que la pena ya habia sido efectuada.
Pero aqui no acaba la historia, porque después se procesó al verdugo por considerarlo culpable de la "vida" de Mariano Coronado. Afortunadamente para el "pobre" verdugo, el juez concluyó que había hecho bien su trabajo y que la culpa del poco afortunado hecho residía en haberlo bajado demasiado pronto de la soga.
En definitiva, Mariano Coronado fue condenado a la horca y con eso cumplió la pena. ¿Salió vivo? No era su problema.
Fuente:
www.sabiask.com
16 de julio de 2011
Las guerras floridas
Las Guerras Floridas (Xochiyaoyotl en náhuatl) eran la cacería divina del hombre mesoamericano hecha por el dios Sol.
Cuando los sacerdotes decían que el Sol y los dioses necesitaban más comida, más sacrificios, dos pueblos aztecas se enfrentaban una guerra florida solamente para contentar al Sol. En estas guerras, los dos pueblos aztecas mandarían sus caballeros a un campo sagrado para la batalla. Eran un poco como los torneos de la Edad Media en Europa, pero en este caso eran pueblos enteros los que se enfrentaban y con un resultado bien distinto.
Ellos interpretaban que iban al campo de batalla a recolectar flores (corazones) porque en la piedra de los sacrificios, a golpe de cuchillo del sacrificador, surgía la flor más preciosa, el corazón del hombre. De ahí el nombre de Guerras Floridas. Los corazones eran depositados en el cuauhxicalli, la jícara o vaso de águila, y a él descendía el guerrero celeste en forma de colibrí a libar la miel (la sangre) de aquella flor preciosa. Estas guerras representaban lo más sagrado de la religión del hombre mesoamericano: la cacería del hombre hecha por Dios.
Cuando un guerrero era hecho prisionero en las Guerras Floridas doblaba la rodilla y decía: "padre mío" al que lo capturaba, y éste exclamaba: "hijo mío". Se entendía que Dios mismo era quien lo capturaba. Morir en la piedra del sacrificio era el honor más grande que recibían el sacrificado y su familia, puesto que era deificado, de la misma manera que huir del sacrificio era una enorme deshonra.
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| Representación de las Guerras Floridas (Diego Rivera) |
Según los cronistas las Guerras Floridas surgieron en tiempos de Moctezuma Ilhuicamina, que tomó posesión del trono azteca hacia el año 1438 y gobernó durante unos 30 años, pero quizá fueran una herencia dejada por los toltecas.
En tiempos de paz, los pueblos aztecas necesitaban víctimas para el sacrificio. Es por este motivo que acordaban entre ellos enfrentarse en las Guerras Floridas, ya que sólo podían realizarse sacrificios humanos con los prisioneros de guerra.
Debido al carácter sagrado de estas guerras el campo de batalla se convertía en un escenario donde los guerreros, nobles y plebeyos, acudían luciendo sus mejores galas.
Fuente:
Vidas de fuego
14 de julio de 2011
Historia de la silla
Las sillas no siempre fueron un artefacto de uso común. Antiguamente eran un artículo que denotaba dignidad y buena posición y sólo eran utilizadas por los ricos y poderosos. El resto de los mortales se sentaban en taburetes o bancos de madera. En realidad, no fue hasta el siglo XVI que se convirtieron en un objeto común.
El conocimiento que tenemos acerca de las sillas antiguas ha sido recogido en su mayoría de los monumentos, esculturas y pinturas. Hay unos pocos ejemplos que existen en el Museo Británico, en el Egipcio y otros pocos lugares del mundo.
En el antiguo Egipto este mueble parece haber jugado un papel muy importante en las vidas de los poderosos gobernantes y eran de gran riqueza y esplendor. La mayoría de las que existían en el antiguo Egipto estaban hechas de ébano y marfil o madera dorada. Éstas estaban cubiertas con materiales muy costosos, a veces incluso gemas, y sus soportes eran patas hechas con la forma de las bestias más fuertes de esos tiempos, mayormente leones. Algunas patas eran moldeadas con forma de figuras humanas que representaban a los cautivos.
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| Respaldo de la silla de Tutankamón (Museo de El Cairo) |
Los primeros monumentos de Niniveh muestran una silla sin respaldo pero con unas preciosas patas talladas en forma de garras de león o pezuñas de toro.
Luego tenemos las primeras sillas griegas y romanas. La silla griega más antigua que conocemos se remonta a unos 600 años antes de Cristo y tenía respaldo.
Las sillas romanas eran bastante diferentes; mayormente eran fabricadas en mármol y adornadas con esfinges. Una de las sillas más famosas de este estilo es la que se encuentra en la Basílica de San Pedro en Roma. Desafortunadamente, las secciones de madera de esta silla están decayendo bastante. La silla en sí parece ser obra de un bizantino del siglo VI pero éste no es un dato del todo comprobable.
Fuente:
VisitaCasas.com
13 de julio de 2011
El desastre de la Contra Armada inglesa
Como sabemos, la Armada Invencible fue la gran flota de invasión con la que España esperaba conquistar Inglaterra en 1588. Inmortalizada en películas, documentales de televisión y flotas enteras de libros de texto, la Armada Invencible es uno de los acontecimientos más famosos de la historia universal.
Pero hubo también una armada inglesa, enviada por Inglaterra para atacar España, y esta segunda armada ha sido borrada casi completamente de la historia. La armada inglesa era mayor que la española, y desde muchos puntos de vista fue un desastre aún mayor. Pero este hecho se pasa por alto completamente. Nunca se menciona en los cursos de historia que se imparten en las escuelas británicas, y la mayoría de los profesores de historia ingleses no han oído nunca hablar de ello.
La Armada inglesa contra España estaba formada por 180 naves (en comparación con las 130 de la Armada Invencible) y duró desde el 18 de abril al 2 de julio de 1589. Aunque estaba dirigida por el marino más famoso del siglo XVI, sir Francis Drake, la empresa estuvo caracterizada por los problemas, que fueron la enfermedad y la deserción, la indisciplina y la incompetencia.
La Armada atacó La Coruña y Vigo en España, y Peniche, Cascaes y los suburbios de Lisboa en Portugal, regido entonces por España. No hubo ninguna victoria digna de mención, pero cuando la flota retornó a Inglaterra a primeros de julio de 1589, más de la mitad de sus tropas había muerto. La enfermedad fue uno de los asesinos más importantes. En La Coruña las tropas entraron en un almacén y robaron ropa que había pertenecido a los hombres de la Armada española del año anterior y que estaba contaminada de enfermedades. Un oficial inglés informó más tarde de que «nuestras enfermedades habían sido provocadas en parte por los vientos cálidos, pero sobre todo por la ropa y los equipajes viejos».
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| Francis Drake |
Las deserciones fueron la causa de la pérdida de 3.000 hombres por lo menos, mientras que la incompetencia de Drake y sus generales debilitó a las tropas y costó muchas vidas. Los generales, por negligencia, no llevaron suficientes carros para el equipaje en la expedición, de forma que los soldados tuvieron que cargar con las municiones. Hubo escasez de comida, de médicos y de oficiales con experiencia.
La indisciplina era endémica desde la cúpula hasta la base. El propio Drake desobedeció deliberadamente las instrucciones de Isabel I de destrozar la flota española amarrada en Santander, en la costa norte de España, y en su lugar lanzó una serie de invasiones a lo largo de la costa occidental española y portuguesa. Drake, sus almirantes, y los que les respaldaban económicamente desde Inglaterra, estaban más interesados en intentar liberar Portugal con la esperanza de obtener concesiones comerciales de una monarquía portuguesa restablecida. El espionaje militar de la fuerza de invasión era tan deficiente que cuando el almirante inglés se aproximó a Lisboa descubrió que las murallas de la ciudad «eran muy altas y fuertes, contrariamente a lo que se le había dicho». La corrupción también era endémica, y los soldados y marinos desfalcaron las dos terceras partes de las mercancías incautadas en España.
Los sucesos de la Armada inglesa, en la que Isabel I invirtió 20.000£ y muchos de sus mejores barcos, culminaron en la ignominia en Londres en julio de 1589. Los participantes en la empresa fueron proscritos de la Corte por miedo a que introdujeran enfermedades y «los marineros y otros individuos de baja estofa se reunieron de manera amotinada ante el Tesoro Real» para exigir una paga más alta.
En total, el desastre costó la vida de 8.000 marineros y soldados ingleses.
Fuente:
ABC (Enviado por Jose A. Planillo)
11 de julio de 2011
Napoleón en Madrid
Las cóleras de Napoleón eran terribles. Cuando conoció el desastre de Bailén, que su hermano José I había huido de Madrid abandonando el país al enemigo, decidió venir a España cual rayo fulminante. En agosto comenzó a enviar tropas y cuando cruzó la frontera en noviembre disponía de un potentísimo ejército de 320.000 hombres. En toda la Historia de España jamás se había visto semejante fuerza militar, y además del número se trataba del mejor ejército de Europa. Los españoles habían juntado 150.000 voluntarios sin la formación y disciplina necesarias para la compleja táctica de la época. Sus jefes tampoco tenían experiencia, disputaban por el mando supremo y se empeñaban en librar batallas campales, cosechando estrepitosas derrotas: Gamonal, Espinosa de los Monteros, Tudela... En ninguna de esas acciones fue necesaria la intervención de Napoleón, que no olió la pólvora española hasta llegar, el 30 de noviembre, al paso de Somosierra, el último obstáculo natural que le cerraba el paso a Madrid.
Somosierra estaba defendida por 9.000 hombres y dieciséis cañones situados en las curvas de la carretera que serpentea hasta el puerto, a 1.444 metros de altitud. El grueso de la fuerza esperaba arriba. Napoleón traía 45.000 hombres, incluida la escogida caballería de la Guardia Imperial. Ordenó que la infantería flanquease el paso, pero como su ascensión era muy lenta, se impacientó y ordenó a la unidad que tenía más a mano, un escuadrón de Chevau-légers (caballería ligera) polacos de la Guardia en servicio de escolta junto al emperador, que se lanzara a la carga. Varios miembros de su Estado Mayor le advirtieron que aquello era imposible, lo que provocó un enfado monumental del emperador. “¡No conozco la palabra imposible! ¿Es que esos españoles, una banda de campesinos armados, van a detener a mi Guardia?”. La orden era en efecto suicida, pero Napoleón sabía lo que hacía, conocía perfectamente al enemigo, sabía que no eran auténticos soldados, sino voluntarios recién reclutados que se desconcertarían ante la perfecta disciplina de la Guardia Imperial. Los 150 jinetes polacos, con soberbios caballos y lujosos uniformes, formaron en columna de a cuatro y emprendieron el trote carretera arriba, indiferentes ante la lluvia de balas que cayó sobre ellos. Más de un tercio de ellos cayeron, incluidos los ocho oficiales que los mandaban, pero siguieron impasibles su marcha, como en un desfile.
Cuando los supervivientes alcanzaron lo alto del puerto, la infantería francesa aparecía también por las colinas de los lados, y los españoles, desmoralizados, se retiraron de Somosierra. Ya nada podía detener la marcha de Napoleón sobre Madrid. A primeros de diciembre sentó sus reales en el palacio del duque de Pastrana, en Chamartín. La población madrileña, mientras tanto, llevaba sólo una semana preparándose para detener al mejor general de la Historia. El marqués de Perales, alcalde de la villa, había alistado a la Milicia Honrada para defender la capital y puesto en marcha la fabricación de municiones en talleres improvisados. Esos esfuerzos de última hora parecían ridículos, y la frustración que el pueblo patriota sentía ante la previsible derrota le hizo buscar un chivo expiatorio.
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| Entrada de Napoleón en Madrid |
Una joven carnicera de rompe y rasga, que formaba parte de la nómina, al parecer extensa, de muchachas del pueblo seducidas y luego dejadas por el marqués de Perales, encontró forma de vengarse. Levantó el bulo de que Perales era un afrancesado y que estaba fabricando cartuchos con arena en vez de pólvora, para que no disparasen contra los franceses. Era tan absurda la historia que el populacho se la creyó. Una turba de revoltosos se reunió en la Puerta del Sol, sin que pudiera calmarlos el capitán general Morla desde el balcón de la Casa de Correos. Decidieron ir a la busca, o más bien a la caza del alcalde, al que encontraron en su palacio de la calle de la Magdalena. Allí mismo lo lincharon, y luego arrastraron su cadáver por las calles madrileñas. Esta vesania popular debió decidir a Morla. Aunque era un patriota, en cualquier momento podía ser señalado como afrancesado, y eso era una sentencia de muerte. Fue a parlamentar con Napoleón que, conocedor de la situación, lanzó un órdago y amenazó con fusilar a todos los defensores si no se rendían de inmediato. Napoleón no quería otra Zaragoza. La doble presión decidió a Morla, que firmó la Capitulación de Chamartín el 4 de diciembre. Napoleón pudo entrar en Madrid como dueño y señor, mientras que a Morla no le quedaría más remedio que pasar al servicio de José I, afrancesado por la fuerza de las circunstancias.
Napoleón dominaba el arte de impresionar a los adversarios con el panache, con la exhibición de fuerza militar, uniformes espléndidos, soldados de gran tipo... En su estancia en Madrid organizaba continuas paradas militares y se exhibía rodeado de un brillantísimo Estado Mayor. Pero además de esta función cara a la galería, el emperador se preocupó de dictar los decretos de Chamartín, que establecían medidas tan importantes como la abolición de la Inquisición y otras contra el poderío de la Iglesia. Eran sin duda un guiño hacia los liberales españoles, la cara de genuino progreso que representaba Napoleón frente al Antiguo Régimen.
Fuente:
http://www.historiarte.net
10 de julio de 2011
El castillo de Windsor
El Castillo de Windsor es, junto con el Palacio de Buckingham en Londres y el Palacio de Holyrood en Edimburgo, una de las principales residencias oficiales de la monarquía británica. La reina Isabel II pasa ahí muchos fines de semana así como la temporada de carreras de caballos que se celebran en la ciudad de Ascot. Es uno de los mayores castillos del mundo que aún están habitados así como uno de los más antiguos.
El castillo se localiza en la ciudad de Windsor en el condado de Berkshire, en el valle del río Támesis y al oeste de la ciudad de Londres.
Fue construido en el año 1070 por el rey Guillermo el Conquistador para que sirviera como línea de defensa para la ciudad de Londres. Probablemente fue hecho a partir de una residencia real sajona de madera. Desde entonces ha sufrido diversas ampliaciones. El rey Eduardo III construyó la capilla de San Jorge en 1348. El ala del castillo que en la actualidad se encuentra habitada se construyó mayoritariamente durante el reinado del rey Jorge IV.
La Capilla de San Jorge es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura gótica inglesa. Es el hogar espiritual de la Orden de la Jarretera, la orden superior de Caballería británica establecida en 1348 por Eduardo III. En el interior de la capilla se encuentran las tumbas de diez monarcas, entre ellos Enrique VIII y su tercera esposa Jane Seymour, y Carlos I.
Los magníficos Aposentos de Estado están adornados con algunas de las mejores obras de arte de la Royal Collection, entre ellas pinturas de Rembrandt, Rubens, Canaletto y Gainsborough.
Fuentes:
- Wikipedia
- The Royal Collection
9 de julio de 2011
¿Por qué se dice...?
El español es una lengua romance que desciende de latín y que se conforma en la Edad Media. Por lo tanto, es lógico que conservemos muchos vocablos que se empleaban en aquella época.
En algunas ocasiones han mantenindo intacto su significado, otras veces han cambiado un poco, y otras han añadido nuevos significados.
Al igual que con las palabras pasa con los dichos y/o refranes. Muchos de ellos tienen su orígen en la Edad Media. Veamos una pequeña recopilación.
"Estar en Babia"
Babia es una región de León. En plena Edad Media era una región frondosa rebosante de bestias salvajes. Dícese que un rey castellano-leonés era gran aficionado a pasar largas temporadas en esos lares, dedicándose a su pasión favorita, la caza. Consecuencia de ello era que, forzosamente, tenía poco tiempo para dedicarse a los asuntos de gobierno. Por ello, cuando alguien iba a la corte o preguntraba por Su Majestad para consultarle algo, los cortesanos se veían obligados a responder una y otra vez que el rey estaba en Babia... de estar tanto tiempo allí, se quedó la expresión ‘estar en babia’ cuando alguien está a lo que no debería estar.
"A buenas horas mangas verdes"
La Santa Hermandad, creada en el siglo XV por los Reyes Católicos llegó a desempeñar la función de una verdadera policía, casi al estilo de nuestra actual Guardia Civil. El uniforme que llevaban sus miembros consistía en una capa y jubón con largas mangas verdes. Como su tardanza en llegar al lugar de los hechos llegó a ser proverbial, de ahí el dicho de ‘a buenas horas mangas verdes’.
"Ir de punta en blanco"
Esta frase deriva directamente del vocabulario y hechos de caballería. Cuando un caballero se preparaba para la batalla se aseguraba de tenerlo trodo preparado: armadura completa y puntas afiladas, reales. El tener las armas afiladas era tenerlas blancas. De ahí que cuando un guerrero iba completamente equipado para la batalla se decía estar 'de punta en blanco'. Hoy, el significado ha derivado a estar completamente vestido, de forma elegante.
"Velar armas"
Igualmente deriva de los hechos de la caballería. El rito de tomar la caballería requería que el aspirante, doncel o escudero hasta entonces, pasara un noche de vigilia, rezando y velando (vigilando a la luz de las velas) las armas, normalmente encerrado en una capilla. De ahí que esta sentencia se aplique a alguien que está encerrado preparando algo para una batalla o acto importante.
"Meterse en camisas de once varas"
Para empezar hay que decir que la vara es una antigua medida, que en la Edad Media castellana equivalía a unos 84 cm. Según cuenta José M. Iribarren en ‘El porqué de los dichos’, el origen de esta frase estaría en la ceremonia que se hacía en la Edad Media para adoptar a uno como hijo, consistente en que el padre adoptante metía al adoptado por la manga muy holgada de una camisa y lo sacaba por el cabezón o cuello de ésta, hecho lo cual le daba un fuerte beso en la frente. Sucedía, a veces, que salían mal estas adopciones, y, por lo tanto, se aconsejaba al que trataba que lo adoptasen que no se metiera "en camisa de once varas", es decir, que no se dejase adoptar por otro.
"Esto es una ganga"
Cerca del año 1500 las tropas españolas al mando del Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba, causaban estragos en los campos de batalla italianos. En medio de estas campañas, una fortaleza cae en manos hispanas. Su nombre era la plaza de Ganga. Habiendo conseguido esto, el escaso número de españoles de la plaza se vieron prontamente sitiados por una numerosa fuerza francesa de socorro. Llegado un momento, las tropas españolas deciden que es mejor salir y luchar a campo abierto, aún estando en franca minoría. Cuando de madrugada deciden hacer una salida desesperada se encuentran que en el campamento francés, apenas verles, salen disparados dejando atrás todo el bagaje. Lo que no sabían las tropas sitiadas es que a los franceses les había llegado el rumor de que se acercaba una tropa de refresco española y, ante el temor de verse rodeados, habían iniciado una apresurada retirada. Al final, como la victoria por parte de tan exigüas tropas fue tan fácil y el beneficio tanto, una ciudad y un campamento, de ahí el dicho de ‘esto es una ganga’.
"Las cuentas del Gran Capitán"
Al mismo Gran Capitán se le atribuye otro hecho que ha quedado para los anales. A pesar de los grandes logros que sus tropas conseguían para Fernando el Católico, éste, haciendo caso de los envidiosos de la corte, le mandó de muy malas maneras que le diera cuentas de todos los gastos de la campaña, ya que creía que no estaban bien, o al menos no estaban justificados documentalmente. A esto, el malhumorado y herido comandante le envió la siguiente nota:
"Por picos, palas y azadones, cien millones de ducados... por limosnas para que frailes y monjas rezasen por los españoles, ciento cincuenta mil ducados... por guantes perfumados para que los soldados no oliesen el hedor de la batalla, doscientos millones de ducados... por reponer las campanas averiadas a causa del continuo repicar a victoria, ciento setenta mil ducados... y, finalmente, por la paciencia de tener que descender a estas pequeñeces del rey a quien he regalado un reino, cien millones de ducados..."
Por eso, actualmente, ‘las cuentas del Gran Capitán’, son aquellas cuentas hechas sin ningún tipo de recibo real.
"No hay moros en la costa"
Las costas mediterráneas de nuestro levante se vieron asaltadas por piratas berberiscos durante todo el siglo XVI. Por eso se levantaron numerosas fortalezas y torres vigías cuya misión era vigilar que no hubiera moros en la costa... sobran las explicaciones.
Fuente:
http://usuarios.multimania.es/historiador1969/todo.htm
7 de julio de 2011
El arte del período helenístico
En la época helenística la cultura y el arte reflejaron las ideas del filósofo Aristóteles, que valoraba las experiencias del hombre obtenidas a través de los sentidos, utilizados para el conocimiento de la realidad y de sí mismo.
Esta forma de pensar influyó notablemente en las artes visuales, que dejaron de basarse en modelos ideales para hacerlo en modelos más naturalistas de acuerdo con la perfección directa de la realidad. Por ello, los artistas se ocuparon de todos los aspectos de la figura humana, incluida la vejez y la fealdad.
La conquista de Oriente por Alejandro Magno, dio posibilidad a los artistas de ampliar su panorama en cuanto a temas y personajes étnicos diferentes a los acostumbrados en la Grecia clásica.
Sobresalieron obras de dimensiones superiores a las naturales, en comparación a las proporciones establecidas en el período clásico. A ello hay que añadir la abundancia decorativa y ornamental de los grandes monumentos, como por ejemplo el altar de Zeus en Pérgamo.
Frente a las desordenadas y mal pavimentadas ciudades clásicas griegas, las ciudades helenísticas fueron diseñadas de acuerdo a un plan geométrico con formas regulares, algunas de forma circular, con un centro del que irradiaban calles enlazadas entre sí por círculos concéntricos.
Prefirieron el uso de los elementos decorativos del orden corintio. De este complicado estilo helenístico surgieron nuevos tipos arquitectónicos, como gimnasios y edificios para el Senado, profusamente decorados. Los reyes helenísticos construyeron pórticos, bibliotecas, teatros y arcos de triunfo.
En el período helenístico se abrió paso a una realidad exagerada, en la que se enfatizaron y sofisticaron las formas heredadas de la Grecia clásica. Producto de esta ponderación surgieron obras de inigualable monumentalidad y belleza como el "Coloso de Rodas".
Las figuras fueron tan ideales como en el período anterior, pero su pose era más distendida e indolente. Aparecieron los retratos de personajes convertidos en héroes. La estructura dinámica que producía una sensación de inestabilidad, reflejada en las formas dramáticas y apasionadas, en el dinamismo de las expresiones por el deseo de lograr estados anímicos y el interés de reflejar la anatomía y expresión dramática causada, hicieron que se acentuaran las torsiones de las figuras, la tensión muscular y el claroscuro del modelado, al tiempo que los rostros expresaban sus sentimientos, ya fueran de alegría, placidez, angustia o dolor.
Éste fue el período de las grandes vasijas de lujo, decoradas con cierto barroquismo en el dibujo hasta principios del siglo II a.C., cuando se sustituyeron las pinturas por los relieves en color negro o rojo.
Destacó el famoso artista Apeles, quien se dedicó a representar las hazañas y gentilezas de la persona de Alejandro.
Las obras del mausoleo de Filipo, uno de los más completos conjuntos de la pintura helenística han llegado a nuestra época muy dañadas: toda la fachada se recubrió de frescos que antes de conseguir secarse fueron cubiertos por un túmulo de tierra, según la costumbre macedonia.
Alejandro Magno representa el segundo hito de la pintura helenística. Consciente del poder propagandístico del arte, controló férreamente la reproducción de su efigie y sólo autorizó para ello a tres artistas en escultura, orfebrería y pintura. El pintor elegido fue Apeles, todo un mito para la profesión pictórica. Artistas de siglos posteriores siempre han usado su leyenda como ejemplo de la dignidad de su profesión, puesto que era el favorito del emperador Alejandro, que visitaba su taller y se sometía a los dictados del artista. Sus cuadros tenían además un atractivo brillo singular, que Apeles conseguía mediante el "atramentum", una capa de barniz negro que aplicaba a sus pinturas. Otros pintores de la época fueron Leocares, Eufránor y Aedión.
Fuente:
Historia del Arte - Mª Luz Vázquez Segura / Consuelo Gómez
6 de julio de 2011
La música en el antiguo Egipto
La música era una actividad muy importante en el antiguo Egipto y se usaba para gran variedad de actividades, pero su principal desarrollo se llevó a cabo en los templos, donde se usaba en los ritos dedicados a los diferentes dioses y también, como lo indican antiguos papiros, era utilizada como una especie de remedio terapéutico.
Como en muchas otras culturas, también se la consideraba como un medio de comunicación con el mundo de los muertos, y los grandes músicos usualmente alcanzaban una categoría tal que algunos han sido enterrados en las necrópolis reales.
No existían en esa época muchos textos o partituras de la música, así que usualmente era transmitida de maestro a alumno.
Tan importante era la música en la cultura del antiguo Egipto, que el faraón tenía a su disposición una especie de orquesta a la cual podía acceder en cualquier momento, y era llamada a los festivales más importantes; y a los miembros de dicha orquesta, el faraón los trataba como si fueran parte de la familia real, dándoles todos los lujos y comodidades posibles.
Fuente:
Absolut Egipto
5 de julio de 2011
Las armas de los íberos: la falcata ibérica
La falcata es una espada de hierro originaria de Iberia, y relacionada con las poblaciones indígenas ibéricas anteriores a la conquista romana. Muy usada entre los pueblos íberos o los celtíberos limítrofes con los primeros, siendo las espada de "antenas" más común en la zona más céltica de la Península.
Sus dimensiones son similares al gladio romano, de aproximadamente medio metro de hoja. Es muy factible que la estructura y dimensiones de la falcata hayan influido en la espada romana, naciendo así el gladius hispaniensis, cuya evolución tendería hacia la característica forma recta de la hoja. De todas formas es posible que esta influencia sobre las armas cortas romanas viniera dada por la espada de antenas, también frecuente en la Iberia prerromana y de origen celta.
La falcata solía utilizarse como arma de corte al impacto. Gracias a su forma y peso ofrecía una gran potencia a la hora de asestar cortes en el enemigo ocasionando grandes daños en él. Muchas de ellas tenían la parte del contrafilo rebajada lo cual hace pensar que también podía ser utilizada para dar estocadas.
La calidad del hierro con el que se forjaban las falcatas tenía una gran capacidad de corte y flexibilidad, una de las características más estimadas y buscadas. El procedimiento de dicho forjado era el siguiente:
- El hierro se sometía a un tratamiento de oxidación (enterrando las planchas bajo el suelo entre dos y tres años) eliminando así las partes más débiles.
- La hoja se realizaba forjando tres láminas y uniéndolas en caliente, de las cuales la central presentaba una prolongación para la empuñadura, desplazada normalmente hacia un lado respecto al eje de simetría de la espada, y con forma de cabeza de caballo o grifo. La empuñadura iba decorada con cachas de hueso o marfil, y solía unir la cabeza del animal a la guarda con una cadenilla.
Tras las primeras batallas en la Península Ibérica, se dio la orden a las tropas romanas de reforzar con hierro los bordes de sus escudos, posiblemente para contrarrestar la potencia de corte de las falcatas, muy superior a la de las espadas rectas y los sables.
Fuente:
El cuchillo militar - José E. Cuesta y Juan C. Laguna
4 de julio de 2011
La llegada de los visigodos a Hispania
De los pueblos germanos que invadieron la Península a finales del Imperio Romano, fue el de los visigodos el que logró dominar todo el territorio y crear un reino bastante duradero, ejerciendo considerable influencia. Los visigodos procedían del norte de Europa, y se desplazaron hacia el mar Negro donde entraron en contacto con la civilización romana al tiempo que se producían los primeros choques. En el siglo IV, presionados por los hunos, se pusieron en movimiento traspasando las fronteras del Imperio Oriental y más tarde se dirigieron hacia las tierras occidentales, llegando incluso a penetrar en Italia y saquear Roma antes de instalarse en la Galia.
Esta emigración de los visigodos hay que entenderla como una búsqueda de tierras en las que poder asentarse y alimentar a su población, a veces también por la presión de otros pueblos y del mismo ejército romano. Pero lo cierto es que de todos los pueblos germánicos, los godos fueron los que se sintieron más atraídos por la cultura romana y de hecho los que más se romanizaron.
¿Por qué intervinieron en la Península Ibérica? En realidad parece que los visigodos no pensaban establecerse aquí cuando entraron a comienzos del siglo V, sino que su intervención iba encaminada a "poner orden", es decir, a eliminar a los invasores suevos, vándalos y alanos en nombre del emperador de Roma. En efecto, los visigodos habían llegado a un pacto con los romanos por el que se comprometían a luchar contra los pueblos que amenazaban al Imperio, a cambio de tierras donde instalarse y de trigo para alimentarse. De este modo, irrumpieron en la Península y arrinconaron a los suevos en Galicia, obligaron a emigrar a los vándalos y prácticamente exterminaron a los alanos. Una vez cumplida su función se retiraron a la Galia donde recibieron tierras y se establecieron como federados del Imperio Romano, tomando como capital Tolosa.
A mediados del siglo V, los visigodos vuelven a intervenir en Hispania para frenar el avance iniciado por los suevos, y someter los movimientos campesinos en la Tarraconense. Pero esta vez no se retiraron inmediatamente sino que dejaron guarniciones militares en distintos puntos, como por ejemplo en Mérida. En los años siguientes continuó entrando en Hispania población visigoda y asentándose.
¿Cómo considerarían los habitantes de la Península a los visigodos? Tenían razones para ver en ellos a los continuadores del Imperio Romano, pues de hecho actuaban en su nombre; además el reino que habían creado en la Galia estaba totalmente influido por la cultura romana. De modo que los hispanos bien podían haberse sentido seguros bajo su protección, al menos en un primer momento.
Pero los visigodos se instalaron definitivamente en Hispania cuando los francos los derrotaron y expulsaron de la Galia a principios del siglo VI, si bien siguieron conservando una provincia gala. Se abre aquí un interesante período en el que el rey ostrogodo Teodorico (instalado en Italia) se pone al frente de los visigodos para defender los intereses de su nieto Amalarico, que era un niño, convirtiéndose en regente.
Teodorico el Grande intentó que las relaciones entre visigodos e hispanos fueran buenas y que se integrasen. Para ello permitió los matrimonios entre ambos pueblos (que estaban prohibidos por la antigua legislación romana, más tarde recogida por el rey visigodo Alarico), fue tolerante con los católicos (los visigodos se habían convertido al cristianismo "arriano", que difería en algunos aspectos con el católico profesado por los hispanorromanos). Ademas, restauró la administración romana y para satisfacer a los nobles de la Península les dio cargos civiles.
Cuando murió Teodorico, Hispania se independizó de Italia y entró en una fase un tanto caótica, en la que se sucedieron varios reyes. Uno de ellos, Atanagildo, pidió ayuda a Bizancio para derrotar a su rival, Agila. Los bizantinos respondieron rápidamente y derrotaron a Agila, pero también ocuparon toda la zona costera del sureste, con gran rapidez y sin dificultades, lo que hace pensar que posiblemente no fueron muy mal recibidos por los habitantes de estas regiones. Cuando los visigodos se dieron cuenta apoyaron a Atanagildo y se enfrentaron con los bizantinos, pero no consiguieron expulsarlos; de modo que se desplazaron hacia el norte y establecieron su capital en Toledo.
Fuente:
Bárbaros, cristianos y musulmanes - Trevor Cairns
3 de julio de 2011
Ceremonias fúnebres caninas de hace 8.000 años
Una sepultura canina prehistórica que excavan arqueólogos lusos revela nuevos detalles sobre la antigüedad del cariño entre el ser humano y el perro, que hace ya 8.000 años era enterrado con ritos funerarios en la Península Ibérica.
La tumba es la más antigua encontrada en el sur de Europa y sus restos arqueológicos constatan por primera vez en esta zona del continente la existencia de ceremonias fúnebres dedicadas a ese animal doméstico, según informó hoy a Efe el Centro de Arqueología de la Universidad de Lisboa.
Además de esta institución en el proyecto, cuyos hallazgos se han localizado en una zona costera al sur de Lisboa, participan investigadores españoles de la Universidad de Cantabria.
Los restos de la tumba canina se sitúan en el yacimiento de Pocas de Sao Bento, localizado en Alcácer do Sal, un municipio a noventa kilómetros de la capital lusa, donde trabaja un equipo dirigido por Mariana Diniz, de la Universidad de Lisboa, y Pablo Arias, de la Universidad de Cantabria.
Los enterramientos de perros, el primer animal en ser domesticado por el ser humano, ya se habían localizado en el norte de Europa, pero nunca se habían hallado en la Península Ibérica y otras zonas del sur del continente.
En la sepultura se ha encontrado, entre otros restos, una cubierta de conchas construida con precisión que confirma el valor simbólico que se daba al perro ya en aquella época, además del económico, según los investigadores.
Las prácticas religiosas y afectivas relacionadas con los ritos funerarios se remontan a las sociedades del Mesolítico, hace 10.0000 años, cuando los seres humanos eran cazadores y recolectores, antes de que la agricultura y la ganadería se extendiera por Europa.
Técnicos del Museo Nacional de Arqueología de Lisboa se desplazaron el miércoles al yacimiento de Alcácer do Sal para extraer y conservar la sepultura, y estudian la posibilidad de hacer una futura exposición pública.
Descubrimientos anteriores ya habían confirmado que algunos grupos de cazadores convivían con el animal considerado el mejor amigo del hombre durante el Paleolítico y el Epipaleolítico.
Aunque en la Península Ibérica no se habían encontrado hasta ahora tumbas caninas sí se hallaron restos de un perro de unos 13.250 años de antigüedad en la cueva de Anton Koba, en Guipúzcoa (España).
Fuente:
La Vanguardia
2 de julio de 2011
El accidente nuclear de Palomares
Palomares, 17 de enero de 1966. Hasta ese día era un pueblo almeriense desconocido para el resto de los españoles. Pero el accidente atómico de ese día, el más peligroso desde la Segunda Guerra Mundial iba a marcar para siempre su historia. A las nueve de la mañana y con un viento superior a los 100 kms por hora, un avión norteamericano B-52, estalla en el aire al chocar con el avión nodriza que lo abastecía. El aparato iba cargado con cuatro bombas atómicas. Cada una de éstas bombas tenía un poder destructor 75 veces superior a la bomba de Hiroshima. Los B-52 se dirigían a la frontera turco-soviética, siguiendo un plan secreto del Pentágono.
Cuatro bombas de hidrógeno cayeron sobre Palomares, dos reventaron, liberando radioactividad, por primera vez se produce en suelo español un escape de plutonio. A primera hora los americanos creyeron que había sucedido un gran desastre nuclear. Las autoridades españolas sin embargo ni siquiera sabían que los aviones norteamericanos transportaban armas nucleares. El ministro de Asuntos Exteriores, Fernando Castiella, conoció lo sucedido por un desliz del embajador norteamericano. El Pentágono en aquellos momentos ya había reaccionado con la operación " Broken Arrow", un dispositivo previsto en caso de accidentes nucleares, que los norteamericanos ponen en práctica por primera vez fuera de territorio estadounidense.
Durante los primeros 21 días la radioactividad medida en el pueblo de Palomares, fue errónea y suficiente, pues los aparatos previstos para esa medición no funcionaban correctamente. En los primeros días incluso no se contaba con mapas en condiciones, pues incluso no venía reflejado en ellos ni el pueblo de Palomares. Hasta una semana después de la caída de las bombas no se supo con exactitud los puntos del impacto.
Los norteamericanos crearon un campamento en la playa de Palomares, lo bautizaron como"Campo Wilson", nombre del jefe de las operaciones (General Wilson). Lo componían unos cinco mil hombres, que buscaban la bomba que se perdió en el mar y la caja negra del avión. Palomares se convirtió en territorio exclusivo norteamericano, los acuerdos secretos firmados en 1953 entre España y EEUU, especificaban que en caso de accidente nuclear, las responsabilidades caían en las autoridades norteamericanas. Los mandos militares de campo Wilson, protegieron a sus hombres de la radioactividad, mientras procedían a la búsqueda de la cuarta bomba, la única que no había aparecido. Sin embargo los habitantes de Palomares y Villaricos, que ayudaban en las labores de limpieza de la zona, no contaron con ningún tipo de protección.
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| Paco el de la bomba |
En plena Guerra Fría, Palomares se convierte en centro de atención de las dos grandes super-potencias. Durante doce días un buque soviético, vigila las operaciones que se estaban efectuando. Hasta que los norteamericanos hicieron que se retirase, tras amenazarlos. La llegada de la Sexta Flota, para la búsqueda de la bomba y la caja negra, hizo de la costa almeriense la más vigilada del Planeta. Pese a todo este dispositivo la mejor ayuda para los norteamericanos fue la de Francisco Simó, "Paco el de la bomba", aunque para hacerle caso los norteamericanos tardaron un mes en verificar su relato, donde indicaba que el había visto caer la bomba y la caja negra. Seguramente aparte de este hombre nadie ha visto caer una bomba atómica y vivir para contarlo.
El Gobierno de Franco quiso ocultar la gravedad del asunto, con el baño de Manuel Fraga en aquel entonces Ministro de Información y Turismo, junto al embajador norteamericano, Biddle Duke, en la playa de Palomares. Aunque hoy en día se cree que no se arriesgaron con la radiactividad ya que el baño y la fotografía en realidad no fue tomada en Palomares sino en Mojácar, a 4 km. de dónde cayó la bomba.
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| Fraga y el embajador norteamericano |
Después de 81 días de búsqueda, los militares norteamericanos encuentran la bomba a mil metros de profundidad. Para recuperar el artefacto nuclear se tomaron todo tipo de precauciones. Se comprobó que no emitía radiación, se controló con cámaras de televisión y la subieron al muelle cuando comprobaron que no había radiación.
Los norteamericanos quemaron cosechas y retiraron capas de tierra y vegetación de las parcelas que creyeron contaminadas. También se envasaron 1.400 toneladas de tierra, con una radioactividad superior a las sesenta mil cuentas por minuto, un nivel de contaminación destructor. Los 5.500 bidones fueron sellados y mandados por barco a Mississippi y Alabama. El resto de tierra y vegetación contaminado, entre 7.000 y 60.000 cuentas por minuto quedaría en Palomares. En total 4.808 bidones que fueron en parte enterrados en pozos de la misma zona.
El 24 de febrero de 1966, el gobierno franquista a través de la Junta de Energía Nuclear, firmó un acuerdo en el que se permitía el enterramiento de parte de éstos restos, en las fosas cavadas para apartar la tierra altamente contaminada. El lugar exacto donde está esta fosa pertenece al secreto militar. Solo se sabe que fue en el área donde cayó la segunda bomba. Todavía hoy en esa zona se detectan los mayores niveles de contaminación (por plutonio), por encima de los niveles permitidos y unas doscientas veces superior a los datos que se toman en el pueblo de Palomares. Pasarán miles de años para que la radioactividad producida por el plutonio desaparezca.
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