30 de diciembre de 2009

La celebración del Año Nuevo


El día de Año Nuevo es la más antigua y universal de las festividades religiosas. Curiosamente, su historia comienza en una época en la que aún no existía un calendario anual. El tiempo transcurrido entre la siembra y la cosecha representaba un “año” o ciclo.

La fiesta de Año Nuevo más antigua que se ha registrado se cele­braba en la ciudad de Babilonia, cuyas ruinas se alzan cerca de la mo­derna ciudad en Irak. Se situaba a fines de marzo, en el equinoccio vernal o de primavera, esto es, al comenzar esta estación, y los actos festivos duraban once días. Los festejos modernos palide­cen si se comparan con ellos. Los iniciaba un sumo sacerdote que, ha­biéndose levantando dos horas antes del alba y tras bañarse en las aguas sagradas del Éufrates, ofrecía un himno al dios local de la agri­cultura, Marduk, orando para pedir un nuevo ciclo de cosechas abundantes. Se pasaba la grupa de un carnero decapitado por los muros del templo, a fin de absorber todo contagio que pudiera infestar el sa­grado edificio y, por extensión, la cosecha del año siguiente. La cere­monia recibía el nombre de Kuppuru, palabra que apareció entre los hebreos casi al mismo tiempo, en su día de Reparación, o Yom Kippur.

Tanto desde el punto de vista astronómico como del agrícola, enero es el peor tiempo para comenzar simbólicamente un ciclo agra­rio o Año Nuevo. El sol no se encuentra en un lugar adecuado del cielo, como ocurre en los equinoccios de primavera y otoño y en los solsticios de invierno y verano, los cuatro acontecimientos solares que ponen fin a las estaciones. El traslado de este día sagrado se inició con los romanos.

Según su antiguo calendario, los romanos consideraban el 25 de marzo, comienzo de la primavera, como el primer día del año. Sin embargo, los emperadores y los altos funcionarios alteraron repeti­damente la longitud de meses y años para ampliar el tiempo de sus mandatos. Las fechas del calendario guardaban tan poca sincroniza­ción con los hitos astronómicos en el año 153 a.C., que para fijar con seguridad numerosas ocasiones de tipo público el Senado ro­mano declaró el 1 de enero primer día del año. A continuación se produjeron nuevas alteraciones de fechas, y para iniciar de nuevo el calendario el 1 de enero, en el año 46 a.C. Julio César tuvo que prolongar el año hasta 445 días, por lo que se conoce en la historia como “Año de la Confusión”. El nuevo calendario creado por César fue llamado en su honor calendario juliano.

Después de la conversión de Roma al cristianismo en el siglo IV los emperadores siguieron organizando celebraciones de Año Nuevo. Sin embargo, la naciente Iglesia abolió todas las prácticas paganas (es decir, no cristianas), y por tanto condenó estas festividades como es­candalosas y prohibió a los cristianos su participación en ellas. A me­dida que la Iglesia consiguió conversos y poder, planificó estratégica­mente sus propias fiestas para competir con las paganas, en muchas ocasiones aprovechándose de su popularidad. Para rivalizar con la fiesta de Año Nuevo el 1 de enero, la Iglesia estableció su propia fes­tividad en la misma fecha, la Circuncisión del Señor, que todavía ob­servan católicos, luteranos, episcopalianos y numerosas Iglesias orto­doxas de Oriente.

Durante la Edad Media, la Iglesia se mantuvo tan hostil al antiguo Año Nuevo pagano, que en las ciudades y países predominantemente católicos esta celebración desapareció por completo, Y cuando perió­dicamente volvía a resurgir, quedaba relegada al olvido en poco tiempo y casi en todas partes. En cierta época, durante la Baja Edad Media desde el siglo XI al XIII, los británicos celebraban el Año Nuevo el 25 de marzo, los franceses el domingo de Pascua, y los italia­nos el día de Navidad, que era entonces el 15 de diciembre; sólo en la Península Ibérica se observaba el 1 de enero. La aceptación general de esta fecha sólo data de los últimos 400 años.

La Nochevieja

Desde tiempos muy antiguos ésta ha sido la más bu­lliciosa de las noches. Para los antiguos agricultores europeos, los espíritus que destruían las cosechas por medio de enfermedades eran barridos durante la no­che que precedía al Año Nuevo con un gran concierto de cuernos y tambores. En China las fuerzas de la luz, el Yang, derrotaban anual­mente a las fuerzas de la oscuridad, el Yin, cuando en esta noche má­gica la gente se congregaba para hacer sonar platillos y detonar petar­dos. En Norteamérica, fueron los holandeses en su colonia de Nueva Amsterdam en el siglo XVII, quienes originaron las modernas cele­braciones de la Nochevieja, aunque es posible que los indios nativos de esas tierras les hubieran dado un ruidoso ejemplo en este sentido y con ello hubieran allanado el camino. Mucho antes de que llegaran los colonos al Nuevo Mundo, la fiesta de Nochevieja era observada por los indios iroqueses, que la relacionaban con la cosecha de maíz. Reuniendo ropas viejas, útiles caseros de madera, maíz y otros cereales los indios arrojaban estas posesiones del año anterior en una gran hoguera, con lo que significaban el comienzo de un Nuevo Año y una nueva vida. Era una costumbre antigua tan literal en su significado, que los eruditos de épocas muy posteriores no tuvieron que especular sobre su sentido.

Los colonos norteamericanos presenciaron la anárquica celebración anual de la Nochevieja por los indios y su conducta no fue mucho más austera, si bien la escasez de ropas, muebles y comida les impedía encender hogueras. En la Nochevieja de 1775 los festejos que se celebraron en la ciudad de Nueva York fueron tan ruidosos, que dos meses más tarde las autoridades prohibieron los petardos, las bombas de fabricación casera y el uso de las armas de fuego personales para conmemorar los futuros comienzos del Año Nuevo.

¡FELIZ AÑO!


(Fuente consultada: www.tinet.cat)

29 de diciembre de 2009

Las revoluciones de 1820 y 1830


Durante la Restauración, los liberales pasaron a la clandestinidad y se organizaron en sociedades secretas. Los masones eran el grupo más importante, aunque existieron otros como los carbonarios italianos o los decembristas rusos. Estas sociedades, formadas por comerciantes, estudiantes, intelectuales y profesionales liberales, se consideraban herederas de la Ilustración y la Revolución francesa, y preconizaban la insurrección contra el absolutismo. Tenían influencia fundamentalmente en las ciudades y confiaban en que el pueblo se incorporaría al levantamiento una vez iniciado.

Esta estrategia caracterizó la oleada revolucionaria que se produjo entre 1820 y 1824, y que provocó una primera quiebra, aunque temporal, del sistema de la Restauración. El triunfo en España y, poco después, en Portugal, Nápoles y el Piamonte, abrió un corto período liberal que fue sofocado por las fuerzas absolutistas. En el caso de España y los estados italianos, se produjo la intervención directa de la Santa Alianza (1823). La represión fue muy dura; muchos liberales fueron detenidos o ejecutados, y otros marcharon al exilio.

Una segunda oleada revolucionaria se produjo entre 1829 y 1839. Esta vez, la intervención popular favoreció la derrota del poder aristocrático en Europa occidental. La revolución se inició en Francia en 1830 y significó el derrocamiento de los Borbones y la implantación de una monarquía constitucional, con Luis Felipe de Orleans. Su influencia se expandió fuera de las fronteras francesas y comportó la independencia de Bélgica, alterando por primera vez el mapa establecido en 1815. En Polonia, un movimiento de independencia política y nacional fue aplastado por el ejército ruso.

A finales de la década de 1830, el absolutismo fue desapareciendo de Europa occidental y se impuso un liberalismo moderado cuyo referente era la Constitución francesa de 1791. Así, se consolidó el dominio de la gran burguesía propietaria y de una aristocracia que mantenía su poder económico a cambio de renunciar a sus privilegios estamentales. Se estaba forjando una élite liberal moderada, que monopolizaba la acción política y marginaba a la pequeña y mediana burguesía pero, sobre todo, a las clases populares. Por ello los liberales moderados defendían el sufragio censitario y limitaron el ejercicio de las libertades: así, por ejemplo, las asociaciones obreras quedaban prohibidas.

28 de diciembre de 2009

Los castrati


Con el Renacimiento el mundo se seculariza. Todavía de forma muy tímida, es cierto. Pero algo de aquella polilla de la fe del carbonero desaparece. Los hombres aprenden a disfrutar parcialmente de lo que habían llamado valle de lágrimas. También el arte y la música entran en una nueva dimensión. Se refina el gusto y, con ello, aparecen los castrati.

Principalmente en Italia. Niños con exquisita voz para las empresas del canto, elogiados y admirados por el gran público, no podían evitar el trance impuesto por la naturaleza. La pubertad y la producción de testosterona significaban el vello en el rostro y la metamorfosis en el tono de voz. De un día para otro los querubines se habían transformado en sátiros.

¿Cómo conseguir que el niño siguiera siendo un niño, al menos por lo que atañe a las cualidades físicas? La solución la aportaron los llamados barberos, los cirujanos de la época. Cualquier día, mientras el inconsciente rapaz que prometía como cantor estuviese disfrutando de un inesperado baño caliente regado con licores y opiáceos, aparecía el castrador.

Escalpelo o bisturí, tijeras o pinzas, gomas y cuerdas. Ese era su instrumental, con el cual arrancaba o estrangulaba los testículos del joven. Porque la castración solía ser parcial. Sin los testículos, el organismo no produciría jamás la inoportuna testosterona, y la voz del infante permanecería por siempre 'virgo intacta'. No tener testículos supone, además, la esterilidad, pero no la incapacidad para la erección.

Cuando el niño sobrevivía (la operación en sí era dolorosísima pero no peligrosa: el problema, claro, residía en la falta de higiene y en las habituales infecciones postoperatorias), con suerte le esperaba un destino de divo. La selecta sociedad del XVIII, siglo del clímax (si utilizar en este contexto tal término no es una ironía) de los castrati, se sentía fascinado con aquellas ambiguas figuras.

Ambiguas, porque su "no desarrollo" de los caracteres sexuales hacía en ocasiones ímproba la tarea de discernir si se trataba de un varón o de una hembra. Las confusiones fueron numerosas, lo que no hacía sino aumentar la fascinación, el misterio.

Sin embargo, el aparente éxito de los Carestini, Monticelli o Farinelli (este último el más famoso de todos los castrati) no esconde el drama vivido por todos, aunque por algunos más que por otros. Muchos se quedaban en el camino, martirizados por los compañeros no castrados o incapaces de sobrellevar el trauma vivido.

(Fuente: Sobre Curiosidades - Souto Alves)

27 de diciembre de 2009

Las palabras más antiguas en español


Un estudio que acaba de culminar el Instituto de la Lengua de Castilla y León (ILCYL) confirma que los Cartularios de Valpuesta contienen las palabras más antiguas escritas en español, más de un siglo anteriores a las registradas en las Glosas Silenses o Emilianenses.

El director del ILCYL, Gonzalo Santonja, ha explicado que mientras las glosas registradas en los monasterios de Santo Domingo de Silos (silenses) y San Millán de la Cogolla (emilianenses) son del siglo XI, los cartularios de Valpuesta contienen palabras en español escritas en el siglo IX.

Santonja ha insistido en la complejidad del estudio que será publicado en los próximos meses, "aunque la preocupación -ha dicho- es más por evitar erratas que por sacar la publicación antes".

El director del ILCYL se ha mostrado "muy satisfecho" por el resultado del estudio dada la dificultad de analizar este compendio de documentos que fueron agrupados por un clérigo del santuario de Valpuesta, en el norte de la provincia de Burgos, en el siglo XII.

Aunque habitualmente se utiliza la denominación de cartulario para un documento escrito por dos o tres personas a lo largo del tiempo, en este caso se trata de un compendio de documentos que el clérigo realizó con todo lo que iba encontrando en el santuario.

De hecho, la complejidad del estudio se encuentra en que se trata de escritos realizados en diferentes momentos por más de una treintena de personas, lo que ha hecho "muy difícil" identificar "la mano" que elaboró cada uno de estos textos.

Santonja ha señalado que no se trata del origen del español, sino del registro escrito más antiguo que se conoce hasta ahora "porque el español nació en la calle, no en un monasterio ni debajo de ninguna piedra". En este sentido, ha criticado los "localismos" que pretenden vincular el nacimiento del idioma a un monasterio concreto, lo que ha calificado de "patochada".

(Fuente: 20 minutos)

26 de diciembre de 2009

Alfarería e industria textil en el Neolítico


Una característica de las comunidades neolíticas fue la fabricación de ollas de arcilla. Esta nueva industria tuvo importancia para el pensamiento humano y para el comienzo de la ciencia. La fabricación de objetos de alfarería es, tal vez, la primera utilización consciente de una transformación química. Su realización, aún en su forma más simple, implicaba la apreciación de varios procesos distintos y la aplicación de todo un conjunto de descubrimientos.

A su vez, el arte de la alfarería era el ejemplo supremo de creación por parte del ser humano, lo cual provocó una serie de postulados de tipo filosófico. ¿Cómo puede producirse una forma donde ésta no existe?

Por otro lado, las vasijas permitieron almacenar alimentos y hacer viajes más largos con provisiones de comida y bebida.
Entre las ruinas de las poblaciones neolíticas primitivas de Egipto y del Cercano Oriente se encontraron los primeros indicios de la industria textil.

Prendas de vestir fabricadas con tejidos de lino, y después de lana, empiezan a competir con los vestidos de piel o las faldas de hojas, en la protección contra el frío y el sol. Para que esto fuera posible, se necesitó otra serie de descubrimientos e invenciones y debió aplicarse en la práctica un conjunto de conocimientos científicos.

La industria textil no sólo requirió el conocimiento de materiales especiales, como el lino, el algodón y la lana, sino también la cría de determinados animales y el cultivo de plantas específicas. Desde el periódo neolítico se inventó uno de los grandes triunfos del ingenio humano: el telar, una pieza de maquinaria muy complicada y fundamental para tejer.

(Fuente consultada: www.sepiensa.org.mx)

24 de diciembre de 2009

Os deseamos....


¡¡FELIZ NAVIDAD!!

Que en el 2010 se cumplan todos vuestros deseos


Azahara y Kassiopea

22 de diciembre de 2009

La Conspiración de la Pólvora


El 5 de noviembre del año 1605, Guy Fawkes fue capturado dentro de un túnel con 36 barriles de pólvora cuando intentaba atentar contra el Parlamento inglés en lo que se conoció como "la Conspiración de la Pólvora".

Hacía dos años que había muerto la reina Isabel I tras llevar 45 años en el trono de Inglaterra. Su sucesor fue Jacobo VI de Escocia. Era una época caracterizada por las tensiones religiosas entre católicos y protestantes que se extendía hasta la misma monarquía. Isabel I había perseguido duramente durante años a los católicos, e incluso había mandado ejecutar a María, reina de los Escoceses, y madre de Jacobo VI. Fue este parentesco el que hizo que el pueblo pensara que la tendencia religiosa cambiaría con el nuevo Rey.

Comenzó así a crecer el catolicismo en Inglaterra, pero, ante la sorpresa de todos, Jacobo también empezó a perseguirlos, expulsando a los sacerdotes y a los jesuitas. El desánimo cundió entre la población e incluso se vieron obligados a hacerse pasar por protestantes. La oposición al monarca era evidente, pero por la represión, ésta se mantenía en secreto. Surgió así un pequeño grupo de personas que comenzaron a reunirse en el pub "Duck & Drake" en el Strand de Londres. Uno de ellos era Guy Fawkes, experto en explosivos que incluso había luchado con el ejército español en Flandes.

El grupo buscaba derrocar y asesinar a Jacobo VI y colocar a un monarca católico en el trono inglés. La idea era volar el Parlamento y acabar con el Rey en la apertura del edificio.

Durante meses fueron almacenando barriles de pólvora en un sótano que habían alquilado bajo la Cámara de los Lores. El grupo había ido creciendo y los planes perfeccionándose: Fawkes sería el encargado de encender la mecha mientras otros raptarían a la hija del Rey, y un tercer grupo conduciría el levantamiento en el centro de Inglaterra.

Sin embargo, alguien cometió el tremendo error de avisar a uno de los Lores para que no asistiera a la ceremonia de inauguración del Parlamento. Fue lo que levantó el recelo y lo que dio pie a que comenzara a investigarse el motivo. Guy Fawkes fue capturado en aquel sótano el 5 de noviembre del año 1605. Los restantes conspiradores huyeron de Londres, pero mientras Fawkes era interrogado y torturado, éstos decidieron asaltar el castillo de Warwick.

Sin embargo, un desgraciado accidente que se produjo al estallar una pólvora en mal estado dejó malherido a gran parte del grupo. La mayoría fue capturada e interrogada. Uno de ellos inculpó a un jesuita en la "Traición de la Pólvora" y eso provocó que el Gobierno hiciera responsable a la Iglesia católica de la Conspiración.

Apenas tres días duraron los juicios. Todos fueron encontrados culpables y castigados a ser ahorcados, destripados y descuartizados. El 30 de enero de 1606, Guy Fawkes fue ejecutado.

Como consecuencia de "La Conspiración de la Pólvora", los católicos acabaron por perder gran parte de sus derechos en Inglaterra, derechos que no recuperarían hasta el año 1829, cuando al fin, más de 200 años después, pudieron volver a votar en unas elecciones parlamentarias.

Curiosamente, ahora el 5 de noviembre se ha convertido en festivo en Inglaterra, fecha en que se queman muñecos con la apariencia de Guy Fawkes y en que se hacen fogatas en recuerdo del intento de voladura del Parlamento.

(Fuente consultada: Historia General - Javier Gómez)

20 de diciembre de 2009

Mujeres en la Historia de la Ciencia


A pesar de que la mujer lo ha tenido difícil para destacar en algunos campos a lo largo de los tiempos, hay algunas que sí han podido estampar su firma en el libro de oro de la historia, en este caso de la historia de la ciencia.

Ya desde épocas tan lejanas como el siglo XII antes de nuestra era, con Agamede dedicándose a la medicina, tenemos noticias de mujeres destacando en el ámbito científico. Sabemos que el genio de Grecia condenaba sin embargo a la mujer a ser una subsidiaria, pero en los estertores del mundo grecorromano floreció la astrónoma y matemática Hipatia, cuya figura ha sido recordada en nuestros días gracias a las pantallas cinematográficas. Hipatia, que era además consumada inventora de artilugios científicos, fue también uno de los primeros mártires de la ciencia, sufriendo en carne propia la intolerancia de la masa poseída por un funesto furor religioso.

A decir verdad, la relación entre las mujeres y la astronomía, más allá del caso de Hipatia, resulta significativa. Si a finales del siglo XVII un porcentaje no desdeñable de astrónomos alemanes eran mujeres, un siglo más tarde el célebre astrónomo William Herschel recibió la ayuda constante e impagable de su hermana Caroline, a la que le corresponde por derecho propio el descubrimiento de varios cometas. Otra astrónoma famosa fue Maria Mitchell (1818-1889), la primera mujer miembro de la Asociación Americana para el Avance de las Ciencias.

Maria Mitchell

Fuera de la astronomía, no menos relevante resulta el caso de las Curie. La madre, Marie Curie (1867-1934), nacida en Varsovia, fue la primera mujer en lograr el Premio Nobel (de Física) en 1903. Cuando en 1911 se le concedió el de Química, se convirtió asimismo en la primera persona en recibir dos. Por su parte, su hija Irene también fue galardonada con el Premio Nobel de Química en 1935.

La serie de mujeres científicas no se agota tan prontamente. A modo de simple enumeración, recordemos algunas pocas más:

Aglaonike y Agánice: matemáticas (Antigüedad); María la Judía, alquimia y química (s. II); Marie Colinet, medicina (s. XVI); Elisabeth Korpmann, astronomía (s. XVII); Maria Gaetana Agnesi, matemáticas, (s. XVIII); Emilie du Chatelet, física y filósofa (s. XVIII); Sophie Germain, matemáticas (s. XVIII-XIX); Mary Sommerville, botánica (s. XVIII-XIX); Ada Byron Lovelace, matemáticas (s. XIX); Cornelia Clapp, zoología (s. XIX-XX); Henrieta S. Leavitt, astronomía (s. XIX-XX); Margaret Mead, antropología (s. XX); Anna Freud, psicoanálisis (s. XX).

(Fuente consultada: Sobre Curiosidades - Souto Alves)

19 de diciembre de 2009

La piedra del sol


Hace un par de días se celebró el 219 aniversario del descubrimiento de la "piedra del sol". ¿Pero qué es la "piedra del sol"?

También conocida como "calendario azteca", la piedra fue descubierta en la esquina sur-oriental de la actual catedral de México D.F –en el lugar del antiguo centro ceremonial de Tenochtitlan-.

Fue tallada en torno a finales del siglo XV o comienzos del XVI por artesanos aztecas. En el momento de su hallazgo estaba recubierta por una rica policromía de colores vivos e impactantes, que lógicamente contribuían a resaltar y también a aliviar el carácter macizo y pesado de la piedra. No en vano, se trata de un gran monolito de forma discoidal, con un tamaño de 3,65 metros de diámetro y un peso de 24toneladas. Por desgracia, las autoridades de la época decidieron dejar la piedra a la intemperie, y ésta perdió su llamativa policromía.

El enorme disco era el distintivo del Templo del Sol, en el santuario ceremonial de Tenochtitlan, y se encontraba guardado en su interior, pues sólo los altos jerarcas religiosos tenían acceso a la piedra, quedando su visión vedada al pueblo llano, algo habitual en el mundo precolombino. Durante la dominación española, y hacia mediados del siglo XVI, el obispo Alonso de Montúfar tuvo la ‘genial’ idea de ordenar su enterramiento, “por los grandes delitos que sobre ella se cometían de muertos”.

En cualquier caso, la cuestión que más llama la atención del llamado Calendario azteca es su iconografía y posible significado. Uno de los mayores estudiosos de esta singular pieza de arte azteca fue el historiador alemán George Kubler, y a él debemos uno de los análisis más destacados en este sentido. De forma muy resumida, para Kubler la parte central del disco representaría el viejo mito de los Cinco Soles mexicanos –ya existente en época huasteca–, que adquirió en época azteca un gran desarrollo. El centro de la piedra sería por lo tanto el Quinto Sol o rostro del dios Tonatiuh (dios sol de los aztecas). Alrededor del mismo estarían plasmados los cuatro soles anteriores, extinguidos como consecuencia de la no celebración de sacrificios humanos. A continuación, se representan por medio de símbolos los distintos días y meses del calendario azteca, dispuestos en orlas concéntricas. Por último, en la orla exterior aparecen dos serpientes que muestran sus cabezas enfrentadas, símbolo del tiempo y el espacio.

Según la estudiosa mexicana Rebeca Barrera la Piedra del Sol no sería un calendario, sino un símbolo del fin de una era, la del Quinto Sol, que se produciría con la llegada de Quetzalcóatl. Según la investigadora mexicana, la piedra sería por tanto una especie de profecía pétrea que vaticinaba el fin del mundo azteca, cosa que finalmente ocurrió con la llegada de los españoles, cuyo líder militar, Hernan Cortés, habría sido confundido por los aztecas con el dios Quetzalcóatl.

(Fuente consultada: www.planetasapiens.com)

18 de diciembre de 2009

El Castillo de Mesen


Cerca del pequeño pueblo de Lede (Bélgica) se encuentra el Castillo de Mesen, abandonado desde hace cuarenta años. Oculto en un enorme parque de siete hectáreas y media, no existen en él grandes muestras de vandalismo pero, con el tiempo, la exuberante naturaleza que lo rodea ha ido invadiéndolo y deteriorándolo.
Su exploración no es fácil. El interior es muy peligroso: la madera se ha podrido, muchos techos y tejados se han derrumbado y el hormigón comienza a desmoronarse. Además, para acceder hasta el castillo, al parecer, hay que trepar los altos muros que rodean el parque. Sin embargo, algunos fotógrafos lo han logrado y han captado en impactantes imágenes la majestuosidad y belleza que tuvo en otros tiempos y que aún puede apreciarse.

Desde el siglo XVI hasta el XVIII fue el domicilio de una familia belga. A partir de siglo XIX, el edificio se dedicó a fines industriales: fue una destilería de ginebra, una refinería de azúcar y una fábrica de tabaco. De hecho, una gran cantidad de máquinas permanecen todavía en él.

En 1897, el castillo fue vendido a las monjas de Kannunikessen de Jupille, que construyeron una impresionante capilla neogótica. Esta capilla, terminada en 1905, está completamente vacía. No hay en ella filas de bancos ni un órgano ni ningún otro adorno. Sin embargo, resulta un lugar sobrecogedor, en el que la luz se filtra a través de unas impresionantes vidrieras, que, asombrosamente, se conservan intactas.

Después de la Primera Guerra Mundial, el Instituto Royal de Messines compró el Castillo y lo convirtió en un colegio para jóvenes aristócratas sin recursos y huérfanas de soldados de la guerra. Al parecer, en este colegio existían normas muy estrictas. Las jóvenes tenían que levantarse a las 6 de la mañana y, después de lavarse, acudir a la capilla a oír misa. Más tarde, desayunaban y entraban en las aulas para recibir sus clases. Las alumnas tenían que recibir a sus profesoras con una complicada reverencia y despedirse de ellas igualmente, mientras decían: “Señorita, gracias por la lección que nos ha impartido”.
El objetivo esencial de la educación de estas niñas era saber comportarse en sociedad: recibir a invitados importantes, dirigir a los criados y realizar cualquier tarea doméstica. Uno de los lemas del colegio era que para gobernar a los empleados del hogar era absolutamente necesario saber realizar las tareas encomendadas al menos tan bien como se esperaba de ellos.
Las 150 chicas que vivían en el castillo sólo recibían una visita al mes de sus familiares y pasaban un mes al año en sus hogares.
Para aprender a ser “señoritas” estas chicas estaban en el colegio desde los 5 años hasta los 18.

El colegio funcionó desde 1914 hasta 1970, momento en que fue abandonado. Como en tantos otros lugares, la imposibilidad de sufragar los gastos de su restauración dejó a este bello castillo destinado a una probable demolición.

(Fuente consultada: www.ovejaselectricas.es)

17 de diciembre de 2009

Roma (Steven Saylor)


Esta novela da vida a la epopeya de los primeros mil años de existencia de la ciudad de Roma, desde antes de su fundación por los gemelos Rómulo y Remo hasta su increíble ascenso como capital del Imperio más poderoso de todos los tiempos.

Siguiendo la variable fortuna de las sucesivas generaciones de dos familias a través de los tiempos, que serán testigos y a veces protagonistas de los acontecimientos, ésta es una saga épica de la ciudad y sus gentes, en la que el autor ha mezclado con inigualable maestría historia, leyenda y los descubrimientos arqueológicos más recientes. Un fascinante relato que narra la tragedia del héroe-traidor Coroliano, el saqueo de la ciudad a manos de los galos, la invasión de Aníbal, el duro enfrentamiento político entre patricios y plebeyos y, finalmente, la muerte de la República con el triunfo y asesinato de Julio César.

16 de diciembre de 2009

La salsa del Imperio


Toda civilización que se precie tiene algunas excentricidades.

Los romanos tenían una manía loca por una salsa llamada Garum. La misma era de origen griego, pero llegó a ser una de las exquisiteces que se podían permitir sólo los ricos y poderosos del gran y vasto Imperio. A pesar de que era una salsa se decía que tenía facultades afrodisíacas, que era un buen medicamento (para mordeduras de perros, disentería y úlceras) y que se podía usar como cosmético.

Sin embargo su uso principal era en las comidas. Había de dos tipos: el liquamen (de primera calidad) y el hallec (de baja calidad). Para obtener el garum se debía realizar un proceso bastante largo que dio lugar a toda una industria.

Para prepararlo, en grandes pozos se introducían peces grasos o azules como pueden ser sardinas, salmones, boquerones o arenques, así como pequeños peces como podían ser anchoas o salmonetes, y vísceras de otros grandes como eran los atunes. Se le agregaban hierbas aromáticas secas (hinojo silvestre, cilantro, hinojo cultivado, apio, ajedrea, salvia, ruda, menta, menta salvaje, levístico, menta poleo, tomillo, orégano, betónica, amapolas) y luego se añadía mucha salmuera y se dejaba macerar al sol durante el todo el verano.

Para poder separar el liquamen del hallec, se introducía todo en una cesta tupida dejando que los líquidos se filtrasen al interior de la misma. El brebaje resultante dentro de la cesta era el llamado liquamen de alta calidad y el resto era el hallec.

Una vez separado el producto se almacenaba y se distribuía.

Ánfora donde se guardaba el garum

(Fuente: www.arkhos.com.ar)

15 de diciembre de 2009

Rubens, el artista feliz

Pocos alcanzaron en vida tanto éxito artístico y personal como Rubens. Al fallecer era el pintor más apreciado y mejor pagado de la Historia.

Había superado incluso a Tiziano en caché internacional, se lo disputaban los reyes y lo cantaban los poetas. “El flamenco ilustre / de Italia envidia y de su patria lustre”, le decía Lope de Vega. El triunfo en el arte era, sin embargo, sólo un aspecto de su feliz existencia. Había triunfado también en la vida, y eso es lo que explica la euforia de colores, la alegría en el trazo de su pintura.

Para empezar, se hace pintor por vocación, algo insólito en su época. Eran los padres quienes decidían la profesión de los hijos, y a Rubens, como pertenecía a la pequeña nobleza flamenca, le destinan a una carrera cortesana. Tras estudiar en los jesuitas, entra de paje de la princesa de Ligne a los 12 años. Pero el niño impone su voluntad de ser pintor “por gusto” y pasa a formarse en varios talleres. A los 20 años es ya un pintor independiente y a los 22, en 1600, cumple el sueño de todo artista cultivado, marcha a Italia.

Se empapa del arte clásico y del Renacimiento, desarrolla su formación humanista y el duque de Mantua le nombra pintor de corte. Cuando vuelve a Flandes en 1609 es ya un artista de prestigio. Los soberanos de los Países Bajos, (la infanta Isabel Clara Eugenia, que los ha heredado de Felipe II, y el archiduque Alberto) le “atan con cadena de oro”, en palabras de Rubens. Le nombran pintor de corte, apadrinan a sus hijos, le eximen de impuestos.

Amberes vive un momento espléndido propiciado por la Tregua de los Doce Años. La barbarie iconoclasta protestante ha destruido las obras de arte de las iglesias, pero hay dinero a espuertas para sustituirlas. Y Rubens es el principal encargado –y beneficiario– de ello. No es sólo por la belleza de su pintura, es que es un erudito en historia, arte, filosofía y literatura, incluida la Biblia, único entre los de su gremio. En La Erección de la Cruz, una obra maestra, Cristo está inspirado en el Laoconte, cumbre de la escultura helenística, y los verdugos en Miguel Angel.

Realiza 60 retablos y 600 cuadros religiosos, es el pintor de la Contrarreforma por excelencia, y se hace inmensamente rico. Levanta una mansión al estilo italiano, con una sala inspirada en el Panteón de Roma que es el museo de su notable colección de escultura clásica.

Su taller es una auténtica fábrica en la que trabajan grandes pintores, incluidos genios como Van Dyck. Rubens se levanta al amanecer y pinta durante 12 horas mientras le leen en voz alta sus clásicos favoritos, Séneca, Marco Aurelio, Plutarco, Tácito y Tito Livio, o mantiene tertulias cultas con los principales intelectuales de Amberes. Rubens, adepto a la filosofía estoica, habla latín, español, francés, italiano y es, en fin, un hombre del Renacimiento: artista, humanista y político.

También interviene en negocios de Estado, ya que su gran prestigio le da acceso a los soberanos. La reina madre de Francia, María de Medici, o Carlos I de Inglaterra le encomiendan grandes pinturas históricas de exaltación de sus dinastías, mientras que Felipe IV de España, más mundano, le encarga 112 cuadros mitológicos, la mayoría desnudos, para su pabellón de caza. Desde 1623, la infanta Isabel Clara Eugenia le asigna un sueldo fijo como “diplomático”.

Felipe IV pide a Rubens que negocie nada menos que la paz entre España e Inglaterra. Su gestión le vale ser armado caballero por los dos reyes; Carlos I otorga al pintor el honor de poner en su escudo el propio símbolo de la realeza inglesa, la Rosa Tudor, mientras que Felipe IV le nombra miembro del Consejo de Flandes, que equivale a ministro. Y por si fuera poco, con derecho de traspasar el cargo a su hijo, como hará poco antes morir el 30 de mayo de 1640, a los 53 años –la ancianidad en la época– y de una enfermedad que podríamos llamar feliz, la gota, consecuencia de haber comido bien durante toda su vida.

Deja una fortuna de 700.000 florines y descansa en su propia capilla, en la iglesia de San Jacobo, bajo un cuadro suyo en el que Rubens es San Jorge, su primera esposa, Isabella, la Virgen, y la segunda, Helena, María Magdalena.

(Fuente: www.historiarte.net - Luis Reyes para la revista Tiempo)

14 de diciembre de 2009

La unificación de Italia

En 1815, Italia estaba dividida en Estados desiguales en tamaño e importancia y algunas zonas (la Lombardía y el Véneto) estaban bajo el dominio austriaco. Las ideas de nación y soberanía se habían divulgado desde la invasión napoleónica, y se habían mantenido durante la Restauración en minoritarias sociedades secretas. En la década de 1830 se formó un movimiento de afirmación nacional, el "Risorgimento", que tuvo una primera expresión política en la estrategia de unificación propugnada por Giuseppe Mazzini y su organización, la "Joven Italia". Ésta planteaba la creación de una república democrática, unitaria y laica, a la que se llegaría mediante una insurrección popular.

El fracaso de los intentos revolucionarios de 1848-1849 significó la continuidad del dominio de Austria, de la fragmentación política y de los regímenes absolutistas. Sólo en el Piamonte se consolidó un Estado constitucional, bajo la monarquía de los Saboya. Su jefe de gobierno, Cavour, fue el impulsor de una estrategia moderada para la unificación. No sería la insurrección popular sino la consolidación del Piamonte como un Estado fuerte, moderno e industrializado, capaz de poseer un ejército y una diplomacia, lo que permitiría la unificación.

Sin embargo, la unidad italiana resultaría de la complementariedad de ambas estrategias, aunque la monarquía de Víctor Manuel II de Saboya fue la principal beneficiaria. Por un lado, Cavour consiguió, con la ayuda francesa, derrotar a los austriacos (1859), anexionar la Lombardía y, poco después, los Estados centrales (1860). A la acción militar se añadió la diplomática, que supuso la cesión de Niza y Saboya a Francia, a cambio del reconocimiento del nuevo reino de Italia. Pero, por otro lado, un republicano mazziniano, Giuseppe Garibaldi, emprendió la conquista del sur (reino de las Dos Sicilias) con un ejército muy reducido que consiguió el apoyo popular para liquidar el régimen borbónico. Para no dividir el movimiento nacionalista, Garibaldi renunció a la perspectiva republicana y cedió a Víctor Manuel II las conquistas realizadas, reconociéndole como rey de Italia (1861).

La unidad se completó con la anexión del Véneto (1866) tras derrotar a los austriacos, y la conquista de los Estados Pontificios (1870) a pesar de la oposición del Papa, que quedó recluido en el Estado del Vaticano. El nuevo Estado tuvo que enfrentarse a tres grandes problemas: la hostilidad del papado, el contraste entre un norte industrializado y un sur agrario y atrasado, y el carácter incompleto de la unidad, ya que Istria y Trento permanecieron bajo dominio austriaco.

13 de diciembre de 2009

Adulterio en la Edad Media

Durante la Edad Media existió una alta tasa de ilegitimidad, prueba inequívoca de la existencia de relaciones sexuales extraconyugales. Cinco razones justificarían tales comportamientos:

1. La propia concepción del matrimonio cristiano, monógamo, indisoluble y al margen del placer sexual.
2. Una sociedad en la que el sistema ideológico reconocía únicamente como estados perfectos el eclesiástico y el matrimonial debía disponer, necesariamente, de una puerta trasera abierta a otro tipo de vínculos hombre-mujer, aunque sin aceptarlos legalmente.
3. Las estrategias familiares unían parejas que carecían de vínculos afectivos.
4. La subordinación de la esposa a los deseos sexuales del marido sin que éste tuviera en cuenta los de ella.
5. La búsqueda de un heredero cuando éste no se conseguía dentro del propio matrimonio.

Para la sociedad medieval los deslices de las esposas representaban un plus de gravedad al contribuir a poner en peligro el orden natural de la descendencia y la transmisión de la herencia familiar con la introducción de la bastardía. Eran un atentado al honor del marido y de la familia, a su buena fama pública, que exigía ser restituida con el recurso a la sangre, a la violencia, con lo cual se producía una alteración de la paz ciudadana. Esta consideración social del delito condujo a que el empleo del término “adulterio” quedara reservado exclusivamente para la falta en las mujeres y se utilizara el de “amancebamiento” en los hombres; y a la postre supuso una mayor sanción penal para ellas.

Según el Derecho Castellano, el marido estaba facultado para matar a los adúlteros si así lo deseaba y para disponer de sus bienes como quisiera. Ahora bien, y como se recoge en el Fuero Real (ca. 1252-1255), no podía vengar la afrenta sufrida con la vida de uno solo de los adúlteros y perdonar la del otro; o los dos o ninguno. El Ordenamiento de Alcalá de Henares (1348) se hizo eco de esta filosofía penal:

“Si el esposo los hayare en uno, que los pueda matar, si quisiere, ambos a dos, así que no pueda matar al uno, y dexar al otro.”

Las Leyes de Toro (1505) siguieron en sintonía con la tradición, pero ahondaron en el camino abierto por el Ordenamiento de Alcalá al advertir que aquellos que se tomaran la Justicia por su mano no recibirían la dote de sus esposas ni los bienes de sus amantes, lo que sí ocurriría si primero reclamaban ante los tribunales. Con este proceder se pretendía evitar las alteraciones de la paz ciudadana que traían aparejadas estas acciones, ya que la familia del amante muerto exigía también venganza.

En Francia, al sur de la línea que va de Poitou hasta el Mâconnais a través del valle del Loira, existía la costumbre de someter a la pareja infiel a un paseo atados incluso por el sexo, durante el que sufrían todo tipo de insultos, pullas y burlas. La Iglesia luchó por erradicar esta práctica y llegaron a darse casos, como en Bayona en 1394, en los que el obispo excomulgó a toda la comunidad.


Al margen de estas acciones, también existía la posibilidad de reconciliación cuando las mujeres infieles alcanzaban el perdón de sus maridos. Esta posibilidad estaba prevista en la legislación:

“Si después que la muger ha fecho el adulterio, la recibe el marido en su lecho a sabiendas, o la tiene en su casa como a su muger [...] entiéndase que la perdonó.”

Para evitar dudas que en el futuro pusieran en graves aprietos a estas mujeres perdonadas, podían exigir a sus maridos que dejaran por escrito y ante notario su perdón. Estos documentos notariales eran designados con el nombre de "cartas de perdón de cuernos", y en ellas se consignaba la voluntad de volver a reiniciar la vida en común. La Iglesia era favorable a la concesión del perdón del marido a fin de evitar venganzas y derramamientos de sangre, y para ello se apoyaba en el ejemplo de Cristo, que perdonó a la mujer adúltera.

Fuente: Artículo "Transgresiones", de Iñaki Bazán, Ricardo Córdoba de la Llave y Cyril Pons.

12 de diciembre de 2009

Los tercios españoles

El tercio se introduce en 1534. Se trataba de una unidad de infantería que venía a sustituir el sistema anterior de coronelías, por cierto una manera de administrar tácticamente el ejército que ya había sido modernizado de la mano del Gran Capitán Gonzalo de Córdoba.

Téngase en cuenta que las guerras de reconquista habían significado un desarrollo continuado de las tradiciones militares peninsulares. Así que antes incluso de la creación del tercio la infantería española estaba entre las mejores consideradas de toda Europa, como señala el mismo Maquiavelo repetidas veces. Pero será con tal innovación como se garantizará la superioridad militar española durante los cien años siguientes.

La clave del tercio residía en la integración de armamentos. De los 3000 hombres que lo formaban, 1500 eran lanceros, 1000 rodeleros y 500 arcabuceros. Estos tres tipos de soldados explican el nombre de tercio, justamente. En la batalla, la formación en cuadrado del tercio garantizaba las primeras posiciones a los lanceros o piqueros, que avanzaban con la rodilla en tierra y la pica apoyada en el suelo, mientras que los rodeleros sorprendían desde el centro de la formación en la lucha cuerpo a cuerpo. A la par, desde fuera, los arcabuceros eran imprescindibles para la victoria final.

Además de la táctica, el otro elemento fundamental de los tercios y del ejército español de la época la encontramos más bien en la cuestión moral. Buena parte de los soldados, especialmente los cuadros de oficiales, eran voluntarios, por lo general segundos o terceros herederos de familias nobles, a los que hasta entonces esperaría una alta carrera eclesiástica, en vista de que la parte del león del patrimonio familiar correspondía al primer heredero varón.

Sólo cuando la cosa empezó a degenerar y los mercenarios, mal pagados, sustituyeron por completo a los voluntarios, ya entrado el XVII, la infantería española conoció la triste suerte de los otros elementos de la administración ineficiente de un Estado arruinado.

(Fuente consultada: Historia General - Souto Alves)

11 de diciembre de 2009

Historia del piano

El piano es una evolución de otros instrumentos musicales más antiguos. El antecesor más antiguo de lo que hoy conocemos como piano es la cítara, originaria de África y del sudeste asiático. La cítara consistía en un conjunto de cuerdas a cierta altura sobre una pequeña tabla, que se hacían vibrar con las uñas o algún otro elemento punzante. Su origen se remonta a la Edad del Bronce, alrededor del año 3000 a.C.

Cítara

Posteriormente a la cítara, aunque con ligeras variaciones apareció el monocordio, que se basaba en la colocación de una sola cuerda, de ahí su nombre, vibrando sobre una pequeña caja de resonancia fabricada en madera. Este instrumento fue el que utilizó Pitágoras para realizar sus estudios sobre los intervalos musicales.

Monocordio

El siguiente paso en esta evolución lo constituyó el salterio, instrumento basado en la cítara pero con una forma trapezoidal en función de las distintas longitudes de sus cuerdas. Una variación del salterio la encontramos en el dulcimer, que siguiendo básicamente los mismos principios de construcción que el salterio, estaba pensado para que sus cuerdas no fuesen tocadas con las manos sino para que fuesen percutidas.

Salterio

El piano tal como lo conocemos hoy en día, se basa en los principios de construcción de los instrumentos mencionados, cuyas cuerdas ya no son tocadas por las manos sino percutidas por martillos. La idea de interponer algún tipo de mecanismo entre las cuerdas y los dedos no es tan antigua, y conforma uno de los últimos pasos en la evolución del piano. Se cree que los primeros intentos en este sentido tuvieron lugar entre los siglos XII y XIII.

Entre estos instrumentos encontramos al clavicordio, en el cual las cuerdas se hacían vibrar mediante un pequeño clavo. Este clavo era puesto en movimiento mediante un teclado accionado por los dedos. Contemporáneo del clavicordio era el harpiscordio, en el que las cuerdas se hacían vibrar con la nervadura de plumas de aves.

Clavicordio

Alrededor del año 1695 un italiano llamado Bartolomeo Cristófori comenzó a construir un instrumento similar al clavicordio, pero que incorporaba en su mecanismo un elemento revolucionario: en lugar de activar las cuerdas mediante un clavo, lo que las ponía a vibrar era una pieza de madera con forma de martillo cuya punta estaba recubierta de cuero. Esto no producía un sonido metálico y estridente como el del clavicordio, sino un sonido mucho más dulce y sostenido. Además, el mencionado martillo tenía un sistema de escape mediante el cual era posible variar el volumen y el tono dependiendo de la fuerza con que se pulsaran las teclas. Cristófori llamó a su invento "Forte-Piano", que significa que podía producir sonido fuerte (forte) o suave (piano).

Bartolomeo Cristófori

Bartolomeo Cristófori construyó alrededor de veinte pianos en toda su vida aunque se conservan solamente tres de ellos, el más antiguo de los cuales se encuentra en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York y data de 1720.

Las primeras composiciones específicas para pianos hacen su aparición en 1732. Son las famosas "doce sonatas para piano" de Giustini.

Juan Sebastián Bach toma contacto por primera vez con un piano hacia el año 1750. El piano estaba construido por Gottfried Silbermann quien construía pianos desde 1725.

Entre los años 1760 y 1830 hubo una gran expansión en la construcción de pianos. En 1762 se produce el primer concierto de piano en toda la historia realizado por Henry Walsh en Dublín. El piano cuadrado, una variante especial del piano de cola, hace su debut en 1776 por construcción de Sebastián Erard.

En 1773 se publican las famosas "sonatas para piano Opus 2" de Muzio Clementi que intentan utilizar al máximo los recursos del piano. En 1775 se construye el primer piano en Estados Unidos, en una fábrica instalada en Filadelfia.

A partir del año 1880 ya se puede hablar del piano moderno tal como lo conocemos hoy en día. Si bien encontramos desarrollos posteriores de diseño, estos no han sido revolucionarios.

(Fuente consultada: www.pianomundo.com.ar)

9 de diciembre de 2009

Nefertiti, la reina olvidada

¿Cómo es posible que una de las más poderosas y polémicas reinas del Antiguo Egipto haya podido prácticamente desaparecer de la historia? Al parecer, con la ayuda de sus enemigos, porque si en algo están de acuerdo los egiptólogos cuando se trata de Nefertiti, es en que tenía un montón de enemigos.

Esposa del faraón Akenatón y tal vez gobernante por derecho propio después de su muerte, Nefertiti era poco más que un susurro histórico cuando, en 1912, fue descubierta en el retiro real de Amarna una exquisita escultura de piedra caliza de su ahora famoso rostro, que data del año 1345 a.C.

Desde el momento en que fue exhibido por primera vez en el Museo Egipcio de Berlín (1924), el enigmático busto con cuello de cisne pasó a ser uno de los iconos más famosos del mundo.

Poco se sabe acerca de la mujer cuya belleza se celebra. Si bien los orígenes de Nefertiti -así como su desaparición- siguen siendo una incógnita, los egiptólogos están empezando a averiguar más detalles sobre su vida.

Lo que sabemos de Nefertiti, proviene principalmente de las escenas e inscripciones de las tumbas de los funcionarios que sirvieron en la corte de Amarna, de las escenas del templo de Atón en Karnak y de las actuales excavaciones en Amarna.

Su nombre, que significa “la bella ha llegado”, lleva a algunos investigadores a pensar que Nefertiti llegó a Egipto desde un país extranjero. Otros, sin embargo, piensan que era egipcia por nacimiento. También están los que piensan que es poco probable que fuese de sangre real, porque su padre fue un alto funcionario del gobierno, un hombre llamado Ay, que llegó a faraón después de Tutankamon (y de paso pudo haber tenido algo que ver en la muerte del rey niño).

Esencialmente, nada se sabe de Nefertiti antes de convertirse en co-regente de Egipto junto a su esposo, el faraón Akenatón, quien gobernó del 1352 al 1336 a.C. Está claro que disfrutó de un status inusualmente alto durante el turbulento reinado de su marido. La pareja instauró el monoteísmo -culto al disco solar por encima de todos los demás dioses e ilegalizando la devoción politeísta de sus súbditos- , amenazó a la clase sacerdotal y se aseguró no pocos enemigos poderosos.

Akenatón

Algunos egiptólogos creen que fue Nefertiti la que realmente instigó esta nueva religión y la que abrió la brecha entre la realeza y los sacerdotes.

Nefertiti tuvo seis hijas con Akenatón, dos de las cuales pudieron haber muerto en una plaga. Algunos investigadores creen que alrededor del año 12 del reinado de Akenatón, Nefertiti pudo convertirse en su co-regente e inmediatamente después de su muerte se convirtió en faraón por derecho propio, gobernando durante un corto período de tiempo.

Como Akenatón eliminó el panteón de antiguos dioses enfureciendo a sus sacerdotes, probablemente necesitaba una figura femenina fuerte para suavizar el rigor abstracto de la deidad del sol. Es por ello, tal vez, que su hermosa reina apareció en el arte oficial y las inscripciones se centraron en la idílica vida doméstica de la familia real.

Al igual que el de Akenatón, el nombre de Nefertiti fue borrado de los registros históricos y su imagen fue distorsionada después de su muerte, cuando Egipto volvió a su antigua religión politeísta.

Con tantos enemigos la pregunta obvia es si Nefertiti falleció por causas naturales o fue asesinada. No se sabe, pero la momia que la arqueóloga Joann Fletcher encontró y que al parecer podría pertenecer a Nefertiti, fue mutilada en los años posteriores a su muerte. Tal vez esto se hizo para evitar que tuviese poder incluso en el “más allá”.

Supuesta momia de Nefertiti

8 de diciembre de 2009

El martillo de los brujos

Pocos libros pueden ser considerados más infames, dañinos y mezquinos que éste. Es el Malleus Maleficarum, el conocido como el Martillo de los Brujos. Su lectura produce en primer lugar incredulidad, luego espanto, indignación y pena. Nunca ningún otro libro pudo causar tanta maldad en el mundo ni tener tan trágicas consecuencias como lo tuvo su redacción.

Este libro fue escrito entre los años 1485 y 1486 por dos monjes dominicos, Jacobus Sprenger y Heinrich Kramer, quienes se encargaron de recoger en sus páginas la descripción de lo que entonces podían considerarse actos impuros y realizados bajo la posesión del demonio. Durante tres siglos este Martillo de los Brujos fue el libro de cabecera del Tribunal de la Inquisición, la obra que sirvió a sacerdotes, y a jueces católicos a llevar a la hoguera a quienes ellos consideraban rendían culto a la brujería.

Pero detengámonos un poco en la Historia y en la época que les tocó vivir. En aquel entonces, la herejía era la negación de un auto de fe, que además se reafirmaba en la persistencia a seguir cometiendo tal “error”. Dentro del orden social que perseguía una Iglesia Católica en auge, los herejes eran considerados como vulgares traidores a la convivencia y enemigos sociales. Fueron siglos de una fuerte represión, de un despotismo eclesiástico absoluto, de una gran rigidez en las normas sociales.

Surgieron, como siempre surgen en épocas así, grupos que luchaban contra esa injusticia; sectas que se ocultaban confiadas en sus propias creencias, como los cátaros o los albigenses que no reconocían la autoridad de reyes ni obispos, pero cuyos valores eran, según nuestra visión actual, mucho más justos y rectos que los que promulgaban desde la propia iglesia de los siglos XII y XIII. Y naturalmente, fueron perseguidos. Sin embargo, aquellas persecuciones eran inicialmente populares. Cuando se les atrapaba no había juicios ni condenas, y pronto la Iglesia se vio en la tesitura de tener que institucionalizar aquellas persecuciones para darle validez. Y fue en el Concilio Ecuménico de Letrán, en el año 1215 donde se convirtieron en Leyes las sanciones a quellos herejes.

Apenas 7 años después, en el 1231, Gregorio IX instituyó la Inquisición, y lo que en un principio se creó para perseguir a aquellos que se oponían al “reinado” de la Iglesia, en apenas dos siglos se convirtió en la persecución de brujas, adivinos y blasfemos.

¿Cuál fue el motivo principal para perseguir este tipo de sacrilegios? ¿qué temía la Iglesia con estas gentes, generalmente pobres, y muchas de ellas acusadas injustamente? Probablemente fuera esconder las grandes diferencias sociales; esconder la pobreza existente, la desigualdad, y los lamentos de una sociedad que pedía en silencio su libertad. Probablemente, lo que pretendía era hacer creer al pueblo llano que era la brujería la que originaba todos aquellos problemas sociales y los hechizos los que llevaban por el mal camino a sus gentes.

Y así surgió la necesidad de tener un auténtico catálogo que legitimara sus acciones. y si bien ya se había publicado anteriormente el Fortalitium Fidei en el año 1461, fue este Malleus Maleficarum el que durante tres siglos rigió los destinos de media Europa, tras ser avalado por bula papal de Inocencio VIII. Fue la bula Sumnis Desiderantes, del 9 de diciembre de 1448, la que instó a investigar y perseguir legalmente los delitos de brujería.

Consta el Martillo de los Brujos de tres partes. En la primera se trata la fe católica, la relación existente entre ésta y los fenómenos demoníacos, los motivos que provocan la brujería y las diferentes clases de brujas y hechizos. La segunda parte, mucho más cruda, recoge los métodos que se deben seguir para perseguir la brujería. y la tercera, que no se refleja en todas las ediciones de este libro, detalla los pasos que hay que seguir en cada juicio.

Hasta 29 ediciones se imprimieron del Malleus Maleficarum, teniendo sus principales focos de atención en Alemania, Francia e Italia.

Muchos son los rasgos que distinguen esta obra, pero todas con una base común. “La hembra es más amarga que la muerte”, decían, y bajo esta frase, sus autores tomaron partida contra la mujer, a la que consideraban libertina y endemoniada. Junto a esta misoginia, destaca su cinismo, y su brutalidad. Abogaban por la tortura como medio para obtener las confesiones. La obra es todo un curso de cómo confundir al reo y empujarlos a declararse culpables.

“Tienen el hábito de comer y devorar a los niños de su misma especie”, “causan el granizo y tempestades y rayos, y esterilidad en los hombres”, “echan al agua a los niños que caminan junto a las orillas”, “encabritan a los caballos”, “se transportan por el aire”, “despiertan horror en las mentes”, “practican la lujuria carnal con los demonios”… cada uno de los capítulos es un descarnado proceso descriptivo de lo que son capaces de hacer, y de cómo llegar a torturar de los más diversas formas para finalmente arrancar la verdad. Junto a las quemas en las hogueras, tan desgraciadamente conocidas, estuvieron las muertes en maderos, el caballete o las agujas en el cuerpo.

Hoy día, no se puede llegar a entender cómo fue posible que se permitieran actos así en nombre de la fe. Cinco mil mujeres fueron juzgadas en tres meses en Génova; siete mil en Trier; cuatrocientas brujas fueron acusadas en los famosos juicios de las Brujas de Salem en Nueva Inglaterra: veinte degolladas, ciento cincuenta encarceladas, y doscientas treinta quemadas en hogueras públicas...

Y éstos son algunos de los ejemplos de las muchas barbaridades cometidas en nombre de la Iglesia por la Santa Inquisición tomando como base el infame Malleus Maleficarum, el Martillo de los Brujos.


6 de diciembre de 2009

Las puertas templarias (Javier Sierra)

Jerusalén, 1125. El conde Hugo de Champaña abandona a su familia para unirse a una milicia instalada en el solar del antiguo Templo de Salomón. Al parecer, han descubierto una sorprendente "escalera" que desde tiempo inmemorial sirve para "ascender al Cielo".

Francia, en nuestros días. Al hacer un barrido sobre las principales ciudades con catedrales góticas, un satélite geoestacionario descubre que ciertas zonas emiten una extraña señal. Investigando el caso, uno de los ingenieros implicados en esta captación de señales encuentra un antiguo secreto templario que relaciona catedrales y estrellas...

5 de diciembre de 2009

Boceto inédito de Miguel Ángel sobre San Pedro

En 1547, la construcción de la Basílica de San Pedro fue encargada a Miguel Ángel Buonarrotti, cuando éste contaba con la edad de 72 años. Sin embargo, el gran artista italiano no pudo ver acabada la obra, porque murió en el año 1564. Se encargaron de la finalización los artistas Giacomo della Porta y Domenico Fontana.

Sin embargo, Miguel Ángel, un carácter especial donde los hubiera, destruyó casi todos sus bocetos antes de morir, y pocos de ellos pudieron ser utilizados por sus dos sucesores para continuar con la construcción.

Hace un par de años, la Fábrica de San Pedro, organismo encargado del mantenimiento de la Basílica Vaticana, dice haber encontrado uno de aquéllos bocetos, inédito hasta la fecha, en el que se revelan algunos de los proyectos y trazos de Miguel Angel en 1563, sobre la construcción de la cúpula de San Pedro. Al ser de un año anterior a su muerte, este boceto sería el más tardío en vida de Miguel Ángel.

Según los expertos vaticanos se trataría claramente de una obra de Miguel Ángel, que podría haber servido para dar indicaciones a los obreros, dado que se traza de un trozo de papel escrito a tiza en rojo y con una numeración al margen.

(Fuente consultada: Sobre Curiosidades - Javier Gómez)

4 de diciembre de 2009

Castillo de Santa Bárbara

Uno de los emblemas de la ciudad de Alicante es sin duda el famoso Castillo de Santa Bárbara. Esta fortificación, cuyos orígenes datan el siglo IX, se ubica en el centro de la ciudad, sobre el Monte Benacantil, que con sus 166 m. sobre el nivel del mar, nos permite vislumbrar desde cualquier punto sus murallas.

En la Antigüedad, fueron los griegos quienes primero descubrieron la importancia que una altura semejante, junto al mar, podía tener como punto de vigilancia militar. Desde entonces fue una "plaza de guerra" por ser un límite territorial de una de las vías de invasión por excelencia (el mar). En síntesis, Alicante fue durante siglos una plaza fortificada con su correspondiente muralla y su inexpugnable castillo en lo alto del Monte Benacantil. En 1490 le fue concedido el título de "ciudad" y en 1821 fue declarada capital de la provincia.

Esta fortaleza recibió la denominación de castillo tras la conquista de esta plaza a los árabes el día 4 de diciembre de 1248, festividad de Santa Bárbara, por parte del infante Alfonso de Castilla, quien posteriormente se convertiría en el Rey Alfonso X El Sabio.

En 1296, Jaime II toma posesión de todo el recinto para la corona de Aragón y ordena su remodelación.

Un siglo después, Pedro IV el Ceremonioso manda rectificarlo y será el rey Carlos I quien ordenará posteriormente su fortificación a comienzos del siglo XVI.

Durante el reinado de Felipe II (1562-1580) se produce la gran reforma del castillo, nombrándose como alcalde a Juan Coloma y Cardona, que promueve la construcción de las dependencias que, en gran parte, hoy podemos contemplar.

En 1691 la ciudad de Alicante sufre bombardeos que, sumados a los destrozos provocados por la Guerra de Sucesión, afectan de forma determinante a la estructura del castillo. El deterioro continúa hasta el siglo XVIII en que se comienza a restaurar.

El 28 de enero de 1844, durante la revuelta del coronel Pantaleón Boné, el Castillo de Santa Bárbara fue ocupado por las fuerzas liberales contrarias a la política del general Espartero. Juan Martín "El Empecinado", militar amigo de Boné, traicionó su confianza entregando el castillo a las fuerzas de Espartero, que aplastaron la revuelta fusilando a Boné y a todos sus partidarios en el malecón del puerto, levantándose más adelante en aquel preciso lugar el Monumento a los Mártires de la Libertad.

Durante la guerra civil española sirvió para encarcelar primero a partidarios del bando rebelde, y posteriormente a prisioneros afines a la Segunda República. En nuestra visita, podemos fijarnos y apreciar algunas marcas y dibujos hechos por los presos de guerra allí recluidos.

Tras el final de la guerra quedó en abandono durante más de dos décadas, y fue en 1963 cuando se abrió al público con dos ascensores a lo largo de un recorrido vertical por dentro de la montaña de 142,70 metros y a los que se accede por un túnel de 204,83 m. de longitud.

Actualmente, el Castillo de Santa Bárbara cuenta con una división estructural en tres áreas o recintos bien diferenciados:

El recinto superior, también conocido como "La Torreta", donde está la "Torre del Homenaje" así como los vestigios más antiguos de la fortaleza que datan de los siglos XI, XII y XIII. Aquí también podemos contemplar el denominado "Baluarte de los Ingleses" y las dependencias de "El Parque de Ingenieros", "La Sala Noble y "La Casa del Gobernador". Esta explanada, que en tiempos era la antigua alcazaba, es hoy conocida como "Macho del Castillo". Complementan la visita a este recinto el Museo de les Fogueres de Sant Joan, en el que se puede apreciar los ninots indultados del fuego (Parque de los Ingenieros) y el Museo Medieval (Sala Noble).
El recinto intermedio corresponde a las dependencias más importantes finalizadas en la época de los Austrias (1580): Salón Felipe II, antiguo Cuerpo de la Tropa frente al amplio Patio de Armas, a cuyas espaldas se hallan las ruinas de la Ermita de Santa Bárbara (construida en 1812), el Cuerpo de Guardia y el Baluarte de la Reina.
El recinto inferior, que corresponde ya al periodo de los Borbones. Aquí encontraremos el Revellín del Bon Repós, que hace actualmente las funciones de aparcamiento y en el que se ubica el monumento al ilustre militar alicantino Félix Berenguer de Marquina, que fuera capitán general de Filipinas y virrey de Nuevo México. El gran escudo de mármol blanco (siglo XVIII) que hay sobre la puerta de acceso al segundo recinto se hallaba en el Real Consulado del Mar, edificio destruido por una explosión.

3 de diciembre de 2009

La Fontana di Trevi


De la época clásica al renacimiento

La fuente está situada en el cruce de tres calles (tre vie), marcando el punto final del Aqua Virgo (en italiano Acqua Vergine), uno de los antiguos acueductos que suministraban agua a Roma. En el 19 a. C., supuestamente con la ayuda de una virgen, los técnicos romanos localizaron una fuente de agua pura a sólo 22 km de la ciudad (escena que representada en la actual fachada de la fuente). Esta Aqua Virgo corría por el acueducto más corto de Roma directamente hasta los Baños de Agripa y fue usada durante más de cuatrocientos años. El golpe de gracia a la vida urbana de la Roma clásica tardía fue la rotura de los acueductos por parte de los asediadores godos. Los romanos medievales quedaron reducidos a sacar agua de pozos contaminados y del río Tíber, que también se usaba como cloaca.

La costumbre romana de construir una bella fuente al final de los acueductos que traían agua a la ciudad fue resucitada en el siglo XV, con el Renacimiento. En 1453, el papa Nicolás V terminó de reparar el acueducto Aqua Virgo y construyó una simple pila, diseñada por el arquitecto humanista Leon Battista Alberti, para anunciar la llegada del agua.

Símbolo del Barroco

En 1625 el papa Urbano VIII, encontrando la fuente anterior insuficientemente dramática, pidió a Bernini que esbozase posibles renovaciones, pero el proyecto fue abandonado cuando el papa murió. La contribución duradera de Bernini fue cambiar la situación de la fuente al otro lado de la plaza para que quedase frente al Palacio del Quirinal (de forma que el papa también pudiese verla y disfrutarla). Aunque el proyecto de Bernini fue desechado en favor del de Salvi, hay muchos toques del primero en la fuente tal como fue construida. También existe una maqueta anterior llamativa e influyente hecha por Pietro da Cortona.

Los concursos se habían puesto de moda durante el Barroco para rediseñar edificios, fuentes e incluso la Plaza de España. En 1730, el papa Clemente XII organizó un concurso sobre la fuente en el que Nicola Salvi perdió, a pesar de lo cual recibió el encargo. Los trabajos empezaron en 1732 y terminaron en 1762, mucho después de la muerte de Clemente, cuando el Neptuno de Pietro Bracci fue situado en el nicho central. Las estatuas de Abundancia y Salubridad, en los dos nichos laterales fueron esculpidas por Filippo Della Valle.

Salvi murió en 1751, con su obra a medio terminar, pero antes se aseguró de que la fea firma de un barbero testarudo no estropease el conjunto, escondiéndola tras una vasija esculpida. La Fontana de Trevi fue terminada en 1762 por Giuseppe Pannini, quien sustituyó las suaves alegorías presentes por esculturas planas de Agripa y Trivia, la diosa romana.

(Fuente consultada: Historia de la Humanidad)

2 de diciembre de 2009

Los griegos más importantes de la historia


Poetas, filósofos, médicos, astrónomos... la antigua Grecia reunió a algunos de los más importantes pensadores de la Historia de la Humanidad; mentes especiales y adelantadas a su época, capaces de alumbrar más allá de sus tiempos. Sus ideas fueron capaces de arraigar y florecer marcando todo el desarrollo intelectual de Occidente durante muchos siglos.

1.- Homero

Este poeta se ganó la vida en su tiempo recitando versos, pero sus historia quedaron inmortalizadas para siempre. Para Grecia es un honor contar con su ciudadanía, y para el mundo un placer el poder contar con dos grandes obras de la literatura clásica: la IIíada y la Odisea.

2.- Pitágoras

Qué sería de los números y todo lo que concierne a éstos sin este gran griego. El supo mezclar como nadie la filosofía con la simbología de los números. Creyente de la inmortalidad del alma, pensaba que en los números estaba la armonía de todo el Universo y creo toda una escuela que se considera la más adelantada de su época: la pitagórica, inventores de muchos de los más importantes axiomas matemáticos, desde la tabla de multiplicar hasta el famoso teorema de la hipotenusa.

3.- Sófocles

Uno de los grandes de la tragedia, cómo no, griega. Creo una nueva corriente artística que dirigió la tragedia hacia el individuo y el dramatismo de su voluntad. Suyas son algunas de las mayores tragedias literarias que se conocen: desde Antígona, a Electra o Edipo.

4.- Fidias

Es uno de los más afamados escultores de la Historia. A su mano y su ingenio debemos la Acrópolis de Atenas. Él dirigió la construcción de los Propileos e hizo con sus manos la genial estatua de Atenas Partenos que estaba en su interior.

5.- Pericles

Buena parte de las bases de nuestra democracia actual se la debemos a él. Destacaba por su oratoria y el carisma, además de por su enorme capacidad estratégica y política. Fue siendo el máximo mandatario cuando Atenas vivió su mayor momento de esplendor, convirtiéndola en capital de la cultura. Bajo su mando se construyó la Acrópolis, de cuya dirección encargó a Fidias.

6.- Aristóteles

Uno de los mayores filósofos de la Historia. Creó la base del empirismo y el conocimiento basado en la experiencia. Fue el gran amante y precursor de la lógica en cualquier pensamiento científico.

7.- Hipócrates

Es el paradigma de la fidelidad a sus principios y a su código de conducta. De él parte aquéllo del “Juramento Hipocrático” que han de suscribir los médicos. Hipócrates fue el padre de la medicina y uno de los primeros en utilizar métodos científicos en la cura de personas.

8.- Arquímedes

El gran científico. El pensador de grandes teorías tan utilizadas como la ley de la palanca, el principio de la hidrostática o el valor de Pi. Además de su famoso “Eureka”, sus aparatos mecánicos fueron muy laureados por su éxito en las grandes batallas y además, ´descubrió algunos de los principios de la volumetría y la geometría.

9.- Safo

Poetisa y ferviente enamorada del amor carnal; de mente liberal, fue conocida además en su época por sus relaciones lésbicas. Pero su gran legado fueron sus poemas, largamente recitados a lo largo de los siglos; poesía erótica pero muy fina, que rompió con los cánones de la lírica de la época.

10.- Alejandro

Por supuesto, Alejandro. El gran Alejandro Magno. El gran emperador, el más popular estratega de la Historia, admirado durante siglos y siglos por sus gestas y por haber logrado unir a todo el imperio griego y llevarlo más allá de sus fronteras, derrotando al imperio persa, y uniendo a Oriente con Occidente. Sus campañas lo llevaron a expandir el helenismo por Asia Menor, por Fenicia y por Egipto, y como remate de sus grandes aventuras, creó una ciudad mítica, Alejandría.

(Fuente consultada: Sobre Curiosidades - Javier Gómez)

1 de diciembre de 2009

David Livingstone

David Livingstone fue un médico y misionero británico que inició la exploración del interior de África (Blantyre, Escocia, 1813 - Chitambo, Zambia, 1873). Procedente de una familia pobre, sacó adelante sus estudios de Medicina en la Universidad de Glasgow y se enroló en la Sociedad Misionera de Londres movido por sentimientos religiosos (fue ordenado sacerdote protestante en 1840).

En 1840 emprende un viaje a la colonia de El Cabo con la intención de implantar nuevos centros para llevar a cabo sus misiones. Nueve años después inicia un recorrido por el interior del África que le permite realizar nuevos descubrimientos como las cataratas Victoria y el lago Nyasa.

A fin de aprender la lengua y las costumbres del pueblo, el explorador empleaba su tiempo viajando y viviendo entre los indígenas. Continuó estudiando siempre mientras viajaba, trazando mapas de los ríos y de las sierras del territorio que recorría. En una carta a un amigo suyo le escribió que había descubierto 32 clases de raíces comestibles y 43 especies de árboles y arbustos frutales que se producían en el desierto sin ser cultivados.

En Mabotsa tuvo lugar el histórico encuentro con un león. Acerca de ese acontecimiento David escribió lo siguiente: "El saltó y me alcanzó el hombro; ambos rodamos por el suelo. Rugiendo horriblemente cerca de mi oído, me sacudió como un perro lo hubiese hecho con un gato. Los sacudones que me dió el animal, me produjeron un entorpecimiento igual al que debe sentir un ratón, después de la primera sacudida que le da el gato. Me atacó entonces una especie de adormecimiento, y no sentí ningún dolor ni ninguna sensación de temor." No obstante, antes de que la fiera tuviese tiempo de matarlo, lo dejó para atacar a otro hombre que con una lanza en la mano había entrado en la lucha. El hombro desgarrado de Livingstone nunca sanó completamente; él nunca más pudo apuntar un rifle o llevarse la mano a la cabeza sin sentir dolores.

En 1849 cruzó el desierto del Kalahari en compañía del británico William Cotton Oswell, con quien descubrió el lago Ngami. A través del desierto de Calari llegaban rumores de un inmenso lago y de un lugar llamado "Humazo Ruidoso", el cual se creía que era una gran catarata de agua. Fue el 1 de agosto de 1849 que el grupo llegó al lago Ngami; era un lago tan grande que desde una orilla no se podía ver la orilla opuesta. Habían sufrido largos días de sed atormentadora sin haber podido obtener una sola gota de agua, pero habían vencido todas las dificultades y habían descubierto ese lago, mientras que otros pretendientes, mucho mejor equipados que ellos pero menos persistentes, habían fallado.

En junio de 1851, que descubrió el río más grande del África oriental, el Zambeze, río del que el mundo de entonces nunca había oído hablar. Livingstone atravesó, ida y vuelta, el continente africano, desde la desembocadura del río Zambeze hasta San Pablo de Luanda, siendo él el primer blanco en realizar semejante hazaña. En sus memorias, que escribía diariamente, se nota cómo él admiraba los lindos paisajes de un país que el mundo consideraba como un vasto desierto, pues lo desconocía por completo.

Llegó a Luanda flaco y enfermo. A pesar de la insistencia del cónsul británico para que regresase a Inglaterra, a fin de recuperar la salud quebrantada, él volvió nuevamente por otro camino, para llevar a sus fieles compañeros hasta sus casas conforme les había prometido antes de iniciar el viaje.

En ese viaje, Livingstone descubrió las magníficas cataratas de Victoria, nombre que él dio a esas grandes caídas de agua en honor de la reina de Inglaterra. En ese lugar el río Zambeze tiene un ancho de más de un kilómetro; allí las aguas de ese gran río se precipitan espectacularmente desde una altura de cien metros.


En un período, de siete meses estando acompañado sólo de sus fieles macololos, cayó con fiebre en la selva treinta y una veces. Pero no era sólo el sufrimiento físico lo que lo afligía. Sus cartas revelan su angustia moral, al ver los horrores del pueblo africano masacrado y arrebatado de sus hogares, conducido como ganado para ser vendido, en el mercado.

Por fin, después de una ausencia de diecisiete años de su patria, regresó a Inglaterra. Participó en varias conferencias, además de relatar sus experiencias. Fue premiado y recibido por la reina, convirtiéndose en un héroe popular. Sus escritos y conferencias despertaron el interés por el misterioso continente africano en todo el mundo, incitando a la posterior carrera colonial por el reparto de su dominio entre las potencias europeas; no obstante, las intenciones del propio Livingstone fueron siempre pacíficas.

En 1858 regresa a África llevando a su familia para continuar sus exploraciones, descubriendo al año el lago Nyasa. En 1862 su esposa se reunió con él, de nuevo, y lo acompañó en sus viajes; pero tres meses después falleció víctima de la fiebre, y fue enterrada en una ladera verdeante en las márgenes del río Zambeze.

Uno de los mayores obstáculos que Livingstone enfrentó en su obra misionera, fue el terror de los indígenas al ver un rostro de hombre blanco. Las aldeas enteras en ruinas; fugitivos escondiéndose en los campos de hierba alta, sin tener nada para comer; centenares de esqueletos y cadáveres insepultos; caravanas de hombres y mujeres espesados a los troncos asegurados al cuello, eran conducidos a los puertos… Situaciones creadas por los hombres crueles que participaban del tráfico de la esclavitud. Además, Gran Bretaña le quitó el apoyo necesario para seguir con la exploración, por lo que tuvo que volver a su país.

Gracias a su tenacidad consiguió reanudar sus exploraciones, esta vez con ayuda de suscripciones particulares (1866). En noviembre de 1867 descubrió el lago Nweru y en julio de 1868 el lago Bangweulu. En 1869 llegó al Lualaba (Congo Superior), del que pensó que tal vez se trataba de uno de los brazos madre del Nilo. Pero las fiebres le impidieron continuar sus investigaciones. Tuvo que regresar a las orillas del lago Tanganyka.

Durante los largos intervalos que había entre los períodos en que sus cartas eran recibidas en Inglaterra, llegadas desde el corazón del África, circularon rumores de que Livingstone había muerto. No eran solamente los hombres que traficaban con esclavos los que querían matarlo, sino también muchos de los propios naturales, que no creían que existiese un hombre blanco que fuese amigo de verdad. Por primera vez, en las millares de leguas que caminó, los pies del explorador le fallaron. Obligado a quedarse por algún tiempo en una cabaña, todos sus compañeros lo abandonaron, con excepción de tres que se quedaron con él.

En 1871 circuló en Occidente la noticia de que Livingstone se había perdido y dos periódicos enviaron en su búsqueda a Henry Stanley; éste se internó en el África oriental y encontró a Livingstone en Ujiji, a orillas del lago Tanganika. Pero no consiguió convencerle para que regresara y, tras aprovisionarle, ambos se separaron en 1872. Mientras Stanley continuaba su exploración por el río Congo, Livingstone siguió su camino y falleció un año más tarde de muerte natural.


El cuerpo después que hubo llegado a Zanzíbar, fue transportado para Inglaterra, donde fue sepultado en la Abadía de Westminster, entre los monumentos de los reyes y héroes de aquella nación. Grabadas en su tumba se pueden leer estas palabras: "El corazón de Livingstone permanece en el África, su cuerpo descansa en Inglaterra, pero su influencia continúa."

A él se debe el inicio de una época de frecuentes viajes exploratorios por todo el continente africano que, en contra de las pretensiones del propio Livingstone, allanaron el camino para el inminente desarrollo del colonialismo.

Escultura en memoria de David Livingstone en las Cataratas Victoria:

 

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