30 de septiembre de 2009

La ordalía o Juicio de Dios


La ordalía o Juicio de Dios era una institución jurídica que se practicó hasta finales de la Edad Media en Europa.

Su origen se remonta a costumbres paganas comunes entre los bárbaros, y mediante ella se dictaminaba, atendiendo a supuestos mandatos divinos, la inocencia o culpabilidad de una persona o cosa (libros, obras de arte, etcétera) acusada de pecar o de quebrantar las normas juridicas.

Consistía en pruebas que en su mayoría estaban relacionadas con el fuego, tales como sujetar hierros candentes o introducir las manos en una hoguera. En ocasiones también se obligaba a los acusados a permanecer largo tiempo bajo el agua. Si alguien sobrevivía o no resultaba demasiado dañado, se entendía que Dios lo consideraba inocente y no debía recibir castigo alguno.

De estos juicios se deriva la expresión poner la mano en el fuego, para manifestar el respaldo incondicional a algo o a alguien.

En el pueblo hebreo, se decidía la inocencia o culpabilidad de una persona por medio de pruebas. Se suponía la intervención de la Divinidad, y, en el más antiguo de sus libros, las aguas amargas, se puede considerar como un juicio de Dios.

En Grecia, en la obra Antígona del poeta Sófocles, en el siglo V a. C., se hace mención a un guerrero, que, habiendo tomado las armas contra su patria, fue castigado negando a su cadáver la sepultura. Una mano desconocida le tributó los últimos honores. Esta infracción de la ley fue atribuida al guarda y depositario de los restos del condenado. Éste afirma que es inocente del delito que se le imputa. Ofrece probar su inocencia, bien sea llevando en sus manos un hierro candente, bien sea marchando sobre un brasero encendido, bien jurando por Dios.

A lo largo del tiempo, los tipos de pruebas fueron de dos clases: canóniga y vulgar.

* La vulgar consistía en las maneras de justificarse inventadas por las supersticiones del pueblo.
* La canónica, en el juramento prescrito en los cánones y que se llamó Juicio de Dios.

El Juicio de Dios parece distinguirse del juramento, según este texto del concilio celebrado en Maguncia el año 888: Aut judicii examine, aut sacramenti protestatione se expurget.

Los anglosajones o normandos diferenciaban este juicio del duelo judicial. Significa una prueba por el agua o hierro candente. El capítulo LXII de las leyes de Guillermo el Conquistador, dice:Si un francés acusa a un inglés de perjurio defiéndase el inglés a su elección por el juicio de hierro o por el duelo.

Desde los siglos X al XII hubo quien tuvo que sufrir la prueba del fuego, poniendo la mano en un brasero, andando con los pies desnudos por carbones encendidos o atravesando con los pasos contados el espacio entre dos hogueras.

Otros sufrieron la prueba del hierro candente, para lo cual se enrojecían al fuego unas veces nueve o doce rejas de arado, otras un guantelete de armas, donde el acusado debía meter la mano y otras una barra de hierro.

La Ordalía o prueba judicial se realizaba en la iglesia.

A un lado estaba el agua hirviendo, en una caldera puesta al fuego, y al otro una gran cuba donde se echaba agua fría. Las iglesias donde se ejecutaba la prueba caldaria recibían del señor dominante del territorio este privilegio.

Los acusados pagaban al fisco de la iglesia el derecho exigido por la prueba y el agua fría estaba reservada para los villanos o pecheros.

Si la acusación era simple, debían meter la mano en el agua hirviendo hasta la muñeca; pero si era compleja debían sumergir el brazo hasta el codo (véase Leyes de Adelstan) y se envolvía la mano, el juez colocaba un sello y al tercer día se examinaba el resultado de la prueba. Si había quemadura, el acusado era culpable; si no las había era inocente.

En los pueblos germánicos, la prueba del agua se usó en Alemania sin los ritos religiosos en las acusaciones de sortilegio.

Cortesía de ACTUAL Y CURIOSO. Muchas gracias.

29 de septiembre de 2009

Historia del abanico

El origen del abanico se podría afirmar que se halla en épocas prehistóricas, cuando el hombre descubre el fuego y, para avivar las brasas, recurre a agitar el aire con cualquier objeto a modo de abanico.

Tenemos conocimiento de que los abanicos fueron empleados por egipcios, babilónicos, persas, griegos y romanos, gracias a la aparición de este instrumento en las representaciones artísticas de estos pueblos.

De Egipto, la representación más antigua que se conoce está en la cabeza de una maza ceremonial que se encuentra en el Asmolean Museum de Oxford. Perteneció a Narmer y representa un cortejo real en el que aparecen dos esclavos con abanicos.

En Egipto eran grandes, realizados con plumas, de forma semicircular y movidos por esclavos, para dar aire al faraón y a la vez espantar moscas y otros insectos. Otras representaciones egipcias en las que aparecen abanicos las encontramos en las tumbas de Beni-Hasan, de la XII dinastía (1791-1796 a.C.), en los bajos relieves del Rameseo (dinastía XIX) y en los frescos de Medinet-Habu (dinastía XX).

Griegos y romanos utilizaron abanicos, y prueba de ello son las citas literarias de diversos autores clásicos. Así, por ejemplo, Eurípides en su tragedia “Helena” habla de un eunuco que abanica a la mujer de Menelao mientras duerme, con el objeto de que los insectos no molesten su sueño; citando también este instrumento Menandro en su “Eunuco”, y Plauto, Marcial, Ovidio, Tibulo e Propercio en sus obras. Los griegos tenían abanicos de varias clases: el miosoba, el ripis y el psigma.

Por su parte, los romanos lo denominaban flabelo, recibiendo el nombre de muscaria los que se utilizaban para espantar las moscas.

En China la tradición del abanico es milenaria, remontándose a tiempos del emperador Hsien Yuan, alredor del año 2697 a. C. Una leyenda atribuye su invención a la hija del mandarín Kan-Si, quien durante un baile de máscaras y para mitigar el calor, agitó su antifaz muy cerca de la cara para darse aire, realizando esta operación con mucha rapidez para no dejar ver su rostro a los hombres presentes, gesto que fue imitado por otras mujeres que asistían al evento.

Algunos autores afirman que la constancia arqueológica más temprana se remonta al siglo VIII antes de Cristo para el abanico fijo en China y al siglo IX (877 después de Cristo) para el abanico plegable en Japón. En China era ampliamente usado, pero como pequeño objeto personal. No sólo servía para refrescarse sino que también era un elemento decorativo y elegante, y en su realización se utilizaban diversos materiales: sedas, papel, plumas, bambú, encajes, marfil, maderas livianas, etc. Se pintaban decorativamente pues se usaban como ornamento personal, y hasta como sinónimo de complicidad amorosa.

En Occidente, durante la Edad Media, el abanico o "flabelum" pasa a formar parte de la liturgia cristiana, empleándose en la consagración para proteger la Eucaristía de los insectos y refrescar al celebrante. Después del siglo.XIV el flabelo cae en desuso en la iglesia romana (reservándose solamente para misas solemnes y procesiones papales hasta su desaparición definitiva después del Concilio Vaticano II), pero se conservó en las iglesias griegas y armenia donde recibe el nombre de "rhipidion".

El abanico era también conocido por incas y aztecas, pues entre los presentes de Moctezuma a Hernán Cortés figuraban seis abanicos de plumas.

En España, las primeras referencias del abanico aparecen en la Crónica de Pedro IV de Aragón (siglo XIV), en la que se cita como oficio de los nobles que acompañaban al rey "el que lleva el abanico". Hay también referencia de este utensilio en los inventarios de bienes del pintor Bartolomé Abella (1429), en el del Príncipe de Viana y el de la Reina Dª Juana (Juana la Loca), este último realizado en 1565. Conviene decir que estos abanicos eran rígidos y de forma redondeada, empleándose generalmente como materiales la palma, la paja, la seda y las plumas de pavón.


Es un elemento usado por las mujeres, aunque en algunas culturas también lo usan algunos hombres. En los siglos XVIII y XIX fue muy utilizado y la literatura y el arte lo reflejaron en las producciones. En las reproducciones y textos costumbristas de la España del siglo pasado y aún de este, especialmente en la zona de Sevilla y Granada, podemos hallar referencias al abanico, y hasta un significado propio de cada acción que se hacía con él, el lenguaje del abanico. Por ejemplo, entre otros muchos movimientos que tenían sus significados, se pueden citar:

-Si la mujer escondía los ojos detrás del abanico, estaba diciendo a su interlocutor que lo quería.
-Si colocaba el abanico sobre la mejilla izquierda, la respuesta era: NO; y si lo posaba sobre la derecha, la respuesta era: SÍ.
-Si la mujer se abanicaba con rapidez, significaba que estaba comprometida; y si lo hacía lentamente, le transmitía que estaba casada.

Es importante tener en cuenta que el primer ventilador, a corriente alternada, con pequeño motor asincrónico, aparece en 1891, por lo que hasta esa época, el abanico es de gran utilidad, siendo reemplazado paulatinamente por este nuevo adelanto.

28 de septiembre de 2009

La sexta vía (Patricio Sturlese)

Un antiguo documento, escrito por doctas y católicas manos, puede provocar el fin de todas las religiones.

La Iglesia teme por la extinción de la fe en detrimento de la razón. Los adoradores del diablo tienen la ocasión de aniquilar la cristiandad. Y los componentes de la Corpus Carus deben mantener esa prueba oculta a toda costa.

En los albores del siglo XVII empieza una batalla donde el límite entre el bien y el mal es más difuso que nunca. Una batalla que se libra entre hogueras y castillos. Una batalla donde la fe es una peligrosa arma de doble filo.

27 de septiembre de 2009

Vicios del Oeste


En el lejano Oeste había multitud de lugares donde encontrar alcohol y prostitutas. El pecado se había instalado; adoptaba todo tipo de formas y estaba al alcance de cualquiera.
La cocaína se mezclaba con vino y la heroína se consideraba una cura contra el alcoholismo. Gracias a los nuevos inventos no hacía falta salir en busca de opio; uno podía consumirlo en casa.

La mayoría de los vicios todavía eran legales en el siglo XIX, y hubo inventores que atesoraron fortunas concibiendo nuevas tecnologías que los acercaban a las masas.

Los hombres del Oeste solían pagar por el sexo y consumían sobre todo cocaína, opio, alcohol y morfina. La marihuana la tomaban en menor proporción. Pero la droga preferida de los vaqueros del Oeste era el alcohol. Era una cultura en la que predominaba la masculinidad, y ante la ausencia de deportes organizados los hombres pasaban todo su tiempo libre en el bar, el famoso 'Saloon'.

Para los hombres del siglo XIX, la bebida era la forma más importante de establecer vínculos. No había madres que les aconsejaran que no bebieran, ni mujeres que les reprocharan su comportamiento. Era como una fiesta de universidad perpetua, que duró desde 1848 hasta 1898.

No era educado hablar de sexo, pero todo el mundo sabía dónde encontrarlo. Al comenzar la fiebre del oro, las mujeres apenas suponían el 2% de la población y la mayoría eran profesionales.

Los hombres de la época tenían una doblemoral con respecto al sexo. Consideraban que sus mujeres debían estar en casa cumpliendo con las tareas del hogar, pero seguramente también albergaban sentimientos de culpa y pensamientos lascivos respecto al sexo. Para atenderlos estaban las prostitutas.
En el lejano Oeste, a las prostitutas no se las llamaba prostitutas; normalmente se referían a ellas como "palomas heridas" o "mujeres de la hermandad".

Un modo menos reprochable de divertirse era acudir al teatro. Pero no a la zona de butacas, sino cerca del escenario. Las mujeres se sentaban en las piernas de los hombres y les hablaban o les cantaban al oído; intentaban que bebieran lo máximo posible porque se llevaban comisión.

En 1861, el Oeste descubrió la "danza del vientre". Una de las críticas que se publicaron decía:

"El tema de la danza es el amor. Pero el amor referido a la grosera pasión animal, no al casto sentimiento cristiano".

Una mujer respetable del Oeste nunca mostraba un sólo centímetro de piel. El hecho de que se le viera un tobillo ya resultaba indecente.

En la década de 1860 el entretenimiento llegó a una nueva dimensión. Diseñado por Wendell Holmes, el estereoscopio llegó a ser tan común en los hogares como lo es la televisión hoy en día.

Las imágenes del estereoscopio se utilizaban para las guías de viaje victorianas, para contar cuentos a los niños, y por supuesto, también para la pornografía.

También existían tecnologías para hacer que las mujeres parecieran más voluptuosas. En 1858, se inventó lo que podría considerarse el primer relleno. Fue patentado en Estados Unidos, e incluía unos muelles de alambre que sobresalían de las copas de los sujetadores a modo de pezones. También se utilizaban cámaras de goma para aumentar el pecho de las mujeres, pero los primeros modelos solían deshincharse y, como consecuencia, los pechos quedaban en posiciones inverosímiles.

26 de septiembre de 2009

La rebelión inca

Durante 500 años, nos hemos basado en las crónicas que los conquistadores españoles escribieron para saber qué pasó. Según dichas crónicas, en 1532 Francisco Pizarro llegó a la frontera del Imperio Inca con menos de 200 hombres. Desde ese momento los historiadores nunca han tenido claro qué ocurrió después.
¿Por qué el gran ejército inca no se movilizó cuando los mensajeros llevaron la noticia de la pequeña invasión por todo el imperio? ¿Cómo pudo doblegar un puñado de aventureros españoles a la mayor civilización indígena de Sudamérica? ¿Acaso fue la superioridad de las armas de los españoles? ¿Quizá alguna enfermedad europea que los incas no resistieron? ¿O hay algo más?


Durante 3.000 años, las montañas y las costas de Perú vivieron una de las civilizaciones más avanzadas de Sudamérica. El imperio inca fue el último de muchos que prosperaron y decayeron en Perú, pero fue el de más importancia.

Los incas fueron los romanos del Nuevo Mundo. Eran unos ingenieros y constructores sin parangón, ya que levantaron el Machupicchu y crearon el sistema de caminos más sofisticado de Sudamérica. También fabricaron numerosas obras maestras de oro.

Pero lo que mejor hacían era conquistar territorios. En el siglo XV se hicieron con el control de toda la región andina.


La llegada de Pizarro en 1532, enfrentó al ejército inca y sus armas de piedra con la tecnología militar europea más avanzada del siglo XVI.
Las primitivas pero mortíferas armas de la época, llamadas 'arcabuces', eran una de las horripilantes novedades que los españoles llevaron a Sudamérica.

La combinación de armas de fuego, metálicas y caballería tuvo un efecto devastador en los ejércitos nativos. Los europeos habían tenido siglos para desarrollar técnicas para repeler los ataques de caballería, pero los incas no tenían ni idea de cómo hacerles frente.

Según las crónicas españolas de la época, el valor junto a las armas y las espadas de acero dieron a un pequeño grupo de conquistadores tanta ventaja que acabaron con miles de incas. Pero las crónicas españolas restaron importancia a un hecho decisivo: Cuando Pizarro y sus conquistadores llegaron a Perú, el imperio inca se estaba desmoronando. Sólo tenía unos 100 años de antigüedad, desde que los incas se desplegaron desde su capital, Cuzco, para someter a los numerosos pueblos indígenas de la región.

En 1532 la mayoría de los más de diez millones de habitantes del imperio, estaban sometidos al dominio inca y deseaban aliarse con los españoles para acabar con dicha dominación. Para los españoles, aquello supuso un gran golpe de suerte. Además de la gran ventaja tecnológica de que disponían, eran una fuerza de combate extraordinaria.

Muchos de los conquistadores eran analfabetos, incluido el propio Pizarro. La mayoría provenían de entornos rurales españoles y eran hombres de acción, no de palabras. La responsabilidad de contar la historia de la conquista recaía sobre todo en escribas y cronistas. A lo largo de los años fue cobrando forma una versión oficial de lo ocurrido. Los historiadores y arqueólogos actuales sospechan que durante el proceso se alteraron ciertos acontecimientos y se olvidaron otros tantos.

Las crónicas intentan justificar la conquista. Se exageraron para magnificar la gloria de los españoles. Se puso mucho empeño en resaltar su fuerza y su heroísmo, pero se ignoró la ayuda que recibieron por parte de los aliados indígenas. En ellas, se relata una serie de duras confrontaciones en las que el pequeño batallón de Pizarro se enfrenta al vasto ejército inca y consigue el triufo contra todo pronóstico.

La contienda más notable tiene lugar tan sólo semanas después de la llegada de los españoles.

Pizarro y sus hombres se enfrentan a las tropas del rey inca Atahualpa en Cajamarca, al norte de Perú, mientras éstas celebran el triunfo en una campaña militar. Los incas no están preparados para la batalla. Los españoles les atacan por sorpresa y los liquidan. Durante la contienda hacen prisionero al rey. Pizarro pide como rescate por Atahualpa una gran cantidad de oro; aún así, mata al rey después de recibirlo. El mundo inca está desconcertado y Pizarro lo aprovecha para atacar Cuzco, que cae enseguida en manos españolas. El imperio inca es suyo en cuestión de meses.

La resistencia inca tarda cuatro años en concretarse. En 1536 las tropas incas entran en acción, y atacan a los conquistadores en Cuzco y en la recién fundada ciudad de Lima. Comienza la gran rebelión inca.

Según las crónicas, el 10 de agosto de 1536 Francisco Pizarro observa aterrorizado cómo un inmenso ejército inca toma la llanura costera en Lima.

En 1536, la ciudad de Lima se compone de unas cuantas casas de barro dispuestas en cuadrícula alrededor de una plaza central. Según las crónicas, el día de la batalla se echó sobre Lima un gran ejército liderado por el gran general inca Quizo Yupanqui. Cuentan que había decenas de miles de hombres, y Pizarro sólo cuenta con unos centenares. A pesar de que todo está su contra, decide jugárselo todo a una carga de caballería a la desesperada. Los españoles intentan matar antes a los líderes porque saben que eso mina la moral enemiga.
Por eso, la caballería se abre paso entre las tropas incas hacia Quizo Yupanqui y los altos mandos. Ante el poder de la caballería, éstos retroceden y Quizo queda a su merced. Le matan al momento. El ejército inca se retira sin orden ni concierto. Tal como lo cuentan las crónicas, un puñado de hombres ha vuelto a vencer heroicamente a todo un ejército indígena.

Pero recientemente, en las excavaciones del cementerio de Puruchuco en Lima, se han descubierto cráneos con fracturas que no pudieron haber sido realizadas con armas españolas, sino que corresponderían a las armas de piedra incas. De esto se desprende una sorprendente conclusión: la mayoría de los indígenas que murieron en la batalla de Lima, no lo hicieron a manos de españoles sino de otros indígenas. Esto pone en duda las crónicas españolas.

Según declaraciones de algunos indígenas en un juicio celebrado pocos años después del asedio y que se conservan en el Archivo del Convento de San Francisco de Lima, la batalla no fue tal, sino que consistió en pequeñas reyertas principalmente de indígenas contra indígenas. También declararon que el ejército inca estaba formado por miles de hombres, no decenas de miles como dicen las crónicas, y que no hubo tal carga heroica de la caballería por parte de Pizarro y los españoles, que habían luchado con la ayuda de indígenas que les apoyaban.

Esto sugiere que el asedio de Lima y la conquista de Perú pudo haber ocurrido de forma muy diferente a la que siempre nos han contado.

25 de septiembre de 2009

La era del dirigible

En la segunda mitad del siglo XIX, pocas personas habían soñado con viajar a larga distancia por el aire. El aeroplano aún no era una realidad práctica. El único medio tangible de volar era el globo aerostático, pero no se podía controlar su rumbo. Aún así, algunos creyeron que habían hallado el modo de conquistar los cielos mediante los enormes dirigibles.

En la primera mitad del siglo XX, el sueño de volar creó algunos de los aparatos más extraordinarios que se hayan visto. Antes del despegue del primer aeroplano, los dirigibles rígidos permitieron realizar viajes aéreos colectivos. Y un pequeño grupo de visionarios planeaba la construcción de la mayor aeronave de la historia; construirían la primera aerolínea del mundo; realizarían los primeros bombardeos aéreos sobre ciudades. Y durante algún tiempo pareció que el dirigible iba a conquistar los cielos.

La historia del dirigible empieza en el lago Constanza, en la frontera entre Alemania, Suiza y Austria. Allí vivía el hombre cuyo apellido acabaría asociado a los dirigibles: el conde Ferdinand Von Zeppelin.

Von Zeppelin lo arriesgó todo por la ilusión de poder cruzar los cielos, creando una aeronave que pudiese recorrer el mundo y ganar guerras.

Zeppelin tomó parte en un vuelo en globo en 1866, lo que debió influir mucho en él. Le fascinaban todos los aspectos del vuelo y vio su utilidad tanto militar como civil. Invirtió mucho dinero en su proyecto pero la gente solía tomarlo por loco. Al final consiguió demostrar que tenía razón.
Cuando estalló la Primera Guerra Mundial en 1914, la flota Zeppelin sería la primera aerolínea del mundo y transportaría a 40.000 personas.

Al principio los dirigibles tenían forma alargada, similar a un cigarro, y durante la Primera Guerra Mundial se les dio una forma más aerodinámica. El éxito de estas aeronaves hizo florecer en Alemania una gran industria dedicada a la fabricación de piezas.


El dirigible era una estructura cilíndrica de aluminio con una cubierta de piel, fabricada exclusivamente con intestino de vaca, y en su interior tenía celdas de gas separadas. El gas utilizado era el hidrógeno, muy peligroso por ser altamente inflamable.
Bajo la estructura había dos góndolas para la tripulación y una cabina para los pasajeros, que en tiempos de guerra se utilizaba para albergar las bombas.
Los dos dirigibles más famosos por su tamaño e importancia fueron el Graf Zeppelin y el Hindenburg.



Graf Zeppelin

Construido en Alemania en 1928, el dirigible Graf Zeppelin tenía una longitud de 235 metros y contenía unos 105 millones de litros de gas. En sus nueve años de funcionamiento, cruzó el Atlántico 139 veces y realizó un vuelo alrededor del mundo.
En 1940, la aeronave fue enviada al desguace y su imponente marco de aluminio reutilizado para construir aviones de combate que serían empleados durante la Segunda Guerra Mundial.


Hindenburg

Construido en Alemania en 1936, era más largo que tres Boeing 747 juntos. Tenía capacidad para 50 pasajeros y una tripulación de 61 personas.
En un primer momento se pretendió llenarlo con helio, pero un embargo de los Estados Unidos sobre este elemento obligó a recurrir de nuevo al hidrógeno.
Durante 1936 cruzó 17 veces el Atlántico. El régimen nazi se apropió de la imagen del Hindenburg como muestra del poderío alemán.


El 6 de mayo de 1937, cuando estaba iniciando las maniobras de aterrizaje en la base aeronaval de Lakehurst (Nueva Jersey), se prendió fuego en la parte superior de la popa, que se extendió instantáneamente a todo el dirigible. Quedó completamente destruido en menos de 40 segundos, muriendo 35 personas. Aquí finalizó el sueño alemán de conquistar los cielos.

Aún con todo, el Hindenburg sigue siendo la mayor aeronave que haya existido, y es una de las creaciones más sorprendentes de la historia de la aviación.



Los americanos, por su parte, poseedores de grandes reservas de helio, continuaron fabricando dirigibles y mejorándolos, hasta el día de hoy, que si bien no se utilizan para transporte de pasajeros, sí son útiles para publicidad y como plataforma para cámaras de televisión en eventos deportivos. El más conocido es el Goodyear, del que existen tres unidades.

24 de septiembre de 2009

Calendario festivo de la Edad Media


Un año medieval estaba marcado por una gran cantidad de festivales, muchos de los cuales tenían sus raíces en antiguas tradiciones. Todos estos eventos animaban los meses de los habitantes de esta época y surgían sobre todo con el cambio de las estaciones.

En enero, a comienzos de año, tenían lugar doce días en los que se celebraba la Navidad. Sin embargo, desde el siglo XII en adelante, en muchas partes de Europa, el Año Nuevo comenzó a celebrarse el 25 de marzo. Sin embargo, siempre principios de enero fue un momento de fiesta y una oportunidad de descansar de la rutina diaria del trabajo.

Las celebraciones en las que participaba la comunidad estaban dirigidas por el obispo o el gobernador de la zona. Las celebraciones de Navidad concluían el 6 de enero con la fiesta de la Epifanía.

El primer domingo después de la Epifanía se celebraba lo que se conocía como el Lunes Plough, día en el que comenzaba el trabajo agrícola de ese año. Se bendecía la tierra para que la cosecha fuera fructífera. En un espíritu similar se celebraba la Fiesta de la Candelaria, el 2 de febrero. Se bendecían las velas de las iglesias y se llevaban a casa para que trajeran suerte y prosperidad.

Los cuarenta días de Cuaresma era el momento para los grandes sacrificios de la Edad Media. Muchas cosas estaban prohibidas durante esta época, sobre todo la carne, los productos lácteos, el sexo y las ceremonias matrimoniales. Las prohibiciones concluían con la llegada de la Pascua, el punto más alto del calendario anual dentro de la iglesia. Durante este tiempo era el momento de celebrar y resurgir espiritualmente.

La próxima gran celebración del año se situaba en los meses de mayo, con bailes, la coronación del rey y la reina de mayo. A esto le seguía el comienzo del verano, una fiesta con orígenes paganos en la que se mezclaban las hogueras y los bailes.

El 1 y 2 de agosto, dependiendo de la zona, se celebraba el Lammas Day, una fiesta propia de las cosechas. La palabra Lammas viene de la palabra “pan de masa”, y el festival conmemoraba los primeros frutos ofrecidos por las cosechas. El primer pan producido por la nueva cosecha era bendecido en la iglesia.

A esta fiesta le seguía otra muy similar en septiembre, que también celebraba el éxito de las cosechas. Las comunidades se reunían en la iglesia parroquial para asistir a un servicio de acción de gracias, con una cena con los productos ofrecidos y cosechados de la tierra.

A medida que los días se iban haciendo más cortos y más oscuros tenían lugar las fiestas de Todos los Santos, en donde se recordaba a los difuntos en la víspera, ya que una antigua tradición recordaba que los muertos volvían a caminar sobre la tierra el 31 de octubre. El año se cerraba con la celebración de Adviento, el cuarto domingo antes de Navidad, un nuevo período de ayuno para prepararse para la celebración del nacimiento de Cristo.

Muchas fiestas y festivales medievales se han mantenido hasta hoy. Tanto entonces como ahora, la gente rompe con ellos su rutina diaria de trabajo, y nos dan una razón para que las comunidades se reúnan y compartan sus vivencias, celebrando los éxitos de los meses y las estaciones.

(Fuente consultada: Historia General - José Manuel Breval)

22 de septiembre de 2009

"EL DAVID" DE MIGUEL ANGEL

"El David" es una escultura de mármol blanco de casi 5 metros de altura realizada por Miguel Ángel Buonarroti entre 1501 y 1504. La escultura representa al Rey David bíblico en el momento previo a enfrentarse con Goliat, y fue acogida como un símbolo de la República de Florencia frente a la hegemonía de sus derrocados dirigentes, los Médici, y la amenaza de los estados adyacentes, especialmente los Estados Pontificios.

El David es una de las obras maestras del Renacimiento y una de las esculturas más famosas del mundo. Actualmente se encuentra expuesta en la Galería de la Academia de Florencia, aunque hasta 1910 estuvo ubicada en la Plaza de la Señoría de la capital toscana; desde entonces en su lugar se erige una copia de la obra a tamaño real realizada también en mármol.

El David es la figura colosal de un adolescente desnudo, lo que permite el estudio anatómico del cuerpo, sometido a las desproporciones propias de la edad: cabeza grande, cuyo volumen aumenta la rizosa cabellera; brazos largos, manos grandes y pesadas; las caderas estrechas y las piernas excesivamente separadas. Los ojos, trabajados a trépano (instrumento que deja la huella de un agujero), marcan el iris, las niñas, los párpados y cargan su expresión de dramatismo.

La idea de calma y reposo que apreciamos no se mantiene si analizamos en detalle la figura. Todos los miembros manifiestan un reposo tenso (marcando tendones, músculos, venas...), es la captación del momento anterior a la acción, la máxima concentración antes del acontecimiento. Hay tensión en el airado semblante que se carga de expresividad (Terrebilità). Tiene que enfrentarse a un gigante, va a defender a un pueblo y va a ser elevado a la categoría de lo heroico.

Para construirlo, Miguel Ángel partió de un solo bloque muy alto y estrecho, lo que supuso una dificultad para el artista. El enorme bloque de espléndido mármol había estado abandonado y olvidado en los talleres del Duomo de Florencia durante casi 40 años, desde que Agostino di Duccio renunciase a sus intentos de esculpirlo en 1464, a resultas de los cuales la piedra quedó tan dañada como para temer que se resquebrajase al menor movimiento. El 2 de julio de 1501, los miembros de la Opera del Doumo (comisión de obras de la catedral) decidieron colocar la piedra en vertical y consultar a los artistas de la ciudad qué empleo podía dársele. Miguel Ángel Buonarroti, que tenía 26 años, solicitó que se le concediera la obra. Lo que decantó la elección fue la seguridad dada por Miguel Angel de que con el bloque de mármol sería capaz de construir aquella colosal estatua, sin necesidad de más piedras, y, además, hacerlo “ex uno lapide“, o sea, de una sóla pieza, estilo que estaba considerado como sólo propio para obras maestras.

Miguel Ángel trabajaba 20 horas al día, bajo el implacable sol en verano y junto a humeantes braseros en invierno. Bajo la acción del cincel, la figura fue cobrando vida. La escultura que al fin surgió del mármol transmite una poderosa sensación de fortaleza gracias a la solidez del eje vertical que la recorre desde el pie derecho hasta la enorme cabeza.

El David está considerado como prototipo del héroe del Renacimiento. Los escultores medievales representaban a los héroes cristianos vestidos; en el Renacimiento se adopta la desnudez que supone tanto el aplastamiento de los tabús medievales, como la idea platónica de que la verdad es igual a belleza.


En mayo de 1504, Miguel Angel acabó la que es considerada como la escultura más bella y perfecta del mundo. Pero su Historia no acabó ahí, porque el detalle de su localización ya fue motivo de controversia. Inicialmente, la idea era colocarlo en la catedral apoyada en un contrafuerte, pero entonces se perdía la visión trasera de la estatua y la visión de la honda que iba a la espalda. En enero de 1504, 32 artistas y ciudadanos de renombre de la ciudad de Florencia se reunieron para buscarle emplazamiento. Se decidió que sería en la Piazza de la Signora. Pero la controversia no se quedó ahí, pues aquella mirada amenazante de la estatua era una cuestión políticamente crucial. Si la ponían mirando hacia Pisa, significaría el deseo de Florencia de reconquistarla, una ciudad que había sido ya florentina. Si se ponía mirando hacia Roma, parecería una mirada de despecho hacia un lugar donde el papa Alejandro VI había cobijado a los Medici que habían sido expulsados de la ciudad por el gobierno florentino. Finalmente, se escogió esta última, y fue tal el rechazo que tuvo entre el pueblo llano que en los cuatro días que duró el traslado del David desde el taller a su lugar de emplazamiento, fue apedreado.

21 de septiembre de 2009

La Gestapo japonesa


La Kempetai fue la unidad más temida en Japón durante la Segunda Guerra Mundial. Se trataba de la policía militar del ejército imperial japonés en la década de 1930 y durante la Gran Guerra. Era algo así como una policía secreta militar, responsable en gran medida de las actividades de contraespionaje. Conocida como la Gestapo de Japón, la Kempetai es la culpable de alguna de las peores atrocidades cometidas en la Segunda Guerra Mundial.

Cuando Japón comenzó sus movimientos en la década de 1930, los Kempetai eran los agentes del terror y la represión. Gozaban de casi total autonomía y libertad de movimientos. Como las conquistas de Japón crecieron en número, los países asiáticos se veían libres del colonialismo europeo. Tokio promovió una Gran Asia Oriental, que en realidad era un escaparate para tapar las acciones brutales de la Kempetai.

Los Kempetai eran los despiadados agentes del imperialismo japonés. La organización tenía muchas misiones. A veces actuaban como agentes del ejército imperial japonés, barriendo los barrios de las ciudades. Pero otras veces lo que barrían eran vidas humanas. Las mujeres jóvenes chinas, filipinas, coreanas eran reclutadas para servir de disfrute sexual en los prostíbulos.

En la Segunda Guerra Mundial, los Kempetai fueron los responsables de numerosas zonas de combate, reclutando prisioneros de entre los barrios de Japón para realizar trabajos forzosos en pro de la campaña japonesa. Uno de los campamentos especiales de este tipo fue la Unidad 731, donde se llevaron a cabo las más horribles torturas a hombres, mujeres y niños.

Bridge House, en Shangai, fue precisamente uno de los lugares de reunión de los Kempetai. Los presos eran detenidos sin previo aviso y sin juicio. Las víctimas sufrían semanas de suciedad, en condiciones de hacinamiento y malos tratos. Sin embargo, todo esto no era más que un preludio de los salvajes interrogatorios con tortura de la Kempetai.

Las víctimas eran golpeadas y sometidas a descargas eléctricas. Otra de las técnicas de tortura era la conocida como la cura de agua, en la que al prisionero se le obligaba a beber agua sucia. Si no confesaban inmediatamente, se le golpeaba con palos en el abdomen hasta que vomitara el agua ingerida.

La despiadada Kempetai se disolvió tras la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial. Algunos de sus miembros fueron castigados como criminales de guerra, mientras otros escaparon sin más. Durante la guerra, muchos miembros de la Kempetai habían alcanzado altos cargos en el gobierno japonés. El General Hideki Tojo fue miembro Kempeati antes de su carrera política. Fue ahorcado como criminal de guerra en 1948.

(Fuente consultada: Historia General - Jose Manuel Breval)

18 de septiembre de 2009

Las migraciones bantú

Hacia el 2000 a. C., agricultores de lengua bantú de la cultura Níger-Congo comenzaron un proceso migratorio desde lo que hoy es Camerún y el este de Nigeria hacia las regiones boscosas de la cuenca del río Congo. Viajando en canoas dugout por los numerosos afluentes ribereños, establecieron asentamientos en las orillas de los ríos y comenzaron a cultivar el ñame y el aceite de palma combinándolo con la caza y la pesca.

Hacia el año 1000 a. C., habían cruzado los bosques hasta alcanzar las tierras de savana al sur de la cuenca en lo que hoy es Angola. De ahí, se movilizaron hacia la región centro-oriental de los grandes lagos africanos. En la región de los Lagos adoptaron el trabajo de los metales y aprendieron las técnicas de ganadería y la agricultura de sus vecinos sudaneses y kushitas.

Los agricultores bantú desarrollaron unas formas únicas y variadas combinando destrezas tecnológicas: cultivo del ñame, recogiendo granos, criando ganado, trabajando el hierro y haciendo cerámica. Este avanzado conjunto de destrezas les permitió expandirse, en una serie de migraciones menores, sobre casi todo el este, centro y sur de África, a donde habían llegado entre los años 300 a. C. y 300 d. C. En el proceso, interactuaron y absorbieron a otras poblaciones existentes, principalmente a los pueblos khoisan. La única región donde los bantú no se internaron fue en las zonas desérticas del suroeste africano por estas ser demasiado secas para sus prácticas agrícolas.



(Fuente consultada: Historia general del hombre - Yaritza Fontánez Torres)

16 de septiembre de 2009

La mano de Fátima (Ildefonso Falcones)

"En 1568, en los valles y montes de las Alpujarras, ha estallado el grito de la rebelión: hartos de injusticias, expolio y humillaciones, los moriscos se enfrentan a los cristianos e inician una desigual pugna que sólo podía terminar con su derrota y su dispersión por todo el reino de Castilla.
Entre los sublevados se encuentra el joven Hernando. Hijo de una morisca y el sacerdote que la violó, es rechazado por los suyos, debido a su origen, y por los cristianos, por la cultura y costumbres de su familia.
Durante la insurrección conoce la brutalidad y crueldad de unos y otros, pero también encuentra el amor en la figura de la valerosa Fátima, la de los grandes ojos negros. A partir de la derrota, forzado a vivir en Córdoba y en medio de las dificultades de la existencia cotidiana, todas sus fuerzas se concentrarán en lograr que su cultura y religión, las de los vencidos, recuperen la dignidad y el papel que merecen. Para ello deberá correr riesgos y atreverse con audaces y muy peligrosas iniciativas..."

15 de septiembre de 2009

Valle de los Reyes - Valle de las Reinas

EL VALLE DE LOS REYES

El Valle de los Reyes es el yacimiento arqueológico-funerario de la gran necrópolis tebana, situado en el Alto Egipto, en el lado occidental del Nilo, frente a la actual ciudad de Luxor y utilizado por los faraones del antiguo Egipto, durante el periodo del Imperio Nuevo (1570-1070 a.C.). El nombre Valle de los Reyes no es el que los antiguos egipcios dieron a tal zona, llamada por ellos “El Lugar de la Verdad” o “La Gran Pradera” o simplemente “El Valle”, sino que proviene de J. F. Champollion, quien tal vez lo tomó de la expresión árabe “uadi Biban el Moluk” (“El valle de las Puertas de los Reyes”).

Antes del Imperio Nuevo, los faraones de Egipto construyeron complejos funerarios consistentes en tumbas piramidales con templos adyacentes. El faraón Amenofis I (1551-1524 a.C.), de la XVIII Dinastía, se separó de la tradición y construyó su templo más cerca del curso del río, ocultando su tumba más al norte y al oeste, en los acantilados. Sus sucesores continuaron esta práctica, pero decidieron que sus tumbas estuvieran dentro del valle. Este fue probablemente un intento de impedir la profanación y saqueo de las tumbas reales. Aunque ya no estaban marcadas por una pirámide construida con millones de bloques esculpidos, las tumbas se sitúan bajo la pirámide natural de la Escarpa, conocida actualmente como el Cuerno (en árabe, Al Qurn).


Dicho valle, está formado por una serie de gargantas o antiguos cursos de agua, entre los que sobresalen dos grandes vías, una, la principal, en el sector oriental, con la mayoría de las tumbas catalogadas (58 en total); otra, la occidental, en la que, de sus pocas tumbas localizadas (catalogadas sólo cuatro), destacan las de Amenofis III (1402-1364 a.C.) y de Ay (1337-1333 a.C.); este sector es conocido como el “Valle de los Monos” por la representación de doce monos en la tumba del último faraón citado. De hecho, el Valle de los Reyes comenzó a ser considerado como gran necrópolis a partir de la dinastía XVIII, tiempo en el que fueron enterrados no solo faraones sino también miembros de la familia real y grandes personalidades.

El primer monarca que fijó allí su tumba fue Thutmosis I (1506-1494 a.C.) y, tras él, lo harían numerosos reyes de las dinastías XVIII, XIX y XX. La mayoría de las tumbas se excavaron en la roca sólida y contienen una multitud de estancias con textos jeroglíficos y escenas mágicas y simbólicas esculpidos o pintados.

Sarcófago de Thutmosis I:


La última tumba descubierta, aparecida en 1922, fue la del faraón Tut Anj Amón (c. 1334-1325 a.C.), que se había salvado del saqueo completo. Aunque fue robada dos veces, la tumba todavía contenía más de 5.000 artículos enterrados con el joven rey.

Tumba de Tut Anj Amón:


Exceptuando a la esposa de Tutmosis II, Hatshepsut, que gobernó como reina, las esposas reales eran enterradas varios kilómetros al sur, en el denominado Valle de las Reinas. Templo de Hatshepsut en el Valle de los Reyes:


EL VALLE DE LAS REINAS

Valle de las Reinas es el nombre de la necrópolis del antiguo Egipto donde fueron enterrados reinas y príncipes de las dinastías XIX y XX, aunque también se han encontrado algunas de épocas anteriores.

El Valle de las Reinas se encuentra situado al sudoeste del Valle de los Reyes y es un lugar más pequeño y con un tipo de roca de peor calidad. Recibió el nombre egipcio Ta Set Neferu "el lugar de la belleza".

Tumba de Nefertari:


La primera tumba real fue hallada en 1816 por Belzoni. Luego se siguieron encontrando algunas tumbas más, calculándose en la actualidad, una serie de 95 sepulcros, pozos y cavidades situadas en dicho lugar, variando entre las que se encuentran en estado de deterioro y las que son una auténtica belleza para apreciar. Una de las tumbas más importantes es la tumba de la reina Nefertari, una de las siete "grandes esposas reales" de Ramsés II. Cuatro esposas más de Ramsés II están enterradas en el Valle de las Reinas.

Pintura de la tumba de Nefertari, jugando al Sene:


Por último, os dejo un vídeo donde se explica un poco sobre las tumbas egipcias, cogiendo como ejemplo la de Nerfertari:

14 de septiembre de 2009

Castillo de Carcassonne


Situada a orillas del río Aude y rodeada por poderosas murallas, la ciudad de Carcassonne posee un interesante Château Comtal, protagonista a lo largo de los siglos de importantes acontecimientos históricos. Fue el vizconde Bernard-Anton de Trencavel quien, a comienzos del siglo XII, decidió abandonar la antigua residencia familiar del Château Narbonnais, emplazado junto a la Puerta Narbonense, para instalarse en el Château Comtal, situado en la extremidad occidental del espolón rocoso, en el punto más alto de la Cité. La nueva residencia condal surgió sobre los restos de edificios del período romano, como demuestran los mosaicos galo-romanos descubiertos en los cimientos.


El Castillo Condal se articulaba en dos edificios de una sola planta, dominados por una torre cuadrada y dispuestos en ángulo recto en torno a un patio cerrado al este por una empalizada, reconstruida en la década de los años cincuenta del siglo XX. Desde el patio hoy se pueden ver las partes más antiguas del castillo, caracterizadas por arquitecturas medievales románicas y góticas: el ala occidental, el ala sur y la planta baja de la "Tour Pinte", una torre de vigilancia de diez pisos y 28 metros de altura. Del patio principal se pasa luego al patio "de Mediodía", en su origen una gran habitación demolida en el siglo XV: de ella quedan las monumentales chimeneas y el solado de lastrones.

En 1150 en el lado norte se construyó la capilla privada de los vizcondes, la Capilla de Santa María, de la que se conservan los restos del ábside.
El espacio ocupado antaño por el castillo era mucho más pequeño que el actual: reconstruido y ampliado varias veces a lo largo de los siglos, el castillo alcanzó la extensión que presenta hoy sólo en el siglo XIII tras la incorporación de la ciudad a la Corona de Francia; en la actualidad es el mejor ejemplo existente de arquitectura militar.


Con la creación del Senescalado Real entre 1228 y 1239, los conquistadores franceses establecieron su cuartel general en el castillo, que se convirtió en "una fortaleza en la fortaleza": se le añadió entonces un nuevo cerco de murallas, con saeteras y torres redondas horadadas por aspilleras. Este cerco de murallas, restaurado según el proyecto del arquitecto Eugène Viollet-le-Duc, todavía se puede apreciar: a lo largo de la fachada este, donde se abre la puerta de entrada, los muros están jalonados por cinco torres semicilíndricas articuladas en cuatro pisos, los dos primeros con bóveda cupulada. La segunda puerta de acceso al castillo se encuentra en la cara oeste y estaba destinada al paso de los carros. El castillo está rodeado por un foso, profundo y vacío, necesario para impedir el acercamiento de las máquinas de guerra. En su origen, el actual puente de piedra llegaba hasta 2 metros antes de la barbacana: la parte final era de madera, removible. La barbacana semicircular presenta dos puertas, una exterior y otra interior, para mayor protección. La doble hilera de agujeros cuadrados que se aprecia en la parte superior de los muros servía para fijar las garitas: estructuras de madera techadas y en voladizo, destinadas juntamente a servir de defensa y de atalaya. En el suelo de las mismas se habían practicado aberturas para observar y hostilizar al enemigo. Las torres estaban protegidas por doble puerta, doble rastrillo y doble matacán.


El primero de agosto de 1209, Simón de Monfort puso sitio a Carcassonne: la ciudad fue expugnada pocos días después, sus habitantes fueron proscritos y el vizconde Raimond-Roger de Trencavel encerrado en una torre de la Cité, donde murió el 10 de noviembre. Después de la muerte de Simón de Monfort, en 1218, su hijo Amaury no logró conservar los territorios conquistados por su padre. Siguieron períodos de luchas intestinas hasta 1240, cuando la ciudad fue reducida a escombros por las tropas del rey de Francia. A lo largo del siglo XIII, el Castillo Condal fue dotado de nuevos sistemas de defensa. Hasta 1659, año del Tratado de Paz de los Pirineos, firmado entre las monarquías de España y Francia, el bastión de Carcassonne fue utilizado para defender la frontera entre Francia y Aragón. Cuando perdieron su importancia defensiva, las fortificaciones fueron gradualmente abandonadas.

En 1844, el arquitecto Viollet-le Duc - famoso por haber restaurado la iglesia de Notre-Dame de París - fue encargado de dirigir las obras de restauración de toda la ciudad. La imponente obra fue terminada en 1890, y la ciudad recobró así el aspecto que la caracterizaba en la época medieval.

En la primera planta del castillo hay un interesante museo, el Museo Lapidario, en el que se exponen estatuas, cruces de piedra y sarcófagos descubiertos en el área de la ciudad.



(Fuente consultada: Los castillos cátaros. Ciudadelas de vértigo)

13 de septiembre de 2009

¿De dónde vienen los celtas?

La primera vez que el término 'celta' fue acuñado con propiedad en algún anal escrito que haya sobrevivido hasta hoy fue por obra de Heródoto (siglo V a.C.), quien localizó el dominio inicial de los celtas en el Danubio. Además, los ubicó en la Península Ibérica, más allá de las columnas de Hércules; de hecho, se pudo designar a la parte sudoccidental de la Península Ibérica con el apelativo de keltike.

Más adelante, Estrabón (siglo I a.C.) nos habla de un pueblo que se conoce en Grecia como keltoi, es decir, celtas, refiriéndose a ellos como el pueblo gálata, relacionado con el pueblo galo, llamado celtae por los antiguos.

Sin haberse llevado a cabo estudios etnológicos concretos, hoy en día es difícil hablar de una raza celta única como tal; más bien parece que debiera hablarse de un mosaico de pueblos que a veces actuaban en régimen de federación y que compartían unos modos de vida similares en un momento histórico concreto.

Parece probado que el origen de la cultura celta se situó en las riberas del alto Danubio, alrededor del primer milenio antes de Cristo, tal y como sugirió Heródoto. Los pueblos que ostentaban dichas particularidades culturales, características del mundo celta, se expandieron rápidamente hacia Centroeuropa, desde donde a lo largo de sucesivas migraciones, se fueron irradiando las constantes de la cultura céltica hacia el sur de Dinamarca, el oeste de Alemania, Bélgica, el centro y norte de Francia, la Península Ibérica y las islas Británicas.

Dentro del ámbito de estas migraciones, hubo una muy importante que llevó a los gálatas hacia Oriente; concretamente, hasta la región del norte de Frigia (Asia Menor), territorio que ocuparon alrededor del siglo II a.C., donde continuaron manteniendo su lengua, cultura y costumbres hasta bien entrado el siglo IV a.C., de acuerdo con el testimonio de San Jerónimo.

La aparición en Centroeuropa de la denominada 'cultura de los campos de urnas', entre los años 900 y 700 a.C. puede considerarse como un anticipo de la posterior eclosión de la cultura céltica en Europa, pues los hallazgos arqueológicos de restos de enterramientos crematorios asociados a objetos y armas diversas así inducen a pensar. Dos fueron las oleadas principales que jalonaron la cultura celta a lo largo de su historia: correspondieron, respectivamente, a la cultura de Hallstatt (650-500 a.C.), en Austria, y a la cultura de La Tène (400-100 a.C.) localizada en Francia.
De esta última época data el saqueo de Roma por parte de los galos como muestra de poder.

Sin embargo, dos siglos más tarde, los testimonios sobre el mundo celta como organización política y social de relevancia se apagan casi por completo, dejando paso a otros poderes emergentes: el romano y el teutón en el oeste de Europa, con los que siempre estuvo en conflicto, y el eslavo en el este europeo.



(Fuente consultada: Historia breve de las islas británicas - Javier Romero Cambra)

 

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